Ucronía

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La ucronía es un género literario que también podría denominarse novela histórica alternativa y que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad (por ejemplo, los vencidos de determinada guerra serían los vencedores, o tal o cual rey continuó reinando durante mucho tiempo porque no murió fruto de las heridas recibidas). La ucronía especula sobre realidades alternativas ficticias, en las cuales los hechos se han desarrollado de diferente forma de como los conocemos. Esa línea histórica se desarrolla a partir de un evento histórico extensamente conocido, significativo o relevante, en el ámbito universal o regional. Ese momento o acontecimiento común que separa a la realidad histórica conocida de la realidad ucrónica se llama punto Jonbar o punto de divergencia.

Un punto Jonbar (a veces llamado erróneamente punto Jumbar) es un acontecimiento singular y relevante que determina la historia futura. Se denominan así en honor a John Barr, personaje de un relato de Jack Williamson de los años 1930 donde se crea un mundo si escoge un guijarro y otro diferente si coge un imán y se convierte en un gran científico.

La ucronía especula sobre realidades alternativas, en las que los hechos de la vida real ocurrieron de manera diferente o simplemente no ocurrieron en absoluto. Aunque existen diversas obras a través de la historia que se podrían llegar a considerar relatos ucronícos, este género literario no se vino a consolidar como tal hasta principios del siglo XVIII. La Ucronía ha logrado encontrar grande popularidad en escenarios como el cine y la literatura.

Existe una gran cantidad de puntos Jonbar recurrentes, y algunos de ellos son:

La ciencia ficción española también se ha sentido tentada por la especulación alrededor de estos acontecimientos singularmente importantes para el devenir histórico del país, con sus propios puntos Jonbar:

Descripción del género[editar]

Diversos autores destacan puntos diferentes al hablar de lo que se entiende por ucronía. Sánchez Jaramillo y Molina Valencia lo definen de la siguiente manera:

...reconstrucciones lógicas de un evento no sucedido pero que podría haber sido, convirtiéndose en narraciones de realidades no existentes, por eso suelen ser llamadas historia virtual, alternativa o contrafáctica, y buscan responder la pregunta ¿qué hubiera pasado si…?”[1]​ 

Para Suvin, se entiende como una forma de ciencia ficción en la que un lugar alternativo (en el tiempo, espacio, etc.) que comparte el material y la verosimilitud causal del mundo del escritor es usado para articular diferentes posibles soluciones a problemas sociales; estos problemas deben tener la suficiente importancia para requerir una alteración en la historia general del mundo narrado.[2]

Winthrop-Young describe la ucronía como un compendio literario inestable de entretenimiento y conjeturas- uno de los géneros más improbables. Pocos otros tipos de narrativa demandan tanta suspensión de incredulidad; no es sorpresa, entonces, que ni el género ni las ganas de leerlo hayan evolucionado ex nihilo. Tal vez más que cualquier otro género, la ucronía requiere un proceso sinérgico de prueba y error que involucra a los lectores, escritores e intermediarios para negociar, establecer y subsecuentemente renegociar los límites de la aceptabilidad. Explica, además, que se utilizan múltiples términos para referirse al género: ucronía, alohistoria, parahistoria, alotopía, historia alterna, historia alternativa, mundo contrafactual, historia "que-tal-sí", entre otros. [3]​ En inglés, en lugar de usar el término "ucronía", se usa comúnmente "historia alterna."

Clasificación[editar]

Hellekson divide las ucronías en tres tipos:

  1. La historia de nexo, que incluye viajes en el tiempo y batallas; la más cercana a la ciencia ficción clásica. Esta ocurre al momento del rompimiento, o el punto Jonbar.
  2. La verdadera historia alterna, que puede incluir postulados de diferentes leyes de la física. Esta ocurre después de punto Jonbar, a veces tras mucho tiempo.
  3. La historia de los mundos paralelos. En esta no hay un rompimiento, sino que el punto Jonbar es donde divergen distintas realidades, indicando que todos los eventos que podrían haber ocurrido, ocurrieron.[4]

Características[editar]

Según Gallagher, las ucronías deben cumplir con las siguientes características:

