Ayahuasca

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Preparación de ayahuasca en la región Iquitos, Perú.

Ayahuasca es una bebida tradicional indígena[1]​ de los pueblos amazónicos y andinos de las áreas tropicales y subtropicales de Sudamérica. La bebida es una decocción con una larga historia de uso enteógeno formada por la mezcla entre la Banisteriopsis caapi (yagé o ayahuasca), la cual contiene harmina y tetrahidroharmina (THH), alcaloides de la clase beta-carbolina, que actúan como inhibidores de la monoamino oxidasa (IMAO) y que permiten al componente psicoactivo primario dimetiltriptamina (DMT) entrar en actividad; y una segunda planta que es la que tiene el DMT en sí, especialmente la Psychotria viridis, también conocida como chacruna; la Diplopterys cabrerana, conocida como chagropanga o chaliponga (en el caso de la preparación conocida como yagé); la Brunfelsia splendida; y la Banisteriopsis rubyana.[2][3][4]

El consumo de la ayahuasca puede generar efectos alucinógenos a causa de la presencia del DMT natural de plantas como la psychotria viridis, la diplopterus cabrerana y otras, el cual sería digerida por el cuerpo sin ningún efecto si no se incluyera el inhibidor de la monoamino oxidasa (IMAO), que en el caso es el yagé o ayahuasca (B. caapi).[5]​ Por lo tanto, es necesaria la combinación de ambas plantas para el efecto alucinógeno. El resultado de dicha cocción tiene variados nombres de acuerdo a los diferentes pueblos que las preparan (véase la sección «Sinonimia», abajo).[6]

Sinonimia[editar]

Las dos palabras más conocidas son yagé (Colombia, Ecuador, Venezuela y Brasil) y ayahuasca (Perú, Bolivia y Brasil), ambas palabras designan tanto a la planta banisteriopsis caapi como a la bebida ritual preparada por los indígenas.

  • Ayahuasca en quechua significa 'soga de los espíritus' por su etimología aya (espíritu, muerto) y waska (soga, cuerda), ya que en la cosmovisión de los pueblos nativos el ayahuasca es la soga, que permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera.[7]​ Esta palabra es utilizada en Perú, Bolivia y en partes del Ecuador.
  • Yagé es una palabra cofán , (también se encuentra en otras fuentes escrita como yajé)[8]​ y es utilizada por indígenas de la Amazonia y Andes colombianos, ecuatorianos y en regiones peruanas cercanas a las fronteras de estos dos países.[9]
  • Caapi o cipó proviene de la lengua Ñe'engatú de la familia lingüística tupí-guaraní, que era la lengua más extendida en la costa de Brasil y en la amazonia colombiana (río Vaupés) antes del contacto con los europeos, y que siguió siendo extensivamente usada por los colonizadores en el primer período de la colonización portuguesa. Según Spruse, caapi traduce yerba u hoja delgada.[10]​ En Brasil este nombre se utiliza tanto para la bebida como para la planta B. caapi.
  • Nishi Cobin en idioma shipibo significa 'bebida de la sabiduría' o 'bebida de los sabios'.[11]
  • Nixi Pae en idioma kaxinawá significa 'bebida fuerte' por su etimología nixi (bebida) y pae (fuerte).[12][13][14][15]
  • Uní es una palabra de los yaminawa del Brasil.[16]
  • Natem es el nombre que dan los achuar[17]​ y los shuar[18]​ de Perú y Ecuador.
  • Shori es el nombre dado por los sharanahua del Perú.[19]
  • Hoasca es una palabra utilizada por el grupo religioso brasileño Unión del Vegetal, que beben ayahuasca.[20]

Componentes[editar]

El componente básico es una decocción de la liana banisteriopsis caapi, pero existen otras plantas que también contienen sustancias similares, tales como colaoriopsis caapi o peganum harmala (ruda siria), por lo que pueden utilizarse en lugar de la liana, lo que dotará a las diversas ayahuascas de una gran variabilidad en su composición química, respuesta física y efecto psiquico. En otros casos, como por ejemplo en los rituales shuar del natemano, la liana banisteriopsis caapi es el único componente de la decocción.

Preparación de la ayahuasca en Iquitos, Perú.

