Crucifixión de Jesús

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Cristo crucificado, por Diego Velázquez (1599-1660).

La crucifixión de Jesús es un hecho narrado en los evangelios, que relata la muerte de Cristo en el Gólgota de acuerdo con la fe cristiana. Jesús, a quien los cristianos consideran el Hijo de Dios y el Mesías, según la tradición fue arrestado, juzgado por el Sanedrín de Jerusalén y sentenciado por el procurador Pilato a ser flagelado y, finalmente, crucificado. En conjunto estos acontecimientos son conocidos como "la pasión". El sufrimiento de Jesús y su muerte representan los aspectos centrales de la teología cristiana, incluyendo las doctrinas de la salvación y la expiación.

Los cristianos han entendido tradicionalmente la muerte de Jesús en la cruz como una muerte en sacrificio expiatorio. La mayoría de los cristianos proclaman este sacrificio a través del pan y el vino de la Eucaristía, como un recuerdo de la Última Cena, y muchos también conmemoran el evento el Viernes Santo de cada año.[1] [2]

Detalles de la crucifixión de Cristo[editar]

El juicio y muerte de Jesuscristo es narrado de formas que algunos consideran contradictorias debido a que los detalles mencionados en los Evangelios no son coincidentes entre sí. La tradición cristiana ha convertido estos detalles en una narración que se complementa creando un cuadro general denominado "la Pasión".

Según los Evangelios sinópticos, tras su detención Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás, pero, según el Evangelio de Juan fue llevado primero ante Anás,[3] donde fue interrogado. La tradición judía consigna la crueldad de la clase dirigente saducea: “¡Ay de mí por la casa de Janín [Anás], ay de mí por sus calumnias!”. (Talmud, Pes. 57.ª). Jesús habría sido condenado a muerte, según unos evangelios, por el entero Sanedrín reunido; según otros, solo por allegados al sumo sacerdote.[4]

Según los evangelios sinópticos Jesús habría sido ejecutado el mismo día de la Pascua judía, mientras que en el evangelio según Juan fue en la víspera de esa fiesta. La Enciclopedia Judaica explica: "Tenemos que suponer que Jesús celebraba el festival la víspera, de acuerdo con la costumbre galilea, en caso de que la festividad tuviera que coincidir con el sábado. Pues según el concepto de [la escuela farisea de Shamay], prevaleciente en Galilea, el sacrificio del cordero pascual era un sacrificio particular y no era admisible en sábado".[5]

Luego de hallarlo culpable de blasfemia fue entregado en manos de los romanos.[6] [7] A la mañana siguiente, pues los juicios romanos se hacían antes del mediodía, Jesús fue llevado ante Poncio Pilatos, el praefectum-procurator romano.[8] El Evangelio de Lucas añade que Pilato envió a Jesús ante Herodes Antipas, tetrarca de Galilea, que se encontraba de visita en Jerusalén, algo históricamente correcto, ya que en la ley romana la jurisdicción correspondía al lugar de origen del acusado. Herodes lo mandó de nuevo a Pilato al no hallarlo culpable de nada.(Lc 23:1-25). A pesar de lo anterior, la corona puesta sobre Jesús y el letrero del cargo indican que fue condenado a morir en la cruz bajo el cargo de sedición, al considerarse que se había proclamado rey, lo que significa la aplicación de la Lex Iulia Lesae Maiestatis promulgada por Tiberio César años antes.

La actitud misericordiosa y vacilante de Pilatos descrita en los evangelios, contrasta drásticamente con lo descrito por Flavio Josefo sobre su personalidad violenta y actos de extrema crueldad. Además, el episodio que presenta a Pilatos otorgando al pueblo la decisión de liberar o condenar por aclamación a un reo, acusado abiertamente de sedición, viola la ley romana y carece de precedente. La supuesta "costumbre de liberar a un preso en las fiestas" tampoco ha sido consignada por fuentes históricas judaicas como Josefo o el Talmud.

Flagrum

Antes de su ejecución se efectuó en Cristo un cruel preludio, la flagelación. Una revista de la Asociación Médica Estadounidense, The Journal of the American Medical Association, describe así la práctica romana: “Por lo general el instrumento que se usaba era un látigo corto (flagelo, flagrum, flagra horribile) con varias tiras de cuero sueltas o trenzadas, de largo diferente, que tenían atadas a intervalos bolitas de hierro o pedazos afilados de hueso de oveja [...] Cuando los soldados romanos azotaban vigorosamente vez tras vez la espalda de la víctima, las bolas de hierro causaban contusiones profundas, y las tiras de cuero con huesos de oveja cortaban la piel y los tejidos subcutáneos. Entonces, a medida que se seguía azotando a la víctima, las heridas llegaban hasta los músculos esqueléticos subyacentes y producían tiras temblorosas de carne que sangraba”.

No se sabe cuántos latigazos recibió Cristo, pues según la ley judía solo se daban 39 golpes, mientras que los romanos solían dar mucho más. La humillación de Cristo, lo que incluyó que lo disfrazaran de rey con un manto rojo, una caña en su mano derecha a manera de cetro y una corona de espinas, parece seguir una costumbre de las legiones, que escogían a un esclavo en las saturnales de fin de año para vestirlo de rey, humillarlo y luego sacrificarlo. Los soldados romanos le escupieron y golpearon. Se burlaban de él diciendo: «Saludos, rey de los judíos».[9]

Según los evangelios sinópticos, apenas sacado para ser ejecutado se le obligó a llevar su cruz a un hombre llamado Simón de Cirene. Fue conducido hasta un lugar llamado Gólgota (aram.: Gûlgaltâ), que significa, en arameo, «lugar del cráneo». El evangelio según Marcos[10] dice que Jesús fue crucificado a la hora nona o novena (2 a 3 de la tarde), mientras que el evangelio de Juan[11] dice que fue en la hora sexta (11 de la mañana a 12 del mediodía).

Fue crucificado entre dos ladrones.[12]

En cambio, el evangelio de Juan no menciona al tal Simón de Cirene, sino que describe a Jesús cargando su propia cruz. Afirma además que Jesús fue crucificado entre otras dos personas, pero no dice que fuesen ladrones.

Patibulum.jpg

A diferencia del arte cristiano y de ciertas obras cinematográficas, el reo tan solo cargaba una viga pequeña sobre ambos hombros, a manera de yugo, llamada patíbullum, antenna o furca, la cual solía usarse de viga transversal. Una cruz clásica completa se estima que habría pesado alrededor de 100 kg, haciéndose imposible que un hombre debilitado por la tortura pudiera cargarla.[13] [14]

La concepción popular cristiana de Jesús cargando la cruz entera sobre uno de sus hombros se presenta bastante tarde en el arte cristiano. La representación más antigua conocida data del 430 d. C. [15] La confusión deriva de que la palabra griega para cruz (stauros) se usaba en las fuentes clásicas para referirse indistintamente a cualquier parte constituyente de la misma, y no necesariamente a una cruz completa.[16]

Junto al reo a veces se colocaba un "titulus" (gr.: Titlos) o inscripción del cargo. El uso de este tipo de letreros del cargo está consignado en la “Historae Romanae”, de Dión Casio (54.3.7-8). Los relatos de los evangelios narran diversas versiones del contenido de la inscripción puesta sobre Jesús, pero coinciden en que fue escrita en hebreo (o más probablemente arameo),[17] griego y latín, para ser leído por las multitudes de extranjeros que acudían a la Pascua judía. En la versión de los evangelios de Marcos y Lucas el letrero decía escuetamente: «El rey de los judíos». En el de Mateo «Este es Jesús el rey de los judíos», y en el de Juan «Jesús el Nazareno, rey de los judíos»,[18] que en latín es «Iesus Nazarenus Rex Iudæorum» (y de ahí la sigla INRI típica del arte cristiano),

Era común que los grupos de ejecución estuvieran compuestos por cuatro soldados y un centurión, y que estos pudieran reclamar los bienes de la víctima como parte de su salario (expollatio). En efecto, la Biblia narra que, tras crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras.