  1. Tener un substrato estable de hechos incontrovertibles, pero los contrahechos o hechos alternos descritos en la narrativa deben exceder estos hechos.
  2. Tender a privilegiar el rol de los individuos en la historia, pero también disociar a los individuos al fraccionarlos en múltiples versiones de sí mismos.
  3. Estar orientadas a la acción futura, pero repetidamente pasar por un menú de opciones simultáneas.
  4. En niveles de trama, personajes, y temporalidad, tener aspectos posmodernos: indeterminación, multiplicidad, y no-linealidad.[5]

Historia[editar]

Origen del término[editar]

El término fue acuñado por el filósofo francés Charles Renouvier, en el siglo XIX, en su obra de 1857 Uchronie: L'utopie dans l´Histoire, (Ucronía: La utopía en la Historia), donde la define como "“lo que no tiene tiempo, lo que no está alojado en el tiempo, y, en particular, en el tiempo histórico… suponiendo la posibilidad de un cambio radical de la historia por la más ligera desviación de su curso.[1]​” Renouvier pretendía, por medio de un mythos, imaginar el desarrollo de la civilización occidental si el cristianismo y el despotismo militar no hubiesen triunfado en el Imperio romano del siglo III. Por ende, es una palabra elaborada por similitud a la utopía de Tomás Moro y está compuesta del griego «ou» («no») y «cronos» («tiempo»), por lo que su significado etimológico sería «tiempo que no existe» o «tiempo que no existió».

Evolución del género[editar]

Aunque hay discrepancias sobre el inicio del género, algunos consideran que la primera ucronía fue escrita por Tito Livio en uno de sus capítulos de la Historia de Roma desde su fundación, en la que supone las consecuencias de una hipotética guerra entre el imperio de Alejandro Magno y Roma en el siglo IV a. C.. Otros van más atrás y apuntan a los pasajes conjeturales en las historias de Herodoto, o Tucídides cuestionándose si los persas hubieran derrotado a los griegos[6]​. Se puede considerar ucronía la novela Tirant lo Blanch, de Joanot Martorell, publicada en 1490, donde el autor imagina una derrota de los otomanos a manos cristianas que impediría la conquista islámica de Constantinopla y con ello el final del Imperio Bizantino. Pierre Versins llamó "la primera ucronía" a un capítulo llamado "D'une nouvelle Seance Royale" en Utopia Ma Republique de Delisle de Sales, de 1791. En 1824 se había publicado en Curiosidades de la Literatura, por Isaac D'Israeli, el capítulo "De la historia de los eventos que no sucedieron." Sin embargo, el género no resurgió hasta 1836 con la publicación de Napoléon et la conquête du monde, 1812-1821 por Luis Napoleón Geoffroy-Château. En 1845, Nathanael Hawthorne publicó La correspondencia de P. Otras novelas posteriores son Hands Off de Edward Everett Hale, en 1881, y "It May Happen Yet: A Tale of Bonaparte's Invasion of England", de Edmund Lawrence, publicada en 1899.[3]

Mientras que los escritores ucrónicos del siglo XIX, en su mayoría franceses, tendían a escribir sobre cómo podrían haber ganado las guerras que perdieron, los escritores del siglo XX, en su mayoría británicos y estadounidenses, han estado intensamente interesados en cómo podrían haber perdido las guerras que ganaron, especialmente la Segunda Guerra Mundial. El contexto post Segunda Guerra Mundial fortaleció y extendió la noción de que la historia debería ser sujeto de las consideraciones de la justicia. Desarrollos en la teoría legal fueron una causa mayor del aumento en el surgimiento de las narrativas ucrónicas. Previo a 1960, se podían identificar quizá veinte novelas de ucronía en la extensión de la literatura occidental, pero desde 1960 hasta 2010 se han publicado casi trecientas tan sólo en inglés, la mitad de estas apareciendo desde 1990. [5]

Temas comunes y frecuentes[editar]

Incontables relatos ucrónicos han aparecido en años recientes en un amplio rango de temas: los Nazis ganando la Segunda Guerra Mundial, la Revolución Americana fallando, Jesús no siendo crucificado, la Confederación ganando la Guerra de Secesión estadounidense, la bomba atómica no siendo lanzada en Japón, Hitler escapando y escondiéndose tras la guerra, Porfirio Díaz estando en el poder y la Revolución Mexicana totalmente reprimida, etcétera .[6]

Segunda Guerra Mundial[editar]

