Judaísmo y cristianismo

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Giovanni Bellini representa la Circuncisión de Cristo desde el respeto hacia esa milenaria tradición hebrea que señala el convenio abrahámico. Ninguna de las figuras en su obra es en lo más mínimo estereotipada. Realizado en Venecia hacia 1500, este óleo tiene su fuente de inspiración en el Evangelio (Lucas 2:21): Es una imagen del Renacimiento italiano que fue sumamente apreciada y reproducida a lo largo de todo el siglo XVI. La pintura es exhibida en la Galería Nacional de Londres.
Cuando Maurycy Gottlieb representa a Cristo predicando en Cafarnaúm en 1878-79, Jesús de Nazaret, provisto de cristiana aureola, porta además un manto de oraciones judío (talit). Los judíos oyen lo que Jesús predica e incluso hay quienes comentan al respecto. Hay quien lo aclama y quien literalmente se agarra la cabeza. Hay quien tiene fe y quien manifiesta indiferencia. A través de su obra y desde su judaísmo, Gottlieb intenta reabrir el diálogo entre ambos grupos e introduce todo el espectro de diferentes opiniones y reacciones que caracterizan a su pueblo. La obra es exhibida en el Museo Nacional de Varsovia.
Talla medieval con monje inspirado por un ángel al traducir un texto bíblico del hebreo al latín. Sobre la imagen se encuentra incisa la siguiente inscripción hebrea: "אבינו שבשמים יהקדיש שמך" (Avinu shebashamáim iheakdísh shimjá), es decir, "Nuestro padre que [está] en los cielos santificará tu nombre". Misericordia gótica, Iglesia de St Pons de Thomières, Francia

El judaísmo y el cristianismo son dos religiones abrahámicas y monoteístas, con varios puntos en común y también con marcadas diferencias, tanto en la teología como en la práctica.[1]

Cada religión tiene su propio ethos y sus fundamentos. Y no existe ninguna religión que sea completamente monolítica. En cada una de ellas existen valiosas expresiones individuales de diálogo interreligioso establecido por los creyentes.

En el cristianismo, a partir del siglo IV, varios sínodos fueron elaborando listas de escritos sagrados que fijaban un canon del Antiguo Testamento de entre 46 y 54 distintos documentos y un canon del Nuevo Testamento de 20 a 27, siendo este último el utilizado hasta el día de hoy; el cual fue definido finalmente en el Concilio de Hipona en el año 393. Sin embargo, esta lista definitiva de 27 libros no fue legitimada por ningún Concilio ecuménico sino hasta el Concilio de Trento (1545-63).

Junto con el aporte grecorromano, aquello que puede denominarse judeocristianismo constituye uno de los pilares fundamentales de la civilización occidental así como también un notable factor en la formación del concepto "Europa" como entidad política, económica y cultural.

Se ha debatido la posibilidad de incluirlo textualmente durante la redacción del proyecto de la Constitución Europea. Pero hay quienes no comparten —incluso si empleada sólo eventualmente— la unión de los términos "judaísmo" y "cristianismo" en una sola palabra. Ello se debe a sus numerosos prejuicios que son la resultante de siglos de desconocimiento mutuo y subsecuentes desencuentros.

Con todo, existen también personas de ambos grupos que reconocen la importancia de establecer un diálogo interreligioso que resulte provechoso para ambas partes y dé lugar a unas acciones humanitarias basadas en la cooperación y el respeto mutuo. Existen algunas preexistencias visuales que sugieren la necesidad de un reencuentro entre cristianos y judíos.

