Homosexualidad y cristianismo

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Entre las iglesias cristianas existe una gran diversidad de opiniones y prácticas en relación a las personas homosexuales. La mayoría de las denominaciones cristianas, y muy especialmente las mayores de ellas, la Iglesia católica y la Iglesia Ortodoxa rechazan de plano la práctica de relaciones homosexuales basándose en la tradición cristiana al respecto, como asimismo en la interpretación tradicional y literal de los textos del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento sobre el tema. Otras vertientes cristianas también rechazan cualquier aproximación no condenatoria al tema de la homosexualidad, entre ellas destaca la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y las denominaciones evangélicas adheridas al movimiento del fundamentalismo cristiano. Por otra parte existen iglesias, generalmente en el ámbito protestante, que o bien son tolerantes con la homosexualidad o existe un vivo debate dentro de la denominación (la Iglesia Anglicana y algunas iglesias metodistas, bautistas y presbiterianas), o bien aceptan plenamente el hecho y la práctica homosexual e incluso bendicen uniones matrimoniales de este tipo ( congregacionalistas y unitarios universalistas principalmente).

Habitantes de Sodoma padeciendo la ira divina. François Elluin (1781).

Postura de la Iglesia católica[editar]

Aunque dentro del catolicismo, existen colectivos y plataformas que defienden la igualdad de las prácticas homosexuales y heterosexuales a todos los niveles, como Somos Iglesia, o la plataforma Redes Cristianas, la postura oficial del Vaticano es la del rechazo de las prácticas homosexuales y la aceptación de gays y lesbianas siempre y cuando mantengan una conducta de total abstinencia, es decir, casta.[1] En junio de 1994 la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española se manifestó contra una resolución del Parlamento Europeo sobre la igualdad de derechos de los homosexuales y lesbianas a través de una nota, Matrimonio, familia y uniones homosexuales, en la que se señala que «la inclinación homosexual, aunque no sea en sí misma pecaminosa, debe ser considerada como objetivamente desordenada, ya que es una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral» y que «no se puede legitimar el desorden moral», indicando que la tolerancia «no podrá extenderse a los comportamientos que atentan contra los derechos fundamentales de las personas», entre los que cuentan «los derechos de las familias y del matrimonio como institución».[2]

Postura de las iglesias surgidas de la Reforma Protestante[editar]

Cristianos fundamentalistas[editar]

Miembro de la iglesia bautista de Westboro portando carteles homofóbicos. En los letreros se puede leer: «Dios odia a los maricas. Romanos 9:13» y «maricón = sexo anal = muerte»

Los cristianos fundamentalistas afirman sus argumentos en lo que ellos consideran una enseñanza esencial de la Biblia: que la homosexualidad es un pecado sumamente grave.

En su argumentación utilizan con frecuencia las palabras del apóstol Pablo:

Los cristianos fundamentalistas hacen una interpretación literal sobre los versículos anteriormente citados; esto ha sido objeto de numerosas críticas por parte de teólogos modernos al no hacer una contextualización de los textos.

Anglicanos y Episcopalianos[editar]

Gene Robinson, Obispo anglicano de Nuevo Hampshire, en EE.UU., es homosexual.

En Estados Unidos, la Iglesia Episcopal (parte integral de la Comunión Anglicana) admite la homosexualidad desde la Convención General de 2003.[3] El primer obispo homosexual anglicano/episcopal, Gene Robinson, fue confirmado para la sede de su iglesia en Nueva Hampshire en junio de 2005, lo que ocasionó amenazas de muerte y temores de cisma en algunas provincias de la Comunión Anglicana, de 77 millones de miembros, especialmente en las africanas, como la Provincia de la Iglesia Anglicana del Congo (a nivel global, se tiende a considerar que las iglesias africanas son más conservadoras). La diócesis de Nuevo Westminster de la Iglesia Anglicana del Canadá decidió bendecir los matrimonios homosexuales.

Protestantes luteranos[editar]

Algunas iglesias nacionales protestantes de Europa, en especial la de países nórdicos, como la Iglesia de Escocia (presbiteriana), la Iglesia de Suecia (luterana) y la Iglesia de Noruega (luterana), además de otras menores como la Iglesia de los Remonstrantes de los Países Bajos, la Iglesia Unida de Cristo (estadounidense), la Iglesia Evangélica Española,[4] la Iglesia Evangélica Reformada de Austria y la Iglesia de la Comunidad Libre en Singapur han permitido, sin darle lugar a ningún prejuicio o discriminación, la comunión de homosexuales.

