Segundo gobierno de Fernando Belaúnde

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Segundo Gobierno de Fernando Belaúnde Terry
(1980-1985)

245px

Escudo nacional del Perú.svg
Autoridades
Vicepresidentes Fernando Schwalb López-Aldana
Javier Alva Orlandini
Presidente del Consejo de Ministros Manuel Ulloa Elías
Fernando Schwalb López-Aldana
Sandro Mariátegui Chiappe
Luis Pércovich Roca
Datos Generales
Elegido en Elecciones generales de 1980
Toma de mando 28 de julio de 1980
Fin del gobierno 28 de julio de 1985
Gobierno Anterior Gobierno de Francisco Morales Bermúdez
Gobierno Posterior Primer Gobierno de Alan García Pérez
[editar datos en Wikidata]

El segundo gobierno no consecutivo de Fernando Belaúnde Terry, empezó el 28 de julio de 1980 y culminó el 28 de julio de 1985.

Aspecto político[editar]

Transferencia de poder: coyuntura previa[editar]

Las elecciones presidenciales de 1980 fueron resultado de un proceso transicional del poder iniciado cuatro años atrás, tras la inusitada culminación del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, el abandono de las líneas programáticas del velasquismo y el posterior desplazamiento de las FF.AA del Ejecutivo a sus cuarteles. El golpe militar interno en agosto de 1975 es llevado a cabo por el Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, posicionando a Francisco Morales Bermúdez en la presidencia, prometiendo intensificar y profundizar reformas anteriores. Sin embargo, Morales Bermúdez no logró lo que tenía planeado y no pudo resolver lo que enfrentaba el gobierno militar. Por lo tanto, estas decaídas significaron el inicio del fin de los militares reformistas y lo que quedaba del velasquismo es la esfera pública. Asimismo, se presenciaba un sentimiento anti-militarista dentro de la población, a pesar de que esta transición haya sido tutelada por ellos mismos. Un ejemplo claro del porqué se dio tal desafecto a los militares es la posterior represión a toda huelga popular (incluyendo la persecución a sus abogados y dirigentes), demostraron el fracaso en mantener el orden público. De esta manera, el 28 de julio de 1977 Morales Bermúdez anunció en su discurso presidencial la convocatoria a elecciones para el establecimiento de una Asamblea Constituyente, la cual, “debía redactar una nueva Constitución y facilitar el retorno a la institucionalidad democrática”.[1]

Realizadas el 4 de junio de 1978, las elecciones para la Asamblea Constituyente dio vida a los partidos políticos tras doce años de monopolio del poder político en manos de las FFAA. Con doce agrupaciones inscritas, los partidos políticos con mayor preferencia a conformar la Asamblea Constituyente fueron el Partido Aprista (35%), el Partido Popular Cristiano (24%), el Frente Obrero Campesino Estudiantil y Popular (12%), el Partido Socialista Revolucionario (7%) y el Partido Comunista Peruano (7%). Para estas elecciones, Acción Popular consideró que no existían condiciones mínimas de transparencia para la elaboración de una nueva Constitución al estar bajo supervisión de las fuerzas militares, decidiendo guardar la candidatura de Fernando Belaúnde Terry para las elecciones presidenciales de 1980.

Culminada la Asamblea Constituyente y puesta en marcha la Constitución de 1979, Morales Bermúdez convocó a elecciones presidenciales en 1980, ganando con comodidad “el mismo hombre que los militares habían sacado casi arrastrando del Palacio de Gobierno y cuyo régimen había denigrado largamente desde 1968: el arquitecto Fernando Belaúnde Terry” [1]

No obstante, las tensiones dentro del APRA tras la muerte de Víctor Raúl Haya de la Torre que impidió a los militares que dejen la base sólida que anhelaban. Es ahí, el momento cuando Belaunde pudo aparecer con el sentimiento que se desplegó por todo el país, a raíz del gobierno militar y expandiendo rechazo hacia este. Esta derrota aprista, y para la izquierda que esta traía consigo por la coyuntura que se vivía en generar un todo unitario, ofreció el triunfo de lo burgués y a pérdida de espacios que ofrece este nuevo régimen en la minoría.

Cabe resaltar la importancia de 3 rasgos que lo identificaran a este proceso político: primero, que los militares no fueron derrotados en su totalidad, debido a Morales Bermúdez y la inconfortable presencia de la tutela militar que acompañó este periodo, pero específicamente los militares del segundo período, ya que ellos mismos derrotaron a Velasco y lograron cierta tranquilidad con la clase burgués, además, de cierta autonomía de las Fuerzas Armadas en el nuevo régimen político que se quería implementar. Segundo, el movimiento popular que se formó en esos años sufre unas ciertas derrotas importantes en el ámbito de los sindicatos y que, tras la debilidad y tensión de la Izquierda, todo el apoyo que logró se dispersó en la Asamblea Constituyente que se forma en esos años. Sin embargo, los izquierdistas no se excluyen totalmente de la arena política, se pudo ver que, aun así dividida, logró alcanzar cierta representación parlamentaria en la Asamblea y jugó un rol importante en esta. Tercero y último, se mantuvo la polarización social debido a la política económica que se aplicaba en esos tiempos, a pesar de que el país enfrentaba crisis en todos los sectores social, político y económico. Lo que se tenía era un sector significativo de la población que se encontraba desempleado o con trabajos mínimos que no les permitía vivir dignamente, esto último alimentó la polarización de toda la masa popular. Los rasgos mencionados representaron a una clase modernizante muy particular. No se trataba de una nueva oligarquía debido a que esta había sido erradicada en 1968, sino que el Estado, al empezar a generar un orden interno por la liberación de las tensiones con el sector empresarial privado y nativo, se abrió las puertas para lograr la transferencia de la hegemonía del capital, que se entrelazó con la burguesía empresarial.

Proceso electoral: elecciones presidenciales 1980[editar]

Luego de la publicación de una nueva Carta Magna en 1979, las elecciones de abril de 1980 serán escenario de particularidades y novedades. En primer lugar, serán los primeros comicios presidenciales que contarán con sufragio universal, pues, se consciente el voto a los analfabetos. Asimismo, fijó el mandato presidencial en cinco años, fortaleció el poder presidencial, continuó con el sistema bicameral y estableció la “segunda vuelta electoral”. De la misma manera, serán los comicios con el número más alto de candidaturas, siendo quince los partidos inscritos. [2]

Tras la alta votación obtenida por el Partido Aprista en las elecciones de la Asamblea Constituyente, los pronósticos tendían a situarlo como virtual ganador. Sin embargo, el fallecimiento de Víctor Raúl Haya de la Torre en 1979 trajo consigo cambios internos en el partido. Se produce así una inevitable lucha entre una facción conservadora del aprismo, representada por Andrés Townsend, Luis Alberto Sánchez y Ramiro Prialé; y otra facción más cercana a la socialdemocracia, representada por Armando Villanueva y Alan García Pérez. [2]​ Tras disputas internas, Villanueva y García Pérez toman la batuta del partido.

Los partidos de izquierda, los cuales también recibieron gran aceptación de la sociedad civil en los comicios de 1978 (aunque de forma partida), intentaron crear un frente en función obtener un porcentaje importante. La Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) fue un proyecto de distintos partidos de izquierda, pero debido a problemas ideológicos, nunca llegó a ser un proyecto sólido.

El Partido Aprista dividido y la izquierda ideológicamente fragmentada crea un escenario propicio para la candidatura de Fernando Belaúnde Terry y Acción Popular, planificada desde 1978. Fernando Belaúnde gana las elecciones con un 45% de los votos, seguido por Armando Villanueva del Campo y el PAP con un 27% de votos válidos. En tercer lugar se situaría Luis Bedoya Reyes, candidato del Partido Popular Cristiano con un 9% de los votos válidos, seguido de Hugo Blanco Galdós, líder el Partido Revolucionario de los Trabajadores con un 3% de los resultados. Tras una alianza con el PPC, Acción Popular también obtendría mayorías en ambas cámaras, creando así un escenario de gobernabilidad entre el Ejecutivo y Legislativo que no había tenido en su primer gobierno en 1963.

Transición y toma de mando[editar]

En la quincena de junio, el Partido Popular Cristiano (PPC) de Luis Bedoya Reyes, decidió establecer un compromiso con Acción Popular tanto en el Gobierno como en el Congreso, lo que permitiría dar una mayoría sólida al gobierno en ambas cámaras del legislativo; días después, Belaúnde dio a conocer que Manuel Ulloa Elías presidiría el Consejo de Ministros y sería también Ministro de Economía; de igual manera, anunció a dos miembros del PPC como ministros y al resto de miembros del gabinete, salvo los ministros militares (Aeronáutica, Guerra y Marina) y el de Energía y Minas.

El día 30 de junio, Fernando Belaúnde fue proclamado como presidente electo por el Jurado Nacional de Elecciones, acto con el cual se concluye el régimen militar y se abre un proceso político, se dará dentro de un contexto de continuidad con dos fuerzas centrales: la burguesía y el movimiento popular, quienes jugaron papeles importantes en la arena política. Como sustento, Pease señala que “la política económica, acentuado persistentemente la pauperización de amplios sectores medios y populares, a la par que, abriendo mejores condiciones de rentabilidad a la gran burguesía, define los ejes principales de esta polarización social.[3]​ Por su lado, las masas populares y las derrotas que sufrió la política izquierdista definieron “el asentamiento de este régimen político y su estabilidad en un proceso complejo que no solamente atañe a la acción del Gobierno sino a todas las fuerzas políticas, en particular a su enraizamiento en las masas”. [4]

El presidente saliente, Francisco Morales Bermúdez implantó una jurisdicción militar para evitar cualquier tipo de represalias en los actos oficiales y manifestó que no asistiría a dichos eventos. Sin embargo, realizó una recepción el domingo 27 de julio para las delegaciones extranjeras que asistirían a la toma de mando. La ceremonia de posesión se realizó en el Congreso de la República el lunes 28 de julio de 1980, contó con la presencia de los presidentes Julio César Turbay de Colombia, Jaime Roldos Aguilera del Ecuador, Rodrigo Carazo de Costa Rica, Adolfo Suárez de España y Luis Herrera Campins de Venezuela; los miembros de la Junta de reconstrucción de Nicaragua, Sergio Ramírez Mercado y Rafael Córdoba Rivas, además estuvo la primera dama de EE.UU. Rosalynn Carter, el embajador de EE.UU. Harry W. Shlaudeman, el representante de Ecuador, Galo Plaza Lasso y el ministro de Minas de Zambia, Mwaya Mumbana.

