Lenguas quechuas

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Lenguas quechuas
Distribución geográfica Gran parte de los Andes y regiones del Gran Chaco y de la Amazonia occidental.
Países

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Hablantes 8~10 millones (2004)
~10,1 millones (2009)[1]
Subdivisiones Quechua I
Quechua II
ISO 639-1 qu
ISO 639-2 que
ISO 639-3 que[2]

Quechuan langs map.svg

Véase también
Idioma - Familias - Clasificación de lenguas
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El quechua o quichua es una familia de lenguas originaria de los Andes centrales que se extiende por la parte occidental de Sudamérica a través de seis países.[3] La cantidad de hablantes de lenguas quechuas se estima entre ocho a diez millones. Es la segunda familia lingüística más extendida en Bolivia, Ecuador y Perú después de la indoeuropea. Cede en importancia social y crematística al castellano.[3]

Esta familia lingüística se habría originado en la región central y occidental del Perú.[4] En el siglo V, se separaron las dos ramas de la familia. Hacia el siglo XV, la llamada lengua general se convirtió en una importante lengua vehicular y oficial por el Estado incaico. Esta variante fue la lengua más importante empleada para la catequesis de los indígenas durante la Colonia. En el siglo XX, el castellano sobrepasó al quechua como lengua mayoritaria en el Perú. El quechua sureño, descendiente de la lengua general colonial, es la lengua quechua más extendida. En la década de 1960, estudios dialectológicos determinaron la existencia de lenguas separadas dentro del quechua.[5]

Las lenguas quechuas tienen una morfología aglutinante, con raíces regulares y repertorios amplios de sufijos productivos, que permiten formar palabras nuevas de forma regular. Entre sus rasgos gramaticales, se distingue la fuente de la información o evidencialidad, varios casos nominales, un nosotros inclusivo y otro excluyente, el beneficio o la actitud del hablante al respecto de una acción, y opcionalmente el tópico. Los verbos transitivos concuerdan con el sujeto y el objeto. Expresan predicaciones nominales yuxtaponiendo el sujeto y el atributo. A diferencia del español, el quechua funciona sin artículos o conjunciones y sin distinguir géneros gramaticales. Aunque varias de estas características son mayormente conservadas, ciertas variedades han perdido de algunas de las características mencionadas durante su desarrollo histórico.

Glotonimia[editar]

De los datos conseguidos a la fecha, se sabe que las lenguas quechuas no tenían autoglotónimos o al menos no existen registros de que así haya podido ser. Por el contrario, es a partir de los estudios y de las crónicas de la época de la Conquista que se les da nombres a las lenguas del mosaico lingüístico que constituía el Virreinato del Perú del siglo XVI. Algunas frases se emplearon para designar a la lengua con la cual los gobernantes del Antiguo Perú se entendían con el Estado incaico, siendo la más temprana registrada la de lengua general. Sin embargo, en la región andina no sólo el quechua clásico recibió dicho epíteto, sino también más tarde el aimara, el puquina y el mochica.[6]

El nombre de quechua es empleado por primera vez por fray Domingo de Santo Tomás en su Grammatica... así como el origen de la expresión, también citado por Cieza de León y Bernabé Cobo: Al ser preguntados los orejones por los cronistas por el origen de la llamada lengua general, estos respondían ser originaria de la nación quichua, que habitaba en lo que es hoy la Provincia de Andahuaylas. El vocablo variante quechua comenzó a emplearse hacia mediados del siglo XVII. Tanto quichua como quechua provienen de algún cognado de la originaria [qiʈ͡ʂ.wa][n. 1] ('valle templado'), que es empleada para aquellos valles de clima benigno.

En muchas variantes, como en el quechua sureño, este cognado muestra una consonante uvular que, cuando aparece delante de /i/, ya sea oclusiva o fricativa, provoca una alófono [e] en esta vocal. A las regiones que guardan esta alofonía suele corresponder el quechuismo quechua. En algunas otras, la transformación de la original */q/ en consonantes no uvulares provoca la pérdida de la alofonía en las vocales, por lo que a estas variantes suele corresponder más bien el nombre de quichua. Sin embargo, hay algunas salvedades, como en Santiago del Estero, donde se usa el nombre quichua, y algunas zonas donde no se emplea el autónimo.

Autónimos[editar]

El autoglotónimo runa simi («lengua de gente») está extendido en algunas variedades del quechua sureño. Luego de la Conquista, el término runa sufrió una aculturación, ya que se tergiversó su sentido original de «ser humano» y se usó para designar a los nativos en contraposición a wiraqucha, que se usó para designar a los españoles. Es así que runa simi se puede traducir como lengua de indígenas, es decir, cualquier lengua nativa, para diferenciarlas del español (kastilla simi; misu simi).

Otra interpretación posible es que la expresión runa haga referencia a categorías de la administración pública: el runa es el indio tributante, independientemente de si es quechua o no. Una razón potente en favor de esta hipótesis es la existencia de una expresión similar para las lenguas de la familia aimara: El glotónimo jaqaru procede de jaqi + aru, con un significado idéntico.

No existen referencias tempranas ni tardías dentro de las crónicas españolas del uso de epíteto similar a runa šimi para designar a alguna lengua en particular, sino como referencia simplemente de que la lengua en mención era hablada por los indígenas. Una de las primeras referencias, citada por Cerrón-Palomino (2008), es la del quechuista Middendorf, apenas en 1891.