Diferencias y Convergencias[editar]

Según la Pontificia Comisión Bíblica, el Nuevo Testamento es esencialmente una proclamación del cumplimiento del designio de Dios en Jesucristo y debido a ello se encuentra en desacuerdo con la gran mayoría del pueblo judío, que no cree en este cumplimiento. La mencionada Comisión sostiene que el Nuevo Testamento simultáneamente fidelidad a la revelación del Antiguo Testamento y desacuerdo con la Sinagoga. Ese desacuerdo, sostiene, es a nivel de creencia, siendo asimismo fuente de controversias religiosas entre dos grupos humanos que comparten la misma fe de base en el Antiguo Testamento, pero luego se dividen en el modo de concebir el desarrollo ulterior de dicha fe.[2]

De suma importancia para las relaciones entre el cristianismo y el judaísmo ha sido la Declaración Nostra Aetate . La misma fue aprobada por 2221 votos contra 88 en octubre de 1965.[3] Nostra Aetate, 4:

Al investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda los vínculos con que el Pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido con la raza de Abraham.

Pues la Iglesia de Cristo reconoce que los comienzos de su fe y de su elección se encuentran ya en los Patriarcas, en Moisés y los Profetas, conforme al misterio salvífico de Dios. Reconoce que todos los cristianos, hijos de Abraham según la fe, están incluidos en la vocación del mismo Patriarca y que la salvación de la Iglesia está místicamente prefigurada en la salida del pueblo elegido de la tierra de esclavitud. Por lo cual, la Iglesia no puede olvidar que ha recibido la Revelación del Antiguo Testamento por medio de aquel pueblo, con quien Dios, por su inefable misericordia se dignó establecer la Antigua Alianza, ni puede olvidar que se nutre de la raíz del buen olivo en que se han injertado las ramas del olivo silvestre que son los gentiles. [...]

La Iglesia tiene siempre ante sus ojos las palabras del Apóstol Pablo sobre sus hermanos de sangre, "a quienes pertenecen la adopción y la gloria, la Alianza, la Ley, el culto y las promesas; y también los Patriarcas, y de quienes procede Cristo según la carne" (Rom., 9,4-5), hijo de la Virgen María. Recuerda también que los Apóstoles, fundamentos y columnas de la Iglesia, nacieron del pueblo judío, así como muchísimos de aquellos primeros discípulos que anunciaron al mundo el Evangelio de Cristo.

[...] Como es, por consiguiente, tan grande el patrimonio espiritual común a cristianos y judíos, este Sagrado Concilio quiere fomentar y recomendar el mutuo conocimiento y aprecio entre ellos, que se consigue sobre todo por medio de los estudios bíblicos y teológicos y con el diálogo fraterno.[4]

También importante en lo que concierne a las relaciones entre el judaísmo y el cristianismo es el documento titulado Dabru Emet (Heb. דברו אמת, "Decid [la] verdad"), que fue redactado en 2000 por 220 rabinos e intelectuales representando a todas las ramas del judaísmo.[5] Este último documento reconoce las diferencias teológicas entre las dos religiones y a su vez afirma el dominio común a ambas, dándole legitimidad al cristianismo de los gentiles desde el punto de vista judío. Aunque Dabru Emet no es documento oficial de ninguna denominación judía, no por ello deja de ser representativo de aquello que los judíos sienten y que es expresado a través de ocho tópicos, donde se destaca particularmente la noción de que la humanamente irreconciliable diferencia [teológica] entre judíos y cristianos no encontrará solución ninguna hasta que Dios redima al mundo entero, tal como lo promete la Escritura.[6] En dicho documento también se reconoce que una nueva relación entre judíos y cristianos no tiene por qué debilitar las observancias judías y que ambas comunidades deben trabajar conjuntamente por la justicia y la paz.[7]

El papa Juan Pablo II se esmeró en mejorar las relaciones entre la Cristiandad y la Judeidad, siendo además el primer pontífice católico que hizo una visita oficial a la Sinagoga, donde oficialmente expresó su apología en nombre de la Iglesia católica por su proceder contra los judíos a lo largo de la historia. En tal ocasión se refirió al Judaismo como "el hermano mayor" del Cristianismo.

