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Libro de Malaquías

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Libro de Malaquías
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Género Libros proféticos Ver y modificar los datos en Wikidata
Idioma Hebreo bíblico Ver y modificar los datos en Wikidata
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Libro de Malaquías

El Libro de Malaquías (מַלְאָכִי, Malʾaḫi, Mál'akhî) es un libro del Antiguo Testamento en la Biblia cristiana y del Tanaj en la religión judía, y canónicamente el último libro de los Profeta menor. En la mayoría de las tradiciones cristianas, los libros proféticos forman la última sección del Antiguo Testamento, lo que convierte a Malaquías en el último libro antes del Nuevo Testamento. El libro tiene cuatro capítulos y está escrito por el profeta Malaquías. Posiblemente este no era el verdadero nombre del autor, puesto que Malaki significa 'mi mensajero', 'mi enviado' o 'mi ángel' en hebreo.

La mayoría de los estudiosos creen que el libro pasó por múltiples etapas de redacción.[1]​ La mayor parte del texto tiene su origen en el período persa; las partes más antiguas datan de c. 500 a. C.. Las modificaciones posteriores se produjeron en el periodo helenístico.[2]

Los manuscritos más antiguos que se conservan

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El libro completo de Malaquías en latín como parte del Codex Gigas, elaborado alrededor del siglo XIII

Los manuscritos hebreos más antiguos que se conservan, que contienen parte o la totalidad de este libro, se encuentran en la tradición del texto masorético, que incluye el Códice de El Cairo (895), Codex de San Petersburgo de los Profetas (916), Códice de Alepo (siglo X) y Codex Leningradensis (1008). [3]: 35–37  También se encontraron fragmentos que contienen partes de este libro entre los Manuscritos del Mar Muerto 4Q76 (150-125 a. C.) y 4Q78 (75-50 a. C.).[4][5][6]

En los últimos siglos antes de Cristo se realizó una traducción de la Biblia hebrea al griego koiné, conocida como la Septuaginta. Entre los manuscritos antiguos conservados de la versión de la Septuaginta se encuentran el Códice Vaticano (siglo IV), el Códice Sinaítico (siglo IV), el Códice Alejandrino (siglo V) y el Códice Marchaliano (siglo VI). [3]: 73–74 

El autor

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El Profeta Malaquías. Icono del primer cuarto del siglo XVII. Monasterio de Kiji, República de Carelia, Federación Rusa.

El libro de la colección de los doce profetas menores y también el último libro de la biblia hebrea se atribuye comúnmente a un profeta de nombre Malaquías. Aunque el apelativo Malaquías ha sido considerado generalmente como un nombre propio su significado es, en hebreo, 'Malakh [mensajero] mío'. Existe un debate sobre la identidad del autor del libro. En el Talmud se identifica a Malaquías con Mardoqueo y en el tárgum de Jonathan o tárgum de Jerusalén se lo identifica con Esdrás. San Jerónimo opinaba que esto último era debido al hecho de que los judíos veían a Esdrás como un intermediario entre los Profetas y la Gran Sinagoga.

La identidad del autor del Libro de Malaquías es incierta, aunque se ha sugerido que el autor podría haber sido levítico. Debido a las similitudes entre Malaquías y el énfasis de Esdras en prohibir el matrimonio con mujeres extranjeras paganas, el Talmud y ciertos Targums, como el Targum Jonathan, identifican a Esdras como el autor de Malaquías. Esta es la opinión tradicional que sostienen la mayoría de los judíos y algunos cristianos.[7][8]​ El sacerdote católico e historiador Jerónimo sugiere que esto puede deberse a que Esdras era considerado un intermediario entre los profetas y la «gran sinagoga». Según Josefo, Esdras murió y fue enterrado «de manera magnífica en Jerusalén».[9]​ Si la tradición de que Esdras escribió bajo el nombre de «Malaquías» es correcta, entonces es probable que fuera enterrado en la Tumba de los Profetas, el lugar de descanso tradicional de Malaquías, Hageo y Zacarías .

