Pompeo Colonna

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Pompeo Colonna
Cardenal de la Iglesia católica
Pompeo Colonna.jpg
Proclamación cardenalicia 1517 por León X.
Información personal
Nacimiento Roma, 1479.
Fallecimiento Nápoles, 1532.
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Pompeo Colonna (Roma, 12 de mayo de 1479 - Nápoles, 28 de junio de 1532) fue un condottiero y eclesiástico italiano, obispo de Rieti, arzobispo de Monreale, cardenal de los Santos XII Apóstoles y de San Lorenzo in Damaso, vicecanciller de la Iglesia, virrey de Nápoles y destacado actor en los principales acontecimientos de su tiempo.

Biografía[editar]

Primeros años[editar]

Coat of arms of the House of Colonna.svg
En campo de gules, una columna, de plata, con base y capitel, de oro, surmontada de una corona, del mismo metal.[1]

Al margen de las leyendas que pretenden hacer a los Colonna descendientes de Hércules, de Trajano, de Cayo Mario, de Octavio Augusto, de los condes de Túsculo o de los reyes de Francia,[2] [3] y de las dudosas noticias que hablan de su relevancia al menos desde el siglo IX, hay constancia fiable de su presencia en Italia desde los primeros años del XII. De tendencia gibelina y bien relacionada con los reyes de Aragón y Sicilia, en los tiempos en que nació Pompeo la familia ya había dado a la Iglesia diez cardenales y un papa,[n. 1] sin contar numerosos obispos y arzobispos, e igualmente se había destacado en la vida política y militar italianas. Sus feudos incluían Palestrina, Zagarolo, Colonna, Capranica, el Mausoleo de Augusto y Montecitorio, además de algunos derechos en otras villas y fortalezas.[4] [5] [6]

Pompeo fue el quinto hijo de Girolamo Colonna, que fue príncipe de Salerno, y de Vittoria Conti.[7] [8] Por la rama paterna su abuelo Antonio († 1471) había sido prefecto de Roma[9] y hermanos de éste habían sido el cardenal Prospero († 1463)[10] y el conde de Alba Odoardo († 1485), Cuando tenía tres años su padre fue asesinado en una escaramuza entre güelfos y gibelinos; su madre contrajo nuevas nupcias con Baldassarre Zambeccari, patricio de Bolonia, mientras Pompeo y sus hermanos varones fueron educados en Monte Compatri bajo la protección de su tío Prospero, reputado condottiero,[11] [12] que junto con su otro tío Giovanni, cardenal de Santa Maria in Aquiro desde 1480,[13] encabezaban ahora la familia.

Vida militar[editar]

Italia, 1495-1535.

Inclinado desde joven a la carrera de las armas, la Italia de su época era el escenario perfecto para su ascenso en la vida militar: en 1494 Carlos VIII de Francia intentó hacer valer los derechos que por su ascendencia genealógica le correspondían para ocupar el reino de Nápoles, iniciando la primera guerra de Nápoles (1494-98), en la que resultó derrotado por la liga formada por Milán, Venecia, el Sacro Imperio Romano Germánico, España y los Estados Pontificios, mientras el maremagnum de estados en que estaba dividida la península se enfrentaban entre sí.

La primera acción bélica relevante de Pompeo fue su participación en la batalla de Palombara que enfrentó en 1498 a los Colonna con los Orsini. Tras el acuerdo de paz pactado ese mismo año entre las dos familias acompañó a su tío a la corte de Federico I de Nápoles. Allí se encontraba cuando comenzó la segunda guerra italiana: Luis XII de Francia invadió por la fuerza Milán con la ayuda de Venecia y del papa Alejandro VI, mientras el hijo de éste, César Borgia, avanzaba por la Romaña. En el verano de 1501 estallaba la Guerra de Nápoles: las fuerzas francesas comandadas por Bérault Stuart d'Aubigny atacaban el reino por el norte, y las españolas que dirigía Gonzalo Fernández de Córdoba entraban por el sur, mientras que con la excusa de su alianza con los turcos, el papa dictaba la deposición de Federico I, que con la única ayuda de los Colonna, poco pudo hacer militarmente; en octubre el rey napolitano y la mayor parte de los Colonna quedaban como rehenes de Francia, y el papa dictaba una bula en la que excomulgaba a la familia [14] (excepto al cardenal Giovanni) y les privaba de sus bienes, que pasaban a sus nepotes Giovanni y Rodrigo.[15]