En ambos dialectos colombianos se le llama inka šimi («idioma de los incas») por ser los incas quienes lo llevaron a aquellas latitudes, mientras que en la periferia de Huancayo, el quechua huanca es llamado como wanka shimi, es decir, "lengua de los huancas", y no se emplea por los vernáculos ni nuna shimi ni qichwa shimi

Historia[editar]

Origen y expansión[editar]

Con base en los estudios lingüísticos efectuados a partir de los años sesenta, los miembros contemporáneos de la familia quechua tendrían un antecesor común denominado protoquechua, desarrollada a inicios del I milenio en la parte centro-occidental del Perú. El protoquechua divergió en dos ramas hacia el siglo V: el Quechua I inicia una nueva expansión en dirección norte a través de la vertiente oriental hasta el Callejón de Huailas y el Quechua II se expande en dirección sur por la costa y la sierra de la vertiente pacífica.

En el siglo XIII acontecía la expansión más reciente del quechua, impulsada a consecuencia del comercio del reino de Chincha, que produjo la adopción del quechua clásico como lengua franca en gran parte del Antiguo Perú y en lo que modernamente es la sierra ecuatoriana, empleada por los curacas de pueblos diversos para comunicarse entre gobernantes independientes para el intercambio de productos.[7] Este avance condujo a la adopción del quechua en la sierra y la Amazonía ecuatoriales, por un lado, y hacia la sierra sur sobre territorio de habla aimara. Finalmente, la variante ecuatoriana divergió del habla del sur, produciéndose la última escisión de la familia quechua. Sin embargo, en varias regiones eran sólo los curacas quienes conocían el quechua, mientras que el pueblo llano continuaba usando sus lenguas propias, como era el caso de la región mochicahablante. En medio de este proceso, cuando los incas iniciaron la conquista del Chinchaysuyo, adoptaron esta lengua para sus asuntos administrativos, si bien ellos también eran aimarahablantes, e impusieron su aprendizaje en las diversas provincias de su imperio, sin que esto significara que dejaran de lado las lenguas vernáculas. Algunos pueblos de la selva que mantuvieron contacto comercial con los incas resultaron también influenciados por el quechua.

Época colonial[editar]

Durante el Virreinato del Perú, los misioneros católicos emplearon este y otros idiomas locales para evangelizar a los indígenas; se escribieron varios manuales (artes) y lexicones de éste y otros idiomas importantes, como el aimara, el mochica o el guaraní, así como catecismos. Ello permitió que aumentara su influencia sobre los pueblos andinos e incluso se emplee por pueblos amazónicos.

Fray Domingo de Santo Tomás O.P., fraile dominico que según su propio testimonio llegó al Perú en 1540, fue el primer misionero que aprendió la lengua de la región central de Perú durante su tarea evangelizadora; predicando luego en su propia lengua a los nativos de los actuales Departamentos de La Libertad, Ancash, Lima, Ica, Apurímac, Huancavelica, Ayacucho, Junín y Huánuco. En 1560, como fruto del conocimiento de la lengua de los naturales, publicó en Valladolid las dos primeras obras en quechua, la Gramática o arte de la lengua general de los indios de los reinos del Perú, y el Lexicón o vocabulario de la lengua general del Perú, por Fray Domingo.

El diputado limeño Juan de Balboa fue el primer catedrático de lengua quechua (lengua quichua), cuando se organizó la Universidad de San Marcos en 1576, y el primer peruano que en ella se graduó de doctor.[8] Posteriormente, en 1608 Diego González Holguín (1552 -1618) publicó el Vocabvlario de la lengua general de todo el Perv llamada qquichua o del Inca.

Hacia 1680 se editan las obras Rapto de Proserpina... y Uska Pawqar, el hijo pródigo de Juan de Espinoza Medrano, El Lunarejo, dándose inicio al llamado Siglo de Oro de la literatura quechua [sureña]. Durante este periodo se compone la obra Ollantay. Luego de la derrota de la rebelión de Túpac Amaru II (1781), no solo en Perú, sino en toda América española, se prohibieron el uso de ropa y lengua nativas, así como toda manifestación de costumbres y otras formas de existencia distintas de las de los opresores.[9] Con ello se inició el declive de las élites andinas y la formación de un estigma social contra el idioma que aumentará y se acentuará, aún después de la Independencia metafórica.[10] También se introducen voces extrañas como tayta del latín 'tata' para nombrar al clérigo y se distorsiona la voz quechua supay como traducible a diablo (entidad de la cultura persa asimilada por occidente) y otros neologismos, ligados a los intereses del Vaticano y del imperio español.[11]

Siglos XIX y XX[editar]

Durante la Fiebre del Caucho, numerosos exploradores surcaron los grandes ríos de la Amazonía peruana, estableciéndose como lengua vehicular en la selva norte el quechua lamista, bastante extendido en la zona de Moyobamba en la época de la Fiebre.

La derrota peruana en la Guerra del Pacífico propició el resurgimiento de élites andinas, especialmente en el Cuzco, epicentro del resurgimiento del teatro quechua.

