Caperucita Roja

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Caperucita Roja
de Charles Perrault y Los Hermanos Grimm
Dore ridinghood.jpg
Grabado de Gustave Doré
Género Cuento
Subgénero Cuento de hadas, Literatura infantil
País Francia y Alemania
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Caperucita Roja (en francés, Le Petit Chaperon rouge; en alemán, Rotkäppchen) es un cuento de hadas de transmisión oral, difundido por gran parte de Europa, que luego se ha plasmado en diferentes escritos; llamado así por el hecho de que la protagonista lleva puesta siempre una caperuza de color rojo. El relato marca un claro contraste entre el poblado seguro, y el bosque peligroso; una contraposición habitual en el mundo medieval.

Las versiones del cuento corresponden al tipo 333 de la clasificación de Aarne-Thompson: Caperucita Roja.[1]

Resumen del cuento[editar]

Grabado de Doré que ilustra al lobo feroz disfrazado de abuelita

Caperucita era una niña que quería mucho a su abuelita, y un día su madre le dio una cesta llena de comida para que llevara la merienda a la abuelita por que estaba enferma, que vivía en una casa en el bosque.

La madre le advirtió que mientras estuviera en el bosque no se apartara del camino, y que no se entretuviera. Caperucita, obediente, se fue a casa de la abuelita haciendo como le había dicho su madre.

Cuando ya estaba en el bosque, se encontró con el lobo, quien le preguntó hacia dónde iba. Caperucita le contestó que a casa de su abuelita, que estaba enferma, a llevarle una merienda; y le dijo todo lo que llevaba en la cesta.

Entonces el lobo retó a Caperucita a correr una carrera hacia la anciana. Le dijo que había dos caminos, uno largo y uno corto. Le afirmó a Caperucita que dejaría que ella tomara el corto y que él tomaría el largo, pero el muy astuto le enseñó los caminos al revés y Caperucita, sin saberlo, tomó el camino largo. El lobo, que obviamente llegó antes a la casa, se hizo pasar por Caperucita y ante la puerta pregunto si podía pasar. La abuela le dijo que pasara, que la puerta estaba abierta, el lobo entró y se comió a la abuela de un solo bocado, se puso la ropa para hacerse pasar por ella y se metió en la cama a esperar a Caperucita. Mientras, Caperucita, olvidando lo que le había dicho su madre, aún estaba en el bosque recogiendo flores por el camino largo.

Una vez que Caperucita llegó a la casa, empezó a hablar con quien creía que era la abuelita (que en realidad era el lobo)

C - ¡Qué ojos más grandes tienes!

L - ¡Para verte mejor!
C - ¡Qué orejas más grandes tienes!
L - ¡Para oírte mejor!
C - ¡Qué manos más grandes tienes!
L - ¡Para abrazarte mejor!
C - ¡Qué nariz más grande tienes!
L - ¡Para olerte mejor!
C - ¡Y qué dientes más grandes tienes!.

L - ¡Para comerte mejor!
Diálogo entre Caperucita y el lobo

A partir de aquí es cuando se dan las diferencias más importantes entre las versiones antiguas más difundidas.

Caperucita de Charles Perrault[editar]

Perrault fue el primero que recogió esta historia y la incluyó en un volumen de cuentos (1697), en el que destacaba sobre los otros por ser, más que un cuento, una leyenda bastante cruel, destinada a prevenir a las niñas de encuentros con desconocidos, y cuyo ámbito territorial no iba más allá de la región del Loira, la mitad norte de los Alpes y el Tirol.

Este autor suprimió el lance en que el lobo, ya disfrazado de abuelita, invita a la niña a consumir carne y sangre, pertenecientes a la pobre anciana a la que acaba de descuartizar. Al igual que en el resto de sus cuentos, quiso dar una lección moral a los jóvenes que entablan relaciones con desconocidos, añadiendo una moraleja explícita, inexistente hasta entonces en la historia.

Caperucita de los hermanos Grimm[editar]

Ilustración inglesa de BJZ, imprenta Kronheim & Co., 1868, para una edición neerlandesa.