Algunos eruditos observan afinidades entre la segunda parte del libro de Zacarías, los capítulos 9 a 14, y el libro de Malaquías. En efecto, Zacarías 9, Zacarías 12 y Malaquías 1, empiezan con las palabras "Oráculo. Palabra de Yahveh". Algunos eruditos mantienen que esta colección estaba formada originalmente por tres profecías independientes y anónimas. Dos de ellas fueron añadidas al libro de Zacarías formando lo que ellos llaman el Deutero-Zacarías o Segundo Zacarías y la tercera profecía es el actual libro de Malaquías. Por tanto el libro de Malaquías sería la obra de un autor quien podía ser identificado por el título de Malaquías (Mi Mensajero).

El nombre «Malaquías» aparece en el encabezamiento de 1:1 y 3:1, aunque la mayoría considera poco probable que la palabra se refiera al mismo personaje en ambas referencias. Según los editores del Diccionario bíblico de Easton de 1897, algunos eruditos creen que el nombre «Malaquías» no es un nombre propio, sino una abreviatura de «mensajero de Yah». [10]​ Esta interpretación podría basarse en Malaquías 3:1, «He aquí, yo enviaré a “'mi mensajero”'...», si «mi mensajero» se toma literalmente como el nombre Malachi.[11]​ Por lo tanto, muchos creen que «Malachi» es un seudónimo anónimo. Otros estudiosos, incluidos los editores de la Enciclopedia Católica, sostienen que las pruebas gramaticales llevan a la conclusión de que Malaquías es un nombre, afirmando: «Sin duda nos encontramos ante una abreviatura del nombre Mál'akhîyah, es decir, Mensajero de Yah».[12]

Algunos estudiosos consideran que la autoría de Zacarías 914 y Malaquías es anónima, lo que explica su ubicación al final de los Doce profetas menores. [11]Julius Wellhausen, Abraham Kuenen y Wilhelm Gustav Hermann Nowack sostienen que Malaquías 1:1 es una adición tardía, señalando como prueba Zacarías 9:1 y Zacarías 12:1. Otra interpretación de la autoría proviene de la inscripción de la Septuaginta ὲν χειρὶ ἀγγήλου αὐτοῦ, que puede leerse como «por la mano de su mensajero» o como «por la mano de su ángel». La lectura «ángel» encontró eco entre los antiguos Padres de la Iglesia y escritores eclesiásticos. Incluso dio lugar a las «fantasías más extrañas», especialmente entre los discípulos de Orígenes. [12][13]​La actual división de los oráculos del libro de los profetas menores en doce partes presenta un paralelismo con los doce hijos de Jacob que fueron los patriarcas de las doce tribus de Israel.

Nada se sabe de la biografía del autor del libro de Malaquías aunque se ha sugerido que era un levita, lo cual es curioso teniendo en cuenta que Esdrás fue un sacerdote judío. Los libros de Zacarías y Hageo fueron escritos durante la vida de Esdrás, consultar el libro de Esdrás capítulo 5, versículo 1, lo que quizás explique las semejanzas de estilo. Aunque la teoría de que Esdrás fue el autor del libro de Malaquías es discutible, no hay ninguna otra teoría que sea dominante.

Periodo

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El Libro de Malaquías contiene algunos detalles históricos. Una pista sobre su datación reside en el hecho de que el término de la época persa para gobernador (פח) se utiliza en 1:8 para referirse al gobernador de Judá. Esto apunta a una fecha de composición postexílica (es decir, posterior al 538 a. C.), tanto por el uso de este término como porque Judá tenía un rey antes del exilio. Además, dado que el mismo versículo alude al templo reconstruido, el libro debe datar de después del 515 a. C.[14]​ El autor del Libro de Sirach, escrito a principios del siglo II a. C., aparentemente conocía a Malaquías. Debido al desarrollo de los temas en el libro de Malaquías, la mayoría de los estudiosos lo sitúan después del Libro de Hageo y el Libro de Zacarías,[15][16]​ cerca de la época en que Esdras y Nehemías[16]​ llegaron a Jerusalén en el año 445 a. C.[17]

