La Siberia

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La Siberia
Comarca de España
Localización del partido judicial de Herrera del Duque, coincidente con la comarca de La Siberia, en el mapa de partidos judiciales de Extremadura.
Localización del partido judicial de Herrera del Duque, coincidente con la comarca de La Siberia, en el mapa de partidos judiciales de Extremadura.
Coordenadas: 39°09′N 5°06′O / 39.15, -5.1Coordenadas: 39°09′N 5°06′O / 39.15, -5.1
Entidad Comarca
 • País Bandera de España España
 • Comunidad autónoma Flag of Extremadura (with coat of arms).svg Extremadura
 • Provincia Bandera de Badajoz Badajoz
Subdivisiones 18 municipios:
Baterno
Casas de Don Pedro
Castilblanco
Esparragosa de Lares
Fuenlabrada de los Montes
Garbayuela
Garlitos
Helechosa de los Montes
Herrera del Duque
Navalvillar de Pela
Puebla de Alcocer
Risco
Sancti-Spíritus
Siruela
Talarrubias
Tamurejo
Valdecaballeros
Villarta de los Montes
Superficie  
 • Total 2836,7 km²
Población (2008)  
 • Total 26 253 hab.
 • Densidad 7,55 hab/km²
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La Siberia es una comarca sin entidad administrativa de la provincia de Badajoz (España), situada en la Comunidad Autónoma de Extremadura.

Limita al norte con la provincia de Cáceres, al este con la comunidad de Castilla-La Mancha, al sur con la comarca extremeña de La Serena y al oeste con la también comarca extremeña de Vegas Altas.

Toponimia[editar]

El hecho de que el nombre de Siberia arraigase en esta comarca pudo deberse a varias causas. De todas las versiones existentes, la que parece más creíble argumenta que la denominación alude al atraso de la comarca, a la falta de vías de comunicación, a su aislamiento, marginación y abandono que históricamente ha sufrido. Esta situación de aislamiento ya fue documentada en 1908 en un artículo publicado por José Ramón Mélida en El Correo de Madrid y en el Noticiero Extremeño: "Comarca [...] con unos veinte pueblos distanciados y como aislados en aquella especie de desierto, sin caminos ni casi veredas que los comuniquen, lo que hace por demás penoso y peligroso recorrerla. Los viajantes de comercio, que la temen y rehúsan, si pueden, la llaman La Siberia, nombre terrible y significativo".[1] Durante la dictadura de Primo de Rivera se intentó contrarrestar el tópico de atraso regional y nacional que connotaba el nombre. Así, en 1926 se inició desde los periódicos una campaña en pro de La Siberia. Sin embargo, estos intentos no lograron más que arraigar el término. A nivel nacional, el nombre de Siberia como símbolo de la España profunda alcanzó su cota más alta en la II República, a raíz de los trágicos sucesos de Castilblanco.

Otra hipótesis que algunos estudiosos[¿quién?] esgrimen sobre el origen del nombre, es que provenga de "Las Iberias". [cita requerida]

Después, desde la segunda mitad del siglo XX, se han seguido dos líneas de actuación respecto al nombre de Siberia. Desde ambientes políticos y culturales,[¿quién?] se insiste en lo peyorativo del término y, por tanto, en la necesidad de cambiarlo. Se han propuesto apelativos como "Los Montes", "Los Lagos y Los Montes", "Los Montes del Guadiana"... Pero ningún intento ha tenido éxito. A nivel popular el término ha perdido cualquier connotación negativa, por lo que se ha extendido y ha sido aceptado por la mayoría de la población.

Historia[editar]

Prehistoria[editar]

La comarca nororiental de la actual provincia de Badajoz sale de la prehistoria fuertemente apegada a la ganadería y a la caza. Aun siendo tierras aisladas, sus habitantes han dejado prueba de sus preocupaciones religiosas y funerarias, en algunos hallazgos aislados, en los numerosos abrigos de pinturas rupestres repartidos por sus sierras, y en las genéricamente denominadas estelas decoradas extremeñas.

Entre los primeros hallazgos se encuentran, por ejemplo, el tesorillo áureo de Navalvillar de Pela o el torques de Orellana, ambos en oro. Las sierras de Herrera, Talarrubias, Navalvillar y, sobre todo, los montes que marcan la transición al Valle de Alcudia son claros ejemplos de abrigos con pinturas rupestres. Destacan entre todas ellas las representaciones de carros y armas del Peñón del Buitre. También aparecen guerreros, armas (escudos, espadas, lanzas y a veces arcos) y elementos propios del ajuar funerario como fíbulas, espejos, peines, navajas de afeitar, o, como en el caso de una pieza recuperada recientemente en Herrera del Duque, un instrumento de cuerda, a la manera de la phorminx homérica.