El proceso transferencia resulta relevante porque a lo largo del gobierno de Fernando Belaunde Terry, por la consistencia de las masas populares y su consistencia en la arena política, la que profundizó la crisis del gobierno y presionando al gobierno para conseguir buenas reformas para una salida progresiva en cada campo político y dejar atrás a crisis.

Elecciones municipales 1980[editar]

Tras doce años de autoritarismo militar, el Perú abrió la década de 1980 con altas expectativas en redefinir el sistema político y económico en vistas a la superación de la crisis económica: en Belaúnde descansó la responsabilidad de dirigir al país hacia un desarrollo democrático de las instituciones. Es así como Belaúnde guió sus primeras acciones a satisfacer dicho imaginario, especialmente a través de la inmediata devolución de los medios de comunicación a sus propietarios y la convocatoria a elecciones municipales. Las elecciones municipales de 1980 permiten a las fuerzas políticas de oposición, según Henry Pease, a reorganizarse tras los resultados adversos de los sufragios generales (2015: 287). Es así como surgirá la alianza electoral Izquierda Unida, un conjunto de grupos marxistas y no marxistas unidos en torno a la entonces carismática figura de Alfonso Barrantes Lingán, quien llegará a ser el primer alcalde de izquierda de Lima en 1983.[5]

El Partido Aprista siguió dividido de manera interna posteriormente a las elecciones presidenciales, agudizándose las diferencias entre ambas facciones, llevándose a enfrentamientos entre grupos de choque en cada bando.[2]

Las elecciones municipales se realizan el 23 de noviembre de 1980, contando con la participación del 69% de votantes registrados (6 586 696). Los resultados dieron como ganador a Acción Popular con un 36% de los votos, dándole la oportunidad de controlar municipios importantes y ampliar su alcance de acción, en recurso y territorio. Izquierda Unida queda en segunda posición con el 23% de los votos válidos, seguido por el Partido Aprista con el 22%.   

Aprobación Presidencial[editar]

Archivo:Aprobacion belaunde.jpg
Evolución de la aprobación del Segundo Gobierno de Fernando Belaunde

Por otro lado, el restablecimiento de la democracia fue bienvenida con los brazos abiertos con el 82.20% de participación ciudadana, número alto debido a que ocurrió algo particular en estas elecciones: se permitió el voto universal, el cual significó la finalización y celebración de distintos años de lucha por los derechos políticos y sociales.

Sin embargo, los resultados luego de las elecciones contradijeron lo dicho en el párrafo anterior. Como dice Cotler, estas elecciones, como la mayoría, fueron muy poco democráticas a pesar de la imposición del sistema. Lo que sucedió fue que partidos de izquierda que no tenían oportunidades de ganar trasladaron su voto a Belaunde Terry (Acción Popular) quien ganó debido a que, en verdad, era visto como “el mal menor” en comparación con otras agrupaciones políticas, como el APRA, partido que tenía casi asegurado el triunfo.[6]

En ese sentido, se predecía que el respaldo y la popularidad de cualquier presidente electo no iban a ser altos, en cualquiera de los casos. Pero, impredeciblemente, el apoyo presidencial fue plural y amplio al principio. No obstante, a lo largo de su mandato se fue reduciendo debido a las medidas que las autoridades y él tomaron respecto a los graves problemas que surgieron, como el terrorismo, la crisis económica y los desastres que dejó el Fenómeno El Niño, el cual fue uno de los más fuertes que el Perú haya sufrido.[7]

En específico, la encuestadora Pulso Perú muestra que casi a finales del primer año de su gobierno (abril de 1981), Fernando Belaunde Terry tuvo el 48% de aprobación, mientras que su desaprobación fue de 35%. Tuvo un pequeño tropiezo en su popularidad, la cual, octubre del mismo año, bajó a 47%. Por otro lado la desaprobación también bajó 4 puntos porcentuales, pero la razón de esto fue que el número de personas encuestadas no sabían que responder aumentó.

Archivo:Aprobacion belaunde 2.jpg
Aprobación del Segundo Gobierno de Fernando Belaunde durante el Fenómeno El Niño 1982-1983.

Para inicios de 1982, la caída de la popularidad de Belaunde bajó drásticamente hasta 30%. Análogamente, su impopularidad subió en gran medida: 45%, como si los resultados se hubieran invertido respecto al año anterior. Sin embargo, en octubre del mismo año, la aprobación se recuperó y subió hasta los 33%, pero la desaprobación no sufrió ningún cambio.

En 1983, la reputación del presidente se vio afectada negativamente otra vez, y de manera significativa. Para el mes de Junio, único mes del año en el que se realizó la encuesta, la desaprobación se incrementó hasta el 62% y la aprobación decreció hasta 22%, dejando mucho que desear del presidente y su reacción frente a los graves problemas que aparecían. Por otro lado, las encuestadoras DATUM e IPSOS también recopilaron datos que confirman esta decaída importante de la popularidad presidencial de Belaunde, específicamente, a causa de El Niño. Según estas, desde julio de 1982 hasta julio de 1983, la aprobación bajó de 31% hasta 21 %; el margen de diferencia de la data que brindan DATUM, IPSOS y Pulso Perú es mínimo, por lo que es posible decir que coinciden con la caída, y consecuentemente, se afirma como una de las causas principales tal fenómeno ambiental. A este último problema se le suman los otros dos ya mencionado, la guerra interna que se estaba expandiendo por toda la sierra sur hasta tal momento, y la crisis económica, causante del imparable descontento de la gente.

Siguiendo con los datos de Pulso Perú, para finales de 1984, la popularidad del presidente mostró cierta mejoría, bajando su desaprobación hasta 54% y subiendo la conformidad de la gente con él hasta 25%. Sin embargo, la tendencia de recuperación no duró mucho ya que iniciando su último año de mandato, la impopularidad ascendió estrepitosamente a 70% mientras que su apoyo cayó hasta 18%, teniendo un pequeño remonte a finales del año, llegando a 23% y la reprobación a 63%.

Cabe resaltar un factor importante por el cual la popularidad presidencial de Fernando Belaunde no bajó mucho más de lo que debería haberlo hecho luego de las dificultades que tuvo que afrontar a los largo de su gobierno. Este factor es la prensa y su influencia en la gente. De acuerdo a Henry Pease, había un vasto número de diarios que apoyaban al segundo gobierno belaundista, entre ellos se tienen a El Comercio, La Prensa, Expreso y Correo, mientras que los otros son periódicos menos influentes; es de importancia que se sepa que las opiniones sobre el mandato en los diarios eran tan parciales que los mismos grupos derechistas tenían que leer a El Diario, cuya facción era la izquierda, para que al menos se sepa un poco de la oposición.[8]

Archivo:Artículo de Ricardo Blume en El Comercio (1985).jpg
La opinión sobre el presidente Belaunde Terry y su performance durante su segundo gobierno, escrita por Ricardo Blume

El artículo de Ricardo Blume en El Comercio publicado en abril de 1985 es un claro ejemplo del apoyo que este diario le tenía al régimen. En tal texto se expresa con palabras eufóricas la experiencia del autor en los momentos que fue a votar por Belaúnde y cuando lo apoyó en las etapas más duras por las que el presidente pasó. En una parte de la pieza hasta menciona:

“Creo que tenemos a un presidente de lujo. Un presidente que ya quisieran muchos países civilizados. Un hombre positivo y honesto, dedicado por entero al país, sin una sola frivolidad, sin que se le conozca una sola falta. (Y estoy hablando de un país sumido en la inmoralidad)” .[9]

Relación del Gobierno con las fuerzas políticas en los primeros años de la democratización[editar]

La principal parte de la democratización se dio durante el primer año del gobierno de Fernando Belaúnde. Dentro de esta parte, hay 3 fuerzas políticas que tomaron un papel significativo en esta etapa del periodo presidencial: los partidos políticos, los movimientos sociales y las FF.AA.

Partidos Políticos[editar]

El partido presidencial, Acción Popular, presentó ciertos conflictos internos luego de que Belaúnde haya sido elegido como mandatario. En específico, el partido se dividió en dos: la facción que estaba del lado del Primer Ministro, Manuel Ulloa Elías, quien defendía su posición capitalista transnacional y a los personajes que estaba involucrados con esta, junto con la tecnocracia; y la otra facción que era liderada por Javier Alva Orlandini, quien en un primer momento fue Senador y luego se convirtió en presidente del Senado, se preocupaba más por la administración del mismo partido y el control sobre este(Pease, 1981). Estos apuros dentro Acción Popular fueron muy notorios debido a que el plano políticos estaba despejado por la ausencia de la oposición. En ese sentido, Belaúnde tomo una postura arbitraria, dejando que ambas tendencias logren sus objetivos. [10]

Acción Popular tuvo como aliado al Partido Popular Cristiano, el cual obtuvo dos puesto dentro del Gabinete Ministerial y un papel particular en la política industrial. A pesar de tratarse de un pequeño socio, su aprobación en las elecciones municipales fue creciendo, haciéndole recordar al partido presidencial lo importante que podría ser y que su apoyo no será para siempre. Sin embargo, su influencia no alcanzaba un nivel nacional.[10]

Respecto al APRA, golpeado fuertemente por la pérdida electoral, y más aún, por el fallecimiento de su líder máximo, Víctor Raúl Haya de la Torre, sufre también un resquebrajamiento dentro del partido en los primeros años del gobierno. Este se divide en dos grupos: los que apoyan a Armando Villanueva o “armandistas”, con tendencia social demócrata, y los que siguen a Andrés Townsend (andresistas), quienes poseen una línea liberal.[10]​ Este conflicto fue el causante de que el APRA no se pueda organizar y así pueda formar una oposición firme, dándole un espacio a la Izquierda. Las dificultades por las que pasaba el APRA eran de tal magnitud que Henry Pease menciona lo siguiente:

“La crisis del APRA no sólo le ha impedido asumir un rol protagónico, sino que está mermando su organizado y su arraigo en las masas. Aún si logra superar la quiebra actual, queda desdibujado su perfil político-ideológico, que por otra parte no ha sido cubierto por otra fuerza centrista” .[10]

Para principios del mandato, la Izquierda, liderada por el partido Izquierda Unida, presentaba indicios de mejoría en su organización al verse que estaba logrando la unidad. Sin embargo, surge un debate sobre cuál debería ser el camino de esta nueva unidad, tanto en ideología y la manera de cómo llegar al poder. Este problema fue acrecentándose hasta el punto de que la Izquierda no sea tomada como una fuerza opositora importante, a pesar de sus grandes ideas individuales. En ese sentido, la Izquierda no aprovechó la oportunidad que el APRA le había dejado para ser una fuerza de oposición(Pease, 1981).

