Cuentos de Mamá Ganso

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Histoires ou contes du temps passé, avec des moralités
Les Contes de ma mère l'Oye
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Autor Charles Perrault
Género Cuentos de hadas
Tema(s) Literatura para niños
Ilustrador Antoine Clouzier
Editorial Claude Barbin
País Bandera de Francia Francia
Fecha de publicación enero de 1697

El título Les Contes de ma mère l'Oye (en español se puede traducir por Los cuentos de mamá ganso o Los cuentos de mamá oca) se refiere a una recopilación de ocho cuentos de hadas escritos por Charles Perrault, y dados a difusión en 1697, bajo el título Histoires ou contes du temps passé, avec des moralités, y con un segundo título en la contratapa del libro : Contes de ma mère l'Oye.[1] Pronto esta obra se volvió un clásico de la literatura infantil, en alguna medida opacando el resto de la producción literaria del autor.

Presentación[editar]

Origen[editar]

El gato con botas, página manuscrita e ilustrada de fin del siglo XVII.

Tres años antes del fin del siglo XVII, el por cierto serio y laborioso escritor Charles Perrault, que entonces contaba con sesenta y nueve años, y que se oponía a Jean de La Fontaine, a Nicolas Boileau, y a Jean de La Bruyère, en la llamada Querella de los antiguos y los modernos, [2] impulsó la aparición de la primera edición de su recopilación de cuentos, usando el nombre de su tercer hijo, Pierre Darmancour. [3] Esta primera edición comprende ocho cuentos en prosa, a los cuales más tarde se le agregan una novela y dos cuentos en verso, ya publicados anteriormente por separado.

Los Contes de ma mère l'Oye surgen en una época en la cual, los cuentos de hadas están en voga entre los adultos burgueses y aristocráticos. [4] Pero paradojalmente, ninguna obra de este tipo fue pensada y dirigida en esa época a los niños, y solamente una serie de historias era entonces transmitida oralmente a la gente menuda, a través de las niñeras y las mucamas, muchas de ellas venidas de las zonas rurales para trabajar en las ciudades. [5]

Por tanto, en realidad y en sentido estricto, Charles Perrault no « inventó » ninguna de esas historias, sino que tuvo el mérito de escribirlas, inspirándose en esas narraciones populares, y tal vez también en Lo cunto de li cunti (pentamerone), recopilación de cuentos efectuada por el italiano Juan Bautista Basile, y cuyo título traducido al español sería "El cuento de los cuentos".

Perrault seleccionó en realidad una ínfima cantidad de esas historias que en la época circulaban abundante y frecuentemente, aunque justo es decirlo, trabajó y transformó en alguna medida algunos de esos argumentos, o al menos la presentación de los mismos.

Y en cuanto a Mamá Oca, un personaje popular y ficticio, bien puede decirse que representa a una campesina muy charlatana que gustaba de contar esas historias. [6]

En resumidas cuentas, Perrault muy probablemente sería uno de los primeros recolectores o coleccionistas de estas historias para niños, que con frecuencia en esos días se les contaban por las noches o en los días lluviosos, aunque en sentido estricto y como dicho autor no cita sus fuentes, tampoco realmente podemos considerarlo como tal. Pero lo cierto es que Perrault, como ya se dijo, trabajó y modificó un poco las historias que escuchaba, puesto que las versiones orales de origen sin duda eran mucho más crudas y brutales.

Olvidos y sucesos[editar]

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Desde su aparición en 1697, estos cuentos obtuvieron el favor del público, y tal es así, que una segunda edición fue lanzada por Claude Barbin ese mismo año, y también numerosas ediciones holandesas no autorizadas inundaron el mercado, junto a una proliferación de diversas publicaciones de cuentos y recopilaciones sobre temáticas maravillosas y mágicas.[7] Como era de prever, esta moda terminó por suavizarse, y cuando Perrault falleció en 1703, los personajes de las hadas, ya desacreditados y con baja imagen, dejaron su lugar a las historias mágicas orientales.

