Disturbios de Stonewall

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Stonewall Inn, en septiembre de 1969. En el cartel de la ventana puede leerse: "Nosotros los homosexuales rogamos a nuestra gente a que por favor colaboren a mantener una conducta tranquila y pacífica en las calles de Village—Mattachine".[1]

Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de manifestaciones violentas espontáneas contra una redada policial que tuvo lugar en las horas de la madrugada del 28 de junio de 1969 en el pub conocido como el Stonewall Inn en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Frecuentemente se cita a estos disturbios como la primera ocasión en la historia de Estados Unidos en la que la comunidad LGBT luchó contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno, y son ampliamente reconocidos como el catalizador del movimiento por derechos LGBT moderno en Estados Unidos y alrededor del mundo.

Durante las décadas de 1950 y 1960 los gays y lesbianas estadounidenses debían enfrentarse a un sistema legal mucho más anti-homosexual que algunos países del telón de acero.[2] [nota 1] Los primeros grupos homófilos de EE. UU. intentaron demostrar que las personas homosexuales podían insertarse en la sociedad, y fomentaron la educación inofensiva para tanto homosexuales como heterosexuales. Sin embargo, los últimos años de la década de 1960 fueron muy controvertidos ya que había muchos movimientos sociales activos, tales como el movimiento afroamericano por los derechos civiles (1955-1968), la contracultura de los 60 y las manifestaciones contra la guerra. Estas influencias, junto al ambiente liberal de Greenwich Village, sirvieron como catalizadores para los disturbios de Stonewall.

Muy pocos establecimientos acogían a personas abiertamente homosexuales durante las décadas de 1950 y 1960. Los que sí lo hacían eran generalmente bares, aunque sus propietarios y mánagers raramente eran gays. El Stonewall Inn, en aquella época, era propiedad de la mafia.[3] [4] Servía a diversos clientes, pero era conocido por ser popular entre las personas más marginadas de la comunidad gay: drag queens, miembros de la comunidad transgénero recién autodefinida, jóvenes muchachos afeminados, hombres prostitutos y jóvenes sin techo. Las redadas policiales en los bares gays eran rutinarios durante los '60, pero los oficiales perdieron súbitamente el control de la situación en el Stonewall Inn, y atrajeron a una muchedumbre que fue incitada a rebelarse. Las tensiones entre la policía de Nueva York y los residentes gays de Greenwich Village produjeron más protestas la siguiente tarde, y de nuevo varias noches después. En cuestión de semanas, los residentes de Village rápidamente se organizaron en grupos activistas para concentrar esfuerzos en aras de establecer lugares para que gays y lesbianas pudieran manifestar abiertamente su orientación sexual sin miedo a ser arrestados.

Tras los disturbios de Stonewall, los gays y lesbianas de Nueva York se enfrentaron a obstáculos de índole generacional, de clase y de género de cara a formar una comunidad cohesiva. En seis meses, dos organizaciones activistas gays fueron creadas en Nueva York, centradas en tácticas de confrontación, y tres periódicos fueron creados para promover los derechos para gays y lesbianas. En pocos años, se fundaron organizaciones de derechos homosexuales a través de Estados Unidos y a nivel internacional. El 28 de junio de 1970 tuvieron lugar las primeras marchas del Orgullo Gay en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, conmemorando el aniversario de los disturbios. Marchas similares fueron organizadas en otras ciudades. Hoy día se celebran actos del Orgullo Gay anualmente por todo el mundo hacia el final de junio para recordar los disturbios de Stonewall.[5]