El año siguiente los españoles pagaban el rescate de los Colonna, que entraban a su servicio en la guerra. Habiendo cambiado el curso de la misma, ahora se enfrentaban franceses contra españoles, y Pompeo se distinguió asistiendo como escudero de Giovanni Capoccio en el famoso desafío de Barletta y batallando a las órdenes de Fabrizio Maramaldo en Ceriñola y el Garellano. Con el ascenso al pontificado de Julio II y la victoria de sus aliados españoles en 1504, los Colonna volvían a figurar en la vida política del país: el nuevo papa les restituyó sus bienes y casó a su sobrina Lucrecia con Marcantonio, hermano de Pompeo; el tío Giovanni volvió de su exilio en Sicilia para retomar su puesto en la Curia; el rey Fernando II de Aragón concedió a Prospero el señorío de Fondi y Traetto.

En esta época tuvo al menos dos hijos naturales: Giovanni y Cornelia, que posteriormente fueron legitimados por Carlos V y Clemente VII, respectivamente.[8] [7]

Entra en religión[editar]

Sin embargo la familia tenía otros planes para él: la precaria situación económica de los Colonna no permitía perder las pingûes rentas eclesiásticas de las que gozaba su tío Giovanni Colonna, y el hecho de que sus hermanos mayores ya se hubieran casado hizo recaer sobre Pompeo la responsabilidad de sucederle. A regañadientes cedió a la voluntad de sus tíos Próspero y Giovanni,[16] y a los 28 años tomó el estado eclesiástico. Fue nombrado protonotario apostólico, y tras la muerte en 1508 del tío Giovanni, le sucedió como abad de Subiaco y Grottaferrata y obispo de Rieti, aunque su carácter estaría siempre «más inclinado a la milicia que al clero».[17]

Entretanto, una nueva guerra se avecinaba. Ese mismo año el papa pactaba con Francia, España y el Imperio la Liga de Cambrai para contener los avances de Venecia en el norte de Italia, pero poco después la alianza se torcía hasta dejar al papa y a los venecianos unidos contra Francia. Los cardenales Carvajal, Borgia, Briçonnet, Prie y Sanseverino, con el apoyo de Luis XII de Francia y Maximiliano I de Habsburgo, organizaban el Concilio de Pisa con la intención de deponer al papa.[18]

En agosto de 1511, de regreso de la toma de Mirandola, Julio II enfermó tan gravemente que por Roma se extendió el rumor de su próxima muerte, y Pompeo encabezó un motín popular en el que se pedía el final de la opresión a la que el clero tenía sometido a la ciudad: la creación de cardenales romanos, la abolición de las gabelas y la restauración de los antiguos derechos del pueblo romano. La revuelta quedó en nada cuando el papa recuperó la salud.[19]

El cardenal Pietro Isvalies, que ejercía como legado en la Romaña, había fallecido cuando iba de camino a Roma mal informado de la muerte del papa, y Julio II designó a Pompeo como su sucesor pensando que en una provincia problemática, entre los tumultos de los franceses, los Bentivoglio y los ferrarenses se necesitaría un hombre enérgico como Pompeo. Sin embargo pronto revocó el nombramiento: su primo Fabrizio Colonna estaba casado con Inés, hermana del difunto duque de Urbino Guidobaldo de Montefeltro; tras la muerte de Guidobaldo el gobierno del ducado había pasado a su sobrino Francesco Maria della Rovere, sobrino también del papa, y si Pompeo tomaba la legación, los Colonna tendrían la facilidad de meter sus tropas en Urbino. Pompeo buscó la intermediación del embajador Vich y solicitó audiencia al papa, pero temeroso de una represalia por los hechos ocurridos durante su enfermedad, se presentó ante el palacio con una cohorte de familiares y amigos armados; el papa se negó a recibirle, y Pompeo, indignado por la desconfianza de que le hacía objeto y decidido a vengarse, salió de Roma, pasó a Nemi y junto con sus hermanos Marcello y Giulio, Roberto Orsini y Pietro Margano, consiguieron de los franceses 20.000 ducados de oro para armar un ejército con el que enfrentar al papa. Estos planes chocaban de plano con los de Prospero Colonna, que por no perder las buenas relaciones de la familia con el papa y con el rey aragonés intentó reducir a los jóvenes a la obediencia. Éstos se retiraron a Subiaco, que guarnecieron en espera de la llegada de las fuerzas papales.[20] El papa le privó del obispado y de todos sus beneficios eclesiásticos.[21]

