Trece Colonias

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Bandera de las 13 Colonias (ver Bandera del Reino Unido).

Las Trece Colonias es el nombre que se ha dado históricamente a las posesiones de Gran Bretaña en la costa atlántica de América del Norte.

Origen[editar]

Gran Bretaña había establecido colonias en América del Norte desde 1607, cuando se fundó la primera población permanente de colonos británicos en Jamestown (estado de Virginia). A lo largo del siglo XVII aumentó la población de este asentamiento y se fundaron muchas otras colonias de origen británico, usualmente dotadas de una gran autonomía en sus asuntos internos, pero sujetas al dominio de Gran Bretaña.

Colonias[editar]

Los documentos contemporáneos suelen listar a las trece colonias de la Norteamérica británica en orden geográfico, de norte a sur.

Colonias de Nueva Inglaterra
Colonias de Middle
Colonias del sur
(Virginia y Maryland componen las Colonias de Chesapeake).

Población[editar]

Un rasgo importante de estas colonias era que su población de origen europeo era bastante heterogénea, pues a los iniciales inmigrantes ingleses se unieron después escoceses, irlandeses, alemanes, galeses, flamencos y hugonotes franceses. A mediados del siglo XVII Suecia y los Países Bajos En los años 1770 ya habían surgido varios centros urbanos pequeños pero en proceso de expansión, y cada uno de ellos contaba con periódicos, tiendas, comerciantes y artesanos. Filadelfia, con 28.000 habitantes, era la ciudad más grande, seguida por Nueva York, Boston, y Charleston. A diferencia de la mayor parte de las demás naciones, Estados Unidos jamás tuvo una aristocracia feudal de tipo europeo. En la era colonial la tierra era abundante y la mano de obra escasa, y todo hombre libre tenía la oportunidad de alcanzar, si no la prosperidad, al menos la independencia económica.

Gobierno[editar]

Todas las colonias compartían la tradición del gobierno representativo. El monarca inglés nombraba a muchos de los gobernadores coloniales, pero todos ellos debían gobernar conjuntamente con una asamblea elegida. El voto estaba restringido a los terratenientes varones blancos, pero la mayoría de los hombres blancos tenían propiedades suficientes para votar. Además Inglaterra no podía ejercer un control directo sobre sus colonias americanas. Londres estaba demasiado lejos, y los colonos tenían un espíritu muy independiente, además que los mismos estatutos de fundación de cada colonia la Corona inglesa reconocía la autonomía interna de los colonos. Finalmente, la ausencia de grandes riquezas minerales en las colonias (minas de oro y plata) desalentaba una intervención directa de Gran Bretaña en el gobierno de las Trece Colonias.

Expansión territorial[editar]

Los franceses controlaban Canadá y Luisiana, que comprendían toda la vertiente del río Misisipi: un vasto territorio pero con pocos colonos. Entre 1689 y 1815, Francia y la Gran Bretaña sostuvieron varias guerras, y América del Norte se vio envuelta en cada una de ellas. En 1756 Francia e Inglaterra estaban enfrascadas en la Guerra de los Siete Años, conocida en América como la Guerra Franco India. El primer ministro británico, William Pitt, invirtió soldados y dinero en América del Norte y ganó un inmenso territorio. Las fuerzas británicas tomaron las plazas fuertes canadienses de Louisburg (1758), Quebec (1759) y Montreal (1760). El Tratado de París, firmado en 1763, dio a Gran Bretaña derechos sobre Canadá y casi toda Norteamérica (media y septentrional) al este del río Misisipi.

Conflicto con Inglaterra[editar]

La victoria de Inglaterra condujo directamente a un conflicto con sus colonias americanas. Para evitar conflictos con los indígenas una proclama real negó a los colonos el derecho de establecerse al oeste de los montes Apalaches. El gobierno británico empezó a castigar a los contrabandistas e impuso nuevos gravámenes al azúcar, el té, los textiles y otros bienes importados. La Ley de Alojamiento obligó a las colonias a alojar y alimentar a los soldados británicos; y con la aprobación de la Ley de Estampillas, debían adherirse estampillas fiscales especiales a todos los periódicos, folletos, documentos legales y licencias.

