Amadeus

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Amadeus
Título Amadeus
Ficha técnica
Dirección
Producción Saul Zaentz
Guion Peter Shaffer
Música Sir Neville Marriner
Fotografía Miroslav Ondrícek
Montaje Michael Chandler
T. M. Christopher
Nena Danevic
Protagonistas F. Murray Abraham
Tom Hulce
Elizabeth Berridge
Roy Dotrice
Simon Callow
Christine Ebersole
Jeffrey Jones
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1984
Género Drama
Duración 161 minutos
180 min. (edición del director)
Clasificación Bandera de los Estados Unidos PG
Bandera de Argentina ATP
Bandera de España +7
Bandera de Chile +14
Bandera de México C
Bandera del Perú +14
Bandera de Colombia +12
Bandera de Portugal M/12
Bandera de Brasil Livre
Bandera de Australia PG
Idioma(s) Inglés
La fuerza del cariño Óscar 1984 Out of Africa
Ficha en IMDb
Ficha en FilmAffinity

Amadeus es una película estadounidense de cine de época del año 1984, dirigida por Miloš Forman, vagamente basada en la vida de los compositores Antonio Salieri y Wolfgang Amadeus Mozart. El guion de la película, escrito por Peter Shaffer, es una adaptación de su propia obra de teatro Amadeus. Hay que aclarar que la supuesta rivalidad Mozart-Salieri es un recurso literario, trasladado al guion cinematográfico, sin ningún fundamento histórico.

Sinopsis[editar]

La película cuenta la vida de Mozart narrada por su rival, Antonio Salieri (F. Murray Abraham). Comienza cuando el ya anciano Salieri intenta suicidarse mientras grita que fue él quien asesinó a Mozart. Sus criados, tras derribar por la fuerza la puerta tras la cual Salieri se intentaba suicidar, lo llevan a un manicomio en donde, ante la gran posibilidad de que vuelva a intentar suicidarse, se decide llamar a un sacerdote, llamado Vogler. El padre Vogler pronuncia una frase conocida y usada hasta hoy por los religiosos: «Todos los hombres son iguales ante los ojos de Dios», la cual resulta indignante para los oídos de Salieri, quien responde sarcástico: «¿Lo son...?». Salieri decide, a raíz de esta frase, contarle su historia. Salieri, de adolescente, había hecho un pacto con Dios, a quien le entregaría su castidad y laboriosidad a cambio de hacerlo un músico tan famoso y brillante como Mozart, que era su ídolo. Años más tarde, Salieri se convierte en el maestro de cámara del Emperador José II de Habsburgo (Jeffrey Jones), donde Salieri confiesa que era un modelo de virtud, de generosidad y un gran ejemplo para todos, que todos lo tenían en estima y el mismo Salieri se quería...Hasta que él llegó. De pronto el Emperador planea reunirse con sus músicos para encargarle a Mozart su futura ópera "Rapto en el Serrallo". Salieri, ansioso, conoce por fin a Mozart (Tom Hulce). Horrorizado, descubre que no es un gran hombre tocado por Dios, sino un hombrecillo infantil, sin modales, atontado y soñador que, sin embargo, es el más grande genio que la música dio jamás: "la encarnación misma de Dios". Salieri, siempre fiel y entregado a Dios, intenta con todas sus fuerzas aceptar al joven genio, tratando de descubrir cuál es la voluntad de Dios. Pero a pesar de sus fervientes rezos para desechar de su mente los pensamientos contra Mozart, éste sigue haciéndole ver en cara el divino talento que posee. La mente de Salieri empieza a torcerse, llena de envidia, y toma aquello como un auténtico reto que Dios mismo le ha mandado. Mozart nació para enseñarle a Salieri que el genio no es resultado ni de la castidad, ni de los rezos, ni del espíritu religioso o de la inspiración, sino que «es genio quien Dios decide que lo sea» (una lección de humildad). La guerra se inicia en ese preciso instante. Salieri destruirá ahora a la creación de Dios, Wolfgang Amadeus Mozart, el «amado por Dios» («Amadeus»), y no descansará hasta borrarlo de la faz de la tierra.