Dominación romana[editar]

Villa romana de Lacimurga.

A la primera presencia romana obedecen asentamientos fortificados del porte del que se conserva el Peñón del Pez, de Peñalsordo, y muy pronto toda la zona debió de verse sometida al sistema administrativo romano, desarrollado desde centros urbanos priorizados desde el punto de vista político, algunos de los cuales recibirían el estatus de municipium con la concesión generalizada del ius Latii que tiene lugar bajo el reinado de Vespasiano (73-74 d. C.). Tal sería el caso de los dos grandes núcleos urbanos de época romana documentados hasta la fecha en la zona: Lacimurga Constantia Iulia, identificada con el Cerro de Cogolludo (Navalvillar de Pela), y Mirobriga, localizada en el Cerro del Cabezo, en término municipal de Capilla. De ambas se conocen gran cantidad de hallazgos, tanto monumentales como epigráficos, y en ambas se han realizado recientemente excavaciones arqueológicas sistemáticas que en el primero de los casos ha documentado el hundimiento de sus raíces en los primeros siglos del I milenio a. C., con una fuerte presencia orientalizante, y en el segundo la presencia de un edificio monumental tal vez relacionado con el foro de la ciudad.[2]

Reconquista[editar]

Las tierras que hoy conocemos como Siberia extremeña pertenecieron al reino musulmán de Toledo hasta que fue conquistado en 1085 por Alfonso VI de León. Sin embargo, al estar este territorio tan alejado de la capital toledana, no se incorporó en esta fecha a Castilla, sino que quedó entre cristianos y musulmanes; es decir, en la frontera.

En la vanguardia de esta zona, los musulmanes construyeron o repararon una serie de fortalezas estratégicamente situadas en Capilla, Almorchón, Alcocer, Puerto Peña y Herrera. A su vez, los cristianos de Toledo construyeron otra serie de fortalezas con los castillos de Muro, Dos Hermanas, Malamoneda y Milagro. Es en 1212, con la derrota musulmana en las Navas de Tolosa, cuando se produce un fuerte cambio de ritmo en la reconquista. Entre 1212 y 1230, las tierras de La Siberia extremeña fueron incorporándose a Castilla.

La reconquista de la comarca la inició Alfonso Téllez de Meneses, caballero palentino, afincado en Toledo, quien en 1222 pobló, entre otros, el castillo de Muro, junto a la actual Helechosa de los Montes. Unos años después, en 1226, el castillo fue vendido al arzobispo de Toledo. Alfonso Téllez conquistó también Alcocer hacia 1225, donándola al arzobispo de Toledo. En 1226 Fernando III conquistó el castillo de Capilla, para entregárselo unos años después a los templarios con un amplio alfoz que, al disolverse en 1309 la Orden del Temple, pasó a la Orden de Alcántara. Este territorio, que pasó también al arzobispado de Toledo, formaría luego el estado de Capilla, adscrito a la casa ducal de Osuna.

Así comenzó la dependencia de La Siberia respecto de Toledo, que aún perdura hoy en lo eclesiástico. Con la reconquista, los reyes cristianos se vieron obligados, ante la imposibilidad de controlar todos los territorios, a repoblar los que iban recuperando y a otorgar su administración a miembros de la nobleza, a órdenes militares, a instituciones eclesiásticas y a las ciudades. A las ciudades en particular les interesaba expandir lo más posible su jurisdicción municipal sobre grandes extensiones de tierra. Por eso, en La Siberia extremeña serán los concejos de Toledo y Talavera de la Reina los que formen cada uno un amplio alfoz, para poblarlo y defenderlo. De la actual Siberia extremeña sólo dos localidades, Castilblanco y Valdecaballeros, pertenecieron al concejo de Talavera; las demás pertenecieron al de Toledo, organizándose a partir de la reconquista en tres unidades territoriales: condado de Belalcázar (más tarde, vizcondado de Puebla de Alcocer), estado de Capilla y condado de Siruela.

Castilla la Nueva en 1785. Obsérvese cómo la comarca de La Siberia aparece como parte integrante de Castilla La Nueva.
Castillo de Puebla de Alcocer.