Como conclusión, el gobierno tuvo un ambiente muy favorable para realizar sus planes, más aun teniendo la mayoría en el Congreso.

Los movimientos sociales[editar]

La llegada de la democracia también significó la llegada de nuevos movimientos populares, al permitirse que la oposición actúe abiertamente. Consecuentemente, todos los partidos políticos tuvieron la oportunidad para rearmar organizaciones populares, tanto para hacerse notar más en la escena pública y llegar al poder, como para mantenerse activos durante el nuevo gobierno inminente.

Sin embargo, lo sucedido dentro de Izquierda Unida y del APRA también tuvo como repercusión la mala estructuración de los movimientos sociales, lo cual daba un ambiente de poca participación y movilizaciones. Empero, la entrada de un nuevo presidente junto con la “apertura social” fue motivo para que las masas se dinamicen sobre todo varios de los sectores, como el manufacturero, comercial, minero y público. En ese sentido, el número de huelgas realizadas el primer año de gobierno de Belaunde aumentó notablemente. Se registraron 739 huelgas en todo 1980 y 553 en 1981 (desde enero hasta agosto).[10]

Por último, es de importancia que se mencione que uno de los resultados que conllevó la democratización fue la formación de organizaciones campesinas, cuyo número se incrementó por toda la sociedad rural,[11]​ gracias a las medidas tomadas durante el gobierno militar, como la desaparición de los grandes terratenientes por las expropiaciones y la ruptura de las relaciones señoriales, que dieron las condiciones para que esto suceda. Como resultado se tuvo la concretización de la ciudadanía del campesinado peruano y su participación en movimientos para que lleguen a tener una representatividad digna que vele por sus intereses comunes.[12]

Las Fuerzas Armadas[editar]

El papel de las FF.AA en el segundo gobierno de Belaúnde será de suma importancia por dos razones: el régimen precedente fue comandado por los mismos militares a causa de un golpe de Estado institucional; y porque el inicio de este nuevo mandato coincide con el inicio del conflicto armado interno liderado por el Partido Comunista Sendero Luminoso.

En principio, las FF.AA siempre han estado atentas a las acciones que los gobiernos democráticos han realizado, sobre todos desde la segunda mitad del siglo XX. Luego del régimen militar, el poder de la institución quedó intacto debido a ciertas estrategias legales que la dejaban intocable ante el Poder Ejecutivo. En ese sentido, y con esas bases legales, Belaúnde entró al poder con un carácter sumiso respecto a las acciones de las FF.AA. Como principales ejemplos se tiene la designación de 3 militares retirados en cargos ministeriales, con el fin de que el poder de la cúpula militar se refuerce; y la presencia de los militares en varias de los eventos presidenciales o asuntos en los que no se necesitaban a autoridades del Ejército. Sin embargo, no todo era sumisión del Estado, sino que también hubo casos en los que las FF.AA le daban la razón y apoyaban las decisiones que el presidente y las autoridades del gobierno tomaban independientemente, como el caso del conflicto con Ecuador en 1981.[10]

A pesar de lo anterior, era obvio que el recién entrante gobierno democrático, que trataba de ajustar al país con el sistema se mostraba débil, aparte de la debilidad que los partidos y otras fuerzas políticas estaban presentando, necesitaba del amparo de los militares,[10]​ más aún cuando Sendero Luminoso empezó con su expansión con miras al ámbito nacional (1982).

Respecto al conflicto armado, Cotler señala que Belaúnde definía al problema terrorista como un simple levantamiento, el cual podía ser solucionado con el envío de policías a la zona de ataque. Sin embargo, la situación empeoró y el presidente tuvo que aceptar la gravedad del problema. Su solución inmediata fue darle las facultades a las FF.AA para que se hagan cargo de la subversión que había tomado carácter político y tengan el control político en las zonas de emergencia que hoy cubren la mitad del país.[13]

Sin embargo, los lazos con los militares se volvieron ambiguos luego de que la intervención de estos se haya hecho incontrolable en asuntos que incumbía solamente al gobierno. Como consecuencia, la autonomía institucional que las FF.AA tenían les fue cancelada, lo cual tuvo como resultado el resquebrajamiento de los militares y la imposibilidad de que se organicen para un golpe de Estado, junto con su desmoralización y desorientación.[10]​ Esto último, sumado a la ayuda económica denegada que las FF.AA. necesitaban, también fueron causa de que la reacción ante el conflicto armado interno sea paupérrima y lenta, permitiendo que Sendero Luminoso avance con mayor facilidad.

Relaciones con el Poder Legislativo[editar]

El régimen democrático tuvo como característica especial el diálogo y la coordinación entre los Poderes del Estado, especialmente entre el Ejecutivo y el Legislativo, para tratar los grandes problemas del país y buscar en conjunto la solución más adecuada. La actitud del Poder Ejecutivo fue de constante apoyo para que las Cámaras Legislativas pudieran cumplir con su labor fiscalizadora. Para ello, los ministros de Estado concurrieron no sólo al Senado y a la Cámara de Diputados, sino también a las reuniones de las Comisiones ordinarias e investigadoras tanto a invitación como por propia iniciativa.[14]

Senado[editar]

En la primera Legislatura Ordinaria de 1984, el Ministro del Interior, Dr. Luis Pércovich Roca, asistió el 26 de agosto para informar sobre la muerte del dirigente campesino Jesús Oropeza Chonta, asesinado en Puquio. El 13 de septiembre de ese mismo año asistió el Ministro de Transportes y Comunicaciones, arquitecto Carlos Pestana Zevallos, para informar sobre las construcciones y reparaciones de carreteras, en especial de la red nacional. Y el 9 de octubre lo hicieron los señores Ministros de Energía y Minas, Ing. Juan Incháustegui Vargas, y de Economía, Finanzas y Comercio, Ing. José Benavides Muñoz. El Ministro de Energía y Minas explicó las negociaciones del proyecto cuprífero Cerró Verde II entre el gobierno y el consorcio japonés Marubeni Mitsui y sobre la recuperación de la inversión hecha en el yacimiento de Cuajone por la firma Southern Peru Cooper Corporatio. Por su parte el Ministro de Economía sustentó las razones que tuvo el Ejecutivo para promulgar los Decretos Supremos Nos. 039 y 301 de 3 de febrero y 13 de julio por los cuales se reducen los porcentajes de retención en petróleo crudo.[14]

Cámara de diputados[editar]

El 28 de agosto de 1985 el Ministro del Interior, doctor Luis Pércovich Roca, asistió a la cámara de Diputados a una sesión secreta. Las Comisiones Ordinarias e Investigación mantuvieron intenso diálogo con los Ministros de Estado, habiéndose registrado.entre agosto de 1984 y enero de 1985 un total de 20 reuniones de trabajo.[14]

Comisión Permanente[editar]

La Comisión permanente del Congreso se instaló el 16 de diciembre de 1984. Durante su funcionamiento hasta el 26 de marzo de 1985, no concurrió a sus sesiones ningún Ministro de Estado.[15]

Política Exterior[editar]

Ante un escenario de bipolaridad Este-Oeste, Belaúnde consideró importante apoyar las causas de los países en desarrollo, buscando un nuevo sistema económico. Esta postura internacional la sostuvo en el marco de las Naciones Unidas. Asimismo, para el arquitecto Belaúnde, era importante unidad entre los países de la región. Debido a este motivo, se sirvió de mecanismos de consulta y coordinación, para consolidar una opinión territorial entre los países sudamericanos frente a los dilemas del escenario internacional, en especial sobre los problemas de la deuda y la ortodoxia fiscal impuesta por organismos financieros multilaterales.[16]​ La posición de Belaunde al respecto fue clara: lograr de los acreedores mejores condiciones de pago, sobre la base de fórmulas negociadas y de mutua conveniencia. Al igual que en otros asuntos de política exterior no propuso ni la ruptura ni la confrontación, sino soluciones derivadas de un consenso sustentado en la identificación de intereses comunes entre acreedores y deudores.[17]

Belaunde representó un liderazgo importante en la dinámica internacional persiguiendo los intereses de los países del Tercer Mundo, con una posición respetuosa frente a los países industrializados, y sus organismos: puso nuevos temas en la mesa del debate internacional: reclamó comercio justo; propuso un mayor equilibrio, más racional y equitativo, en las relaciones económicas entre países asimétricos; planteó la conveniencia de revisar las bases fundamentales del sistema financiero internacional para que éste pudiera contribuir de manera más eficaz al desenvolvimiento e integración de los países del Tercer Mundo; tuvo clara visión acerca de las posibilidad que el Perú tenía para impulsar su desarrollo a través de un programa audaz de inversiones públicas debidamente financiado por los organismos multilaterales del ramo.[18]​ El Perú apoyó en el ámbito de organismos como el Sistema Económico Latinoamericano (SELA) los planteamientos formulados para definir una posición regional sensata y dialogante a fin de hacer frente al grave problema derivado de la rápida modificación de las condiciones financieras internacionales, en virtud de las cuales América Latina, receptora de flujos positivos de capital hasta 1982, se convirtió, a partir de entonces, en exportadora neta de los mismos.[19]

Respuesta del Estado frente a la violencia terrorista[editar]

Desde 1980, la crueldad y violencia guerrillera se evidenció. En Ayacucho y Huancavelica, durante los años 1980 - 1985, sufrió la aparición de numerosos ataques subversivos. La policía, que debía enfrentar tan inesperada amenaza, no estaba preparada para responsabilidad de tal magnitud. Fue entonces cuando el gobierno encomendó a las fuerzas armadas el restablecimiento y mantenimiento del orden en las regiones afectadas. Belaúnde primó el aliento a la comunidad y a la fuerza pública para lograr la estabilidad del orden.[20]

Aspecto económico[editar]

La crisis económica que sumergió al Perú en la década de 1980 no es un caso aislado dentro de la región latinoamericana: fue un fenómeno socioeconómico territorialmente extenso que se caracterizó por la agudización de la deuda internacional y el estancamiento económico. Popularmente llamada “década perdida”, fue el periodo económico más traumático a lo largo de la historia sudamericana según José Antonio Ocampo, ex director de la Comisión Económica para América Latina en el 2014 (CEPAL). La aparición de políticas de ajuste ante el endeudamiento internacional, heredado de la década anterior por una fuerte intervención del estado en la economía, abrió paso a diferentes impactos a nivel social, económico y político en cada Estado.