En efecto, en el año 1704, se dio difusión a la traducción de Antoine Galland de la obra Las mil y una noches,[8] y poco después, en 1721, Montesquieu impactó con su novela epistolar titulada Cartas persas (en francés, Les lettres persanes).[9]

El siglo XVIII en buena medida está marcado, en cuanto a literatura y a teatro musical, por las novelas epistolares [10] [11] [12] [13] [14] [15] y por la óperas,[16] [17] [18] y quienes impulsaron esta nueva moda, en buena medida y entre muchos otros fueron Charles Louis de Secondat (Montesquieu), Samuel Richardson, Antonio Vivaldi, Johann Adolph Hasse, Wolfgang Amadeus Mozart, etc.

Los intelectuales y los grandes autores del Siglo de las Luces entonces ignoraron totalmente los cuentos de Perrault, en los que no veían más que la expresión de supersticiones a través de las que el pueblo se embrutecía.[19]

Fue necesario esperar hasta la mitad del siglo XIX, para que este tipo de cuentos infantiles suscitaran un nuevo entusiasmo. Entonces se puso a la moda, entre las familias burguesas, de leer en casa historias a los niños, y espléndidas ediciones de los Cuentos de Perrault, ilustrados particularmente por Gustave Doré,[20] fueron en esos días dadas a difusión, y con frecuencia obsequiadas a los niños, en fechas gratas o como premio por los resultados escolares.[21] [22]

El suceso de este tipo de literatura ya no decreció a partir de ese momento, y las historias narradas en los cuentos, fueron retomadas una y otra vez bajo múltiples formas: ballet, ópera, historieta, musical, filme de animación, película de corto o de largo metraje, etc. Estos cuentos en lo sucesivo interesaron también a los adultos, aún a los más serios y formales : el psiquiatra Bruno Bettelheim se ha ocupado de analizar esta cuestión, señalando que hay algo de universal en estas historias, pues contienen todos los elementos que nos obsesionan y nos interesan a todos, las dificultades de las relaciones familiares y personales, los miedos inhibidos o reprimidos del psiquismo infantil, las problemáticas que afectan a seres queridos o simpáticos y/o a nosotros mismos, tramas de historias sencillas de recordar y que transmiten enseñanzas y moralejas, lo que ayuda a identificar situaciones similares en la vida cotidiana, etc.

Para los folkloristas Iona y Peter Opie, el éxito y la repercusión de una historia puede ser atribuido a razones a veces extrañas, y por momentos incompatibles o contradictorias entre sí. El gran suceso de Perrault, tal vez fue consecuencia de haber aceptado los cuentos de hadas tal como ellos eran transmitidos por tradición oral.

En efecto y en lo esencial, el citado escritor no intentó modificarlos ni profundizarlos, aunque bien pensó que sería útil acabar estas historias con una enseñanza moral, y además, en algunos casos también suavizó los acontecimientos más crudos allí relatados. Probablemente Perrault hoy día sería reconocido como el padre del folklore, si hubiera tenido el tiempo y la constancia de citar sus fuentes, para así poder saber dónde, cuándo, y en qué circunstancias, esas historias eran transmitidas de generación en generación.[23]

El motivo por el cual Charles Perrault escribió estos cuentos, en la época actual sólo puede ser objeto de especulación, y eventualmente podría explicarse por el contexto histórico de los últimos años del llamado Gran Siglo, marcado por el cartesianismo, y por la tendencia de Francia a sumirse en grandes dificultades financieras, a la par que el absolutismo real de Luis XIV se hacía más duro y abandonaba los espíritus del pueblo a su suerte y a sus propias fuerzas. En tales circunstancias, Perrault tal vez buscaba expresar sus dudas sobre el porvenir « volviendo a las raíces profundas de la mentalidad de siempre del pueblo » (« en se ressourçant aux mentalités éternelles du peuple »). [24]

Controversias sobre la paternidad de la obra[editar]

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La paternidad de Historias o cuentos del tiempo pasado a veces es atribuida Pierre Darmancour, hijo de Charles Perrault. La prueba central o principal de esta suposición, reside en la existencia de una dedicatoria en la recopilación promovida por Élisabeth Charlotte d'Orléans, la nieta más joven de Louis XIV, ya que dicha dedicatoria está firmada « P. Darmancour ».