Fecha de composición

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No hay muchos detalles históricos en el libro de Malaquías. El más importante para fecharlo está en el uso de la palabra gobernador (pehâ) en el versículo 8 del Capítulo primero: "Y cuando presentáis para el sacrificio una res ciega, ¿no está mal? Y cuando presentáis una coja o enferma, ¿no está mal? Anda, ofrécesela a tu gobernador: ¿se te pondrá contento o te acogerá con agrado?, dice Yahveh Sebaot." El Libro de Malaquías era conocido por el autor del Eclesiástico, quien menciona a los "doce profetas" en 49-10. Por estas razones y los temas del libro, la mayoría de los eruditos le asignan una fecha de composición en torno al 460 antes de Cristo, entre los libros de Ageo y Zacarías y un poco antes de que Nehemías llegara a Jerusalén en el 445 a.c 

Estructura y síntesis

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El libro se organiza en seis secciones de extensión variable, seguidas de un epílogo, y todas ellas comparten una estructura literaria común conocida como “disputa”. Este género se caracteriza por el diálogo entre Dios y su pueblo, en el que se contraponen la afirmación divina y la reacción humana. En cada parte, se expone primero una tesis que retoma principios o preceptos del Deuteronomio y que incluye una crítica dirigida al comportamiento del pueblo o de los sacerdotes. Luego aparece la respuesta del interlocutor, generalmente en forma de pregunta o de objeción, y finalmente se desarrolla la enseñanza teológica a partir de la aclaración o refutación de esa objeción. Siguiendo este modelo, el libro se puede estructurar en seis disputas principales, cada una centrada en un tema esencial de la relación entre Dios y su pueblo: el amor de Dios y la ingratitud de Israel, la pureza del culto y la fidelidad sacerdotal, la alianza matrimonial y la justicia social, la fidelidad al Señor frente al cansancio religioso, el día del juicio y la esperanza mesiánica, y la promesa de la salvación futura. El epílogo retoma y sintetiza estos temas, invitando a la conversión y a la espera confiada en la venida del Señor.[18]

  1. Amor del señor por israel (1,1-5). Dios manifiesta su amor eligiendo a Israel y protegiéndolo, en contraste con Edom, que ha sido rechazado. La elección y la fidelidad de Dios son la base de la relación con su pueblo.
  2. Los sacrificios mezquinos y otras faltas de los sacerdotes (1,6–2,9). El profeta reprende a los sacerdotes por ofrecer sacrificios indignos y por su negligencia en la enseñanza de la Ley. En este contexto, anuncia un sacrificio nuevo, puro y universal, que sustituirá al culto corrompido.
  3. Los matrimonios mixtos y los divorcios (2,10-16). Zacarías condena las uniones con extranjeras y el abandono de las esposas israelitas, prácticas que considera una traición a la Alianza y una ruptura del orden querido por Dios desde la creación.
  4. El día del señor (2,17–3,5). Se anuncia la llegada inminente del Señor a su Templo. Su venida será precedida por un mensajero y marcará un tiempo de purificación del culto y de justicia entre los hombres.
  5. Los diezmos del templo (3,6-12). El pueblo descuida los diezmos y las primicias que sostienen el culto y a los levitas, alegando la escasez de las cosechas. El profeta enseña que la pobreza es consecuencia de su mezquindad: si son generosos, Dios les colmará de bendiciones.
  6. Los justos y el día del señor (3,13-21). Algunos dudan de la justicia divina ante el éxito de los impíos. El profeta responde que Dios observa las obras de los hombres y que el día del Señor traerá alegría a los justos y castigo a los que no temen su nombre.
  7. Epílogo (3,22-24). El libro concluye exhortando a la fidelidad a la Ley de Moisés y a la espera vigilante del día del Señor, precedido por la venida de Elías, quien reconciliará a las generaciones y preparará al pueblo para la manifestación divina.[19]

Sin poseer una unidad perfecta, el libro de Malaquías presenta un desarrollo coherente. Comienza afirmando el amor de Dios por Israel y, a partir de esa verdad fundamental, denuncia las infidelidades del culto y la vida moral. Ante las dudas y quejas del pueblo, el profeta reaviva la esperanza, anunciando el juicio purificador del Señor, que será temible para los injustos, pero motivo de gozo para quienes le permanecen fieles.[20]