Hacia el siglo XX, el teatro cedió paso a la poesía y a los estudios científicos modernos del quechua. Los lingüistas Alfredo Torero y Gary Parker publicaron los primeros estudios sobre el tema, secundados por Rodolfo Cerrón Palomino, Félix Quesada, Antonio Cusihuamán, Clodoaldo Soto Ruiz, Amancio Chávez, Francisco Carranza, entre muchos otros, y el literato José María Arguedas. Entre los lingüistas extranjeros también se publicaron estudios importantes, como los de Willem Adelaar, Gerald Taylor, César Itier, Wolfgang Wolck, Pieter Muysken y otros más. Sin embargo, es también la época del progresismo en los Andes, donde las lenguas originarias, así como sus costumbres, eran vistas como derroteros del desarrollo de las naciones, por lo cual la incipiente educación rural se dirigió a la directa sustitución de las mismas por el castellano. El trabajo del Instituto de Estudios Peruanos y el impulso de Alberto Escobar y la publicación de sendos diccionarios de seis variedades del quechua y de sus respectivas gramáticas. Al respecto, Escobar dice

"La reivindicación de la lengua quechua y de su empleo empezaron el 27 de mayo de 1975 con la Ley 21156. La lengua prehispánica más ampliamente difundida en el Perú se hallaba proscrita, legal y socialmente, desde la insurrección de Túpac Amaru en 1780. Su oficialización en el país, con rango equivalente al de la lengua castellana es, por tanto, una decisiva medida de política cultural."

[12]

En los años 1950, la migración rural propició un acelerado proceso de reemplazo de las lenguas indígenas por el castellano como lengua materna en toda América Latina. El siglo XX significó también la oficialización del quechua en Bolivia, Ecuador y Perú y la implementación de programas de Educación Intercultural Bilingüe (hasta entonces, la instrucción estatal se daba sólo en español). El diario La Prensa publicó lecciones de quechua de Demetrio Tupac Yupanqui en los cincuentas. En 1970 se creó en la Universidad Ricardo Palma, la Facultad de Lenguas Modernas y se estableció la enseñanza del idioma quechua.

El el siglo XXI la traducción de Trilce al quechua, la aparición de El Quijote en quechua, la organización de concursos de narrativa y poesía en quechua, como el de la Universidad Nacional Federico Villarreal. La maestría de Cultura Andina de la Pontificia Universidad Católica del Perú y publicación de diversos diccionarios por autores individuales.

Actualidad[editar]

Hay diversos préstamos del español para los adelantos tecnológicos, como el caso, radyu (‘radio’), aunque en Bolivia se utiliza wayrasimi.[13] En Perú, la emisora estatal Radio Nacional del Perú propaga espacios radiales en quechua para noticieros y programas agrarios matinales.

Genealogía y clasificación[editar]

Origen genealógico[editar]

El quechua no presenta vínculos genéticos demostrados con otras familias de lenguas. Anteriormente se vertieron algunas hipótesis que fueron posteriormente descartadas, como la propuesta de las familia amerindia de Joseph Greenberg (1987), que situaba al quechua dentro de la rama Andina del tronco andino-chibcha-paezano. Aunque la tesis de una relación genética entre el quechua y las lenguas aimaras se halla también descartada, el consenso de los especialistas acepta una antigua relación de mutua influencia entre las protolenguas de estas familias. Parte importante del léxico de estas familias es compartido y se desconoce de cuál de ambas han provenido.

Clasificación interna[editar]

Distribución geográfica de las principales divisiones de la familia quechua.

Internamente, en el quechua se distinguen dos subfamilias o ramas. Estas subfamilias son en buena parte ininteligibles entre sí; pero con regular inteligibilidad entre los dialectos que componen cada una. Estas dos subfamilias o grupos son:

La siguiente clasificación se basa principalmente en la hecha por el antropólogo y lingüista peruano Alfredo Torero, publicada en 1964,[14] que apuntaló y coincidió con las conclusiones de lo publicado por el lingüista Gary Parker un año antes.

Protoquechua

Quechua I

Pacaraos


Central
Ancash-Huánuco

Callejón de Huaylas


Conchucos

Corongo



Sihuas



Conchucos Norte



Conchucos Sur



Huamalíes




Alto Pativilca-
Alto Marañón-
Alto Huallaga

Chiquián



Cajatambo



Margos-Yarowilca-Lauricocha



Huallaga (Huánuco)



Yaru

Oyón



Chaupihuaranga



Ambo-Pasco



Norte de Junín



Jauja-Huanca

Jauja


Huanca

Waylla



Waycha






Alis y Vitis



Cacras



Aurahuá y Chupamarca



Huangáscar-Topará



Tantará





Quechua II


Incahuasi-Cañaris



Cajamarca




Laraos



Lincha-Madeán-Víñac


Chinchay
Quechua II-B

Quichua norteño (Ecuador-Colombia)



Oriente ecuatoriano y Loreto




Chachapoyas



Lamas (San Martín)




Quechua costeño



Quechua sureño (Quechua II-C)

Ayacucho


Cuzco-Collao

Cuzco



Puno



Norte de Bolivia



Sur de Bolivia




Santiago del Estero







El Instituto Lingüístico de Verano ha catalogado la familia como macrolengua, categoría creada por esta institución para describir aquellos linajes que por razones políticas o sociales son consideradas como si fueran un solo idioma en contra de la evidencia lingüística.[15] Paralelamente, indexa 42 variantes como idiomas individuales,[16] al margen del grado de inteligibilidad mutua.

Conjuntos lectales[editar]

En el subgrupo Periférico (II, B, Wampuy), encontramos zonas alta y medianamente definidas de dialectos inteligibles. Caso destacable es la subrama Chinchay meridional donde todas las variantes son inteligibles, caso similar al Chinchay septentrional. Dentro de las Yungay (QIIa) los dialectos de Cañaris y Cajamarca se intercomunican fácilmente; mientras que las otras dos variantes Laraos y Lincha se intercomunican con diferentes variedades de otras ramas, como se verá más adelante.

