Anticristo

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El Anticristo por Luca Signorelli en la Catedral de Orvieto.
El Anticristo, pintura en el Monasterio de Osogovo en la República de Macedonia. Según la obra, todos los reyes y naciones inclinándose ante el Anticristo.

El nombre Anticristo, en la teología y escatología cristianas, se refiere a una figura que cumpliría con las profecías bíblicas concernientes al antagonista de Cristo. El uso de la palabra anticristo solo aparece en las cartas del apóstol Juan, donde por un lado hace referencia a la manifestación, prevista para el fin de los tiempos, de un adversario decisivo de Jesús[1] y, por otro, a la anticipación de esta manifestación en la acción de apóstatas que reniegan del cristianismo.[2]

Etimología[editar]

El término procede del griego αντὶ- (antì-, «sustituto, opuesto») y χριστός (khristós, «ungido, mesías, Cristo»), con el significado literal de "aquel que sustituye o se opone a Cristo".

Generalidades[editar]

Comúnmente con este término se ha hecho alusión a los herejes dentro de las propias corrientes cristianas. Así lo encontramos en las Epístolas de San Juan, en las cuales es empleado para referirse a cualquiera que niega que “Jesús es el Cristo” y el Hijo de Dios que vino “en carne”.

A lo largo de la historia, nos encontramos con diversas corrientes heréticas que niegan la divinidad de la persona de Jesús, junto a otras que predican a Cristo como un mito desligado de toda realidad material, cuestionando la verdad histórica de los evangelios para considerarlos solo relatos simbólicos donde aparecerían únicamente arquetipos. Estas doctrinas han recibido diversas denominaciones y a menudo engloban diferentes conceptos astrológicos y panteístas en sus cuerpos de creencias.

El Anticristo en la Biblia[editar]

Retrato de Nostradamus, por el Dr. Niel. Según el profeta de la Edad Media, en una de sus profecías admitió que habría 3 Anticristos.

Solamente en la primera y segunda epístolas de Juan, en el Nuevo Testamento, se utiliza la palabra griega «Anticristo». Las citas son cuatro:

"Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría un Anticristo; en realidad ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora." (1 Juan 2, 18).

"¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo: el que niega al Padre y al Hijo." (1 Juan 2, 22).

"Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo." (1 Juan 4, 3).

"Porque han invadido el mundo muchos seductores que no confiesan a Jesucristo manifestado en la carne. ¡Ellos son el Seductor y el Anticristo !" (2 Juan 1, 7).[3]

En los tres primeros versículos, el Anticristo es presentado como una figura singular, externa a la comunidad cristiana, que expresa mera oposición y rechazo al Dios cristiano, pero que tiene capacidad de inspirar en muchos el rechazo a Jesús.

En el versículo de la segunda carta lo que se expone es inverso: muchos que no manifiestan a Jesucristo llegan luego a ser la singular pareja dual: "el Seductor y el Anticristo" por oposición "al Padre y al Hijo". El camino hacia el rechazo al Dios cristiano comienza en esta descripción por el rechazo a Jesucristo.

La conducta que Juan sugiere a la comunidad para superar estos peligros que llevan al ateísmo, es el retorno al amor fraterno de los principios.

El Anticristo en los autores católicos[editar]

San Agustín escribe en sus Comentarios a San Juan refiriéndose a los anticristos:

"Son ciertamente anticristos todos los que salen de la Iglesia y se separan de su unidad. Nadie lo dude; lo afirma el mismo Juan: Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros, pues, si hubiesen sido de los nuestros, sin duda hubiesen permanecido con nosotros. Resulta evidente, por tanto, que es anticristo cualquiera que, en vez de permanecer con nosotros, salga de nosotros. ¿Y cómo se prueba que son anticristos? Por su mentira. (...) Hemos hallado a los anticristos mismos: quien niega a Cristo con sus obras es un anticristo. No presto oído a lo que suena al oído, sino que pongo los ojos en cómo vive. (...) Mentiroso consumado es el anticristo que confiesa con la boca que Jesús es el Cristo y le niega con las obras. Por eso es mentiroso, porque dice una cosa y hace otra. (...) Ahora ya, hermanos, si son las acciones las que han de ser sometidas a examen, encontramos no sólo que hay muchos anticristos que salieron fuera, sino que hay muchos otros, aún no al descubierto, que no han salido en absoluto. (...) Pero si no quieres y amas y te abrazas a tus pecados, estás contra Cristo. Estés fuera, estés dentro, eres un anticristo; estés dentro, estés fuera, eres paja. ¿Por qué entonces no estás fuera? Porque te ha faltado el viento favorable."[4]

El Cardenal Newman, en su obra Cuatro Sermones sobre el Anticristo afirma que "fué tradición universal en la Iglesia antigua que el Anticristo será un hombre individual, no un poder ni un mero espíritu ético o sistema político". Citando a San Jerónimo agrega: "lo que hemos recibido de todos los escritores eclesiásticos: esto es que al al fin del mundo, cuando el Imperio Romano sea destruído, habrá diez reyes quienes se dividirán entre ellos el territorio romano y que surgirá un úndecimo pequeño rey, quien prevalecerá sobre tres de los diez. Luego recibirá la sumisión de los otros siete".[5]

Hipólito de Roma en su Tratado de Cristo y el Anticristo afirma:

"Ahora bien, como nuestro Señor Jesucristo, que también es Dios, fue profetizado de bajo la figura de un león, a causa de su realeza y gloria, de la misma manera las Escrituras también en otro tiempo se habla del Anticristo como un león, en relato de su tiranía y la violencia. Ya que el impostor procura compararse a sí mismo en todas las cosas al Hijo de Dios. Cristo es un león, por lo que el Anticristo es también un león; Cristo es un rey, por lo que el Anticristo es también un rey. El Salvador se manifestó como un cordero; así que él también, de igual manera, aparecerá como un cordero, aunque dentro de él es un lobo. El Salvador vino al mundo en la circuncisión, y vendrá de la misma manera. El Señor envió apóstoles entre todas las naciones, y él de la misma manera enviará falsos apóstoles.El Salvador reunió a las ovejas que fueron esparcidos, y de igual manera reunirá a un pueblo que estaba disperso. El Señor le dio un sello a los que creen en él, y él le dará a uno semejante manera. El Salvador apareció en forma de hombre, y él también vendrá en la forma de un hombre. El Salvador levantó y mostró su santa carne como un templo, y él levantará un templo de piedra en Jerusalén."[6]

El sacerdote y teólogo jesuita Manuel Lacunza en su monumental obra sobre sobre el fin de los tiempos, descarta que el anticristo pueda identificarse con un único individuo y afirma que se trata de "un cuerpo moral anticristiano, compuesto de muchos individuos". Su característica principal: "el carácter y distintivo propio de este cuerpo moral, no puede ser otro que solvere Jesum, active, vel pasive: no puede ser otro que el odio formal á Jesus: el oponerse á Jesus: perseguir á Jesus: procurar destruirlo, ó desterrarlo del mundo, borrando del todo su nombre y su memoria."[7]

Usos populares del término entre las comunidades cristianas[editar]

La Cruz de San Pedro o Cruz petrino, una cruz latina invertida utilizado tradicionalmente en el cristianismo. Aunque en los últimos tiempos también lo han utilizado como un símbolo anticristiano.

Algunas sectas milenaristas cristianas asocian este término a un adversario que la Biblia señala en la Segunda Epístola a los Tesalonicenses, donde se describe la venida, justo antes de la llegada de Jesucristo, de una especie de agente de maldad[8] que algunos creen será la propia encarnación del diablo y que perseguirá a aquellos que se conviertan al cristianismo después de lo que llaman el Arrebatamiento de la Iglesia, en un periodo conocido como «La Gran Tribulación», de proporciones siniestras, y que finalmente impondrá la Marca de la Bestia (el 666) (, siguiendo el lenguaje simbólico del Apocalipsis).