Objetivo

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El Libro de Malaquías fue escrito para corregir lo que el autor consideraba un comportamiento religioso y social laxo por parte de los israelitas, en particular los sacerdotes, en la Jerusalén postexílica del período postexílico. Aunque los profetas instaron al pueblo de Judá e Israel a considerar su exilio como un castigo por no haber cumplido su pacto con Dios, no pasó mucho tiempo después de que regresaran a la tierra, se construyera el Segundo Templo y se restableciera el culto adecuado, para que el compromiso del pueblo con su Dios comenzara a decaer una vez más. Fue en este contexto que el profeta, comúnmente conocido como Malaquías, pronunció su profecía.[cita requerida]

En 1:2, Malaquías describe al pueblo de Israel cuestionando el amor de Dios por ellos. Esta introducción al libro ilustra la gravedad de la situación que Malaquías aborda, al igual que el estilo dialéctico con el que Malaquías se enfrenta a su audiencia. Malaquías acusa a su audiencia de no respetar a Dios como se merece. Una forma en que se manifiesta esta falta de respeto es a través de los sacrificios de baja calidad que, según Malaquías, ofrecen los sacerdotes. Mientras que Dios exige animales «sin defecto» (Levítico 1:3, Nueva Versión Estándar Revisada), los sacerdotes, que debían «determinar si el animal era aceptable» (Mason 143), ofrecían animales ciegos, cojos y enfermos para el sacrificio porque pensaban que nadie se daría cuenta.

En 2:1, Malaquías afirma que «Yahvé Sabaoth» envía una maldición sobre los sacerdotes que no le han honrado con los sacrificios de animales adecuados: «Ahora, mirad cómo voy a paralizar vuestro brazo y arrojaros estiércol a la cara, el estiércol de vuestras solemnidades, y barreros con él. Entonces sabréis que soy yo quien os ha dado esta advertencia de mi intención de abolir mi pacto con Leví, dice Yahvé Sabaoth». En 2:10-11, Malaquías aborda el tema del divorcio. Sobre este tema, Malaquías trata el divorcio tanto como un problema social («¿Por qué, entonces, somos infieles los unos a los otros...?»), como un problema religioso («Judá... se ha casado con la hija de un dios extranjero»). A diferencia del Libro de Esdras, Malaquías insta a cada uno a permanecer fiel a la esposa de su juventud.

Malaquías también critica a su audiencia por cuestionar la justicia de Dios. Les recuerda que Dios es justo y les exhorta a ser fieles mientras esperan esa justicia. Malaquías afirma que el pueblo no ha sido fiel y no le ha dado a Dios todo lo que Dios merece. Así como los sacerdotes han estado ofreciendo sacrificios inaceptables, el pueblo ha estado descuidando ofrecer su diezmo completo a Dios.

Composición y marco histórico

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El libro de Malaquías trata directamente, y al parecer de primera mano, de los abusos en la gestión del recién restaurado Templo de Salomón. Por eso, fue escrito casi con absoluta certeza en Jerusalén.

Aunque no se conocen más datos sobre un profeta llamado Malaquías, el contenido de su libro permite situar su predicación en la época posterior al destierro de Babilonia. El Templo ya había sido reconstruido, pero el fervor inicial de la restauración había decaído. Se percibe apatía en el culto y en la observancia de la Ley, especialmente en el cumplimiento de los diezmos y en la fidelidad conyugal. El pueblo, desilusionado por la falta de prosperidad material, llega incluso a dudar del amor y la justicia de Dios, preguntándose por qué las promesas no se cumplen como esperaban. Este contexto de desánimo y tibieza religiosa coincide con la situación previa a la reforma de Esdras y Nehemías, hacia finales del siglo V a. C. Si la reconstrucción del Templo concluyó en el año 515 a. C. y la reforma religiosa se sitúa hacia el 398, los oráculos de Malaquías podrían fecharse poco antes, en el último cuarto del siglo V. En este ambiente, el profeta exhorta al pueblo a renovar su fidelidad a la Alianza y a vivir con sinceridad la Ley de Dios. Malaquías se muestra como un polemista firme, consciente de la identidad de Israel y de la soberanía del Señor sobre la historia. Su mensaje combina la denuncia de la infidelidad y la mediocridad religiosa con una promesa de esperanza: si el pueblo permanece fiel, el Señor se manifestará gloriosamente ante las naciones y hará de Israel un motivo de bendición y alabanza. Así, su palabra, a la vez exigente y alentadora, prepara el ánimo para la esperada venida del día del Señor.[21]

