Iglesias evangélicas

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Las iglesias evangélicas o movimiento evangélico son diversas congregaciones y denominaciones cristianas protestantes que se hallan difundidas por todo el mundo y que afirman tres creencias básicas dentro de su doctrina: la Trinidad, la salvación sólo por medio de la fe en Cristo y la infalibilidad bíblica.

Se caracterizan por la evangelización, una experiencia personal de conversión, con una fe bíblicamente orientada, y una creencia en la relevancia de la fe cristiana en temas culturales. Además, suelen defender una libre interpretación de la Biblia, con lo cual existen distintos grados de diferenciación entre las iglesias evangélicas a nivel de eclesiología (gobierno), liturgia (estilo de adoración) o doctrinas secundarias, dando lugar a lo que se conoce como denominaciones.

Aunque comúnmente se les llama evangélicos a todas las personas, iglesias y movimientos sociales protestantes, en algunos países este término sólo se refiere a un determinado grupo dentro del protestantismo.

Etimología[editar]

El término “evangélico”, en su sentido léxico original, se refiere en especial a la creencia de que Jesús es el Salvador. La palabra evangelio viene del griego ευαγγελιον euangelion, 'buenas nuevas', de eu- 'buen' y angelion 'mensaje'. Es a este significado al que se refiere la expresión comúnmente utilizada “mensaje evangélico”; es decir, el mensaje de la “buena noticia” de la “salvación de las almas”.

Ser evangélico significaría entonces lo mismo que ser cristiano: consistiría en proclamar las buenas nuevas del Nuevo Testamento. Conforme a esto, se utiliza el término evangélico para designar genéricamente a los cristianos protestantes y a sus iglesias.

La denominación “evangélico”, aplicada a las distintos movimientos e iglesias protestantes, ha ido teniendo un uso distinto a lo largo del tiempo, así:

  • En Europa, desde la Reforma Protestante del siglo XVI, las iglesias luteranas fueron llamadas iglesias evangélicas, a diferencia de las iglesias reformadas de Ulrico Zuinglio, Juan Calvino y sus asociados (que actualmente también son llamadas “evangélicas”).
  • Desde el siglo XVII en adelante, en la sociedad puritana de la Iglesia de Inglaterra, a quienes se retiraban de la misma se les decía despectivamente “no conformistas” y “disidentes”, y también fueron llamados evangélicos.
  • Durante el “Primer Gran Despertar” en los Estados Unidos, el término distinguía a los que apoyaban el revivalismo. En comparación a aquellos que daban énfasis a la conversión como un proceso prolongado, los evangélicos buscaban una sola experiencia para marcar el punto inicial de la vida cristiana.

Los primeros significados siguen siendo utilizados, dependiendo del contexto. Por ejemplo, bajo el nombre de Iglesia Ortodoxa Evangélica, la palabra “evangélica” de esta antigua Iglesia católica simplemente significa “cristiana”. La Unión de Iglesias Evangélicas es una iglesia nacional alemana protestante, formada por la unión de iglesias luteranas y reformadas. Similarmente, varias iglesias incluyen la palabra evangélica dentro de su nombre, dada en el sentido de “protestante”, pero no forman parte necesariamente del movimiento evangélico moderno per se. Para la mayoría de los protestantes, el término “evangélico” como descripción propia ha sido usado por los modernistas y fundamentalistas. Sin embargo, en la forma de hablar contemporánea, el nombre ha sido dado a los “moderados”, en vez de a los liberales.

Movimiento evangélico contemporáneo[editar]

El movimiento evangélico contemporáneo tiene sus orígenes en el siglo XVIII. En ese periodo, el Primer Gran Despertar influyó profundamente en la vida religiosa de los Estados Unidos, mientras que al mismo tiempo John Wesley y el Movimiento Metodista renovaban el cristianismo británico. Mucho de este fervor religioso fue una reacción a los escritos del pensamiento ilustrado de muchas élites filosóficas occidentales.

El gran énfasis del reciente movimiento metodista, así como el Despertar, eran de conversión individual, piedad personal y estudio bíblico; la moralidad pública a menudo implica sobriedad y valores familiares, abolicionismo, un rol amplio del laicado y las mujeres en la adoración, evangelización y enseñanzas, y una cooperación en la evangelización entre diversas líneas denominacionales, es decir, interdenominacionalmente.

En sus primeros años, lo que se llegó a conocer como evangelicalismo era un gran híbrido del énfasis calvinista en la doctrina ortodoxa y el énfasis pietista en el corazón y en la “relación personal” con Dios. El movimiento vio una variedad de estilos litúrgicos y aproximaciones ministeriales, aunque las características comunes eran una fuerte prédica, conversión personal y evangelismo.