En la subfamilia Central (I, A, Waywash), el panorama es más complejo: las hablas del sur del departamento de Junín (Jauja y Huanca) son mutuamente inteligibles a pesar de la divergencia, mientras que las hablas al norte de este sector (incluida la de Pacaraos, del QIIa) conforman un enmarañado continuo dialectal, es decir, la intercomprensión de las variantes es relativo a la distancia entre las mismas. Las hablas de las provincias de Yauyos y Chincha (tanto Waywash como Yungay) son inteligibles a pesar de pertenecer a grupos tan distintos.

El lingüista Alfredo Torero, además, propuso una agrupación de las múltiples variedades empleadas en el Perú en siete supralectos o lenguas según su inteligibilidad mutua:[17] [18]

El quechua yauyino está compuesto por dialectos de ambas ramas del quechua que son mutuamente inteligibles a pesar de sus divergencias.

Formas estándar y oficiales[editar]

No existe actualmente una lengua estándar (caso del árabe) o sistema escrito común (como en el chino) que utilicen los usuarios de lenguas ininteligibles para comunicarse, antes suele ocurrir que recurren al español, si lo conocen.

A nivel oficial las constitución política del Perú habla del quechua como de un solo idioma, sin embargo el Ministerio de Educación emite libros distintos para al menos seis variedades lingüísticas (Áncash, Ayacucho, Cajamarca-Cañaris, Cuzco, Junín, San Martín). En Bolivia se utiliza en la educación y en textos oficiales un solo Quechua Normalizado (sureño) y en Ecuador un Kichwa Unificado. Todas las variedades habladas en estos dos países son mutuamente inteligibles.

Divergiendo del conceso de los especialistas, la llamada Academia Mayor de la Lengua Quechua afirma que el quechua es un solo idioma, con el quechua cuzqueño como dialecto estándar y las demás variantes como deformaciones de la misma.

Relación con otras lenguas[editar]

Lenguas del área andina que entraron en contacto con el quechua.

Posteriormente a la convergencia formativa de las familias quechua y aimara, el quechua continuó teniendo una intensa relación de contacto lingüístico con la familia lingüística aimara, sobre todo las variedades meridionales. En muchas regiones el quechua llegó con el tiempo a sustituir al aimara. De hecho, muchas de las características del quechua IIC parecen deberse a que muchas de estas variedades se formaron sobre un substrato aimara.

Además, el quechua ha estado histórciamente en contacto con lenguas amazónicas como el asháninka además de otras lenguas de las familias arawak y pano. En la cuenca del Marañón el quechua reemplazó completamente un número imporante de lenguas preincaicas. En el sur el imperio incaico se extendió hasta el domino lingüístico del mapudungun, el cacán y las huarpe.

El quechua también influenció en el español, aportando muchos quechuismos para describir las nuevas realidades que conocieron los conquistadores. Análogamente, la lengua castellana ha dejado también préstamos en varias lenguas quechua. Posteriormente, el bilingüismo español-quechua en los Andes ha dado lugar a la incorporación de fonemas oclusivos sonoros en el Quechua II, y por otro lado a la formación del español andino.

Distribución geográfica[editar]

Distribución geográfica de las personas cuya lengua materna es el quechua por distritos.

El macrolecto más extendido de la familia quechua es el quechua sureño, hablado en el Perú, Bolivia, Chile y Argentina desde el Departamento de Huancavelica (Perú) hasta la provincia de Santiago del Estero (Argentina). Le sigue en importancia numérica el quichua norteño, usado en Colombia, Ecuador y Perú desde el departamento de Nariño (Colombia) hasta los de Loreto, Amazonas y San Martín (Perú). El llamado quechua huanca o simplemente huanca se habla en las provincias de Huancayo, Chupaca y Concepción, en la sierra central del Perú.

Fonología[editar]

IPA palatal lateral approximant.svg
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Las sílabas de las lenguas quechuas se componen como mínimo de una vocal como núcleo. Por regla general, aceptan una consonante en posición de ataque y coda (principio y fin de sílaba, respectivamente); no obstante, los préstamos más recientes pueden aceptar hasta dos consonantes en ataque, especialmente con consonantes líquidas. La entonación y la acentuación tienen roles menores.

Se distinguen tres fonemas vocálicos: una vocal abierta /a/ y las cerradas redondeada /u/ no redondeada /i/. Además, los quechuas centrales distinguen dos cantidades vocálicas: vocales cortas y largas /a:/, /i:/, /u:/. La pronunciación precisa de estos fonemas vocálicos varía con su entorno fonético. La vecindad de una consonante uvular produce alófonos más centralizados como [ɑ], [e], [ɛ], [o], [ɔ] y la de la semiconsonante palatal /j/ también provoca un adelantamiento de /a/ a [æ]. Se produce la monoptongación de grupos como /aj/ y /aw/ en el quechua de Chachapoyas, así también en algunas variantes del quechua ancashino, donde también se afecta el grupo /uj/.

En cuanto a las consonantes, se presenta una alta diversificación producto de diversos cambios diacrónicos han afectado este inventario original. El protoquechua habría contado con tres nasales /m, n, ɲ/ cuatro oclusivas /p, t, k, q/, dos africadas /t͡ʃ, ʈ͡ʂ/, tres fricativas /s, ʂ, h/, dos aproximantes /j, w/ y dos o tres líquidas /ʎ, ɾ, (l)/. La fricativa retrofleja /*ʂ/] se hizo fricativa postalveolar sorda /ʃ/] desde muy antiguo, conservándose sólo en el huanca.

