Disturbios de Stonewall
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Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de violentos conflictos entre la comunidad LGBT y la policía de Nueva York. Comenzaron durante una redada policial el 28 de junio de 1969, y duraron varios días. Se centraron en el pub conocido como Stonewall Inn, en el número 53 de la calle Cristopher, muy cerca de la plaza Sheridan, en el bohemio barrio de Greenwich Village, Nueva York. Frecuentemente se cita a estos disturbios como la primera ocasión en la historia de Estados Unidos en la que gays, lesbianas y transexuales lucharon contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno, y son ampliamente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno por los derechos LGBT en Estados Unidos y alrededor del mundo.
Durante las décadas de 1950 y 1960 los gays, lesbianas y transexuales estadounidenses debían enfrentarse a un sistema legal mucho más anti-homosexual que algunos países del telón de acero.[2] [nota 1] Los primeros grupos homófilos de EE.UU intentaron demostrar que las personas homosexuales podían insertarse en la sociedad, y fomentaron la educación no-confrontacionales para tanto homosexuales como heterosexuales. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1960, fueron muy contenciosos, al haber muchos movimientos sociales activos, tales como el movimiento afroamericano por los derechos civiles (1955-1968), la contracultura de los 60 y las manifestaciones contra la guerra. Estas influencias, junto al ambiente liberal de Greenwich Village, sirvieron como catalizadores para los disturbios de Stonewall.
Muy pocos establecimientos recibían con los brazos abiertos la presencia de homosexuales en los 50 y 60. Los que sí lo hacían eran generalmente bares, aunque sus propietarios y managers raramente eran gays. El Stonewall Inn, en aquella época, era propiedad de la mafia estadounidense.[3] [4] Servía a diversos clientes, pero era conocido por ser popular entre las personas más marginadas de la comunidad gay: transexuales, travestis, jóvenes muchachos afeminados, chicos prostitutos y jóvenes sin hogar. Las redadas policiales en los bares gays eran rutinarios durante los 60, pero los oficiales perdieron súbitamente el control de la situación en el Stonewall Inn, y atrajeron a una muchedumbre que fue incitada a rebelarse. Las tensiones entre la policía de Nueva York y los residentes gays de Greenwich Village provocaron más protestas la siguiente tarde, y de nuevo varias noches después. En cuestión de semanas, los residentes de Village rápidamente se organizaron en grupos activistas para concentrar esfuerzos en aras de establecer lugares para que gays y lesbianas pudieran manifestar abiertamente su orientación sexual sin miedo a ser arrestados.
Tras los disturbios de Stonewall, los gays y lesbianas de Nueva York se enfrentaron a obstáculos de índole generacional, de clase y de género de cara a formar una comunidad cohesiva. En seis meses, dos organizaciones activistas gays fueron creadas en Nueva York, centradas en tácticas de confrontación, y tres periódicos fueron creados para promover los derechos para gays y lesbianas. En pocos años, se fundaron organizaciones de derechos homosexuales en Estados Unidos y en el mundo. El 28 de junio de 1970 tuvo lugar la primera marcha del Orgullo Gay en la ciudad de Nueva York y en Los Ángeles, conmemorando el aniversario de los disturbios. Marchas similares fueron organizadas en otras ciudades, y hoy se celebran actos del Orgullo Gay anualmente por todo el mundo hacia el final de junio para recordar los disturbios de Stonewall.[5]
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[editar] Contexto
[editar] La homosexualidad en el siglo XX
Tras la agitación social producida por la Segunda Guerra Mundial, mucha gente en los Estados Unidos sintió un ferviente deseo de "restaurar el orden social pre-guerra y mantener a raya las fuerzas del cambio", según el historiador Barry Adam.[6] Estimulado por el énfasis nacional anticomunista, el senador Joseph McCarthy condujo audiencias para localizar a comunistas en el gobierno estadounidense, el ejército de EE.UU, y otras instituciones subvencionadas por el gobierno, dando lugar a la paranoia nacional. Los comunistas, anarquistas y otras personas catalogadas como "anti-estadounidenses" y "subversivas" eran consideradas un riesgo para la seguridad. En 1950 los homosexuales fueron incluidos en esa lista por el Departamento de Estado de EE.UU, bajo la teoría de que estas personas eran frecuentemente sujetas a chantajes. El secretario de Estado James E. Webb señaló en un informe que, "se cree generalmente que aquellos que realizan actos abiertamente perversos carecen de la estabilidad emocional de las personas normales."[7] Entre 1947 y 1950, 1,700 solicitudes de trabajo federales fueron rechazadas, 4,380 personas fueron expulsadas del ejército, y 420 fueron despedidas de sus trabajos en el gobierno por la sospecha de que fueran homosexuales.[8]
Durante los 50 y 60, el FBI y los departamentos de policía mantuvieron listas de homosexuales conocidos, sus establecimientos favoritos y sus amistades; por otro lado, el Servicio Postal de los Estados Unidos mantenía un registro de los domicilios a los que se enviaba por correo material relacionado con la homosexualidad.[9] Los gobiernos locales y estatales siguieron ese ejemplo: los bares que servían a homosexuales fueron cerrados, y sus clientes arrestados y públicamente expuestos en los periódicos. Las ciudades realizaban "limpiezas" para librar a los vecindarios, parques, bares y playas de los gays. Se ilegalizó el uso de vestimenta del sexo contrario, y las universidades expulsaban a los profesores sospechosos de ser homosexuales.[10] Miles de gays y lesbianas fueron encarcelados, despedidos o ingresados en clínicas mentales. Muchos vivían una doble vida, manteniendo sus vidas privadas en secreto de sus vidas profesionales.