La Revue des études historiques proporciona otras dos pruebas: (1) por un lado, el propio rey invoca y asigna el privilegio de la obra con el nombre Darmancour, y (2) una contraedición holandesa de Histoires lleva la mención « Par le fils de M. Perrault, de l'Académie Française ». Incluso esta tesis fue defendida a partir del año 1699 por el propio abad de Villiers. [25] [26]

Una hipótesis posible sería que Pierre Darmancour, que entonces tenía tal vez alrededor de dieciséis años, recogió esos cuentos populares en un cuaderno, resumiendo narraciones que probablemente escuchaba de boca de su nodriza o de su propio padre, y Charles Perrault, cuidadoso defensor de la literatura moderna con impronta propia y no basada en historias demasiado antiguas, habría eventualmente reescrito esos cuentos redactados por su hijo. [27]

Charles Deulin [28] y posteriormente Charles Marty-Laveaux, piensan más bien que esa recopilación recogió narraciones originalmente propuestas por el propio Perrault a su hijo, y que resultando de tal calidad el trabajo de redacción y estructuración que éste entonces habría hecho, con posterioridad el padre simplemente se basó en ese material. [25] [26]

En fin, para otros investigadores y estudiosos, y principalmente para la Encyclopædia Universalis y la Enciclopedia Larousse, Perrault simplemente tomó prestado el nombre de su hijo en oportunidad de la inicial difusión de esas historias. [29] [30]

Según Iona y Peter Opie, Charles Perrault por largo tiempo fue conocido por su interés hacia los « cuentos de vigilia » o « cuentos de Mamá Oca », y prueba de ello es que en 1693 publicó una versión en verso de Les souhaits ridicules, y que en 1694 publicó Peau d'âne.[31] Además, en 1695, o sea dos años antes de la publicación oficial en 1697 de la obra que en este artículo nos ocupa, se sabe que se descubrió un manuscrito ilustrado conteniendo cinco de los cuentos de Histoires, y entre ellos Le chat botté escrito por Perrault.[31] Pierre Darmancour tenía entonces entre dieciséis y diecisiete años, cuando probablemente se escribió el referido manuscrito, y según ciertos universitarios ingleses, con esa edad el muchacho probablemente no tenía gran interés en escribir ni capacidad para redactar esos cuentos, cosa en cierta medida avalada por hechos posteriores, pues el nombrado luego se hizo soldado, y en ese tiempo jamás demostró interés por la literatura. Cuando este personaje murió en mayo de 1700 a la edad de 22 años, su necrología para nada estableció un vínculo entre el fallecido e Histoires, mientras que por el contrario, en la necrología del padre fallecido en mayo de 1703, ahí sí se mencionó que el muerto era el creador de La Belle au bois dormant. [31]

Títulos[editar]

Los cuentos de Perrault,
dibujos de G.Doré, edición 1867.

La recopilación «Cuentos de Mamá Ganso» de 1697 integra ocho títulos en prosa :

A partir de la edición de 1781 (primera edición completa), a los ocho títulos en prosa fueron agregados dos cuentos en verso y un cuento novelado también en verso, si bien es cierto que los mismos habían sido escritos antes de 1697.[40] Las tres obras recién referidas (con sus respectivas primeras fechas de aparición) eran las siguientes :

Fue recién en el año 1861 que apareció "la espléndida edición in-folio de Hetzel, con ilustraciones de Gustave Doré".[44]

Cronología[editar]

La recopilación original de los cuentos de Mamá Oca conformaban un texto heterogéneo, no estructurado en su conjunto tal como se presentan en la ediciones modernas.

Tres escritos en verso[editar]

Un cuento novelado titulado La Marquise de Salusses o La Patience de Griselidis, y dos cuentos de hadas, Les Souhaits ridicules y Peau d'Âne, todos ellos en verso, fueron inicialmente publicados separadamente, los tres acompañados de un texto prefacial (epístola dedicatoria), y los tres firmados por Charles Perrault.