Contenido

[editar] Contexto

[editar] La homosexualidad en el siglo XX

Tras la agitación social producida por la Segunda Guerra Mundial, mucha gente en los Estados Unidos sintió un ferviente deseo de "restaurar el orden social pre-guerra y mantener a raya las fuerzas del cambio", según el historiador Barry Adam.[6] Estimulado por el énfasis nacional anticomunista, el senador Joseph McCarthy condujo audiencias para localizar a comunistas en el gobierno estadounidense, el ejército de EE. UU., y otras instituciones subvencionadas por el gobierno, dando lugar a una paranoia nacional. Los comunistas, anarquistas y otras personas catalogadas como "anti-estadounidenses" y "subversivas" eran consideradas un riesgo para la seguridad. En 1950 los homosexuales fueron incluidos en esa lista por el Departamento de Estado de EE. UU., bajo la teoría de que estas personas eran frecuentemente sujetas a chantajes. El secretario de Estado James E. Webb señaló en un informe que, "se cree generalmente que aquellos que realizan actos abiertamente perversos carecen de la estabilidad emocional de las personas normales."[7] Entre 1947 y 1950, 1,700 solicitudes de trabajo federales fueron rechazadas, 4,380 personas fueron expulsadas del ejército, y 420 fueron despedidas de sus trabajos en el gobierno por la sospecha de que fueran homosexuales.[8]

Durante los 50 y 60, el FBI y los departamentos de policía mantuvieron listas de homosexuales conocidos, sus establecimientos favoritos y sus amistades; por otro lado, el Servicio Postal de los Estados Unidos mantenía un registro de los domicilios a los que se enviaba por correo material relacionado con la homosexualidad.[9] Los gobiernos locales y estatales siguieron ese ejemplo: los bares que servían a homosexuales fueron cerrados, y sus clientes arrestados y públicamente expuestos en los periódicos. Las ciudades realizaban campañas para librar a los vecindarios, parques, bares y playas de los gays. Se ilegalizó el uso de vestimenta del sexo contrario, y las universidades expulsaban a los profesores sospechosos de ser homosexuales.[10] Miles de gays y lesbianas fueron públicamente humillados, físicamente acosados, despedidos, encarcelados, o ingresados en clínicas mentales. Muchos vivían una doble vida, manteniendo sus vidas privadas en secreto de sus vidas profesionales.

En 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría catalogó la homosexualidad en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statistical Manual, DSM) como un trastorno sociopático de la personalidad. Un estudio detallado de 1962 de la homosexualidad justificaba la inclusión del trastorno como un miedo oculto del sexo opuesto causado por traumáticas relaciones padre-hijo. Esta perspectiva tuvo una amplia influencia en la profesión médica. Sin embargo, en 1956 Evelyn Hooker realizó un estudio que comparaba la felicidad y buena adaptación de los hombres que se autoidentificaban como homosexuales con los hombres heterosexuales, y no encontró ninguna diferencia.[11] Su estudio conmocionó a la comunidad médica y la convirtió en una heroína para muchos gays y lesbianas,[12] pero la homosexualidad permaneció en el DSM hasta 1973.

[editar] Activismo homófilo y disturbios anteriores

El bar Stonewall Inn en 2005.

En respuesta a la tendencia antihomosexual, se formaron dos organizaciones independientes para avanzar la caua de los homosexuales y proporcionar oportunidades sociales para que los gays y lesbianas pudieran socializar sin miedo a ser arrestados. En 1950, un hombre gay llamado Harry Hay y un grupo de seguidores, cansados del tratamiento discriminatorio por su orientación sexual, lanzaron la Sociedad Mattachine.[13] Esta organización unificó a gays previamente aislados, y los animó a luchar por sus derechos, proporcionando además asistencia legal, liderazgo e información.[14] Al encontrar una gran oposición a su acercamiento radical, en 1953 la sociedad decidió orientarse hacia la respetabilidad y la aceptación. El razonamiento era que se podrían cambiar más mentalidades en lo relativo al tema de la homosexualidad probando que gays y lesbianas eran personas normales que no se diferenciaban de los heterosexuales.[15] [16] Al poco tiempo, varias mujeres de San Francisco se reunieron en los salones de sus casas para formar el grupo Daughters of Bilitis (DOB) para lesbianas.[17] Aunque las ocho mujeres que crearon DOB inicialmente se juntaron para poder tener un lugar seguro donde poder bailar, al crecer DOB desarrollaron objetivos similares a los de Mattachine, y animaron a sus miembros a implicarse en la sociedad.[18]

