Historia de las ideas

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Historia de las ideas o historia del pensamiento es la rama de la historiografía que estudia la evolución de las ideas o pensamiento expresado a través de las distintas producciones culturales.

Campos de estudio confluyentes son la sociología del conocimiento, la antropología cultural, la historia de la filosofía, la historia de la ciencia, la historia del arte, la historia de la literatura o la historia de las religiones.

Origen del término[editar]

Fue el historiador Arthur O. Lovejoy (1873-1962) quien usó por primera vez la expresión "historia de las ideas" al iniciar el estudio sistemático del siglo XX. Luego creó el History of Ideas Club de la Johns Hopkins University, donde fue profesor de historia entre 1910 y 1939. Allí imbuyó de este concepto a alumnos y colegas como René Wellek y Leo Spitzer, con los cuales mantuvo extensos debates. Sin embargo, en Ideología y utopía (1927), el sociólogo Karl Mannheim distinguía ya la historia de las ideas de la historia materialista de tipo marxista, reactualizando así la oposición idealismo / materialismo y privilegiando el último término de esta oposición. Representante del historicismo alemán, Mannheim acepta concebir una historia de las ideas a condición de que estas sean expuestas en su contexto sociohistórico de emergencia. Habla pues no tanto de relativismo, sino de relacionismo, esto es, de la necesidad para el historiador de poner las ideas en relación con lo que las vuelve posibles, frente al atomismo y abuso documental del positivismo. Dentro de esta óptica, la historia no está comprendida en términos de continuidad, sino más bien en función de cambios, de transformaciones, de renovaciones o de desarrollos que siguen los datos espaciotemporales de los objetos estudiados.

Este proyecto de una historia de las ideas será seguido -en una óptica diferente— por Michel Foucault, quien afirmaba, como el referido Paul Veyne, que «la historia de las ideas comienza verdaderamente cuando se debe tener cuenta del carácter múltiple de la "verdad" a través de la historia. Las ideas varían en función de las culturas y, para darse cuenta, es preciso tomar acta de los efectos de ruptura, de la historia, de las diversas maneras de pensar de los actores y de las variaciones semánticas del pensar de los actores y del lenguaje que no permiten concebir una historia de las ideas homogénea y continua.

Historia cultural, de las mentalidades, intelectual, conceptual[editar]

Es dentro de esta perspectiva que han surgido otras etiquetas historiográficas, como la historia cultural, la historia de las mentalidades, la historia intelectual o la semántica histórica, llamada también historia conceptual o historia de los conceptos (Begriffsgeschichte), representada notablemente por Reinhart Koselleck, Quentin Skinner, J. G. A. Pocock, Christopher Hill y, en sus últimos trabajos, Jean Starobinski.

La historia de las ideas en la Antigüedad[editar]

Pueden encontrarse esbozos de historia de las ideas en Aristóteles, que poseía un fino sentido crítico para clasificar la importancia de sus fuentes, e historiadores posteriores como Ibn Jaldún en el siglo XIV. Su Historia universal revela unos enormes conocimientos y una inusual capacidad para desarrollar teorías generales que explican siglos de evolución social y política. Fue el único historiador musulmán de su época que sugirió razones económicas y sociales para el cambio histórico, pero su trabajo, ampliamente leído y copiado, no tuvo una influencia real hasta el siglo XIX. La primera persona que escribió una historia completa de China desde sus orígenes fue Sima Qian, que redactó su Shiji (Memorias históricas) durante el gobierno de la dinastía Han. Esta obra incluye datos tabulados, ensayos sobre cuestiones actuales de la época y biografías de personajes destacados.

