Santería

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Santería
Regla de Osha-Ifá
Trinidad-Santería (1).jpg
Muñeca a Yemayá en Trinidad (Cuba). La veneración de objetos-fetiche es un aspecto de la santería.
Deidad o deidades principales El panteón Orisha, coronado por Olodumare u Olorún (literalmente, «omnipotente» en yoruba) es la deidad principal y creadora, de la cual es emisaria el resto del panteón.
Ramas Los Osha
Los Ifá
Tipo Politeísmo
Número de seguidores estimado desconocido
Seguidores conocidos como santeros
Escrituras sagradas Tradición oral
Lengua litúrgica lengua lucumí
País o región de origen CubaFlag of Cuba.svg Cuba
y otras zonas del caribe que recibieron esclavos yoruba en la época colonial
País con mayor cantidad de seguidores CubaFlag of Cuba.svg Cuba
Templos Son domésticos. Se practica sobretodo en el ámbito privado.
Clero Babalawo
Religiones relacionadas deriva de la Religión yoruba como el candomblé de Brasil, traído por los inmigrantes afroamericanos.
Puesto con fetiches de la santería en Cuba
Santería en Cuba. Ceremonia de «Cajón de muertos».

La santería o Regla de Ocha-Ifá (del yoruba Òrìṣà-Ifá[1]​) es el culto propio de los afrocubanos, cuyos antepasados fueron esclavizados durante la época colonial. Sus creencias derivan directamente de la cultura y la religión yoruba, que en Cuba se sincretizaron con el cristianismo católico implantado por el Reino de España.

La santería comenzó a ser practicada por los antiguos esclavos negros y sus descendientes en la mitad occidental de la isla de Cuba (La Habana), que se extendió a la mitad oriental y luego por las demás colonias a las que llegaban los yoruba en el caribe (Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Venezuela o Panamá). En la Cuba colonial, sus rituales se debían practicar en la clandestinidad porque era marginalizada y perseguida. La Revolución cubana provocó la emigración de santeros a Florida, México, España o Puerto Rico entre otros. El comunismo trajo consigo la secularización, de manera que desde mitades del siglo XX su consideración social ha cambiado favorablemente y ahora muchos santeros de todo el mundo peregrinan a la isla de Cuba.

La iglesia católica no reconoce a la santería como culto cristiano sino pagano[2]​.

Terminología[editar]

Durante el régimen colonial fue común referise a ella como culto lucumí, que proviene de la expresión yoruba oloku mi («amigo mío»). Se la denominó despectivamente «santería» por los españoles para burlarse de la aparente devoción excesiva que mostraban los seguidores a sus santos.

También se la llama Regla de Ocha (u Osha)-Ifá. En algunas ocasiones los practicantes de la santería prefieren ser conocidos por las sociedades secretas a las que pertenecen, por ejemplo: Abakwá (en Cuba) y Amigos de San Lázaro (en Puerto Rico).

Este término se ha difundido alrededor del mundo, aunque también con otra acepción: santero es la persona que confecciona las imágenes de los santos católicos.

Historia[editar]

La santería deriva directamente de la religión yoruba, que se practica por la etnia homónima en la Guinea africana (Ilè Yorùbá), actual Nigeria, Benín y Togo desde hace hace miles de años. Los yorubos alcanzaron su apogeo cultural y político durante los periodos del Reino de Benín y el Imperio oyo (disuelto en XIX, momento en el que se intensificaría la inmigración africana a América[3]​), en los cuales se daba el inhumano comercio de esclavos africanos, para ser llevados en masa al Nuevo Mundo.

Época colonial[editar]

La religión católica fue la única aceptada por España en sus colonias americanas. A los esclavos africanos se les prohibió practicar religiones que no fuesen la cristiana, sin embargo, no fueron del todo suprimidas, el animismo seguía practicado clandestinamente en los hogares yoruba. Hay que tener en cuenta que desde África llegaron también sacerdotes yorubas e incluso Obas, es decir, reyes locales [3]​. Debido a esta imposición religiosa (y para burlar el veto), los esclavos identificaron en el santoral católico un panteón equivalente al panteón yoruba, asociando cada deidad o energía africana a un santo cristiano. De esta manera pudieron seguir practicando la santería, llamada otrora «religión (de los) lucumí».

