Arquitectura medieval

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
Baptisterio, iglesia y campanile (torre campanario) en la Catedral de Pisa. La tradición de la arquitectura italiana es mantener separados los tres edificios.

Arquitectura medieval es una expresión historiográfica que engloba la producción arquitectónica del arte medieval. En la arquitectura de la Edad Media se desarrollan principalmente tres estilos: el Bizantino, a que influye durante todo el período, el románico entre los siglos XI y XII, y el estilo gótico entre el siglo XII hasta el siglo XV.

Funciones[editar]

Arquitectura religiosa[editar]

Arquitectura religiosa cristiana[editar]

La planta basilical, derivada de la basílica romana, se incorporó a la arquitectura paleocristiana con la cristianización del Imperio romano a partir del siglo IV. En la arquitectura bizantina se desarrolló la planta centralizada (como la planta de cruz griega), que se utiliza también en el arte carolingio. La planta de cruz latina fue común en la arquitectura religiosa de la cristiandad latina en la Edad Media a partir del románico, al divulgarse el modelo de iglesia de peregrinación en el camino de Santiago. La cabecera de las iglesias se destacaba con un ábside, a veces multiplicado (absidiolos). De las iniciales cubiertas planas se pasó a las abovedadas, reservando el mayor desafío técnico: la cúpula, para espacios destacados. La cúpula de Santa Sofía de Constantinopla se planteó explícitamente como una superación del paganismo representado por la cúpula del Panteón de Roma. Las fachadas, inicialmente muy poco significativas, se fueron desarrollando cada vez más, acogiendo decoración escultórica y flanqueándose por torres, que también se disponían en otros puntos, especialmente en el crucero, donde en caso de no cubrirse con una cúpula, se levantaba un cimborrio.

Mientras que en Europa Oriental el monasterio desarrollaba sus propios modelos (monasterios del Monte Athos), en Occidente las reformas cluniacense (Monasterio de Cluny) y cisterciense (arquitectura cisterciense, en la transición del románico al gótico) fueron incorporando elementos arquitectónicos definitorios, como el claustro, el refectorio, la sala capitular, el scriptorium, etc.

Además de los diferentes elementos arquitectónicos, fueron evolucionando las concepciones de los espacios interiores y las soluciones técnicas para cubrir espacios cada vez más amplios, altos e iluminados.

Arquitectura religiosa musulmana[editar]

La mezquita es el edificio religioso islámico, y su estructura se deriva de la casa de Mahoma en Medina (sala de oraciones -con un muro denominado alquibla que se orienta a La Meca y un mihrab especialmente decorado-, patio de abluciones, alminar). Además de la mezquita de La Meca, cuyo patio aloja la Kaaba, en cada ciudad se construyó una mezquita mayor y tantas mezquitas de barrio como fueron necesarias. La reutilización de edificios religiosos de las zonas conquistadas determinó en cada lugar la adopción de formas y elementos arquitectónicos de la arquitectura persa, indostánica, bizantina o visigoda.

Arquitectura militar[editar]

Torres, castillos, murallas y otros ejemplos de arquitectura militar,[1]​ así como las propias ciudades amuralladas (incastellamento) son muy características de la Edad Media.

Las fortificaciones y sus elementos funcionales o decorativos (almenas o merlones, torreones, bastiones, barbacanas, fosos), así como la forma y tamaño de los vanos, se fueron adecuando a la tecnología militar de cada época. A veces se utilizaban con criterios iconográficos, indicando con su forma determinadas cuestiones identitarias, como las almenas güelfas y gibelinas, o las saeteras cruciformes.

Arquitectura civil[editar]

La arquitectura civil medieval adoleció inicialmente de la pérdida de importancia de la ciudad como consecuencia de la crisis urbana del bajo imperio romano, que implicó la pérdida de funciones de edificios públicos (teatros, anfiteatros, circos, termas, etc.), en beneficio de los religiosos. La ruralización implicó un mayor desarrollo de las villae, pero en la Alta Edad Media las residencias nobiliarias no se destacaron por sus características de arquitectura civil, sino por la necesidad de defensa, identificándose con los castillos. Únicamente algunos emperadores y reyes impulsaron programas constructivos en su corte (el Aula regia de los palacios carolingios (especialmente el de Carlomagno en Aquisgrán), los otonianos o el de Ramiro de Asturias.

