Guerra de los Diez Años

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Guerra de los Diez Años
Embarcament dels voluntaris catalans al port de Barcelona.jpg
Voluntarios españoles embarcándose para la guerra en Cuba, Barcelona, 1870
Fecha 10 de octubre de 186810 de febrero de 1878 (9 años)
Lugar Isla de Cuba
Resultado Victoria española
Consecuencias Pacto de Zanjón
Beligerantes
Flag of Cuba.svg
Rebeldes cubanos

Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg
Imperio español

Comandantes
Flag of Cuba.svg Carlos Manuel de Céspedes
Flag of Cuba.svg Máximo Gómez
Flag of Cuba.svg Antonio Maceo
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Arsenio Martínez Campos
Fuerzas en combate
Desconocidas, inferiores 181.000 (movilizados en toda la guerra)[1]
30.000 (1868)[2]
55.000 (1870)[3]
30.000 (1875)[4]
Bajas
~50.000 muertos[5] 81.248 muertos[1]

Probablemente alrededor de 200.000 muertos y 100.000 exiliados.[6]
Carlos Manuel de Céspedes.

La Guerra de los Diez Años, también conocida como Guerra de Cuba (en España) o Guerra Grande (1868-1878), fue la primera guerra de independencia cubana contra las fuerzas reales españolas. La guerra comenzó con el Grito de Yara, en la noche del 9 al 10 de octubre de 1868, en la finca La Demajagua, en Manzanillo que pertenecía a Carlos Manuel de Céspedes.

Terminó diez años más tarde con la Paz de Zanjón o Pacto de Zanjón, donde se establece la capitulación del Ejército Independentista Cubano frente a las tropas españolas. Este acuerdo no garantizaba ninguno de los dos objetivos fundamentales de dicha guerra: la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud.

Antecedentes[editar]

Las "leyes especiales" prometidas en la Constitución española de 1837 nunca se promulgaron por lo que la isla de Cuba siguió regida por un Capitán General que ejercía un poder prácticamente absoluto, generalmente en favor de los grandes propietarios de las plantaciones esclavistas de caña de azúcar -la llamada "sacarocracia"-, por ejemplo, tolerando la entrada clandestina de medio millón de esclavos procedentes de África entre 1820 y 1873. Ese estado de cosas se mantuvo hasta que apareció un nuevo grupo de propietarios ligados al comercio y a las empresas tabaqueras, en su mayoría emigrantes españoles de primera o segunda generación. Los gobiernos de la Unión Liberal del general O'Donnell formaron una comisión para estudiar las reformas que se debían aplicar en Cuba pero no llegó a ninguna conclusión. En ese contexto es en el que se produjo el Grito de Yara que inició la primera guerra de la independencia cubana.[7]

Causas de la guerra[editar]

Causas económicas[editar]

  • Cuba estaba siendo afectada por las crisis económicas de los años 1857 y 1866.
  • Las regiones occidental y oriental tenían diferente situación económica. La región occidental era más desarrollada, tenía más esclavos, mayor producción y más facilidades de comercio que la zona oriental. Esto hacía que muchos hacendados orientales se arruinaran.
  • España imponía altos impuestos y tributos sin consultar con los habitantes de la isla.
  • España sostenía un rígido control comercial que afectaba enormemente a la economía en la isla.
  • España utilizaba los fondos extraídos de la isla para asuntos ajenos al interés cubano, como financiar grandes desembolsos armamentísticos(más de la tercera parte del presupuesto nacional), desarrollar la colonia de Fernando Poo y otros. Estos gastos se hacían en un momento que se necesitaba un fuerte proyecto inversionista para modernizar la industria azucarera, lo cual empeoraba la situación de la colonia.
  • La comprensión de la necesidad de introducir el trabajo asalariado como única vía para hacer avanzar la industria azucarera, algo poco dado en las colonias españolas.

Causas políticas[editar]

Gobierno Provisional, 1869. Figuerola, Sagasta, Ruiz Zorrilla, Prim, Serrano, Topete, López Ayala, Romero Ortiz y Lorenzana (foto de J. Laurent).

La revolución española de 1868, La Gloriosa, fue precedida por una amplia conspiración vinculada a los intereses de los criollos reformistas cubanos, emparentados con lo generales Serrano y Dulce.[8] Pero la Gloriosa fue también el detonante de la revolución en Cuba, donde el ambiente estaba preparado psicológicamente desde el abandono de Santo Domingo en 1865 y la Guerra de Secesión Estadounidense. Sin embargo, la revuelta no fue encabezada por negros esclavos o libertos, sino por personajes de las clases medias. Acontecimiento que no habían previsto los criollos reformistas.[9]

  • España negaba a los cubanos el derecho de reunión como no fuera bajo la supervisión de un jefe militar.
  • No existía la libertad de prensa.
  • Era ilegal formar partidos políticos.
  • Fracaso de la junta de información de 1867 y con esto la agudización de las contradicciones colonia-metrópoli unido a la maduración de un pensamiento independentista con figuras como Félix Varela, José Antonio Saco y otros.

