Adolfo López Mateos

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Adolfo López Mateos
Adolfo López Mateos (1963).jpg
Adolfo López Mateos en 1963.

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Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
1 de diciembre de 1958-30 de noviembre de 1964
Predecesor Adolfo Ruiz Cortines
Sucesor Gustavo Díaz Ordaz

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Secretario de Trabajo y Previsión Social de México
1 de diciembre de 1952-17 de noviembre de 1957
Presidente Adolfo Ruiz Cortines
Predecesor Manuel Ramírez Vázquez
Sucesor Salomón González Blanco

Datos personales
Nacimiento 26 de mayo de 1910
Bandera de México Atizapán de Zaragoza, México
Fallecimiento 22 de septiembre de 1969
(59 años)
Bandera de México Ciudad de México, México
Partido PRI Party (Mexico).svg Partido Revolucionario Institucional
Cónyuge Eva Sámano
Angelina Gutiérrez Sadurni
Hijos Eva Leonor, Adolfo y Angelina
Profesión Abogado y Profesor
Alma máter Universidad Nacional Autónoma de México
Religión Católica romana

Adolfo López Mateos (26 de mayo de 1910, Atizapan de Zaragoza, Estado de México[1]22 de septiembre de 1969, México D.F.) fue un abogado y político mexicano que se desempeñó como el quincuagésimo octavo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, ejerciendo como tal durante el sexenio comprendido entre 1958 y 1964. Su sucesor, Gustavo Díaz Ordaz, se desempeñó como secretario de Gobernación durante los primeros cinco años de gobierno de López Mateos, dejando el cargo al ser designado candidato a la presidencia por el PRI. Fue el primer presidente de México nacido en el siglo XX ya que su antecesor Miguel Alemán aunque nació en 1900, este año aun perteneció al siglo XIX.

Nació en el seno de una familia de clase media, donde fue el menor de cinco hijos. Al morir su padre, Adolfo, madre y hermanos se mudan a la ciudad de México; ahí se cría y realiza todos sus estudios. López Mateos fue bibliotecario, orador, amante del boxeo y practicante asiduo de la caminata en su juventud. Durante la campaña presidencial de José Vasconcelos, el futuro presidente López Mateos puso a las órdenes del candidato sus cualidades oratorias. Tras la represión a partidarios vasconcelistas, se auto-exilia en Guatemala. A su regreso, comenzó a incursionar en la política. Se recibió de abogado en 1934 por la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue profesor y director, entre 1944 y 1946, del lugar donde efectuó su secundaria y el bachillerato; y posteriormente senador por el estado de México de 1946 a 1952. Asimismo, se le encomendaron diversas labores referidas a la educación y a la diplomacia en la década de los 1940s. Ocupó el puesto de secretario de Trabajo en la administración de Ruiz Cortines, ejerciéndose como tal de 1952 a 1957, fecha en la que se le designa candidato presidencial por el Partido Revolucionario Institucional. Triunfó en las elecciones sobre el candidato panista Luis H. Álvarez. López Mateos, al ser elegido gobernante de México en 1958, se convirtió en el segundo presidente nacido en el siglo XX y en el segundo en llegar a la presidencia a los 48 años de edad.

Durante su administración se dio la creación del ISSSTE y del Museo Nacional de Antropología, la nacionalización de la industria eléctrica, entre otros eventos de relevante importancia. Su gobierno se caracterizó por una política de equilibrio entre las fuerzas conservadoras y las procastristas, pero mantuvo una línea de equilibrio pese a los problemas que se suscitaron dentro de su política. Bohemio y sencillo, López Mateos se ha consagrado como uno de los presidentes del siglo XX más queridos por el pueblo y más carismático. Una fulminante enfermedad cerebral lo llevó a la tumba en 1969, a la prematura edad de 59 años, tras tres años de haber dejado de ocupar el cargo de presidente de México y después de haber permanecido en coma desde hacía dos años.