Por estas fechas se libró la cruenta batalla de Rávena: a pesar de la muerte de su líder Gastón de Foix, los franceses habían roto el ejército de la Santa Liga, Ramón de Cardona estaba huido, Fabrizio Colonna, Pedro Navarro y Giovanni de Médici estaban presos, y todo hacía presagiar que ahora los franceses marcharían sobre Roma, pero finalmente dieron la vuelta hacia el norte para abandonar Italia. Julio II se mostraba condescendiente y por mediación de Marcantonio se ofrecía a restituirle el obispado a Pompeo, que seguía enrocado en Subiaco.

Pontificado de León X[editar]

Murió Julio II en febrero de 1513 y Pompeo marchó con su gente sobre Roma con la intención de asaltar el palacio del cardenal Dei Monti, que ahora tenía la diócesis de Rieti, y la casa del fiscal Mariano Cuccini que había llevado el proceso criminal en que habia sido condenado, pero su tío Fabrizio le convenció de que para recuperar sus derechos sería más efectivo entrar por las buenas. Así lo efectuó, y por medio del emisario Andrea della Valle el Colegio Cardenalicio le encargó mantener el orden en la ciudad durante la sede vacante. Tras el cónclave de 1513 el nuevo papa León X le restituyó el obispado y demás prebendas.[22] Fue por estas fechas que murió su hermano Girolamo en el asedio de Siena.[23]

Pasó los dos años siguientes en Roma, deleitándose entre banquetes, jornadas de caza, e intervino en el Concilio de Letrán [24]

Formaba parte del séquito papal cuando en 1515 se entrevistaron en Bolonia León X y Francisco I de Francia, y tras el encuentro acompañó al rey francés para interceder en la liberación de Prospero, que había sido hecho prisionero por los franceses ese mismo año. Las condiciones de su liberación incluían la obligación para Prospero de combatir en el bando francés si así le fuese requerido, y para que este punto no pareciese una traición al emperador, de quien los Colonna eran feudatarios, poco después Pompeo viajó a Baviera a la corte de Maximiliano I de Habsburgo para confirmar la lealtad de la familia al Sacro Imperio Romano Germánico. Maximiliano le encargó la embajada de llegarse hasta Flandes con la misión de evitar que el quinceañero príncipe Carlos, siguiendo el consejo de su mentor Guillermo de Croy, contrajera matrimonio con la hija del rey francés según los acuerdos estipulados entre ambos; allí se encontraba cuando recibió la inesperada noticia de su elevación al cardenalato, y cuando recibió las insignias cardenalicias de manos de Luigi d'Aragona.

Cardenalato[editar]

Era el caso que en la primavera de 1517 se había descubierto una conspiración contra la vida de León X: el cardenal Alfonso Petrucci, «mancebo liviano y de muy poca discreción, vano y hablador, y sin ninguna manera de secreto ni recatamiento»,[25] no ocultaba su rencor para con el papa por el apoyo que éste había dado a su primo Raffaello Petrucci en las disputas por el gobierno de Siena; el papa mandó interceptar su correspondencia, y descubrió que lo que pretendía Petrucci era envenenar al pontífice valiéndose para ello del cirujano Battista da Vercelli, que debía tratarle de su fístula. En la conjura estuvieron envueltos en distinto grado los cardenales Sauli, Riario, Soderini y Castellesi, y ante el alto número y dignidad de los participantes involucrados, el papa decidió llevar a cabo una profunda renovación del Colegio Cardenalicio concediendo capelos a candidatos de su confianza: en el consistorio de julio del mismo año creó 31 nuevos cardenales,[n. 2] entre ellos al propio Colonna.[26] [27] [28]

De regreso en Italia, en noviembre Pompeo recibió el capelo y el título de los Santos XII Apóstoles,[29] y se estableció en Roma.

Murio en 1520 Fabrizio.

