Lenguas amerindias

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Lenguas amerindias
Distribución geográfica: América
Países:
Hablantes: ~40 millones
Filiación genética: (Agrupadas dentro de las Nostrático-Amerindio)
Subdivisiones: Amerindio septentrional
Amerindio meridional
ISO 639-1
ISO 639-2
ISO 639-3
Extensión
Véase también:
Idioma - Familias - Clasificación de lenguas
El idioma quechua, es la lengua indígena más hablada en América: Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador y Perú. En los países sombreados es oficial (rojo fuerte) o cooficial (rojo pálido)).

El conjunto de las lenguas amerindias fue una controvertida propuesta de familia de lenguas, más exactamente una macrofamilia, propuesta por el lingüista Joseph Greenberg para la clasificación de las lenguas indígenas de América, obtenido por medio de su método de comparación léxica masiva (las otras dos familias son las más aceptadas lenguas na-dené y las lenguas esquimo-aleutianas). Estas tres agrupaciones representarían tres olas migratorias distintas de acuerdo con la propuesta de Greenberg. Todas las lenguas excluidas de las familias Na-Dené y esquimo-aleutiana forman parte de la macrofamilia amerindia. Esta clasificación fue publicada en su controvertido libro Languages in the Americas (1987).

Introducción[editar]

La propuesta de Greenberg es generalmente descartada por histórico-lingüistas por dos razones:

  • El método de la comparación léxica masiva es célebre porque no permite distinguir las similitudes originadas por una relación histórica entre determinados idiomas y porque no ofrece medios de distinción entre similaridades por contacto histórico y por común descendencia.
  • Los datos con los cuales se realizó el estudio incluyen un gran número de errores. Los expertos que han revisado los fallos relativos a las lenguas en las cuales son expertos estiman por lo común que cerca de la mitad del mismo conjunto es incorrecto. En algunos casos, el conjunto de datos completo es erróneo.

Existe un problema aún mayor. El autor utilizó fuentes oscuras o muy antiguas, sin adecuarse a los estándares académicos. Por ejemplo, no ofreció citas de los datos empleados por lo que resulta casi imposible verificarlos. Frecuentemente para cada familia Greenberg y Ruhlen escogen una lengua concreta donde ven mayor parecido léxico, en lugar de reconstruir adecuadamente la protolengua de la familia en cuestión que sería un procedimiento más seguro, para las grandes familias dado el elevado número de lenguas resulta fácil encontrar una palabra que muestre por azar mayor parecido, por esa razón la comparación léxica practicada por estos autores ha sido muy criticada.

Evidencia en favor de la hipótesis amerindia[editar]

La hipótesis amerindia, consistente en la afirmación de que las lenguas indígenas americanas, excepto las eskimo-aluetianas y las Na-Dené, constituyen una unidad filogéntica bien definida ha encontrado apoyo sobre todo entre los discípulos de Greenberg. Merritt Ruhlen, por ejemplo, ha intentado proporcionar más evidencias en favor de esta controvertida hipótesis.[1]

La hipótesis lingüística de Greenberg desarrollada mediante la comparación léxica masiva se sustenta en otra hipótesis: la del origen común de los amerindios, demostrado en los estudios genéticos y las comparaciones dentales, que expuso con Christy Turner y Stephen Zegura.[2]

Ruhlen se muestra escéptico ante la idea de que las lenguas americanas se dividan en nada menos que unas 200 familias entre las que no pueda probarse ninguna afinidad.[3] Por otra parte, entre la evidencia positiva, Ruhlen aduce la importancia del ablaut tripartito i / u / a (i.e. masculino / femenino / neutro) en tripletas como t'ina / t'una / t'ana ('hijo' / 'hija' / 'niño'), así como el patrón pronominal na / ma (i.e. 1ª persona / 2ª persona) razonablemente extendido entre las lenguas americanas, y señalado inicialmente por Alfredo Trombetti en 1905 (aunque otros lingüistas lo atribuyen a factores diferentes del parentesco[4] ). Ruhlen menciona los inicios de esta última discusión,[5] citando una carta persona del Edward Sapir a A. L. Krober:[6]

Getting down to brass tacks, how in the Hell are you going to explain general American n- 'I' except genetically? It's disturbing, I know, but (more) non-committal conservatism is only dodging, after all, isn't it? Great simplifications are in store for us.