Los Aliados perdiendo la Segunda Guerra Mundial es aún el tema más popular para las ucronías. Por las primeras tres décadas de la posguerra, la mayoría de las narrativas ucrónicas mostraban una victoria Nazi en términos moralistas, "trayendo un infierno a la tierra". Desde los 70s, sin embargo, las narrativas han disminuido su nivel de horror y se caracterizan ahora como un escenario mucho más normalizado y tolerable.[5]

Un ejemplo típico es el que hace Philip K. Dick en una de las más famosas ucronías, El hombre en el castillo.[7]​ Otros autores también han especulado en este mismo sentido, como Doble destino, novela corta de Cyril M. Kornbluth, El cuerno de caza de John W. Well ("Sarban"), o la antología de relatos Hitler victorioso (de entre otros autores Gregory Benford). Otra vuelta de tuerca la da Norman Spinrad en El sueño de hierro, donde dibuja un Hitler emigrado a Estados Unidos y convertido en escritor de ciencia ficción de segunda.

En el mismo mundo alternativo se sitúa la novela Patria de Robert Harris, adaptada con varias licencias al cine. Escrita como un relato policial comienza en 1964, con el hallazgo del cadáver de un jerarca nazi en el lago Havel. En el contexto aparece una imagen de la Unión Europea manejada por el Reich Alemán, guerrillas soviéticas en los Urales (apoyadas por los Estados Unidos), y las políticas de "distensión" imaginadas como un calco de las conversaciones entre la URSS y los EE.UU. durante la guerra fría.

Por su parte, Harry Turtledove toca el tema de un victorioso Tercer Reich en su novela En presencia de mis enemigos. En épocas contemporáneas tras la victoria del Eje en la Segunda Guerra Mundial, Alemania gobierna sobre países subyugados y aliados títeres, la mayor parte de Occidente, e incluyendo EE.UU. El Imperio Italiano (que controla gran parte de África) y el Imperio Japonés (que domina Asia) tienen su grado de poder, pero secundario comparado con el alemán. Los alemanes han realizado un genocidio de negros, árabes y eslavos (especialmente rusos) sometiendo a los sobrevivientes a la esclavitud y presionaron a los italianos a hacer lo mismo en sus tierras (indios e iraníes son considerados arios y tienen buen estatus social). Los rusos, empujados hacia los Urales, mantienen una guerra de guerrillas contra los colonos alemanes, y los gitanos y judíos están prácticamente extintos, salvo por unos cuantos judíos que mantienen su existencia en absoluto secreto haciéndose pasar por gentiles y revelándoles la verdad a sus hijos a la edad de diez años cuando son suficientemente maduros para entenderlo.

Otra ucronía es la película Inglourious Basterds de Quentin Tarantino, en donde la Segunda Guerra Mundial termina con la muerte de Hitler en 1944 en un cine a causa de un comando especial infiltrado en la Francia ocupada por los alemanes.

El escritor vasco Harkaitz Cano también desarrolla una ucronía en su novela el El filo de la hierba, en la que Adolf Hitler vence a las fuerzas aliadas en Europa y se dirige a conquistar los Estados Unidos, al tiempo que secuestra a Charles Chaplin por haberle ridiculizado en El gran dictador.

Otros ejemplos son "Si Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial”, ensayo de 1961 de William L. Shirer; "The City on The Edge of Forever", episodio de 1967 de la serie de televisión Star Trek; Luna de Hielo (1982), de Brad Linaweaver; La paz del Reich (1986), de Sheila Finch; 1945 (1995), de Newt Gingrich y William Forstchen; Clash of Eagles (1990), de Leo Rutman, El último Reich (2001), de Arthur Rhodes; SS-GB (1978), de Len Deighton, y The Plot Against America (2004), de Philip Roth.[6]

Ucronías y viajes en el tiempo[editar]

Otras veces las ucronías se mezclan con viajes en el tiempo. Poul Anderson ha escrito varios relatos en este sentido, agrupados luego bajo el título de Guardianes del tiempo o La patrulla del tiempo. Harry Turtledove es un autor prolífico en este tipo de historias, teniendo en su haber títulos como Guns of the South y Gunpowder Empire.