Benedicto XVI por su parte expresó un punto de vista similar a aquel de los rabinos, dejando claro en un libro publicado en 2004 junto con Marcello Pera que el diálogo intercultural puede a menudo ser positivo, pero que el diálogo teológico es prácticamente imposible y no siempre deseable.

Interés recíproco[editar]

El mismo se ha manifestado de un modo significativo a partir del Iluminismo propio del siglo XVIII. El arte se manifiesta también como un campo de interés recíproco.

Artistas cristianos de las épocas más diversas que han plasmado en su obra un considerable interés por la cultura hebraica o por las tradiciones judías. Entre ellos lugar destacado ocupan Rembrandt, Delacroix, Niki de Saint Phalle, Robert Indiana y Salvador Dalí.[8]

Respecto a los artistas hebreos, destacado es el interés de algunos de ellos respecto a Jesús y su prédica, especialmente en obras ejecutadas durante los siglos XIX y XX. Entre estas últimas merece ser mencionado el aporte de artistas tales como Maurycy Gottlieb, Max Liebermann, Isaak Asknaziy y Marc Chagall.[9]

Tanto el Decálogo como el candelabro hebreo de siete brazos forman parte del repertorio tradicional iconográfico cristiano.[10]

En una monumental escultura del siglo XXI, realizada por Wolfgang Bialas y emplazada en la Basílica de San Pedro en el Vaticano en 2006, la hermana carmelita Edith Stein —beatificada y canonizada como Santa Teresa Benedicta de la Cruz— porta conjuntamente los rollos de la Torá y una Cruz Latina.[11]

Mas en términos iconográficos, la imagen mencionada constituye un caso atípico e incluso extraordinario, dado que la coexistencia de atributos judaicos y cristianos que son portados por una misma figura constituye una novedad en la milenaria iconografía cristiana. De hecho, cada una de las femeninas personificaciones medievales de la fe —cristiana y mosaica respectivamente— presenta atributos que le son propios.[12] Conocidas en latín como Ecclesia et Synagoga (Iglesia y Sinagoga),[13] y simbolizando respectivamente a los dos Testamentos en que se divide la Biblia cristiana, dichas figuras alegóricas eran de naturaleza eclesiástica y establecían en tiempos del medioevo un pronunciado y tendencioso contraste teológico,[14] solo inicialmente exento de antijudaísmo.[15] Aunque el mencionado par alegórico continúe desde entonces presente en varias catedrales europeas, la posición actual del cristianismo ya no es reflejada a través de un par de figuras contrastantes o antitéticas, sino mediante otro que es considerablemente distinto y donde las alegorías son expresadas en términos de figuras que sugieren tanto el diálogo como la conciliación. Ello se constata a través de pares contemporáneos de personificaciones que simbolizan respectivamente al judaísmo y al cristianismo y que pueden observarse en el vitral de 1995 por Helmut Heinemann en la Iglesia católica parroquial de Santa Bárbara en Bonn-Ippendorf,[16] en un par escultórico realizado en bronce por la hermana australiana Paula M. Turnbull hacia 2000,[17] y en una estampa de 2007 elaborada por el artista holando-americano Bert Menco.[18]

En el vitral de Heinemann y la escultura de Turnbull, las figuras de Ecclesia et Synagoga son fácilmente identificables y presentan actitudes de diálogo que son expresadas en términos calmos y que invitan a la contemplación.[19] En el grabado de Menco, por otra parte, ambas figuras comunican una actitud serena y asimismo comparten un espacio central que les es común. Acerca de este trabajo expresó su autor hacia 2010:

La inspiración para esta aguatinta proviene de las esculturas que se encuentran en muchas catedrales góticas europeas [...] que representan a la Iglesia victoriosa junto a una Sinagoga sumisa y en estado grave; la Iglesia con un estandarte que se asemeja a una espada, engreída y rimbombante, [en relación a] Sinagoga, cabizbaja, con ojos vendados y estandarte quebrado. [...] En mi imagen, Iglesia ha bajado sus espadas cruciformes, [...] en tanto que Sinagoga presenta removida su venda y, en vez de un estandarte quebrado, ella porta un candelabro de siete brazos con todas sus lámparas encendidas, [...] como [sucedía con] aquél que estaba en el Templo de Jerusalén [...]. El propósito de la imagen es el expresar que Iglesia y Sinagoga son socias por partes iguales [en su quehacer] y no el que una es mejor que la otra. Las imágenes alrededor de la escena central [que contiene a las figuras de Iglesia y Sinagoga] no son otra cosa que las gárgolas que [a menudo] se encuentran en [... las] catedrales. —Bert Menco.[20]

Galería interactiva[editar]

Presenta trabajos que testimonian el interés de sus autores por las tradiciones y el acervo cultural de su prójimo.

Proyectos conjuntos[editar]

Arte judío europeo. Manuscrito sefarado-asquenazí. Mishné Torá, c. 1457.[30] Sección titulada Sefer Mishpatim (Libro de las Leyes). Caligrafía asquenazí semi-cursiva. Museo de Israel, Jerusalén.
  • Juntos otra vez. Curadores de la Biblioteca Apostólica Vaticana y del Museo de Israel organizaron una muestra de manuscritos hebreos miniados provenientes de la Santa Sede, siendo los mismos exhibidos en la exposición "De Roma a Jerusalén" presentada en Jerusalén en 2006.[31]
    Desarrollada en 2015, año del cincuentenario de la Declaración Nostra Aetate y de la apertura del Museo de Israel, la exposición "Juntos otra vez" involucra el trabajo conjunto de la Biblioteca Vaticana y el Museo de Israel, permitiendo la reunión e investigación de un importante manuscrito hebreo miniado al que se conoce como un Mishné Torá renacentista de Maimónides, siendo el ejemplar exhibido desarrollado en el norte de Italia en 1457.[32]
  • Synagoga y Ecclesia en Nuestro Tiempo. Desde Filadelfia, la Universidad Católica de San José encomendó formalmente al escultor californiano Joshua Koffman realizar una escultura para conmemorar el cincuentenario de la Declaración Nostra Aetate, "una obra que refleje las enseñanzas de la Iglesia católica en la actualidad".[33] Para dicha escultura, a ser llevada a cabo en bronce, Koffman completó un modelo preliminar en arcilla en abril de 2015.[33]
    El trabajo de Koffman consiste en un par de personificaciones alegorícas de la Fe que dan respuesta a los tradicionales motivos iconográficos de Ecclesia et Synagoga (Iglesia y Sinagoga), desde el medioevo en adelante representando respectivamente la Fe católica y la Fe hebraica.[33] Con todo, Koffman, a diferencia de sus predecesores medievales, barrocos y decimonónicos, reinterpreta el tema de un modo diferente y original: su par alegórico no presenta a Ecclesia et Synagoga como rivales religiosas, sino como compañeras en su estudio del Texto Sagrado.[34] Synagoga porta en su regazo los rollos de la Torá, que se encuentran abiertos, listos para ser leídos. Ecclesia porta en sus brazos un libro abierto y que representa el Evangelio. Dichas alegorías de la Fe son jóvenes y ambas están coronadas. Durante el desarrollo gradual de la estructura y diferentes detalles de su escultura, Koffman ha conseguido sugerir un interés recíproco entre ambas protagonistas.[34] Ello es expresado de un modo gestual y a su vez significativo: la mirada de Ecclesia se dirige al texto de la Torá, mientras que la mirada de Synagoga se dirige al texto del Evangelio.[34]
    La escultura de Koffman se titula Synagoga y Ecclesia en Nuestro Tiempo,[35] siendo el componente temporal una clara alusión al título latino de la declaración pronunciada por el Segundo Concilio Vaticano en 1965.[33] «Aquella declaración de 1965 repudió siglos de argumentos cristianos de que los judíos en su ceguera eran enemigos de Dios cuya vida espiritual era [además] obsoleta. El documento [católico de 1965] llamó en vez a la amistad y el diálogo entre católicos y judíos».[36] Considerando esto último, las figuras alegóricas a ser emplazadas en la Universidad de San José en Filadelfia son representadas con el propósito de expresar que "ambas [...] viven en alianza con Dios, lado a lado, aprendiendo cada una de ellas de los textos sagrados la otra, así como también de la distintiva experiencia de cada una de ellas respecto al Santísimo".[37]
    Según Philip A. Cunningham, la nueva escultura empleará las alegorías de Synagoga y Ecclesia representándolas con "nobleza y gracia",[33] para ilustrar y perpetuar las palabras del papa Francisco:[33]