La siguiente es una selección de pronombres singulares amerindios de varias lenguas, mostrando el patrón señalado por Trombetti de abundancia de na en la primera persona y de ma en la segunda persona:[7] [8]

Lengua Familia 'yo' 'tú' 'él'
Náhuatl[9] Uto-azteca no- mo- i-
Kiliwa[10] Yumana ñap may ñipáa
Karok (aislada) na 'im 'um
Quechua Quechua noqa qam pay
Aimara Aimara naya juma jupa
Mapuche[11] (aislada) iñche eymi fey
Maya[12] Mayense kin, in teech leti'
Mixteco[13] Otomangue saña, na ye'e da
Ojibwa[14] Álgica niin giin wiin
Wichí[15] Mataguaya n’lham am lham
Yine Arahuaca -no pɨ- wal'a
Hup[16] Makú 'ãh m tɨ́h
Muisca Chibcha hycha mue asy
Toba Guaicurú ayim 'am -maji
Siona Tucana mɨ̃'ɨ̃ p'ak'o
Cheroqui[17] Iroquesa a-ya ni-hi a-tsv-ya-i
Chácobo Pano ɨa mi-a ha-a
Tacana Tacana yama miada toaweda
Ona Chon y-ah m-ah
Yanomami Yanomami ya wa a

Campbell (1979, 1997) critica que se escoja arbitrariamente entre las lenguas de una familia, porque dado elevado número de lenguas en una familia siempre resulta más fácil encontrar parecidos al azar de una muestra grande que si se restringe rigurosamente la elección a las formas reconstruidas para la protolengua mediante el método comparativo. Además Greenberg y Ruhlen no siempre escogen las mismas formas del pronombre si no que en ocasiones consideran las formas libres, en ocasiones los posesivos y en ocasiones las marcas de persona en el verbo eso aumenta todavía más la libertad de elección y las posibilidades de cometer un error de tipo II.

Críticas contra la hipótesis amerindia[editar]

La hipótesis amerindia no ha recibido, como se ha mencionado anteriormente, aceptación general por parte de los lingüistas que trabajan en lingüística histórica. El rechazo es particularmente notorio entre los especialistas en lenguas autóctonas americanas,[18] debido al hecho de que la base de la propuesta se basa en la comparación léxica masiva.[19] Esta técnica generalmente se considera inapropiada porque es incapaz de distinguir las semejanzas debidas al azar de las semejanzas debidas a un parentesco histórico genuino, y por tanto los resultados basados en ella se consideran inconcluyentes.

Además de estas críticas generales, varios autores han señalado un gran número de errores particulares a la hora de citar lo datos: formas erróneas, glosas equivocadas, segmentación morfológica injustificada, equivocación de los nombres de las lenguas y mención de formas completamente espurias.[20] Los expertos que en revisado los datos respecto a las lenguas que conocen típicamente consideran que existe un 50% de las formas citadas contienen algún tipo de error. En algunos casos, el 100% de los datos son erróneos.

Otro problema mayor aún es que contrariamente a la práctica usual de los especialistas, no se dan citas o referencias para los datos, que en la mayoría de los casos proveienen de lenguas para las que no existe una fuente estándar o reconocida. Además, Greenberg no estandariza la transcripción fonológica de los datos, con lo cual es imposible a menos que se conozca la fuente origina que valor fonológico dar cada signo.[21]

Subgrupos amerindios según Greenberg y Ruhlen[editar]

La clasificación interna de un grupo de lenguas es un asunto generalmente más complicado que establecer la relación genética de un grupo de lenguas.[22] En cuanto a las lenguas amerindias la propia idea de que forman una familia lingüística en el sentido establecido del término es muy discutida, al igual que las agrupaciones que proponen Greenberg y Ruhlen. Las clasificaciones más conservadores identifican más de 100 familias de lenguas amerindias y un buen número de lenguas no clasificadas en ninguno de los anteriores grupos. Las relaciones de largo alcance entre todas estas familias siguen siendo conflictivas. Greenberg (1987) y Ruhlen proponen una clasificación interna de las lenguas indígenas de América, que resulta tan controvertida como la propuesta de que todas esas lenguas constituyen una familia lingüística convencional:[23] [24] [25]