También, a diferencia de lo representado tradicionalmente en el arte cristiano, el profesor Josef Zias, antropólogo de la Universidad Rockefeller y ex curador del Departamento de Antigüedades y Museos de Israel, cree que las crucifixiones en Judea no habrían sido en cruces muy altas, en vista de que la madera más disponible para ejecuciones sería la de olivo y estos árboles no son muy altos, lo cual sugeriría que las personas eran crucificadas “a la altura de los ojos del observador”.[19]

Según los Evangelios los romanos dieron de beber a Jesús vino con hiel. En tiempos de Jesucristo, los soldados romanos bebían un vino flojo, ácido o amargo, conocido en latín como "acetum (vinagre)", o, cuando estaba diluido con agua, "posca". Probablemente esta fue la bebida que se le ofreció a Jesús mientras estaba en la cruz. Según unos evangelios, él rehusó un vino agrio mezclado y drogado con mirra (o hiel) que se le presentó para aliviar su sufrimiento. Algunos piensan que este licor era preparado por las mujeres de Jerusalén para aliviar los dolores de las víctimas de crucifixión, y que los romanos aceptaban esto por condescendencia.[20] Sin embargo, otros dicen que, poco antes de expirar, sí aceptó vino agrio puro de una esponja que le acercaron a la boca.[21]

Hacia las tres de la tarde, Jesús exclamó: «Eloi, Eloi, lamá sabactani», que en arameo significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?». Sus últimas palabras antes de expirar fueron: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».[22] O simplemente "Todo ha sido cumplido", así las palabras finales de Jesús también difieren en los evangelios.[23]

Disposición de los clavos[editar]

El Evangelio de Juan[24] dice que a Jesús le clavaron las manos. Sin embargo, la palabra griega para mano, usada en el evangelio, es "χείρ (kheír)", que se refiere tanto al antebrazo como a la mano. Esta palabra utilizada en los evangelios traducida como “mano” aparece también en Hechos de los Apóstoles,[25] donde se narra que las cadenas de Pedro cayeron de “sus manos”, siendo que éstas debieron de estar colocadas en las muñecas. Debido a esto, el doctor Frederick Zugibe, ex jefe médico forense del condado de Rockland, Nueva York, cree que los clavos pudieron haber sido colocados entrando en la palma, en la base del dedo pulgar y saliendo por la muñeca, pasando por el túnel carpiano.[26]

Única evidencia antropológica encontrada en 1968, sobre una crucifixión.

Respecto a cómo pudieron fijarse los pies de Cristo en la cruz, los restos encontrados en 1968 en la localidad de "Giv'at ha-Mivtar" (Ras el-Masaref), al norte de Jerusalén, ofrecen la única pista antropológica concreta jamás encontrada sobre una crucifixión. El arqueólogo V. Tzaferis revisó los restos, encontrando que en el hueso del calcáneo (talón) del pie derecho del difunto aún había un clavo oxidado. Se trataba de un joven que había sido crucificado entre el año 7 y 66 d. C.[27] El profesor Nicu Haas, antropólogo de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha, de Jerusalén, dirigió una investigación que examinó los restos. Haas concluyó que los dos talones habían sido clavados por un solo clavo.[28]

Un reexamen posterior del hallazgo, hecho en 1985 por el profesor Joe Zias y el doctor Eliezer Seketes, de la Universidad Hebrea y Escuela de Medicina Hadasha, demostró que el clavo que Haas había supuesto de 17 a 18 cm de longitud, en realidad era de sólo 11,5 cm, con lo que cada pie fue clavado por separado a cada lado de la cruz. Adicionalmente, se encontró una pieza de madera de acacia entre el hueso y la cabeza del clavo, presumiblemente utilizada para evitar que los talones se deslizaran a través del clavo.[29] Bien podría haber sucedido así con Jesús. Pero también The International Standard Bible Encyclopedia comenta: “Se ha especulado considerablemente sobre [...] la cantidad exacta de clavos que se usó. En las representaciones más antiguas de la crucifixión los pies de Jesús aparecen clavados por separado (s. V), pero en las representaciones posteriores están cruzados y fijados al palo vertical con un solo clavo”.[30]

Por supuesto, lo anterior solo son posibilidades, ya que los romanos podían ser muy ingeniosos en su crueldad. El historiador judío Flavio Josefo escribió que durante el asedio de Jerusalén (70 d. C.) los soldados romanos “fuera de sí de rabia y odio se divertían clavando a los prisioneros en diferentes posturas (allon allói skhémati)”.[31]

Cierta tradición artística cristiana también muestra un posapies o “suppedaneum” para fijar los pies de Cristo. Algunos creen ver este tipo de aditamento en el Grafito de Alexámenos, del s. II d. C. y en ciertos amuletos gnósticos con la imagen de Dionisio crucificado, posiblemente una de las más antiguas representaciones de la muerte de Cristo. Sin embargo, no hay mención en las fuentes de un supedaneum.

San Agustín escribe a este respecto: «La viga vertical de la cruz, que asciende del suelo, en la cual el cuerpo estaba fijado». ¿Estaba fijado el cuerpo entero? Claro está que solamente los pies estaban fijados al fondo: pero él entiende o bien ‘adjunto’ o ‘apoyado’, aunque no sé si él quiso escribir ‘apoyado’. No obstante, he oído que en dibujos y esculturas antiguas hay indicios evidentes de este tablón: yo no lo rechazaría precipitadamente, indudablemente no de la cruz de Cristo; pero de otros lo haría con más osadía. ¿Pues qué trazas hay en los antiguos escritos?

Justo Lipsio, estudioso del siglo XVI, en su libro De cruce libri tres[32]

Otro componente sí mencionado en los clásicos es el "Cornu", "sédile" o "asiento". El poste central es el "estipe" o "pallus".

Posibles causas de muerte[editar]

Algunos investigadores han creído que la muerte de Cristo pudo producirse como resultado de una “rotura del corazón”, debido a la historia evangélica del agua y la sangre que fluye de la herida de Cristo.[33] Según ellos, la ruptura cardiaca habría estado relacionada a un daño miocárdico previo que podría haber sucedido debido a un golpe en el pecho durante la ejecución. El relato sobre la sangre y el agua simplemente podría ser también un simbolismo o relato "milagroso" carente de significado forense.[34] [35]

Una teoría de Pierre Barbet[36] establece que la causa típica de la muerte en la cruz era la asfixia.[37] Pues, como todo el peso del cuerpo es soportado por los brazos estirados, el condenado tenía severos problemas para inhalar, debido a la híperexpansión de los músculos intercostales y del pecho. Debido a eso los verdugos solían fracturar las piernas con mazos de hierro si querían acelerar la muerte (crurifragium), ya que así la víctima quedaba sin sustento para poder levantarse y seguir respirando. Sin embargo, el doctor F. Zugibe, de la Universidad de Columbia, ha concluido, luego de efectuar varios experimentos en voluntarios desde 1980, que cuando alguien se encuentra suspendido con los brazos de 60° a 70° desde la vertical, aunque se le presentan dificultades en la respiración, esta no le resulta imposible. Zugibe asegura que el crurifragium,[38] era utilizado solo como “golpe de gracia”, causando un shock traumático severo o una embolia grasa, pero de ninguna manera induciendo la muerte por asfixia.

Hoy se cree que la muerte en una cruz podía suceder por múltiples razones, como shock hipovolémico a consecuencia de la hemorragia causada por los azotes y los clavos;[39] o sepsis generalizada por las heridas infectadas.[40] También podía suceder por la combinación de una serie de otras causas como deshidratación, insolación, cansancio crónico, que eventualmente podían llevar a un paro cardíaco, etc. Por todo ello sería injusto afirmar que la muerte de Jesús fue por una sola causa.[41] [42]

La cruz de Cristo[editar]

El afamado investigador Raymond E. Brown afirmó: "El término "cruz" condiciona nuestro concepto de ella, porque transmite la idea de dos líneas que se cortan. Pero ni la voz griega stauros ni la latina crux tienen necesariamente ese significado".[43] Las palabras originales usadas en la Biblia para referirse a este instrumento de muerte primariamente solo significaban "poste", "madero" y luego llegaron a emplearse para referirse a una amplia gama de cruces que fueron utilizadas por los romanos en la antigüedad clásica.[44] Eso y la dificultad de lo escueto de los relatos que nos brindan los evangelios hace imposible saber a ciencia cierta cuál fue la forma específica de la cruz en que murió Jesús. A continuación se exponen las teorías y tradiciones sobre la forma de la cruz de Cristo.