Uno de los primeros desafíos contra la represión gubernamental llegó en 1953. Una organización llamada ONE publicó la revista ONE, Inc., y el Servicio Postal se negó a enviarla por correo. El número de la revista, enviado en envolutura de papel ordinario, trataba sobre los homosexuales en matrimonios heterosexuales, y el Servicio Postal alegó que eso era algo obsceno. El caso llegó al Tribunal Supremo, que en 1958 sentenció que One, Inc. podía distribuir su material a través del Servicio Postal de los Estados Unidos.[19]

Las organizaciones homófilas, pues así eran conocidos los grupos gays, crecieron en número y se expandieron hasta la Costa Este. Gradualmente, los miembros de estas organizaciones fueron volviéndose más atrevidos. Frank Kameny fundó la Mattachine de Washington, D.C. Había sido despedido del Servicio de Mapas del ejército de Estados Unidos por ser homosexual, e interpuso demandas infructuosas para ser readmitido. Kameny escribió que los homosexuales no eran diferentes de los heterosexuales, frecuentemente dirigiendo sus esfuerzos a los profesionales de salud mental (algunos de los cuales atendían reuniones de las DOB y Mattachine diciendo a los asistentes que eran anormales).[20] En 1965, Kameny, inspirado por el Movimiento de Derechos Civiles Afroamericano,[21] organizó un piquete en la Casa Blanca y otros edificios gubernamentales para quejarse de la discriminación laboral. Los piquetes causaron una fuerte impresión a muchas personas homosexuales, y desagradaron a algunos de los líderes de Mattachine y DOB.[22] [23] Al mismo tiempo, las manifestaciones de los movimientos feministas y de derechos humanos, y la oposición a la guerra de Vietnam, fueron aumentando su prominencia, frecuencia y seriedad a lo largo de la década de 1960, a la par que los enfrentamientos con la policia.[24]

El activismo de la Sociedad Mattachine sirvió de inspiración para la primera organización estudiantil por los derechos gays: la Liga Homófila de Estudiantes (SHL), formada según el modelo de la Sociedad Mattachine en 1967, en la Universidad de Columbia, en torno a la figura del bisexual Stephen Donaldson. A pesar de las dificultades, Donaldson recibió la autorización necesaria por parte de la Universidad. La SHL atrajo comentarios negativos por parte de los medios, pero sirvió de inspiración a otros activistas que iniciaron grupos de la SHL en otras universidades. Al año siguiente, el segundo grupo universitario pro derechos gays fue creado en la Universidad de Cornell (Nueva York) por Jerald Moldenhaurer.[cita requerida]

En los márgenes de las escasas y pequeñas comunidades gays existían personas que desafiaban las expectativas de género. Hombres afeminados y mujeres masculinas, u hombres que se vestían y vivían como mujeres y mujeres que se vestían como hombres, a tiempo completo o parcial. La nomenclatura actual los definiría como trasvestís, y eran los representantes más visibles de las minorías sexuales. Echaban por tierra la afirmación cuidadosamente diseñada por DOB y la Mattachine de que los homosexuales eran personas normales y respetables. [25] La Mattachine y DOB consideraban los juicios de los arreastados por llevar ropa del sexo opuesto como algo paralelo a las luchas de las organizaciones homófilas: similar, pero claramente separado. Las personas gays y transgénero efectuaron una pequeña revuelta en Los Angeles en 1959 como respuesta al acoso policial.[26] En 1966, drag queens, chaperos y travestis se encontraban en la Cafetería Compton's de San Francisco cuando llegó la policia a arrestar a los hombres vestidos de mujeres. Se formó un disturbio, con los clientes habituales lanzando tazas, platos y platillos, rompiendo la placa de cristal de la ventana en la puerta del restaurante, regresando varios días más tarde para romper las ventanas de nuevo tras haber sido éstas reemplazadas.[27] La catedrática Susan Stryker clasifica el disturbio de la Cafetería Compton's como un "acto de discriminación antitransgénero, más que un acto de discriminación contra la orientación sexual" y relaciona el levantamiento con los asuntos de género, raza y clase que esttaban siendo ignorados por las organizaciones homófilas.[25] Esto marcó el inicio del activismo transgénero en San Francisco.[27]