En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría catalogó la homosexualidad en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual, DSM) como un trastorno sociopático de la personalidad. Un estudio de 1962 de la homosexualidad justificaba la inclusión del trastorno como un miedo oculto del sexo opuesto causado por traumáticas relaciones padre-hijo. Esta perspectiva tuvo una amplia influencia en la profesión médica. Sin embargo, en 1956 Evelyn Hooker realizó un estudio que comparaba la felicidad y buena adaptación de los hombres que se auto-identificaban como homosexuales con los hombres heterosexuales, y no encontró ninguna diferencia.[11] Su estudio conmocionó a la comunidad médica y la convirtió en una heroína para muchos gays y lesbianas,[12] pero la homosexualidad permaneció en el DSM hasta 1973.
[editar] Activismo homófilo
En 1950, un hombre gay llamado Harry Hay y un grupo de seguidores, cansados del tratamiento discriminatorio por su orientación sexual, lanzaron la Sociedad Mattachine. Esta organización unificó a gays previamente aislados, y los animó a luchar por sus derechos. El activismo de la Sociedad Mattachine sirvió de inspiración para la primera organización estudiantil por los derechos gays: la Liga Homófila de Estudiantes (SHL), formada según el modelo de la Sociedad Mattachine en 1967, en la Universidad de Columbia, en torno a la figura del bisexual Stephen Donaldson. A pesar de las dificultades, Donaldson recibió la autorización necesaria por parte de la Universidad. La SHL atrajo comentarios negativos por parte de los medios, pero sirvió de inspiración a otros activistas que iniciaron grupos de la SHL en otras universidades. Al año siguiente, el segundo grupo universitario pro derechos gays fue creado en la Universidad de Cornell (Nueva York) por Jerald Moldenhaurer.
Hasta los años sesenta, las redadas policiales en bares y discotecas gay eran habituales en Estados Unidos, y en ocasiones incluían abusos verbales y físicos por parte de la autoridad. A partir de entonces, las redadas fueron bastante menos frecuentes en las grandes ciudades. Muchos concluyen que la reducción de las redadas puede atribuirse al creciente número de denuncias y juicios, así como a la creciente resistencia del Moviento Homófilo.
Antes de 1965, ocasionalmente, la policía tomaba nota de la identidad de los sorprendidos en la redada. Posteriormente suministraba esa información a los periódicos para su publicación. La policía usaba cualquier justificación conveniente para los arrestos por “indecencia”: besarse, tomar de la mano, travestismo, o simplemente la presencia en el local.
Pero en 1965 surgió una importante figura que favorecería un cambio en las actitudes policiales. Fue Richard Leitsch, quien alcanzó la presidencia del grupo neoyorquino de la Sociedad Mattachine aproximadamente al mismo tiempo que John Lindsay, político republicano, lograba la alcaldía. Frente a la política conservadora de Lindsay, Leitsch se mostraría más militante que sus predecesores. Por ejemplo, Leitsch defendía las técnicas de acción directa habituales en otros grupos pro derechos civiles en los sesenta (pero no en el movimiento homófilo).