Crux commissa[editar]

Cruz de San Antonio, Tau o Commissa.

Una de las más antiguas versiones de la posible forma de la cruz de Cristo es la de la cruz "commissa", "decussata", "Tau" o de “San Antonio”. La base de esta afirmación es el más temprano arte paleocristiano, y el hecho de que, según las fuentes griegas y latinas, esta era la forma más común y acostumbrada de crucifixión en el imperio romano, y además no sería necesario abajar el travesaño para colocar el letrero del cargo, pues se podría incorporar un aditamento para ello, o simplemente aumentar el ángulo de los brazos para dejar un espacio sobre la cabeza.

El uso de las crux commissa fue tan común en el imperio romano que con el tiempo se consideró popularmente como la forma más natural de la cruz, llegando a asimilarse esta forma con la palabra misma. Por ejemplo, Luciano de Samosata, escritor sirio/griego del s. II d. C., en su obra “El Juicio de las Vocales”, constató la popularidad de este tipo de cruz:

“Así injuria a los hombres (la letra Τ) en cuanto a las palabras; y de hecho, ¡cómo los ultraja! Lamentándose los hombres, deploran su desgracia y maldicen a Cadmo por haber introducido la Tau (Τ) en el Gremio de las letras. Dicen que los tiranos la tomaron por modelo e imitaron su forma para labrar bajo el mismo tipo los maderos y fijar en una cruz en ellos a los hombres; y que de esta máquina infame proviene su nombre infame. Yo creo que no puede imponérsele en justicia otra pena menor que condenarla al suplicio de sí misma, para que en su propia figura expíe su delito, ya que la cruz se formó por ella y por ella también la llamaron así los hombres”.[45]

Esta relación entre la palabra “stauros” y la letra “Tau” no implica que etimológicamente “stauros” signifique “fijar en Tau”, sino que es un simple juego de palabras que refleja la manera natural y usual en que los hombres evocaban este instrumento de muerte.

Respecto a la tradición cristiana que defiende esta forma de la cruz, damos los siguientes ejemplos:

Tertuliano (escribió entre el 190 y 220 d. C.) “Pero, para regresar a Moisés ahora, me pregunto, ¿por qué, cuando Josué estaba luchando contra Amalec, él no oró sentado, sino que extendió las manos,...? A no ser que allí, [...] la figura de la cruz también era necesaria...”. “Ahora la letra griega TAU en nuestra propia letra es una T y es la misma forma de la cruz”'.'[46]

Jerónimo (vivió en 347-420 d. C.) “¿Qué es lo que dice indignado? ‘¡Esto podría haber sido vendido por más de trescientos denarios!’, porque a él, que fue ungido con este perfume, se le crucificó. Nosotros leemos en Génesis que el arca que Noé construyó era de trescientos codos de longitud, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura. Noten la importancia mística de los números [...] El trescientos contiene el símbolo de la crucifixión. La letra T (tau) es la señal para trescientos.”[47]

Crux immissa[editar]

Crux Eclesiástica o Immissa, consignada por la tradición cristiana.

La versión más aceptada por la fe cristiana es la que consiste en la típica cruz immissa (con el travesaño abajado). El Evangelio de Mateo dice que el ‘‘titulus’’ fue puesto “por encima y arriba” de la cabeza de Jesús.[48] (Gr.: ‘‘Επανó (Epanó)’’, de la preposición “épi”: “Encima”, y “ana”: “Por sobre”[49] ). Si a Jesús se le hubiese fijado en otro tipo de cruz, el ‘‘titulus’’ se habría puesto sobre sus manos o a una altura que le habría dificultado incorporarse para respirar. El profesor J. H. Bernard indica que esta declaración en Mateo “sugiere que la cruz era de la forma llamada crux immissa, con un travesaño para los brazos, como los pintores generalmente han representado que es.”[50] La "International Standard Bible Encyclopedia" hace la misma observación: “La forma que normalmente se ve en las pinturas, la crux immissa (Cruz Latina “†”), es aquella donde el poste derecho se proyecta con un travesaño más corto. Por la mención de la inscripción clavada sobre la cabeza de Jesús, puede inferirse seguramente que ésta era la forma de la cruz en que Él murió.”[51]

Respecto a la tradición cristiana que consigna la memoria de este estilo de crucifixión en Jesús, tenemos aquí algunos ejemplos:

Algunos han citado también al “Seudo–Bernabé” y afirman que se remonta hasta el siglo I d. C. Sin embargo, sus manuscritos más antiguos son del siglo IV d. C. Respecto al “Seudo-Bernabé”, la Cyclopædia de M’Clintock y Strong declara: “Evidentemente el escritor no estaba familiarizado con las Escrituras Hebreas y ha cometido el disparate de suponer que Abrahán haya conocido el alfabeto griego varios siglos antes de que existiera.” (The M’Clintock y Strong, Cyclopædia, p. 27-8).

Justino Mártir (escribió en el 148 y 161 d. C.):

“Y Dios a través de Moisés muestra de otro modo el poderío del misterio de la cruz, cuando Él dijo la bendición con la cual bendijo a Josué (Josué es equivalente en hebreo al nombre Jesús, Dt 33:13,17): ‘Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos. Como el primogénito de su toro, es su gloria y sus astas como astas de búfalo; con ellos acorneará los pueblos juntos hasta los confines de la tierra’. Ahora, nadie puede decir o probar que las astas (cuernos) de un búfalo representan cualquier otra cosa o figura sino el símbolo de la cruz. Pues se coloca un madero en posición vertical, del cual se levanta el extremo más elevado en un cuerno, cuando se le encaja el otro madero, y los extremos aparecen en ambos lados como cuernos unidos al primer cuerno. La parte que se conecta que está en el centro, donde se suspende a aquellos que son crucificados, también sobresale como un asta; y se parece a un asta acoyuntada y conectada con las otras astas.”

“[...] la cruz es ahora el símbolo más grande del poder de Dios y de su soberanía. De hecho, todos nosotros podemos observar que la forma de la cruz es esencial a nuestros asuntos rutinarios de la vida. Por ejemplo, tú utilizas la cruz cada vez que navegas a través del mar: el mástil forma una cruz. El arado del granjero es de esta misma forma, como lo son la mayor parte de las herramientas usadas por artesanos y trabajadores. Además, mira la forma del cuerpo humano y cómo difiere de los animales irracionales. Diferimos de los animales en el hecho de que nosotros nos mantenemos erguidos. Y cuando nuestros brazos se extienden formamos la figura de la cruz. Finalmente, miren sus propias banderas y los estándares militares. Estos también tienen la forma de la cruz”.[52] [53]

Fírmico (escribió en 346 d. C.): “¿Cuáles son esos cuernos que se afirma que él posee? [...] Los cuernos no significan otra cosa sino la venerable señal de la cruz. Por un “cuerno” de esta señal, el que es alargado y vertical, el universo se sostiene [...]; y por la juntura de los dos cuernos que van hacia los lados el Este está emocionado y el Oeste apoyado [...] Cristo: ¡Con tus brazos extendidos apoyas el universo y la tierra y el reino de los cielos! [...] Para conquistar a Amalec, Moisés extendió hacia afuera sus brazos imitando estos cuernos.”[54]

Rufino (escribió cerca del 404 d. C.): “Estas palabras, ‘la altura y anchura y profundidad’, son una descripción de la cruz. La porción de ella que está fijada en la tierra él llamó la profundidad. Por altura él quiso decir la parte que se estira sobre la tierra y va hacia arriba, por la anchura las partes que se extienden hacia fuera a la mano derecha y la izquierda [...] Cristo con sus manos extendidas, es más, según el profeta inspirado, él las mantuvo así a lo largo de todo el día hacia el pueblo que estaba sobre la tierra, testificándoles a los incrédulos y dando la bienvenida a los creyentes.”[55]

San Agustín (escribió entre el 412 y 414 d. C.):

“Así que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura y la longitud, la profundidad y la altura’, es decir, la cruz del Señor. Su anchura es simbolizada por la viga transversal en donde las manos se extienden; la longitud es la viga vertical de la cruz, que asciende del suelo, en la cual el cuerpo entero, desde las manos hacia abajo, estaba fijado; la altura, desde el poste hacia la cima lo que sobresale a la cabeza; la profundidad es la parte que está oculta, enterrada en la tierra.”