[editar] Greenwich Village

Los barrios neoyorquinos de Greenwich Village y Harlem se convirieron en el lugar de residencia de una considerable parte de la población homosexual tras la Primera Guerra Mundial, cuando muchos hombres y mujeres que habían servido en el ejército aprovecharon la oportunidad de radicarse en las grandes ciudades. Los enclaves de gays y lesbianas, descritos en un periódico como "mujeres de pelo corto y hombres de pelo largo", desarrollaron una subcultura específica en las dos décadas posteriores.[28] La ley seca benefició sin querer a los establecimientos gays, ya que el beber alcohol se convirtió en una conducta clandestina junto a otras consideradas inmorales. La ciudad de Nueva York aprobó leyes contra la homosexualidad en negocios públicos y privados, pero al haber una alta demanda de alcohol, los speakeasies y bares improvisados eran tan numerosos y temporales que las autoridades eran incapaces de controlarlos todos.[29]

[editar] Stonewall Inn

Artículo principal: Stonewall Inn
Un mapa digital de color de la posición del Stonewall Inn en el barrio Greenwich Village que muestra las calles diagonales que forman pequeñas cuadras triangulares y cuadras de otras formas irregulares
Posición de Stonewall Inn en Greenwich Village

El Stonewall Inn, ubicado en los números 51 y 53 de la Christopher Street, entre otros establecimientos de la ciudad, era propiedad de la familia Genovese.[3] En 1966, tres miembros de la Mafia invirtieron US$3.500 para convertir el Stonewall Inn en un bar gay, después de ser anteriormente un restaurante y un club nocturno para heterosexuales. Una vez a la semana un policía recogía un sobre de dinero como soborno ya que el Stonewall Inn no contaba con una licencia para vender bebidas alcohólicas.[30] [31] Tampoco contaba con agua corriente, por lo que los vasos sucios se enjuagaban en una bandeja de agua y se volvían a utilizar inmediatemente.[32] No había salidas de emergencia y constantemente había problemas con el drenaje en los baños[33] Aunque el bar no se usaba para la prostitución, se vendían drogas y se realizaban otras prácticas ilícitas. Era el único bar para hombres gays en la Ciudad de Nueva York donde se permitía bailar[34] y desde su reapertura como un lugar gay el baile era su atracción principal.[35]

En 1969, los visitantes del Stonewall Inn fueron recibidos por un portero que los inspeccionaba a través de una mirilla.

[editar] La redada

Plano del interior en 1969

En la madrugada del sábado 28 de junio de 1969, la policía volvía a entrar en Stonewall Inn, pero varios factores diferenciarían esa redada de las anteriores, empezando por el ambiente emocional y la hora. Respecto al primero, la comunidad gay estadounidense estaba conmocionada por el reciente suicidio de su mayor icono, la actriz Judy Garland, enterrada horas antes. Algunos grupos de fans acudían a bares gay para compartir la pérdida en un ambiente de tensión emocional, en ocasiones aumentado por el consumo de drogas. Respecto a la hora, normalmente las redadas solían ocurrir a primeras horas de la noche, lo que permitía reabrir el bar durante las horas más populares. Sin embargo, esta redada se retrasó aproximadamente hasta la 1:20, sorprendiendo a trabajadores y clientes.