El segundo gobierno Belaundista, apoyado en el legislativo por el Partido Popular Cristiano, apostó por tomar medidas orientadas a restablecer el orden económico y la estabilidad política. Enfrentado a la crisis de la producción agraria, la debilidad de la burocracia pública, el surgimiento de Sendero Luminoso/MRTA y al fenómeno del Niño (que en 1983 ocasionó graves daños en la infraestructura vial y en la agricultura), encaró un obstáculo mayor que determinó la necesidad de ajustes económicos importantes en el país: la agobiante deuda externa heredada del decenio anterior.

“El endeudamiento externo fue tan voluminoso que en 1978 llegó a representar más del 60% de las exportaciones (…). Esta situación se agravó en los años que siguieron. En la medida en que los préstamos se volvieron más costosos y los plazos cada vez más perentorios, esas colocaciones, en lugar de apoyar a la estructura productiva, reforzaron los patrones tradicionales de dependencia y subordinación al mercado. Una muestra del extremo a que se llegó es el presupuesto de la República para 1983, que destinó alrededor del 40% para cumplir con las deudas contraídas, y la balanza de comercio, que asignó más del 50% de las exportaciones al mismo fin.” (Matos Mar 2004: 48 – 49)

Gabinete Ulloa[editar]

El segundo gobierno belaundista inicia con Manuel Ulloa Elías como ministro de Economía y Presidente del Consejo de Ministros. Ante la crisis económica descrita, Ulloa aplicó una tímida reducción del gasto fiscal. Se reanudaron las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional tras las grandes sumas que acumulaba la deuda externa nacional. En 1983, el FMI exigirá por primera vez al gobierno que aplique las cláusulas del Consenso de Washington, algo que no se hizo efectivo hasta el gobierno de Fujimori, mientras que en países como Mexico ya se estaban aplicando.

Gabinete Schwalb[editar]

Tras resultados negativos del programa económico guiado por el ministro de Economía (crecimiento lento del Producto Bruto Interno y estancamiento de diversos sectores de la economía - incluyendo el exportador-), Ulloa renunció en 1982. Así Fernando Schwalb López-Aldana asumió como premier, cambió a la mayoría de miembros del gabinete original y designó a Carlos Rodríguez-Pastor Mendoza como nuevo ministro de Economía. Se intentó estabilizar la economía a través de políticas de ajuste, sin dejar de lado las obras públicas. En 1983, el Fenómeno del Niño golpeó gravemente la economía nacional. “El gabinete de Fernando Schwalb no logró detener la decadencia económica ni la creciente sensación de descontento debido a las acciones armadas de Sendero” (Pease 2015: 293).

Con una inflación que superaba el 100%, un endeudamiento nacional externo trazando los diez mil millones de dólares y Sendero Luminoso ganando territorios a través el país, Belaúnde decidió designar a Sandro Mariátegui Chiappe, hijo de José Carlos Mariátegui, a la Presidencia del Consejo de Ministros.

Gabinete Pércovich[editar]

Luis Pércovich Roca fue el último primer ministro de Belaúnde Terry, designado en octubre de 1984, nueve meses antes de la las elecciones de 1985. El nuevo jefe de gabinete solo intentó pasar las riendas del poder, pues la economía marcaba desde ya una tendencia negativa futura, irremediable a esas alturas del gobierno (Pease 2015:293). De esta forma, el Perú queda estancado en una crisis económica cada vez más aguda; no obstante, Belaúnde logra terminar los cinco años correspondientes.

“Se asumía que la elevada inflación era causada por el excesivo gasto público y privado. Por ello, se quería reducir para volver a crecer de manera sana, haciendo caja para pagar la deuda externa. Sin embargo, se generó una profunda recesión con inflación elevada y el tramo final del segundo gobierno Belaundista fue vivido como una pesadilla” (Zapata 2016: 49 – 50)

Aspecto social[editar]

El elevado endeudamiento externo afecta la precariedad del sistema y desde 1982 el crecimiento económico desciende en gran magnitud, como consecuencia se presenta un enorme número de desempleados, debilitamiento de la sociedad civil, crisis de los partidos políticos y la informalización de las clases populares. Así mismo, el Fenómeno del Niño afectó el PBI peruano que disminuyó en -6% y la inflación sube en un 135% al año. Entre 1982 y 1983 ocurrió el Fenómeno del Niño, que golpeó fuertemente a la costa norte de Perú. A partir de 1983, la caída de los precios de los metales desencadenó una preocupante crisis económica, que se evidenció con las dificultades para el pago de la deuda externa, un fuerte aumento de la inflación y la devaluación del sol.

Motín en el Penal El Sexto[editar]

Otro incidente de gravedad ocurrido en su gobierno fue la debelación del Motín del Penal El Sexto, reclusorio ubicado en el centro de Lima, la mañana del 27 de marzo de 1984 un grupo de 60 reclusos tomó como rehenes a varias personas que visitaban el penal para entregar donaciones que ayudarían a paliar las duras condiciones carcelarias del viejo recinto, reclamando el fin de los abusos, mejor alimentación y vehículos para salir del penal, entre los rehenes se encontraba la esposa del Embajador de Venezuela, este hecho fue conocido por el presidente quien ordenó las negociaciones para poner fin al problema, sin embargo los reclusos se mantuvieron inflexibles y acrecentaron su violencia, asesinando frente a las cámaras de televisión a dos de los rehenes.

Por la noche el motín fue develado por un grupo especial de la Guardia Republicana que ultimó a 22 internos, hirió a 40 y dispersó al resto, este hecho fue el más violento de ese año, incluso el Ministro del interior de aquella época no dudó en declarar que el motín tuvo una inspiración directa de Sendero Luminoso, debido a que varios de sus integrantes estaban recluidos en el viejo penal, el mismo que fue desalojado y clausurado al año siguiente.

Políticas barriales[editar]

Otro principal problema que se presenta es el comienzo de las acciones terroristas de Sendero Luminoso. Se inició en Ayacucho y luego en Lima, con un atentado contra la municipalidad de San Martín de Porres y posteriormente el conflicto armado interno. Para Matos Mar, la guerra armada interna entre Sendero Luminoso y las Fuerzas Armadas, “alteraron profundamente el ritmo de las migraciones de la sierra a la costa, sometieron a una profunda crisis a las comunidades campesinas y a la población rural de la sierra. Despertaron y alteraron la vida de los grupos amazónicos”. (2012)

Las barriadas no tomaron partido por el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry, pero sufrieron un fuerte impacto por la crisis de vivienda que los obligaba a invadir sin diferenciar si los terrenos eran de propiedad pública, privada o en litigio lo que generó represiones.

Las elecciones municipales en noviembre de 1980 se dieron en un contexto de intensas movilizaciones y marchas por la ciudad limeña. Comenzó, desde agosto, con el surgimiento de la barriada Villa Violeta en Comas y 30 de agosto en Villa Maria del Triunfo, mientras se celebraba la primera Convención de Barriadas en Chaclacayo. Las barriadas del Cono Sur y la Federación Distrital de El Agustino protestaban frente a la Empresa de Saneamiento de Lima, demandando agua potable. (Matos: 2012) El primero de noviembre, días antes de las elecciones municipales, los pobladores del Cono Este, especialmente los de Canto Grande y Huáscar, realizaron una marcha masiva hacia el Parlamento con la finalidad de exigir agua potable, alcantarillado y luz eléctrica. Para enero de 1981, surgieron cuatro barriadas en San Juan de Lurigancho, a la vez ocurría un paro nacional y una marcha masiva de las barriadas del Cono Este a Palacio de Gobierno.

El gobierno nacional y el Congreso presenta una política de “asentamientos humanos”, en el cual la tarea de resolver los problemas estaba en manos de los alcaldes y sus municipios. “El gobierno aprobó el Decreto Legislativo 51, Ley de Municipalidades, mediante el cual se crea la Dirección Ejecutiva de Asentamientos Humanos Marginales, con la finalidad de prestar asistencia a los pobladores, y la Ley de Municipalidades 23853, que dispone formalizar la propiedad de los terrenos a quienes acrediten su posesión hasta antes de 1980”. (Matos: 2012) Las municipalidades, sin embargo, se dedicaron a “titular sin generar saneamiento de la propiedad y menos aún registro” (Matos: 2012) es decir, dichos documentos servirían para la entrega, pero carecen de valor. Mientras tanto, se seguía con el incremento de invasiones en terrenos urbanos crecía considerablemente, llegando a 34 nuevas barriadas.

En las elecciones municipales siguientes gana Alfonso Barrantes, líder de Izquierda Unida, además de 20 alcaldes del partido en los distritos más populosos de Lima, para Matos Mar significaba un giro nuevo a la evolución del proceso del surgimiento de las barriadas. El proyecto de Vaso de Leche, la formación de Cocinas Populares fueron los proyectos que promovió mayor protagonismo del Estado en las barriadas populares.

Entre 1984 y 1985, se creó la Comisión de Asentamientos Humanos en un intento de canalizar el desborde urbano. Sin embargo, las invasiones continuaban intensamente, ocupaban áreas periféricas y resquicios de las barriadas existentes, así como también terrenos cercados de propiedad privada destinada a actividades industriales. La municipalidad de Lima reconoció 203 asentamientos humanos entre 1980 y 1985.

Por su parte, el gobierno central se encontraba en crisis debido al pago de la deuda externa, que incapacitan su accionar en la política social. Su único programa fue Cooperación Popular, creado durante el gobierno de las Fuerzas Armadas y destinado con la finalidad de construir obras locales para dar oportunidad laboral y mano de obra. También se creó el Banco de Materiales, que prestaba dinero para materiales de construcción pagaderos en cuotas mínimas.