“No fue sin razón que él escogió este tipo de muerte, ni la hubiese escogido, excepto porque en ella Él se destacó como el amo de esta ‘anchura, longitud, altura y profundidad’. Ya que hay anchura en el travesaño, el cual se amarra arriba; esto se refiere a las buenas obras porque las manos se extienden allí. Hay longitud en la parte visible de la viga que se extiende hasta abajo a la tierra [...] La altura está en esa parte de la cruz que se extiende desde el travesaño hacia arriba, y se deja sobresalir para que apunte hacia arriba, es decir, desde la cabeza de los crucificados [...] Y ahora, verdaderamente, la parte de la viga que no se ve, cual es la que se entierra y se esconde, desde donde se levanta todo hacia arriba, significa la profundidad de la gracia que nos es dada gratuitamente.”[56]

Respecto a lo que creían los Padres de la Iglesia, [Justo Lipsio] escribió:

“Las palabras de Inocencio respecto a este tema: ‘en la cruz del Señor había cuatro piezas de madera. La viga perpendicular, el travesaño, el tronco de un árbol puesto por debajo, y el título (inscripción) puesto por encima’. ‘También nos relata Ireneo: ‘La propia construcción de la cruz tiene cinco extremos, dos verticales y dos horizontales, y una en el medio donde la persona prendida con clavos se sentaba’. Ellos dividen la cruz en cinco extremos (Tertuliano les llama “puntos”), los cuatro que se conocen y se extienden hacia afuera; y el quinto, el cual ellos colocan a mitad de la cruz, en donde la viga transversal corta y cruza la viga fija. Con esto en consideración, hay cinco extremos”.[57]

La principal objeción histórica que se ha hecho a estas y otras tradiciones eclesiásticas es la lejanía temporal (entre 100 y 200 años) respecto a lo descrito en los evangelios, y a que se basarían en interpolaciones de las ejecuciones que veían a su alrededor más bien que en una auténtica memoria histórica. Ejemplos de interpolaciones semejantes se ven en el más primitivo arte paleocristiano en que se representaba a Cristo sin barba y con atuendo romano, lo que no corresponde con las costumbres judías que hoy conocemos del tiempo de Cristo. Otro ejemplo de las deficiencias de la tradición como determinante absoluta se puede notar por el hecho, ya mencionado, de que se empezase a representar a Cristo cargando una cruz completa cerca del 430 d. C. Si se toma en cuenta que la crucifixión fue prohibida por Constantino en el 337, tenemos que en menos de 100 años la tradición cristiana olvidó que los romanos solo hacían cargar el travesaño.[58]

Crux simplex[editar]

Crux simplex "Madero de tormento".

Otra forma de imaginar la cruz de Cristo es la de una "crux simplex" o poste vertical sin travesaño, con las manos directamente sobre la cabeza, sostenida por algunos eruditos y religiosos de los siglos XIX y XX. Por ejemplo, el pastor Hermann Fulda escribió en 1878: “No había árboles disponibles en todo lugar que se escogía para una ejecución pública. Por eso, se hundía en el terreno una simple viga. A esta, con las manos levantadas hacia arriba, y frecuentemente también con los pies, se ataba o clavaba a los forajidos... Jesús murió en un simple madero de ejecución”.[59] [60] [61] [62] . Incluso el prominente erudito W. E Vine se adscribió a esta tesis.[63] También se adscriben a ella los Testigos de Jehová.

Cruz simple, museo de Ein Kerem.

La principal objeción que se ha presentado a esta hipótesis es la descripción de los propios Evangelios, donde se da a entender una pluralidad indeterminada de clavos usados en las manos de Cristo.[64] Sin embargo, algunos estudiosos como Hermann Fulda han tratado de resolver esta objeción con la idea de que las manos se podían clavar de modo independiente sin recurrir a un travesaño. Esta situación permite a Fulda especular también que el letrero del cargo podía ir fijado directamente sobre la cabeza en el espacio entre los brazos.[65]

Otra objeción es que, como se ha visto, la tradición eclesiástica testifica una cruz patibular para el caso de Cristo sin que haya excepción alguna entre las fuentes que avale otra cosa.

La cruz y la crucifixión, p. 106

Asimismo se ha cuestionado que la ausencia de un travesaño haría que la víctima muriera rápidamente de asfixia. Según el doctor F. Zugibe, una crux simplex precipitaría la asfixia en poco tiempo, en el plazo de horas o incluso de minutos. Eso explicaría la inclusión romana de aditamentos como el travesaño y el sédile (asiento), con el fin de prolongar la agonía en un progresivo refinamiento de crueldad.[66] Relatos de testigos presenciales, prisioneros de guerra durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de concentración de Dachau, indican que las víctimas suspendidas de vigas expiraban en el plazo de diez minutos si los pies estaban cargados o atados, y dentro de hasta tres horas si los pies estaban libres y la víctima podía subir y bajar para respirar. Joe Zias afirma: "Este tipo de muerte, que es una forma de crucifixión, era resultado de asfixia".[67]

El principal argumento esgrimido en favor de esta teoría es el significado literal de la palabra griega usada en los Evangelios. Cierta obra de consulta explica: “La palabra gr[iega] para ‘cruz’ (staurós, verbo stauróo) significa, fundamentalmente, una estaca vertical o viga y, posteriormente, un poste utilizado como instrumento de ejecución y castigo”.[68] "Stauros" viene de la palabra griega "histeme", que significa "estar, parar, sostener, mantener (en pie)", etc., y a au vez deriva del indoeruopeo "stáo", que significa "tallo, erguido, erecto" (y de ahí "stand, en inglés, Stecken, Stand en alemán y nuestra palabra "estaca").[69]

En efecto, esa era la forma original de la crucifixión entre los pueblos orientales prerromanos, pero los romanos luego le incorporaron el travesaño y desde entonces la palabra “stauros” se usó en los escritos clásicos para referirse a cualquier tipo de cruz. El "Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado" dice: “Numerosas naciones de la antigüedad practicaban la crucifixión o un suplicio análogo. Primitivamente se empleaba un solo madero (de empalizada o de fortificación), o un palo aguzado en su parte superior... bien conocido por los asirios, persas, cartaginenses y egipcios... Los griegos y romanos modificaron a su tiempo el primitivo madero, añadiéndole un madero transversal (patibulum)”.[70] .

Este tipo de cruz siguió coexistiendo por un tiempo con las cruces patibulares. Olivos, posiblemente usados en crucifixiones durante el s.II d. C., exhibidos en el museo de Ein Kerem, Israel, evidencian que en esa época se usaban tanto cruces simples como patibulares en Judea.[71] [72]

El antropólogo e historiador Joe Zias señala que en lugares donde escaseaba la madera o hubiera un alto número de reos a ejecutar, se seguiría usando este tipo de cruces sin travesaño: "El número de individuos a ser crucificados, de hecho, puede haber determinado la forma en que la ejecución tuvo forma. Como en el caso de los 6.000 prisioneros de guerra que fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia, entre las ciudades de Roma y Cappua, como parte de una celebración de la victoria (cuando Espartaco fue derrotado), parece plausible creer que era la forma más rápida y eficiente. Eso sería simplemente atar a la víctima al árbol o cruz con sus manos directamente suspendida sobre su cabeza".[73] Zias no se pronuncia sobre la muerte de Jesús.

Respecto a la escasez de madera en la Judea de los días de Jesús, el historiador judío Flavio Josefo cuenta que cuando se reprimió una revuelta, al tiempo de la muerte de Herodes el Grande, la gran cantidad de víctimas y la escasez de madera llevó al general Varo a clavar a 2.000 personas a olivos y a los muros de la ciudad por no contar con madera suficiente; y en el asedio de Jerusalén (70 d. C.), durante la Gran Revuelta Judía, no había suficiente madera para construir el muro de asedio, así que se tuvo que importar madera de Siria desde varios kilómetros de distancia. Josefo también escribió sobre los ejecutados en esa ocasión: “Tan grande era su número que no podía encontrarse espacio para las cruces ni cruces para los cuerpos”.[74] [75]

Lignum infelix[editar]

Joe Zias propone que Cristo podría haber muerto en un árbol.