    El diálogo y la amistad con el pueblo judío son parte de la vida de los discípulos de Jesús. Existe entre nosotros una rica complementareidad que nos permite leer los textos de las Escrituras hebreas juntos y ayudarnos los unos a los otros al extraer las riquezas de la palabra de Dios.[38]


    La escultura de Koffman comunicará aquello que el papa Francisco denomina el "viaje de amistad" que judíos y católicos vienen experimentando desde hace cinco décadas, expresó Adam Gregerman en abril de 2015.[33]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Charles Baladier, Le Grand Atlas des Religions, Francia: Encyclopaedia Universalis, 1980, pp. 102-113.
  2. El Pueblo Judío y sus Escrituras Sagradas en la Biblia Cristiana, Vaticano: Libreria Editrice Vaticana, 2002; consultado 25 de abril de 2015.
  3. Concilio Vaticano II (1976). «Declaración Nostra Aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas». Documentos del Vaticano II (31ª edición), Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, pp. 611–618. ISBN 84-220-0010-5.
  4. Declaración Nostra Aetate sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas, Vaticano, 28 de octubre de 1965.
  5. Dabru Emet fue inicialmente publicado en el periódico norteamericano New York Times el 10 de septiembre de 2000.
  6. Dabru Emet, tópico 6: "The humanly irreconcilable difference between Jews and Christians will not be settled until God redeems the entire world as promised in Scripture" (Jewish-Christian Relations, 15.7.2002).
  7. Dabru Emet, tópicos 7 y 8.
  8. Para ejemplos de su obra, véase la sección "Diálogo: artista gentil y acervo hebreo" en Arte judío.
  9. El pintor Isaak Asknaziy, por ejemplo, ha realizado tanto obras de naturaleza bíblica como costumbristas, entre ellas particularmente significativas son Jésus y la mujer adúltera, así como En la iglesia, obras ejecutadas hacia 1884-1885. Ello no impidió que Asknaziy pintase cuadros acerca de la vida en la Zona de Asentamiento, especialmente en el shtetl, y entre los que se destacan la Boda judía en 1893 y el Retrato de un anciano judío en 1902; se trata de dos obras maestras del arte asquenazí.
  10. Acerca de la presencia de la menorá en el arte cristiano, véase "El candelabro hebreo y la tradición cristiana".
  11. Bialas: Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Filósofa, mística y religiosa, mártir y santa católica de origen judío, Edith Stein fue beatificada en 1987 y canonizada en 1998 por el Papa Juan Pablo II:

    "Nos inclinamos profundamente ante el testimonio de la vida y la muerte de Edith Stein, hija extraordinaria de Israel e hija al mismo tiempo del Carmelo, sor Teresa Benedicta de la Cruz; una personalidad que reúne en su rica vida una síntesis dramática de nuestro siglo. La síntesis de una historia llena de heridas profundas que siguen doliendo aún hoy...; síntesis al mismo tiempo de la verdad plena sobre el hombre, en un corazón que estuvo inquieto e insatisfecho hasta que encontró descanso en Dios". Estas palabras fueron pronunciadas por el Papa Juan Pablo II con ocasión de la beatificación de Edith Stein en Colonia, el 1 de mayo de 1987. [...] Con su beatificación [...], la Iglesia rindió honores, por decirlo con palabras del Sumo Pontífice Juan Pablo II, a "una hija de Israel, que durante la persecución de los nazis ha permanecido, como católica, unida con fe y amor al Señor Crucificado, Jesucristo, y, como judía, a su pueblo" (Santa Sede: Teresa Benedicta de la Cruz; accedido 20 de junio de 2014).