A principios de 1966, las políticas policiales cambiaron sensiblemente gracias a las quejas de Richard Leitsch y la Sociedad Mattachine contra la “incitación al delito” (“entrapment” en inglés). Esta táctica policial para perseguir a los homosexuales consistía en la provocación a hombres “sospechosos” para que incumplieran la ley (por ejemplo, proponiendo sexo en parques o aseos para caballeros) por parte de agentes de paisano. Si el sospechoso decidía arriesgarse y aceptaba la invitación, el agente se identificaba como tal y procedía al arresto por indecencia. Algunos detenidos se quejaban de que sólo se había procedido al arresto después de que el delito se hubiera completado a satisfacción del agente. El comisario de policía Howard Leary, sensible a las quejas de Leitsch y su organización, dio instrucciones concretas al cuerpo para que cesara toda práctica de “incitación al delito” en este contexto, requiriendo además la presencia de un testigo civil cuando un agente de paisano arrestara a un homosexual. Esta nueva política provocó una disminución drástica de los arrestos por incitación en la ciudad de Nueva York. En el mismo año, Leitsch decidió desafiar otra política anti-gay: la prohibición de servir alcohol a un grupo de tres o más personas reconocidamente homosexuales. Con la intención de dificultar el derecho de reunión y dificultar la apertura de locales de ambiente gay, la Autoridad Estatal de Licores (SLA) podía retirar la licencia de venta de alcohol a cualquier establecimiento que incumpliera esa norma. Leitsch convocó a periodistas y a otros dos homosexuales, con la intención de solicitar alcohol en varios bares. Cuando el propietario del bar Julius se negó, formuló una queja formal ante la prensa, con la intención de generar un debate en torno a la prohibición.
Otros pequeños actos de resistencia a lo largo de Estados Unidos contribuyeron al reconocimiento de los derechos LGBT antes de la rebelión de Stonewall. Por ejemplo, los disturbios de la cafetería Compton's (San Francisco, 1966), frecuentada por mujeres transexuales, constituyeron un precedente claro de lo que ocurriría en Nueva York tres años más tarde.
Pero, ¿por qué se decidió iniciar el registro del bar Stonewall causando la revuelta? No existe un respuesta firme, ya que los bares gay eran habituales y, en sí mismos, no estaban prohibidos. John D’Emilio, eminente historiador, apunta a la situación política. La ciudad estaba en plena campaña electoral, y John Lindsay se encontraba en una situación comprometida tras perder las primarias del Partido Republicano. Por cuestiones de imagen pública, tenía razones para pedir una “limpieza” en los bares de la ciudad, y Stonewall Inn era un blanco fácil. Operaba sin licencia para vender licores (aunque sus dueños afirmaban no vender alcohol, sino refrescos), tenía lazos con el crimen organizado y “al ofrecer go-gos masculinos ligeros de ropa, llevó la rebeldía a la zona de la plaza Sheridan” (D’Emilio 1983, p. 231). Stonewall Inn era frecuentada sobre todo por hombres gay que, además, eran negros e hispanos, y además muchas drag queens y transexuales. Por otro lado, el subinspector jefe Seymour Pine, quien lideró la redada del bar la primera noche, declaró que se le ordenó cerrar Stonewall Inn por ser un centro de operaciones de chantajistas. Supuestamente, determinados criminales recababan información en el bar sobre ejecutivos gay que trabajaban en Wall Street, para luego chantajearlos, no revelando su orientación a cambio de dinero. Algunos robos anteriores en las oficinas de diversos corredores de bolsa podrían haber encontrado una explicación en esos teóricos chantajes.
En cualquier caso, los dueños de Stonewall Inn estaban acostumbrados a las redadas y los habituales abusos verbales y físicos, contra los cuales normalmente no se oponía ninguna resistencia. Por lo general era posible volver a abrir durante la misma noche o, en algunos casos, al día siguiente.
[editar] La redada
En la madrugada del sábado 28 de junio de 1969, la policía volvía a entrar en Stonewall Inn, pero varios factores diferenciarían esa redada de las anteriores, empezando por el ambiente emocional y la hora. Respecto al primero, la comunidad gay estadounidense estaba conmocionada por el reciente suicidio de su mayor icono, la actriz Judy Garland, enterrada horas antes. Algunos grupos de fans acudían a bares gay para compartir la pérdida en un ambiente de tensión emocional, en ocasiones aumentado por el consumo de drogas. Respecto a la hora, normalmente las redadas solían ocurrir a primeras horas de la noche, lo que permitía reabrir el bar durante las horas más populares. Sin embargo, esta redada se retrasó aproximadamente hasta la 1:20, sorprendiendo a trabajadores y clientes.