Cuáqueros y unitarios[editar]

La Asociación Unitaria Universalista, que representa a las congregaciones unitarias universalistas de Estados Unidos, así como la iglesia Unitaria Canadiense, aceptan sin limitaciones a las personas homosexuales. Regularmente se ofician matrimonios o uniones homosexuales (según la legislación vigente en cada estado). Además, gais, lesbianas y bisexuales pueden ser ordenados ministros y oficiar el culto en condiciones de plena igualdad. En Gran Bretaña, la tendencia entre los unitarios británicos es la de ir aceptando de forma creciente la celebración de uniones homosexuales. Otras iglesias Unitarias, como la de Transilvania, no se han manifestado oficialmente sobre esta cuestión y la dejan al criterio de cada congregación y ministro.

Por su parte, los cuáqueros manifiestan una gran diversidad de opiniones sobre la aceptación de la homosexualidad, desde su plena aceptación e integración (los más liberales) a los que consideran la homosexualidad como un pecado (los llamados "cuáqueros evangélicos" o conservadores). Los liberales son mayoritarios en países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, mientras que en Estados Unidos existe una gran división al respecto.

Postura de otras iglesias[editar]

Los líderes de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días han reiterado que la práctica de la homosexualidad es un pecado, aunque establecen una distinción entre las inclinaciones y las conductas. Los sentimientos e inclinaciones homosexuales no son constitutivos de pecado, sin embargo, las prácticas y actos homosexuales sí lo son.[5] Debido a que el propósito del matrimonio entre un hombre y una mujer es cumplir el mandamiento de Dios de multiplicarse en la Tierra, esto es, proporcionar cuerpos físicos para los espíritus que han aceptado la existencia terrenal como parte de su progreso hacia la eternidad, las relaciones homosexuales no cumplen ese fin y serían contrarias al Plan de Salvación. Se enseña que los gais no deban casarse, a menos que "se hayan purificado de cualquier transgresión y muestren su capacidad para controlar estos sentimientos o inclinaciones y ponerlos a un lado, y sientan una gran atracción por una hija de Dios, y por consiguiente deseen contraer matrimonio y tener hijos y disfrutar las bendiciones de la eternidad."[5] Se espera que todos aquellos que no pueden formar un matrimonio así constituido vivan en estado de celibato,[5] y se enseña que los gays célibes puedan recibir todos los mismos bendiciones de los que casan.[6] Aun así se permite a los gays acceder al sacerdocio, sean casados o célibes. Han publicado el librito Dios ama a sus hijos para apoyar a los miembros gays.[6] El grupo "Evergreen International" es un grupo formado fuera de la iglesia para los miembros gais de todas partes del mundo.[7]

Gordon B. Hinckley, uno de los presidentes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hizo la siguiente declaración con respecto a la homosexualidad:

"La gente nos pregunta acerca de nuestra posición con respecto a aquellos que se consideran 'gays' o lesbianas. Mi respuesta es que los amamos como hijos e hijas de Dios; aunque pueden tener ciertas inclinaciones que son poderosas y que pueden ser difíciles de dominar. La mayoría de la gente tiene inclinaciones de una u otra clase en diferentes épocas. Si ellos no actúan de conformidad con esas inclinaciones, entonces pueden seguir adelante como todos los demás miembros de la Iglesia. No es en sí el hecho de tener la condición de homosexual lo medularmente importante, son las practicas generadas y/o asociadas a esta conducta lo que constituye pecado a los ojos de Dios, en cuanto a la Ley de Castidad. Si violan la ley de castidad y las normas morales de la Iglesia, entonces están sujetos a la disciplina de la Iglesia, tal como los demás. Deseamos ayudar a esas personas, fortalecerlas, auxiliarlas en sus problemas y socorrerlas en sus dificultades; pero no podemos quedarnos sin hacer nada si se entregan a actividades inmorales, si intentan sustentar, por ejemplo, defender y vivir lo que llaman el matrimonio de personas del mismo sexo. Permitir semejante cosa sería restarle importancia tanto a la sumamente seria y sagrada base del matrimonio autorizado por Dios como al propósito mismo de éste que es el de tener hijos."