Terrorismo[editar]

La aparición de Sendero Luminoso[editar]

En 1980 empezaron las actividades armadas del Partido Comunista del Perú- Sendero Luminoso. Para comprender los orígenes del mismo es necesario explicar las diferentes divisiones que sufrieron las agrupaciones comunistas peruanas durante ese periodo.

En 1964, el Partido Comunista se dividió en Partido Comunista del Perú- Patria Roja (PCP-PR) y Partido Comunista del Perú- Bandera Roja (PCP-BR) ambos de ideología maoísta. La diferencia se debía fundamentalmente a que el PCP- Patria Roja entró a la legalidad y el PCP- Bandera Roja aprobó el uso de la violencia para fines políticos. En 1970, el PCP-BR sufrió otra escisión debido a diferencias entre Saturnino Paredes y Abimael Guzmán. Paredes estaba “preocupado en la construcción de gremios campesinos” y Guzmán consideraba de mayor importancia “la reafirmación de una ideología y la definición de una línea política general” (CVR, 2003: 17) Este acontecimiento, generó el surgimiento del Partido Comunista del Perú- Sendero Luminoso.  En 1980, en la localidad ayacuchana de Chuschi, un grupo armado de cinco encapuchados irrumpió en el local de donde se guardaban las ánforas elecciones nacionales y quemaron once de ellas. El ataque fue considerado por Sendero Luminoso como el inicio de su guerra popular.

El 3 de marzo de 1982 asaltaron la cárcel de la ciudad de Ayacucho, la respuesta del gobierno fue lenta. En un contexto de regreso a la democracia tras los doce años de gobierno de las Fuerzas Armadas, donde las tareas de mayor urgencia era la activación económica y apaciguar el descontento social, además se pensó que la vía revolucionaria había desaparecido de la política peruana debido a la participación mayoritaria de la izquierda en los últimos comicios.

Sin embargo, a partir de 1983, Sendero Luminoso intensificó su campaña, imponiendo un terrorífico régimen de violencia extrema en el sur andino y asesinando indiscriminadamente a miles de campesinos, profesionales, comerciantes y autoridades locales, miles de sus militantes fueron asesinados salvajemente por Sendero Luminoso.

Los hechos más graves sucedidos en este tiempo fueron la Masacre de Ucchuracay donde ocho periodistas y un guía del lugar, fueron asesinados por los moradores de dicho distrito andino al confundirlos con militantes de Sendero Luminoso y la masacre de Putis, donde cerca de doscientos civiles fueron masacrados por una unidad del ejército al ser confundidos también con militantes de Sendero Luminoso y enterrados en un conjunto de fosas comunes clandestinas. Sin embargo, la reacción del presidente ante estos graves sucesos fue secreta y en ocasiones dudosa.

Sabido es que el presidente nunca ordenó la entrada en acción de las Fuerzas del Orden cuando en dos oportunidades tuvieron cercado al líder senderista Abimael Guzmán Reinoso y su cúpula, lo que hubiese determinado el fin de la Guerra Interna (Primero en los Andes Ayacuchanos en 1982 y Segundo en Lima en 1984) por considerar que se podría producir algún exceso, lo que conllevaría a la Comunidad Internacional, a acusar a su gobierno como "asesino".

Al respecto, la primera acción concreta por parte del gobierno se realizó en febrero de 1981, cuando se promulgó el decreto legislativo antiterrorista 046, el cual establecía responder “legalmente a los ataques del PCP-SL y en el cual se tipificaba el delito de terrorismo” (Pease: 2015) Ante la escalada terrorista, el 27 de diciembre de 1982, el presidente dio un ultimátum al PCP-SL para que entregará las armas antes de la intervención de las fuerzas armadas. Nunca se diseñó una estrategia tendiente a combatirla, sino simplemente se declaró el Estado de Emergencia y se envió a las Fuerzas armadas y las Fuerzas Policiales a combatir a los alzados en armas. Este hecho agravó mucho el conflicto, pues los uniformados se entregaron a una brutal campaña represiva que costó -de modo similar- miles de vidas.

Las reiteradas violaciones de los derechos humanos en las regiones del conflicto, los crímenes y abusos no divulgados de efectivos militares y policiales peruanos, así como los de Sendero Luminoso, convirtieron al gobierno de Fernando Belaúnde en uno de los más violentos de la historia de Perú.

La aparición del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru[editar]

En 1982, facciones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y el Partido Socialista Revolucionario formaron el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), cuya organización postulaba por la necesidad de reanudar la lucha armada en el Perú, uno de sus cabecillas era Víctor Polay Campos. Inspirado en la victoria del FSLN en Nicaragua en 1979 y el creciente auge de la lucha armada interna en Colombia. Sus acciones se iniciaron el 31 de mayo de 1982 a partir de un robo de un banco en La Victoria. Se fueron expandiendo por todo el país, pero siempre serían vistos como una amenaza secundaria a comparación de Sendero Luminoso.

Aspecto Internacional[editar]

En un entorno mundial caracterizado por la bipolaridad del mundo, el Perú reafirmó, en el marco de las Naciones Unidas, su condición de país respetuoso a los principios de derecho internacional y orientó su acción a la búsqueda de un nuevo orden económico con los países de desarrollo y sus agrupaciones asociativas. Así mismo, a través de mecanismos de consulta y coordinación, negociar con las naciones de su área para una posición común frente a los desafíos que se plantea frente a una coyuntura internacional de restricciones cada vez mayores para el pago de la deuda y la ortodoxia fiscal impuesta por los organismos financieros multilaterales.

Diplomacia económica[editar]

En la política exterior, Belaúnde adoptó una posición de liderazgo. La integración regional como un gran esfuerzo de construcción de infraestructura para beneficio de la población, la libre circulación de los bienes y servicios entre los países que integraban el territorio regional.

Puso en debate internacional nuevos temas como la reclamación de un comercio justo; propuso un mayor equilibrio, más racional y equitativo; planteó la revisión de las bases fundamentales del sistema financiero internacional para que este pudiera contribuir de manera más eficaz al desenvolvimiento e integración de los países del Tercer Mundo, tuvo clara visión acerca de las posibilidades que el Perú tenía para impulsar su desarrollo a través de un programa de inversiones públicas financiado por los organismos multilaterales y los organismos como el Banco Mundial, Banco Interamericano del Desarrollo y la Corporación Andina.

Crisis de la embajada de Perú en Cuba[editar]

Apenas tomó posesión del gobierno, Belaúnde se enfrentó a esta crisis, que se originó en enero de 1980 cuando 24 cubanos que buscando escapar del régimen impuesto por Fidel Castro en Cuba, ingresaron violentamente a bordo de un autobús a la Embajada de Perú en La Habana. El embajador peruano Edgardo de Habich Rospigliosi permitió el ingreso de las fuerzas especiales cubanas para desalojar los invasores, esta acción le costó el puesto al embajador por no haber recibido la autorización del gobierno peruano.

El 28 de marzo fue el segundo ingreso de cubanos en la embajada y el 1 de abril fue el tercer ingreso realizado bajo fuego por parte de la milicia cubana; en este incidente resultó muerto un militar cubano. Fidel Castro exigió al gobierno peruano que entregará a los cubanos refugiados en la embajada. Frente a la negativa del Perú de hacerlo, Fidel Castro lanzó un comunicado de prensa el día 4 de abril, por el cual retiraba la seguridad a la sede diplomática por lo que "dicha sede queda abierta para todo aquel que quiera salir del país". Ya para el domingo 6 de abril habían entrado 10.803 cubanos en la Embajada de Perú.

La crisis culminó en junio de 1980 cuando se concedieron visas humanitarias a los refugiados, España dio 350 visas, Canadá 600, Costa Rica 250 y Perú 750. Llegaron al Perú 450 cubanos, cifra que aumentó a 742 para agosto. La mayoría fue instalada en un campo de refugiados en el Parque Túpac Amaru de San Luis. La mayoría de los asilados en Perú volvió a emigrar.

Conflicto con Ecuador[editar]

El 22 de enero de 1981, el gobierno peruano denunció el ataque a una de sus aeronaves cuando realizaba una misión de abastecimiento a puestos de vigilancia en el río Comaina (territorio peruano). El incidente fronterizo fue provocado por la presencia del ejército ecuatoriano que había sobrepasado  la línea de cumbres de la Cordillera del Cóndor, constituyó para el Perú y América Latina un serio motivo de preocupación. El entonces Presidente del Perú, Arquitecto Fernando Belaúnde Terry, ordenó la inspección del río Comaina hasta sus nacientes en el lado oriental de la Cordillera del Cóndor, comprobándose la existencia dentro del territorio peruano de tres destacamentos militares ecuatorianos con sus respectivas instalaciones. Este hallazgo causó acciones de fuerza, logrando las fuerzas peruanas desalojar los destacamentos ecuatorianos.

Pero, tras la medición de las coordenadas, se comprobó que no correspondían a la mencionada Paquisha sino, como lo calificó el presidente Belaúnde, a un "falso Paquisha". El ministro de Relaciones Exteriores del Perú se comunicó telefónicamente con su colega ecuatoriano se comunicó telefónicamente para exigirle el repliegue de las tropas de su país al lado occidental de la cordillera, con la advertencia de no hacerlo serían desalojados militarmente.

La eficaz intervención diplomática de Brasil, Argentina, Chile y Estados Unidos dio lugar a las conversaciones de Aguas Verdes (Tumbes) y Huaquillas, por pronunciamiento separados, quedó en claro, que a las fuerzas peruanas correspondía el lado oriental de la Cordillera del Cóndor y a los similares de Ecuador el lado occidental, conforme lo estipulado por el Protocolo de Río de Janeiro, llamado el acta Sorrosa-Du Bois fijó las coordenadas de ubicación permitidas para las tropas fronterizas, ratificando la condición de la mencionada cordillera como límite natural entre ambos países. También quedó establecido ante los agregados de los países garantes que las tropas peruanas en ningún momento habían sobrepasado el límite fronterizo, Belaúnde había ordenado no hacerlo lo que contribuyó a que no se gestará un conflicto bélico.