Ocho agentes de policía, siete de ellos de paisano, entraron en el bar con una orden de registro para investigar la venta ilegal de alcohol. La policía comenzó a interrogar a los clientes, solicitando su identificación. Muchos fueron escoltados hasta la calle, y algunos fueron incluso arrestados. La multitud en el exterior del bar comenzó a enfurecerse. Los abucheos a la policía se multiplicaron cuando los propietarios del bar fueron introducidos en la furgoneta policial. La chispa que transformó los abucheos en violencia fue un empujón hacia la misma furgoneta, propinado por un agente contra un joven travestido de 17 años. Éste respondió con un puñetazo, algo sorprendente pues la actitud de los detenidos homosexuales solía ser muy sumisa. La policía se abalanzó violentamente sobre el joven y la multitud intervino. En pocos segundos la situación se volvió completamente caótica. La activista transexual Silvya Rivera afirma que “lideró la carga” contra la policía. Los agentes recibían constantes golpes de botellas y piedras arrojadas por los rebelados, que incluso usaron un parquímetro como ariete. El cantante folk Dave van Ronk, heterosexual y residente en la zona, fue arrestado mientras paseaba por la calle, golpeado y encerrado en un calabozo brevemente. Pese a la brutalidad policial, que reducía mediante porras a los rebelados, los ataques de la multitud fueron implacables. Ésta creció rápidamente mientras la noticia de la rebelión se extendía por la ciudad. Los dueños y clientela de otros bares de la zona acudieron a los disturbios, y la policía se vio superada. Algunos agentes buscaron refugio dentro del bar. En ese momento, los rebelados bloquearon la entrada y algunos exaltados intentaron prender fuego al establecimiento. Mientras, en el exterior, los repetidos intentos policiales para dispersarla fracasaban uno tras otro. Cuatrocientos agentes de policía intentaban controlar a dos mil manifestantes. La multitud, demasiado numerosa, se volvía a formar a espaldas de los agentes que cargaban contra ella, mientras repetían la consigna “Gay power!” (¡Poder gay!). Algunas activistas transexuales y travestidos comenzaron a cantar el famoso “himno” de Stonewall:

We are the Stonewall Girls
We wear our hair in curls
We wear no underwear
We show our pubic hair
We wear our dungarees
Above our nelly knees

Somos las chicas de Stonewall.
Llevamos rizos en el pelo.
No llevamos ropa interior.
Enseñamos nuestro vello púbico.
Llevamos nuestros petos de trabajo
por encima de nuestras rodillitas de mujer.

La policía decidió enviar a la Fuerza de Patrulla Táctica, un escuadrón antidisturbios entrenado para dispersar las manifestaciones contra la guerra de Vietnam. La multitud lo recibió con una constante lluvia de piedras y otros proyectiles, impidiéndole completar su misión. Durante la primera noche se produjeron 13 arrestos. Cuatro agentes y un número indeterminado de manifestantes sufrieron heridas de diversa gravedad. El ambiente se calmó poco a poco, pero la multitud, aparentemente con la misma energía, volvería al lugar durante dos noches más. Los disturbios de la siguiente noche (domingo 29 de junio) se extenderían hasta las cuatro de la madrugada, aunque fueron menos violentos. La tercera noche (miércoles 2 de julio) aún vería la congregación de un millar de personas en el bar y alrededores, lo que causó de nuevo considerables daños materiales.

[editar] Legado

Después de los disturbios de Stonewall, ya no existía ninguna razón para seguir ocultando las ideas y fuerzas que se había cocido a fuego lento en los años anteriores. La comunidad aglutinada durante dos décadas en torno a las pequeñas organizaciones homófilas se sintió, de pronto, más fuerte y unida que nunca. En este caldo de cultivo surgiría una organización unida y de vocación nacional. Tan sólo unas semanas tras los disturbios, a finales de julio de 1969, la ciudad de Nueva York veía nacer el Frente de Liberación Gay (GLF). La elección de su nombre se explica por la cercanía ideológica con las luchas anti-imperialistas en Vietnam y Argelia. A final de año, el GLF ya contaba con grupos en ciudades y universidades por todo el país. En poco tiempo surgieron organizaciones similares en Canadá, Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Argentina, Australia y Nueva Zelanda.

Con objeto de conmemorar el primer aniversario de la revuelta de Stonewall, el GLF organizó una manifestación pacífica desde Greenwich Village hasta Central Park, con una concurrencia de entre 5.000 y 10.000 hombres y mujeres. Desde entonces y hasta hoy, la mayor parte de las festividades del Orgullo Gay se celebran alrededor de la efeméride, definida por D’Emilio como “la caída de una horquilla oída en todo el mundo”. En 1998, un grupo estadounidense pro derechos LGTB formó una plataforma política denominada los “Demócratas de Stonewall” (afiliada al Partido Demócrata). El grupo fue fundado por Barney Frank, un parlamentario gay.