  • La Marquise de Salusses también titulado La Patience de Griselidis —texto completo en Wikisource [45] — se dio a difusión en 1691. La historia fue leída ante la Académie française por el abad Louis Irland de Lavau, y poco después fue publicado en la revista Le Mercure Galant precedida de dos cartas dedicatorias, una de ellas en verso dirigida a una dama, y la otra en prosa dirigida a un caballero (ninguno de estos dos destinatarios eran identificados ni tampoco lo fueron posteriormente).
  • Les Souhaits ridicules [46] por su parte apareció en Le Mercure Galant en 1693. Este texto fue dedicado a « Mademoiselle de la C. ».
  • En 1694 se dio difusión a una recopilación que juntaba las dos obras recién indicadas como ya publicadas, agregando Peau d'Âne,[47] así como una epístola dedicatoria a Felipe I de Orleans que acompañaba a otra dirigida a Griselidis. [48]
  • En 1695 apareció una nueva edición de las tres obras en verso ya citadas, aumentada con un prefacio, y modificado el orden de presentación de los textos : Griselidis, Peau d'Âne, Les Souhaits ridicules. Esta publicación estaba marcada como la « cuarta edición », así que debe pensarse que hubo una tercera edición hoy día considerada como perdida. Y en forma clara esta obra aquí nuevamente era reinvindicada por Perrault como de su autoría.

Dos bellas princesas, dos bellas recopilaciones[editar]

Pulgarcito, ilustración de Antoine Clouzier en la primera edición de 1697.
  • En 1695 apareció un manuscrito de Contes de ma mère l'Oye dedicado a Mademoiselle. Esta recopilación es atribuida a Pierre Darmancour, hijo de Charles Perrault. Este escrito comprende cinco cuentos en prosa : La Belle au bois dormant, Le Petit Chaperon rouge, La Barbe bleue, Le Maître chat ou le Chat botté, y además Les Fées. Estrictamente esta obra no se correspondió con ninguna edición destinada al público, sino que probablemente se usó para difusión y entretenimiento en la corte de Versailles.[49]
  • En 1697 se publicó Histoires ou contes du temps passé avec des moralités. Esta recopilación fue precedida por una epístola dedicatoria firmada Pierre Darmancour, y por un frontispicio de Antoine Clouzier. Esta obra estaba acompañada de ilustraciones varias, y aumentada de tres nuevos cuentos en prosa : Cendrillon ou la Petite Pantoufle de verre, Riquet à la houppe, y Le Petit Poucet. En cuanto a los otros cinco cuentos de los que ya se tenía noticias con anterioridad, aquí sufrieron revisiones respecto de sus respectivas redacciones originales. Por alguna razón que se desconoce, Charles Perrault tomó distancia respecto de esta publicación.

El estilo[editar]

Los cuentos de la tradición popular oral, sin duda presentaban un estilo encantador, donde la realidad se integraba agradablemente a lo maravilloso, personificado por las hadas y por otros personajes-tipo. La expresión era simple e ingenua, y marcaba sin subterfugios la espiritual malicia del autor. Pero detrás de la frescura de estilo y de la sencillez de las frases, estas historias mostraban violencia y crueldad, tanto física como psíquica.

Los personajes-tipo[editar]

Gracias a sus características bien definidas y muy fáciles de reconocer y memorizar, los personajes de los cuentos de Perrault son estereotipos comportamentales. Tomando conocimiento de la vida de estos personajes en un mundo imaginario simplificado, el niño experimenta con relaciones que aún no tuvo la oportunidad de vivir, y con experiencias que de ninguna manera desea vivir y que se deben evitar a toda costa.[50] De esta manera, los personajes de este tipo de cuentos dan lugar a múltiples y variadas interpretaciones ligadas a la moral, a lo que se debe hacer y a lo que no se debe hacer, y en tiempos más recientes, a las terapias psicoanalíticas.[51] [52]

El ogro[editar]

El ogro del cuento Pulgarcito junto a su mujer.