Tal guerra entre Dios y Salieri toma, pues, a Mozart como su campo de batalla. Después de haber decidido la destrucción de Mozart para vengarse de Dios, Salieri se encarga de convertir la vida de aquél en un infierno, arrebatándole el cargo de profesor de la sobrina de José II, puesto tan desesperadamente necesitado por Mozart debido a su pobreza, calumniando frente al Emperador su gran ópera cómica Las bodas de Fígaro, con tal de hacerle caer. Pero a pesar de todos sus intentos por destruirle, Salieri ve horrorizado cómo parecen ir en favor de su joven enemigo, y como una tenebrosa ironía, lo que parece de Dios un ataque contra Salieri despedaza también a Mozart. Dios riéndose de Salieri en su rostro, destruyendo a su amado mientras Salieri se destruye a sí mismo.

Aunque el principio del fin para Mozart fue la muerte de su padre, Salieri ve esto como una terrible ventaja para vengarse de Dios de una vez por todas, y, en secreto, se disfraza de negro, con un traje que una vez Leopold había usado estando con su hijo. Esto atormenta a Mozart de una forma inimaginable, pues ve a su propio padre en quien le encarga que escriba la misa de Réquiem.

A lo largo de la película hay regresiones hacia el presente, con el viejo Salieri narrando la historia al padre Vogler, en la que Salieri admite, con dolor, cómo llegó a alcanzar el punto más infame de la envidia: encargar a Mozart una gran misa de muertos, para luego asesinarlo y robarle la obra, que vería la luz en el propio funeral.

Mozart comienza un doloroso camino de autodegradación y enfermedad que lentamente le llevan a la convalecencia final.

La noche del 4 de diciembre, mientras participa en la ejecución de La Flauta Mágica, Mozart se desmaya y queda inconsciente. Es entonces cuando Salieri lo lleva casa y convence a Mozart de que lo deje terminar con él la Misa de Réquiem. La escena del dictado del Confutatis nos hace entender cómo durante todo este tiempo, a pesar de odiarlo con toda el alma, Salieri había sabido que Mozart era el más grandioso compositor jamás visto. La película acaba con el frío entierro de Mozart en una fosa común y con el viejo Salieri, frente al ahora abrumado padre Vogler, comentando que fue Dios el que destruyó a ambos. A Mozart le arrebató la vida de manera horriblemente temprana, con el fin de dejar a Salieri vivir para atormentarle con la realidad. Su música cae lentamente en el olvido mientras la de Mozart es jubilosamente reconocida, y el viejo Salieri autodenominándose el «santo patrón de los mediocres».

Reparto[editar]

El guion[editar]

Amadeus fue inicialmente una obra teatral escrita por el dramaturgo británico Peter Shaffer en 1979. Fue estrenada en Londres, con Paul Scofield como Salieri y Simon Callow como Mozart.

Ian Mckellen ganó el premio Tony como Salieri y Tim Curry fue candidato en 1980 como Mozart. En el año 2000 la obra fue repuesta, siendo nominado el actor David Suchet como mejor actor.

En 1981, Miloš Forman asistió desencantado a la puesta en escena de Amadeus en Broadway. Forman odiaba las películas y obras biográficas de músicos (las hallaba terriblemente aburridas). Sin embargo y tras presenciar el primer acto, Forman se acercó a un nervioso Peter Shaffer (quien conocía la trayectoria de Forman y sabía que él se encontraba en la función) y emocionado, Forman le comentó: Si el segundo acto es tan bueno como el primero, haré la película. El resto, es historia. Tanto Peter Shaffer como Miloš Forman trabajaron en conjunto durante cuatro exhaustivos meses en 1982, en la redacción del guion, aunque los créditos finalmente reconocen sólo a Shaffer.