Pronto surgieron dificultades entre Talavera y Toledo sobre estas tierras. En 1445 el rey Juan II concedió la Puebla de Alcocer, con todo su extensísimo territorio, al maestre de Alcántara, don Gutierre de Sotomayor. Toledo se apresuró a reclamar ante el rey, intentando recuperar la zona, pero no lo consiguió. Por el contrario, en 1447 el maestre consiguió que el rey encargara el deslinde de los términos de La Puebla de Alcocer. En estos momentos, por tanto, prácticamente todo el territorio de la actual Siberia extremeña estuvo bajo el mando del maestre, siendo Puebla de Alcocer su capital. Para recuperar estos lugares, Toledo mantuvo largos pleitos, que no obtuvieron éxito. Sólo al fallecer don Gutierre se solventaron las diferencias, anulándose el deslinde y estableciéndose la vuelta de las villas de Alía, Valdecaballeros, Castilblanco, Sevilleja de la Jara, etcétera, al arzobispo de Toledo como adscritas a su villa de Talavera. El fin del pleito inició una etapa de buenas relaciones entre Talavera y Puebla de Alcocer, etapa que culminó en Alía, en 1469, con la firma de unas capitulaciones entre el concejo de Talavera y doña Elvira de Stúñiga, como tutora de su hijo, el conde de Belalcázar, con el fin de "poner mayor paz e concordia entre anbas las dichas sus partes e vezinos de la dicha villa de Talavera e su tierra e de los vasallos de la dicha señora don Elvira, vezinos de la dicha su villa de Herrera e su tierra".[3]

Con la creación de las provincias fiscales por los Reyes Católicos en 1502, casi toda esta comarca, a excepción de las localidades de Castilblanco y Valdecaballeros, quedará englobada, sin motivos de peso aparentes, en la provincia de Salamanca junto con el resto de Extremadura. Ya en 1653, se crea la provincia fiscal de Extremadura, de la que seguirá formando parte La Siberia. Sin embargo, esto no romperá en modo alguno la dependencia de esta comarca del concejo de Toledo ni del Arzobispado toledano, motivo por el cual La Siberia aparece en varios mapas antiguos como parte integrante de Castilla la Nueva y no de Extremadura, pues es esta comarca legítimamente castellana.

Los tiempos modernos[editar]

La división provincial de España de 1833 incorporó todos los pueblos de la Siberia extremeña a la provincia de Badajoz. La división provincial se completó con la subdivisión en partidos judiciales que se llevó a cabo en 1834. Los pueblos de la comarca formaron los partidos de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer. Los nuevos partidos judiciales eran los menos poblados de los catorce en los que se dividía la provincia de Badajoz. El partido de Herrera del Duque estaba formado por trece pueblos y poco más de de quince mil habitantes; el de Puebla de Alcocer, catorce pueblos y algo menos de quince mil habitantes.[4] Esta división en partidos judiciales se ha mantenido hasta la segunda mitad del siglo XX. Así, cada partido llegó a convertirse en una referencia no sólo judicial sino también administrativa, electoral, recaudadora y hasta comercial. Todo ello generó un sentimiento de pertenencia a una misma comunidad donde formar parte de un mismo partido adquiere relevancia.

Los cambios demográficos aconsejaron la modificación de los antiguos partidos judiciales a partir de 1965. El partido de Puebla de Alcocer desapareció y sus pueblos se repartieron entre los limítrofes. La mayor parte, con la capital, se integraron en el de Herrera del Duque.[5] Desde entonces se ha generado un sentimiento similar al que estimuló la antigua división y los diecisiete municipios del nuevo partido de Herrera del Duque, con sus 24.000 habitantes y 2.691,6 kilómetros cuadrados, constituyen La Siberia extremeña.

Entorno natural[editar]

Relieve[editar]

Sierra de Puerto Peña.

La denominación primitiva de esta comarca, 'Los Montes', hace ya una referencia suficientemente significativa hacia sus rasgos topográficos. Este espacio exhibe un dinámico relieve, en el que se alternan agrestes serranías, valles encajonados y onduladas llanuras. Más del 90% del terreno se sitúa entre las cotas 400 y 800 metros s.n.m., superándose esta altitud en sólo cinco puntos de las sierras más orientales: Sierra de la Umbría, Los Castrejones, Cantosnegros, Santana y Pico Montilla; siendo esta última la cota máxima de la comarca con 940 metros. De norte a sur, cabe citar las sierras de El Aljibe, La Dehesilla, La Lobera, La Rinconada, Barbas de Oro, Los Pastillos, Manzano, Peloche, Los Golondrinos, Consolación, Chamorro, La Chimenea, Escorial, Los Villares, Mirabueno, Santana, Sierra del Castillo, Lares y Siruela.