En 1992, los presidentes de Perú y Ecuador, Alberto Fujimori Fujimori y Rodrigo Borja Cevallos, suscriben el llamado Pacto de Caballeros en el que se comprometen a buscar soluciones pacíficas a las diferencias. Sin embargo, en el mes de diciembre de 1994, después de una declaración oficial por parte del gobierno peruano, que reclamaba como suyos los territorios en disputa, y frecuentes encuentros entre patrullas de ambos países, se empiezan a notar movilizaciones del ejército del Ecuador, que desde 1981 había estado preparándose para enfrentar un conflicto generalizado, desplegando sus sistemas de defensa en el área de la Cordillera del Cóndor.

Visita de Juan Pablo II[editar]

Al atardecer del 10 de febrero de 1985 millares de personas se dieron cita en el aeropuerto de Lima para dar la bienvenida a Juan Pablo II, que llegaba para una estadía de 5 días. As su llegada, Belaúnde saludo a Juan Pablo II de manera emotiva: “Sois bienvenido y honrado en el Perú que espera, fervientemente, vuestra bendición”. En el Salón de la Paz del Palacio de Gobierno, el papa recibió el homenaje de las autoridades del gobierno. “Aquí, en esta casa de todos los peruanos, el gobernante os da la más respetuosa bienvenida y, el creyente, con la multitud que escucha en las calles, plaza y hogares, se inclina con fervor y esperanza, ante el Vicariato de Cristo”, expresó Belaúnde.

Al siguiente día, beatificó a sor Ana de los Ángeles Monteagudo y coronó a la Virgen de Chapi. También en el gigantesco escenario del Hipódromo de Monterrico mandó un mensaje a la juventud con la finalidad de instar en los jóvenes la construcción de la paz como tarea básica. Al tercer día bendijo a más de dos millones de personas y ordenó a 47 nuevos sacerdotes. Al cuarto día, en el Callao, recibió una multitudinaria acogida donde bendijo a enfermos y minusválidos. Dos multitudinarios recibimiento tuvieron lugar en Villa el Salvador y en Iquitos. Al finalizar su estadía en Perú, el Pontífice fue despedido por Belaúnde.  

Conflicto de Las Malvinas[editar]

El 2 de abril de 1982, el gobierno militar de Argentina ocupó las islas Malvinas. En consecuencia, la reacción británica no se hizo esperar. Advirtiendo ten seria amenaza para la paz de América Latina, Belaúnde propuso el 11 de abril una tregua para discutir los términos de un arreglo.

El 2 de mayo el Belgrano, navío argentino, había sido atacado y hundido, se pensó entonces que la propuesta de paz de Belaúnde no tendría relevancia. Sin embargo, cuando los argentinos atacando con una sofisticada tecnología aérea, lograron destruir el “Schefield”, se abrió nuevamente las conversaciones para un acuerdo de paz. Los británicos, estaban dispuestos a considerar el cese del fuego y la desocupación del teatro de operaciones por ambas fuerzas. Se expresaba además, la aceptación que las Naciones Unidas se hiciera cargo transitoriamente de la administración de la isla. La documentación, establecía que la desocupación de las islas se efectué simultáneamente.

Sin embargo, las condiciones para el acuerdo no fueron las adecuadas y el 21 de mayo comenzó el desembarco británico en San Carlos con pérdidas de navíos y considerables pérdidas materiales. El 28 de mayo se produjo la ocupación de Darwin y Goose Green. El desenlace ocurrió el 14 de junio con la rendición del general Menéndez al general Moore. La guerra había vencido a la diplomacia. “Sería estéril la experiencia si o se extrajera de ella enseñanza para el porvenir. Quedó demostrado que una gestión de paz nunca es inútil. Hoy que el conflicto subsiste, ahondando por las tumbas que nunca debieron abrirse, se comprueba, una vez más, que la violencia no resuelve nada” expresó posteriormente Belaúnde.  

Obras[editar]

El pueblo lo hizo, era la frase que solía repetir Belaúnde al contemplar las obras realizadas por los pobladores con la ayuda de su gobierno, mediante el esquema de Cooperación Popular, que rescataba la antigua práctica de la minka incaica. Huari, Ancash.

Pese a la crisis económica y la violencia terrorista, el gobierno pudo realizar un vasto plan de obras públicas.

Afirmación del Estado de Derecho[editar]

Se puso en vigencia la Constitución Política de 1979, que fuera elaborada y aprobada por la Asamblea Constituyente de 1978 (su vigencia se prolongaría hasta 1993), y se devolvió a sus propietarios los diarios y estaciones de televisión y radiodifusión expropiadas por la dictadura militar, garantizándose, de este modo, el respeto a la propiedad privada y la libertad de expresión e información.

Además, se restauró el origen democrático de las autoridades municipales, convocándose de inmediato a elecciones (1980). En Lima triunfó Eduardo Orrego Villacorta, de Acción Popular, que en 1983 fue sucedido por Alfonso Barrantes, representante de la izquierda marxista unificada. Después, se creó las Corporaciones Departamentales de Desarrollo (CORDES), veinticinco en total (cada una por un departamento, más la provincia constitucional del Callao). Eran organismos de gobierno regional en las que participaban los alcaldes provinciales, los representantes de organizaciones y gremios locales, así como los representantes del gobierno central. Discutían en asambleas proyectos de desarrollo; el gobierno central dotaba a cada Corde de los medios necesarios, pero cada una de ellas debía buscar sus propios recursos. También, se siguió acatando las disposiciones de la Constitución, creó el Tribunal de Garantías Constitucionales y la Fiscalía de la Nación.

Se promulgó la Ley de Hermandad que restableció el sistema de Cooperación Popular (Minka), iniciado en su primer gobierno, y destinado a apoyar las obras de infraestructura básica y promover la participación popular en las obras, incluyendo convenios con distintas comunidades que proponían sus propios proyectos de desarrollo, como también, se promulgó el nuevo Código Civil.

Expansión vial en la selva[editar]

La extensión de la frontera agrícola fue el principal objetivo del segundo mandato de Belaúnde. La construcción de la Carretera Marginal de la Selva –en el tramo norte, Tingo María-San Ignacio, desarrollado también en su gobierno, en el centro, Puerto Ocopa –von Humboldt, en el segundo-, brindó una infraestructura vial de acceso inmediato a 1.5 millones de hs. potenciales.

Carretera Marginal de la Selva[editar]

Se reanudó la construcción de varios tramos de la Carretera Marginal de la Selva. Se inició con la puesta en obra del tramo de Tingo María- Puerto Ocopa (cerca de 700 km.), con la confluencia de los ríos Ene y Perené construyó el tramo central, de Von Humboldt (Km. 85 de Pucallpa) a Puerto Ocopa. Buscó romper el aislamiento de la selva, en específico la Selva Central, dentro de los departamentos de Ucayali, Huánuco, Pasco  y Junín.

En setiembre de 1980 con la instalación de dos frentes viales, distantes en 300 km. entre sí, que se unirían en el Puerto Bermúdez, sobre el río Pichis. A medida que se avanzaba con la construcción de esos tramos, grupo de colonos se establecían en los márgenes del camino recién abierto. Para regularizar esos asentamientos y crear un polo de desarrollo que les sirviera de centro administrativo y de servicios, el gobierno decidió la construcción de un moderno núcleo poblacional. Belaúnde fundó el 24 de mayo de 1984 la Ciudad Constitución, en plena selva central, en el departamento de Pasco, en la margen derecha del río Palcazu, a unos 12 km del río Pachitea, con la idea de convertirla en el eje geopolítico del Perú.

Impulso a la vivienda popular[editar]

El déficit acumulado de 1.3 millones de viviendas en 1980, hizo que el gobierno de Belaúnde otorgó al sector de estructura dinámica y operativa: el Banco de la Vivienda que realizó un empeñoso plan de electrificación para beneficiar a un millón de personas, estableció la Hipoteca Social que permitió acceso a los recursos de las mutuales y del Banco Central Hipotecario hacia la construcción de viviendas, creó el Banco de Materiales dirigido a otorgar créditos blandos a las familias populares para la construcción de sus viviendas. Puso en marcha su Plan de Viviendas en Lima y 36 ciudades. El Plan estaba fundamentalmente orientado a mejorar la habitabilidad de los barrios marginales mediante la instalación de redes y conexiones domiciliarias de agua y desagüe, facilitar el acceso de los interesados a los préstamos del Banco de Materiales, propiciar la dignificación de los asentamientos humanos espontáneos mediante la habilitación de lotes con servicios, poner al alcance de los hogares de ingresos medios viviendas en propiedad única, a través del Sistema Hipotecario Social.   

Fueron favorecidas 334.000 familias: de ellas, 50.000 con departamentos o núcleos básicos, y el resto con obras de urbanización. Se construyeron conjuntos habitacionales en varios lugares del Perú, principalmente en Lima, donde destacan: las Torres de San Borja, con 2.405 viviendas; los Precursores, en Surco, para 921 familias; Marbella, en Magdalena, para 300 familias; Pachacámac, en el cono sur, para 4.000; Limatambo, en el distrito de San Borja, para 2.467; la Ciudad Satélite de Santa Rosa, en El Callao, para 4.000, y Carlos Cueto Fernandini, en el Naranjal (hoy en el distrito de Los Olivos), para 2.142. La adquisición de viviendas populares construidas por el gobierno se facilitó mediante una cómoda cuota inicial y una financiación con 20 años de plazo inclusive. Favoreció principalmente a los empleados públicos y a la clase media, que se beneficiaron con los préstamos que hacían los bancos de fomento, los bancos privados y las cooperativas de ahorro. Esta política benefició a 340.000 familias, o sea a 1.720.000 personas.

Educación[editar]

El presidente Belaúnde manifestó su esperanza que el gobierno se iniciaba para ser recordado como el “Quinquenio de la Educación”. Se promulgó una nueva Ley de Reforma Educativa, desechándose lo que se había hecho durante el gobierno militar (1972), retornándose así a la estructura educacional de Primaria-Secundaria-Superior. Se conservó de la anterior reforma el nivel de Educación Inicial, como antesala de la primaria. El nivel educativo inicial, especialmente en niños de cinco años y más se elevó de 5,1 grados de estudio en promedio en 1981, a seis en 1985 y se redujo a la mitad el analfabetismo.