  1. Norte-Centro
    1. Norteñas
      1. Almosano-Keresiux
        1. Almosano (Álgico-Wakash-Salish)
        2. Keresiux: (Keres-sioux)
      2. Penutio-Hokano
        1. Penutio
        2. Hokano
    2. Centrales
      1. Azteca-Tañoano
        1. Tañoano
        2. Uto-Azteca
      2. Oto-Mangueano
  2. Sureñas
    1. Andino
      1. Andino septentrional
        1. Catacao
        2. Cholono
        3. Culli
        4. Leko
        5. Sechura
      2. Aru
      3. Itucale-Sabela
      4. Kawapano-Záparo
        1. Kawapano
        2. Záparo
      5. Quechua
      6. Andino meridional
        1. Kawésqar
        2. Mapuche
        3. Puelche
        4. Chon-Tehuelche (ona)
        5. Yámana
    2. Chibcha-Paez
      1. Chibcha
      2. Paezano
        1. idioma paez
        2. Chocó
        3. Yunga
        4. Kunza
        5. Huarpe
        6. Andakí
        7. Itonama
    3. Ecuatorial-Tucano
      1. Ecuatorial
        1. Macro-arawakano
        2. Salibano
        3. Macro-tupí
        4. Jívaro
        5. Uru-chipaya
      2. Macro-tucano
        1. Tukano
        2. Makú
        3. Nambikwara
        4. Katukina
    4. Ye-pano-caribe
      1. Macro-Pano
        1. Pano-takano
        2. Mataco-Guaicurú
        3. Lule-Vilela
      2. Macro-Gê
      3. Macro-Caribe
        1. Caribe
        2. Bora-Witoto
        3. Peba-Yagua
        4. Andoke

Genética de poblaciones e hipótesis amerindia[editar]

Desde finales del siglo XX, ha existido un interés en comparar la clasificación lingüística y la clasificación genética de las lenguas humanas, ya que todo indica que en muchas regiones existe un alto grado de correspondencia entre ambas clasificaciones. En esa línea Greenberg (1987) ha sugerido que los tres grupos lingüísticos que él identifica en América (amerindio, na-dené y eskimo-aleutiano) representan tres migraciones diferentes a América y argumentado que existe evidencia antropométrica y genética que apoya el origen genético diverso de estos tres grupos. Si bien muchos estudios genéticos de las poblaciones americanas han usado la clasifcación de Greenberg como hipótesis base.[26] Otros estudios basados en clasificaciones más amplimente aceptadas y que rechazan la hipótesis amerindia se ajustan mejor a los datos. Así por ejemplo Hunley y Long (2004) han demostrado sobre la base la variación del ADN mitocondrial, que la clasificación de Greenberg en tres grupos puede dar cuenta del 31,9% de la variación genética (con un p-valor de 0,027), pero la clasificación más conservadora de Campbell (1997) que clasifica las mismas poblaciones en (17 grupos) explica un 44,8% (con un p-valor < 0,001), es decir, con una clasificación que rechaza la hipótesis amerindia puede explicarse un 40,4% más de la variancia muestral. Este hecho muestra que el argumento genético lejos de respaldar la hipótesis amerindia, muestra que las clasificaciones tradicionales de las lenguas indígenas de América merecen ser consideradas preferentemente en los estudios de genética de poblaciones.[27]

Sin embargo los estudios genéticos más profundos y actualizados, tanto a nivel autosómico (genoma), mitocondrial y del cromosoma Y, apoyan la teoría de los tres procesos migratorios que poblaron América, (ver historia genética de los amerindios) en donde el conjunto más importante de poblaciones indígenas tienen un origen común a pesar de la diversidad lingüísitica y la separación geográfica.[28] La antigüedad de esta primera gran migración se calcula entre los 15.000[29] y 19.000 años.[30]

Genética autosómica y proteica[editar]

Diversos estudios genéticos diferencian a los indígenas americanos en los 3 grandes grupos aunque no uniformemente enunciados. Un estudio de 14 locus genéticos encontró que poblaciones atabascanas (na-dené) están más cercanos a esquimales y chukchis que a los pueblos algonquinos (Szathmary 1981 y 1985).[31]

Una investigación genética proteica (alotipo mg) en el Suroeste de EEUU, encuentra que la diferencia genética más importante en la región está entre los na-dené del Sur (apache, navajo) y los demás pueblos (pima, pápago, hopi, hualapai), reforzando según los autores la tesis de las 3 migraciones, los paleoamericanos hace 16-40.000 años, los na-dené hace 12-14.000 años y los esquimo-aleutas hace 9.000.[32]