Este conjunto de serranías constituye una de las estribaciones meridionales de los Montes de Toledo, en conexión directa con el macizo de Las Villuercas, que presenta fuertes pendientes, con rupturas, a menudo bruscas a piedemonte. Sólo en el tercio sur comarcal aparecen amplias llanuras onduladas, que vierten gradualmente su pendiente sobre la cuenca del Zújar.

Hidrología[editar]

Los ríos, embalses y pantanos son una de las principales características de La Siberia extremeña que, junto a la vecina comarca de La Serena, forman el territorio que posee más kilómetros de costa interior en España.[6] La comarca posee cinco grandes pantanos; tres en el curso del Guadiana (Cíjara, García de Sola y Orellana), y dos en el Zújar (Embalse del Zújar y La Serena). Juntos suman una capacidad de almacenaje de 6.395 hm³, lo que supone el 12% del total de España; sólo La Serena, con 3.219 hectómetros cúbicos, representa el 6%.[7] Además, algunas de estas presas producen también energía hidroeléctrica. Esta gran cantidad de agua embalsada es fruto del grupo de actuaciones llevadas a cabo en la provincia durante la segunda mitad del siglo XX, denominado Plan Badajoz, y que tenía como objetivo mejorar la agricultura de la zona.

El accidentado relieve propicia la existencia de acuíferos en ladera, que alimentan numerosos manantiales repartidos por todo el territorio de la comarca. Algunos de ellos están siendo explotados comercialmente debido a la calidad de sus aguas.[8] También existe un balneario, ya conocido desde los inicios del siglo XIX, que aprovecha las propiedades mineromedicinales de las aguas termales, siendo uno de los escasos establecimientos de este tipo de toda la provincia.

Clima[editar]

La posición geográfica de La Siberia, entre La Meseta Castellana (con clima continental), el Atlántico (clima más suave) y el Mediterráneo (más cálido y mucho más seco) convierte a este territorio en una franja de transición, adoptando algunas características de cada uno de ellos. Dentro de la comarca, también se producen microclimas locales, con diferencias apreciables, derivado de la orientación de las sierras. Estas diferencias resultan más acusadas en cuanto a precipitaciones y no tanto sobre las temperaturas.

Lluvias[editar]

Las localidades del norte presentan lluvias bastante más abundantes que las localidades del sur de la comarca. El número de días lluviosos al año está entre 60 y 70. El reparto estacional de precipitaciones es irregular, con máximas entre enero y marzo, pero se dan grandes desviaciones sobre las medias entre años secos y lluviosos. El semestre abril-septiembre suele presentar una fuerte y prolongada sequía estival, marcada por una acentuada aridez. Las nevadas son raras, y en todo caso suceden uno o dos días, cuajando sólo unas horas, cada tres o cuatro años.

Temperaturas[editar]

La comarca alcanza unas 2.900 horas de sol al año, cuya intensidad resulta inversa a las precipitaciones. La temperatura media anual está en torno a los 16 °C, con tendencia a bajar algo en el norte y a subir en el sur del territorio. El mes más frío es enero, con 6-7 °C de media, y el más cálido, julio, con 25-27 °C, lo que supone una amplitud térmica media anual que rebasa los 20 °C. Las máximas y mínimas absolutas se sitúan, también en estos meses, en -2 °C y 42 °C respectivamente, que indica una fuerte oscilación térmica de 44 °C (rasgo típico de clima continental).

Estos balances termopluviométricos, con inviernos suaves, primaveras frecuentemente cortas y largo y seco estiaje, permite considerar al clima de La Siberia, de forma genérica, de tipo 'mediterráneo subhúmedo', con variantes de tipo húmedo en puntos del norte y más seco en una franja sur, y con escasa influencia atlántica.[1]

Flora[editar]

Ciervos bajo una encina, imagen típica en La Siberia extremeña.