Enseñanza

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El libro de Malaquías aborda diversos problemas concretos —la pureza del culto, el repudio, los diezmos y el cumplimiento de la Ley— desde una visión más profunda que les da unidad y sentido. Su mensaje se fundamenta en la vigencia permanente de la Alianza establecida por Dios con los patriarcas. El Señor ama a su pueblo y permanece fiel a su compromiso, pero Israel no corresponde con la misma lealtad: descuida los mandamientos, se muestra indiferente en el culto y llega incluso a quejarse de la justicia divina. Ante esta situación, el profeta proclama que si el pueblo renueva su fidelidad a la Alianza —la de Leví, la de los padres y la del matrimonio—, Dios lo colmará de bendiciones y hará que todas las naciones reconozcan su favor. Desde esta perspectiva, el libro también ilumina el problema de la retribución. Frente al aparente éxito de los impíos, Malaquías anuncia que el día de la manifestación del Señor pondrá de manifiesto la verdad: los justos serán consolados y recompensados, mientras que los malvados serán destruidos. La justicia divina, sin embargo, no se basa en la pertenencia étnica al pueblo de Israel, sino en las obras y en el temor de Dios, que son la expresión de una Alianza viva.

Asociada a esta visión del juicio final se encuentra la esperanza mesiánica. El profeta anuncia la llegada del Señor a su Templo, precedida por la aparición de un mensajero, identificado más tarde por los evangelios con Juan el Bautista. Asimismo, Malaquías anuncia una nueva forma de culto: una oblación pura y universal que trasciende los límites del Israel histórico. Así, el mensaje del profeta se proyecta hacia el cumplimiento definitivo de las promesas divinas y hacia la instauración de un culto auténtico y universal en la era mesiánica.[22]

El Libro de Malaquía en el Nuevo Testamento

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A pesar de su brevedad, el libro de Malaquías tiene una notable presencia en el Nuevo Testamento. Algunas citas aparecen de modo incidental, como en Romanos 9,13, donde Pablo de Tarso retoma las palabras de Malaquías 1,2-3 —«amé a Jacob y odié a Esaú»— para subrayar que la elección divina antecede a los méritos humanos. Sin embargo, la mayoría de las referencias se centran en la figura del «mensajero» anunciado por el profeta, identificado con Elías y cumplido en la persona de Juan el Bautista. La creencia en el retorno de Elías antes de la venida del Señor estaba muy extendida en tiempos de Jesús y aparece reflejada en los cuatro evangelios. Jesús enseña a sus discípulos que las promesas de Malaquías se cumplen en él mismo, y que el mensajero que debía precederle es Juan el Bautista. En el evangelio de Mateo esta identificación es explícita: «Si queréis comprenderlo, él es Elías, el que va a venir». En Marcos, aunque el texto es más sutil, el evangelista cita directamente Malaquías 3,1 para explicar la misión del Bautista. Lucas, por su parte, presenta con claridad a Juan como el mensajero del Señor; en el anuncio a Zacarías, el ángel declara que irá delante del Señor «con el espíritu y el poder de Elías», para reconciliar a las familias y preparar un pueblo bien dispuesto.[23]