Causas sociales[editar]

  • Marcada división de clases.
  • La existencia de prejuicios raciales.
  • En Cuba existía la esclavitud, que además de ser cruel era un freno para el desarrollo económico de la isla, pues el desarrollo de la tecnología hacía imprescindible el uso de obreros cualificados.

De todos los grandes conflictos potenciales, la esclavitud era el mayor. En las Cortes de Cádiz, el abogado español antiesclavista Agustín Argüelles presentó en 1811 una proposición para abolir la trata de esclavos. El diputado cubano Andrés Jáuregui se opuso radicalmente, amenazando con una sublevación contra España si se abolía el tráfico. Las amenazas de segregarse y de pedir la anexión a Estados Unidos marcaron las siguientes discusiones y votaciones, donde los diputados americanos se manifestaron contra la trata de esclavos y los cubanos, tanto los criollos como peninsulares, a favor.[10]

Los cubanos integrantes del bloque oligárquico que residían fundamentalmente en las provincias de La Habana y Matanzas, se habían opuesto a la Guerra de los Diez Años, prefiriendo conservar sus esclavos y plantaciones — manteniendo sus negocios — a la libertad de la Isla.[11]

Opinión de José Martí sobre la guerra[editar]

Diez de Octubre

No es sueño, es verdad: grito de guerra
Lanza el cubano pueblo, enfurecido;
El pueblo que tres siglos ha sufrido
Cuanto de negro la opresión encierra.


Del ancho Cauto a la Escanbraica sierra,
Ruge el cañón, y al bélico estampido,
El bárbaro opresor, estremecido,
Gime,solloza y tímido se aterra.

Fragmentos del poema 10 de Octubre, escrito por Martí a razón del comienzo de la guerra

La guerra[editar]

La insurrección independentista comenzó el 10 de octubre de 1868 con el llamado Grito de Yara pronunciado por el hacendado Carlos Manuel de Céspedes en su propiedad del oriente de la isla llamada La Demajagua, un ingenio pequeño, anticuado, pobre e hipotecado por deudas[cita requerida]. Previamente Céspedes había liberado a sus esclavos. Sin embargo el grito de Yara no fue secundado por los hacendados del occidente de la isla, mucho más próspero que el oriente. Por su parte el "partido español" optó por enfrentarse tanto a los insurrectos como a los representantes del gobierno metropolitano que tras la revolución de 1868 pretendía introducir ciertas reformas en la isla, "por más que este programa liberalizador hubiese de ser, por fuerza, harto moderado, si pensamos que el poder estaba en manos de hombres como [los generales] Serrano o Dulce, asociados por sus respectivos matrimonios a la riqueza azucarera cubana".[12]

Así pues, la guerra comienza cuando Céspedes pone en la libertad a sus esclavos y lee la Declaración de Independencia (o Manifiesto del 10 de octubre, como también se le conoce), el 10 de octubre de 1868. En este documento Céspedes explica las causas de la guerra y sus objetivos.

Esta guerra tuvo un carácter antiesclavista,[13] anticolonialista y de liberación nacional. Además, desde el punto de vista cultural ayudó a que el sentimiento de nacionalismo se afianzara. Se luchó por el progreso de la economía y sociedad, por lo que tuvo un carácter contracultural.

El hito militar más relevante fue la toma de Bayamo por parte de los insurgentes, ciudad que posteriormente incendiarían. Cuando los generales enviados desde la península para combatirles, como el conde de Valmaseda o Valeriano Weyler, utilizaron la política de la tierra quemada, que ya habían usado en Santo Domingo, para dejar sin apoyos ni recursos a la guerrilla insurgente, Céspedes respondió con la misma política y ordenó la destrucción de las plantaciones de caña -«las llamas [habían de ser] los faros de nuestra libertad», afirmó- y a pedir que se sublevase a las dotaciones de esclavos -«Cuba libre es incompatible con Cuba esclavista». Este programa político, a pesar de que contemplaba la abolición de forma gradual e indemnizando a los propietarios, fue rechazado por los propietarios azucareros del occidente de la isla y por la burguesía de La Habana de origen metropolitano.[14]

El Gobierno Provisional de 1868-1871 envió a Cuba al general Domingo Dulce como nuevo capitán general para iniciara ciertas reformas que pusieran fin a la sublevación, pero se encontró con la radical oposición de la alta burguesía de La Habana, que controlaba el comercio, la banca, la producción de tabaco, las navieras y otras actividades fundamentales, y que contaba con el apoyo armado de los «batallones de voluntarios del comercio».