Infancia y juventud[editar]

Adolfo López Mateos nació en el número 11 de la avenida Juárez en el pueblo de San Francisco Atizapán, hoy ciudad López Mateos, municipio de Atizapán de Zaragoza en el Estado de México, aunque se dice pudo haber nacido en Patzicía, Guatemala,[2] la tarde del jueves 26 de mayo de 1910, mientras sus padres se encontraban de vacaciones por el lugar. López Mateos fue el menor de los cinco hijos –Mariano José (1900), Elena de los Ángeles (1901), Rafael Fernando (1906) y Esperanza – procreados por una joven pareja que, unida en matrimonio en 1899, conformaron el cirujano dentista tlaltenanguense Mariano Gerardo López Sánchez y la profesora guerrerense Elena Mateos Vega, quien era además amante de la ópera y poetisa, autora incluso de un libro de poemas titulado Corazón de cristal.

La familia materna de López Mateos descendía de una pléyade de liberales del siglo XIX; entre los que destaca el abuelo del futuro presidente, el magistrado y luchador liberal José Perfecto Mateos Lozada; el periodista Francisco Zarco, el escritor Juan A. Mateos y el liberal Ignacio Ramírez "el Nigromante". Asimismo, la familia Mateos tiene parentesco con el cinefotógrafo y director de fotografía mexicano Gabriel Figueroa, quién fuera primo hermano de Adolfo. Lo que respecta a la vía paterna, López Mateos estaba vinculado con el poeta zacatecano Ramón López Velarde, por quién Adolfo siendo presidente manifestó siempre pública devoción; y con el Coronel José María Sánchez Román, tío del padre de López Mateos, quien fuera partícipe en la guerra de Reforma y quien militara al lado del general Jesús González Ortega. Además, Adolfo López Mateos tuvo por tío al oftalmólogo y cirujano Fernando López y Sánchez-Román, primer director del Hospital General de México y a quién se le considera como uno de los más grandes impulsores de la enfermería mexicana.

La tranquilidad familiar de los López Mateos se desintegra cuándo en 1915, Mariano Gerardo López, quién por esas fechas era el dentista del pequeño poblado de San Francisco Atizapán, muere. Desde ese instante, Elena Mateos viuda de López e hijos, se enfrentaron a una difícil situación económica. Desprovista de medios monetarios para la manutención de su familia, Elena Mateos emigró con sus cinco hijos a la Ciudad de México, dónde se desempeñó como directora de un orfanato situado cerca de la Tlaxpana. Con el sueldo que obtenía de su empleo y con el apoyo económico que le proporcionaba su primogénito, la joven Elena Mateos pudo sacar adelante a sus hijos. Sin embargo, el peculio que poseía no era suficiente para pagar los estudios de todos sus vástagos. Por ello, Adolfo cursó la primaria en el Colegio Francés, dirigido por los Hermanos Maristas, a merced de una beca que le fue proporcionada por la Fundación Rafael Dondé. En ese tiempo, aunque estaba desprovista de medios económicos, Elena Mateos y sus hijos asistían puntualmente a la ópera.

En el Colegio Francés, Adolfo fue aplicado y siempre llevó una buena conducta. Ahí tuvo por maestro a Luis Donateur. Esa institución fue el escenario de sus primeros sueños, de sus inquietudes deportivas. Jugando fútbol y practicando el boxeo con algunos de sus condiscípulos, López Mateos concluyó su educación primaria obteniendo buenas calificaciones. Amigo fiel y leal, amable y simpático; en el Colegio Francés hizo sus primeras amistades, muchas de las cuáles lo acompañaron siempre durante su ascendente carrera política. Desde pequeño, López Mateos acostumbraba a hacer largas excursiones a pie en compañía de sus dos primeros amigos Quirino Díaz Reynoso y Luis Macedo, a los que se les conoció como “Los Tres Mosqueteros”, por ser inseparables. Viviendo con su familia en la colonia Santa María en la capital, se cuenta que en una de sus largas caminatas por el centro, cierto día se detuvo hojeando libros en un antiguo almacén y depósito. Alguien le ofreció trabajo y el joven Adolfo aceptó. La paga era de cinco pesos a la semana, mismos que le daba a su adorada madre Elena Mateos. En la librería “Selfa” de las calles de 5 de mayo, empezaría su contacto y afición por los libros, la cuál cultivó toda su vida.