Fonemas consonánticos del protoquechua
Bilabial Alveolar Postalveolar Retrofleja Palatal Velar Uvular Glotal
Nasal m n ɲ
Oclusiva p t k q
Africada t͡ʃ ʈ͡ʂ
Fricativa s ʂ h
Aproximante j w
Lateral (l) ʎ
Vibrante ɾ

El inventario consonántico del protoquechua pasó por importantes reducciones más de una vez en su proceso de desarrollo. La glotal /*h/ inicial desapareció en el Quechua I y en el quechua de Cajamarca e Incahuasi-Cañaris. Algunos consonantes se fundieron, como la oclusiva uvular /*q/ con la velar /*k/ en el QIIB y las sibilantes en el QIIC; ambos grupos además fundieron las africadas en una sola postalveolar, al igual que el quecha del Huallaga, con excepción del quechua de Chachapoyas y el del Pastaza. En esta última, la africada retrofleja, fue adelantada hasta la posición alveolar /t͡s/.

Por otro lado, se registran al menos dos expansiones o adiciones mayores del conjunto de consonantes. Por el contacto prolongado con el castellano, se han incorporado plosivas sonoras como /b/, /d/ y /g/, allí donde el quechua originalmente distinguía entre sonoras y sordas, además de la fricativa retrofleja [ʐ] entre los principales préstamos, como en bindiy (vender), Diyus (Dios) o karru [kaʐu] (carro). En el quechua sureño, por muy probable influencia del aimara y salvo la variante ayacuchana, se añadieron eyectivas y aspiradas al repertorio fonémico de oclusivas y a la africada.

Un cambio reciente importante en el Quechua I ha afectado la articulación de las africadas. La postalveolar */t͡ʃ/ se adelantó hasta una alveolar /t͡s/ en gran parte del norte y centro de este continuo dialectal. Posteriormente, algunas áreas adelantaron también la retrofleja */ʈ͡ʂ/ a la posición postalveolar dejada por el cambio precedente. Algunas variantes, como el quechua de Cajatambo, pasaron inclusive por una desafricación de la nueva alveolar, coincidiendo con una previa glotalización de la sibilante alveolar */s/.

Gramática[editar]

Las lenguas quechuas son lenguas aglutinantes, y sus reglas para la formación de palabras son bastante conservadas. Las morfemas son altamente regulares: no suelen variar por efecto del ambiente donde se insertan. Las palabras se componen de tan solo dos tipos de morfemas: raíces y sufijos. Existen raíces independientes, que forman una palabra completa sin ser modificadas; y existen también las dependientes de sufijos para este fin. Respecto a los sufijos, se presentan dos tipos: los sufijos derivativos, que modifican el significado de los lexemas; y los flexivos, que determinan los paradigmas de los rasgos gramaticales. Algunos sufijos son enclíticos, los cuales pueden unirse al final de cualquier palabra de la oración. Los sufijos son altamente productivos, pues conforman significados predictibles por el interlocutor.[19]

(quechua sureño)
Pukllachichkarqaykum
puklla-chi-chka-rqa-yku=m(i)
jugar-CAUS-PROG-PAST-1PL.SBJ=EXP
'Estuve haciéndole jugar'.

Las lenguas quechuas se caracterizan por preferir un orden SOV variable, las palabras que cumplen una función adjetivos y las cláusula relativas anteceden siempre al nombre que modifican (lengua centrípeta). El alineamiento morfosintáctico suele ser de tipo acusativo, marcando el objeto directo con sufijos cognados de *-kta. La frase posesiva completa se conforma anteponiendo el poseedor al poseído y marcándo respectivamente con sufijos de caso genitivo y personal relativo.

(q. Huarochirí)
Paypa shutin
pay-pa shuti-n
3-GEN nombre-POS.3
‘Su mombre’ (de él, ella o eso)

Rasgos gramaticales[editar]

La evidencialidad se conserva como rasgo gramatical en toda la familia. Así, se distingue siempre entre información presencial, reportada, conjeturada e inferida. Esta categoría se expresa en la forma de enclíticos o partículas que pueden ser libremente añadidas a virtualmente cualquier palabra del enunciado.

(Q. Cajamarca)[20]
Qayna chay waka waćharqanmi
'Ayer, esta vaca parió' (el hablante lo ha presenciado)
Awiluyshi wañurqan puñushqanshina.
'Mi abuelo murió mientras dormía' (el hablante lo sabe de oídas)
Yanapanqaćh warmin.
'Lo ayudará su mujer' (presunción del hablante)

Por otro lado, el protoquechua habría contado con cuatro personas gramaticales definidas simultáneamente por la inclusión del hablante y la del oyente. El número no habría estado gramaticalizado inicialmente. Este sistema se mantiene en el quechua de Pacaraos y se trasluce en las demás variantes.

¿Incluye al interlocutor?
No
¿Incluye
al hablante?
Primera inclusiva Primera
No Segunda Tercera

Posteriormente, aparecieron diversas marcas gramaticales verbales y nominales para los plurales, superponiéndose al esquema inicial. Con este cambio, el sistema pronominal vira a uno de siete personas: Tres personas en singular, dos en primera persona plural (incluyente y omitente) y plurales de segunda y tercera persona. Además, la diferencia entre las dos primeras personas plurales ha desaparecido en el quichua norteño.

El número no parece haber tenido mayor relevancia hasta el advenimiento de la Conquista española. Otros rasgos gramaticales, como el género, no han ingresado a las lenguas quechuas. Sólo la definitud se agregó al huanca mediante el sufijo -kaq, derivado del agentivo del verbo ka- (‘haber’).

