Neurotoxina
Se denomina neurotoxina a toda sustancia capaz de alterar el funcionamiento del sistema nervioso, lo cual aleja al individuo de su estado homeostático y pone en riesgo su vida. Las alteraciones pueden ser a nivel fisiológico, morfológico o manifestarse en cambios de comportamiento.
Existen neurotoxinas de origen animal, vegetal o creadas por humanos (sintéticas químicas). Sus efectos dependen de la dosis y de la vía de exposición. Pueden ser temporales o permanentes e incluso propiciar la muerte.
Muchos microorganismos son capaces de generar neurotoxinas. Por ejemplo, la toxina que libera el agente Clostridium tetani es capaz de unirse a receptores sinápticos de las motoneuronas efectoras, lo cual provoca despolarización en las neuronas, que terminan suscitando una serie de contracciones musculares de carácter convulsivo. A esta enfermedad se le conoce como tétanos. Una manera de evitar este fenómeno es la administración de un toxoide antitetánico, el cual desencadena una respuesta inmune contra la neurotoxina.
Las serpientes de la familia de los elápidos (cobras, serpientes de coral, mambas y serpientes marinas) inyectan veneno de acción principalmente neurotóxica, potencialmente mortal para el ser humano.
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