En efecto, la madera de calidad para grandes construcciones debía ser importada del Líbano, principalmente cedro y pino; también había escasez de madera para otros usos, pues los únicos árboles en Judea eran frutales, muy valiosos como para cortarlos sin una razón de peso; sólo el olivo era abundante, pero de baja estatura y muy nudoso, pero por su fruto seguía siendo más valioso que un criminal o un esclavo que fuera a ser ejecutado. "Eso hace difícil entender que los romanos gastaran más madera de la necesaria en las ejecuciones". Esta es la tesis planteada por el mismo profesor Josef Zias, de que los romanos podrían usar como cruces árboles de olivo aún vivos, lo que representaría un ahorro de madera aún más significativo, ya que tan solo se emplearía una pequeña viga como travesaño. De hecho, en algunas obras de la literatura cristiana primitiva se habla de la cruz de Cristo como un árbol:

Árbol "cruz", Museo de Ein Kerem.

Las Odas de Salomón (desde finales del siglo I hasta principio del siglo II d. C.): “Extendí mis manos y las acerqué a mi Amo, porque la extensión de mis manos es Su signo: Mi expansión es el árbol extendido, el cual estaba levantado en el camino del Justo. (Oda 42:1-2).

La ambigua expresión “la extensión de mis manos” no significa implícitamente una forma específica de crucifixión, pues en todas las formas de crucifixión los brazos se "extienden" sobre la cruz.

Esta suposición se sustenta en que en el Nuevo Testamento también se usa la palabra griega xylon, que entre otras acepciones tiene el significado de “árbol”, para referirse a la cruz (Hch 5:30; Gl 3:13; 1Pd 2:24). El sentido de árbol para la palabra ‘‘xylon’’ está igualmente confirmado en la Anábasis de Jenofonte, 6.4-5, y en la Biblia, en Ap 22:14. En los tiempos prerrepublicanos, los romanos en ocasiones castigaban a los esclavos desobedientes atándolos a los árboles baldíos y se les azotaba hasta la muerte.[76] A veces las víctimas igualmente eran obligadas a cargar el patíbulo. A esta forma de castigo se le llamaba arbor infelix o infelix lignum, y varios escritores latinos más tarde utilizaron esta antigua expresión para referirse a la crucifixión. Como resultado, a la cruz se le conoció como un arbor o lignum (ambas palabras latinas significan “árbol”).[77] [78]

Se ha objetado que, como otra acepción de ‘‘Xylón’’, simplemente es "madera, leño" y puede en verdad referirse a cualquier tipo de cruz.

Hallazgos arqueológicos de representaciones de la Crucifixión de Jesús[editar]

El más temprano arte paleocristiano fue rico en simbología. Aparecen representaciones como El Buen Pastor, el Orante, la Paloma, el Pez, el Ancla, etc., pero extrañamente el signo de la cruz aparece en forma tardía, y la imagen de Cristo en ella todavía más. De todas formas hay algunos interesantes hallazgos que podrían significar, según su datación e interpretación, representaciones de la muerte de Cristo todavía más antiguas, y por ende, podrían arrojar alguna pista sobre las más tempranas tradiciones acerca de su crucifixión.

Cruces en osarios e inscripciones judías[editar]

Simples marcas de albañil en osarios judíos, s. I d. C.

En 1873 un famoso erudito francés, llamado Charles Clermant-Ganneau, informó del descubrimiento de una caverna de sepultura en el Monte de los Olivos. Dentro había 30 osarios,[79] varios de ellos tenían signos cruciformes junto a nombres tan comunes para ese tiempo como Juan o Jesús. Luego, en 1945 se descubrió una tumba familiar en "Talpiot", Jerusalén, por el Profesor E. L. Sukenik del "Museo de Antigüedades Judías de la Universidad Hebrea de Jerusalén". Dos osarios tienen el nombre de “Jesús” en griego. El segundo de éstos tiene también cuatro cruces grandes dibujadas. El Prof. Sukenik concluyó que las inscripciones y las cruces estaban relacionadas, siendo ellas "expresiones de pesar por la crucifixión de Jesús". A la luz de estudios paleográficos, estas inscripciones datarían desde el siglo I a. C, al I  d. C[80]

Pero la opinión más actual de los arqueólogos es descartar la atribución cristiana a este tipo de marca, que en verdad aparece en el 40% de los osarios encontrados en Israel, incluso en los anteriores a los días de Cristo, ya que se ha concluido que se usaba simplemente para alinear la tapa a manera de marcas de albañil. Esta interpretación está confirmada por la presencia de un asterisco en el mismo lado de la tapa de los osarios. Esta es la opinión de arqueólogos como L. Y. Rahmani y Amos Kloner. Rahmani las llama "Marca de dirección".[81] Esta conclusión es compartida por la investigación sobre supuestas marcas de cruces cristianas sobre una serie de osarios judíos del profesor R. H. Smith.[82]

Sin desmedro de lo anterior, otros académicos creen que los judíos del tiempo de Jesús usaban una “x” o un signo “+” como símbolo de protección basado en Ez 9:4.[83] Pero la letra hebrea Taw solo tenía apariencia de T en el antiguo paleohebreo y no en el hebreo cuadrado del siglo I, en que tiene el aspecto de una herradura invertida. En todo caso, sólo sería una marca simbólica de protección, no una cruz basada en el martirio de Cristo. Por ejemplo, una inscripción hebrea, datada del 136 d. C., encontrada en Palmira, una antigua ciudad de Siria, contiene una inscripción hebrea encerrada entre dos “x”:

X לבריך שמה לעלמא עבר שלמן בר נשא בר צידא ברק על היוהי והיי בנוהיבירה ניסן שנת תמו X

"X Uno cuyo nombre es bendito por siempre. Engendrado por Shlomo, hijo de Nesa, hijo de Tsaïda, hijo de Baraq, por su salud y la de sus hijos. En el mes de Nisán del año 447 X".[84]

En Pompeya y Herculano[editar]

Supuesta "capilla cristiana". Casa Bicentenario, Herculano.
Cruz de la casa de Pansa, Pompeya.

El descubrimiento en Pompeya y Herculano de varias cruces, incluida una de yeso en la pared de la llamada “Casa Pansa” y la huella de otra en la pared de una panadería en la llamada “Casa Bicentenario”, se han interpretado como prueba de un temprano culto a la cruz cristiana y testimonio de la forma en que murió Cristo, anterior al año 79 d. C. La existencia del grafito de la Domus 22 de Pompeya, que dice Bovius Audit Christianos ("Bovio presta oídos a los cristianos"), parece reforzar esta hipótesis.

En cambio, el profesor José María Blázquez, en la obra “Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas”, afirma que “es dudoso que sea un símbolo cristiano en una fecha tan temprana,... pues la cruz como símbolo cristiano está atestiguada a partir del siglo IV, como en los sarcófagos núm. 171 y núm. 169 del Museo Laterano, ya de mediados de ese siglo, o el núm. 106 de este mismo museo, de finales de siglo”.[85]

En esta misma línea el profesor Antonio Varone también descarta la adjudicación cristiana. Escribe que para encontrar “un culto verdadero a la cruz como objeto, hay que esperar hasta el siglo IV, cuando la conversión del emperador y las masas de paganos haría que tal forma de veneración estuviera más acorde con su espiritualidad”. Varone añade: “Incluso en los siglos II y III y hasta los tiempos de Constantino es muy raro encontrar tal símbolo en conexión clara con el cristianismo”. Asimismo afirma que, aparte de las dudas sobre la identificación de este símbolo que se supone que es una cruz cristiana, "existe el descubrimiento en la misma panadería de la pintura de una divinidad con forma de serpiente, y algunos hallazgos sumamente obscenos que son también difíciles de conciliar con la supuesta espiritualidad cristiana del dueño de la panadería. Es sabido que desde los albores de la civilización, incluso antes de convertirse en símbolo de redención, el emblema cruciforme se utilizaba con un claro significado mágico y ritual. En tiempos antiguos se creía que la cruz tenía el poder de proteger de influencias malignas o destruirlas, y servía principalmente de amuleto”.[86]

El grafito de Alexámenos[editar]

"Dionisio báquico", amuleto del siglo II d. C.
Cruces gnósticas y asno priápico.