Los ogros y sus compañeras son personajes nefastos en la ficción, muy especialmente los primeros. Estos seres todo-poderosos parecen tener un solo objetivo: devorar a los niños y a los héroes de las historias. A través del hambre insaciable que estos grandotes fortachones parecen tener, en cierto sentido se simboliza o se asocia con el impulso oral brutal y absoluto de los lactantes y de los niños de corta edad. El ogro representa igualmente la figura paterna, que hay que respetar y a la que hay que superar si se quiere llegar a ser un adulto.

A diferencia de los lobos de la ficción, que desean comer cerdiitos y niñas pequeñas, los ogros en los cuentos de Perrault son siempre burlados y ninguno consigue finalmente comerse al héroe de la historia (su principal objetivo). Por ejemplo, el ogro de la obra Pulgarcito devora por error a sus propias hijas, y el ogro de La Bella durmiente del bosque es engañado y come de la caza en lugar de devorar a su nuera y sus pequeños-niños. Y en cuanto al ogro del Gato con botas, se transforma en un ratón, lo que aprovecha el astuto felino para hacerlo su almuerzo.

El hada malvada[editar]

El hada maléfica, vieja, fea, y mala, y sobre todo jorobada, encarna una madrina o una madrastra hostil hacia el niño o la niña, que es injusta y malvada con él o con ella, o incluso encarna una madre poco cariñosa, desaprensiva, y excesivamente estricta. En todas las situaciones recién indicadas, ese personaje se interpone entre el padre y el hijo o la hija, desviando la natural afección que debe haber entre ambos, y señalando faltas o descuidos del pequeño o la pequeña en muchos casos falsos o magnificados. El hada maléfica o malvada es el personaje opuesto a los héroes en las historias, y desea el mal para ellos. Además, es símbolo de regresión, evoca viejos miedos infantiles, e incluso por su acción dificulta o intenta dificultar el desarrollo de los niños y de los jovencitos, o en algunos casos simplemente desea la muerte de ellos, como por ejemplo en la obra La Bella durmiente del bosque.

La Princesa y el Príncipe[editar]

La Bella Durmiente del Bosque,
ilustración de Alexander Zick.

La princesa es aún muy joven y no está iniciada en el amor. Ella debe pasar al estadio de la pubertad. La Belle au bois dormant sangra pinchándose sobre un telar, como sangra la adolescente en el momento de sus primeras reglas, pero debe observarse un período de latencia, simbolizado en la historia por el sueño de cien años, antes de ser sexualmente madura (esto es lo que transmite el cuento).

Además, como trasfondo hay otra enseñanza que se propaga con esta narración: Una jovencita jamás debe revelarse contra su destino, y debe esperar pacientemente que alguien (por lo general un hada madrina) le indique lo que debe hacer, y lo que no debe hacer. Un príncipe azul deseado y esperado llega para apartar todos los obstáculos e inconvenientes que le separan de la princesa, a quien hacia el fin de la historia termina pidiendo en matrimonio. El príncipe, cuya imagen estereotipada es la de un joven valiente, buen mozo, y romántico, tal vez se asimila más a una recompensa para la princesa o a una idealización desarrollada por esta última, que a un personaje con un perfil realista.

El hada madrina[editar]

El hada madrina es el mentor del héroe, la figura maternal protectora que presta asistencia al niño o al personaje central. Siendo un personaje auxiliar, ella sostiene y apoya al héroe en sus andanzas, y aparece cuando más éste la necesita. El hada madrina ayuda al personaje central a realizar sus deseos gracias a sus dones mágicos, o proporcionándole un objeto o una fórmula con poderes sobrenaturales, como una varita mágica o como un conjuro mágico, lo que permitirá al héroe vencer a los personajes nefastos.

El lobo[editar]

El lobo esperando a Caperucita Roja, ilustración de una edición holandesa de 1868.