Al final de su dominio en la Humanidad, según estas corrientes, el anticristo será derrotado por las fuerzas comandadas por Jesucristo, quienes lo lanzarán al lago de fuego.

Por otra parte, hay interpretaciones [cita requerida] que no personifican al Anticristo, sino que lo identifican, basados en las palabras de Jesús en los Evangelios, con muchos que se llamarán a sí mismos Mesías y salvadores, para San Juan en sus cartas, cualquiera puede ser un anticristo, siempre que su actitud (aún siendo cristiano confeso) vaya en contra de Cristo, lo cual cuadra perfectamente con el significado etimológico de la palabra Anticristo.

Descripción de la Bestia[editar]

Según los antropólogos contemporáneos, Nerón y Calígula utilizaban como número de código el 666. Según las profecías de Nostradamus, identifico a los dos primeros anticristos, probablemente a Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler

En el Apocalipsis, a través de un lenguaje altamente simbólico, se describe a la Bestia como un monstruo de siete cabezas y diez cuernos (y por cada cuerno, diez diademas), con un cuerpo semejante a un leopardo, patas de oso y fauces de león. Dice estar inspirada por el Diablo y tener la facultad de pelear contra Dios.[9]

Según muchos eruditos, Bestia se denomina a la estructura de poder totalitario (imperial).[10] Al imponer en los pueblos una forma de vida (opuesta a la de Dios), su veneración será inspirada por una propaganda similar a la del culto imperial romano o a la de los totalitarismo fascistas y comunistas. Incluso puede ser herido mortalmente y curado por otra Bestia, otro imperio, quien sería el encargado de reforzar su culto.[11]

También podemos relacionar el relato del Apocalipsis (La bestia de 7 cabezas con 10 cuernos y en sus cuernos 10 diademas "Apocalipsis capítulo 13") con el Libro de Daniel capítulo 7 ), en el que también se menciona el relato de un monstruo que surgía del mar con 10 cuernos.

Personajes señalados como el anticristo[editar]

Cierta tradición cristiana identifica al anticristo según:

  1. El Anticristo se hará pasar por Cristo, luchando contra Él.
  2. El Anticristo tergiversará las enseñanzas de los Evangelios a través de su nueva doctrina.
  3. El Anticristo negará la divinidad de Cristo, negará que Jesús fue hijo de Dios.

Identificación de Abadón/Apolión[editar]

El simbolismo de Apocalipsis 9:11 deja abierta a interpretación la identificación exacta de Abadón/Apolión:

7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas, 8 tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones; 9 tenían corazas como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses. 11 Sobre ellos tienen como rey al Ángel del Abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.

Apocalipsis 9:11[12]

Algunos investigadores bíblicos creen que es el Anticristo[13] o Satán.[14] [15] [16]

Textos bíblicos de referencia[editar]

Xilografía que muestra el Anticristo, obra de 1498.

De las siguientes citas, únicamente la Primera epístola de Juan habla literalmente de «los anticristos», en plural. En el resto de las citas, es una cuestión de interpretación según el lector vea ahí que se refiere al mismo personaje. En las citas del Antiguo Testamento es más discutida esta identidad, ya que el término «anticristo» es exclusivo del Nuevo Testamento, por la misma naturaleza del concepto que Juan emplea en su primera carta:

En otras creencias[editar]

En la escatología islámica, antes de la llegada del Mahdi un personaje que precede la llegada del mesías Isa (Jesús), habrá un impostor similar al que se menciona en el cristianismo, quien perseguirá a los creyentes musulmanes (con el nombre árabe de Al-Dajjal), devastando todos sus dominios excepto en las ciudades de La Meca y Medina. El mesías Isa (Jesús) después de su segunda llegada ayudado por el Mehdi acabaran juntos con él «Al-Dajjal» que es el mismísimo anticristo. Cabe señalar que en el Corán se niega la crucifixión y posterior resurrección de Cristo así como su título de «Hijo de Dios», asignándole la categoría de profeta y considerando a Dios como el que no engendra ni ha sido engendrado.