El bar Stonewall Inn cerró a finales de 1969. A lo largo de los siguientes veinte años, el local fue ocupado por varios establecimientos, incluyendo una tienda de bocadillos, un restaurante chino, y una zapatería. Muchos visitantes y nuevos residentes del barrio desconocían en aquella época el carácter histórico del edificio y su conexión con los disturbios. A principios de los 90, el lugar fue renovado por primera vez y reabierto como un bar gay llamado, simplemente, “Stonewall”. Una segunda renovación a finales de los 90 (incluyendo una nueva distribución en varias plantas) atrajo a una mayor clientela. El club siguió siendo bastante popular hasta que el equipo de gestión perdió sus derechos sobre el local en 2006. Nuevos propietarios volvieron a abrir con éxito el local a la clientela gay en febrero de 2007, bajo el nombre original, “The Stonewall Inn”.

[editar] Impacto posterior

Los disturbios que sucedieron en el bar fueron un ejemplo literal de la lucha de gays y lesbianas, además de una llamada simbólicas a las armas a mucha más gente. El historiador David Carter remarca en su libro sobre los disturbios de Stonewall que el bar podía representar muchas cosas (un centro comunitario, una casa, una oportunidad para la Mafia para chantajear a sus propios clientes e incluso un lugar de "explotación y degradación").[36] Pero el verdadero legado de los disturbios de Stonewall, insiste Carter, es "la lucha por la igualdad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales".[37] El historiador Nicholas Edsall escribió:

Stonewall se ha comparado con muchos actos de protesta y desaafío radical en la historia de América como el Motín del té. Pero la comparación más acertada es cuando Rosa Parks se negó a sentarse en un asiento para negro del autobús de Montgomery, Alabama, en diciembre de 1955, que provocó el movimiento pro derechos civiles moderno. Meses después de Stonewall grupos radicales de liberación gay y revistas surgieron en numerosas ciudades y campos universitarios de América y después en el norte de Europa.[38]

Los historiadores Dudley Clendinen y Adam Nagourney describieron como eran los homosexuales antes de la rebelión de Stonewall Inn:

eran una legión secreta, conocidos pero ignorados y despreciados. Y el secreto era una ventaja y una desventaja, teniendo una gran diferencia respectos a otros grupos minoriatarios de Estados Unidos. Eran invisibles. A diferencia de afroamericanos, mujeres, nativos americanos, judíos, irlandeses, italianos, asiáticos, hispanos, o cualquier otro grupo cultural que luchó por el respeto y la igualdad de derechos, los homosexuales no tenían marcas físicas o culturales, ni un idioma ni dialecto común que pudiera identificarles entre sí... Pero esa noche, por primera vez, la habitual aquiescencia se convirtió en violenta resistencia... Desde esa noche la vida de millones de gays y lesbianas, y la actitud hacia ellos de la cultura en la que vivía, cambió rapidamente. La gente empezó a aparecer en público como homosexuales, pidiendo respeto.[39]

La historiadora Lillian Faderman llama a los disturbios "un disparo que se escuchó en todo el mundo", explica, "La Rebelión de Stonewall fue crucial porque indicó la marcha del movimiento. Se convirtió en un emblema del poder de gays y lesbianas. Recuerriendo a la drámaatica llamada a las protestas violentas como otros grupos oprimidos, los sucesos de Stonewall sirvieron para mostrar a los homosexuales con tantas razones para sentirse oprimidos como los otros grupos".

Joan Nestle fundó los Lesbian History Archives en 1975 diciendo que "es una creación para esa noche y el valor que encontró su voz en las calles".[40] Sin embargo se mostró cautelosa a atribuir el comienzo del activismo gay a los disturbios de Stonewall:

Ciertamente no veo la história de gays y lesbianas empezando con Stonewalll... y no veo que la resitencia comience con Stonewall. Lo que veo es una histórica unión de fuerzas, y los cambios producidos en los sesenta, cuando los humanos se negaron a soportar cosas de esta sociedad... Sin duda ocurrió algo especial esa noche de 1969, y lo hemos hecho aun más especial en la necesidad de tener lo que llamo un punto de origen... Es mucho más complejo que decir que todo empezó con Stonewall.[41]