Otras obras ucrónicas de Turtledove incluyen la novela The Two Georges, donde Napoleón detuvo a los revolucionarios antes de la toma de la Bastilla evitando la Revolución francesa y, por ende, la independencia de los países hispanoamericanos y la Revolución rusa, entre otras. El mundo casi no conoce la democracia, el Imperio Británico gobierna sobre Norteamérica (cuyo gobernador general es Martin Luther King), Australia, Sudáfrica, India y tiene al sultán del Imperio otomano y al emperador de China como títeres de Londres. La Sagrada Alianza (unión de Francia y España) gobierna sobre gran parte de África y toda Latinoamérica y mantiene vigente la Inquisición, y el Imperio ruso son las otras dos potencias. Italia y Alemania nunca se unificaron, no hubo guerras mundiales (y por ende la tecnología está muy retrasada), ni holocausto ni campañas antisemitas rusas (pues el Zar no tuvo necesidad de fomentar el antisemitismo al no haber revolucionarios rusos), por lo que Israel no existe y Palestina es una dormida provincia otomana.

La serie Worldwar & Colonization trata sobre una invasión extraterrestres de reptiloides desde la Segunda Guerra Mundial. La serie Darkness trata sobre la Segunda Guerra Mundial pero librada con poderes mágicos y brujería. Algo similar a la trama de War Between the Provinces, que trata de la Guerra de Secesión usando magia. La antología de cuentos A Different Flesh trata sobre un mundo paralelo, donde los humanos nunca emigraron a América por el estrecho de Bering, por lo que el Homo erectus nunca se extinguió y son esclavizados y maltratados de forma similar a como lo fueron los indígenas americanos.

Una de las más recientes novelas del escritor Stephen King, 11/22/63, relata el viaje en el tiempo de un profesor de inglés que en 2011 encuentra un túnel que lo lleva a 1958 y desde allí planea cómo evitar el asesinato de John F. Kennedy.

Guerra civil estadounidense[editar]

Otro tema recurrente en las ucronías es la Guerra de Secesión, debido al gran número de autores procedentes de dicho país. Harry Turtledove también aporta a este tema, como en el caso de las novelas agrupadas en la llamada «línea temporal 191», que arranca en septiembre de 1862 cuando un soldado confederado no pierde el papel donde Robert E. Lee escribió su plan de ataque en la batalla de Antietam, desembocando así en la victoria de la Confederación y la división de EE.UU. en pleno siglo XX. (Turtledove es considerado un genio de la ucronía debido a la gran cantidad de obras sobre este tema, de las que solo dos han sido traducidas al castellano, Britania conquistada, donde narra la victoria de la Armada Invencible sobre Inglaterra, y que cuenta con Lope de Vega y William Shakespeare como protagonistas) y En presencia de mis enemigos, que retrata a un III Reich victorioso en tiempos modernos. Otro caso de novelas referentes a este conflicto es Lo que el tiempo se llevó, de Ward Moore: los confederados del Sur vencen en la Guerra de Secesión, y For Want of a Nail: If Burgoyne Had Won at Saratoga de Robert Sobel.[5]

Otros[editar]

Existen ucronías de éxito sobre multitud de temas históricos:

  • Pavana de Keith Roberts: la victoria de la Armada Invencible sobre Inglaterra impone el predominio de la Iglesia Católica sobre todo el mundo.
  • Antihielo de Stephen Baxter: en la época victoriana se descubre una sustancia que proporciona una inagotable fuente de energía: el antihielo.
  • Tiempos de arroz y sal de Kim Stanley Robinson: la Peste Negra acaba con la Europa cristiana, y el mundo que queda se lo disputan los musulmanes y los chinos.
  • En la serie de álbumes La danza del tiempo, Igor Baranko plantea la situación en la que, en lugar de una América descubierta por Cristóbal Colón, fuera Europa la que descubrieran los nativos indios. El mismo tema es planteado por Edgardo Civallero en la trilogía Crónicas de la Serpiente Emplumada.
  • El cuento La trama celeste, del escritor argentino Adolfo Bioy Casares desarrolla una historia de suspenso e investigación, cuya solución es la revelación de que el protagonista ha atravesado inadvertidamente varios universos paralelos, y terminó en uno donde Cartago venció a Roma.
  • La trilogía de novelas The Neanderthal Parallax, del escritor y psicólogo Robert J. Sawyer, trata sobre un mundo donde los neandertales se convirtieron en la especie de homínidos dominante extinguiendo a los homo sapiens (al contrario de nuestro mundo). En esta trilogía la ucronía tiene lugar en un universo paralelo que entra en contacto con el nuestro.
  • Vladimir Nabokov, famoso autor de Lolita, en su más larga novela, Ada o el ardor (1969), relata una historia de un romance incestuoso entre hermanos en un mundo paralelo del siglo XX, donde EE.UU. fue conquistado por la Rusia zarista y donde la electricidad está prohibida.
  • En la novela Synco, del escritor chileno Jorge Baradit, se relata la creación del primer Estado cibernético de la historia, basándose en que Augusto Pinochet impidió el golpe de Estado contra Salvador Allende.
  • La novela La guerra de las Amazonias, del autor E. Sebastian, narra un mundo donde las naciones tienen guerras por los recursos de agua potable. En la novela se desarrolla una guerra por la cuenca del Amazonas. Una coalición entre Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico invade Sudamérica para controlar el río Amazonas, la fuente de agua potable más importante de América. Se da a entender que guerras similares ocurren en otras partes del mundo. Se desarrolla al final del Siglo XX alternativo.
  • En la novela ilustrada Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, se plantea un año 1985 alternativo en el que existen los justicieros enmascarados al estilo de Batman desde los años treinta en unos Estados Unidos donde sigue gobernando el presidente Richard Nixon gracias a haber ganado la guerra de Vietnam con la ayuda del Doctor Manhattan, el único justiciero enmascarado con superpoderes y donde los justicieros han sido ilegalizados a excepción del mencionado Doctor Manhattan y de El Comediante.
  • La novela Las llagas de la Tierra, de Greg K. Martin, comienza en una realidad devastada tras una guerra mundial entre occidente y el mundo islámico que ha arrasado el planeta. Tras el apocalipsis, los supervivientes intentan sobrevivir a la yihad global y a fenómenos paranormales.

Observaciones conceptuales[editar]

En una ucronía  debe realizarse una construcción lógica de una historia hipotética que se atenga a una realidad verosímil a partir de hechos históricos conocidos. La ucronía comienza pues en la escisión de la historia real y una posible, lo que constituiría el hilo del relato.

Es indudable de igual manera el trasfondo filosófico que puede ser encapsulado en una ucronía. Puesto en las propias palabras de Renouvier, alguien que se aproxima a un relato ucroníco se encuentra “ante la aparición de una historia imaginaria, destinada a sentar como una verdad filosófica, superior a la misma historia”. No es inusual que se pueda intuir en un relato ucroníco trasfondos ideológicos y morales. Cuando se considera el punto de divergencia que se utiliza usualmente en las ucronías llama la atención la regularidad con la que se elige basarse en un conflicto bélico, debido a la significancia histórica e ideológica que estos tienen. En estas situaciones (ej. La derrota de los aliados en la segunda guerra mundial) el escenario suele plantearse como uno distópico, uno de dictaduras, de opresión o de más guerra.

Este fenómeno abarca dos cuestiones interesantes. El primero es la razón de que se escojan en su mayoría conflictos bélicos para escribir ucronías. Bajo la falta de ucronías que se traten sobre cambios en los sucesos filosóficos, matemáticos y científicos de la historia se puede ver una clara tendencia a la elección de conflictos bélicos, esto se debe a la dificultad que representa elaborar una ucronía con un corte filosófico en lugar de una de corte social. Según Murcia Carbonelli “calcular su alcance, parece una tarea más contingente, desproporcionada y requiere unos conocimientos interdisciplinares mucho más profundos que obviedades históricas. Por otro lado: son menos mediáticas, me temo.[8]

La otra cuestión son los resultados que generalmente se pueden ver en los escenarios planteados en las ucronías basadas en conflictos bélicos o en viajes en el tiempo. Por lo general en escenarios donde se postula la victoria del bando perdedor se describe este mundo como uno de dictaduras, de opresión o de culturas fallidas sumidas en la guerra, cuando bien hubiera podido ser planteado como un mundo prospero, convertido para mejor, o por lo menos con aspectos positivos. Esto sin embargo no es una coincidencia, por medio de estos escenarios el autor da su punto de vista sobre una historia valida y una historia que nunca debió haber sido, esta será la que es representada en estas ucronías. Renouvier nos explica que “El autor compone una ucronía, utopía de los tiempos pasados. Escribe la historia, no tal como fue, sino tal como podría haber sido; nada nos dice, en cambio, acerca de sus voluntarios errores, ni de su propósito.” Mediante esta ambigüedad, mientras que el autor deja a la percepción del lector las conclusiones para sacar de este mundo hipotético, también deja entrever al mismo tiempo su propia perspectiva.