Gordon B. Hinckley[8]

Un movimiento minoritario dentro de la tradición mormona es el de la Iglesia de Jesucristo de la Restauración, fundada en 1985 y formada mayoritariamente por mormones gais, lesbianas y transexuales que disienten de la línea oficial de la Iglesia mayoritaria. La I.J.R. afirma ser una Iglesia guiada por inspiración, y tiene sus propios Profetas y Apóstoles cuyo ministerio es el "pueblo" con sexualidad diversa. Aceptan la mayoría de escritos canónicos del mormonismo, como El Libro de Mormón, Doctrina y convenios y La Perla de Gran Precio, a los que añaden una compilación de las supuestas revelaciones recibidas por los líderes de la I.J.R. con el título de Tesoros escondidos y promesas. Fue fundada en Los Ángeles y su actual sede se encuentra en Salt Lake City. Todo miembro de esta Iglesia es considerado en igualdad de condiciones sin discriminación de género u opción sexual, y las mujeres pueden ser ordenadas al sacerdocio.

Por su parte los Testigos de Jehová también consideran que la práctica de la homosexualidad es un pecado, según su interpretación del Levítico (20:13) y la primera epístola a los corintios (6:9,10).

Interpretaciones de pasajes de la Biblia sobre la homosexualidad[editar]

Las traducciones se han hecho del artículo inglés, y deberían ser contrastadas con traducciones castellanas de la Biblia

Es interesante notar que algunas traducciones inglesas de la Biblia[cita requerida] condenan únicamente el sexo homosexual mientras otras condenan la homosexualidad en sí, o quizá pretendan incluir tanto las relaciones gay como las lesbianas (King James: No yacerás con los hombres como con las mujeres: es una abominación. Living Bible: La homosexualidad está absolutamente prohibida, por ser un enorme pecado)

To’ebah, que suele traducirse como "abominación", es un término religioso, normalmente reservado para usarse contra casos de idolatría. Si el escritor del Levítico hubiera querido referirse a una violación moral, un pecado, quizá habría usado la palabra hebrea zimah, aunque cabe destacar que la idolatría constituía un fuerte pecado en el judaísmo. Una traducción alternativa a "abominación" sería "práctica de culto religioso extranjero". La traducción al griego denominada "de los Setenta" convierte to’eba en bdelygma, que significa impureza ritual. Una traducción literal del hebreo, palabra por palabra de este versículo sería: "Y con un varón tú no yacerás en camas de una mujer; es una abominación." Lo que "más que prohibir la homosexualidad, simplemente restringe dónde puede tener lugar". Esto nos puede parecer hoy día una extraña prohibición, pero es bastante consistente con otras instrucciones del Levítico que incluyen mezclas impropias de cosas que los antiguos israelitas debían mantener separadas (por ejemplo dos cultivos en el mismo campo, o géneros distintos en la misma prenda de ropa, o arar con un buey y un asno bajo el mismo yugo). La cama de una mujer era propia suya. Sólo su marido estaba permitido en ella, y sólo bajo ciertas circunstancias. Cualquier otro uso de su cama sería mancilla. (more) En varias traducciones permanece: KJV: (King James Version): "Si un hombre yace con hombres como yace con una mujer, ambos han cometido una abominación: ellos deben ser llevados a la muerte. Su sangre caerá sobre ellos. LB: (Living Bible): La pena por la homosexualidad es la muerte para ambos. Ellos la han traído sobre sí mismos.

Este versículo es esencialmente idéntico al del Levítico 18:22, excepto por la adición de la pena de muerte. Los conservadores religiosos interpretan generalmente el pasaje como la condena de toda actividad homosexual. Algunos liberales[cita requerida] creen que se refiere a la prostitución del templo. Una fuente (5) interpreta la prohibición como relativa a dos varones que tuvieran sexo homosexual en la cama de una mujer. Su traducción literal del original hebreo sería: "Y un hombre que yazca con un varón en camas de una mujer, ambos de ellos han cometido una abominación; muriendo ellos morirán. Su sangre está sobre ellos". O, modernizando el texto: "Es una abominación para dos hombres tener sexo en la cama de una mujer. Serán ejecutados; es por su propia culpa" (more)

Otro versículo dice así: KJV: (King James Version): No habrá prostituta de entre las hijas de Israel, ni sodomita de los hijos de Israel. LB: (Living Bible): No serán permitidas prostitutas en Israel, sean hombres o mujeres.

