Crítica literaria

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La crítica literaria es, en términos de ciencia humanística, una de las tres disciplinas de la Ciencia de la Literatura, aquella que desempeña una función dominantemente aplicativa sobre los textos, a diferencia de la Teoría literaria y la Historia literaria, si bien también existe una muy desarrollada "teoría de la crítica", que epistemológica y metodológicamente fundamenta o se propone la elaboración de la crítica directa. La crítica literaria, que de manera natural se relaciona con la Retórica, la Poética y en general la Teoría literaria, consiste propiamente en el ejercicio de análisis y valoración razonada de la Literatura o de una o varias obras literarias. También se entiende por crítica literaria en sentido divulgativo o sobre todo periodístico la presentación, discusión o toma de partido acerca de una obra literaria en un medio de comunicación escrito, o también audiovisual.

La Crítica literaria es una disciplina y una actividad característicamente occidental, de origen griego, ligada a lo que suele denominarse humanismo filológico. Se considera que la Crítica nace ya grande, de igual modo que esto se entiende de la Retórica o la Poética en lo que se refiere sobre todo a los tratados aristotélicos. Su principal creador es Dionisio de Halicarnaso, ya un virtuoso, entre otras cosas, del análisis estilístico, y creador del método comparatista.

Durante el siglo XX la Crítica literaria tuvo un ingente y complejo desarrollo, en medida importante condicionado por la dispersión de la Estética, el dominio de la Lingüística y, con ésta, los nuevos positivismos estructurales y formalistas, frecuentemente de elaboración ahistórica y al margen de la tradición humanística. Las evoluciones y nuevas implantaciones de los sociologismos, relativismos y nuevas formas del nihilismo contemporáneo puede decirse que dieron fin al gran ciclo estructural y formalista que caracterizó progresivamente el siglo XX. Todo ello ya ha sido sometido a análisis y a fuerte crítica. Sea como fuere, se trata de una época de extraordinaria producción crítica en diversos sentidos y entre cuyas grandes aportaciones se encuentran aquellas por completo ajenas a las modas y corrientes dominantes. Entre estos grandes autores se hallan personalidades intelectuales de primer orden en el marco de la filosofía, la filología y la literatura, así Adorno, Erich Auerbach, Walter Benjamin, Croce, Curtius, Lezama Lima, Alfonso Reyes, Paul Valéry o Karl Vossler.

Clases o géneros de la crítica literaria[editar]

Existen dos grandes géneros de crítica literaria: la que se propone como proyecto el rigor metodológico y científico (incluyendo en ésta tanto la crítica directa o aplicada como la teoría de la misma), y aquella otra que establece la propia subjetividad de su punto de vista o su carácter ya polémico o ya informativo. En cierta medida, y al margen de la ardua cuestión metodológica, el aspecto que separa estas dos clases es el papel del gusto inmediato en la capacidad de análisis. Esto se relacionaba, sobre todo durante el siglo XVIII, la época de creación de la crítica moderna, con una de las funciones primordiales de la crítica periodística y de la crítica en general: educar el gusto del público.

Con grado de especificidad propia también existe la llamada «crítica impresionista» (estudiada por Alfonso Reyes), que expone las apreciaciones de lectura constituyéndose asimismo en alguna medida en creación de arte verbal, gracias a la cual la elaboración artística supera o al menos se equipara al propósito del rigor analítico o interpretativo. En estos casos (así Baudelaire, «Azorín»), la obra crítica en realidad permite conocer más profundamente al propio crítico que al objeto de análisis. Tradicionalmente, siguiendo el racionalismo y de hecho también la antigua doctrina retórica, la función de la crítica es no tanto analizar como exponer, junto a los logros o aciertos, las deficiencias o fallos, lo que falta en una obra. Los puntos de vista de la crítica literaria, sus metodologías, pueden ser muchos, muy distintos y hasta eclécticos, y dependen en buena parte de la cultura y la ciencia dominante en cada época. Las metodologías utilizadas pueden ser positivista, historicista, filosófica, hermenéutica, psicológica, sociológica, formal y estructuralista, la estilística, ya idealista, descriptiva (además de genética, funcional o estructural), la llamada estética de la recepción, entre las más difundidas y que responden básicamente a corrientes o escuelas. Muy diferentes escuelas dentro de la estética y sobre todo la teoría literaria han estudiado por otra parte la literatura y el hecho literario en el siglo XX, desde el formalismo ruso, la semiológica, el new criticism, el marxismo, el psicoanálisis, la Escuela de Frankfurt, el estructuralismo, la narratología, el postestructuralismo, la pragmática literaria, la lingüística del texto, la neorretórica, el culturalismo, la deconstrucción, el neohistoricismo, y diversos sociologismos, etc. Existen secularmente y en el presente algunas importantes líneas de investigación de la crítica literaria que estudian la relación de la literatura con otras disciplinas, otros lenguajes y formas de expresión estética o incluso otras realizaciones culturales o científicas. Así, conocidos estudios de la más diversa índole entre no ya diferentes literaturas muy alejadas entre sí, sino acerca de pintura y literatura o música. Se trata de las realizaciones de la Literatura comparada, amplia gama metodológica que de hecho atañe al conjunto de relaciones existente entre las ciencias humanas.