Algo parecido ocurrió en Brasil con el Candomblé.

Se tiene poca constancia escrita de la santería de esta época porque estaba prohibida. Se desconoce el número de fieles de aquella época, aunque de esclavos africanos llegaron alrededor de 500.000 a los puertos de Cuba entre 1740 y 1840. Durante el siglo XIX se acabó de configurar la nueva religión santera al oeste de la Isla de Cuba (en las actuales provincias de La Habana y Matanzas, donde habría asentados una mayor cantidad de esclavos de origen Yoruba), que se expandió más tarde a la mitad oriental. A Santiago de Cuba de la mano del santero Raynés, a principios del siglo XX [3]

Esclavos africanos en 1899 trabajando una plantación de caña de azúcar

Las leyes españolas, al mismo tiempo que permitían la esclavitud, trataban de suavizar esa injusticia concediendo a los esclavos algunos derechos, al menos en teoría. Tenían derecho a propiedad privada, matrimonio y seguridad personal. También las leyes exigían que los esclavos fueran bautizados católicos como condición de su entrada legal a Las Indias.

La Iglesia trató de evangelizar a los negros lucumí pero las condiciones eran muy difíciles. Además de la escasez de sacerdotes, la injusticia de la esclavitud dificultaba que los lucumí aceptaran lo que se les imponía. Más allá de los motivos detrás de la iniciativa evangelizadora, los hombres que promulgaban la fe cristiana entre los esclavos, pertenecían a la misma raza y en muchas ocasiones a los mismos círculos sociales que los esclavistas. El resultado fue que muchos aceptaron exteriormente las enseñanzas católicas mientras interiormente mantenían su antigua religión.

En «El Gran Libro de la Santería» de Alejandro Eddy Delgado Torres , Prólogo de Alexis Valdés . De la misma forma el propio autor ha escrito la Oración a San Froilán, donde expone y demuestra que dicho santo desde el punto de vista del sincretismo, pudiera de una manera muy cierta sincretizarse con la deidad yoruba Osain, lo cual acentúa todo este estudio la universalidad de la teología de la Santería, una de las herederas de la cultura yoruba, es decir, la Santería Cubana.[4]

Según la Dra. Mercedes Sandoval, la santería acabó calando también entre la población blanca y mestiza de Cuba por cuestiones de salud, puesto que una de las principales funciones de los santeros es la curación por la fe[3]​. También fue importante la difusión de la música, la mitología y demás idiosincracia yoruba por la población que no era estrictamente negra, estudiosos elevan al 70% el porcentaje de cubanos que tienen algún tipo de relación más o menos cercana con la santería.

Revolución cubana[editar]

Con el triunfo de la revolución comunista en Cuba en 1959, más de un millón de cubanos se exiliaron en otros países (principalmente en las ciudades de Miami, Nueva York y Los Angeles). Entre ellos había santeros que propagaron la Santería en sus nuevos ambientes.

La revolución cubana trajo para la isla la separación iglesia-Estado, es decir, la secularización, gracias a ello la santería tiene hoy una consideración social más favorable y ha desaparecido su carácter clandestino.

El teólogo Frei Betto en su libro Fidel y la religión (1985) escribió sobre la relación de Fidel Castro con la santería. Comenta que no era practicante, pero sí se inició. Muchos santeros que apoyaron la Revolución comunista vieron en él un liberador espiritual para Cuba[5]​, considerándolo hijo del deidad Elegguá[6]​.

Joven cubana con un vestido blanco que indica que está recién bautizada en la santería.

Actualidad[editar]

Hoy en día la santería se da en toda Latinoamérica y lugares con gran población hispana en Estados Unidos de América (Florida, Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Los Ángeles, Miami y San Diego).

En 1992, el académico nigeriano Wándé Abímbọ́lá (profesor de la Universidad de Lagos y estudioso de la cultura y lengua yoruba) afirmó que «existen más babalawos en Puerto Rico que en Nigeria»[3]​. Los babalawos cubanos llegaron a Puerto Rico en los años 60.