Entre 1923 y 1925, López Mateos estudió de manera irregular en la Escuela Nacional Preparatoria. En 1926, viviendo en Toluca, continúa sus estudios de secundaria y bachillerato en el famoso Instituto Científico y Literario de Toluca, dirigido por el enérgico sobrino de José Vasconcelos, Eduardo Vasconcelos Pérez. Ahí, para costearse sus estudios, buscó que lo nombraran bibliotecario. Durante esta etapa no se distinguió como un alumno brillante. Muchas de las materias que presentó fueron salvadas mediante exámenes extraordinarios, o como se estilaba a decir entonces, a título de suficiencia. No es de extrañarse su distracción pues, el joven López Mateos, amaba demasiado la oratoria, el campismo y el amor. Pese a que durante esta época mostró poco interés por el estudio, con su energía e inteligencia se ganó el afecto de varios profesores, entre ellos el del licenciado Enrique González Aparicio (1890-1940), quién lo aceptó como pasante en su bufete y más tarde le consiguió un empleo en la Editora Popular, donde Adolfo reforzó su gusto por la lectura.

Le gustaba el boxeo, pero su afición predilecta era la caminata. En tiempos de estudiante y aún años después, subía al Nevado de Toluca y recorría a pie, todos los sábados, a veces por falta de dinero para costear el transporte público; el trecho de México a Toluca para visitar a su madre, a su novia y para comentar con sus amigos el desarrollo político y social del estado. Sus caminatas sabatinas a ese estado le valieron el mote de “El Toluca”. Desde joven, López Mateos empezó a destacarse en actividades deportivas con las frecuentes excursiones y caminatas que organizaban un grupo de jóvenes que más adelante lo llevarían a la realización de una hazaña mayor. Teniendo dieciséis años, Adolfo se unió a un grupo de estudiantes andariegos que se hacían llamar "Club de exploradores EIME"[3] (ahora ESIME). Abanderados por el presidente Plutarco Elías Calles y portando como insignia un banderín con el nombre de México sobre los colores de la bandera guatemalteca, el de Guatemala sobre los colores de la bandera mexicana y las siglas de EIME al calce, el 20 de noviembre de 1926, los exploradores de EIME partieron a pie desde el Zócalo de la Ciudad de México hasta Guatemala, arribando setenta días después, a fines de enero de 1927, a la Ciudad de Guatemala.[3] Tras aquella proeza, a Adolfo lo apodaron “El Guatemala”. Por esa época, el joven López Mateos había llamado la atención de sus maestros por su gran talento y preparación cultural, desempeñándose como catedrático de literatura e historia en el instituto toluqueño, donde conoció a su admirado licenciado José Vasconcelos, quien al igual que Antonio Caso, representaba las corrientes humanistas que los jóvenes de esos tiempos habían tomado como modelo a seguir.