Los traductores de la versión KJV cometieron un error en este versículo[cita requerida], probablemente intencional. La palabra qadesh en el hebreo original fue erróneamente traducida como "sodomita". Qadesh significa "el sagrado" y en este contexto se utiliza para referirse a un hombre que se somete a prostitución ritual en el templo. La versión de Living Bible también contiene un error: se refiere a prostitutas en general, mientras el hebreo original se refiere sólo a las prostitutas que se someten a sexo ritual en el templo. Otras traducciones de la biblia[cita requerida] usan términos más ajustados, como prostitutas del santuario y prostitutas del culto. El término "culto" en este caso significa un tipo de servicio religioso, no un grupo maligno controlador de las mentes. El versículo entero parece condenar la prostitución ritual en el templo, sea heterosexual u homosexual, y no al sexo gay o lésbico, bien sea casual o de otro tipo de relaciones.

En el capítulo 19 del libro de los Jueces se describe un acontecimiento similar al de Sodoma. La mayor parte de los teólogos conservadores[cita requerida] considerarían este como completamente separado en tiempo y espacio de aquella ciudad, siendo las similaridades entre las dos historias simples coincidencias. La mayor parte de los teólogos liberales[cita requerida] asumirían que es simplemente una recensión de la historia original del Génesis, en diferente época y lugar, siendo ambos acontecimientos míticos.

Un levita visita la ciudad de Gibeah con sus esclavos y su concubina. Se encuentra con un viejo granjero, que le da la bienvenida. Una banda de hombres aparecen y exigen que el viejo les entregue al levita para ser asaltado o violado homosexualmente por ellos (el verbo utilizado impide aclarar el preciso significado). El viejo se niega y ofrece darles a la concubina del levita e incluso a su propia hija virgen para que sean violadas heterosexualmente. La turba acepta, y el violento trato al que la somete hace que finalmente muera. El levita corta su cuerpo en doce trozos y envía uno a cada una de las tribus de Israel, lo que origina una guerra entre los israelitas y los habitantes de Gibeah, en la que mueren decenas de miles. No hay condena al levita por sacrificar su concubina, o por cometer una indignidad con un cadáver. Jueces 20:5 enfatiza que el ánimo de la turba era matar al extranjero (el último acto de la inhospitalidad). Parece que estos pasajes condenan el tratamiento abusivo de los visitantes. Si se refiere de hecho a la actividad homosexual, entonces condenan la violación homosexual como abuso de poder, más que la actividad homosexual.

En el nuevo testamento, Pablo de Tarso es muy explícito al condenar la homosexualidad en 1-Corintios 6, 9-10: «¿No sabéis que los malvados no tendrán parte en el reino de Dios? No os dejéis engañar, pues en el reino de Dios no tendrán parte los que cometen inmoralidades sexuales, ni los idólatras, ni los que cometen adulterio, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los tramposos.[9] »

En un pasaje del Evangelio de San Mateo, un centurión romano solicita a Jesús que cure a su páis (en griego παίς, «niño, amante») que yace paralizado en agonía, diciéndole que bastaría con una palabra suya. Jesús le encomia su fe, sin condenar la posible relación que hubiera entre ambos, cosa factible ya que la palabra que utiliza el centurión para describir a su sirviente (páis), es el término griego utilizado para definir a los amantes masculinos, y del que surge también el término pederastia, relación homoerótica entre un hombre adulto y uno que no ha llegado a la adultez (efebo), y que los romanos, tras conquistar Grecia, adoptaron. Además a los centuriones no se les permitía casarse en su etapa de servicio militar y que solo podían disfrutar sexualmente con otro hombre, como destaca el psicoterapeuta y teólogo académico John J. McNeill. Ahora el sugerir que Jesús no condena la práctica homosexual es una premisa que tiene muchas interpretaciones ya que con ese mismo pensamiento ya que aunque Jesús no condenó a la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:1-11) no aprobaba esta práctica. Jesús curó a este hombre porque el Cristianismo se basa en ayudar al prójimo sin mirar sus diferencias, y no necesariamente estaría avalando la homosexualidad. En varias traducciones[cita requerida] se ha suprimido el componente sexual del término, usando las expresiones joven sirviente o mi chico. Relaciones semejantes eran muy habituales en la época del Imperio Romano, y toleradas por la sociedad pero no toleradas por tradiciones judeo-cristianas. No obstante, cuando Roma se adjudicaba un nuevo territorio, hacían valer sus leyes y costumbres (incluidas el uso del latín). Por lo que tales prácticas homoeróticas y/o homosexuales podían verse comúnmente entre romanos en Israel, ya que los judíos eran apresados o asesinados si cuestionaban una ley o comportamiento romano. El Evangelio de San Lucas refleja la misma escena de modo ligeramente distinto: la persona enferma y cercana a la muerte es calificado de esclavo (con la palabra griega doúlos), sin referencia a su edad, aunque se dice que es querido por el centurión. Cabe destacar que el Evangelio de San Mateo se escribió antes que el de San Lucas, lo que hace más plausible las referencias que Mateo hace en sus escritos, y que los de Lucas lucen para algunos sospechosamente modificados[cita requerida].