El ecosistema primigenio más representativo de la zona es el bosque esclerófilo mediterráneo (árboles de hojas duras y persistentes), predominando la encina en la mayor parte del espacio, acompañada del alcornoque en zonas más restringidas (sobre todo umbrías y algunos suelos profundos), al ser más exigente en humedad. Aparece también otra quercínea (familia con que se denomina a este género de árboles), el quejigo, especie bastante rara en Extremadura. El estrato arbóreo se halla tapizado en sus estadios más puros por un denso sotobosque, formando el matorral mediterráneo, muy diverso en especies: madroño, durillo, labiérnago, lentisco, cornicabra, mirto, coscoja, torvisco, etc. Extensas áreas serranas del centro y norte de la comarca han sido repobladas con pinos resineros, piñoneros y eucaliptos, cuyo cultivo forestal está prácticamente abandonado en la actualidad, ante su escasa o nula rentabilidad económica. También los bordes de los pantanos han sido extensamente repoblados con eucaliptos, pinos y más escasamente chopos, con el fin, no tanto de explotación de la madera, sino más bien para la retención del suelo y de los materiales que por escorrentía superficial pueden ser arrastrados desde los terrenos que vierten directamente al vaso del embalse, ocasionando una progresiva colmatación del mismo.[9]

Fauna[editar]

Aves[editar]

Cigüeña blanca.

La fauna de la comarca destaca por su diversidad, viven en la zona prácticamente todas las casi 500 especies de vertebrados silvestres descritas en Extremadura. Entre las aves, más de la mitad de la población provincial de buitre leonado se encuentran en los cortados rocosos de 'Los Montes'.[10] En menor número nidifican águilas perdiceras y águilas reales, alimoche, halcón peregrino, búho real, buitre negro, águila imperial ibérica, cigüeña negra... La abundancia de agua, en su mayor parte retenida por los embalses de la comarca, ha propiciado el asentamiento de variados grupos de aves acuáticas. Destaca el embalse de Orellana, declarado Área ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), ahora Zona de Especial Conservación por la Ley 8/1998, de Conservación de la Naturaleza y de Espacios Naturales de Extremadura.[11]

En el medio urbano merece distinción la cigüeña blanca, así como el cernícalo primilla, lechuza, golondrina, avión y vencejo.

Mamíferos[editar]

La fauna cinegética se encuentra principalmente asentada en la Reserva Regional de Caza de Cijara, donde conviven jabalíes, ciervos, gamos (muy localizados) y corzos, como piezas de caza mayor. La caza menor está representada por perdices rojas, palomas torcaces, tórtolas, liebres y conejos.

Peces[editar]

En cuanto a la fauna piscícola, las especies más codiciadas por los pescadores son la carpa, barbo, comizo, cabecicorto, lucio, boga, black-bass,... aunque también existen otros de menor interés deportivo y culinario, pero de gran importancia ecológica: pardilla, cacho, colmilleja, calandino, gambusia,...

Gastronomía[editar]

La gastronomía es muy variada, aunque apenas se comercializa. El eje básico sigue siendo el cerdo, ya que aún son abundantes las matanzas caseras. Destacados, son también los productos derivados de la caza: tasajos del ciervo o jabalí, chorizos de jabalí, etc.

Comidas[editar]

Entre los platos típicos podemos citar el escarapuche en Peloche (a base de carne o peces asados, cebolla, tomate, pimiento verde, vinagre, aceite y sal) y el salmorejo en Talarrubias y Puebla de Alcocer (ajos, bacalao, pimentón, aceite, vinagre, pan, agua y sal) o Helechosa de los Montes (con peces de río), las migas con sus engaños, la caldereta, el gazpacho (con sus variedades: ajo blanco y gazpacho de invierno), pistos, sopas de tomate, sopas de cachuelas, rabos de cordero, cocido con relleno (Villarta de los Montes), repápalos... La escasez de recursos, en otros tiempos, motivó el empleo abundante de productos marginales, la mayoría de los cuales aún se utilizan: espárragos, setas, berros, cardillos, abrepuños, achicorias, moje de amapolas, criadillas, níscalos, pajarillos, higos chumbos, plantas aromáticas y medicinales... Es también importante la producción de miel en Fuenlabrada de los Montes.

Bebidas[editar]

Tampoco se comercializan los vinos de la tierra, denominados de pitarra, que se siguen produciendo de forma casera. En Castilblanco se hace, del mismo modo, la gloria, a base de mosto de uva y aguardiente. En Fuenlabrada de los Montes, Puebla de Alcocer y otras localidades se hace también el chapurrao, con agua, azúcar, aguardiente y, a veces, anís.