Además de consagrase como un excelente deportista, López Mateos poseía cualidades de orador. Las incidentales aventuras que tuvo López Mateos como maestro rural en Almoloya o en las brigadas educativas de alfabetización gratuita, estaban estrechamente vinculadas con su vocación de orador. El periódico El Universal creó en 1926 los famosos concursos anuales de oratoria que eran el sueño de todo estudiante de preparatoria o jurisprudencia. Éstos convocaban a los inquietos alumnos de ese tiempo educados en el Ateneo de la Juventud y en la Universidad Nacional, entre los que sobresalían Salvador Azuela, Héctor Pérez Martínez, Rafael Heliodoro Valle, Xavier Villaurrutia, Jaime Torres Bodet y Salvador Novo. En el tercer Campeonato de Oratoria del Distrito Federal, efectuado en el salón El Generalito de la Escuela Nacional Preparatoria el día 20 de mayo de 1929, reveló su vocación el joven estudiante de preparatoria de dieciocho años, Adolfo López Mateos. En el certamen tuvo que competir con varios oradores brillantes, tales como Enrique Ramírez Ramírez y Guillermo Islas Leal. Sin embargo, después de deliberar, el jurado declaró triunfante a López Mateos, quien pronunciara durante el concurso “Venimos a juzgar ahora, señores, la obra de la Revolución, pero no debemos hacerlo con el espíritu como con la palpitación del sentimiento”. El frenesí de Adolfo llegó en junio de ese mismo año, cuando participó en otro certamen de oratoria. “Su voz era robusta, su ademán expresivo. Lanzaba sus metáforas con pleno dominio. Sabía como provocar el entusiasmo del auditorio” comentaba Alejandro Gómez Arias, el mayor experto en oratoria de la época. Aunque aparentemente por la decisión arbitraria de los jueces a López Mateos se le dio el segundo lugar, sus compañeros lo pasearon en hombros. “Estaba ya preparado, fogueado, para hacer suyas las mejores causas”.

“En el amor, como en el mar, se naufraga; seré yo como un náufrago en el inmenso mar de tu amor”, le declaraba Adolfo al oído o por carta a su novia Celestina Vargas Bervera, quién se derretía al oírlo. Setenta años después recordaba lo guapo que era, las modulaciones de su voz y aquella sonrisa perfectamente preciosa, aquella carcajada de hombre limpio que tenía. En los primeros años de su vida, Adolfo López Mateos descubrió sus aficiones de la vida: la oratoria, la caminata, los amoríos; en general, la bohemia y la bonhomía. Su don de gentes le abriría camino en la política y su carácter lo llevaría a ser presidente de la República Mexicana. En 1929, López Mateos se afilió a la campaña presidencial del licenciado José Vasconcelos, donde puso sus dotes oratorias al servicio de la causa. Como otros jóvenes de su tiempo, Adolfo leyó la novela Sasha Yegulev de Andréyev y se identificó con la tragedia que se narra sobre el joven que da su vida por transformar a su patria. López Mateos formó parte del directorio estudiantil del Comité pro Vasconcelos y fue representante del Estado de México en la Convención Antirreeleccionista. Valiente y combativo, durante la campaña vasconcelista se subía a una caja de refrescos y peroraba ante los obreros: “Peligra la patria, solo Vasconcelos puede salvarla”. Cuando su amigo Germán del Campo fue asesinado por los pistoleros del PNR, López Mateos estaba a punto de experimentar el fatídico destino de Sasha Yegulev. El mismo José Vasconcelos lo reconocería años más tarde, “Desde entonces recuerdo con precisión que no se ha borrado de mi mente la cabeza vendada, la noble cabeza de un joven que en aquel momento simbolizaba la patria entera: era la cabeza de Adolfo López Mateos”. Hay quiénes aseguran que a causa de aquel fortísimo golpe que recibiera el joven futuro presidente, se le desencadenaron los frecuentes dolores de cabeza que padeció a lo largo de su vida, mismos que lo llevarían a la tumba en 1969.