El libreto teatral difiere en dos aspectos muy importantes para la película:

  • Salieri habla al público y no a un sacerdote cuando narra su historia, y
  • La ausencia de música.

Miloš Forman descubrió acertadamente mientras trabajaba el guion con Shaffer, que la versión cinematográfica contaba ahora con un tercer personaje: la música de Wolgang Amadeus Mozart. El teatro, por su naturaleza escénica, es limitado; el cine no, de manera que Amadeus ofrecía en su versión cinematográfica una gran oportunidad de ser dimensionada más ampliamente en el terreno visual y sonoro. Así, Forman sugirió a Shaffer extender el guion, mostrando ahora escenas completas de las óperas y música de Mozart, para que éstas ilustraran y ahondaran aún más la intrincada trama, dando por resultado a una película con un guion sólido en texto y efectivo como espectáculo cinematográfico.

Premios[editar]

Oscar 1984[editar]

Categoría Persona Resultado
Mejor película Ganadora
Mejor director Miloš Forman Ganador
Mejor actor F. Murray Abraham Ganador
Mejor actor Tom Hulce Candidato
Mejor guion adaptado Peter Shaffer Ganador
Mejor fotografía Miroslav Ondrícek Candidato
Mejor montaje Nena Danevic
Michael Chandler
Candidatos
Mejor dirección artística Patrizia Von Brandenstein
Karel Cerny
Ganadores
Mejor diseño de vestuario Theodor Pistek Ganador
Mejor maquillaje Paul LeBlanc
Dick Smith
Ganadores
Mejor sonido Mark Berger
Tom Scott
Todd Boekelheide
Chris Newman
Ganadores

Golden Globe:

  • Mejor pieza teatral.
  • Mejor puesta en escena.
  • Mejor actor - F. Murray Abraham.
  • Mejor director - Milos Forman

Locaciones[editar]

Amadeus fue rodada principalmente en Praga, la capital checa, que en palabras del mismo Forman «conservaba el sabor del siglo XVIII gracias a la ineficacia comunista». Viena también fue parte de los escenarios. Las escenas de ópera se filmaron en el Teatro Estatal checo, el lugar en el que Mozart estrenó su ópera "Don Giovanni".

Las escenas del manicomio donde es ingresado Salieri se rodaron en el museo de las armas de Praga.

Las escenas de palacio, en el palacio del arzobispo de Salzburgo, y el resto de imágenes en las calles de la misma ciudad.

La leyenda sobre la muerte de Mozart[editar]

La película de Miloš Forman es una de Mozart y Salieri y sobre la leyenda romántica de la muerte del compositor. En la vida real, Salieri ni siquiera presenció la muerte de Mozart. Es cierto sin embargo que Mozart recibió un encargo de componer una misa de réquiem, el Réquiem K.626, que no conseguiría terminar por su enfermedad. Las circunstancias un tanto misteriosas bajo las que nació la obra han dado origen a leyendas románticas.

Estudios recientes han arrojado luz sobre ello. Lo cierto es que un conde, Franz von Walsegg, que era un gran aficionado a la música y daba veladas musicales en su casa, hizo el encargo del réquiem.

El 14 de febrero de 1791 murió la joven esposa del conde, que no había cumplido aún los 21 años. En honor a ella, el conde Franz quiso hacer componer un réquiem especial que se estrenaría en su casa en el funeral. Así, él mismo encargó a un criado suyo que fuera a pedirlo a Mozart, pero quiso llevar todo el asunto en silencio, de ahí, que el sirviente del conde apareciera tapado y encapuchado cuando iba a la casa del compositor a encargarle la obra. Resultó que el conde quería poner su nombre como autor del mismo requiem y, así, elogiarse ante sus colegas.