Algunas figuras del evangelicalismo anglosajón incluyen a: Jonathan Edwards, teólogo y predicador puritano estadounidense; George Whitefield, predicador metodista británico; Robert Raikes, quien establece la primera Escuela dominical para prevenir que los niños pobres entraran en una vida de crimen; Charles Wesley, popular escritor de himnos; y Francis Asbury, arzobispo metodista estadounidense.

Doctrina[editar]

Iglesia Presbiteriana en Río de Janeiro, Brasil.

La Biblia es aceptada como fidedigna y la última autoridad en materia de fe y práctica. La doctrina de la Reforma Protestante de la sola scriptura y la sola fide son primarias. La historicidad de los milagros de Jesús y el nacimiento virginal, crucifixión, resurrección y la Segunda Venida son afirmadas, aunque hay una variedad de entendimientos del fin de los tiempos y de escatología.

Comentaristas e historiadores describen cuatro características de los evangélicos:

  1. Énfasis en la experiencia de la conversión, también llamada nuevo nacimiento, de acuerdo con Juan 3:3. Por ende, los evangélicos a menudo se refieren a sí mismos como cristianos renacidos . Se dice que esta experiencia es recibida “sólo por medio de la fe” y que es dada por Dios como resultado sólo de Su gracia (Efesios 2:8-9).
  2. El canon protestante de la Biblia como la fuente única o primaria de autoridad religiosa, como una revelación de Dios a la humanidad. Se hace énfasis en la profecía bíblica, especialmente si es interpretada de acuerdo con el dispensacionalismo. Por ende, la doctrina de la sola scriptura es apoyada y enfatizada (Juan 5:39; 2 Timoteo 3:16).
  3. Fomento de la evangelización (acto de compartir las creencias de uno o de anunciar las buenas nuevas) en un trabajo misionero organizado o por reuniones personales y relaciones con otros (Mateo 28:19-20; 2 Timoteo 4:5).
  4. Un foco central en el trabajo redentor de Cristo en la cruz como el único medio para la salvación y el perdón de los pecados, porque el único puente para llegar a Dios es Jesús (Juan 14:6).

Estas características son similares al Cuadrilátero Bebbington identificado en su estudio de la evangelización británica.

John Green, director del Instituto de Políticas Aplicadas Ray C. Bliss de la Universidad de Akron en Ohio, publicó en 2004 en el American Religious Landscape Report[1] que a pesar de las variantes existentes, los evangélicos en Estados Unidos generalmente adhieren a cuatro creencias claves:

  1. Infalibilidad bíblica como palabra de Dios (2 Timoteo 3:16).
  2. La salvación es por pura Gracia Divina y se recibe por medio de la fe en Jesús (las buenas obras son un testimonio de fe genuina en Jesús) (Romanos 3:24; Efesios 2:8-9).
  3. Los individuos (en edad de discernimiento) pueden bautizarse, ya que el bautismo representa la confesión pública de la decisión de “morir al mundo y sus deseos” y seguir las enseñanzas de Cristo; comprometiéndose a vivir y confiar en sus promesas de salvación según lo menciona Mateo 28:19-20.
  4. Todos los cristianos están comisionados para evangelizar (2 Timoteo 4:5).

Con respecto a la infalibilidad bíblica, se celebró una cumbre en Chicago en 1978, en la que se escribió la Declaración de Infalibilidad Bíblica de Chicago, firmada por cerca de 300 estudiosos evangélicos notables. No hay consenso absoluto entre los evangélicos sobre la infalibilidad bíblica; sin embargo, hay una aceptación general de la máxima autoridad de la Biblia.

Desarrollo[editar]

Siglo XIX[editar]

Los cristianos evangélicos procedían de grupos diversos; algunos encabezaron movimientos como la abolición de la esclavitud, y participaron en las reformas en las prisiones, el establecimiento de orfanatos, la construcción de hospitales y la fundación de instituciones educativas.

En 1846, 800 cristianos de 10 países se juntaron en Londres para generar la Alianza Evangélica, viendo esto como “algo nuevo en la historia de la Iglesia; una organización definitiva para la expresión de la unidad entre los individuos cristianos pertenecientes a diferentes iglesias”. Sin embargo, la Alianza actuó con indecisión frente a la esclavitud. A pesar de ello, el establecimiento de comunidades evangélicas nacionales y regionales recibió un fuerte impulso.