Tras las elecciones del 17 de noviembre de 1929, donde resultó triunfante el ingeniero Ortiz Rubio, y después de la inmediata represión a partidarios vasconcelistas; temiendo por su vida y decepcionado por el fracaso, López Mateos partió a Guatemala, donde residió por una breve temporada. No se sabe a ciencia cierta lo que hizo en ese lugar o de qué vivió. Se afirma que trabajó como asistente para el general Jorge Ubico, presidente de Guatemala. Aparentemente, Adolfo ejerció por un tiempo el periodismo en Tapachula, Chiapas. Pasada la amarga lección que sufrió en las elecciones, López Mateos regresó a México en 1930 y se matriculó en la Escuela de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, fundada por Daniel Cosío Villegas dentro de la Facultad de Jurisprudencia. Con una brillante tesis titulada “Delitos en contra de la economía política”, Adolfo López Mateos se recibió como abogado. Empezó pronto a litigar en asuntos agrarios y campesinos en la efímera Unión de Estudiante pro Obrero y Campesino (UEPOC), cursó varias materias como "asistente provisional" de economía y se aseguraba que se recibió de abogado; sin embargo, nadie vio jamás su tesis ni asistió a su fantasmal examen profesional.

En 1941, se le elige director de educación extraescolar y estética en la SEP. Desempeñando ese cargo, asiste a una comida en el Instituto Científico y Literario, donde pronuncia un magnífico discurso que impresionó hondamente a uno de sus asistentes: Isidro Fabela. Don Isidro era el hombre fuerte del estado, por ende, gozaba de influencias. Un “dedazo” de Fabela hizo que López Mateos quedara de director de dicha institución. Tras un par de años al frente del Instituto, nuevamente por influencias de Fabela, López Mateos se convierte en candidato a la senaduría federal suplente por el Estado de México. Al ser nombrado Fabela embajador de México en la Corte Internacional de La Haya, López Mateos se enfila hacia la senaduría que deja vacante don Isidro. El destino estaba escrito. En 1946, López Mateos llega a ser Senador. Durante el desempeño de dicho cargo, Adolfo asistió a conferencias y comisiones internacionales, mostró su don como orador en la reunión de la UNESCO en el año de 1947, acudió a la junta de cancilleres en los Estados Unidos y encabezó la delegación mexicana en la reunión de ECOSOC teniendo sede en Ginebra.

Presidente de México (1958 – 1964)[editar]

Gabinete de Adolfo López Mateos
CARGO NOMBRE PERIODO
Secretario de Gobernación Gustavo Díaz Ordaz 1958–1963
Secretario de Gobernación Luis Echeverría 1963–1964
Secretario de Relaciones Exteriores Manuel Tello Barraud 1958–1964
Secretario de Defensa Nacional Agustín Olachea 1958–1964
Secretario de Marina Manuel Zermeño Araico 1958–1964
Secretario de Hacienda Antonio Ortiz Mena 1958–1964
Secretario de la Presidencia Donato Miranda Fonseca 1959–1964
Jefe de Prensa de la Presidencia Mario Ezcurdia Camacho 1959–1964
Secretario de Obras Públicas Javier Barros Sierra 1958–1964
Secretario del Patrimonio Nacional Eduardo Bustamante 1958–1964
Secretario de Industria y Comercio Raúl Salinas Lozano 1958–1964
Secretario de Agricultura y Ganadería Julián Rodríguez Adame 1958–1964
Secretaría de Recursos Hidráulicos Alfredo del Mazo Vélez 1958–1964
Secretario de Comunicaciones y Transportes Walter Cross Buchanan 1958–1964
Secretario de Educación Pública Jaime Torres Bodet 1958–1964
Secretario de Salubridad y Asistencia José Álvarez Amézquita 1958–1964
Secretario del Trabajo y Previsión Social Salomón González Blanco 1958–1964
Procurador General de la República Fernando López Arias 1958–1962
Procurador General de la República Óscar Treviño Ríos 1962–1964
Departamento del Distrito Federal Ernesto P. Uruchurtu 1958–1964

Fungió como coordinador de la campaña electoral de Adolfo Ruiz Cortines para la presidencia de la República; por lo que al triunfar, Ruiz Cortines le comisionó la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Para el 17 de noviembre de 1957, el Partido Revolucionario Institucional postuló a López Mateos como candidato a la presidencia de la República. Con 6 767 754 votos a favor, Adolfo López Mateos se convirtió en el nuevo presidente de México. La ceremonia de entrega y recepción de la banda presidencial se efectuó en el Palacio de Bellas Artes el 1 de diciembre de 1958. Durante su discurso de toma de posesión fue notoria la habilidad de orador del nuevo mandatario que pidió al pueblo mexicano que le acompañara contra las desigualdades sociales.

