Mercantilización

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La mercantilización es el proceso de transformación en cómo las personas aprecian los bienes y servicios, de manera que dejan de ser apreciados por sí y pasan a ser vistos también como mercancías comercializables con fines de lucro; es decir que así, el valor de cambio de los objetos prevalece sobre su valor de uso.

Karl Marx escribió sobre el proceso de mercantilización del trabajo humano, distintivo del capitalismo, en El capital (Das Kapital, 1867): "la economía política ha hecho analizado, aunque de manera incompleta, el valor y su magnitud, y ha descubierto lo que hay debajo éstos formas. Pero nunca se ha preguntado por qué el trabajo es representado por el valor de su producto y el tiempo de trabajo por la magnitud de ese valor. Estas fórmulas, que llevan su sello sobre ellos en letras inconfundibles que pertenecen a un estado de la sociedad, en la que el proceso de producción tiene el dominio sobre el hombre, en lugar de ser controlado por él, fórmulas como aparecen a la inteligencia burguesa de ser lo más tanto una necesidad evidente por sí mismo impuesto por la naturaleza como el trabajo productivo en sí. Por lo tanto las formas de producción social que precedieron a la forma burguesa, son tratados por la burguesía en la mayor parte de la misma manera que los Padres de la Iglesia trató religiones pre-cristianas." (Volumen Uno Parte I.1.4 - fetichismo de las mercancías)

El valor de uso de los objetos es aquel que se deriva de su capacidad para satisfacer necesidades humanas, mientras que su valor de cambio es la cantidad de otros bienes y servicios por los que se puede permutarlos. El proceso de mercantilización del capitalismo avanza convirtiendo incluso el trabajo humano, el tiempo y los recursos naturales en mercaderías con precio de mercado.

El movimiento antiglobalización critica la mercantilización y defiende que los servicios de salud y educación, las actividades culturales y la tierra existan como fines en sí mismos y no como medio para obtener ganancias. Por ejemplo, anti-globalización y anti-capitalismo reclamo de activistas que en la sociedad actual, muchas cosas, incluyendo el cuidado de la salud, la cultura y la educación, se están convirtiendo en una mera mercancía.

Recuérdese uno de los slogans de ATTAC: "El mundo no es una mercancía" (en inglés: "The World is not Merchandise" ; en francés: "Le monde n'est pas une marchandise").[1]


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Merchandization is a critical term coined by the anti-globalization movement to designate the process of change in viewpoint of individuals or society towards an object, service or substance. Things that were formerly thought of as "simply being there", are now being thought of as commodities for sale and corporate profit. This change in viewpoint is called merchandization of an object.

For example, anti-globalization and anti-capitalism activist claim that in today's society, many things, including health care, culture, and education, are becoming mere merchandise.

Marx discussed this "fetishism of commodities" in the nineteenth century.[3]

Political Economy has indeed analysed, however incompletely, value and its magnitude, and has discovered what lies beneath these forms. But it has never once asked the question why labour is represented by the value of its product and labour time by the magnitude of that value. These formulæ, which bear it stamped upon them in unmistakable letters that they belong to a state of society, in which the process of production has the mastery over man, instead of being controlled by him, such formulæ appear to the bourgeois intellect to be as much a self-evident necessity imposed by Nature as productive labour itself. Hence forms of social production that preceded the bourgeois form, are treated by the bourgeoisie in much the same way as the Fathers of the Church treated pre-Christian religions. . . . . Could commodities themselves speak, they would say: Our use value may be a thing that interests men. It is no part of us as objects. What, however, does belong to us as objects, is our value. Our natural intercourse as commodities proves it. In the eyes of each other we are nothing but exchange values.

In other words, something may have usefulness, but it has no value unless it can be exchanged in the marketplace for something else considered to have value. That value may come because it fills a need through consumption or being further exchanged. In this way, labor, time, and natural resources have come to serve the market instead of the other way around.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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