La liana Banisteriopsis caapi contiene unas sustancias conocidas como alcaloides harmala. Las principales son harmina (un principio activo al que antes de su clasificación oficial en 1939 se le llamó banisterín, yageína), y en bajas concentraciones también presenta harmalina y harmalol. Este grupo de alcaloides β-carbolínicos no es exclusivo de las especies de Banisteriopsis, también se presenta en las semillas de Peganum harmala o ruda siria.

Uno de los preparados más comunes es la mezcla de Banisteriosis caapi con Psychotria viridis, Chacruna en uno de sus nombres nativos. También se puede encontrar mezclada con Diplopterys cabrerana o chacopranga, o con Mimosa hostilis. Estas plantas aportarían al preparado, en su caso, la molécula dimetiltriptamina o DMT. Si se atiende a la escasísima concentración de DMT que estas plantas aportan al cocimiento resultante, en comparación con los niveles estándar de psicoactividad probados para la ingesta oral del DMT, se advierte la complejidad farmacológica de esta decocción y se comprenderá el porqué de su escasa toxicidad. Algo similar ocurre con los inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) ingeridos que, utilizados como antidepresivos en psiquiatría, requieren de un uso muy prolongado para que puedan ser efectivos.[cita requerida] Con todo, la variabilidad en la composición de las diversas ayahuascas será muy grande, encontrándose en alguna de sus variantes otros componentes adicionales como el tabaco u otras plantas. El resultado es un brebaje farmacológicamente complejo y de escasa toxicidad[cita requerida] empleado para rituales médicos y/o religiosos y en la medicina tradicional de los pueblos nativos amazónicos.

Contraindicaciones y riesgos[editar]

Los efectos del consumo de ayahuasca pueden ser diferentes en cada persona.[21][22][23][24][25]

De los efectos más conocidos y que dentro de la ritualidad se tienen como signos de que la medicina hace un efecto positivo, están:[26]

Otros efectos posibles pueden ser:[26]

Ni el yagé ni el DMT son adictivos.[26]

Importancia cultural[editar]

La ayahuasca tiene un origen milenario entre las culturas del Amazonas de Perú, Venezuela, Colombia, Bolivia, Ecuador y Brasil. Varias culturas y tradiciones de los pueblos amazónicos entendieron a la poción de ayahuasca a partir del paradigma tradicional de salud propio de estos pueblos.[27]

Primeras descripciones de uso[editar]

En los documentos etnohistóricos coloniales se encuentran descripciones del uso del ayahuasca por parte de los pueblos de la Amazonia que habitaron las áreas del río Marañón:[28]

  • José Chantre y Herrera en su Historia de las misiones de la Compañía de Jesús en el Marañón español (1637-1767) -información recopilada de los documentos jesuitas- da una primera descripción detallada:[29]

En otras naciones se destina una noche entera para la adivinación. Para este efecto señalan la casa mas capaz del contorno porque ha de acudir mucha gente a la función... El adivino cuelga su cama en medio... y pone al lado un infernal brebaje, que llaman ayaguasca, de singular eficacia para privar de sentido. Hácese un cocimiento de vejucos ó hierbas amargas, que con el mucho hervir ha de quedar muy espeso. Como es tan fuerte para trastornar el juicio en poca cantidad, la prevenida no es mucha, y cabe en dos pocitos pequeños. El hechicero bebe cada vez una pequeñísima poción, y sabe muy bien cuantas veces puede probar del cocimiento sin privarse de juicio para llevar con formalidad la función y regir el coro,..

Dispuestas asi las cosas, toma su asiento el adivino en medio de los hombres y á vista de todos echa en un vasito pequeño del cocimiento prevenido y bebe una ó dos veces sin hablar palabra. A poco tiempo hace operación el ayaguasca, empieza á calentarse y da principio á una cantinela...

Repite muchas veces el embustero las mismas palabras,... bebe este otra vez y carga mas la mano; transportado casi enteramente, empieza, como loco y furioso á gritar, parlar sin concierto y hacer ademanes y visajes, hasta que cae redondo en la cama ó tabladillo; todo lo que dice cuando esta ya privado lo tienen por oráculo... .