Frase nominal[editar]

La gran mayoría de raíces nominales son morfológicamente independientes; esto, no necesitan sufijos para formar una palabra completa. Ejemplos de escepciones son pronombres relativos como kiki- (‘uno mismo’) o llapa- (‘todos’), que requieren sufijos posesivos para ser completos. Véase la forma ancashina llapantsik (‘todos nosotros’). Los sustantivos y adjetivos formados no presentan diferencias. Un nombre modifica a otro anteponiéndosele directamente. Juntos conforman una frase nominal que tiene su núcleo en la palabra final. Pueden anteponerse modificadores indefinidamente.

La flexión nominal admite sufijos posesivos específicos de cada persona gramatical, seguidos típicamente de un sufijo de plural opcional como -kuna; sin embargo, el orden se invierte en el quichua santiagueño.[21] En tercer lugar van los sufijos de caso. Las frases nominales se flexionan añadiendo los sufijos solamente a su núcleo.

Una frase sin sufijo de caso se considera nominativo. Los sufijos de caso acusativo (*-kta), lativo (-man), instrumental (-wan), comitativo (-ntin), genitivo (-pa), benefactivo (-paq) y causativo (-rayku) son conservados en toda la familia quechua. Existen además sufijos de caso en los que se presentan variación, como el locativo (*-ćhaw, -pi, -pa), el ablativo (-piq, -pita, -manta, -paq), el prolativo (-pa, -nta), el terminativo (*-kama, -yaq) y el comparativo (*-naw, -hina, -yupay).

Frase verbal[editar]

La morfología verbal es riquísima en en esta familia. Las lenguas quechuas cuentran con repertorios amplios de sufijos derivativos. Estos se unen directamente a la raíz en cantidades virtualmente ilimitadas, formando nuevos temas. El protoquechua tuvo cuatro sufijos verbales que expresan dirección: -rku- (‘hacia arriba′), -rpu- (‘hacia abajo′), -yku- (‘hacia adentro’) y -rqu- (‘hacia afuera’). Solo en el Quechua I y en el caso de los sufijos de dirección vertical se han conservado productivos, mientras que en otras instancias se presentan fosilizados o ausentes.[22]

(quechua ancashino)[23]
Rikaanakuntsik.
rikaa-naku-ntsik
observar-RECP-1SBJ
'Nos vemos los unos a los otros'.
(quechua lamista)[24]
Yaykuchin.
Yayku-chi-n
entrar-CAUS-3SBJ
'Le hace entrar'.

Los temas verbales son dependientes de sufijos flexivos de modo y tiempo, los cuales son específicos de la persona gramatical del sujeto de la oración. Los verbos quechuas concuerdan tanto con el sujeto como con el objeto directo cuando son transitivo, habiendo excepciones en el quichua ecuatoriano, región donde se ha perdido la conjugación binominal.

(q. Chachapoyas)[25]
makawanki
maka-wa-nki
golpear-1OBJ-2SBJ.NFUT
‘(él/ella) me quiere’.
(quichua norteño)[26]
Ñukaman mañarka.
ñuka-man maña-rka
yo-ACC pedir-PAS
'me pidió'

En cuanto al modo, se distingue la flexión del imperativo de la del indicativo con conjuntos distintos de sufijos. El quechua distingue típicamente dos tiempos: futuro y no futuro. Un verbo en el modo no futuro se puede especificar para el pasado mediante el sufijo *-rqa. Muchas veces, el aspecto se marca mediante sufijos derivativos.

Comparación léxica[editar]

Los números en diferentes lenguas quechuas son:[27]

GLOSA PROTO-
QUECHUA
Quechua I Quechua IIb Quechua IIc
Ancash Huanuqueño Tenense Imbabureño Pastazense Salasaqueño Cuzqueño Boliviano Santiagueño
'1' *suk huk huk ʃuk ʃux pundiru ʃuh hux ux suk
'2' *iʂkaj iʃkay iʃkaj iʃki iʃgaj iʃkajniŋ iʃki iskaj iskaj iʃkaj
'3' *kimsa kima, kimsa kimsa kinsa kinsa kimsajniŋ kinsa kinsa kinsa kimsa
'4' *ʈʂusku ʧusku ʧusku ʧusku ʧusku ʧuskujniŋ ʧusku tawa tawa taa
'5' *piʧqa piʦqa piʧɢa piʧka piʧa piʧkajniŋ piʧka pisqa pʰiʃqa piʃqa
'6' *suqta suqta soqta sukta sukta soktajniŋ sukta soqta sohta suqta
'7' *qanʈʂis qanʧis ɢanʧis kanʤis kanʧis kanʧisiniŋ kanʧis qanʧis qanʧis qanʧis
'8' *pusaq puwaq pusaq pusak pusax pusakiniŋ pusah pusaq pusah pusaq
'9' *isqun isqun isqon iskun iskun iskuniniŋ iskun esqon hisqʼon isqun
'10' *ʈʂunka ʧuŋka ʧuŋka ʧunga ʧunga ʧungayniŋ ʧunga ʧunka ʧunka ʧunka

En la tabla anterior se han empleado:

[ ʤ ] (africada sonora similar a la anterior)
[ ʃ ] (como en inglés sh)
[ x ] (como en español j)

Escritura[editar]

Largamente se viene debatiendo acerca del empleo prehispánico de algún método de escritura andina. Se sospecha de los quipus (khipu) y los tocapus, pero aún hay mucho por investigar.

Acta de Independencia argentina, escrita en español y en quechua (1816).

Los primeros españoles (principalmente cronistas y evangelizadores) así como los aborígenes buscaron graficar el(los) quechua, principalmente la variante cuzqueña, empleando el alfabeto latino; esta situación generó múltiples grafías para distintos fonemas y viceversa. Sin embargo, las lenguas quechua permanecieron como esencialmente orales hasta muy entrado el siglo veinte.