Pontificado de Adriano VI[editar]

En el cónclave de 1521-22 Colonna fue uno de los cardenales electores que con mayor vigor se opusieron a la candidatura de Giulio de Medici y a cualquiera de sus recomendados, a pesar de ser éste el candidato del emperador, representado en Roma por su embajador Juan Manuel, señor de Belmonte, a quien tan afines eran los Colonna.[30] [31] [32] Finalmente fue elegido papa Adriano VI, flamenco de nacimiento que por aquél entonces ejercía como regente de Castilla al servicio del emperador.

El Colegio Cardenalicio diputó a los cardenales Colonna, Orsini y Cesarini para viajar a su encuentro a España,[33] donde se encontraba el electo, aunque los dos primeros nunca llegaron a emprender el viaje.[34] Italia estaba sumida en la anarquía: además de las revoluciones en Urbino, la Romaña y Perugia, Franceso Maria della Rovere atacaba Siena, los Bentivoglio y Guido Rangone iban sobre Bolonia, proseguía la Guerra italiana de 1521-1526 en Lombardía, los lansquenetes de Georg Frundsberg derrotaban a los suizos en Bicocca; Prospero Colonna, el marqués de Pescara y Sforza forzaban al francés Lautrec a retirarse, Ottaviano Fregoso y Pedro Navarro se rendían en Génova, los imperiales quedaban dueños de casi todo el norte italiano, los Orsini se alzaban en armas en la Toscana y Umbría, los Colonna cavilaban cómo combatirlos, los bandidos infestaban los caminos, mientras en Roma se extendía la peste y pasaban los meses con la silla papal vacante, los franceses reclamaban la celebración de otro cónclave, se temía un nuevo Avignon en España, se rumoreaba la muerte de Adriano, que demorado por los preparativos de la flota en Tarragona envió a Guillermo de Enckenvoirt como su procurador, se extendía el pillaje y el paganismo.[35]

Pompeo estuvo en Frascati y en Subiaco, para volver nuevamente a Roma en febrero de 1522 y ser nombrado gobernador de Rieti, Amelia y Terni, hasta que con la llegada de Adriano en agosto, era uno de los encargados de recibirle en Civitavecchia y acompañarle a Roma. Durante el pontificado de éste formó parte de una comisión encargada de examinar la posibilidad de una alianza cristiana frente a los turcos de Suleiman Kanuni, y ofició como legado para Hungría recaudando fondos para armar a los bohemios. Durante un breve periodo de tiempo tuvo la administración de Catania, en Sicilia.[21] Por estas fechas murió su hermano Marcantonio de un cañonazo en la defensa de Milán.[36]

Pontificado de Clemente VII[editar]

Murió Adriano en septiembre de 1523, y en el cónclave que siguió Colonna volvió a ser en principio uno de los más vehementes opositores a Giulio de Médici en favor de Domenico Giacobazzi, aunque posteriormente le apoyó ante la posibilidad de que fuera elegido su rival Franciotto Orsini.[37] [38] [39] [40] [41] En recompensa, en enero de 1524 fue nombrado vicecanciller y tomó el título de San Lorenzo in Damaso, recibió el palacio Riario y la administración de las diócesis de Acerno y de L'Aquila.

Los primeros meses del pontificado de Clemente VII auguraban buenos tiempos: sin la severidad de Adriano ni la liviandad de León, versado en política y amante de las artes, su llegada al trono de San Pedro alimentó grandes esperanzas en la mayor parte de Europa, aunque bien pronto se reveló como un carácter irresoluto y voluble, que en su afán por permanecer neutral resultaba ambiguo. Sus intentos por conseguir una tregua entre franceses e imperiales resultaron infructuosos, y después de que el duque de Albany liderase una expedición contra Nápoles, a principios de 1525 firmaba una alianza con Francia, cosa que no sentó nada bien al emperador, que había sido su principal soporte en el ascenso al papado. Paralelamente, las relaciones entre el papa y el cardenal Colonna se iban enturbiando a medida que el primero abandonaba el partido filoimperial; todavía en abril celebraban juntos la liga pactada entre la Santa Sede y el reino de Nápoles, pero en octubre se destapaban las verdaderas intenciones de Clemente: su enviado Girolamo Morone trabajaba para formar una alianza entre Francia, los Estados Pontificios, Venecia y Milán contra el imperio, e intentaba atraer a su cuñado el marqués de Pescara prometiéndole el trono de Nápoles, pero éste descubría todo el plan.