La KJV traduce estos versículos (26 y 27) como: Por causa de esto, Dios les provocó una lujuria vergonzosa. Incluso sus mujeres intercambiaron relaciones naturales por innaturales. De la misma manera los hombres también abandonaron las relaciones naturales con mujeres y fueron inflamados con lujuria unos con otros, los hombres cometían actos indecentes con otros hombres y recibían en sí mismos la debida pena por su perversión. Los traductores muestran otra vez sus prejuicios: traducen como innatural, lo que implica que el acto es moralmente condenable; pero una traducción más ajustada podría ser lo que está más allá de lo usual y ordinario, en el sentido de no convencional.

Versículo 23: La gente había sido descrita alguna vez como seguidores de Dios, pero habían perdido la fe. Hacían imágenes de dioses paganos en forma de hombres, aves, animales y reptiles para sus rituales religiosos, probablemente en sus templos. Versículo 24: Después, se involucraron en orgías sexuales unos con otros como parte de esos rituales paganos. Versículo 25: Dieron culto a las imágenes que habían hecho, en vez de a Dios el creador, por causa de estas prácticas prohibidas. Versículo 26 y 27 (los comentados arriba). Ellos (hombres y mujeres) fueron entonces castigados de alguna manera por su perversión. Hay diversas interpretaciones sobre el significado exacto de la palabra "perversión" y "tales cosas" (versículo 30). Pablo (?) puede estarse refiriendo a:

  • todas las actividades homosexuales en toda circunstancia (cristianismo conservador)
  • todas las actividades homosexuales fuera de una relación entre dos personas comprometidas: el sexo casual estaría prohibido, pero el sexo gay y lésbico con un compañero de por vida no.
  • las prácticas homosexuales en grupo por miembros de una congregación heterosexual u homosexual durante los rituales religiosos, como era práctica extendida en las religiones paganas de la Antigüedad.

Los cristianos liberales tienden a interpretar el pasaje con alguna de las últimas opciones. Algunos comentadores[cita requerida] interpretan de otra manera: en la sociedad grecorromana, la bisexualidad era vista como natural; se esperaba de la gente en determinados contextos que se involucraran en relaciones bisexuales. Si la mayoría eran heterosexuales, esto iría en contra de su personal naturaleza (en la universidades estadounidenses en la actualidad existe una práctica denominada "lugs" -Lesbians Until Graduation- que parece poder ilustrar tal cosa[cita requerida]). Otra fuente (6?)[cita requerida] propone que Dios nos creó a cada uno con orientación sexual. Intentar cambiarla es, de hecho, decir a Dios que nos ha creado mal. La creación no nos da el derecho de recrearnos a nosotros mismos. Algunos[cita requerida] interpretan hombre... con otro hombre como una traducción de la palabra griega pederastia que se practicaba comúnmente en la época por varones adultos con niños varones (usualmente esclavos). Así Pablo (?) estaría criticando el abuso sexual de niños.

