Ignacio de Antioquía
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Ignacio de Antioquía nació alrededor del año 40 d. C. y murió en el 113-114 d. C., condenado por los romanos en tiempos del emperador Trajano. Fue obispo de Antioquía y discípulo directo de los Apóstoles Juan y Pablo. También era llamado Theóforo (el que lleva a Dios), aunque se discute si este era su segundo nombre o un sobrenombre.
Se conocen unas 13 cartas atribuidas a él, de las cuales se conservan siete que fueron escritas camino a su martirio. Estas cartas fueron dirigidas a diferentes comunidades cristianas. Entre estas cartas podemos mencionar:
La carta a los Efesios
La carta a los Romanos
La carta a los Magnesios
La carta a los Filipenses
La carta a los Tralienses
La carta a los Esmírneos
La carta a Policarpo.
Ignacio de Antioquía (mártir probablemente muerto en el 107 d. C) fue el tercer obispo de Antioquía, después de Simón Pedro y Evodio, a quien Ignacio sucedió alrededor de 68 d. C. Ignacio, quien también se llamaba a sí mismo Theophorus, fue muy probablemente un discípulo de los Apóstoles Pablo y Juan. Muchas de sus cartas han sobrevivido hasta hoy. Es considerado, generalmente, uno de los Padres Apostólicos (el primer grupo de los Padres de la Iglesia Católica) y un santo tanto por el Catolicismo, que celebra su santo el 1 de febrero, como por la Iglesia Ortodoxa, que celebra su santo el 17 de octubre.
Fue arrestado por las autoridades romanas y llevado a Roma a morir en la arena del circo. Estas quisieron dar un ejemplo con él y así desanimar al Cristianismo de extenderse. En cambio, él encontró animosos cristianos a lo largo de toda su ruta y escribió cartas a los efesios, magnesios, tralienses, filipenses, esmírneos y romanos, así como una carta a Policarpo de Esmirna, quien de acuerdo con la tradición cristiana fue obispo de Esmirna.
Estas cartas han probado haber influido en el desarrollo de la teología cristiana, ya que el número de escritos existentes de este período de la historia de la Iglesia es muy pequeño. Muestran signos de haber sido escritas con gran prisa y sin un plan concreto, como oraciones corridas y una sucesión asistemática del pensamiento. Ignacio es el primer escritor cristiano conocido en acentuar fuertemente la lealtad a un único obispo en cada ciudad, el cual es asistido por presbíteros (sacerdotes) y diáconos. Escritos anteriores mencionan solamente u obispos o presbíteros, y da la impresión de que frecuentemente había más de un obispo por congregación. Ignacio también acentúa la importancia de la Eucaristía, llamándola "una medicina para la inmortalidad". El gran deseo de sufrir un martirio sangriento en el circo, el cual expresa Ignacio bastante gráficamente en algunos lugares, parece bastante raro al lector moderno.
Hoy en día solamente las variantes más cortas de estas siete cartas se consideran escritos genuinos de Ignacio. Sus versiones más largas se consideran enmiendas del siglo V. Sus escritos relatan principalmente la doctrina de supremacía del obispo de Roma y afirman cuestiones teológicas referentes a la madre de Jesús, como lo son la inmaculada concepción. De las versiones veraces aún se rescatan las cuestiones de la supremacía del obispo de Roma, la eucaristía como la conocen hoy los cristianos católicos y los dogmas que defienden hoy día.
| Predecesor: Evodio |
Obispo de Antioquía 69 – 107 |
Sucesor: Herón |
[editar] Enlaces externos
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Ignacio de Antioquía.- Benedicto XVI presenta a Ignacio de Antioquía