Colonna salió de Roma en dirección al feudo familiar amenazando con ir contra el papa, y éste se negó a que participase en las conversaciones tenidas con el duque de Sessa. Colonna proponía al emperador encabezar una revuelta antipapal en Roma, y en enero de 1526 Clemente VII publicaba una bula declarándole rebelde y exhortando a combatirle.[42]

«Fue uno de los mayores cardenales que hubo en nuestra época, tanto por la majestad de su presencia ... como porque parecía más digno del imperio que ninguno de los otros, pareciéndole indigno hacerlo de otra manera cuando se llevaba por la razón; pero cuando se guiaba por su naturaleza (como lo hacía casi siempre) se inclinaba a la acción del mundo, al manejo de los estados y sobre todo al de las armas».[43]

«No hubo nadie que más soberbiamente despreciara y se burlara de la arrogancia de los hombres soberbios; y por el contrario con los apacibles y modestos muy apaciblemente usaba de todos los oficios de la humanidad».[44]

Saco de Roma[editar]

Algunos autores sugieren que su intención era ascender al papado.[45] [46]

Bula de 1528 excomulgando a los que retuvieran lo robado en el Saco de Roma


campaña de 1524-25

En 1528 tuvo lugar la batalla naval en la que murió Hugo de Moncada y en la que cayó preso su primo Ascanio, a quien tuvo que rescatar.[47]


Virrey de Nápoles[editar]

En 1529 el virrey de Nápoles Filiberto de Chalôns, partió a la guerra de Florencia, y el emperador Carlos V le nombró lugarteniente general del reino; a la muerte de Chalons en la Batalla de Gavinana, en 1530 le nombró virrey, puesto que ocupó hasta su muerte.[48] [49] [50]

Giambattista Alois[51]

cavallerizza, en Chiaia

En 1530 éste le nombró arzobispo de Monreale.[52] [53]


Murió en junio de 1532 a los 53 años de edad. Se rumoreó que había sido envenenado por su criado Filippetto, aunque los médicos que hicieron la autopsia no encontraron indicios de que así hubiera sido. Fue sepultado en la iglesia de Monteoliveto de Nápoles.

Dejó escritos algunos poemas y un libro titulado De laudibus mulierum, dedicado a su prima Vittoria Colonna, viuda del marqués de Pescara, que se conserva manuscrito en la Biblioteca Vaticana.[54]


Predecesor:
Filiberto de Chalôns
Virrey de Nápoles
1530 - 28 de junio de 1532
Sucesor:
Pedro de Toledo [n. 3]

Referencias[editar]