El misterioso encapuchado se presentó en julio en la casa de Mozart y le encargó el requiem y guardar secreto total, prometiéndole pagarle muy bien, pero no dijo quién era ni de parte de quién iba. Mozart inició la composición cuando estaba ya enfermo durante sus últimos meses de vida, creyendo incluso que la escribía para su propio funeral a causa de los delirios de la enfermedad, que le hacía creer que la Muerte lo había avisado para componer su última pieza musical.

Empezó a empeorar rápidamente el 4 de diciembre de 1791 cuando estaba terminando el pasaje del Lacrimosa. Ese mismo día unos amigos se reunieron en su casa e interpretaron el pasaje a cappela, estando el compositor en cama. Al día siguiente moría plácidamente en su cama. Según los doctores y los informes de la época murió de fiebre reumática aguda, aunque se dijo entonces que había muerto envenenado por algún compositor envidioso como Salieri, hecho que nunca se pudo demostrar.

El 6 de diciembre fue bendecido el cadáver en la catedral de Viena y se le llevó al cementerio de San Marcos, situado a 5 kilómetros de la ciudad, donde fue enterrado.

Constanza, su esposa, no se preocupó por designarle un nicho o tumba, debido a los aprietos económicos por los que pasaba su matrimonio y a la inesperada muerte del compositor (contaba con 35 años), por lo que, cuando quiso poner una tumba al cadáver, el sepulturero no recordó dónde lo había enterrado, misterio que aún hoy permanece sin resolver.

Análisis[editar]

Miloš Forman funde una leyenda romántica entre la ficción y la realidad. De manera majestuosa personifica a la misma muerte sobre aquel hombre misterioso y encapuchado que resultó ser su gran enemigo, Salieri, destruyendo al mismo Dios "asesinado" por un mediocre.

Forman adapta el libreto de Schaffer, transformando un texto teatral en un acertado matrimonio Cine-Música pocas veces visto antes. Música e imágenes deslumbran por la pantalla mientras los textos brillantes rebosan de humanismo y psicología. El enlace de los diálogos a través de la música crean una armonía perfecta y poética entre las situaciones y la narración en off convierte la música en un tercer personaje (Mozart-Salieri-la Música).

La asociación que hace el director personificando a Dios con Mozart, y a Salieri con el mismísimo Diablo, envuelven la trama en una historia apasionante con una atmósfera envolvente, sin lugar a dudas, tan acertadamente contada y narrada que la convierten en una absoluta obra maestra. Amadeus resulta así un brillante ejemplo de Cine-Música sin precedentes.

Mitos y realidades[editar]

Hay que hacer notar que la intención tanto de Shaffer como de Forman no era hacer una biografía o documental sobre Mozart; por el contrario, la idea era crear una fantasía basada en un mito popular en los siglos XVIII y XIX (Mozart vs. Salieri) para así presentar el verdadero tema de la obra: el hombre en contra de Dios. La película así construye un gran mito que, para algunos seguidores de Mozart, fue incluso ofensiva y hasta se llegaron a realizar protestas por dañar la imagen de Mozart y convertirla de un genio musical a estúpido con suerte. Protestas aparte, lo cierto es que Amadeus muestra a un Mozart cinematográficamente apasionante y efectivo.

Algunas diferencias con la realidad son:

  • Salieri fue un músico muy respetable en Viena e incluso más respetado que Mozart, ya que contaba con el favor de los nobles y poderosos, algo con lo que Mozart no contaba a pesar de la fama que alcanzó de pequeño (ésta ya había pasado de moda), por lo que se le creía un músico sin reconocimiento y por ello, no podía conseguir trabajo tan fácilmente, además de que sus ideas novedosas no iban con los intereses de la burguesía; ello llevó al Emperador José II de Habsburgo a mencionar que Mozart usaba demasiadas notas. Salieri, por su parte, solía reconocer abiertamente el trabajo de Mozart y no se sentía ni amenazado ni menospreciado por él; si acaso, es más posible que Mozart sintiera envidia por Salieri, ya que él tenía todo lo que Mozart anhelaba. El mito de Mozart vs. Salieri se crea a partir de que Leopold Mozart mencionó: Salieri y sus acólitos harían lo que fuese para que Mozart no triunfase en Viena. Influyó también al rumor la cancelación de un concierto y el testimonio de dos de las enfermeras de Salieri quienes declararon que Salieri solía exclamar que él había matado a Mozart.
  • Salieri no sólo no ofreció su castidad a Dios, como aparece en la película, sino que se casó con Therese von Helferstorfer y tuvo siete hijas y varias amantes entre las que se encontraba Caterina Cavalieri, que sí aparece en la película, aunque lo hace como amante de Mozart.
  • El pequeño Salieri siempre fue inducido a la música siguiendo el ejemplo de su hermano mayor (que no se menciona en el filme) y así continuó aún antes de la temprana pérdida de sus padres, a diferencia del hostil trato e intereses del padre de Salieri en la película, quien aparentemente odia la música.
  • El sentido del humor agudo que Mozart tenía está documentado históricamente así como también su risa estruendosa de niño; sin embargo, aspectos como que Mozart formaba parte de la Francmasonería no se mencionan en el filme.
  • Cuando Mozart se encuentra en una fiesta de disfraces y se le pide que toque algo de Handel, Mozart expresa que no le gusta, sin embargo Mozart era un gran admirador de Handel.
  • Después de que Mozart se casara con Constanze Weber, su padre Leopoldo (quien siempre se opuso al matrimonio de ambos) se limitó a tener una comunicación vía postal y no los visitaba.
  • Salieri difícilmente tenía contacto con Mozart y aún menos con Constanze, por lo que nunca se relacionaron íntimamente como se retrata en el filme.
  • La composición que Mozart interpreta al llegar ante el emperador José II y que supuestamente escribió Salieri, en realidad es de Mozart.
  • Emanuel Schikaneder buscó a Mozart para ofrecerle escribir La Flauta Mágica, cuando éste vivía en tabernas de Viena y se encontraba solo, ya que Constanze se mudó un tiempo a Baden por su salud, y no en el teatro donde se presentaba Schikaneder con Constanze oponiéndose; además, ambos pasaban por una muy mala racha, por lo que la asociación les vino de maravilla a ambos.
  • Mozart no solía escribir sobre una mesa de billar, aunque es acertado el que las ideas le llegaban mientras jugaba con sus amigos al billar. Algo que no se menciona es que Mozart tenía cierta adicción al juego y a las apuestas, algo en lo que aparentemente no era muy bueno, de modo que empeoraba su situación económica.
  • Mozart se muestra renuente a impartir clases; esto era todo lo contrario, ya que no podía darse el lujo de rechazar la paga, la cual realmente necesitaba.
  • En el filme, Mozart se desmaya y muere horas después del estreno de La Flauta Mágica. Mozart aparentemente sufrió un ligero desmayo durante el estreno de La Flauta Mágica, sin embargo pudo terminar de dirigir el estreno, además de dar algunas presentaciones más él mismo durante un par de meses, antes de que cayera en cama para nunca recuperarse. Murió tres meses después del estreno.
  • Fue Franz Xaver Süssmayr, quien tomó dictado de Mozart del Réquiem, mientras éste yacía en la cama; y no, Salieri.
  • Mozart murió tras una larga agonía de días cuando ya no podía ni siquiera hablar, acompañado por su médico, algunos alumnos y su esposa e hijos; así, en la vida real, Salieri no presenció la muerte de Mozart.