Los sucesos de la madrugada del 28 de junio de 1969 no fueron la primera vez en que los homosexuales se enfrentaron a la polícia, tanto en Nueva York como en otros lugares. Ya había habido disturbios en la cafería Compton's en 1966 y en la Black Cat Tavern de Los Angeles por una redada en 1967.[42] Sin embargo, diversas circunstancias conviertieron en memorable a los disturbios de Stonewall. La ubicación del lugar lo favoreció, con calles estrechas que daban ventaja a los manifestantes sobre la policía.[43] Muchos de los participantes y residentes de Greenwich Village estaban involucrados en organizaciones políticas y pudieron movilizar a una gran y cohesiona comunidad gay en las semanas posteriores a los sucesos. Pero la faceta más importante de los disturbios de Stonewall fue la conmemoración de ellos, convirtieńdose en los eventos anuales del Orgullo Gay por todo el mundo.[43]

[editar] Véase también

[editar] Notas

  1. Cada estado en EE. UU. excepto Illinois penalizaba el sexo homosexual entre adultos que consintieran al acto en el ámbito privado en 1961: "Un adulto acusado del crimen de tener sexo con otro adulto de manera consensuada en la privacidad de su casa podría tener una multa ligera o llegar a pasar cinco, diez o veinte años -incluso toda su vida- en prisión. En 1971 veinte estados mantenían leyes sobre 'sexo psicopático' que permitían la detención de homosexuales por esa sola razón. En Pensilvania y California los ofensores sexuales podían ser encerrados en instituciones mentales de por vida, y [en] siete estados podían ser castrados."(Carter, p. 15) La castración, emética, hipnosis, terapia de electroshock y las lobotomías eran usadas por los psiquiatras para intentar "curar" a los homosexuales de sus deseos durante la década de 1950 y la de 1960.(Katz, p. 181–197.)(Adam, p. 60.)

[editar] Referencias

  1. Carter, p. 143.
  2. Carter, p. 15.
  3. a b Duberman, p. 183.
  4. Carter, p. 79–83.
  5. "Pride Marches and Parades", in Encyclopedia of Lesbian, Gay, Bisexual, and Transgender History in America, Marc Stein, ed. (2004), Charles Scribner's Sons.
  6. Adam, p. 56.
  7. Edsall, p. 277.
  8. Adam, p. 58.
  9. Edsall, p. 278.
  10. Adam, p. 59.
  11. Edsall, p. 310.
  12. Marcus, p. 58–59.
  13. Marcus, p. 24–25.
  14. Adam, p. 62–63.
  15. Adam, p. 63–64.
  16. Marcus, p. 42–43.
  17. Marcus, p. 21.
  18. Gallo, pp. 1–5, 11.
  19. Marcus, p. 47–48.
  20. Marcus, p. 80–88.
  21. Adam, p. 71.
  22. Marcus, p. 105–108.
  23. DiGuglielmo, Joey (June 5, 2009). Steps to Stonewall, Washington Blade. Consultado en Junio 8, 2009.
  24. Adam, p. 72–73.
  25. a b Stryker, Susan (Winter, 2008). "Transgender History, Homonormativity, and Disciplinarity", Radical History Review, p. 145–157.
  26. Faderman and Timmons, pp. 1–2
  27. a b Boyd, Nan Alamilla (2004). "San Francisco" in the Encyclopedia of Lesbian, Gay, Bisexual and Transgendered History in America, Ed. Marc Stein. Vol. 3. Charles Scribner's Sons. p. 71–78.
  28. Edsall, p. 253–254.
  29. Edsall, p. 255–256.
  30. Duberman, p. 185.
  31. Carter, p. 68.
  32. Error en la cita: El elemento <ref> no es válido; pues no hay una referencia con texto llamada duberman181
  33. Carter, p. 80.
  34. Duberman, p. 182.
  35. Carter, p. 71.
  36. Carter, p. 264.
  37. Carter, p. 266.
  38. Edsall, p. 333.
  39. Clendinen, pág. 12.
  40. LaFrank, p. 17.
  41. Deitcher, p. 74.
  42. Witt et al., p. 210
  43. a b Armstrong, Elizabeth, Crage, Suzanna (October 2006). "Movements and Memory: The Making of the Stonewall Myth", American Sociological Review, 71 (5) p. 724–752.

[editar] Bibliografía

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