1637-1767
  • Juan Magnin en su Breve Descripción de la Provincia de Quito, en la América meridional de sus Misiones... de Maynas del P. de la Comp. de Jhs. a las orillas del Gran Río Marañón, hecha para el Mapa que se hizo el año 1740 (ca. 1734-1740), da una mención muy breve, no detallada:[30]

...tienen para el caso, ojas, raízes, sumos, bejucos, como son el hurupschi, ayahuessa, corahuana, Maviari o florecitas de amor, y otros;...

ca. 1734-1740
  • Pablo Maroni en su Noticias auténticas del famosos río Marañón y missión apostólica de la Compañía de Jesús de la provincia de Quito en los dilatados bosques de dicho río. (ca. 1737), brinda una descripción del uso del ayahuasca y del ‘floripondio blanco:[31]

Para adivinar, usan beber el zumo, unos de floripondio blanco, que por la figura llaman también Campana, otros de un bejuco que se llama vulgarmente Ayahuasca, ambos muy eficaces para privar de los sentidos, y aún de la vida, en cargando la mano. Deste usan también a veces para curarse de enfermedades habituales, principalmente de dolores de cabeza. Bébele, pues, el que quiere adivinar con ciertas ceremonias, y estando privado de los sentidos boca á bajo, para que no le ahogue la fuerza de la hierba, se está así muchas horas y á veces aun los dos y tres días, hasta que haga su curso y se acabe la embriaguez. Pasada esta, hace refecsion (sic) de lo que le representó la imaginativa, que sola y á ratos le debe quedar para delirar, y esto es lo que da por hecho y lo propala como oráculo.

ca. 1737

Usos[editar]

Los shipibo-conibo hacen uso del ayahuasca con el nombre de oni cobin o nishi cobin.[11]​ El grupo étnico Shuar del sur y la frontera del Ecuador y Perú (jíbaros por como los llamaron los españoles), hacen uso de la ayahuasca con el nombre de natem por los uwishin (nombre del chamán Shuar). Los shipibo-conibo del Perú la usan en sus ceremonias y ritos de curación desde tiempos muy antiguos esta preparación. Del mismo modo como resaltan las comunidades Inga y Kamsá en la amazonía colombiana por su importante uso del yagé para la práctica etnomedicinal. Los chamanes o médicos shipibos (Junes, Onayas, Murayas y Mutsarawas por su rango) herederos del conocimiento ancestral de las diferentes mezclas, preparaciones y usos del ayahuasca, utilizan estas adiciones para diferentes motivos, determinando las plantas que agregan según el efecto u objetivo buscado, ritual, ceremonial o curativo.

La preparación varía según los grupos indígenas, las poblaciones y los médicos chamanes de cada población, guardando cada uno su secreto y habiendo diversas recetas con diferentes agregados.

La ayahuasca es pues la poción por excelencia del mundo amazónico y nexo de unión entre diversas culturas que tienen en común el consumo individual o grupal de la bebida con diversos fines, que abarcan desde lo curativo a lo que tiene un carácter espiritual o de revelación personal.

Casa ceremonial en Iquitos, Perú.

Efectos y propiedades[editar]

Es una sustancia de utilidad en ciertas aproximaciones terapéuticas y de autoconocimiento que está siendo estudiada desde hace tiempo por médicos, antropólogos, farmacólogos, psicólogos y psiquiatras de todo el mundo como herramienta para diversos problemas, con especial relevancia en ayudar a los sujetos a romper con los procesos y hábitos dañinos para sí mismos y para otros. De hecho, su uso en tratamientos de desintoxicación y adicciones es un hecho en países como Brasil y Perú configurándose como uno de los tratamientos más punteros para las farmacodependencias.[cita requerida]

La ayahuasca puede ser una terapia efectiva en el campo de la psiquiatría y la psicología en el tratamiento de la depresión[32]y la ansiedad así como los problemas de personalidad. Su compleja farmacología, muy relacionada con la sinergia existente entre diversos alcaloides, al tiempo que la escasa toxicidad demostrada por los diversos y ya numerosos estudios científicos que se van elaborando, es uno de los aspectos más relevantes de este preparado vegetal.[cita requerida]

Durante la ingesta de ayahuasca se pueden presentar varios efectos de poca duración, es decir, mientras los efectos del alucinógeno (DMT) se encuentra presente en el cuerpo.