Otro pasaje de gran relevancia para la tradición cristiana primitiva es Malaquías 1,11, donde se anuncia una oblación pura y universal ofrecida en todo lugar. Los Padres de la Iglesia vieron en este versículo una profecía del sacrificio eucarístico, cumplimiento pleno del culto nuevo y perfecto anunciado por el profeta. De este modo, el libro de Malaquías, aunque breve, se convierte en un puente entre la profecía veterotestamentaria y su realización en el Nuevo Testamento.[24]

Interpretaciones

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Existen dos modelos de división del libro de Malaquías. En la Biblia hebrea y en la Septuaginta se divide en tres capítulos, por lo que en esta versión el capítulo 3 tiene 24 versículos. Así aparece en versiones católicas como la Biblia de Jerusalén y la Biblia Latinoamericana. La Vulgata, en cambio, lo divide en cuatro capítulos, por lo que el capítulo 3 sólo llega hasta el versículo 18 y el contenido de los versículos 19 al 24 los considera en un capítulo cuarto independiente, con los versículos del 1 al 6. Esta segunda fórmula es posible verla en versiones protestantes como la Reina-Valera.

En el cristianismo

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La versión española de la Biblia de Jerusalén proporciona los siguientes encabezados

Encabezados de La Biblia de Jerusalén
Referencia Encabezado
1:1 Título
1:2-1:5 El amor de Yahvé a Israel
1:6-2:9 Contra los sacerdotes
2:10-2:16 Matrimonios mixtos y divorcios
2:17-3:5 El Día de Yahvé
3:6-3:12 Los diezmos del Templo
3:13-3:18 Insolencia de Judá
4:1-4:3 Triunfo de los justos el Día de Yahvé

Debemos observar que la mayoría de los eruditos consideran que el libro está compuesto de seis oráculos distintos. De acuerdo a este esquema, el libro de Malaquías consiste en una serie de disputas entre Yahvé y los distintos grupos de la comunidad israelita. El libro Yahvé está justificado mientras que los que no se adhieren a la ley de Moisés son condenados.

El libro de Malaquías recoge varios temas de otros libros del Antiguo Testamento. Malaquías recurre a la historia de la rivalidad entre Jacob y Esaú y a la elección de Jacob por Yahvé contenida en el libro del Génesis 25-28. Malaquías recuerda a su audiencia que, como descendientes de Jacob, han sido y continúan siendo favorecidos por Dios como el Pueblo Elegido. En la segunda disputa Malaquías advierte a los sacerdotes que ofrecen sacrificios inaceptables recordando el Código Deuteronómico.

En la tercera disputa (relativa al divorcio y al repudio), el autor intenta probablemente que su argumento sea comprendido a dos niveles. Malaquías ataca la práctica de divorciarse de esposas judías en favor de las extranjeras (una práctica que Esdrás vehemente condenó) y alternativamente condena el hecho de que el pueblo de Israel se separara de la ley de Dios (la mujer de su juventud) para acercarse a las leyes paganas de los otros pueblos, dando a entender que era una infidelidad espiritual en el versículo 2:16, "Guardaos, pues, en vuestro espíritu". En la cuarta cuestión asegura que el juicio llegará en forma de un mensajero que es "fuego de fundidor y lejía de lavandero"(3:2), Dios se hará presente y juzgará a los hechiceros, adúlteros, los que juran en falso, los que oprimen al jornalero, a la viuda y al huérfano y los que agravian al forastero.

En la quinta cuestión amonesta a los que defraudan en el pago del diezmo y ofrece al pueblo la posibilidad de enmendar su conducta y entonces Yahvéh "abrirá las esclusas del cielo y derramará la benéfica lluvia.."

En la sexta cuestión, el pueblo de Israel manifiesta su desilusión. Malaquías les hace decir: "Es inútil servir a Dios... Más bien hemos de felicitar a los arrogantes, que aun haciendo el mal prosperan y aun tentando a Dios escapan impunes". De nuevo Malaquías hace que Dios afirme que el malvado será castigado y el justo será recompensado.

En el Apéndice, a la luz de lo que Malaquías considera un juicio inminente, exhorta a su audiencia a "Recordad la ley de mi siervo Moisés y las normas y preceptos que le di en el Horeb para todo Israel. Antes del día del Señor, Malaquías declara que Elías (quien ascendió a los Cielos en un torbellino, 2 Reyes 2:11) volverá a la Tierra para "reconciliar a los padres con los hijos, y los hijos con los padres".