El lobo es un personaje muy frecuente en los cuentos de hadas de la tradición occidental, tal vez porque por largo tiempo este animal convivió con y/o siguió a los humanos, en ocasiones aprovechándose de ellos o causándoles daño.[53]

La casi-desaparición de esta especie, o al menos la gran disminución de su número respecto de épocas anteriores, para nada ha menguado su fuerza simbólica, ya que al ser animal del bosque y con hábitos de caza tanto diurnos como nocturnos, ha alentado la desconfianza y el temor tanto en niños como en adultos.

En la ficción, el lobo se ha ganado cierta fama como seductor y amable, y como teniendo un deseo sexual inconfesado y reprimido, por ejemplo en la obra "Caperucita roja". Pero en este cuento, el lobo y el bosque también pueden querer representar más trivialmente los peligros con los que el niño debe enfrentarse sólo fuera de la seguridad del hogar (por más que un adulto le haya dado sabias y convenientes recomendaciones al respecto). Estos peligros obviamente pueden ser múltiples, accidente, robo, desorientación geográfica, encuentro con animales, aunque por cierto, también puede tomar la forma de un ataque sexual. En Le Petit Chaperon Rouge, hay ciertos indicios que inducen a asociar al animal con un hombre, ya que por ejemplo, en las ilustraciones de Gustave Doré, se le observa caminando sobre sus dos patas traseras, y en la propia historia, se señala que se disfraza poniéndose la cofia y el vestido de la abuela.

En las tradiciones populares africanas, el cocodrilo en cierto sentido juega un rol similar al señalado para el lobo, y en los cuentos populares asiáticos, es el tigre que ocupa este lugar como fuente de posibles peligros. Suponiendo a través de los respectivos comportamientos en estado salvaje que estos animales son astutos, obviamente es a quienes es necesario vencer o neutralizar para adquirir experiencia y sabiduría.

Las relaciones familiares[editar]

Barba Azul preparándose para decapitar a su mujer. Ilustración inglesa de 1729.

Una de las características distintivas de los cuentos de Charles Perrault, es la crueldad y la violencia de algunas de las relaciones familiares o cotidianas que allí se describen, y cuyo sustento u objetivo podría ser el de prevenir a los niños frente a esas eventualidades.

El matrimonio y el rematrimonio[editar]

El matrimonio es con frecuencia el final feliz de muchas de las historias. Pero en ciertos casos, la "torta se da vuelta" y la situación es muy otra.

En la obra La Barbe bleue, el matrimonio deriva en la pesadilla de la joven esposa, cuando ella descubre los cadáveres de las mujeres precedentes que misteriosamente todas ellas habían desaparecido, y en la obra Griselidis, la autoridad del marido sin duda es la de un tirano.

Los rematrimonios (o matrimonios en segundas nupcias) eran frecuentes en la época de Perrault, en razón especialmente del número elevado de mujeres jóvenes que morían durante el parto. Y por cierto y al menos en la ficción, las madrastras de los cuentos se comportan de lo peor respecto de los niños; la madrastra de Cenicienta por ejemplo, la explotaba casi como una esclava, y el padre engañado o con muy poco carácter, dejaba que esa situación continuara. Y por su parte la suegra de la Belle au bois dormant, una vez que su hijo se alejó, no deseaba más que una cosa : comer a su nuera y a sus pequeños-niños a la Salsa Robert!

Los padres[editar]

El rol de los padres en los cuentos de hadas por cierto no es para alabar, ya que al menos se los podría catalogar como irresponsables, o como incapaces de proteger a sus niños. La madre de Caperucita Roja no duda en dejarla partir sola y atravesar así el bosque sabiendo de los peligros que allí le podían acechar, y como resguardo solamente le dio un buen consejo. Y los padres de Pulgarcito deliberadamente optan por dejar perdidos en el bosque a sus siete hijos, vistas sus dificultades para alimentarlois a todos. Por su parte, el ogro degüella a sus propias hijas por descuido y por angurria, y los padres de la Bella durmiente del bosque olvidan invitar al bautismo al hada más susceptible de todas. En cuanto a la obra Peau d'Âne, el padre no muestra ningún remordimiento ni angustia en querer casarse con su propia hija.