Un estudio de Cavalli-Sforza (probablemente el genetista más célebre) y su equipo en 1988,[33] examina por polimorfismo genético a 42 poblaciones alrededor del mundo, concluyendo que hay una correlación entre genética y lingüística de las macrofamilias, relacionándo además los 3 grandes grupos de nativos americanos con las poblaciones del Norte de Asia del siguiente modo:

 
Norte de Asia
 

Turco-siberiano




Chukchi


 

Esquimal




 Indígenas americanos 

Na-dené


 

Amerindio




Posteriormente Cavalli-Sforza (1994)[34] hace un estudio más exhaustivo analizando 23 etnias americanas. Como resultado afirma que hay un distanciamiento de los pueblos na-dené del Norte con los del Sur, apareciéndo los del Norte más cercanos a los esquimales, en cambio los na-dené del Sur se acercarían a los pueblos almosanos (álgico-wakash). Las principales relaciones entre los grupos serían las siguientes:

 
  
 

Chukchi, koriak, esquimo-siberianos




Esquimales americanos


 

Na-dené del Norte





 Amerindio (incluye na-dené del Sur)



Un trabajo más reciente (2007) de genética autosómica y coordinado entre laboratorios de genética molecular de EEUU, Reino Unido, Suiza, Colombia, Perú, México, Canadá, Brasil, Costa Rica y Chile, relaciona 24 poblaciones indígenas americanas con 54 poblaciones del resto del mundo;[35] concluyendo que dentro del continente americano existe baja diversidad genética y en cambio una gran diferenciación con las poblaciones nativas del resto de mundo. Analizando los subgrupos propuestos por Greenberg, no se encuentra una correlación exacta con las macrofamilias americanas, sin embargo hay una relación que aproximadamente es la siguiente:

 

Siberianos


 Nativos americanos 

Na-dené (chipewyan)


 Amerindio 
 

Álgico




Maya






Central (uto-azteca, otomangue)




Chibchano-Paezano



Ecuatorial-Tucano





Andino (quechua, aymara)




Mapuche







En 2010, un estudio de los alelos y haplotipos de HLA encontró que mientras todos los amerindios de Sudamérica, Mesoamérica y Norteamérica incluidos los Siux, podían agruparse en un clado con antepasados comunes, quedando aparte los grupos Esquimal y Na-dené, los cuales debeen incluirse en un clado con pueblos de Siberia y el oriente de Asia:[36]

 
Norte de Asia
 

Nivjis



Tlingit



Na-dené



Koryaks




Chukchi



Esquimales americanos




Amerindio
  

Sioux



Mixe



Maya



Chibcha



Aymara



Quechua



Guaraní



Toba




En cuanto a los haplogrupos del cromosoma Y, el Q1a6 (M323*-NWT01) es exclusivo y frecuente entre los inuit, mientras que C3b frecuente entre los Na-Dené es muy raro en otros grupos de las Américas.[37]

Por otra parte, entre los amerindios no están presentes tres haplogrupos de ADN mitocondrial: D3 hallado entre los Esquimales y D2a encontrado entre los actuales Na-dené, Tlingit, Aleutianos y Yupik y entre los paleoesquimales que vivieron en Groenlandia hace 4.000 años. y tampoco A2a presente entre Na-dené, Aleutos y Esquimales. Sin embargo los amerindios podrían haber llegado a América en dos corriente migratorias diferentes, una que presenta el haplogrupo X2a exclusivo del oriente de Nortemérica y D4h3 encontrado actualmente desde California hasta Brasil, ausente entre los Esquimales y Na-dené, pero también en el riente de Norteamérica.[38]

Véase también[editar]


Referencia[editar]