El citado "partido peninsular" o "partido español" es el que se hizo dueño de la isla, logrando no sólo echar a Dulce sino a la mayoría de los funcionarios nombrados por los gobiernos del Sexenio Democrático[cita requerida]. Es posible incluso que este grupo estuviera detrás del asesinato del general Juan Prim[cita requerida], presidente del gobierno español, que parecía dispuesto a negociar con los insurgentes, y que también fuera uno de los promotores de la Restauración borbónica en España ya que ayudó a financiar el pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos que el 29 de diciembre de 1874 puso fin a la Primera República Española seguramente[cita requerida] por medio de José Cánovas del Castillo, directivo del Banco Español en la Isla de Cuba y hermano de jefe del partido alfonsino, Antonio Cánovas del Castillo.

Que la guerra durara diez años a pesar de los medios con que contaban los que se oponían a los insurgentes independentistas se debió, según Josep Fontana, a la "escasa capacidad de la metrópoli, que hubo de ver cómo se perdía la tercera parte de los soldados llevados a la isla, vestidos con malos uniformes, mal alimentados y pésimamente preparados, de modo que un 90 por 100 de los que murieron lo hicieron en hospitales y por causas naturales".[15]

La ofensiva de la metrópoli: la "españolización" de la isla[editar]

España, al margen de su ofensiva militar, emprendió una ofensiva paralela, la civil. Para ello, incrementó el número de contingentes de inmigrantes españoles hacia Cuba, con el objeto de "Españolizar" la isla.

Del año 1868 a 1880, llegaron a Cuba 382.476 españoles, y para el año 1898, cuando Cuba logra su independencia, eran 960.682, de los cuales 449.287 eran civiles y 511.395 eran militares.[16]

Población española llegada a Cuba

Año Civiles Militares
1868 15.035 7.044
1869 14.005 26.200
1870 13.698 14.131
1871 11.880 17.819
1872 15.045 8.613
1873 14.475 11.995
1874 14.978 12.163
1875 14.616 19.419
1876 12.220 33.688
1877 10.080 17.818
1878 10.783 9.266
1879 15.109 26.323
1880 12.055 4.018

Cronología[editar]

  • 10-10-1868: levantamiento de la Demajagua y Manifiesto del 10 de Octubre.
  • 11-10-1868: ataque a Yara.
  • 20-10-1868: ataque y toma de Bayamo, letra del Himno Nacional en Bayamo.
  • 4-11-1868: primera carga al machete en Pinos de Baire.
  • 4-11-1868: levantamiento de las Clavellinas.
  • 26-11-1868: reunión de Las Minas.
  • Enero de 1869: acciones de los voluntarios en La Habana.
  • 11-01-1869: incendio de Bayamo.
  • 07-02-1869: levantamiento de LV en el cafetal González.
  • 10-04-1869: asamblea de Guaímaro.
  • 1869: José Martí publica los periódicos Diablo Cojuelo y Patria Libre, donde incluye el poema «Abdala».
  • 15-01-1871: deportación de Martí a España.
  • Julio de 1871: inicio de la invasión a Guantánamo.
  • 04-08-1871: combate del cafetal La Indiana.
  • 08-10-1871: rescate de Sanguily.
  • 1871: se publica la obra El presidio político en Cuba.
  • 27-11-1871 fusilamiento de los Estudiantes de Medicina.
  • 1873: se publica La República Española ante la Revolución Cubana.

Personajes importantes[editar]

Algunas de las figuras más importantes de la guerra fueron:

  • Carlos Manuel de Céspedes, quien no sólo fuera el iniciador del conflicto, sino que fue uno de los más radicales elementos en todo el proceso. Él fue el primer presidente de la República en Armas y fue también el primer funcionario cubano destituido de un cargo político. En una ocasión las fuerzas españolas detuvieron a uno de sus hijos y lo amenazaron con matarlo si no terminaba la guerra. Carlos Manuel respondió con una negativa que le costó la vida a su hijo. Este hecho le ganó el título de «Padre de la Patria».
  • El general Máximo Gómez, militar de carrera dominicano, quien había peleado contra sus paisanos anti-anexionistas cuando era un joven militar del Ejército Español y que, después de la derrota de éste en la que después fue la República Dominicana, se trasladó a Cuba, donde años más tarde sería uno de los líderes militares independentistas.
  • El general Antonio Maceo, un mulato liberto que ganó sus grados por su inteligencia estratégica y su valor.
  • El general Vicente García González (el León de Santa Rita), quien fuera el último jefe de los Ejércitos de la República de la Guerra Grande y uno de los generales más temidos y respetados por el ejército colonial español.
  • El mayor Ignacio Agramonte, un aristócrata de la zona del Camagüey, quien renunció a todas sus riquezas y se unió a los insurgentes y fue famoso por varias acciones militares que demostraron su capacidad como líder y sus dotes como estratega.
  • El general Calixto García.
  • El general José Maceo, uno de los hermanos menores de Antonio Maceo.