Actualmente la religión cuenta con presencia también en España, especialmente en Canarias por su estrecha relación con Cuba, México, Países Bajos, Alemania, Inglaterra, Francia, y otros países en los cuales hay un número considerable de inmigrantes cubanos. En Venezuela, en la región de Caracas es donde se concentra la mayor cantidad de santeros y babalawos en el país pero también se encuentran en Cumaná, Coro y Maracay.

Doctrina[editar]

La santería cree en una fuerza o dios universal del que proviene todo lo creado, llamado Olodumare (del yoruba, oloddumare u olorun, literalmente «el omnipotente»). Al poder o energía de Olodumare se le conoce como aché o ashé, es común la expresión «tener aché» en Cuba por «tener suerte».

Panteón Orisha[editar]

Los Orisha u orishás son deidades que gobiernan diversos aspectos del mundo. Los orishás, además, velan para que cada mortal cumpla el destino que tiene marcado desde su nacimiento.

Creen que la vida de cada persona viene ya determinada antes del nacimiento en Ile-Olofi, la casa de Dios en el cielo. Aquellos que no lo cumplen serán castigados por los orishas y deben reencarnarse hasta satisfacer el castigo.

La identificación de los orishás con los santos más conocidos tiene razones muy simples, que se relacionan con el aspecto o las acciones de los santos:

Orishas Oddé («guerreros»)


Orishas principales («De cabecera»)


Orishas mayores

Orishas menores

Otras manifestaciones orisha

Organización[editar]

La santería tiene una jerarquía sacerdotal. Aunque se consideren a los Oshá e Ifá como ramas separadas, en ambas los babalawos (ocasionalmente, babalaos) son los máximos sacerdotes de la santería. Luego se encontrarían los babalorishas e iyalorishas, que son santeros con ahijados consagrados. Los Iyalorishas y Babalorishas, santeros que no tienen ahijados. Los Iyawos, santeros en su primer año de consagrados, y por último los Aleyos, que son creyentes pero que aún no han sido consagrados.

Todos ellos son santeros, iniciados mediante ritos específicos, el primero de los cuales es un ritual de purificación y la entrega de cinco collares, representando a Shangó, Obbatalá, Yemayá, Oshún y Elegguá o recibiendo a los orishás guerreros, que son Elegguá, Oggún, Oshosi y Ozun, que son santos consagrados en otanes [piedras].

Los pilares fundamentales de la religión se basan en el culto a los ancestros muertos (egúns) y en el conocimiento de que existe un Dios único (Oloddumare) y se relaciona con los seres humanos a través de extensiones del mismo, que también son divinidades, a las cuales los yorubas denominaron orishás. Por estas características se considera que es una religión politeísta.

La ceremonia Diloggun o de las dieciséis caracolas. El santero usa conchas para comunicarse con los orishas.

Ceremonias religiosas[editar]

Los santeros realizan las ceremonias en sus propias casas, porque la santería carece de templos. Los santeros, u «omorishas» son los que entran en contacto con la deidad (por ejemplo, a través de consultas con caracol o consulta espiritual, en sesiones espirituales según el desarrollo de cada persona.

El «oriaté» es la persona que dirige las ceremonias de la divinidad (orisha, santo) para que esta se haga de manera correcta y en ella solo trabajan santeros que estén consagrados; al nuevo iniciado y recién consagrado se le llama iyawo el cual ya ha pasado por rituales secretos.

Los «aleyos» son aquellas personas que tienen ciertos conocimientos, son creyentes, están interesados en las ceremonias así que tengan algunos secretos, los rituales no se deben exponer ante las personas no consagradas.

Fetiches orishas[editar]

La creación de figuras para el uso espiritual es una práctica que se encuentra en religiones de todo el mundo. Estas figuras representan a dioses, fenómenos y espíritus, no a individuos vivos y suelen ser de mayor tamaño y estar realizados en madera, para que perduren y no en tela o materiales frágiles como los fetiches del Vudú, cuyo uso y función son sólo temporales[7]​.

El vudú es el resultado del sincretismo que se produjo en Haití entre la religión yoruba ("Ocha"), la magia bantú (regla de Palo Monte) y la magia clásica europea. El resultado es muy parecido a la Quimbanda en Brasil, de origen angoleño o la regla Palo Kimbiza en Cuba de origen congoleño. De hecho la regla Kimbiza cubana tiene cierta influencia haitiana en sus orígenes.