  12. Atributos de Ecclesia et Synagoga:

    Para un estudio sobre ambas personificaciones y sus respectivos atributos, véase Mariano Akerman, «Ecclesia et Synagoga», Documenta, 19 de noviembre de 2010; consultado 20 de junio de 2014)). Si bien en el arte occidental "Sinagoga" existe ya desde el siglo IX, es solo a partir del siglo XII que dicha figura presenta sus ojos cubiertos por una venda (Nina Rowe, The Jew, the Cathedral and the Medieval City: Synagoga and Ecclesia in the Thirteenth Century, Cambridge: Cambridge University Press, 2011; accedido 20 de junio de 2014). La venda desaparece en varias imágenes de Synagoga realizadas en el siglo XX (acerca de ellas nos referiremos a continuación).

  13. Se trata de figuras alegóricas representadas como dos doncellas y que, según la teología eclesiástica, simbolizaban la "Antigua" Ley (Mosaica), trascendida por la Iglesia a través del Cristo; como alegorías teológicas, "Sinagoga" e "Iglesia" forman un par al que se conoce en latín como «Ecclesia et Synagoga» (Helen Rosenau, Ecclesia et Synagoga, Jewish Virtual Library, 2008; Gilles Castelnau, La synagogue et l’Église chrétienne, Évangile et liberté 219, mayo de 2008; Freddy Raphaël, L'Église et la Synagogue, ASIJA, Alsacia-Lorena, 2010 (accedido 26 de noviembre de 2013); Akerman, «Ecclesia et Synagoga», 19 de noviembre de 2010).
  14. Dado que ambas alegorías son teológicas y responde a un punto de vista medieval que no solo es eclesiástico sino además maniqueísta; según esta posición no existen términos medios ni matices: sólo hay blanco o negro, santos o pecadores, cielo o infierno.
  15. Ejemplos de Ecclesia et Synagoga en el arte eclesiástico:
  16. Heinemann: Iglesia y Sinagoga
  17. Turnbull: Iglesia y Sinagoga
  18. Menco: Sinagoga e Iglesia
  19. En el vitral de Heinemann, Ecclesia lleva la Cruz, mientras que Synagoga porta la Torá, enrollada; en la escultura de Turnbull, Ecclesia posee un cetro cruciforme y los utensilios para llevar a cabo la Eucaristía, en tanto que Synagoga lleva el Talit o manto ritual que los hebreos emplean cuando pronuncian sus oraciones y presenta el rollo de Torá, esta vez abierto.
  20. Su declaración fue originalente hecha en inglés, probablemente antes de febrero de 2011; el grabado titulado Synagoga and Ecclesia de hecho es una composición realizada a partir de 25 placas (Ecclesia et Synagoga) y figura en el sitio oficial del artista (consultado 20 de junio de 2014).
  21. Mosé Arragel de Guadalfajara o Moshe Aragel de Guadalajara era en ese entonces el rabino de la comunidad judía de Maqueda, Toledo.
  22. Inscripciones: "Figura de Dan y su pendon [...] a figura de un culebro con alas de agila e de la otra par una aguyla"; "Figura de Gad e en su estandarte del manera de omnes afinados como jineste".
  23. Alexis Merle du Bourg, Noces juives au Maroc, L'histoire par l'image, Francia: Réunion des Musées Nationaux, accedido 1 de enereo de 2014.
  24. Pintura perteneciente al Hamburger Kunsthalle, Alemania.
  25. Pintor judeo-ruso de Vitebsk, Asknaziy (1856-1902) realizó obras con temáticas bíblicas e inspiradas tanto en el Tanaj como en el Evangelio; trabajó además temáticas costumbristas que conciernen respectivamente al judaísmo y al cristianismo.
  26. Giovanni Battista Villa, escultor genovés, 1832-1899; se dedicó en exclusividad a la escultura a partir de 1866, destacándose entre sus trabajos especialmente los monumentos funerarios que realizó para el Cementerio de Staglieno (Comune di Genova: Gli scultori, accedido 21 de junio de 2014).