El descubrimiento de América provocó una nueva visión del mundo que supuso una amplia conmoción y debate en torno a lo que era el ser humano y los modos de ser del mismo que es patente en escritores como Montaigne. El contraste entre diversas ideas constituyó algo fundamental en escritores de la Ilustración como François Marie Arouet, más conocido como Voltaire. Recuperó la tradición historiográfica literaria a la que se añade la excitación de su provocativo racionalismo e ignoró el interés clásico por la historia política incluyendo todas las facetas de la civilización en una historiografía de profundo carácter intelectual, despreocupándose del detalle erudito. Los historiadores de la Ilustración, como Charles-Louis de Montesquieu, David Hume, William Robertson y especialmente Jean Antoine Condorcet, continuaron esa concepción filosófica de la historia y la evaluación indiferente de las evidencias. Edward Gibbon escribió con esa inspiración su Historia de la decadencia y ruina del Imperio romano (1776-1788). En su obra Ciencia nueva el filósofo italiano Giambattista Vico desarrolló una original teoría espiral de la historia según la cual ésta se desarrolla a través de la sucesión cíclica de tres etapas: divina, heroica y humana. Pero es Hegel quien influye poderosamente en la creación de una conciencia de progreso histórico por medio de su dialéctica. Su discípulo Karl Marx (1818-1883) creó una influyente doctrina y teoría social, económica y política indisolublemente unida al socialismo y al comunismo, que ha dado en llamarse marxismo. Marx develó las leyes inherentes al desarrollo del capitalismo. La teoría científica sostiene que cada época histórica se caracteriza por un modo de producción específico que se correspondía con el sistema de poder establecido y, por lo tanto, con una clase dirigente opresora -explotadora del trabajo de la clase oprimida- en lucha contra una clase oprimida -explotada- a la cual la clase opresora la explota durante la producción material y la oprime espiritualmente (ideológicamente). Ejemplos: En la edad esclavista la clase que dirige el estado (maquinaria de explotación de una clase sobre otra) es la esclavista y la clase oprimida y explotada es la esclava; en el Feudalismo, el Señor -explotador-y el siervo -explotado- Esa forma en grandes rasgos de comprender la historia es conocida como materialismo histórico(importante, ver).

Con la obra e influencia de Leopold von Ranke, creador del Positivismo en Historia, esta disciplina alcanzó su identidad como disciplina académica independiente, dotada con su propio método crítico y de análisis. Ranke insistió en una desapasionada objetividad como punto de vista propio del historiador, e hizo de la consulta de las fuentes contemporáneas una ley de la reconstrucción histórica. Progresó de forma sustancial en la crítica de las fuentes, más allá de los logros de los especialistas en antigüedades, al tener en consideración las circunstancias históricas del escritor que se convirtieron en la clave para evaluar los documentos. Esta combinación de la objetividad del historiador (al menos como ideal) con la aguda observación de que todos los historiadores son producto de su tiempo y entorno, y que por tanto sus relatos son necesariamente subjetivos, auguraba la ruptura de la conexión de la historiografía clásica con el arte literario, de carácter intuitivo, y la alineaba con la moderna investigación científica. François Guizot se interesó por la historia de las civilizaciones. El positivismo se instaló en España con la obra de Marcelino Menéndez Pelayo, a quien se recuerda por su monumental (y parcial) Historia de los heterodoxos españoles, La ciencia española y su Historia de las ideas estéticas en España. Oswald Spengler en su obra La decadencia de occidente. Bosquejo de una morfología de la historia universal, editada por primera vez en España en 1923 en traducción de Manuel García Morente, explica que Occidente no lo es todo y, además, se acaba. Para él la historia está habitada de seres/culturas que nacen, crecen, se multiplican y mueren. Pueden considerarse historiadores de las ideas investigadores como el británico Arnold Joseph Toynbee con sus doce volúmenes A study of history o Estudio de la historia (1934-1961), donde se define la filosofía de la historia como el análisis del desarrollo y declive cíclico de las civilizaciones, pero su método de trabajo es en exclusiva historiográfico.

El surgimiento: Historia de las ideas e Historia de las mentalidades en el s XX[editar]

Eric Cochrane ha señalado la existencia de dos dimensiones explicativas para abordar las diversas corrientes de pensamientos a principios del siglo XX. Por aquellos años, los pensadores y los movimientos intelectuales eran objeto de estudio de las denominadas “historias del pensamiento” y las “historias de la filosofía”.[1]

En el primer caso, se planteaba un enfoque que establecía una estrecha relación entre los pensadores “clásicos” y sus producciones textuales más representativas. Esta operación proporcionaba al investigador la posibilidad de analizar un corpus bibliográfi co identifi cando y examinando los contenidos o temáticas centrales latentes en los pensadores a través de sus escritos más destacados. En general, se establecía una línea que se dedicaba a realizar una exégesis de las obras principales. Estos textos en alguna medida constituían una herencia en el pensamiento moderno porque, entre otras cuestiones, estos sistemas de ideas se traslucían en los diseños políticos e institucionales actuales. La historia del pensamiento humano quedaba reducida a una especie de biografía del pensamiento. Tal maniobra analítica dejaba de lado el contexto social de producción de los textos. Estos sólo se analizaban en cuanto que constituían un “canon” que bajo el rótulo de “textos clásicos” interesaban a la luz que posibilitaban la comprensión y el establecimiento de una continuidad temporal con el presente.[2]

Las historias de la filosofía, en cambio, accedían al estudio de las ideas a través de los sistemas, escuelas o movimientos; así, por ejemplo, estudiaba el idealismo alemán, al racionalismo francés, al empirismo inglés, y no a Hegel, Descartes o Locke. La desventaja de tal enfoque radicaba en concebir a estos movimientos fi losófi cos como irreductibles, cerrados en sí mismos, sin conexiones posibles, fuera de la realidad social. En efecto, ambas visiones priorizaban un estudio confi guracional del pensamiento racional apoyándose en el análisis de los grandes textos u obras fundacionales. En alguna medida, estas apreciaciones colocaban en segundo plano los rasgos del contexto social y la articulación entre una determinada corriente intelectual y la cultura que lo daba a nacer.