El 29 de octubre de 1939, se da uno de los primero intentos de graficación del quechua aun bajo el paradigma de un sólo idioma. En esta ocasión, es aprobado un alfabeto para las lenguas aborígenes americanas que consta de 33 signos durante el XXVII Congreso Internacional de Americanistas, en Lima (Perú).

El 29 de octubre de 1946, el Ministerio de Educación del Perú aprueba el Alfabeto de las Lenguas Quechua y Aimara, con 40 signos utilizables en las cartillas de alfabetización rural que proyectaba dicha institución.

En la semana del 2 al 13 de agosto de 1954, durante el III Congreso Indigenista Interamericano, realizado en La Paz, se creó el Alfabeto fonético para las lenguas quechua y aimara, basándose en los acuerdos de los dos congresos anteriores, realizados en Pátzcuaro (1940) y Cuzco (1949).

El 16 de octubre de 1975, a finales del gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, el Ministerio de Educación peruano nombra una Comisión de Alto Nivel para implementar la Ley de Oficialización de la Lengua Quechua. Ésta informa y recomienda el Alfabeto Básico General del Quechua, aprobado por el ministerio mediante la Resolución Ministerial Nº 4023-75-ED. Las letras que este alfabeto contenía eran: a, aa, ch, e, h, i, ii, k, l, ll, m, n, ñ, o, p, q, r, s, sh, t, tr, ts, u, uu, w, y. Diez años más tarde, mediante Resolución Ministerial Nº 1218-85-ED, el alfabeto oficial suprimió las letras <e> y <o>, se usan sólo tres vocales (a, i, u), que corresponde a la fonología del quechua. Sin embargo, la Academia Mayor de la Lengua Quechua en el Cuzco todavía promueve una versión del alfabeto quechua cusqueño con cinco vocales (a, e, i, o, u).

Aspecto legal[editar]

Actualmente el quechua es oficial a nivel nacional en Ecuador, Perú y Bolivia. También se habla sin ser oficial a nivel nacional en regiones limítrofes de Argentina y Chile.

El quechua sureño es constitucionalmente una de las treinta y cinco lenguas oficiales en Bolivia, aunque sus instituciones ofician comúnmente en español. Las constituciones de Colombia, de Ecuador y del Perú estipulan a sus respectivas lenguas nativas –entre ellas el quechua o quichua– como segundas lenguas oficiales después del español (oficiales en las zonas donde predomina u oficiales en su territorio). En Chile y en Argentina carecen de este reconocimiento oficial.

Secuencia de disposiciones legales[editar]

  • En el Perú: 1972, Ley general de Educación; 1973, Reglamento de educación Bilingüe. 1975, Oficialización del quechua, Decreto Ley Nª 21115. Se aprueba el Alfabeto básico general de Quechua por R.M. Nº 4023-75 ED, el 16 de ocrubre de 1975. Se empieza el Programa Experimental de Educación Bilingüe de Puno,1980.[28] Reconocimiento oficial del Alfabeto Unificado Quechua, por resolución Ministerial Nº 1218-85 del 18 de noviembre de 1985[29]
  • En Ecuador: 1980, Oficialización del alfabeto unificado quichua; 1983, Reforma Constitucional.[30]
  • En Bolivia: 1983, establecimiento de SENALEP; 1984, oficialización del alfabeto unificado-quechua aimara, en virtud del Decreto Supremo 202227, del 5 de mayo de 1984.[31]
  • En Ecuador, se inicia el Proyecto de educación Bilingüe Intercultural; se reconoce oficialmente a CONAIE ( Nacionalidades indígenas) en 1986. Se establece en 198, la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe. En 1993, se estructura el Modelo Nacional para EIB. En 1998, se ratifica la Convención 169 de la OIT, y se da el Acuerdo de Tabacundo para unificar el Alfabeto Quichua con el de Bolivia y el del Perú.[32]
  • En Perú, en 1991 se organiza la Política Nacional de Educación Intercultural Bilingüe. En 1993, se revalida la Convención 169 de la OIT. Se instituye la Unidad Nacional de Educación Bilingúe Intercultural (UNEBI). En el año 2000, se crea la Dirección Nacional de Educación Bilingüe Intercultura. DINEBI sustituye a UNEBI.
  • En Bollivia, en 1991, arranca el Proyecto de Educación Intercultural Bilingüe en etapa empírica y se suscribe la Convención 169 de la OIT. En 1994, se da la Ley de Reforma Educativa Nº1565.En 1995,se impulsa la Educación Intercultural Bilingüe en todo el ámbito nacional. En 1996, se dio la Ley de Participación Popular[33]
  • En el siglo XXI, en Perú: en el año 2002 surge la Declaración de Lima, en el marco del V Congreso Latinoameriano de Educación Intercultural Bilingüe. El 30 de octubre de 2003,El Congreso Nacional aprueba la Ley de Lenguas[34]
  • El 26 de junio de 2011, en Perú, se aprueba la Ley nº 29735, cuyo proyecto presentó la congresista cusqueña María Sumire, se refiere al "uso, preservación, desarrollo y fomento" del quechua.
  • La nueva ley universitaria peruana (julio de 2014) se estableció como requisito para obtener la licenciatura dominar una lengua nativa o una extranjera.
  • En el departamento de Ayacucho, la Corte Superior de Justicia ha creado juzgados interculturales de paz letrados, donde se atiende casos en quechua ayacuchano.[35]
  • En Perú, el congresista Hugo Carrillo impulsa una iniciativa ciudadana para que la enseñanza del quechua sea parte del curriculo obligatorio de las escuelas peruanas[36]