El amor entre David y Jonatán[editar]

En 1993, en pleno debate en el Knéset (Parlamento israelí) sobre la incorporación de los gays al ejército israelí, la diputada laborista Yael Dayan afirmó que el bíblico rey David era homosexual, apoyándose en la elegía a la muerte de Jonatán. Ante el escándalo que se provocó, porque para muchos se trataba de una blasfemia y una provocación, Dayan contestaba: «¿Es que acaso quieren ustedes censurar la Biblia?».[10] El texto en que se apoyó Dayan narra que, cuando Jonatán muere en lucha contra los filisteos en la batalla del monte Guilboa, David compuso un canto fúnebre en el que exclamó: «¡Cómo sufro por ti, Jonatán, hermano mío! ¡Ay, cómo te quería! Tu amor era para mí más maravilloso que el amor de mujeres» (2 Samuel 1-26).[11] A esta frase se unen otros tantos hechos referidos a ambos,[12] como es que, al terminar la guerra contra los filisteos: Al finalizar de hablar el joven David con el rey Saúl, Jonatán se encariñó con David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.[13] Jonatán, siendo el hijo mayor del rey Saúl, tenía el derecho a la sucesión en el trono. Pero su amor por David era tan grande que a pesar de las riquezas del reinado y el poder inherente al trono le cedió a efectos prácticos su derecho: Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe.[14] Esta teoría afirma que los datos de esta historia serían más coherentes si entre ambos personajes hubiera habido una relación homosexual basada en un verdadero y profundo amor entre ambos.

Teólogos partidarios de esta teoría[15] han afirmado: No será fácil que esta interpretación se abra espacio pese a que está bien razonada. Y no lo será porque, en la medida que se acepte como verdadera, el tema bíblico de la homosexualidad daría un vuelco total. David es uno de los personajes que, a lo largo de los siglos, ha cautivado más. Su casi segura relación homosexual con Jonatán alteraría todos los parámetros para juzgar dicho fenómeno desde un punto de vista bíblico. David permitiría ver la homosexualidad inserta en una persona integral, muy amada y muy amante de Dios, y arrojaría luces para nuevos enfoques teológicos. Pero estoy seguro que llegará el día en que esta tesis se abrirá paso...

Por otro lado, numerosos estudiosos bíblicos[cita requerida] afirman que dicha teoría se ha elaborado de manera conveniente para justificar la homosexualidad en la Biblia. Dichos estudiosos opinan que David y Jonatán compartían una gran amistad y de ninguna manera eran homosexuales o bisexuales: Jonatán era casado (1 Crónicas 8:34; 2 Samuel 9), y David no solamente era casado, sino que además era aficionado a las mujeres y tuvo muchas esposas (1 Samuel 18:20-30, 2 Samuel 3:2-5; 5:13; 1 Reyes 1:1-4). Por esto mismo cometió un grave pecado de adulterio con Betsabé (2 Samuel 11:1-27). Sin embargo, entre los pecados de David jamás se menciona directamente que fuese homosexual o bisexual.

Al mismo tiempo recuerdan que, a pesar de que la hermana de Jonatán, Mical, fue dada a David en casamiento inmediatamente después de sus victorias en la guerra (1 Samuel 18:20-30), nunca se percibe algún tipo de celos por parte de Jonatán. Entienden también que el amor más maravilloso que el amor las mujeres, no lo es en el sentido de ser de la misma naturaleza, sino de ser aún más profundo y fuerte[cita requerida], interpretándolo como una hipérbole poética, dado que en el texto David trata a Jonatán de hermano. Si estos hubiesen sido homosexuales o bisexuales, hubiese habido una fuerte reacción adversa por parte del pueblo.

Existe otro pasaje que no suele tomarse muy en cuenta. Se trata de un arrebato de ira del rey Saúl, registrada en 1 Samuel 20:30: "Se encendió la cólera de Saúl contra Jonatán y le dijo: "¡Hijo de una perdida! ¿Acaso no sé yo que prefieres al hijo de Jesé para vergüenza tuya y vergüenza de la desnudez de tu madre?"..." (Nueva Biblia de Jerusalén.). Otras versiones traducen: "Entonces la cólera de Saúl se enardeció contra Jonatán, y le dijo: “Oh hijo de criada rebelde, ¿no sé yo bien que estás escogiendo al hijo de Jesé para tu propia vergüenza y para vergüenza de las partes naturales de tu madre?..." (Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, 1987); "Saúl se encendió en cólera contra Jonatán y le dijo: ¡Hijo de mujer perdida! ¿Crees que no me doy cuenta de que tú prefieres al hijo de Jesé para vergüenza tuya y para vergüenza de la desnudez de tu madre?". (Serafín de Ausejo, 1975.); "Entonces Saúl se enardeció contra Jonatán y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para vergüenza tuya y para la vergüenza de la desnudez de tu madre?" (Santa Biblia: Reina-Valera 2009). El texto habla de una elección, que Jonatán escogió o eligió al hijo de Isaí (Jesé) para su propia vergüenza y para vergüenza de las partes naturales de su madre. Esta reacción de cólera hace sospechar la naturaleza sexual de la relación, porque una simple amistad no es, en principio, motivo para despertar la vergüenza de la madre.[10]