Política interna[editar]

En 1963 el Arnulfo Casanova trató de equilibrar los procesos electorales, para lo cual realizó una significativa reforma a la ley electoral.

Otro hecho importante fue el surgimiento de la revista Política.

López Mateos estrechó los lazos de México con la Organización de los Países No Alineados y apoyó al gobierno emanado de la revolución cubana.

En 1962, México declaró que la política de Cuba era “ajena a las aspiraciones y valores de los pueblos latinoamericanos”.

Luego de que el gobierno de López Mateos había negociado con John F. Kennedy la devolución a México de El Chamizal, el presidente de los Estados Unidos visitó la ciudad de México.

Política gubernamental[editar]

  • El movimiento ferrocarrilero

En febrero de 1959 continuaban las rebeliones y movilizaciones de los ferrocarrileros y el gobierno procedió a encarcelar a los dirigentes. Éstos, en marzo, efectuaron una huelga en el sistema ferroviario del país que se extendió a los Ferrocarriles del Pacífico y Mexicano. A finales de ese mes, los líderes fueron aprehendidos y despidieron a gran número de ferrocarrileros. Entre los detenidos estaba el secretario general del Sindicato de Ferrocarrileros: Demetrio Vallejo.

  • La represión

En abril de 1959, con el argumento de que se había alterado la paz pública, líderes obreros, estudiantiles, magisteriales y ferrocarrileros fueron recluidos en la penitenciaría de Lecumberri. Entre los delitos que se les adjudicaron estaba el de “disolución social”. El Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) y el movimiento ferrocarrilero habían sido liquidados mediante represiones de parte del Estado. Lo mismo sucedió con el antiguo líder agrario Rubén Jaramillo y su familia, quienes fueron asesinados en 1961 porque Jaramillo atacaba a la política gubernamental.

Política social[editar]

Se creó el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), que sustituyó a la Dirección General de Pensiones, para proporcionar atención médica, pensiones, jubilaciones y otros servicios a la burocracia federal.

Política económica[editar]

Con el presidente estadounidense Lyndon B. Johnson (izquierda) develando la nueva demarcación de la frontera tras la devolución del Chamizal.

El país tenía problemas económicos; entre ellos el déficit en la balanza comercial, es decir, las compras en el exterior superaban a las ventas. Por lo anterior, el 27 de septiembre de 1960 se nacionalizó la industria eléctrica y fue creado el organismo descentralizado denominado "Compañía Mexicana de Luz y Fuerza" o Compañía de Luz y Fuerza. Así, la generación de electricidad, hasta entonces controlada por empresas extranjeras como The Mexican Light and Power Co., pasó a manos del gobierno. Además, se decretó el derecho del trabajador sobre una parte de las ganancias. También se estableció que los trabajadores recibieran un aguinaldo a finales de cada año. Éste se recibiría con base en los días trabajados. Durante su mandato la economía estuvo en auge gracias al secretario de hacienda Antonio Ortiz Mena.

Política educativa y cultural[editar]

Durante su sexenio, el secretario de Educación Pública fue Jaime Torres Bodet. En ese periodo, se inauguraron el Museo Nacional de Antropología, en Chapultepec; el Museo del Virreinato en el Convento de Tepotzotlán; el Museo de la Ciudad de México, el Museo de Arte Moderno y el Museo de Ciencias Naturales. En 1959 se creó la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg), encargada de publicar los libros de texto para los alumnos de educación primaria del país.