En 1856, en una pared de las habitaciones usadas por la guardia pretoriana, en las ruinas de los palacios imperiales de la ciudad de Roma, se encontró una inscripción en la que aparece una cruz de la que pende un asno. Enfrente está un hombre con los brazos abiertos en posición de oración que contempla la cruz. Una inscripción griega dice αλεξαμενοϲ ϲεβετε θεον, Alexámenos sébete Theón, «Alexámenos venera a Dios». Se piensa que el grafito palatino data de los días del Emperador Marco Aurelio, entre 161-180 d. C., pero algunos lo han fechado tan tarde como durante el reinado de Alejandro Severo, entre 222-235 d. C.

El profesor J. M. Blázquez afirma que “la presencia de la cruz parece indicar que se trata de una burla anticristiana. Extendida estaba la acusación de que los judíos adoraron un tiempo la cabeza de un asno, según cuenta también Flavio Josefo (Contra Ap[ion]. 2,80)”.[87]

La constatación de burlas anticristianas semejantes en esa misma época ha llevado a la mayoría de los estudiosos consultados a creer que este grafito se trataría de una blasfemia anticristiana. El escritor cristiano Tertuliano en sus Apologéticas escribió: “Una nueva representación de nuestro Dios muy reciente se ha publicado en esta ciudad, que empezó por un cierto delincuente contratado para soslayar las bestias salvajes en la arena. Él desplegó un dibujo con esta inscripción: ‘Onokoites, el dios de los cristianos’. La figura tenía las orejas de un asno, un pie estaba quebrantado y estaba vestido con una toga y llevando un libro.”.[88] Igualmente el abogado y apologista cristiano Minucio Félix confirma esto al citar al opositor pagano Cecilio, que recogía la acusación de que los cristianos adoraban una cabeza de asno.[89]

Otro punto a favor de esta interpretación es que algunas de las más antiguas representaciones de Cristo en la cruz evitaron durante mucho tiempo el representar a Cristo desnudo, y lo presentan vestido con una túnica, lo que continuó hasta el siglo IX. Precisamente el grafito de Alexámenos muestra a un crucificado vestido, cosa contraria a la costumbre romana de desnudar a las víctimas. Otra indicación de que se trataría de una alusión a una cruz cristiana es que algunos han creído ver en sus trazos una cruz immissa, algo distinto a las típicas crucifixiones romanas pero presente en la tradición cristiana.

Se ha objetado que en ese tiempo había otros cultos religiosos con signos cruciformes. La Enciclopedia Católica al referirse a este grafito informa:

“El Profesor Haupt buscó identificarlo como una caricatura de un adorador del dios egipcio Seth, el Typho de los griegos, pero su explicación fue refutada por Kraus. Recientemente, una opinión similar se ha propuesto por Wünsch que toma su posición en la letra Y, que se pone cerca de la figura crucificada, y que también se ha encontrado en una lápida que se relaciona con el culto de Seth; él concluye, por consiguiente, que ese Alexámenos del grafito perteneció a la secta de Seth ([…] Wünsch, ed., "Setianische Verfluchungstafeln aus Rom", Leipzig, 1898, pp. 110. […])”.[90]

Otros han interpretado el Grafito de Alexámenos como una burla contra un adorador gnóstico y se basan en algunos grabados de esa época con epigrafía gnóstica, custodiados en el Museo de Berlín, y en los que se muestra a Orfeo crucificado, e incluso otro con un asno en una postura que sugiere una crucifixión, que es sorprendentemente parecida a la imagen de este grafito romano.[91]

Primeras representaciones[editar]

Imagen 1: s. II.
Imagen 2: s. III.
Imagen 6: s. IV.
Imagen 3: s. V.

Se cree que en la simbología cristiana primitiva (s. II y III d. C.) el signo del ancla o "áncora" (imagen 1) era una forma velada para la cruz de Cristo, con la intención de ocultar su fe en tiempos de persecución.

Desde el siglo III empiezan las representaciones más explícitas, como una joya en cornalina que muestra la crucifixión de Cristo (imagen 2) junto a los doce apóstoles, del siglo III o IV d. C., procedente de la colección fotográfica y anotaciones del arqueólogo clásico John Beazley.[92]

La Enciclopedia Católica, bajo el apartado “Veneración de Imágenes”, dice sobre la representación del cuerpo de Cristo en la cruz: “Los crucifijos más viejos que se conocen son los de las puertas de madera de Santa Sabina (imagen 3) en Roma y un tallado en marfil en el Museo Británico (imagen 4). Ambos son del siglo V. Un manuscrito siriaco del siglo VI (imagen 5) contiene una miniatura representando la escena de la crucifixión. Hay otras representaciones parecidas hasta el siglo VII, después del cual se torna usual la costumbre de agregar la figura de nuestro Señor a las cruces; el crucifijo tomó posesión en todos lados”.[93]

El manuscrito iluminado al que se hace referencia es el llamado Evangelio de Rabbula, que representa la Crucifixión y Resurrección de Jesucristo, probablemente escrito cerca del año 586 d. C. Es el único manuscrito iluminado del cristianismo siriaco temprano que ha sobrevivido hasta nuestros días. Se conserva en la Biblioteca Medicis Laurentiana, de Florencia.

Imagen 4: s. V.
Imagen 5: s. VI.

A partir de la evidencia arqueológica, historiadores, como el profesor J. F. Hurst, han concluido que: “Entre los cristianos del primer siglo no se usaba el crucifijo ni ninguna representación material de la cruz”.[94] Otra publicación dice: “Se puede afirmar con seguridad que fue solo después del edicto de Milán, 312 d. C., que se usó la cruz como señal permanente de nuestra Redención. De Rossi declara positivamente que ningún monograma de Cristo, descubierto en las catacumbas o en otros lugares, puede relatarse a un período anterior al año 312. Aun después de ese año trascendental, la Iglesia, entonces ya libre y triunfante, se contentó con tener un monograma sencillo de Cristo: la letra griega ji o chi cruzada verticalmente por una rho (imagen 6), y a veces horizontalmente por una iota. El crucifijo más antiguo, al cual se hace referencia como objeto de adoración pública, es aquel venerado en la iglesia de Narbona en la parte meridional de Francia, allá en el siglo VI”.[95]

Hipótesis sobre el origen sincrético de la cruz eclesiástica[editar]

Se ha especulado sobre la razón por la que no hay representaciones cristianas indudables de la crucifixión de Jesús en el arte paleocristiano anterior al siglo IV. La hipótesis más común es que esta omisión tendría relación con las creencias cristianas arraigadas en el judaísmo que prohíbe el uso de imágenes.

Minucio Félix, abogado y escritor cristiano del s. II. d. C., escribió: “Tampoco nosotros adoramos la cruz ni la deseamos. Vosotros, que veneráis dioses de madera, adoráis quizás cruces de madera como parte integrante de vuestros ídolos”.

A este respecto la Enciclopedia Católica declara: “En el arte simbólico de los primeros siglos del cristianismo no se encuentra la representación de la muerte redentora de Jesús en el Gólgota. Los cristianos primitivos —bajo la influencia del Antiguo Testamento, que prohibía las imágenes esculpidas— no estaban dispuestos a representar gráficamente ni siquiera el instrumento de la Pasión del Señor”.[96] Pero el hallazgo en Dura Europos de una sinagoga judía del s. II con profusas pinturas murales muestra que, en este sentido, los cristianos habrían sido aún más celosos que los hebreos.

Cruces precristianas.

En cambio se ha demostrado el uso religioso precristiano de símbolos cruciformes al margen de su uso en las ejecuciones romanas. G. S. Tyack llamó la atención a este hecho: “Es extraño, y no obstante un hecho incuestionable, que en épocas muy anteriores al nacimiento de Cristo, y desde entonces en tierras no tocadas por las enseñanzas de la Iglesia, la Cruz ha sido usada como símbolo sagrado. [...] El Baco griego, el Tamuz tirio, el Bel caldeo y el Odín escandinavo, todos fueron simbolizados para sus devotos por un objeto cruciforme”.[97] [98]

Incluso la persignación tiene presedentes precristianos: “La señal de la cruz, representada en su forma más sencilla con un cruce de dos líneas en ángulos rectos, precede por mucho, tanto en Oriente como en Occidente, a la introducción del cristianismo. Se remonta a un período muy remoto de la civilización humana.” (The Catholic Encyclopedia, Ed. de 1908, tomo IV, p.: 517). “Desde la más remota antigüedad la cruz era venerada en Egipto y Siria; y la tenían en igual honor los budistas de Oriente […]. Para el comienzo de nuestra era los paganos acostumbraban hacer la señal de la cruz sobre la frente al celebrar algunos de sus misterios sagrados”.[99] Lo anterior, más el hecho de que, de varias alternativas igualmente lógicas para imaginar la muerte de Cristo, la cristiandad haya consagrado devotamente solo la cruz immissa, ha llevado a algunos teóricos a creer que el símbolo religioso cristiano de la cruz, y la persignación en sí misma, serían fruto de un sincretismo religioso posterior.