Leyes puestas en práctica por el gobierno de la República en armas[editar]

  • Junio de 1869: Ley de matrimonio civil.
  • Agosto de 1869: Ley de instrucción pública.
  • Agosto de 1869: Ley de organización judicial.
  • Agosto de 1869: Ley de organización Administrativa.
  • Agosto de 1869: Ley de Cargas Públicas.
  • Julio de 1869: Ley de Organización Militar.

Historia posterior[editar]

Después de esta fallida pero muy importante guerra, hubo otros conflictos menores, como la llamada «Guerra Chiquita», que tampoco tuvieron éxito.

Finalmente, el 24 de febrero del 1895, con el Grito de Baire, comenzó la Guerra del 95, que concluyó con la entrada de los Estados Unidos de América en la guerra en 1898 y la rendición incondicional de las tropas españolas ante las fuerzas cubano-estadounidenses. A esta última parte de la guerra se le conoce como la Guerra Hispano-Cubano-Estadounidense y también como la Guerra Necesaria.

Causas del fracaso[editar]

  • Regionalismo: Las tropas se negaban a salir de su zona de combate , lo que provocaba una desigualdad en el desarrollo de la guerra.
  • Indisciplinas militares: En esta etapa se realizaron dos sediciones:“Lagunas de Varona” y “Santa Rita” las dos protagonizadas por Vicente García, en la región de Las Tunas; en ellas el militar pedía cambios tan drásticos como la renuncia del presidente.
  • Falta de unidad: El desacuerdo entre los diferentes mandos de la guerra causó un desequilibrio entre el poder militar y el civil, lo que ya se venía manifestando desde la asamblea de Guáimaro, donde no quedaron claras las facultades de cada poder.
  • Inferioridad militar del ejército rebelde.

Notas[editar]

  1. a b Ramiro Guerra Sánchez (1972). Guerra de los 10[i.e. Diez] años. Tomo II. La Habana: Editorial De Ciencias Sociales, pp. 377
  2. Florencio León Gutiérrez (1895). Conferencia sobre la insurrección cubana. La Habana: Imprenta del Cuerpo de Artillería, pp. 25
  3. José Andrés-Gallego (1981). Historia General de España y América : Revolución y Restauración: (1868-1931). Madrid: Ediciones Rialp, pp. 271. ISBN 978-8-43212-114-2. 20.000 españoles y 35.000 cubanos.
  4. Nicolás María Serrano & Melchor Pardo (1875). Anales de la guerra civil: España desde 1868 à 1876. Tomo I. Madrid: Astort Hermanos, pp. 1263
  5. según estimación de José Martí en su obra "La revolución de 1868" citado por Samuel Silva Gotay en "Catolicismo y política en Puerto Rico: bajo España y Estados Unidos" pág. 39
  6. R. W. McColl & Gerhard Robbers (2005). Encyclopedia of World Geography. Tomo I. Nueva York: Infobase Publishing, pp. 222. ISBN 978-0-81607-229-3.
  7. Fontana, Josep (2007). pp. 372–373.  Falta el |título= (ayuda)
  8. Espadas Burgos
  9. Cardona y Losada, página 43
  10. Cardona y Losada, páginas 38 y 39
  11. Francisco López Segrera, "Raíces históricas de la revolución cubana (1868-1959)", página 220
  12. Fontana, Josep (2007). p. 373.  Falta el |título= (ayuda)
  13. En 1868, el hacendado Carlos Manuel de Céspedes libera a sus esclavos y toma las armas contra España por la causa de una Cuba libre, y otros terratenientes y esclavistas siguen su ejemplo. "La revolución cubana: orígenes, desarrollo y legado", Marifeli Pérez-Stable, página 22
  14. Fontana, Josep (2007). pp. 373–374.  Falta el |título= (ayuda)
  15. Fontana, Josep (2007). p. 375.  Falta el |título= (ayuda)
  16. LA INMIGRACIÓN HISPANA EN SANTIAGO DE CUBA (1868-1898). Maritza Pérez Dionisio (Universidad de Oriente, Santiago de Cuba), http://dspace.uah.es/jspui/bitstream/10017/5947/1/La%20Inmigraci%C3%B3n%20Hispana%20en%20Santiago%20de%20Cuba%20(1868-1898).pdf

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]