  1. Ver: Greenberg & Ruhlen 1992, Ruhlen 1994a, 1994b, 1994c, 1994d, 1995a, 1995b, 1995c, 1995d, and 2004
  2. Greenberg; Turner & Zegura (1985 y 1986)
  3. See Campbell 1997
  4. See Nichols 1992
  5. Ver Ruhlen 1994e and Delbrück 1880
  6. See Sapir 1918
  7. With the [The Intercontinental Dictionary Series Intercontinental Dictionary Series], topical vocabulary lists from different languages can be viewed side-by-side when generated using advanced browsing.
  8. Ver también Merritt Ruhlen: “First- and Second-Person Pronouns in the World’s Languages,” pp. 252–60.
  9. Las formas indicadas son pronombres posesivos.
  10. Spanish–Kiliwa dictionary
  11. Topical Mapudungun vocabulary list from the World Loanword Database
  12. Diccionario Español-Maya de Yosondúa, Oaxaca
  13. http://www.sil.org/mexico/mixteca/yosondua/S046-DicMixtYos-mpm.pdf Diccionario Español-Mixteco Freelang]
  14. Dictionary English-Ojibwe Freelang
  15. Topical Wichí vocabulary list from the World Loanword Database
  16. Topical Hup vocabulary list from the World Loanword Database
  17. English/Cherokee Dictionary
  18. Ver Campbell 1997, Goddard 1996, y Mithun 1999
  19. Ver Campbell 1988, Goddard 1987, Goddard 1990, Matisoff 1990, Rankin 1992, y Ringe 2000
  20. See Adelaar 1989, Berman 1992, Campbell 1988, Chafe 1987, Kimball 1992, Matisoff 1990, Poser 1992, Rankin 1992
  21. Ver Campbell 1988, Poser 1992
  22. Dixon, 1999, Amazonic Languages
  23. En la literatura aparecen ciertas confusiones debido a que la clasificación de Greenberg (1959) difiere ligeramente de Greenberg (1987).
  24. verAmerind Etymological Dictionary
  25. Adelaar, 2004, p. 41-45
  26. Bortolini et al. 2002, 2003; Fernandez-Cobo et al. 2002; Lell et al. 2002; Gomez-Casado et al. 2003; Zegura et al. 2004
  27. L. Campbell: American Journal of Human Genetics, 75:519–523, 2004
  28. El estudio genético más detallado sobre el poblamiento de América El Comercio, Perú, julio 2012
  29. Native American Populations Descend from Three Key Migrations, Scientists Say Science daily, julio 2012
  30. Achilli A, Perego UA, Bravi CM, Coble MD, Kong Q-P, et al. (2008) The Phylogeny of the Four Pan-American MtDNA Haplogroups: Implications for Evolutionary and Disease Studies PLoS ONE 3(3): e1764. doi:10.1371/journal.pone.0001764
  31. Szathmary EJE (1981) Genetic markers in Siberian and northern North American populations. Yearbook Phys Anthropol 24:37-73. Szathmary (1985) Peopling of North America: clues from genetic studies. In: Kirk R, Szathmary E (eds) Out of Asia: peopling the Americas and the Pacific. Journal of Pacific History, Canberra, pp 79-104
  32. Williams RC et al 1985, GM allotypes in Native Americans: evidence for three distinct migrations across the Bering land bridge.
  33. Cavalli-Sforza, L.L. et al 1988, Reconstruction of human evolution: Bringing together genetic, archaeological, and linguistic data
  34. Cavalli-Sforza, Luigi Luca 1994, The History and Geography of Human Genes
  35. Wang, Sijia et al 2007, Genetic Variation and Population Structure in Native Americans
  36. Arnaiz Villena, A.; C. Parga-Lozano; E. Moreno; C. Areces; D. Rey & P. Gomez-Prieto (2010) "The Origin of Amerindians and the Peopling of the Americas According to HLA Genes: Admixture with Asian and Pacific People"; Current Genomics 11(2): 103–114.
  37. Dulik, Matthew C.; A.C. Owings; J.B. Gaieski; M.G. Vilar; A. Andre; C. Lennie; M.A. Mackenzie; I. Kritsch; Sh. Snowsho; R. Wright; J. Martin; N. Gibson; Sh.D. Andrews; Th.G. Schur (2012) "Y-chromosome analysis reveals genetic divergence and new founding native lineages in Athapaskan- and Eskimoan-speaking populations"; PNAS 109 (22): 8471–8476.
  38. Martinez Lasoa, Jorge; Nancy Siles; J. Moscoso; J. Zamora; J.I. Serrano; J.I. R-A-Cachafeiro; Ma.J. Castro; M. Serrano & A. Arnaiz V. (2006) "Origin of Bolivian Quechua Amerindians: their relationship with other American Indians and Asians according to HLA genes"; European Journal of Medical Genetics 49 (2): 169–185.

Bibliografía[editar]

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  • Boas, Franz. (1929). Classification of American Indian languages. Language, 5, 1-7.
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  • Campbell, Lyle; & Mithun, Marianne (Eds.). (1979). The languages of native America: Historical and comparative assessment. Austin: University of Texas Press.
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  • Voegelin, Carl F.; & Voegelin, Florence M. (1977). Classification and index of the world's languages. Ámsterdam: Elsevier. ISBN 0-444-00155-7.

Enlaces externos[editar]