Los efectos a corto plazo pueden incluir:

  • náuseas;
  • vómitos;
  • temblores;
  • letargia.

Muchos testimonios argumentan haber experimentado la muerte del ego y el descubrimiento de nuevas dimensiones. Se atribuye a la Ayahuasca un crecimiento acelerado de la consciencia humana y experiencias espirituales que han logrado cambiar vidas, curar adicciones y resolver problemas psicológicos entre otros.[cita requerida]

Son conocidos los casos de descompensaciones psicóticas producto del consumo, llegando incluso a desencadenar cuadros agudos de esquizofrenia y a producir disfunciones a nivel cortical cerebral.[21][22][23][25][33][34]

Ceremonias del Amazonas[editar]

En las ceremonias del Amazonas los participantes se sientan en el suelo formando un semicírculo, mientras el chamán comienza exhalando el humo de un cigarro, llamado «mapacho», alrededor de la gente para ahuyentar las energías negativas. En el centro del semicírculo el chamán dispone la ayahuasca y los materiales necesarios para la ceremonia, que puede durar hasta 7 horas, durante las cuales, el guía entona sus cantos, llamados «ícaros». Entre 20 y 45 minutos después de la ingesta de la bebida los participantes comienzan a notar sus efectos, conocidos como «mareación de ayahuasca». Algunos pueden sufrir vómitos, diarreas, sudoraciones u otros efectos.

El reto de cada persona, según los chamanes, es entender el significado real de las visiones producidas por el ayahuasca y utilizar ese aprendizaje en su vida diaria.

En el mundo[editar]

La fama de la ayahuasca en el mundo se debe en parte al libro The Yage Letters (Las cartas de la ayahuasca), (1963), escrito en colaboración entre los escritores estadounidenses William S. Burroughs y Allen Ginsberg, el cual contiene mayormente cartas de Burroughs escritas en el año 1953 durante «su segundo viaje por tierras latinoamericanas en busca del yagé o ayahuasca»,[35]​ que lo llevarían a una breve estadía en la selva amazónica peruana, donde experimenta con el ayahuasca.[36]​ El libro finaliza con la correspondencia escrita por Ginsberg en el año 1960, durante su permanencia en Perú, que detalla sus propios experimentos con ayahuasca.[37]

En el mundo se encuentran instituciones con equipos mixtos de chamanes nativos y médicos, psiquiatras y psicólogos que trabajan en conjunto las terapias con ayahuasca. Investigadores de medicina moderna como el doctor Rick Strassman M.D. han estudiado a fondo la forma y mecanismos de acción de los alcaloides activos de la ayahuasca y sus conexiones con la cosmovisión y religiosidad de los pueblos originarios de esta tradición y otras culturas del mundo como la egipcia, considerando imprescindible el nexo con la experiencia fisiológica y la experiencia espiritual que existe en los estados que provoca el ayahuasca y su alcaloide activo visionario (DMT). En su caso es la primera investigación seria y oficial hecha en Estados Unidos con una metodología científica.

La ayahuasca es, así mismo, el sacramento de varias iglesias brasileñas, como el Santo Daime o la União do Vegetal, que se han expandido por Estados Unidos y Europa, con un uso adecuado y respaldado por la experiencia y las investigaciones del gobierno brasileño y americano. Estas instituciones religiosas, de corte sincrético e integradoras del complejo legado cultural amazónico en el que convergen lo puramente amazónico y lo cristiano, han constatado el progresivo reconocimiento de su actividad y práctica religiosa. Tal reconocimiento jurídico encuentra su base en el ejercicio de la libertad religiosa y en tanto expresión tradicional de la cultura amazónica.

La ayahuasca también ha sido declarada patrimonio cultural del Perú y Brasil para ofrecer mayor protección a la bebida, a los ritos y a la cultura asociada a su uso.[38][39]​ El uso de la ayahuasca en países como el Perú, Brasil, Ecuador y Estados Unidos de América está amparado legalmente por el reconocimiento de sus usos tradicionales y religiosos en el propio marco que sirve el reconocimiento jurídico de los derechos de los grupos tribales nativos así como de instituciones religiosas como la Unión do Vegetal o el Santo Daime.