Las relaciones entre hermanos[editar]

Tampoco las cosas van mucho mejores entre hermanos y hermanas, pues la solidaridad en muchos casos pareciera no existir entre ellos, y por el contrario, lo común son los celos así como la explotación o el abuso respecto del más débil.

Pulgarcito por ejemplo, que con el devenir de los acontecimientos es el héroe de la historia, es presentado como el sufrelotodo de la familia. Y Cenicienta es humillada sin piedad tanto por su madrastra como por las dos hijas.

Y en cuanto a la obra La Barbe bleue, allí sí las cosas son diferentes, pues solamente Anne, la hermana de la joven esposa de Barba Azul, apoya y asiste a la infortunada.

Los objetos mágicos[editar]

En los cuentos los objetos mágicos son de tres tipos, o bien sirven para hacer el bien, o bien sirven para hacer el mal, o bien tienen ambos propósitos, definiéndose en su objetivo según sea el personaje que lo tiene o que lo lleva.

La varita mágica solamente sirve para hacer el bien o para desencadenar acontecimientos maravillosos y positivos, y su uso por lo general está reservado a las hadas madrina; ellas se sirven de ese objeto mágico en beneficio exclusivo de sus ahijadas, y ejemplos de ello se encuentran en las obras Peau d'Âne, La Belle au bois dormant, y Cendrillon.

Por su parte en la obra Pulgarcito, las botas de siete leguas presentan cierta ambigüedad, pues las botas en cuestión sirven para bien o para mal, según quien las lleve, el héroe o un personaje nefasto como el ogro. En este caso pues, el objeto mágico es del tercer tipo antes reseñado.

Igualmente las pociones mágicas pueden usarse para bien o para mal, pues ellas pueden ser remedios o venenos, o pueden provocar encantamientos.

La llave encantada, en fin, podríamos decir que es el cuerpo del delito en la obra La Barbe bleue, ya que es el único objeto completamente nefasto en toda la narración, puesto que traiciona y pone en evidencia a la joven y desobediente esposa.

Adaptaciones[editar]

Véase también[editar]

Textos completos de obras en Wikisource[editar]

Charles Perrault

Charles Deulin

Bibliografía[editar]

  • Iona Opie, Peter Opie, The Classic Fairy Tales, Oxford University Press, 1974.

Notas y referencias[editar]