Véase también[editar]

Notas[editar]

Referencias[editar]

  1. Ethnologue:Statistical summaries
  2. {{{iso3}}}
  3. a b Adelaar 2004, p. 168
  4. Alfredo Torero. El quechua y la historia social andina ISBN 978-603-45021-0-9.
  5. Adelaar 2004, pp. 180-181.
  6. Torero: Lenguas de los Andes Lingüistica e Historia. Instituto Francés de Estudios Andinos Lima (2002)
  7. Torero, Alfredo (1984). «El comercio lejano y la difusión del quechua. El caso del Ecuador». Andina: 367–402. 
  8. Diccionario histórico-biográfico del Perú. Tomo segundo - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
  9. Los luchadores por la libertad de América latina. pág. 28, ISBN 5-01-000632-4
  10. Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana
  11. Diccionario Kechwa castellano de Guardia Mayorga, 10.ª edición.
  12. Prólogo de Alberto Escobar en Gramática quechua Ancash- Huailas de Gary J. Parker (1976) Edición IEP, Ministerio de Eucación
  13. Adela Velásquez: Simipirwa/ Diccionario quechua-español ISBN 978-99954-41-95-1
  14. Torero Fernández de Córdova, Alfredo A. (1964). «Los dialectos quechuas». Anales Científicos de la Universidad Agraria (La Molina (Lima)) 2 (4): 446–478. 
  15. «ISO 639 code sets: Documentation for ISO 639 identifier: que» (en inglés). ISO 639-3 en SIL International. 2008. Consultado el 2008. 
  16. Gordon, Raymond G., Jr (2005). «Ethnologue report for Quechuan» (15ª edición). Ethnologue: Languages of the World. Consultado el 2006. 
  17. Torero, Alfredo (1983). «La familia lingüística quechua». América Latina en sus lenguas indígenas. Caracas: Monte Ávila. ISBN 9233019268. 
  18. Torero, Alfredo (1974). El quechua y la historia social andina. Lima: Universidad Ricardo palma, Dirección Universitaria de Investigación. ISBN 9786034502109. 
  19. Soto Ruiz, Clodoaldo. Quechua Manual de enseñanza. IEP, Lima ( 2010) ISBN 978-99-72-51-273-5
  20. Quesada Q., Félix (1976). Gramática quechua: Cajamarca-Cañaris. Lima: Ministerio de Educación. pp. 156-158
  21. Alderetes, Jorge R. (1997). «Morfoligía Nominal del Quechua Santiagueño». 
  22. Adelaar, Willem (2013). Quechua I y Quechua II: En defensa de una distinción establecida. Revista Brasileira de Linguística Antropológica Vol. 5 N. 1, p. 58.
  23. Parker 1976, p. 118.
  24. Coombs et al. 1976, p.133
  25. Taylor 2000, p. 69
  26. Lema 2007, p. 164
  27. Diccionario Kichua -Castellano del Ministerio de Educación de Ecuador ( Iskay simi yachakunapaq Qullqa).
  28. Roleen Howard. Por los linderos de la lengua ISBN 978-9972-51-164-2
  29. Howard. Op. cit.
  30. Howard. Op. cit.
  31. Howard. Op. cit.
  32. Howard. Op. cit.
  33. Howard. Op. cit.
  34. Howar. Op. cit.
  35. Perú21, 10 de marzo de 2015. Ayacucho: Crean juzgado de paz que impartirá justicia en quechua
  36. Proponen que el idioma quechua se enseñe en todos los colegios.

Bibliografía[editar]

Bibliografía general[editar]

  • Adelaar, Willem F. H.; Pieter C. Muysken (2004). «3.2 The Quechuan language family». The languages of the Andes. Cambridge: Cambridge University Press. ISBN 052136275X. 
  • Cerrón-Palomino, Rodolfo (2003). Lingüística quechua (2ª ed. edición). Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos 'Bartolomé de las Casas'. 
  • Cusihuamán, Antonio (2001). Gramática Quechua Cuzco-Collao. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos 'Bartolomé de las Casas'. ISBN 9972-691-36-5. 
  • Cusihuamán, Antonio (2001). Diccionario Quechua Cuzco-Collao. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos 'Bartolomé de las Casas'. ISBN 9972-691-37-3. 
  • Itier, César; Torero, Alfredo (1995). Del siglo de oro al siglo de las luces: lenguaje y sociedad en los Andes del siglo XVIII. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos 'CBC'. ISBN 84-8387-020-7. 
  • Mannheim, Bruce (1991). The Language of the Inka since the European Invasion. Austin: University of Texas Press. ISBN 0-292-74663-6. 
  • Torero, Alfredo (1974). El quechua y la historia social andina. Lima: Universidad Ricardo palma, Dirección Universitaria de Investigación. ISBN 9786034502109. 
  • Torero, Alfredo (1983). «La familia lingüística quechua». América Latina en sus lenguas indígenas. Caracas: Monte Ávila. ISBN 9233019268. 
  • Torero, Alfredo (diciembre de 1984). «El comercio lejano y la difusión del quechua. El caso del Ecuador». Centro de Estudios Regionales Andinos "Bartolomé de Las Casas" (Cuzco) (4): 367–402. 
  • Virginia Zavala y otros. Qichwasimirayku Batallas por el quechua. Fondo editorial PUCP, Lima, nov. 2014. ISBN 978-612-317-065-3

Diccionarios[editar]

Sitios lingüísticos[editar]

Lecturas en quechua[editar]

Enlaces externos[editar]

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