  1. Ampelio Alonso-Cadenas López: Blasonario de la consanguinidad ibérica, p. 131 (1981). Según José Avilés: Ciencia heroyca, reducida a las leyes heráldicas del blason, tomo II, p. 53, la familia tenía por escudo una sirena mirándose en un espejo, pero según Cesare Cantù: Historia universal, vol. III, p. 507, tomó la columna en recuerdo de la que el cardenal Giovanni Colonna trajo de Tierra Santa en 1200.
  2. Filadelfo Mugnos: Historia della augustissima famiglia Colonna, p. 44 (1658).
  3. Biagio Aldimari: Memorie historiche di diverse famiglie nobili, p. 274 (1691).
  4. Antonio Coppi: Memorie Colonnesi (1855).
  5. Pietro Fedele: Enciclopedia Italiana (1931).
  6. Enzo Petrucci: Enciclopedia Dantesca (1970).
  7. a b Società Genealogica Italiana: Libro d´oro della nobiltà mediterranea, A1 B7 C5 (2014).
  8. a b Pompeo Litta: Famiglie celebri di Italia, tav. VI.
  9. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  10. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  11. Pietro Fedele: Enciclopedia Italiana (1931).
  12. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  13. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  14. Dudum iniquitatis filii. La trae Odorico Rinaldi en Annales ecclesiastici, vol. XIX, p. 508 (1693).
  15. Pietrantonio Petrini reproduce la bula del 17 de septiembre en Memorie Prenestine, p. 465 (1795), y Nicola Ratti la del 1 de octubre en Storia di Genzano, apéndice XIV (1797). Por ser los beneficiarios menores de edad, fueron nombrados administradores de sus feudos los cardenales de Cosenza y de Alejandría.
  16. Giovio, pp. 361-362, cuenta que en su decisión influyó decisivamente el hecho de que en sueños se le apareciera su difunto padre con una fusta en la mano, amenazando con azotarle si no obedecía a sus parientes.
  17. Lorenzo Cardella: Memorie storiche de cardinali della Santa romana Chiesa, vol. IV, pp. 23-26 (1793).
  18. Louis Sandret: Le concile de Pise, en Revue des questions historiques, vol. XXXIV pp. 425-456 (1883).
  19. Giovio, 365. Guicciardini, IV, 150.
  20. Giovio, 368-373.
  21. a b Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  22. Giovio, 375-377.
  23. Giovanni Antonio Pecci: Memorie storico-critiche della città di Siena, vol. II, pp. 17-18 (1755).
  24. Adolphe-Charles Peltier: Histoire des Conciles, vol. I, col. 1079-1104 (1847).
  25. Gonzalo de Illescas: Historia pontifical y catolica, libro VI.
  26. William Roscoe: The life and pontificate of Leo X, vol. II, pp. 110-130 (1805).
  27. Jean-Marie-Vincent Audin: Histoire de Léon X, vol. II, pp. 139-151 (1846).
  28. Alessandro Ferrajoli: La congiura dei cardinali contro Leone X (1919).
  29. Konrad Eubel: Hierarchia catholica medii aevi, vol. III, pp. 15-16, 60 y 64 (1913).
  30. Ferdinando Petruccelli della Gattina: Histoire diplomatique des conclaves, vol. I, pp. 512 y ss (1864).
  31. Von Pastor: libro II, cap. I.
  32. John Paul Adams: Sede vacante (2014).
  33. Las instrucciones que recibieron pueden verse en Charles Weiss: Papiers d'État du Cardinal de Granvelle, vol. I, p. 241 (1841).
  34. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXIV (1980).
  35. Gregorovius, pp. 424-427.
  36. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  37. Gregorio Leti: Conclavi de' pontefici romani, p. 109 (1667).
  38. Petruccelli, pp. 531 y ss.
  39. Gregorovius, p. 453.
  40. Von Pastor, libro III, cap. I.
  41. Adams: Sede vacante.
  42. Bula del 24 de enero de 1526.
  43. Girolamo Garimberto: Vite, overo Fatti memorabili d'alcuni papi, et di tutti i cardinali passati, pp. 441-443 (1567).
  44. Giovio, 394.
  45. Jacob Burckhardt: The State as a Work of Art, (2010)
  46. Frederic J. Baumgartner: Behind Locked Doors: A History of the Papal Elections, p. 101 (2003).
  47. Franca Petrucci: Dizionario Biografico degli Italiani, vol. XXVII (1982).
  48. José Raneo: Virreyes de Nápoles, incluido en la "Colección de documentos inéditos para la historia de España", vol. XXIII, págs. 93-106 (1842).
  49. Pietro Giannone: Istoria civile del regno di Napoli, vol. VII, p. 42 y ss.
  50. Domenico Antonio Parrino: Teatro eroico, e politico de' governi de' vicere del regno di Napoli, pp. 146 y ss. (1692).
  51. Giuseppe De Blasiis: Racconti Di Storia Napoletana, pp. 1-24 (1908).
  52. Salvador Miranda: The Cardinals of the Holy Roman Church.
  53. Giovan Luigi Lello: Historia della chiesa di Monreale, p. 100 (1596).
  54. Philippe Labbé: Nova bibliotheca manuscriptorum librorum, p. 335, XLII (1653).
  1. Fueron Giovanni (1193), otro Giovanni (1212), Giacomo (1278), Pietro (1288), Egidio (1302), Giovanni (1327), Agapito (1378), Stefano (1378), Oddone (1405), Prospero (1426) y su tío Giovanni (1480). Después de Pompeo vendrían Ascanio (1586), Girolamo (1627), Carlo (1706), Prospero (1739), Girolamo (1743), Prospero (1743), Marcantonio (1759) y Pietro (1766),
  2. Fue la mayor creación de cardenales de la historia hasta el consistorio de febrero de 1946, cuando Pío XII creó otros 32.
  3. Tras la muerte de Colonna desempeñó el gobierno interino el presidente del Consejo colateral Fernando de Aragón hasta la llegada del nuevo virrey Pedro de Toledo dos meses después.