  27. Fotografía tomada por Alfred Noack.
  28. Para un estudio de los motivos comunes a los monumentos mencionados así como de su alcance y valor en términos iconográficos, véase Mariano Akerman, "Mausoleo Dorrego-Ortiz Basualdo", Documenta, 21 de septiembre de 2012 (consultado 20 de junio de 2014).
  29. Chagall presenta la Vida de Cristo en una serie de vitrales que son acompañados por otros cuatro grupos dedicados respectivamente al Sueño de Jacob, la Ascención del Profeta Elías a los Cielos, Sion y la Ley Mosaica.
  30. Together Again: A Renaissance Mishneh Torah from the Vatican Library and The Israel Museum, mayo de 2015.
  31. Jerusalén, Museo de Israel, De Roma a Jerusalén, 2006; los manuscritos exhibidos incluían obras maestras del arte judío entre las que figuraban dos manuscritos hebreos medievales, siendo uno de ellos una Código de la Biblia Hebraica y otro más un Libro de los Salmos, ambos iluminados en el siglo XIII, junto con los manuscritos hebreos renacentistas titulados Mishné Torá (Maimónides) y Arba'ah Turim (Jacob ben Asher), iluminados los dos en el norte de Italia en el siglo XV (Rome to Jerusalem: Four Jewish Masterpieces from the Vatican Library).
  32. Together Again: A Renaissance Mishneh Torah from the Vatican Library and The Israel Museum, Museo de Israel, mayo de 2015.
  33. a b c d e f g "SJU Announces Details of Sculpture to Mark 50 Years of New Catholic-Jewish Relationship", Saint Joseph's University, Filadelfia, 14 de abril de 2015 (consultado 7 de julio de 2015; en adelante, "SJU").
  34. a b c Sculpting a New Tradition, abril de 2015 (consultado 7 de julio de 2015).
  35. Título en inglés original: Synagoga and Ecclesia in Our Time (SJU).
  36. Texto original inglés: «That 1965 statement repudiated centuries of Christian claims that Jews were blind enemies of God whose spiritual life was obsolete. The document called instead for friendship and dialogue between Catholics and Jews» (SJU).
  37. Traducción de texto original en inglés: «It [the sculpture] presents Synagogue and Church as both proud crowned women, living in covenant with God side by side, and learning from one another’s sacred texts and about their distinctive experiences of the Holy One» (SJU). El presidente de la mencionada universidad, C. Kevin Gillespie, explica que "En 1965, Nostra Aetate rechazó tales imágenes al declarar que los judíos son amados por un Dios siempre justo, cuyas promesas son irrevocables. [...] La estatua Synagoga y Ecclesia en Nuestro Tiempo retratará a judíos y cristianos usando las figuras medievales [pero] de una manera muy diferente, para expresar la enseñanza católica actual" (Versión original en inglés: «In 1965, Nostra Aetate rejected such images, declaring that Jews are beloved by an ever-faithful God whose promises are irrevocable [...]. The statue of 'Synagoga and Ecclesia in Our Time' will portray Jews and Christians using the medieval figures in a strikingly different way to express Catholic teaching today»; SJU).
  38. Palabras del papa Francisco, publicadas en inglés en abril de 2015: «Dialogue and friendship with the Jewish people are part of the life of Jesus’ disciples. There exists between us a rich complementarity that allows us to read the texts of the Hebrew Scriptures together and to help one another mine the riches of God’s word» (SJU).

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]