Controversias[editar]

En febrero del 2007, el diario mexicano Reforma informó en uno de sus suplementos sobre política (Enfoque), que la jerarquía católica mexicana buscaba realizar un "juicio de doctrina" al sacerdote Raúl Lugo Rodríguez por haber publicado un libro que cuestionaba la postura oficial de la Iglesia católica sobre la homosexualidad. El libro "Iglesia católica y homosexualidad" fue editado en España.

Bibliografía adicional[editar]

  • Alison, James; Una fe más allá del resentimiento. Fragmentos católicos en clave gay; Herder, Barcelona, España, 2003. ISBN 84-254-2273-6
  • Althaus-Reid, Marcella (2005). La teología indecente: perversiones teológicas en sexo, género y política. Bellaterra. ISBN 978-84-7290-275-6. 
  • Budziszewski, J.; trad. Raimundo J. Ericson; Pregúntame cualquier cosa, Editorial Mundo Hispano, Miami, Estados Unidos, 2006. ISBN 0-311-46279-0
  • Dickey Young, Pamela; Teología feminista-Teología cristiana; trad. Teutila Carter, Demac, México, D.F., 2000. ISBN 968-6851-04-6
  • Harvey, Andrew; The Essential Gay Mystics; Castle Books, Edison, Nueva Jersey, Estados Unidos, 1997. ISBN 0-7858-0907-4
  • Himbaza, Innocent; Schenker, Adrian; Edart, Jean-Baptiste (2008). Consideraciones sobre homosexualidad en la Biblia. Ediciones Palabra. ISBN 84-9840-150-X. 
  • Morrison, David; Un más allá para la homosexualidad: el poderoso testimonio de un viaje hacia la fe, Palabra, 2006, ISBN 978-84-9840-066-3
  • Stuart, Elizabeth; Teologías gay y lesbiana, Melusina, Barcelona, 2005. ISBN 84-933273-7-9
  • Wink, Walter; Homosexuality and Christian Faith. Questions of Conscience for the Churches (Homosexualidad y Fe Cristiana. Temas de Conciencia para las Iglesias); Fortress Press, Minneapolis, Estados Unidos de América, 1999. ISBN 0-8006-3186-2

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 2359
  2. Conferencia Episcopal: Matrimonio, familia y uniones homosexuales (1994)
  3. «The Episcopal Church and homosexuality».
  4. El País: La Iglesia Evangélica Española se abre a los homosexuales.
  5. a b c La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. «Same-Gender Attraction». Public Affairs. Consultado el 4 de mayo de 2008.
  6. a b Dios Ama a Sus Hijos
  7. Evergreen International
  8. ¿Qué pregunta la gente acerca de nosotros? Conferencia General, octubre de 1998. Salt Lake City, Utah.
  9. 1 Corintios 6:9-10 Biblia interconfesional (DHH)
  10. a b Blaschke, Jorge (2009). ¿ExistioSodoma?. Ediciones Robinbook. pp. 106–107. ISBN 9788499170060. 
  11. Nueva Biblia Española, Luis Alonso Schökel y Juan Mateos (coordinadores de la traducción). Madrid: Ediciones Cristiandad, 1975, p. 421; Otras traducciones del mismo pasaje prefieren el término amistad al de amor
  12. religioustolerance.org "SAME-SEX RELATIONSHIPS IN THE BIBLE"
  13. (1 Sam18.1
  14. 1 Sam23.17
  15. solidarigay.com "La Biblia: David y Jonatán, ¿un auténtico amor homosexual?"

Enlaces externos[editar]

Posturas cristianas de rechazo a las prácticas homosexuales[editar]

Críticas a la postura de rechazo[editar]

Posturas cristianas intermedias de aceptación[editar]

Posturas cristianas de completa aprobación a la homosexualidad[editar]