En 1980, solo 85 de cada 100 niños  de seis a 14 años asistían a la escuela. En 1985, lo hacían 96. La matrícula subió 4.3% anual promedio durante el quinquenio. La educación inicial que en 1980 atendía alrededor de 230 000 niños, en 1985 se duplicó a 550.000. En el nivel Primaria se alcanzó a cubrir el 94% de la población en edad escolar. En el nivel Inicial se duplicaron las matrículas. En cuanto a la educación especial se duplicó en los años siguientes, subiendo de 7.000 a 15.000el número de jóvenes y niños en todo el país. Los resultados en la lucha contra el alfabetismo se logró ser reducido en un 55% entre 1980 y 1985. En el campo de  la educación superior paso de 50 a 72 establecimientos distribuidos en las diversas ciudades del país. Se construyeron en todo el país 23.000 aulas; 11.000 por Cooperación Popular; 6.000 por el Ministerio y otras tantas por las Cordes. El número de escuelas inauguradas superó lo que habían hecho anteriores gobiernos.

Salud[editar]

En 1980, el sector salud estaba al borde del colapso. Los hospitales, centros de salud, postas sanitarias se encontraban en alarmante deterioro en la cobertura de sus servicios. Entre 1980 a 1985,  la expectativa de vida pasó de 57.0 a 59.1 años, la mortalidad general del 11.3al 10.6 por mil y la mortalidad infantil del 101.5 al 94.6 por mil. Por su parte el número de hospitales aumentó de 330 a 345. Se inauguró la primera parte de Instituto de Enfermedades Neoplásicas y el Hospital Regional de Iquitos.

En cuanto a los servicios de salud, se emprendieron campañas de medicina preventiva.  Se dio prioridad a los programas de actividad primaria (acciones preventivo-promocionales), el control de las enfermedades transmisibles, tratamiento gratuito de la malaria y tuberculosis, dolencias de alta prevalencia en los estratos socioeconómicos más baja. El plan de rehidratación oral salvó numerosas vidas infantiles que consistían en la distribución gratuita de sales de rehidratación oral en los barrios populares.

Infraestructura física: carreteras, puerto y aeropuertos[editar]

Se reabrieron los puertos de Salaverry y Matarani, luego de ser sometidos a desarenamiento y reconstrucción estructural, inauguraron los puertos fluviales de Yurimaguas y Pucallpa. Se mejoró el de Puerto Maldonado, rehabilitó el Ferrocarril Central, con la construcción de los túneles Regal (800 m) y Presidente Balta (1.300 m), se mejoró la Carretera Central en el tramo Ricardo Palma-Surco. Inauguró el Puente Colgante Eduardo de Habich. Rehabilitó la red vial del Norte, se modernizó los accesos de Lima mediante la construcción de autopistas en dirección norte, sur y este, e inició el asfaltado de las principales carreteras de penetración.

Además, se inauguró la mayor estación terrena de comunicaciones por satélite en Sicaya, dotó a los departamentos de estaciones de microondas, quedando así plenamente intercomunicados y se terminó el aeropuerto de Chachapoyas, así como la modernización y asfaltado del de Yurimaguas.

Energía y Minas[editar]

Terminó una etapa más de la Central Hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo (Huancavelica), obra iniciada en su primer gobierno. Es la principal fuente generadora de energía eléctrica del Perú, que aprovecha las aguas del Mantaro, produciendo cerca del 20% de toda la energía eléctrica generada en el país. Construyó la Central Hidroeléctrica Restitución, con las aguas que salen de la Hidroeléctrica Santiago Antúnez de Mayolo. Construyó la Central Térmica de Santa Rosa. Inauguró la segunda etapa de la Central Machu Picchu, iniciada en su primer gobierno. Inició la construcción de la Central Hidroeléctrica de Carhuaquero en Lambayeque. Construyó la Central Charcani 5, en Arequipa, que dejó avanzado en un 95%. Por Cooperación Popular se construyeron 20 minicentrales hidroeléctricas y se tendieron más de 1.000 km de cables y redes eléctricas, interconectando así a las diversas provincias del país. Inauguró la sede central de Electrolima, la empresa abastecedora de energía eléctrica en Lima. Contrató con la compañía Shell (empresa trasnacional de hidrocarburos) la exploración en la región del Cuzco, que posteriormente daría con el hallazgo del enorme yacimiento gasífero de Camisea. En el plano minero erigió el gran complejo cuprífero de Tintaya, en Espinar, Cuzco; y se puso en servicio la segunda etapa de Cobriza, iniciada en su primer gobierno.

Expansión Hidráulica y Riego[editar]

Construyó la represa de Condoroma en Arequipa, en el marco del gigantesco proyecto de irrigación del Majes, inició la construcción de la represa de Gallito Ciego, entre La Libertad y Cajamarca, se inauguró las obras de la segunda etapa de la irrigación Chira-Piura y por Cooperación Popular se construyeron 165 reservorios que irrigan 350.000 hectáreas y se puso en servicio 15.851 km de nuevos canales de riego.

Defensa Nacional[editar]

Se modernizó y amplió las fábricas de municiones, vestuario y equipamiento de la Fuerza Armada. Se instaló una industria militar de ensamblaje y construcción de vehículos.La construcción naval, a cargo de la empresa estatal SIMA, alcanzó un gran auge. Se construyeron dos fragatas misileras clase Lupo para la Marina de Guerra del Perú, con el diseño y materiales suministrados por el astillero italiano Fincantieri. Los trabajos se realizaron en SIMA Callao. Las fragatas fueron bautizadas como BAP Montero y BAP Mariátegui. Fueron los primeros buques de guerra de primera línea construidos en toda la costa occidental de Sudamérica. SIMA también construyó buques cargueros y petroleros, de alto bordo.

Fomento a la investigación[editar]

Se creó el Consejo Nacional de Población, para investigar el crecimiento demográfico, y al mismo tiempo, elaborar una política nacional que tomara en cuenta los pareceres de los académicos, la Iglesia y las Fuerzas Armadas; y también se creó, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC), creado para fomentar la investigación con miras a lograr progresos en la ciencia y ponernos a la vanguardia en adelanto tecnológico.

Autoridades[editar]

Ministros[editar]

Ministerio Ministros Periodo
Presidencia del Consejo de Ministros Manuel Ulloa Elías
Fernando Schwalb López-Aldana
Sandro Mariátegui Chiappe
Luis Pércovich Roca
28 de julio de 1980 - 9 de diciembre de 1982
9 de diciembre de 1982 - 10 de abril de 1984
10 de abril de 1984 - 13 de abril de 1984
13 de octubre de 1984 - 28 de julio de 1985
Relaciones Exteriores Javier Arias Stella
Fernando Schwalb López-Aldana
Sandro Mariátegui Chiappe
Luis Pércovich Roca
28 de julio de 1980 - 3 de enero de 1983
3 de enero de 1983 - 10 de abril de 1984
10 de abril de 1984 - 13 de octubre de 1984
13 de octubre de 1984 - 28 de julio de 1985
Agricultura Nils Ericson Correa
Raul Avalos Solis
Juan Carlos Hurtado Miller
28 de julio de 1980 - 3 de enero de 1983
3 de enero de 1983 - 3 de agosto de 1983
3 de agosto de 1983 - 28 de julio de 1985
Trabajo y Promoción Social Alfonso Grados Bertorini
Patricio Ricketts Rey de Castro
Joaquín Leguía Gálvez
28 de julio de 1980 - 27 de julio de 1983
27 de julio de 1983 - 15 de agosto de 1983
15 de agosto de 1983 - 28 de julio de 1985
Economía y Finanzas Manuel Ulloa Elías
Carlos Rodríguez-Pastor Mendoza
José Benavides Muñoz
Guillermo Garrido-Lecca Álvarez-Calderón
28 de julio de 1980 - 9 de diciembre de 1982
9 de diciembre de 1982 - 29 de enero de 1984
29 de enero de 1984 - 19 de marzo de 1984
19 de marzo de 1984 - 28 de julio de 1985
Transportes y Comunicaciones Eduardo Orrego Villacorta
Fernando Chávez Belaúnde
Carlos Pestana Zevallos
Francisco Aramayo Pinazo
28 de julio de 1980 - 11 de agosto de 1980
11 de agosto de 1980 - 2 de agosto de 1982
2 de agosto de 1982 - 28 de julio de 1984
28 de julio de 1984 - 28 de julio de 1985
Vivienda y Construcción Javier Velarde Aspíllaga
Carlos Pestana Zevallos
28 de julio de 1980 - 25 de noviembre de 1984
25 de noviembre de 1984 - 28 de julio de 1985
Salud Uriel García Cáceres
Juan Franco Ponce
Carlos Bazán Zender
28 de julio de 1980 - 3 de marzo de 1982
3 de marzo de 1982 - 25 de marzo de 1985
25 de marzo de 1985 - 28 de julio de 1985
Energía y Minas Pedro Pablo Kuczynski Godard
Fernando Montero Aramburú
José Benavides Muñoz
Juan Incháustegui Vargas
28 de julio de 1980 - 3 de agosto de 1982
3 de agosto de 1982 - 29 de diciembre de 1983
29 de diciembre de 1983 - 19 de marzo de 1984
19 de marzo de 1984 - 28 de julio de 1985
Educación Luis Felipe Alarco Larrabure
José Benavides Muñoz
Patricio Ricketts Rey de Castro
Valentín Paniagua Corazao
Andrés Cardó Franco
28 de julio de 1980 - 4 de febrero de 1981
4 de febrero de 1981 - 15 de agosto de 1983
15 de agosto de 1983 - 10 de abril de 1984
10 de abril de 1984 - 12 de abril de 1984
12 de abril de 1984 - 28 de julio de 1985
Interior José María de la Jara y Ureta
José Gagliardi Schiaffino
Fernando Rincón Bazo
Luis Pércovich Roca
Oscar Brush Noel
28 de julio de 1980 - 30 de octubre de 1981
30 de octubre de 1981 - 3 de enero de 1983
3 de enero de 1983 - 21 de marzo de 1983
21 de marzo de 1983 - 15 de abril de 1984
15 de abril de 1984 - 28 de julio de 1985
Justicia Felipe Osterling Parodi
Enrique Elías Laroza
Armando Buendía Gutiérrez
Ernesto Alayza Grundy
Max Arias-Schreiber Pezet
Alberto Musso Vento
28 de julio de 1980 - 3 de agosto de 1981
3 de agosto de 1981 - 3 de agosto de 1982
3 de agosto de 1982 - 3 de agosto de 1983
3 de agosto de 1983 - 10 de abril de 1984
10 de abril de 1984 - 28 de diciembre de 1984
28 de diciembre de 1984 - 28 de julio de 1985
Pesquería René Deustua Jameson
Luis Pércovich Roca
Ismael Benavides Ferreyros
Fortunato Quesada Lagarrigue
Ismael Benavides Ferreyros
28 de julio de 1980 - 1 de enero de 1983
1 de enero de 1983 - 23 de diciembre de 1983
23 de diciembre de 1983 - 20 de abril de 1983
20 de abril de 1983 - 13 de octubre de 1984
13 de octubre de 1984 - 28 de julio de 1985
Industria, Turismo, Integración y
Negociaciones Comerciales Internacionales
Roberto Rotondo Mendoza
Roberto Persivale Serrano
Gonzalo De la Puente Lavalle
Iván Rivera Flores
Alvaro Becerra Sotero
28 de julio de 1980 - 4 de agosto de 1981
4 de agosto de 1981 - 4 de agosto de 1982
4 de agosto de 1982 - 4 de agosto de 1983
4 de agosto de 1983 - 11 de abril de 1984
11 de abril de 1984 - 28 de julio de 1985
Aeronáutica José Gagliardi Schiaffino
José García Calderón Koechlin
Hernán Boluarte Ponce de León
José Zlatar Stambuck
28 de julio de 1980 - 30 de octubre de 1981
30 de octubre de 1981 - 1 de enero de 1983
1 de enero de 1983 - 12 de octubre de 1984
12 de octubre de 1984 - 28 de julio de 1985
Marina Mario Castro de Mendoza
José Carbajal Pareja
Jorge Du Bois Gervasi
28 de julio de 1980 - 30 de octubre de 1981
30 de octubre de 1981 - 1 de enero de 1983
1 de enero de 1983 - 28 de julio de 1985
Guerra Jorge Muñiz Luna
Luis Cisneros Visquerra
Oscar Brush Noel
Julián Juliá Freyre
28 de julio de 1980 - 30 de octubre de 1981
30 de octubre de 1981 - 1 de enero de 1983
1 de enero de 1983 - 12 de octubre de 1984
12 de octubre de 1984 - 28 de julio de 1985