William Booth, ministro metodista, fundó la Misión Cristiana en Londres el 5 de julio de 1865, que luego se transformó en el Ejército de Salvación en 1878, adoptando una organización y estilo casi militares.

Siglo XX[editar]

Local evangélico chino en Madrid.

Los evangélicos del siglo XX siguieron siendo muy variados. Algunos trabajan estrictamente dentro de su propia denominación; otros conceden menos importancia a las diferencias denominacionales y pueden ser miembros de iglesias independientes menos formales y basadas localmente. Su enfoque puede ser el asistir a sus propios miembros principalmente, siendo su inspiración el énfasis que Pablo de Tarso da a esto en sus cartas en el Nuevo Testamento. Sin embargo, se mantiene la larga tradición evangélica de dar asistencia a los necesitados en áreas prácticas, como la medicina y la educación, junto con el evangelio, de forma local o en el extranjero, para influir en la sociedad por otros medios además del evangelio.

Otros intentan mejorar la sociedad por medios políticos. El activismo evangélico se puede expresar en alfabetización, fondos de comida, agencias de adopción, consejería matrimonial y mediación del abuso conyugal, centros de párvulos, consejería y cuidado para madres solteras, así como cualquier tipo de trabajo de ayuda y defensa. La posición de los evangélicos, si bien no existe una postura “oficial” por no haber una organización piramidal, es en general conservadora en asuntos como el aborto o la liberalización de definiciones legales como “familia”, “matrimonio” o “unión civil” para incluir parejas del mismo sexo.

La Comunidad Mundial Evangélica (ahora Alianza Mundial Evangélica) fue formada en 1951 por creyentes de 21 países. Ha trabajado para apoyar a sus miembros con vistas a una labor global en conjunto.

Dentro de las grandes denominaciones (a menudo llamadas denominaciones principales) los movimientos evangélicos se organizan dentro de varias estructuras, a menudo conocidas como el Movimiento Confesionario. El llamado teológico de las iglesias principales para regresar a sus raíces evangélicas se conoce como paleoortodoxia, especialmente dentro del metodismo, donde Thomas Oden es uno de sus más conocidos voceros.

El movimiento abarca un rango de entendimiento protestante (y de los orígenes del cristianismo) de la Biblia, formas litúrgicas y tradiciones eclesiásticas, algunas de las cuales no son muy tradicionales. En promedio, los evangélicos recelan de las definiciones históricas de creencias, si no han sido calificadas como subordinadas de la Biblia. En controversias con aquellos quienes favorecen una alta estructura litúrgica, los evangélicos tienden a una forma de adoración mucho más simple y participativa, centrada en la oración, cantos de himnos y alabanza y en la Cena del Señor, en vez de una ceremonia más elaborada y litúrgicamente muerta.

A fines del siglo XX, los medios seculares tienden a describir a los creyentes tradicionales cristianos como fundamentalistas, incluyendo a la mayoría de los evangélicos. Sin embargo, en ambos movimientos, los términos fundamentalista y evangélico no son sinónimos; las etiquetas representan diferencias muy distintivas de aproximaciones, las cuales ambos grupos son diligentes en mantener.

Fundamentalismo[editar]

En el siglo XX se fueron produciendo nuevos entendimientos o interpretaciones del papel de la Biblia para el cristiano y las enseñanzas de la Biblia. Estas tendencias fueron vistas por sus oponentes como una amenaza a la fe cristiana y el bienestar de la sociedad, como posadas para los ilustrados y un abandono de los principios de la Reforma Protestante.[cita requerida]

El fundamentalismo cristiano fue una respuesta protestante conservadora a las tendencias liberales en algunas iglesias. Fue un movimiento para preservar lo que ellos veían como un mínimo de ortodoxia o cristianismo fundamental contra el abandono de aspectos considerados básicos de la fe tradicional como la infalibilidad de la Biblia, el nacimiento virginal de Cristo, la autenticidad de sus milagros, la resurrección carnal de Jesús, la creencia de que su muerte en la cruz lava los pecados, el relativismo moral dentro de las congregaciones, el alejamiento de la santidad bíblica y la secularización de las reuniones a través de lo que consideran una renovación de la alabanza.[cita requerida]

Algunos fundamentalistas[¿quién?] apoyan fuertemente la separación de aquellas denominaciones e instituciones que consideran dominadas por el modernismo. Muchas de estas identifican la causa fundamentalista con ciertas doctrinas específicas, aproximaciones a la cultura y estilos de adoración, oración o planes de gobierno de iglesias, los cuales no son compartidos por sus seguidores, algunos de los cuales aparecieron sólo en el siglo anterior. Otros reaccionan fuertemente en contra del separatismo y la exclusividad. Buscan el distinguir su cronograma para defender la ortodoxia fundamental familiar a sus antepasados, de los fundamentalistas, quienes piensan establecer una nueva ortodoxia. Algunos de los líderes[¿quién?] de esta amplia bancada se autodenominan “neoevangélicos”.[cita requerida]

Neoevangelicalismo[editar]

Iglesia Lakewood de Houston, Estados Unidos.