Otros, como W. E. Vine, han ido más allá especulando incluso que este posible sincretismo habría sido deliberado y respondería a necesidades políticas y religiosas: “Tuvo su origen en la antigua Caldea, y se utilizaba como símbolo del dios Tamuz (que tenía la forma de la mística Tau, la inicial de su nombre) en aquel país y en los países adyacentes, incluyendo Egipto. A mediados del siglo III d.C., las iglesias se habían apartado de ciertas doctrinas de la fe cristiana, o las habían pervertido. Con el fin de aumentar el prestigio del sistema eclesiástico apóstata, se recibió a los paganos en las iglesias aparte de la regeneración por la fe, y se les permitió mantener en gran parte sus signos y símbolos. De ahí que se adoptara la Tau o T, en su forma más frecuente, con la pieza transversal abajada, como representación de la cruz de Cristo. En cuanto a la Qui, o X, que Constantino declaró haber visto en una visión que le condujo a ser el valedor de la fe cristiana, aquella letra era la inicial de la palabra «Cristo», y no tenía nada que ver con «la cruz»”.[100] Actualmente esta hipótesis es sostenida por ciertas sectas e ideologías, por ejemplo, es defendida en el famoso documental “Zeitgeist”.

Sin embargo, la mayoría de los investigadores modernos se inclinan más bien en creer que los primeros cristianos prefirieron el uso religioso de la cruz patibular porque sencillamente esta era la forma más común de crucifixión romana de sus días.

Crucifixión de Jesús en el arte[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. John-Alan Richardson: El diccionario de Westminster de la teología cristiana (página 189). Bowden, 1983. ISBN 0664227481.
  2. Christopher A. Hall: Adorando con los Padres de la Iglesia (pág. 65), 2009. ISBN 083083866X.
  3. Jn 18:19-29
  4. Mt 26:57-68, Mc 14:53-65, Lc 22:63-71.
  5. "Enciclopedia Judaica Castellana". Ed. Enciclopedia Judaica Castellana. México, D. F., 1949. Tomo VI. "Jesús". Pp.: 254.
  6. Mt 26:3-57; Lu 3:2; Jn 11:49-51).
  7. Descripción del juicio de Jesús, 1989. [1]
  8. Mt 27:11-26, Mc 15:1-15.
  9. Mt 27:26-31, Mc 15:15-20
  10. Mr 15:25
  11. Jn 19:14-16
  12. Mt 27:32-44, Mc 15:21-32, Lc 23:26-43, Jn 19:16-24
  13. Enriqueta González Martínez Alonso, Restauración: tecnología tradicional y tecnología actual, Editorial Universidad Politécnica de Valencia, 2006, ISBN 84-9705-963-8,[2].
  14. H. Sanson, Los misterios del cadalso, Talleres tipográficos Manni Hermanos, 1863, [3].
  15. Yves Christe's Art of the Christian World, Págs. 51, 482
  16. Ejs.; “Caritón, Quéreas y Calírroe”, 4.2.6-7. s. I a. C.-I d. C. Plutarco, “Moralia, De Sera Numinus Vindicta”, 554 A, s. I d. C. Artemidoro Daldiano, “Oneirocrítica”, 2.56, s. II d. C.
  17. יהשוע הנצרת ומלך היהודים (Yehoshúa HaNatsérat Mélej HaiYehudim).
  18. En caracteres unciales: ΙΗΣΟΥΣ Ο ΝΑΖωΡΑΙΟΣ Ο ΒΑΣΙΛΕΥΣ ΤωΝ ΙΟΥΔΑΙωΝ.
  19. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Exploration Journal, volumen 35, páginas 22-27.
  20. Mc 15:23; Mt 27:34; compárese con Sl 69:21.
  21. Jn 19:28-30; Lu 23:36-37.
  22. Mt 27:45-50, Mc 15:33-41
  23. Lc 15:39-46. Jn 19:25-30
  24. Jn 20:25
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  28. "Israel Exploration Journal", 1970, volumen 20, páginas 38-59.
  29. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, páginas 22-27
  30. "The International Standard Bible Encyclopedia", 1979, tomo 1, página 826.
  31. Josefo, Flavio, "Bello Iudaico" (La Guerra de los Judíos), 5:451-452.
  32. Justo Lipsio: De cruce libri tres. Department of Special Collection (The Berlin Collection), The Joseph Regenstein Library, The University of Chicago, 1100 E., n.º 41. Consultado el 24 de abril de 2010.
  33. Jn 19:34.
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  36. Frederick_Zugibe. "Columbia University page of Pierre Barbet on Crucifixion", 200. Inglés. Revisado el 24 de abril de 2010. [5]
  37. También hipoxia: falta de oxígeno en la sangre y el organismo.
  38. Jn 19:31-32
  39. Una condición caracterizada por presión arterial baja y reducción del flujo sanguíneo a las células y los tejidos que lleva a daño celular irreversible y lesión de órganos y eventualmente a la muerte.
  40. En medicina, se entiende por sepsis al síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) provocado por una infección grave. [6] Revisado el 24 de abril de 2010.
  41. Frederick Zugibe, "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", revisado el 24 de abril de 2010. [7]. "Jesus's death on the cross, from a medical perspective", revisado el 24 de abril de 2010 [8].
  42. "The Physical Death Of Jesus Christ, Study by The Mayo Clinic", revisado el 24 de abril de 2010. [9].
  43. Brown, Raymon Edward. S. S. "La muerte del Mesías. Desde Getsemaní hasta el sepulcro". Tomo II: "Comentario a los relatos de la pasión de los cuatro evangelios". "ACTO IV - ESCENA PRIMERA", "3. La crucifixión", Pág. 1124. Editorial Verbo Divino. Traducido por Serafín Fernández Martínez.
  44. "En ámbitos cristianos suele traducirse la palabra "Stauros" por 'cruz', aunque en realidad el significado primario es "poste". Era lo que usaban los persas, griegos y romanos como instrumento de tortura o incluso para la muerte por empalamiento o crucifixión [...] Consta que, en Palestina, no solo bajo la dominación romana, sino incluso antes, se empleaba el término 'stauros' en sentido de "cruz", es decir, referido a la crucifixión". - Fitzmyer, Joseph Augustine. S. j. "Evangelio según Lucas". Tomo III. Cap. VII '"¿Quién es Este?"', "51. Seguimiento de Jesús. (9,23-27)", Pág. 116. Editorial Cristiandad. Madrid, 1987. Traducido por Dionisio Mínguez.
  45. Luciano, "El Juicio de las Vocales", pf. 12, traducción de D. Cristóbal Vidal y F. Delgado, Universidad de Sevilla. Madrid, 1901.
  46. Tertuliano, "Contra Marción". 3.18.6, 22.
  47. Jerónimo, "Homilía", 84.
  48. Mt 27:37.
  49. James Strong, “New Strong’s Complete Dictionary of the Biblical Words” (Nuevo Diccionario Completo de Palabras Bíblicas de Strong). G 1883.
  50. "A Critical & Exegetical Commentary on the Gospel According to St. John", 1929, Vol. 2, p. 628.
  51. "International Standard Bible Encyclopedia", Vol. 1, p. 826.
  52. Justino Mártir, "Diálogo", 91.
  53. Marcus Dods, “We Don't Speak Great Things - We Live Them!”, Ed. Scroll Publishing [10] Cap. LV.- "Simbols of the Cross".
  54. Firmico, "Error de las religiones profanas", 21.3-6.
  55. Rufino, "El Credo de los Apóstoles", 14
  56. Agustín, Epístola, 26. "De Doctrina Cristiana", 2.41.</
  57. Op Cit.
  58. Por ejemplo, véase la crítica a la tradición sobre el desarrollo del obispado en un artículo de José María Blázquez, en: Alvear, Jaime et al. "Cristianismo y Religiones Mistéricas". Ed. Cátedra, 1995. J. M. Blázquez, Cap. V, Estructura Social del Cristianismo Primitivo: "La Organización Eclesiástica", pp. 109-111
  59. Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau (Wroclaw), 1878, pp. 109, y 219, 220.
  60. “En el griego del N.T. no hay nada que siquiera dé a entender dos piezas de madera... Así queda completa la prueba de que al Señor se le dio muerte en una estaca vertical, y no en dos piezas de madera colocadas en algún ángulo”.
    (Ethelbert William Bullinger. "The Companion Bible". Ed. University of Óxford. Londres, 1885. Apéndice 162.).