Curiosidades[editar]

  • F. Murray Abraham cuenta que en el bellísimo hotel de Praga donde se alojó el equipo de rodaje, le tocó compartir su habitación con un compañero muy desconfiado que estaba convencido de que los comunistas habían escondido micrófonos para espiar sus conversaciones. Empezó a buscar frenéticamente por todos sitios hasta que, finalmente, encontró una placa metálica atornillada en el suelo debajo de una alfombra. ¡Ajá!, le dijo a Abraham, ¿lo ves? ¡Tenía razón!. Y se puso a desatornillarla con un pequeño cuchillo de cocina. Cuando sacó el último tornillo se oyó un gran estruendo: había desatornillado el anclaje de la enorme lámpara de cristal de la suite inferior... Murray Abraham y su desconfiado compañero bajaron rápidamente a comer antes de que nadie hiciese averiguaciones.
  • El primer día que Miloš Forman y el equipo de rodaje entraron en el Teatro Nacional para localizar los lugares donde se instalarían las cámaras, Peter Shaffer (autor de la obra de teatro Amadeus y del guion de la película y gran conocedor y amante de la música de Mozart) desapareció durante unos minutos. Miloš Forman lo encontró escondido y llorando en un pasillo lateral. Shaffer estaba emocionado al saber que estaba pisando exactamente el mismo Teatro en el que Mozart estrenó su ópera Don Giovanni dos siglos atrás.
  • El 4 de julio de 1983, fiesta nacional en los Estados Unidos, el equipo de Amadeus estaba a punto de empezar el rodaje de una de las escenas más espectaculares en el Teatro Nacional y cuando Miloš Forman dijo ¡Acción! en lugar de oírse la música de Mozart que debía sonar en ese momento se oyeron los acordes del himno nacional estadounidense y todos (equipo técnico estadounidense y extras checos) se pusieron en pie y comenzaron a aplaudir y a cantarlo. Todos, excepto una treintena de extras que no sabían qué hacer y miraban alucinados a todas partes. Eran miembros de la policía secreta que estaban vigilando el rodaje por orden del gobierno checo.
  • En una de las tomas de la representación de Don Giovanni el actor y cantante checo Karel Fiala llevaba una larga pluma de pavo en el sombrero y, al girarse para responder al fantasma de su padre, el Comodoro, la pluma se prendió fuego y la cabeza del actor empezó a arder poco a poco sin que éste se diera cuenta, ante la atónita mirada de los extras que contemplaban la escena y que no se atrevían a intervenir. Sólo un bombero se atrevió a levantar la voz para decirle a Miloš Forman: Señor, su actor está ardiendo.
  • Las escenas de ópera fueron rodadas en un auténtico teatro, no en un plató. Se trata del Teatro Nacional, que era completamente de madera, e incluso se iluminaba con farolas de gas en lugar de electricidad. Como lugar de rodaje era magnífico, pero también muy peligroso, ya que podía prenderse fuego con mucha facilidad y todas las escenas rodadas en él se hicieron con la luz de miles de velas. 30 ó 40 miembros del Cuerpo de Bomberos de Praga estaban dispuestos entre bastidores para intervenir en el caso de que la estructura de madera se incendiase.
  • La película fue rodada íntegramente en Praga, Checoslovaquia, ciudad natal de Miloš Forman, ya que según el director la incompetencia y dejadez del régimen comunista había permitido que la ciudad mantuviese el aspecto y las infraestructuras propias del siglo XVIII. En el casco viejo de Praga (el llamado Hrad o castillo) no había carteles publicitarios ni otros elementos propios del siglo XX, y bastó con cambiar unas cuantas farolas para convertirla en la Viena de Mozart.
  • El papel de Mozart iba a ser representado en un principio por Mark Hamill, protagonista de la trilogía original de Star Wars, ya que había interpretado este papel en diversas ocasiones en teatro, pero Miloš Forman se negaba a que en su película actuase éste, debido a sus anteriores representaciones de Star Wars

Banda sonora[editar]

Sir Neville Marriner, dirigió a la Academy of Saint Martin in the Fields, en una completa banda sonora, que contiene temas de Mozart, Pergolesi y Salieri. A continuación aparecen las piezas que muestra la película, entre otras:

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]