Predecesor:
Gobierno de Francisco Morales Bermúdez
Gobierno del Perú
28 de julio de 1980 a 28 de julio de 1985
Escudo nacional del Perú.svg
Sucesor:
Primer Gobierno de Alan García Pérez

Referencias[editar]

  • CABIESES LÓPEZ, Carlos: "Rescate de la memoria (III)". Luminosa madurez. Belaúnde 1963 – 1968. Editora jurídica Grijley E.I.R.L. Lima, 2007. Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2007-03691
  • CHIRINOS SOTO, Enrique: Historia de la República / 1930 -1985. Tomo II. Desde Sánchez Cerro hasta Alan García. Lima, AFA Editores, 1985.
  • COMISIÓN ECONÓMICA PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE 2014   La crisis latinoamericana de la deuda desde la perspectiva histórica. Santiago de Chile: CEPAL.  
  • COTLER, Julio 1992 “Democracia y desintegración política en el Perú”. En CEBEM y ILDIS, Bolivia. Democracia y gobernabilidad: América Latina. La Paz: NUEVA SOCIEDAD, pp. 149-164.
  • DATUM, Apoyo Opinión y Mercado (IPSOS) 2017 “Aprobación popular y desastres: el pespejismo del rebote”. En PERÚ21. Consulta: 2 de julio de 2017. http://peru21.pe/politica/aprobacion-popular-y-desastres-espejismo-rebote-2281565
  • EGUREN, Fernando 1987 Democracia y sociedad rural [monografía]
  • FONDO EDITORIAL PRO BIOGRAFÍA DEL PRESIDENTE FERNANDO BELAÚNDE TERRY 1983 “Fernando Belaúnde Terry. Peruanidad, democracia, integración. Capítulo XIV: Segundo Gobierno”. En: Fondo Editorial Pro biografía del presidente Fernando Belaúnde Terry, Lima.
  • GARCÍA BELAÚNDE, Víctor Andrés 1988 “Los ministros de Belaúnde 1963-68 1980-85” En: Fondo editorial Minerva, Lima-febrero de 1988
  • GUERRA, Margarita: Historia General del Perú. Tomo XII. La República Contemporánea (1919-1950). Primera Edición. Editorial Milla Batres. Lima, Perú, 1984. ISBN 84-499-4818-5
  • JURADO NACIONAL DE ELECCIONES. INFOGOB: Observatorio para la gobernabilidad. Consulta: 30 de junio de 2017. http://www.infogob.com.pe/Reportes/investigacion/EG_1980.pdf
  • KLARÉN, Peter 2004 “Nación y sociedad en la historia del Perú. Capítulo XII: El retorno a la ortodoxia, la redemocratización y el populismo redivivo 1975-1990.” En: Instituto de Estudios Peruanos. Lima-Perú. pp. 435-479.
  • LÓPEZ MARTINEZ, Héctor: La República Contemporánea (1933-2010). Tomo XII de la “Historia del Perú” publicada por la Empresa Editora El Comercio S.A, 2010. ISBN 978-612-4069-98-7
  • MATOS MAR, José 2012  “PERÚ: Estado desbordado y sociedad nacional emergente” En: Editorial Universitaria, Universidad Ricardo Palma. Lima, Perú.   
  • MATOS MAR, José 2014   Desborde popular y crisis del Estado: el nuevo rostro del Perú en la década de 1980. Veinte años después. 5ª edición Lima, IEP.
  • MONGRUT, Octavio 2006 "Fernando Belaúnde Terry: Peruanidad, Democracia e Integración." Lima: Fondo Editorial Pro Biografía del Presidente Fernando Belaúnde Terry
  • PALACIOS RODRIGUEZ, Raúl: Historia de la República del Perú [1933-2000]. Tomo 18 de la edición de la Historia de la República del Perú de Jorge Basadre. Editada por la Empresa Editora El Comercio S. A. Lima, 2005. ISBN 9972-205-80-0 (V.18)
  • PEASE, Henry 1979  “Los caminos del poder: tres años de crisis en la escena política” En: DESCO, centro de estudios y promoción del desarrollo 1981. Lima-Perú.
  • PEASE, Henry 1981 “A un año del segundo belaundismo: Un perfil del proceso político”. En: DESCO, centro de estudios y promoción del desarrollo 1981. Lima-Perú.
  • PEASE, Henry 2015  “La política en el Perú del siglo XX. El segundo belaundismo”.  En: Fondo Editorial PUCP. Lima-Perú. pp. 277-304.
  • PERÚ. PRESIDENTE (1980-1985: BELAÚNDE TERRY) 1985 "Perú 1985: mensaje a la nación del Presidente de la República arquitecto Fernando Belaúnde Terry: con anejos informativos y estadísticos." Lima: Presidencia de la República.
  • PORTOCARRERO GRADOS, Ricardo: El Perú Contemporáneo. Incluido en Historia del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000. ISBN 9972-625-35-4
  • PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA 1983  “PERÚ 1983: Mensaje anual al Congreso del Presidente de la República, arquitecto Fernando Belaúnde Terry, con anejos informativos y estadísticos” En: Presidencia de la República, año del bicentenario del nacimiento del libertador Simón Bolívar, Lima.  
  • PULSO PERÚ 2017 “Pulso Perú: Mira la popularidad de los presidentes peruanos desde 1981 hasta 2017”. En PERÚ21. Consulta: 2 de julio de 2017. http://peru21.pe/politica/pulso-peru-mira-popularidad-presidentes-peruanos-desde-1981-hasta-2017-2267773/1
  • QUIROZ, Alfonso 2013  “Historia de la corrupción en el Perú. Capítulo 6: Asaltos a la democracia, 1963-1989. Negligencia benigna” En: Instituto de Estudios Peruanos, Lima-Perú, pp. 329-333.
  • QUIROZ, Alfonso W.: Historia de la corrupción en el Perú. Traducción de Javier Flores Espinoza. IEP: Instituto de Estudios Peruanos. Lima, 2013. ISBN 978-9972-51-430-2 (libro impreso), pp.329-334.
  • STEPHENSON, Trevor 2013 “Amazonía: un breve estudio de la historia y geografía del Estado de Amazonas con especial referencia a su capital Manaos” En: Universidad Científica del Perú. Iquitos-Perú.
  • Varios autores: Gran Historia del Perú. Lima, Edición Libris, 2000. Publicada por fascículos por la Empresa Editora El Comercio S.A.
  • ZAPATA, Antonio 2016  "Pensando a la derecha". Lima: Editorial Planeta Perú S.A.
    • a b (Contreras y Cueto: 2013)
    • a b c (Pease: 2015)
    • (Pease, 1981: 24)
    • (Pease, 1981: 37)
    • (Contreras y Cueto: 2014)
    • (Cotler, 1992: pp.149 y 150)
    • (Cotler, 1992: pp.154-156)
    • (Pease, 1981: pp.60 – 62)
    • (Blume, 1985)
    • a b c d e f g h (Pease, 1981)
    • (Eguren, 1987: pp. 4)
    • (Eguren, 1987: pp. 5)
    • (Cotler, 1992: pp.156)
    • a b c Perú 1985: mensaje a la nación del Presidente de la República arquitecto Fernando Belaúnde Terry: con anejos informativos y estadísticos. Perú. Presidente (1980-1985: Belaúnde Terry). 1985, pp. 29.
    • Perú 1985: mensaje a la nación del Presidente de la República arquitecto Fernando Belaúnde Terry: con anejos informativos y estadísticos. Perú. Presidente (1980-1985: Belaúnde Terry). 1985, pp. 30.
    • Fernando Belaúnde Terry. Peruanidad. Democracia. Integración. Octavio Mongrut Muñoz. 2006, pp. 355.
    • Fernando Belaúnde Terry. Peruanidad. Democracia. Integración. Octavio Mongrut Muñoz. 2006, pp. 314
    • Fernando Belaúnde Terry. Peruanidad. Democracia. Integración. Octavio Mongrut Muñoz. 2006, pp. 358
    • Fernando Belaúnde Terry. Peruanidad. Democracia. Integración. Octavio Mogrunt Muñoz. 2006, pp. 314
    • Fernando Belaúnde Terry. Peruanidad. Democracia. Integración. Octavio Mogrunt Muñoz. 2006, pp. 309-310.