Cada deidad tiene uno varios objetos asociados, como lo son las plumas de pavo y la miel para Ochún, las conchas para Yemayá, las llaves para Exú o las hachas y los tambores Batá para Changó[8]​.

Altar en el Templo de Yemayá (Trinidad, Cuba).  
Fetiche de Eshu.  
Fetiche de Elegguá.  
Virgen negra. 


Ceremonia de Ebbó[editar]

Consiste en el sacrificio de animales. La función de este ritual es la de resolver problemas de índole económica, problemas de salud o de estabilidad espiritual. En la santería, el sacrificio de animales está determinado por el rito de la adivinación, es decir, cada sacrificio responde a la solicitud, a través de los métodos de adivinación, de algún orishá o ancestro que requiere de uno o varios animales para poder resolver la situación que la persona consultada quiera solucionar.

En este sentido, el sacrificio no es un instrumento mediante el cual se pretenda redimir pecado alguno ya que en la santería no existe tal concepto. En la santería ni el hombre ni la mujer son concebidos como depositarios a priori de una o más culpas. El sacrificio, según la cosmovisión santera, es la vía mediante la cual puede ser restaurado un proceso o un ritmo que haya sido interrumpido. Los santeros aluden a que cada quien nace con un ritmo específico, un ritmo espiritual en la vida, que no debe ser interrumpido ya que si es así, entonces la persona no podrá realizarse plenamente. Sin embargo, cuando este ritmo ha sido trastocado, por las razones que hayan sido, entonces se requiere del sacrificio de un animal para restaurarlo. La sangre del animal, ofrecida a algún orishá o ancestro, es capaz de restaurar dicho ritmo porque ella está ligada directamente a un ritmo en el cuerpo del animal.

Este ritual ha sido criticado por los medios de comunicación occidentales.

Sacramentos[editar]

Para pertenecer a la santería los creyentes deben pasar primero por una serie de rituales que llevan un orden en específico que debe respetarse. Uno de los sacramentos o rituales para entrar es el Kari osha o «hacerse santo». Un santero ya puede practicar la santería y darle continuidad iniciando a más personas, esto siempre y cuando no le sea prohibido por su ángel de la guarda.

El bautizado («Iyabó») por la santería adopta un nombre como santero y debe vestir de blanco durante el primer año.

Hacerse santo[editar]

En la concepción santera, hacerse santo quiere decir asentarse su ángel de la guarda en su cabeza, es decir, tener a tu Orisha tutelar contigo ad eternum y la responsabilidad y compromiso que ello requiere. Se determina el Orisha tutelar previamente a hacerse santo, pues la ceremonia varia en función del Orisha que se va a coronar.

Se debe escoger padrino («babalosha») o madrina («iyalosha»), ya que simbólicamente se nace de ellos y son quienes junto a la «oyugbona» guían el camino religioso del iniciado.

La ceremonia del kari osha tiene una duración de 7 días en los cuales se renace, se reciben los orishas, se obtiene itá de santo y nombre de santo (nombre que identifica al santero dentro de la religión). Esa ceremonia la dirige el «Obá Ení Oriaté» que es un santero de amplios conocimiento y experiencia que lo hizo merecedor de ese títulos, aparte de los padrinos también participan varios santeros a los cuales se les asignan distintas tareas que permiten el oportuno desarrollo de la ceremonia.

A la persona que se le hace santo se le llama «iyawó», título que recibirá solo por ese año en el cual debe con rigurosas y estrictas reglas y tras finalizar ese año de purificación ya se le llama santero u olorisha.

Oráculos y Adivinación[editar]

La adivinación se da a través de los tres oráculos (ceremonias) que componen la religión. Los babalawos realizan el oráculo de «ifá» (Se adivina con un tablero de ifá, por ejemplo, el «ekuele»). Los santeros realizan el oráculo del «Dilogún» (con caracolas) y el oráculo del «Biagué» (con un coco). Hay otros oráculos orientan al consultador mediante la interpretación de «oddun» o signos.

Santeros en La Habana Vieja.