Ocho agentes de policía, siete de ellos de paisano, entraron en el bar con una orden de registro para investigar la venta ilegal de alcohol. La policía comenzó a interrogar a los clientes, solicitando su identificación. Muchos fueron escoltados hasta la calle, y algunos fueron incluso arrestados. La multitud en el exterior del bar comenzó a enfurecerse. Los abucheos a la policía se multiplicaron cuando los propietarios del bar fueron introducidos en la furgoneta policial. La chispa que transformó los abucheos en violencia fue un empujón hacia la misma furgoneta, propinado por un agente contra un joven travestido de 17 años. Éste respondió con un puñetazo, algo sorprendente pues la actitud de los detenidos homosexuales solía ser muy sumisa. La policía se abalanzó violentamente sobre el joven y la multitud intervino. En pocos segundos la situación se volvió completamente caótica. La activista transexual Silvya Rivera afirma que “lideró la carga” contra la policía. Los agentes recibían constantes golpes de botellas y piedras arrojadas por los rebelados, que incluso usaron un parquímetro como ariete. El cantante folk Dave van Ronk, heterosexual y residente en la zona, fue arrestado mientras paseaba por la calle, golpeado y encerrado en un calabozo brevemente. Pese a la brutalidad policial, que reducía mediante porras a los rebelados, los ataques de la multitud fueron implacables. Ésta creció rápidamente mientras la noticia de la rebelión se extendía por la ciudad. Los dueños y clientela de otros bares de la zona acudieron a los disturbios, y la policía se vio superada. Algunos agentes buscaron refugio dentro del bar. En ese momento, los rebelados bloquearon la entrada y algunos exaltados intentaron prender fuego al establecimiento. Mientras, en el exterior, los repetidos intentos policiales para dispersarla fracasaban uno tras otro. Cuatrocientos agentes de policía intentaban controlar a dos mil manifestantes. La multitud, demasiado numerosa, se volvía a formar a espaldas de los agentes que cargaban contra ella, mientras repetían la consigna “Gay power!” (¡Poder gay!). Algunas activistas transexuales y travestidos comenzaron a cantar el famoso “himno” de Stonewall:
We wear our hair in curls
We wear no underwear
We show our pubic hair
We wear our dungarees
Traducido al español:
Llevamos rizos en el pelo.
No llevamos ropa interior.
Enseñamos nuestro vello púbico.
Llevamos nuestros petos de trabajo
La policía decidió enviar a la Fuerza de Patrulla Táctica, un escuadrón antidisturbios entrenado para dispersar las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. La multitud lo recibió con una constante lluvia de piedras y otros proyectiles, impidiéndole completar su misión. Durante la primera noche se produjeron 13 arrestos. Cuatro agentes y un número indeterminado de manifestantes sufrieron heridas de diversa gravedad. El ambiente se calmó poco a poco, pero la multitud, aparentemente con la misma energía, volvería al lugar durante dos noches más. Los disturbios de la siguiente noche (domingo 29 de junio) se extenderían hasta las cuatro de la madrugada, aunque fueron menos violentos. La tercera noche (miércoles 2 de julio) aún vería la congregación de un millar de personas en el bar y alrededores, lo que causó de nuevo considerables daños materiales.
[editar] Legado
Después de los disturbios de Stonewall, ya no existía ninguna razón para seguir ocultando las ideas y fuerzas que se había cocido a fuego lento en los años anteriores. La comunidad aglutinada durante dos décadas en torno a las pequeñas organizaciones homófilas se sintió, de pronto, más fuerte y unida que nunca. En este caldo de cultivo surgiría una organización unida y de vocación nacional. Tan sólo unas semanas tras los disturbios, a finales de julio de 1969, la ciudad de Nueva York veía nacer el Frente de Liberación Gay (GLF). La elección de su nombre se explica por la cercanía ideológica con las luchas anti-imperialistas en Vietnam y Argelia. A final de año, el GLF ya contaba con grupos en ciudades y universidades por todo el país. En poco tiempo surgieron organizaciones similares en Canadá, Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Argentina, Australia y Nueva Zelanda.