En 1812, los hermanos Grimm, dieron otra vuelta de tuerca a la historia. Retomaron el cuento, y escribieron una nueva versión, que fue la que hizo que Caperucita fuera conocida casi universalmente, y que, aún hoy en día, es la más leída.

En la colección de cuentos de los Hermanos Grimm, Caperucita Roja (Rothkäppchen) es el n.º 26.[2]

En contra de lo que se pueda pensar, los hermanos Grimm no se limitaron a transcribir palabra por palabra la tradición oral. Partieron de tres fuentes: la primera, el cuento de Perrault de 1697; la segunda, una versión oral de una chica que había tenido acceso a una buena educación, y que, por tanto, es probable que conociera el escrito de Perrault; y la tercera, una obra escrita en 1800 por el autor Ludwig Tieck, "Leben und Tod des kleinen Rotkäppchens: eine Tragödie" ("Vida y muerte de la pequeña Caperucita Roja. Una tragedia")[cita requerida], en la que se introduce la figura del leñador, que salva a la niña y a su abuelita.

Los hermanos Grimm escribieron una versión más inocente, y con menos elementos eróticos que las publicadas anteriormente. Además añadieron un final feliz para el cuento, tal y como solían tener los cuentos de la época.

Propusieron un final alternativo, en el que un momento antes de que el lobo se coma a Caperucita, ella grita y un leñador que estaba cerca, rescata a la niña, mata al lobo, le abre la panza y saca a la abuelita, milagrosamente viva.

Otra versión que también se le adjudica a los hermanos Grimm es la en que la abuelita, en un alarde de valor y heroísmo, salva a su nieta y a sí misma sin ayuda alguna. Este segundo final enlaza con la tradición italiana del cuento, en la que la mujer sabe arreglárselas sola ante la amenaza del peligro. [cita requerida].

Todo un icono popular[editar]

«Érase una vez...». Póster norteamericano de 1939.

Aunque Walt Disney nunca lo llevó al cine junto a los otros cuentos clásicos, Caperucita Roja es todo un icono de la cultura popular y, en muchas ocasiones, ha influido en la sociedad urbana la creencia de que los lobos son peligrosos para los seres humanos. Al contrario que otras obras y mitos como el de Rómulo y Remo[3] o el Libro de la Selva,[4] donde son las lobas las que cuidan de los niños, los protegen y los dan calor hasta que pueden valerse por sí mismos, este cuento nos presenta a un lobo inteligente y cruel, o al menos eso parece intentar. Muchos autores y artistas no se han podido resistir a realizar ciertas interpretaciones de situaciones que resultan extrañas si no se tiene en cuenta el origen de la narración. El cuento escrito por los dos hermanos alemanes parte de una tradición oral adulta donde no había ningún lobo y sí seres humanos. Perdiendo este dato de vista surgen preguntas difíciles de responder si el protagonista es un animal:

  • ¿Qué tipo de mujer era su madre que, conociendo los peligros que acechan en el bosque, mandara sola a su hija?
  • ¿Cómo el lobo, siendo el dueño y señor del bosque, no ataca a la niña en sus dominios sino que la espera metido en la cama?
  • ¿Cómo se explica que la muchacha no sea capaz de reconocer las diferencias, que sí nota, entre su abuela y una bestia disfrazada?
  • Quizá la más sarcástica es la que hace hincapié en las continuas preguntas de la niña al lobo sobre el tamaño de su cuerpo o, al menos, el gran tamaño de algunas parte de su cuerpo. Esto no se debe a un miembro determinado, sino a la diferencia de envergadura entre una anciana y un adulto joven.

Una de estas interpretaciones la ilustró la Orquesta Mondragón en la portada de su álbum Caperucita feroz, donde mostraba al lobo asustado de una Caperucita ya dentro de la cama y con mirada insinuante.