Contra estas dos visiones tradicionales se dieron dos reacciones que pusieron en evidencia la ausencia del componente histórico y social en el análisis de los pensamientos. La primera se originó en el continente americano, y tomó como nombre History of ideas, fue impulsada principalmente por Arthur Lovejoy. La segunda, apareció en Europa continental, Francia, y se denominó Historie des mentalités, originada en los estudios de la Escuela de los Annales, a partir de las líneas de investigación que impulsaron los trabajos pioneros de Lucien Febvre y Marc Bloch[3]

Segun Lovejoy “El estudio de la historia de las ideas no necesita justificarse a sí mismo sobre la base de sus potenciales servicios —grandes, por cierto— a los estudios históricos bajo otros nombres. Tiene su propia razón de ser. No es meramente auxiliar de otros estudios, sino que otros estudios son, más bien, auxiliares suyos. Conocer, tan ampliamente como sea posible, los pensamientos que los hombres han tenido sobre temas que les concernían; determinar cómo estos pensamientos han surgido, se han combinado, interactuado o neutralizado a otros, y cómo se han relacionado diversamente con la imaginación, las emociones y el comportamiento de quienes los han tenido: en el conjunto de esa rama del conocimiento que llamamos historia, esto no es sino una parte esencial, es más, su parte central y más vital”[4]

En la actualidad, los historiadores se acercan cada vez más a las ciencias sociales como la Sociología, la Psicología, la Antropología y la Economía y a nuevos métodos y sistemas explicativos. Se ha matematizado en los estudios económicos y demográficos. La influencia de las teorías marxistas sobre el desarrollo económico y social permanece en vigor al igual que la aplicación de la teoría del Psicoanálisis a la historia. Por otra parte se reconsideran las relaciones entre la literatura y la historia. Como una derivación actual del Marxismo, el Materialismo cultural ha renovado el campo de la Antropología. También la Historia del Pensamiento Social o Historia social es el aporte, principalmente académico, del corpus de doctrinas que se ha ido creando y recopilando a lo largo de la historia de la humanidad, básicamente como un saber científico acumulado.

La Historia de las ideas en España[editar]

Aunque Marcelino Menéndez Pelayo y otros autores atisbaron ya la disciplina en el siglo XIX, puede decirse que la disciplina como tal no existe hasta que la crearon los estudios de Américo Castro, José María Valverde, José Antonio Maravall y Francisco Márquez Villanueva. Entre los discípulos de Luis Diez del Corral se puede destacar a Dalmacio Negro Pavón.

La Historia de las ideas en Argentina[editar]

Entre los más destacados historiadores de la disciplina merece destacarse la figura de José Luis Romero .Sin embargo no debe dejar de tenerse en cuenta a Alberto Guerberof y más recientemente a Oscar Terán . Destaca en la actualidad "La razón histórica. Revista hispanoamericana de Historia de las ideas" (www.revistalarazonhistorica.com), fundada en 2007, evaluada por LATINDEX e indizada en los principales repositorios (Dialnet)

Historia de las ideas políticas[editar]

Representantes: Isaiah Berlin, Mark Bevir, Pierre-André Taguieff, Marc Crapez, Quentin Skinner, Andreas Dorschel, John Pocock

Enlaces externos[editar]

REFERENCIAS

  1. Cochrane, E. “Historia de las ideas e historia de la cultura” en La historiografía en Occidente desde 1945, III Conversaciones Internacionales de Historia, Navarra, 1995, pp. 131-148.
  2. Di Pasquale Mariano De la historia de las ideas a la nueva historia intelectual: Retrospectivas y perspectivas.Un mapeo de la cuestión en Revista UNIVERSUM · Nº 26 · Vol. 1 · 2011 · Universidad de Talca
  3. Di Pasquale Mariano De la historia de las ideas a la nueva historia intelectual: Retrospectivas y perspectivas.Un mapeo de la cuestión en Revista UNIVERSUM · Nº 26 · Vol. 1 · 2011 · Universidad de Talca
  4. Lovejoy Arthur "Reflecciones sobre la historia de las ideas", 1940 p.7