  1. Encyclopédie Larousse du XXe siècle, Paris, 1932.
  2. Miguel Porta Perales, Antiguos y modernos, ABC.es, febrero 14 de 2012 (cita: La cultura es —también— el debate permanente —dialéctico— entre las acciones y pasiones del hombre).
  3. Pierre Darmancour (21 de marzo de 1678 - mayo de 1700) toma su nombre del dominio de Armancour, que Charles Perrault adquirió y le ofreció; desafortunadamente, Pierre fue culpabilizado en noviembre de 1697 por un homicidio cuyos detalles aún son oscuros, y a pesar de que Charles indemnizó a la madre de la víctima, el porvenir y la imagen de Pierre quedaron muy comprometidos. Alistado como Lugarteniente en el Regimiento Dauphin, murió en mayo de 1700 a la edad de 22 años.
  4. Madame d’Aulnoy fue la primera en difundir un cuento de hadas en 1690 con: L’Histoire d’Hypolite, comte de Duglas. Marie-Jeanne L'Héritier de Villandon le pisó los talones con Enchantements de l’éloquence y Adroite Princesse, en sus Œuvres mêlées de 1696, al igual que Catherine Bernard con Le Prince Rosier y Riquet à la houppe, insertos en una novela de 1696.
  5. Mémoire de la France, éditions Larousse.
  6. Jean Loret mencionó al personaje en 1660 en Muse historique (gacetilla en verso cuyo título en español sería Musa histórica).
  7. En efecto, el año 1697 marca el comienzo de una ruptura, de un quiebre, con la aparición por ejemplo de los cuentos de Mademoiselle de la Force (1697), así como de los escritos de Madame d’Aulnoy (1698), de Henriette-Julie de Castelnau de Murat (1698), de François Nodot (1698), de Jean de Préchac (1698), de Madame d’Auneuil (1702).
  8. Autor anónimo (Traducción de Vicente Blasco Ibáñez), Las mil y una noches (1721), texto completo en Wikisource.
  9. Montesquieu, Lettres persanes (1721), texto completo en Wikisource.
  10. Glenda Vergara Estarita, La novela epistolar y la novela de memorias, junio 5 de 2008.
  11. La novela epistolar en sitio web Blogia.
  12. Pamela o la virtud recompensada de Samuel Richardson en 1740.
  13. Clarissa de Samuel Richardson en 1748.
  14. The History of Sir Charles Grandison de Samuel Richardson en 1753.
  15. Las amistades peligrosas de Choderlos de Laclos en 1782.
  16. Armida al campo d'Egitto de Vivaldi en 1718.
  17. Tito Vespasiano de Hasse en 1735.
  18. El rapto en el serrallo de Mozart en 1782.
  19. Charles Perrault, Contes (introduction, notices et notes de Catherine Magnien), ediciones Le Livre de Poche Classique.
  20. Biografía corta de Gustave Doré
  21. Art Collections: Gustave Doré (ilustraciones)
  22. Los cuentos de Perrault (ilustraciones de Gustave Doré)
  23. Opie, 1974, p. 22
  24. Benoît, 2001, p. 80
  25. a b Collectif, « Les contes de Perrault », en Revue des études historiques, 1900, p. 481 texto integral archivo.
  26. a b Charles Marty-Laveaux, « Quelle est la véritable part de Charles Perrault dans les contes qui portent son nom ? », en Revue d'histoire littéraire de la France, 1894, p. 221-238 (ISSN 00352411) texto integral archivo
  27. Pierre Jourde, Petits Chaperons dans le rouge, L’Archange Minotaure, junio 22 de 2006, 126 p. (ISBN 978-2-914453-85-1) leer en línea archivo
  28. Charles Deulin, Les Contes de ma mère l’Oye avant Perrault (1878), Introduction, III.
  29. Contes, livre de Charles Perrault archivo en el sitio Encyclopædia Universalis archivo, consultado el 13 de mayo de 2010.
  30. Contes archivo en el sitio Larousse archivo, consultado el 13 de mayo de 2010.
  31. a b c Opie, 1974, p. 23
  32. Charles Perrault, La Bella Durmiente del bosque
  33. Charles Perrault, Caperucita Roja
  34. Charles Perrault, Barba Azul
  35. Charles Perrault, El gato con botas
  36. Charles Perrault, Las hadas
  37. Charles Perrault, Cenicienta
  38. Charles Perrault, Riquet-el-del-Copete
  39. Charles Perrault, Pulgarcito
  40. Charles Deulin, Les Contes de ma mère l’Oye avant Perrault, Ed Dentu, 1879, Introduction, III, 31.
  41. Susana Navone, Los cuentos de Charles Perrault, ¿cuentos maravillosos o documentos históricos?
  42. Charles Perrault, Los deseos ridículos
  43. Charles Perrault, Piel de Asno
  44. Ch. Deulin, Idem, Introduction, III, 33.
  45. Charles Perrault, La Marquise de Salusses ou la Patience de Griselidis
  46. Charles Perrault, Les souhaits ridicules
  47. Charles Perrault, Peau d'Âne
  48. Charles Perrault, Griselidis
  49. Hemeroteca (grandes reportajes), La corte de Luis XIV, el Rey Sol
  50. Isabelle de Kochko, Ça m'intéresse.
  51. Consultar especialmente la obra de Bruno Bettelheim, Psychanalyse des contes de fées.
  52. Les contes de fées selon Bruno Bettelheim
  53. Cristina Díaz, ¿Domesticación del perro?
  54. Cendrillon: Opéra-comique de Louis Anseaume

Referencias externas[editar]