Estas medidas parecieron muy justas a los políticos británicos, que habían gastado fuertes sumas de dinero para defender a sus colonias americanas durante y después de la Guerra Franco India; resultaba evidente que los colonos pagasen esos gastos. Sin embargo, los americanos temían que los nuevos impuestos dificultasen el comercio, y que las tropas británicas estacionadas pudiesen ser usadas para aplastar las libertades civiles que disfrutaban hasta entonces.

En 1765, representantes de nueve colonias se reunieron como «Congreso sobre la Ley de Estampillas» y protestaron contra el nuevo impuesto. Los comerciantes se negaron a vender productos británicos, los distribuidores de estampillas se vieron amenazados por la muchedumbre enardecida y la mayoría de los colonos sencillamente se negó a comprar las mencionadas estampillas. El parlamento británico se vio forzado a revocar la Ley de Estampillas, pero hizo cumplir la Ley de Alojamiento, decretó impuestos al té y a otros productos y envió funcionarios aduaneros a Boston a cobrar esos aranceles. De nuevo los colonos optaron por desobedecer, así que se enviaron soldados británicos a Boston.

Guerra de Independencia[editar]

La Guerra de la Independencia de los Estados Unidos fue un conflicto que enfrentó a las trece colonias estadounidenses en América del Norte con el Reino de Gran Bretaña. Ocurrió entre 1775 y 1783, finalizando con la firma del Tratado de París. Las tensiones se aliviaron cuando Lord North, el nuevo Primer Ministro británico, eliminó todos los nuevos impuestos salvo el del té. En 1773, un grupo de patriotas respondió a dicho impuesto a través del Motín del té: disfrazados de aborígenes, abordaron buques mercantes británicos, en el puerto de Boston, y arrojaron al agua 342 sacos de té. El parlamento promulgó entonces las conocidas como "Leyes Intolerables": la independencia del gobierno colonial de Massachusetts fue drásticamente restringida y se enviaron más soldados británicos al puerto de Boston, que ya estaba cerrado a los buques mercantes. En septiembre de 1774 tuvo lugar en Filadelfia el Primer Congreso Continental, reunión de líderes coloniales que se oponían a lo que percibían como opresión británica en las colonias. Estos líderes instaron a los colonos a desobedecer las Leyes Intolerables y a boicotear el comercio británico. Los colonos empezaron a organizar milicias y a almacenar armas y municiones.

En 1775 comienza oficialmente la guerra, cuyo desarrollo inicial fue claramente de dominio inglés, pero su curso cambiaría cuando tras la batalla de Saratoga (primera gran victoria colonial) Francia y posteriormente España entrarían en guerra apoyando a los independentistas americanos.

El 4 de julio de 1776 representantes de las Trece Colonias redactan su Declaración de Independencia, constituyendo los Estados Unidos de América, primera nación independiente del continente. Finalmente, en 1783 por el Tratado de París, el Reino Unido se ve obligado a reconocer dicha independencia.

El mencionado Tratado aseguró la libertad de las antiguas colonias, aunque éstas carecían de una estructura de gobierno. En 1777, el Segundo Congreso Continental estableció una confederación entre ellas, de carácter permanente, pero dejando escaso poder y mínimos recursos financieros al Congreso, única institución federal.

Tras varios años de negociaciones, en 1787, 55 representantes de las antiguas colonias se reunieron en el Congreso de Filadelfia con el fin de redactar una constitución. Se creaba así un único gobierno federal, con un presidente de la república y dos cámaras legislativas (congreso y senado). Esta constitución estaba inspirada en los principios de igualdad y libertad que defendían los ilustrados franceses y se configuró como la primera carta magna que recogía los principios del liberalismo político estableciendo un régimen republicano y democrático.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. El actual estado de Vermont fue disputado entre las colonias de Nueva York y Nuevo Hampshire. Desde 1777 hasta 1791, existió con el nombre de República de Vermont.