Crítica literaria en España[editar]

Naturalmente, la crítica literaria se ha ejercido en España distinguidamente en coincidencia con el auge de alguna renovación cultural, estética o artística importante. Así el Prerrenacimiento (Marqués de Santillana) y el Renacimiento (Cristóbal de Castillejo, por ejemplo) tuvieron sus críticos y teóricos, como los tuvo el Culteranismo, el Romanticismo, el Realismo, el Naturalismo, el Modernismo, las Vanguardias y el Surrealismo.

Quizá el primer texto sustantivo en este sentido fuera la Carta e proemio al Condestable don Pedro de Portugal de don Íñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana. Como tema ocasional ocupó una parte significativa del Diálogo de la lengua de Juan de Valdés. Durante el Siglo de Oro se mezcla con frecuencia la crítica literaria con la preceptiva retórica y poética, o la glosa de obras consideradas ya entonces clásicas, como el Laberinto de Fortuna de Juan de Mena o la obra de Garcilaso de la Vega, comentados por Francisco Sánchez de las Brozas y el segundo además por Fernando de Herrera. La crítica literaria fue también tema constante en Miguel de Cervantes, y su presencia es decisiva en el Don Quijote o en un poema como el Viaje del Parnaso, aparte otros textos del alcalaíno, y se encuentra en obras como el Laurel de Apolo de Lope de Vega o asociado a la sátira como en la República literaria de Diego de Saavedra Fajardo. El conceptismo tuvo a su mayor teórico en Baltasar Gracián, con Agudeza y arte de ingenio, cumbre europea. En sentido propiamente crítico, sólo con los comentaristas y detractores de Luis de Góngora habría para llenar gruesos volúmenes. También hubo un abultado y acalorado debate con motivo del contraste que se encontró entre las fórmulas teatrales aristotélicas y el liberador teatro clásico español tal como fue estatuido en el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) por Lope de Vega.

En el siglo XVIII existe, por un lado, la crítica literaria satírica entre los componentes de la Ilustración en general como son José Francisco de Isla, Juan Pablo Forner o José Cadalso. De forma más objetiva, fueron críticos literarios importantes José María Blanco White, Leandro Fernández de Moratín, Pedro Estala o José Marchena, entre otros.

Ya en el siglo XIX son de notar autores como el cervantista Diego Clemencín, Francisco Giner de los Ríos, Leopoldo Alas, célebre con el sobrenombre de Clarín, Emilio Castelar, José Canalejas, Emilia Pardo Bazán, Juan Valera, Manuel Cañete, Manuel de la Revilla, Rafael Altamira, Lomba y Pedraja, Eduardo Gómez de Baquero, más conocido como Andrenio, y un filólogo eminente, Marcelino Menéndez Pelayo, cuyos gustos clasicistas y su interpretación de juventud prioritariamente tradicionalista influyeron problemáticamente en el aprecio de la multiforme realidad literaria española, sobre todo la barroca, configurando un canon muy significativo pero restringido, al tiempo que por otra parte reconstructivo en sumo grado y fundamentador de la Literatura Española, sin cuya contribución no existiría tal como la hemos conocido.