Tributos artísticos[editar]

  • César Calvo publicó en 1981 su novela Las tres mitades de Ino Moxo y otros brujos de la Amazonía, un relato mítico visionario por la amazonía profunda a través de encuentros con curanderos y la ayahuasca.[40]
  • Nora de Izcue realizó en 1982 el largometraje de ficción El viento del Ayahuasca, una historia romántica ambientada en Iquitos en el contexto de las creencias mágico-religiosas de la amazonía peruana.[41]
  • La ayahuasca es la principal influencia de Pablo Amaringo, pintor peruano reconocido por la ONU y de la etnia shipibo-conibo. En el libro Ayahuasca Visions (1991), realiza una interpretación de las visiones en sus cuadros brindando una original mirada a la cosmovisión amazónica.[42]
  • El uso del ayahuasca fue primordial en la escritura del poemario Libro del sol (2000),[43]​ del poeta peruano Josemári Recalde (Lima, 1973-2000), así como en el resto de su obra editada póstumamente (Libro del sol y otros poemas, 2009).[44]
  • Gran parte de la obra plástica del artista peruano Christian Bendayán (1973), oriundo de la ciudad de Iquitos, está inspirada en el uso del ayahuasca.
  • El grupo peruano de música electrónica Dengue Dengue Dengue basa su música y vestimenta en los rituales del ayahuasca.[45]
  • El grupo español de rock Mägo de Oz, en su álbum Gaia III: Atlantia, le dedica una canción: «La soga del muerto (ayahuasca)».
  • Allen Ginsberg viajó desde Lima hasta Pucallpa, en los años 50, para participar en un ritual con ayahuasca.
  • En su disco Despedazado por mil partes, de 1996; el grupo de rock argentino «La Renga» incluye una canción titulada «Paja brava», en la que nombra a la ayahuasca, entre otras plantas medicinales o alucinógenas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. MacRae, Edward (23 de marzo de 1999). «The Ritual and Religious Use of Ayahuasca in Contemporary Brazil» (PDF). Geneva, Switzerland. Consultado el 14 de agosto de 2017. 
  2. Ricardo Díaz Mayorga (2004). El Yagé – Breve descripción etnomédica. Enlace consultado el 6 de junio de 2018.
  3. Leo Shapiro. Encyclopedia of Life. Enlace consultado el 6 de junio de 2018.
  4. Schultes, Richard Evans; Hofmann, Albert (2010) [1979], Plantas de los Dioses - Orígenes del Uso de los Alucinógenos [Plants of the Gods: Origins of Hallucinogenic Use], México, D.F.: Fondo de Cultura Económica, pp. 124-135, ISBN 9789681663032 
  5. Riba (Jul 2003). «Human Pharmacology of Ayahuasca: Subjective and Cardiovascular Effects, Monoamine Metabolite Excretion, and Pharmacokinetics». The Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics 306 (1): 73-85. PMID 12660312. doi:10.1124/jpet.103.049882. Consultado el 12 de agosto de 2015. 
  6. «Overviews Shamanism – On The Origin of Ayahuasca». Ayahuasca.com. 2008. Consultado el 27 de abril de 2013. 
  7. Guimarães dos Santos, Rafael (2010). «The pharmacology of ayahuasca: a review.». Brasília Médica (en inglés) (Brasília, DF) 47 (2): 188-195. 
  8. Medellín Becerra, Jorge Alejandro y Diana Fajardo Rivera (2006). Diccionario de Colombia. Grupo Editorial Norma. Bogotá. ISBN 958-04-8561-5. Entrada «Yagé», p. 1039.
  9. Evans Schultes, Richard and Robert F. Raffaus (1960). Prestonia: An Amazonic Narcotic or Not? Botanical Museum Leaftlets, Harvard University, Cambridge, Massachussets. 30 de junio de 1960. Vol. 19, n.º 5; pp. 109-122.
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  14. Meistere, Una (15 de marzo de 2016). «“Everything has a spirit”». Consultado el 1 de marzo de 2017. 
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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]