En Oriente, Al-Ándalus y la ribera sur del Mediterráneo, la ciudad musulmana conformó un urbanismo característico, en el que, junto a la defensiva y religiosa, tuvo una marcada presencia la función comercial (zoco, bazar, caravasar, alhóndiga). El urbanismo español hereda ciertas características de él (soportales, plaza del arrabal). En los momentos y lugares en que se establecía un poder político fuerte, se levantaron palacios de legendaria suntuosidad.[2]Medina Azahara en la Córdoba del siglo X, Alhambra en la Granada de los siglos XIV-XV).

Fue en la Baja Edad Media cuando el nuevo ímpetu de las ciudades de Europa occidental demandó construcciones para las instituciones municipales (ayuntamiento en España, Town hall en Inglaterra, Hôtel de Ville en Francia, Stadhuis en Flandes, Rathaus en Alemania, palazzo communale, palazzo pubblico o signoria en Italia). Por su parte, la nobleza competía en la construcción de sus palacios, tanto rurales (pazos gallegos, chateaux franceses, manor houses inglesas) como urbanos. Además de las catedrales, los obispos consideraron conveniente la construcción de suntuosos palacios episcopales. Las universidades medievales fueron objeto de una tipología particular; así como los hospitales (Hospital de San Marcos de León, Hotel Dieu de Beaune). El hecho de que las cortes fueran itinerantes no incentivó el desarrollo de grandes proyectos constructivos de palacios reales, como sucedió en la Edad Moderna, sino de una red de palacios-fortaleza en puntos estratégicos de cada uno de los reinos (alcázares en Castilla); aunque sí se destacaron algunos (Torre de Londres, Palacio del Louvre en París, Palacio Real Mayor de Barcelona, Reales Alcázares de Sevilla). También se construyeron importantes edificios para las instituciones judiciales (Real Audiencia o Chancillería en Castilla, Conciergerie de París, Parlamentos regionales de Francia).[3]

Los edificios de viviendas se construyeron con distintos tipos de materiales y estructuras propias de cada tradición local, de forma muy similar a la vivienda rural tradicional que ha llegado hasta la época actual. Se utilizaban comúnmente los materiales más asequibles (mampostería, adobe y entramado de madera[4]​) así como la práctica de ganar superficie proyectando hacia el exterior el piso superior (voladizo).[5]​ El uso de tejas era escaso, reservándose para las casas ricas, siendo muy habituales las cubiertas de ramas, cañizo o césped.

Fases estilísticas[editar]

En la Alta Edad Media la arquitectura paleocristiana da paso en Oriente a la bizantina y en Occidente al prerrománico. La arquitectura islámica se desarrolló en el Sur.

Prerrománico[editar]

La determinación de estilos locales (arquitectura visigoda, merovingia, carolingia, asturiana, mozárabe, otoniana etc.) es problemática, y depende de elementos "historicistas" y "modernizadores" que se combinan con la oposición de influencias italianas, nórdicas, hispanas y bizantinas, y con el contexto sociopolítico y religioso.[6]

Románico[editar]

El románico se desarrolló en los siglos XI y XII, siendo el primer estilo pan-europeo. Se caracteriza por el uso de la bóveda de cañón, cuyo peso se desplazaba verticalmente hacia gruesos pilares cruciformes y horizontalmente hacia gruesos contrafuertes que reforaban muros masivos, con poco espacio para los vanos. La decoración escultórica se concentraba en capiteles y pórticos.

Gótico[editar]

Iniciada en la experimentación arquitectónica del siglo XII en la zona de Île de France, se extendió por toda Europa como un estilo de marcada verticalidad, tanto en las torres como en las elevadísimas naves, permitida por los arcos apuntados y las bóvedas de crucería, cuyo peso se desplazaba por los arbotantes a contrafuertes exteriores, aligerando los muros, que acogen una cada vez mayor multiplicidad de capillas laterales. Pintura y escultura se libran de su dependencia de los muros (retablos).

Espacios[editar]

Báltico[editar]

Escandinavia[editar]

Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. Pierre Sailhan, La fortification : Histoire et dictionnaire, Taillandier, 1991, 259 p. (ISBN 2-235-02051-8)
  2. Palacio de los Abassíes en Bagdad. Palacio abbasí de Ukhaïdir
  3. «Arquitectura civil románica». 
  4. Nikolas Davies, Erkki Jokiniemi: 2008. Dictionary of architecture and building construction. Architectural Press. ISBN 978-0-7506-8502-3. 726 pages: pp 181.
  5. Alcock, N.W.; Barley, M.w.; Dixon, P.W.; Meeson, R.A. (1996). Recording Timber-Framed Buildings. Council for British Archaeology, Practical Handbook in Archaeology. ISBN 1-872414-72-9.
  6. Trachtenberg ??

Enlaces externos[editar]