En el mazdeísmo, el espíritu principal del mal Ahriman se encarnará en la serpiente Lahak y será derrotado por el Mesías (Saahyant).

En la filosofía, Nietzsche sólo lo menciona en su obra El Anticristo, cuando se refiere al desprecio de la doctrina cristiana y al denunciar la falsedad que trae cuando reniega de la libertad espiritual del hombre.

Según Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía, hay dos anticristos, la potencia de Lucifer, descrita como algo que incita el humano a todas las exaltaciones, los falsos misticismos, el orgullo de elevarse sin frontera[17] y la de su opuesto Ahriman (equivalente de Satan) como algo que incita el humano a las supersticiones materialistas.[17]

Profecías no reconocidas por la Iglesia[editar]

El anticristo, un gemelo.

Un gemelo será encontrado en un monasterio,
originario de sangre noble de un monje muy viejo.
Su ruido será grande, su lengua y el poder de su voz;
por eso pedirán que sea llevado al poder del gemelo sobreviviente.

[cita requerida]

Hay que señalar que ésta no es la única interpretación sobre las Profecías de Nostradamus

En las llamadas Profecías de san Malaquías no se menciona al Anticristo, pero sí la «persecución final de la Santa Iglesia» en el lema del último papa, Pedro II (El Romano) en las interpretaciones y que, según la mayoría de los intérpretes[¿quién?], supuestamente es el que sigue a Benedicto XVI, cuyo nombre fue supuestamente anunciado por la profecía[cita requerida]. De ahí que algunos grupos de cristianos[¿quién?] esperan la llegada del reino del Anticristo en breve, también llamado Armagedón. Al Anticristo también se lo ha identificado con Alastor, demonio encarnado en humano para iniciar el Armagedón.[cita requerida]

Bibliografía referente al Anticristo[editar]

  • Emmerson, Richard Kenneth,Antichrist in the Middle Ages. A Study of Medieval Apocalypticism, Art, and Literature, Manchester, University Press, 1981.
  • Guadalajara, José, Las profecías del Anticristo en la Edad Media, Madrid, Gredos, 1996.
  • Guadalajara, José, El Anticristo en la España medieval, Madrid, Ediciones del Laberinto, 2004.
  • McGinn, Bernard, El Anticristo: dos milenios de fascinación humana por el mal, Barcelona, Paidós, 1997.
  • Ricardo Claue Peñaloza " La Vida en tu Biblia"

Referencias[editar]

  1. 1Jn 2:18
  2. 2Jn 1:7
  3. EL LIBRO DEL PUEBLO DE DIOS. La Biblia; Fundación Palabra de Vida - Editorial Verbo Divino, Ediciones San Pablo, Mayo de 2016, pág. 1794,1796 y 1799.
  4. Comentarios a San Juan, puntos 7,8 y 9
  5. Cuatro Sermones sobre el Anticristo
  6. Tratado de Cristo y el Anticristo, Nro. 6
  7. VENIDA DEL MESÍAS EN GLORIA Y MAGESTAD. PARTE PRIMERA.Tom. I. Compuesto por Juan Josafat Ben-Ezra. Puebla 1821. Oficina del Gobierno, págs. 115-116
  8. "....3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. " 2, Tes, 3-5 5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto? .....ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.
  9. Daniel 7:19-21
  10. Maritano, G. Apocalipsis... ¿y después qué?. De los 4 vientos. p. 24. 
  11. Ap 13:11-12
  12. Apocalipsis 9:11
  13. Comentario de Matthew Henry sobre Apocalipsis 9 (inglés)
  14. Comentario de Jamieson, Fausset & Brown (inglés)
  15. Halley (2000) p. 936.
  16. MacDonald (1995) p. 2366.
  17. a b Rudolf Steiner, Lucifer y Ahriman, Éditions Anthroposophiques Romandes, 1977, p.16

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]