Con objeto de conmemorar el primer aniversario de la revuelta de Stonewall, el GLF organizó una manifestación pacífica desde Greenwich Village hasta Central Park, con una concurrencia de entre 5.000 y 10.000 hombres y mujeres. Desde entonces y hasta hoy, la mayor parte de las festividades del Orgullo Gay se celebran alrededor de la efeméride, definida por D’Emilio como “la caída de una horquilla oída en todo el mundo”. En 1998, un grupo estadounidense pro derechos LGTB formó una plataforma política denominada los “Demócratas de Stonewall” (afiliada al Partido Demócrata). El grupo fue fundado por Barney Frank, un parlamentario gay.
El bar Stonewall Inn cerró a finales de 1969. A lo largo de los siguientes veinte años, el local fue ocupado por varios establecimientos, incluyendo una tienda de bocadillos, un restaurante chino, y una zapatería. Muchos visitantes y nuevos residentes del barrio desconocían en aquella época el carácter histórico del edificio y su conexión con los disturbios. A principios de los 90, el lugar fue renovado por primera vez y reabierto como un bar gay llamado, simplemente, “Stonewall”. Una segunda renovación a finales de los 90 (incluyendo una nueva distribución en varias plantas) atrajo a una mayor clientela. El club siguió siendo bastante popular hasta que el equipo de gestión perdió sus derechos sobre el local en 2006. Nuevos propietarios volvieron a abrir con éxito el local a la clientela gay en febrero de 2007, bajo el nombre original, “The Stonewall Inn”.
[editar] Véase también
[editar] Notas
- ↑ Cada estado en EE.UU excepto Illinois penalizaba el sexo homosexual entre adultos que consintieran al acto en el ámbito privado en 1961: "Un adulto acusado del crimen de tener sexo con otro adulto de manera consensuada en la privacidad de su casa podría tener una multa ligera o llegar a pasar cinco, diez o veinte años -incluso toda su vida- en prisión. En 1971 veinte estados mantenían leyes sobre 'sexo psicopático' que permitían la detención de homosexuales por esa sola razón. En Pensilvania y California los ofensores sexuales podían ser encerrados en instituciones mentales de por vida, y [en] siete estados podían ser castrados."(Carter, p. 15) La castración, emética, hipnosis, terapia de electroshock y las lobotomías eran usadas por los psiquiatras para intentar "curar" a los homosexuales de sus deseos durante la década de 1950 y la de 1960.(Katz, p. 181–197.)(Adam, p. 60.)
[editar] Referencias
- ↑ Carter, p. 143.
- ↑ Carter, p. 15.
- ↑ Duberman, p. 183.
- ↑ Carter, p. 79–83.
- ↑ "Pride Marches and Parades", in Encyclopedia of Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender History in America, Marc Stein, ed. (2004), Charles Scribner's Sons.
- ↑ Adam, p. 56.
- ↑ Edsall, p. 277.
- ↑ Adam, p. 58.
- ↑ Edsall, p. 278.
- ↑ Adam, p. 59.
- ↑ Edsall, p. 310.
- ↑ Marcus, p. 58–59.
[editar] Bibliografía
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- Bronski, Michael (ed.) (2003). Pulp Friction: Uncovering the Golden Age of Gay Male Pulps, St. Martin's Griffin. ISBN 0-312-25267-6
- Cain, Paul (2007). Leading the Parade: Conversations with America's Most Influential Lesbians and Gay Men, Scarecrow Press, Inc. ISBN 0-8108-5913-0
- Carter, David (2004). Stonewall: The Riots that Sparked the Gay Revolution, St. Martin's Press. ISBN 0-312-34269-1
- Clendinen, Dudley, and Nagourney, Adam (1999). Out for Good, Simon & Schuster. ISBN 0-684-81091-3
- D'Emilio, John (1983) Sexual Politics, Sexual Communities, The University of Chicago Press, Chicago
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- Faderman, Lillian (1991). Odd Girls and Twilight Lovers: A History of Lesbian Life in Twentieth Century America, Penguin Books. ISBN 0-14-017122-3
- Gallo, Marcia (2006). Different Daughters: A History of the Daughters of Bilitis and the Rise of the Lesbian Rights Movement, Seal Press. ISBN 1-58005-252-5
- Katz, Jonathan (1976). Gay American History: Lesbians and Gay Men in the U.S.A. Thomas Y. Crowell Company. ISBN 0-690-01165-2
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- Marcus, Eric (2002). Making Gay History, HarperCollins Publishers. ISBN 0-06-093391-7
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- Williams, Walter and Retter, Yvonne (eds.) (2003). Gay and Lesbian Rights in the United States: A Documentary History, Greenwood Press. ISBN 0-313-30696-6
[editar] Enlaces externos