  61. “No hay ni una sola frase en ninguno de los numerosos escritos que integran el Nuevo Testamento que en el griego original indique, siquiera de manera indirecta, que el staurós que se utilizó en el caso de Jesús fuera en absoluto diferente del común y mucho menos que consistiera en dos leños clavados en forma de cruz en vez de uno solo”.
    (John Denham Parsons, "The Non-Christian-Cross" (La Cruz No Cristiana), Londres, 1896, pp. 23, 24. Traducido del inglés).

  62. “Según los relatos evangélicos, solo puede considerarse la forma más sencilla de crucifixión romana como el castigo que se infligió a Jesús, colgar su cuerpo desnudo de un madero que, por cierto, Jesús tuvo que cargar o arrastrar hasta el lugar de la ejecución para intensificar el ignominioso castigo”.
    (Paul Wilhelm Schmidt, "Die Geschichte Jesu" (La historia de Jesús), tomo 2, Tubinga y Leipzig, 1904, pp. 387-389. Traducido del alemán).

  63. William Edwy Vine. “Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, Exhaustivo”. 1962. Vol. 1, pág. 348. Traducción de S. Escuain.
  64. Jn 20:24,25
  65. Se puede ver un dibujo de esta tesis en: Hermann Fulda, "Das Kreuz und die Kreuzigung" (La cruz y la crucifixión), Breslau (Wroclaw), 1878, tabla I, pp. 34-36.
  66. F. Zugibe. "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", 1984. Revisado el 24 de abril de 2010. [11]
  67. Josef Zias, "Crucifixón in Antiquity", 1998. Revisado el 24 de abril de 2010. [12]
  68. J. Douglas, "New Bible Dictionary", Ed. 1985, p. 253.
  69. James Strong. "Diccionario Strong de palabras hebreas y griegas". 1890. "Stauro":G4716.
  70. Samuel Vila y Santiago Escuain, "Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado", "Crucifixión", p. 222.
  71. http://www.greatcommission.com/israel/2003031.jpg
  72. http://www.greatcommission.com/israel/2003030.jpg
  73. Josef Zias, "Crucifixón in Antiquity", 1998. Revisado el 24 de abril de 2010. [13]
  74. Josefo Flavio, “Bello Iudaico” (La Guerra de los judíos), II, 2:12. 6; 5:11 & 451-452.
  75. J. Zias & E. Seketes; 1985; "The Crucified Man from Giv'at ha-Mivtar: A Reappraisal", Israel Expoloration Journal, volumen 35, página 23.
  76. Joseph A. Fitzmyer, CBQ 40: 509, 1978.
  77. Tito Livio, “Ab Urbe Condita”, 1.26.10-11. Cicerón, “Pro Rabirio”, 4.13. Séneca el joven, “Epístola 101.14”.
  78. fotografías de olivos del siglo II d. C., encontrados en Ain Karim, Israel, con evidentes huellas de haber sido usados como cruces, pueden ser vistas en: GreatCommision, Visita a Israel, Ein Karim. Revisadas el 24 de abril de 2010. [14] y [15].
  79. cajas talladas en piedra para guardar las osamentas de los difuntos.
  80. E. L. Sukenik. Ancient Times (“Los Tiempos Antiguos”), Vol. 3, N.º 1, julio de 1958, pág. 35. Vol. 5, N.º 3, marzo de 1961, pág. 13.
  81. L. Y. Rahmani, "A catalogue of jewish ossuaries in the Collections of the State of Israel" (Jerusalem: Israel Antiquities Authority; Israel Academy of Sciences and Humanities, 1994).pp.: 222-224, 304. N.º 319 y 322, osarios 701-709.
  82. R. H. Smith, “The Cross Marks on Jewish Ossuaries,” Palestine Excavation Quarterly 106 (1971), 53-66.
  83. Theological Wordbook of the Old Testament, p. 966.
  84. M. Loconsole “Il Simbolo Della Croce Tra Giudeo-Cristianesimo E Tarda Antichità: Un Elemento Della Translatio Hierosolymae”. 2002, pp.: 217-284. Inscripción traducida en: Adalbert De Vögué, Syrie centrale. Inscriptions sémitiques, vol. LXXVI, París 1868. [16] pp. 26.
  85. Jaime Alvar, et al. “Cristianismo Primitivo y Religiones Mistéricas”. Ed. Cátedra S. A., Historia Serie Mayor. 1995. Cap. VII, “La Reacción Pagana ante el Cristianismo”. J. M. Blázquez. p.164.
  86. Antonio Varone, “Presenze giudaiche e cristiane a Pompei”. (Presencias judaicas y cristianas en Pompeya), Quaderni della Società per lo studio e la divulgazione dell'archeologia biblica. Napoli, 1979. pp. 221.
  87. Ibid. J. M. Blázquez, cap. VII, “La Reacción Pagana ante el Cristianismo”, p.164.
  88. Tertuliano, "Apologéticas", 16.12-14.
  89. Minucio Félix, “Octavio”. 5-13; 28,7.
  90. New Advent, Catholic Encyclopedia, Archæology of the Cross and Crucifix, “Later development of the crucifix”. Revisado el 24 de abril de 2010. [17]
  91. Estas imágenes pueden ser vistas en el foro de Celtiveria.net, en la primera discusión sobre los hallazgos de Iluria-Veleia. "Servan". Revisado el 3 de mayo de 2010[18].
  92. John Beazley, “The Crucifixion: Jesus and the twelve apostles, with the inscription IXQYC”. London, British Museum, 1970. Revisado el 24 de abril de 2010. [19]
  93. Enciclopedia Católica, “Veneración de Imágenes”. En inglés. Revisado el 24 de abril de 2010 [20]
  94. J. F. Hurst, History of the Christian Church, Nueva York, 1897, tomo I, p.: 366.
  95. The Ecclesiastical Review, Baltimore, septiembre de 1920, núm. 3, p.: 275.
  96. New Catholic Encyclopedia, 1967, tomo IV, p.: 486.
  97. G. S. Tyack, “The Cross in Ritual, Architecture, and Art” (La cruz en el ritual, la arquitectura y el arte), Londres, 1900, p.: 1.
  98. Véase también: (The Encyclopædia Britannica, 1946, edición undécima, tomo VI, p.: 753; tomo VII, p.: 506).
  99. W. D. Killen, The Ancient Church, Ed. de 1859, p.: 316.
  100. W. E. Vine. “Diccionario Expositivo de Palabras del Antiguo y Nuevo Testamento, Exhaustivo”. 1962. Vol. 1, pág. 348. Traducción de S. Escuain.

Enlaces externos[editar]

  • horasdelapasion.org.Oración con el libro "Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo" escrito por la religiosa Luisa Piccarreta.
  • [21] "Forensic and Clinical Knowledge of the Practice of Crucifixion", por el Dr. F. Zugibe. Revisado el 24 de abril de 2010.
  • [22] "Jesus's death on the cross, from a medical perspective". Revisado el 24 de abril de 2010.
  • [23] "The Physical Death Of Jesus Christ, Study by The Mayo Clinic". Revisado el 24 de abril de 2010.
  • [24] "Crucifixion in Antiquity - The Anthropological evidence", por Joe Zias. 1998. Revisado el 24 de abril de 2010.
  • [25] "Jewish Encyclopedia: Crucifixion". Revisado el 24 de abril de 2010.