El movimiento neoevangélico fue una respuesta entre la ortodoxia protestante tradicionalista al separatismo del fundamentalismo cristiano, comenzando entre 1920 y 1930.

Los neoevangélicos mantienen la visión de que las ramas liberales y modernistas en las iglesias protestantes han rodeado su herencia como evangélicos al acomodar las visiones y valores del mundo. Sin embargo, ven el separatismo fundamentalista y el rechazo del evangelio social como una sobrerreacción. Culpan a los modernistas de haber perdido su identidad como evangélicos, y atacan a los fundamentalistas de haber perdido el corazón “como Cristo” del evangelicalismo. Argumentan que el evangelicalismo necesita ser reafirmado para distinguirlo de las innovaciones de los liberales y de los fundamentalistas, por lo que han acuñado el término neoevangelicalismo (de neo- 'nuevo' o 'renovado').

Buscan enlazar el mundo moderno y a los liberales de una forma positiva, manteniéndose separados de la mundanalidad pero no del mundo (un camino medio entre el modernismo y la variedad separatista del fundamentalismo). Buscan aliados en iglesias denominacionales y tradiciones litúrgicas, entre los no dispensacionalistas y las variedades trinitarias del pentecostalismo. Creen que al hacer esto están simplemente refamiliarizando el protestantismo a su propia tradición reciente. El blanco del movimiento en sus comienzos fue el reclamar la herencia evangélica en sus respectivas iglesias, no el comenzar algo nuevo; y por esta razón, después de su separación de los fundamentalistas, el mismo movimiento se ha conocido simplemente como “evangelicalismo”. A fines del siglo XX, este fue el desarrollo más influyente en la cristiandad protestante estadounidense.

El término neoevangelicalismo ya no posee un significado fiable, excepto para propósitos históricos; todavía sigue describiendo un movimiento, utilizado para distinguir las ramas en la división del desarrollo fundamentalista antes de 1950. El término ahora se emplea exclusivamente por críticos a los ultraconservadores para distinguir sus ideas de evangelicalismo de estos movimientos. Algunos escritores liberales, hablando críticamente, se refieren al neoevangelicalismo o neofundamentalismo, con significados comparativamente variables.

Organizaciones paraeclesiásticas[editar]

Las organizaciones paraeclesiásticas son un medio por el cual los cristianos evangélicos trabajan colaborativamente fuera y entre las denominaciones cristianas para enlazarse con el mundo en una misión, bienestar social y evangelismo.

Mediante muchas organizaciones descentralizadas, las organizaciones paraeclesiásticas realizan la función de hacer de puente entre la iglesia y la cultura. Estas estructuras organizativas “anexas” (griego para-) a la iglesia a menudo buscan ser menos institucionales; sin embargo, con el correr del tiempo, el crecimiento y el éxito, y en respuesta a las presiones del ambiente, se transforman en más institucionales.

Los roles tomados por las organizaciones paraeclesiásticas incluyen:

  • Asociaciones cruzadas evangelísticas (modeladas de acuerdo a la Asociación Billy Graham)
  • Ministerios evangelísticos y discipulados (tales como Los Navegantes).
  • Música e imprentas, estaciones de radio y televisión, estudios cinematográficos, ministerios en línea.
  • Centros de estudios e institutos, escuelas y universidades.
  • Grupos activistas políticos y sociales.

Ramas o denominaciones de las iglesias evangélicas en el mundo[editar]

Globalmente, las diferentes ramas de las iglesias evangélicas están entre los movimientos cristianos más influyentes y de más rápido crecimiento. El crecimiento en África y en Latinoamérica es especialmente rápido, y debido a que no depende de financiamiento o administración evangélica europea o estadounidense, permite una muy amplia diversidad.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Bebbington, David. Evangelicalism in Modern Britain: A History from the 1730s to the 1980s. Unwin Hyman (London), 1989.
  • Green, John, Guth, James, et.al. Akron Survey of Religion and Politics in America 1992. As quoted in Noll, Mark. Scandal of the Evangelical Mind. Eerdmans, 1994.

Enlaces externos[editar]