Obras públicas[editar]

Entre otras obras públicas, se construyó el Centro Hospitalario 20 de Noviembre del ISSSTE, y unidades habitacionales como el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco o el Conjunto Habitacional Unidad Independencia en la delegación Magdalena Contreras, así mismo los cuatro primeros edificios de la unidad profesional de Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional. También se modernizaron aeropuertos, redes telefónicas, telegráficas y de comunicaciones. El ferrocarril Chihuahua-Pacífico conectó el norte del país con la costa del Pacífico. En 1962 inauguró la autopista México-Puebla que reducía el trayecto de entre 3 a 4 h (que se hacia por la antigua carretera federal) a solo 2 horas (en la nueva carretera de cuota 150D).

Política externa[editar]

El Presidente Adolfo López Mateos junto a la Primera Dama Jacqueline Kennedy y el Presidente John F. Kennedy, en la visita que este último realizó a México en 1962.

El mandatario recorrió Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Chile, Indonesia, Filipinas, Japón, India y Belice entre un sinfín de países. Además promovió al país ante el Comité Olímpico Internacional para que en la capital de la República tuvieran sede las XIX Olimpiadas, próximas a efectuarse en el año de 1968. Rompió relaciones diplomáticas con Guatemala, debido al ataque aéreo de esta nación a México.

Fallecimiento[editar]

Tiempo después de haber dejado la presidencia, López Mateos fue invitado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz para presidir el Comité Organizador de los XIX Juegos Olímpicos en la ciudad de México. Renunció al cargo ya que en 1965 le sobrevino un ataque cerebral. Sus médicos de cabecera habían atribuido los intensos dolores a un caso agudo de migraña, pero esta vez los neurólogos Patricio Beltrán Goñi y Gregorio González Mariscal corrigieron el diagnóstico: se trataba de un aneurisma cerebral.

Pidieron la presencia de su maestro, el doctor Neurocirujano William Poppen de Boston, quien operó a López Mateos en el hospital Santa Fe de la Ciudad de México el 26 de noviembre de 1965. López Mateos padecía de siete aneurismas cerebrales.

La inmovilización de su cuerpo avanzó con rapidez. Pronto perdió el habla a causa de una traqueotomía y llegó a ser necesario el uso de aparatos ortopédicos. Durante dos años vivió en estado vegetativo, por muerte cerebral y recibiendo asistencia mecánica de tipo ventilatorio. Murió a las 16:30 del lunes 22 de septiembre de 1969 en la Ciudad de México. Fue sepultado en el panteón Jardín de la Ciudad de México. Años después, el presidente Carlos Salinas de Gortari mandó exhumar sus restos para que fuese depositados en un monumento erigido en su honor en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

Referencias[editar]

  1. Aniversario del nacimiento en Atizapán de Zaragoza, de Adolfo López Mateos
  2. {guatemalteco que gobernó México|fechaacceso=06 de julio de 2009|apellido=Loaeza, Soledad}}
  3. a b Eusebio Mendoza Avila (junio de 1993). Adolfo López Mateos, Alumno Circunstancial de la ESIME y Benefactor del Politécnico. Instituto Politécnico Nacional. 

Bibliografía[editar]

  • Krauze, Enrique. El sexenio de López Mateos, Editorial Clío, México D.F. año 1999.

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Adolfo Ruiz Cortines
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
México

1958 - 1964
Sucesor:
Gustavo Díaz Ordaz
Predecesor:
Adolfo Ruiz Cortines
Candidato Presidencial del Partido Revolucionario Institucional
1957 - 1958
Sucesor:
Gustavo Díaz Ordaz
Predecesor:
Manuel Ramírez Vázquez
Secretario del Trabajo y Previsión Social de México
1952 - 1957
Sucesor:
Salomón González Blanco