Maricón

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Miembro de la Iglesia Bautista de Westboro portando un letrero en contra de la homosexualidad. En el cartel se puede leer: Dios odia a los maricas.

Maricón es un adjetivo y sustantivo habitualmente de carácter peyorativo, originalmente aumentativo de Marica (a su vez diminutivo de María). Marica se usa como insulto grosero[1] [2] con los significados de hombre homosexual; hombre afeminado (que no significa homosexual, son términos relacionados pero no iguales), además de hombre de poco ánimo y esfuerzo.[3]

Homofobia

Como insulto, "maricón" no significa solamente gay (hombre homosexual), sino persona con carácter afeminado (que en su persona, modo de hablar, acciones o adornos se parece a las mujeres), por entenderse desde una perspectiva machista que «parecerse a las mujeres» es denigrante para el varón. Se suele utilizar como reprimenda «qué maricón eres». También se usa con el significado de hombre mal intencionado.[4]

Ese sentido peyorativo de la expresión[1] ha pasado incluso al lenguaje académico. Así, el Diccionario de la Real Academia Española define hasta la fecha (la edición vigésima segunda, de 2001) la voz "maricón" de manera homofóbica: como sinónimo de «sodomita». De esta manera, el diccionario da a entender que las relaciones sexuales entre varones homosexuales necesariamente se reducen al sexo anal, y éste es concebido como un pecado o un delito que se «comete».[3]

Este insulto español no tiene implicaciones de tortura o muerte, a diferencia de sus equivalentes en inglés (faggot: 'leña' de una hoguera inquisitorial);[5] o italiano (finocchio, «hinojo», porque se cubría a los homosexuales con estas frescas hojas para que el suplicio de hoguera durara más tiempo. Es históricamente falsa la derivación «hombre que cae de hinojos» (para realizar una felación), que no proviene de hinojo sino de ginocchio, «rodilla»).

Reivindicación del término

En un importante sector de la comunidad gay, al menos en España, se usa esta palabra entre los propios homosexuales sin ninguna carga peyorativa. Muchos la reivindican frente al término gay, como se hizo entre los angloparlantes con queer. Prefieren usar «maricón» porque consideran la palabra gay un eufemismo extranjero. Se registran varios ejemplos de este uso entre los personajes homosexuales de la película Cachorro tales como: «Hola, maricón» o «¡Por favor, cómo sois los maricones!».

No obstante, ciertos términos con carácter peyorativo pueden dejar de tenerlo, según el contexto en el que se apliquen. Es el caso de su uso en el lenguaje coloquial entre personas con gran confianza entre ellas, en el que esos términos pueden ser un halago referido a la habilidad o astucia con que se ha realizado algo. Así, en España suelen usarse frases como «qué maricón eres/es», «qué cabrón eres/es» o «qué hijo de puta eres/es»; en Argentina es común tratar de «hijo de puta» a quien exhibe una cualidad o habilidad especial, y el término «maricón» suele usarse también como sinónimo de miedoso o temeroso, o aplicarse a alguien reacio a efectuar una determinada acción, aun de carácter lúdico, aplicándose incluso a las mujeres –«no seas maricona»–. En Perú, México y Colombia ha perdido también su carga peyorativa.

Paralelamente, en la vigésima tercera edición del diccionario RAE, actualmente en preparación, esa traza despectiva del término se verá sensiblemente modificada, perdiendo «maricón» esa naturaleza peyorativa, para pasar a entenderse como una palabra que se utiliza comúnmente como «insulto grosero con su significado preciso o sin él». Además, en esa misma edición del diccionario, «sodomita» pasará a definirse como quien practica la sodomía.

Véase también

Referencias