Algunas versiones[editar]

  • La finta nonna ("La falsa abuela").[5] [6]
  • Le Petit Chaperon Rouge ("La Caperucita Roja")[7] [8] dentro de Histoires et contes du temps passé, avec des moralités. Contes de ma mère l'Oye ('Historias y cuentos del pasado con moralejas. Cuentos de mi madre la Oca')[9] en 1697 por Charles Perrault.
  • Rotkäppchen dentro de Kinder- und Hausmärchen ('Cuentos de la infancia y el hogar'), en 1812, por los hermanos Grimm.
  • Tokyo Akazukin es un manga japonés creado por Benkyo Tamaoki, el cual describe la historia de una niña llamada Akazukin (que literalmente significa Caperucita Roja) que tiene sólo un deseo en la vida: ser devorada por una criatura llamada Sr. Lobo.
Caperucita roja, escultura de Jean Carlus, en Buenos Aires.
  • Ōkami-san to Shichinin no Nakama-tachi Adaptación al anime del manga y novela ligera de Masashi Okita, realizado por el estudio J.C.Staff. La serie se caracteriza por contener numerosas parodias de los cuentos de hadas, la principal, del Cuento de la Caperucita Roja, pero teniendo como protagonista en este caso al lobo.
  • El film de animación Hoodwinked! (llamado en España La increíble pero cierta historia de Caperucita Roja y en Latinoamérica La verdadera historia de Caperucita Roja).

También se han realizado películas de terror, obras pornográficas[11] y adaptaciones a los tiempos actuales sustituyendo a los protagonistas y lugares por elementos de Internet o cambiando los personajes por personas reales.

En la serie de videojuegos Darkstalkers de la compañía Capcom hay un personaje parecido a Caperucita Roja llamado Baby Bonnie Hood; en la versión japonesa del juego recibió el nombre de Bulleta. El personaje es una pequeña asesina despiadada que aparenta inocencia y porta el disfraz de Caperucita. En algunas de sus técnicas llora por su abuelita, mientras que muchas otras incluyen bombas, armas de fuego y la invocación de un leñador con un rifle junto a un soldado de la segunda guerra mundial.

El dibujante y empresario de juguetes Todd McFarlane, creó la línea de juguetes McFarlane Toys; Twisted Fairy Tales, versión gore de los cuentos clásicos, incluye una muñeca de Caperucita Roja con aspecto gótico sosteniendo a un lobo descuartizado.

En la película Hard Candy, el personaje de Ellen Page aparece al final de la película vestida con una caperucita roja, en alusión a su personaje que parecía ser una niña indefensa.

Estatuas y monumentos[editar]

El personaje de Caperucita Roja y el lobo cuenta con estatuas, entre otras, en las ciudades de Barcelona,[12] Berlín,[13] Buenos Aires,[14] Casteldefels,[15] Fráncfort del Meno,[16] Hermosillo, Maisons-Alfort[17] y Múnich.[18]

Galería[editar]

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. AT 0333: Red Riding Hood.
  2. Grimm, KHM 026.
    • KHM es el acrónimo empleado en el catálogo de los cuentos de los Hermanos Grimm: KHM es Kinder- und Hausmärchen (Cuentos de la infancia y del hogar).
  3. Virgilio: Eneida, Espasa-Calpe, Madrid, 2007, ISBN 8467022337
  4. Kipling, Rurdyard, Rudyard Kipling: Cajón de cuentos, Zendrera Zariquiey, Barcelona, 2002, ISBN 8484181081
  5. [4]
  6. [5]
  7. [6]
  8. [7]
  9. [8][9]
  10. Simonet, Douglas. «Nuevos Cuentos de Lobos y Caperucitas» (PDF).
  11. Cohn, Gary. «Red». Consultado el 31 de enero de 2007.
  12. Estatuas del paseo Sant Joan, Barcelona
  13. Estatua de Berlín
  14. Estatua de Buenos Aires
  15. Ayuntamiento de Casteldefels
  16. Estatua de Fráncfort]
  17. Ayuntamiento de Maisons-Alfort
  18. Estatua de Múnich

Enlaces externos[editar]

  • Little Red Riding Hood: versión del Libro azul de las hadas (The Blue Fairybook), de Andrew Lang.
  • Ilustraciones en un sitio de la Biblioteca Nacional de los Países Bajos (Nationale biblioteek van Nederland).
  • AudioSpeaker Icon.svg.