Teología de la prosperidad

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La teología de prosperidad, a veces llamada evangelio de la prosperidad, es una creencia religiosa compartida por algunos cristianos, quienes sostienen que la bendición financiera y el bienestar físico son siempre la voluntad de Dios para con ellos, y que la fe, el discurso positivo y las donaciones a causas religiosas aumentarán la riqueza material propia. Está basada en interpretaciones de la Biblia que son tradición del judaísmo (con respecto a la Biblia hebrea), aunque en menor medida en el cristianismo. La teología de prosperidad ve la Biblia como un pacto entre Dios y el hombre: si las personas tienen fe en Dios, él brindará seguridad y prosperidad.

La doctrina enfatiza la importancia del empoderamiento personal y propone que es la voluntad de Dios para su pueblo que sea feliz. La expiación (reconciliación con Dios) se interpreta para incluir el alivio de la enfermedad y la pobreza, los cuales se consideran maldiciones que se pueden romper por la fe. Se cree que esto se consigue a través de donaciones monetarias, visualización y confesión positiva.

Durante el auge del movimiento conocido como Healing Revival, a fines de los años 1940 y durante la década de 1950, la teología de la prosperidad tuvo gran difusión en Estados Unidos, aunque algunos han asociado los orígenes de su teología al movimiento New Thought, que empezó en el siglo XIX. Las enseñanzas de prosperidad más tarde ocuparon un lugar prominente en el movimiento Word of Faith y el teleevangelismo de los años 1980. En las décadas de 1990 y 2000, influentes líderes del movimiento pentecostal y el movimiento carismático la adoptaron en los Estados Unidos y se ha propagado por todo el mundo. Algunas figuras prominentes en su desarrollo son E. W. Kenyon, Oral Roberts, A. A. Allen, Robert Tilton, T. L. Osborn, Joel Osteen, Creflo Dollar, Kenneth Copeland, Mike Murdock, Reverendo Ike y Kenneth Hagin.

Líderes de varias denominaciones cristianas[¿quién?] la han criticado, aun dentro de los movimientos pentecostal y carismático, pues sostienen que es irresponsable, promueve la idolatría y es contraria a la Escritura.

Bibliografía[editar]