Ucronías en España[editar]

En el caso español, existen varias ucronías en las que se imagina que la República española hubiera ganado la guerra civil: En el día de hoy, de Jesús Torbado, Los rojos ganaron la guerra, de Fernando Vizcaíno Casas, El Desfile de la Victoria, de Fernando Díaz-Plaja, y 1936-1976. Historia de la II República Española, de Víctor Alba. La Sexta hizo un documental con este mismo tema, llamado Viva la República y presentado por Mamen Mendizábal.

Este episodio histórico, dominador de la ucronía española desde el primer auge de la misma en los años 60 y 70, está dejando paso actualmente a otros escenarios menos explorados. De este tipo es Danza de tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, en la que se describe un siglo XX alternativo producto de la muerte prematura de Felipe II y su sucesión como rey de España por parte de Don Juan de Austria. Tampoco hay que olvidar al precursor de la ucronía española, Cuatro siglos de buen gobierno, escrito en 1885 por Nilo María Fabra, donde se relata la supervivencia del Imperio español en toda su extensión a finales del siglo XIX, bajo la dirección de una dinastía iniciada por el infante Miguel de la Paz, hijo de Isabel de Aragón. Otra obra es Alejandro Magno contra las águilas de Roma, de Javier Negrete, que es parecida a Ab Urbe condita libri, de Tito Livio. Una ucronía reciente es el corto titulado Hendaya: cuando Adolfo encontró a Paco, de José Macías y Carla Guimarâes, donde se trata el encuentro de Hitler y Franco; después se convirtió en una comedia teatral musical.

Ucronías en Argentina[editar]

En Argentina, una de las ucronías más importantes fue escrita por Adolfo Bioy Casares. El relato se llama La trama celeste y cuenta la historia de una aviador que visita temporalmente un mundo en el cual, entre otras cosas, Cartago no fue destruida .

En el año 2008 se publicó el libro Ucronías argentinas, de los periodistas de la revista Barcelona Javier Aguirre, Fernando Sánchez y Eduardo Bianco. En el mismo se relatan diez historias contrafácticas, como la anulación del gol de Diego Maradona a la selección de Inglaterra en el Mundial de 1986, la derrota del General Roca en manos de las tribus patagónicas en la Campaña al Desierto, y la elección de Jorge Bergoglio como Papa bajo el nombre de Chanta I.[9]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Sánchez Jaramillo, C. A., & Molina Valencia, N. (n.d.). Ciencia Ficción Política y Construccionismo. Athenea Digital. Revista de Pensamiento, 17(1), 79-96.
  2. Suvin, D. (1983). Victorian Science Fiction: The Rise of the Alternative History Sub- Genre. Science-Fiction Studies(10), 148-169.
  3. a b Winthrop-Young, G. (2009). Fallacies and Thresholds: Notes on the Early Evolution of Alternate History. Historical Social Research, 34(2), 99-117. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/20762357
  4. Hellekson, K. (2001). The Alternate History. Refiguring Historical Time. Kent: Kent State University Press.
  5. a b c d Gallagher, C. (2010). Telling It Like It Wasn't. Pacific Coast Philology, 45, 12-25.
  6. a b c Rosenfeld, G. (2002, diciembre). Why Do We Ask "What If?" Reflections on the Function of Alternate History. History and Theory, 41(4), 90-103. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/3590670
  7. K.,, Dick, Philip. El hombre en el castillo (Primera edición edición). ISBN 9788445077740. OCLC 906979062. 
  8. Murcia Carbonell, Alberto. «LA UCRONÍA INTENCIONAL COMO RELATO MORAL». Ensayos sobre ciencia ficción y literatura fantástica: actas del Primer Congreso Internacional de literatura fantástica y ciencia ficción. Consultado el Domingo 7 de mayo del 2017. 
  9. "La mayoría de los finales no son del todo delirantes" Página 12, 15 de septiembre del 2008

Enlaces externos[editar]