Postres[editar]

En La Siberia existe una gran tradición repostera. Especialmente en las fechas cercanas a Semana Santa o en fiestas destacadas, podemos encontrar: almendradillos, bódigos, bollos, buñuelos, canutos (Garlitos), chaquetías, gañotes (Garbayuela), mantecados de cajón, perrunillas, pestiños, queso de almendras (Fuenlabrada de los Montes), rosquillas, tortas de chicharrones... También destaca el uso de la miel en la elaboración de los dulces: arrope, gachas, canelones, flores, roscas de candelilla o canelilla, etc.

Queso de Castilblanco o de La Siberia[editar]

El queso de esta zona, conocida como "tierra de exilio", estaba calificado como un "queso de Reyes" porque era uno de los quesos más consumidos por la Casa Real. Su área de producción es la comarca pacense de La Siberia. A pesar de tener la Siberia fama por su queso de cabra, lo más tradicional es el queso de oveja; al parecer los ganaderos guardaban la leche de oveja y vendían el queso de cabra, ya que ésta era más fácil de ordeño (?). El queso de Castilblanco, es el nombre genérico de los quesos de oveja elaborados en la comarca. La referencia más reciente a este producto, que forma parte del Catálogo de los Quesos de España, está en el "Libro de Practicón", de Ángel Muro, publicado en 1894. Este cocinero, escritor y gastrónomo califica al queso de Castilblanco como uno de los mejores, junto con el de Puertollano. Es un queso madurado, de media curación, elaborado con leche de oveja, de coagulación enzimática y pasta prensada, no cocida, extragraso. Su forma es cilíndrica con el borde liso. El tamaño es mediano, de 1-1,5 kg de peso.[12]

Demografía[editar]

Su población siempre ha sido escasa. El periodo de mayor vitalidad de la población fue la primera mitad del siglo XX. A pesar de la incidencia de la epidemia de la gripe en la segunda década y de la guerra civil en los años 30, su población creció a ritmos desconocidos (11,3 por mil anual) y se aproximó a los 50.000 habitantes. Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo XX la emigración ha vaciado las tierras de La Siberia extremeña y ha condicionado la actual estructura de su población. En fortísimo contraste con la situación española, la comarca ha perdido casi la mitad de su población. La continua emigración de jóvenes ha dejado una población envejecida en la comarca: hay más personas mayores de sesenta y cuatro años que menores de dieciséis. A pesar del retorno de algunos siberianos, en su mayoría ya jubilados, la comarca sigue perdiendo población debido a que mueren más personas de las que nacen.

Economía[editar]

Con una estructura de población tan desequilibrada, la tasa de actividad es muy baja. Pero esto no supone extrema escasez económica para la comarca. En el contexto de una provincia poco desarrollada, los siberianos viven bien gracias a las transferencias del sector público. Su renta familiar disponible sólo es inferior a la comarca de Badajoz y similar a la de las zonas de Mérida y Almendralejo. La ocupación de las gentes de La Siberia ha variado en las últimas décadas. A finales del siglo XIX cerca del 90% trabajaba en la agricultura, entre el 5% y el 6% eran artesanos y muy pocos trabajaban en la industria y los servicios. En la actualidad, más de la tercera parte lo hace en los servicios (36,38%), seguida de cerca por la agricultura (31,03%). Industria y construcción emplean al 14,33% y 18,26% de la población, respectivamente.[1]

Notas y referencias[editar]

  1. a b c Diputación de Badajoz: La Siberia. La leyenda del agua; Páginas 85-86. ISBN 84-7796-086-O.
  2. Pastor Muñoz, Mauricio y Pachón Romero, Juan Antonio: Excavación arqueológica de Miróbriga: campañas de 1987-88; Páginas 347-360. Mérida, 1991.
  3. Suárez, María Jesús: La villa de Talavera y su tierra en la Edad Media (1369-1504); Oviedo, 1982
  4. Andando por España: Localidades de los partidos judiciales de Herrera del Duque y Puebla de Alcocer, según la subdivisión de 1834
  5. Consejo General de Procuradores de España: Partido judicial de Herrera del Duque
  6. CEDER SIBERIA: Naturaleza de La Siberia
  7. Extremadura Alternativa: Embalses de La Siberia y La Serena
  8. Finanzas.com: "Nestlé Waters inaugura planta en Extremadura"
  9. "La Junta ha plantado 5 millones de árboles en los últimos cuatro años"
  10. Icona (Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza), 1990
  11. Ley 8/1998, de 26 de junio, de Conservación de la Naturaleza y de Espacios Naturales de Extremadura
  12. Gourmet de Extremadura: Queso de Castilblanco o de La Siberia

Bibliografía adicional[editar]

Enlaces externos[editar]