En el siglo XX, y entre los miembros de la Generación del 98, José Martínez Ruiz ejerció la crítica impresionista en obras como Al margen de los clásicos entre otras muchos escritos. Miguel de Unamuno ejerció una crítica singular y constante mediante multitud de artículos y en libros de gran importancia, en particular Vida de don Quijote y Sancho. El filólogo Ramón Menéndez Pidal hizo no sólo historia de la literatura y de la lengua con sus estudios sobre el Cantar de mio Cid, la literatura medieval y la del Siglo de Oro. Entre los miembros del Novecentismo destaca en primer término Eugenio d'Ors, uno de los más importantes críticos de arte de la Europa del siglo XX, así como Ramón Pérez de Ayala (Las máscaras, Nuestro Séneca y otros ensayos, etc.), Rafael Cansinos Asséns, José María de Cossío, Américo Castro, Ramiro de Maeztu, Andrés González-Blanco, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, este último de aspiración más teórica que crítica en obras como Ideas sobre la novela, La deshumanización del arte o Meditaciones del Quijote. Los escritores de la Generación del 27, generación de profesores, fueron tanto poetas como críticos de la más variada preferencia. Fueron notables críticos Pedro Salinas (La poesía de Rubén Darío, 1948, Literatura Española. Siglo XX, 1941), Jorge Guillén (Lenguaje y poesía, 1962) y Luis Cernuda (Estudios sobre poesía española contemporánea 1957 o Poesía y literatura, I y II 1960 y 1964), y especialmente Dámaso Alonso, cuya contribución más importante fue la creación, junto a Amado Alonso, de una escuela de crítica literaria española, la Estilística, en conexión con la estilística idealista (Karl Vossler, Leo Spitzer) de la romanística alemana y la estética italiana de Croce, proyecto del que sin embargo diríase que finalmente abdicó incorporándose a la influencia norteamericana ya muy representada en las ediciones de Gredos. Fueron críticos muy leídos o relevantes Enrique Díez Canedo, José María de Cossío, Federico de Onís, Guillermo de Torre, Guillermo Díaz-Plaja, entre otros muchos. Está por valorar monográficamente la crítica literaria de diversos autores importantes que cruzan el medio siglo, como José Bergamín y Gerardo Diego, y sobre todo de las generaciones posteriores, así Orozco Díaz, Casalduero, Clavería, Alonso Zamora Vicente, Mariano Baquero Goyanes, Carlos Bousoño o José María Valverde. Las escuelas estructuralistas y formalistas, al igual que en el resto de Europa, desempeñaron en España, durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX un papel predominante. Otra cosa es qué juicio haya de hacerse de los logros y la final descomposición de las mismas y en general de la crítica de esa época. Por ello, se encuentra igualmente por escribir, más allá de ciertos trabajos, sobre todo descriptivos y cronológicamente restringidos (E. de Zulueta, 1966 y 1974), la historia de la crítica española del siglo XX. Otro tanto cabría decir en sentido ampliamente europeo y occidental.

En la crítica literaria española periodística del último cuarto del siglo XX figuran autores como Rafael Conte, José María Castellet, Miguel García-Posada, Ángel Basanta, Ricardo Senabre, Juan Antonio Masoliver Ródenas, Joaquín Marco, Santos Sanz Villanueva, entre otros muchos; algunas revistas (Ínsula, Quimera, etc.) y suplementos literarios de periódicos (El Cultural, Cultural, Babelia etc.) dedicados, a veces parcial o sesgadamente pero siempre con criterio informativo y de servicio cultural, a la crítica literaria y artística de actualidad.

Bibliografía[editar]

  • Alfonso Reyes (1941-1942), La crítica en la Edad Ateniense. La Antigua Retórica, México, Fondo de Cultura Económica, 1961 (O.C., XIII).
  • Emilia de Zulueta, Historia de la Crítica Española Contemporánea, Madrid, Gredos, 1974, 2ª ed. aumentada.
  • José María Pozuelo Yvancos, La teoría del lenguaje literario, Madrid, Cátedra, 1989.
  • Pedro Aullón de Haro (ed.), Teoría de la Crítica literaria, Madrid, Trotta, 1994.
  • David Viñas Piquer, Historia de la Crítica literaria, Barcelona, Ariel, 2002.
  • Pedro Aullón de Haro, Escatología de la Crítica, Madrid, Dykinson, 2013.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

  • «Crítica de la crítica» (especial sobre la crítica literaria en los medios de comunicación), ABC literario, 14 de julio de 1990.