En la cultura popular[editar]

La danza y la música son dos expresiones artísticas fundamentales en la cultura yoruba y en la santería. Los ritmos africanos marcaron para siempre la Música de Cuba en géneros como el bolero, el son, la salsa, el guaguancó, la rumba o el jazz latino.

En la cultura popular cubana se pueden encontrar muchísimas referencias a la santería. La expresión «tener aché» en Cuba significa «tener suerte». Al poder o energía de Olodumare se le conoce como aché, o ashé en yoruba. También está el dicho cubano «hacerse santo», que hace referencia a los Yawós (o «yabós»), los que se bautizan en la santería. Son fácilmente reconocibles porque durante su formación deben seguir un proceso riguroso de consagración para convertirse en santeros. Por ejemplo, vistiendo de blanco, alcanzar el máximo vínculo con su ángel de la guarda, el santo que los protege [9]​.

Música[editar]

Celia Cruz homenajeó la cultura santera con su álbum «Tributo a los Orishas» (1999), además de otras muchas referencias a la santería en toda su discografía. El percusionista estadounidense de origen boricua Ray Barretto se consideraba «El hijo de Obatalá» (1973).

Quizá el santo más popular entre los cubanos es Changó, el dios del trueno [3]​. Tiene una especial importancia en la cultura musical puesto porque el objeto mitológico asociado a Changó son los tambores Batá.

En 1999, Roldán González, Ruzzo Medina, Yotuel Romero y Livián Núñez (Flaco-Pro) se unieron para crear uno de los grupos de música más emblemáticos de la historia reciente de Cuba, los Orishas. En sus canciones hay numerosas referencias a la tradición santera-yoruba.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. De origen dahomey (Benín) donde se le conoce como Azowano. En Cuba se le conoce también como Azojuano.

Referencias[editar]

  1. Ferreira Dias, João (2013). «A religião se faz com a colheita da terra: problematização concetual de “religião” em África e o caso yorùbá» [La religión se hace con la cosecha de la tierra: problematización concetual de "religión" en África y el caso yorùbá].  vol. 17 (3) pág. 457-476
  2. Granados, María (2009). La santería. Consultado el 23 de abril de 2019. «La santería no está en consonancia con los cultos de la Iglesia Católica. La razón principal es porque la santería tiene una cantidad de dioses, es decir, es politeísta (...) Ya desde sus bases la santería está en oposición a los principios del catolicismo (...) En la sagrada escritura [católica] tenemos en el libro del Deuteronomio 18:9 especifíca que Nuestro Señor va en contra de esto. - Padre Óscar Vélez, párroco de la Iglesia de Palo Verde (México)». 
  3. a b c d e f Sandoval, Mercedes (2014). «Historia Cultural de Cuba, Episodio 14: La santería en Cuba». 
  4. Alonso, J. Felipe (2000). Diccionario Espasa de ciencias ocultas. Espasa Calpe. ISBN 84-239-9453-8. 
  5. Bretto, Frei. Fidel Castro y la religión: conversaciones con Frei Betto (3ª edición). México: Siglo Veintiuno editores (Siglo XXI Editores). 
  6. Boza Ibarra, Glenda (2016). Fidel es un elegguá. Periódico 5 de Septiembre. Consultado el 23 de abril de 2019. 
  7. Padre Montenegro (2012). «MUÑECOS VUDU Y FETICHES DE PALO MONTE PARA AMARRAR, DAÑAR Y CONTROLAR A DISTANCIA». 
  8. «Fetiches de los Orishas». 2012. 
  9. O., Arantxa (28 de marzo de 2018). «¿Qué significa "hacerse santo" en Cuba?». Consultado el 23 de abril de 2019. «La religión afrocubana es practicada en Cuba cada vez con más intensidad. Hacerse santo significa adentrarse en una religión muy simbólica y reveladora. Es un proceso largo que implica mucha espiritualidad y sobre todo mucha fe.» 

Bibliografía[editar]

  • Charles Spencer King (traducido por Gabriel Ernesto Arevalo Luna), IFA Y Los Orishas: La Religión Antigua De La Naturaleza. ISBN 1
  • El Gran Libro de la Santería, de Alejandro Eddy Delgado Torres, Esfera de los Libros, Madrid 2005, Palmyra, Madrid 2006. ISBN 84-9734-257-7

Enlaces externos[editar]