A causa de su promesa mesiánica el Nuevo Testamento cita frecuentemente el libro de Malaquías. Lo que sigue es una breve comparación como es sugerida por Hill 84-88.

Citas del libro de Malaquías en el Nuevo Testamento
Malaquías Nuevo Testamento
"Y sin embargo amé a Jacob y odié a Esaú."(1:2-3) "Amé a Jacob y rechacé a Esaú." (Romanos 9:13)
"Los labios del sacerdote guardarán el saber, y la Ley se busca en su boca, pues es el mensajero de Yahve, Sebaot. Pero vosotros os habéis extraviado del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la Ley, habéis corrompido la Alianza de Leví." (2:7-8) "Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imiteis su conducta, porque dicen y no hacen" (Mateo 23:3)
"¿No tenemos todos un mismo Padre?" (2:10) "Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre," (1 Corintios 8:6)
"Voy a enviar a mi mensajero a allanar el camino delante de mí," (3:1) "He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará tu camino por delante de ti." (Mateo 11:10)
"Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino." (Marcos 1:2)
"He aquí que envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino." ( Lucas 7:27)
"¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién se tendrá en pie cuando aparezca?" (3:2) "Porque ha llegado el gran Día de su ira y ¿quién podrá sostenerse?" (Apocalipsis 6:17)
"contra los que oprimem al jornalero," (3:5) "Mirad; el salario de los obreros que segaron vuestros campos y que no habéis pagado está gritando y los gritos de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los Ejércitos" (Santiago 5:4)
"Yo Yahvé no cambio" (3:6) "Jesucristo es el mismo, ayer; hoy y por los siglos." (Hebreos 13:8)
"Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros" (3:7) "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros" (Santiago 4:8)
"Pero para vosotros, los adeptos a mi Nombre, os alumbrará un sol de justicia, con la salud de sus rayos" (3:20) "por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de lo alto" (Lucas 1:78)
"Voy a enviaros al profeta Elías antes de que llegue el Día de Yahvé" (3:23) "él es Elías el que iba a venir." (Mateo 11:14)
"Elías vino ya, pero no lo reconocieron" ((Mateo 17:12)
"Elías ha venido ya, y han hecho con él cuanto han querido" (Marcos 9:13)
"Voy a enviaros al profeta Elías antes de que llegue el Día de Yahvé", grande y terrible. Él reconciliará a los padres con los hijos y a los hijos con los padres," (3:23-24, 4:5-6) "e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías , para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y a los rebeldes a la prudencia de los justos." (Lucas 1:17)

Aunque muchos cristianos entienden que las profecías sobre Elías, citadas de Malaquías, son atribuidas a la figura del hombre de preparó el camino al ministerio de Jesús y quien lo bautizó, Juan Bautista, la mayoría de los judíos esperan la venida del profeta Elías.

Creencias mormonas sobre Malaquías y Elías

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La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, cuyos miembros son conocidos popularmente por el apelativo de mormones, enseña que el profeta Elías se apareció a José Smith, fundador de esa iglesia, el 3 de abril de 1836, la Pascua de ese año, cumpliéndose así la profecía (3:1) de Malaquías.

Referencias

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  • Robert L. Alden, Malachi, The Expositor's Bible Commentary, VII:702.
  • El recogimiento del Israel disperso, Élder Russell M. Nelson, Del Quórum de los Doce Apóstoles. [1]
  1. Kessler, Rainer. 2011. Maleachi. pp. 59–61. «Herders theologischer Kommentar zum Alten Testament», Friburgo, Alemania: Herder.
  2. Schart, Aaron (2021). Julia M. O'Brien, ed. The Oxford Handbook of the Minor Prophets. Oxford University Press. pp. 540 -542. ISBN 978-0-19-067320-8. doi:10.1093/oxfordhb/9780190673208.013.32. «La mayoría de los comentaristas consideran que el libro de Malaquías es el resultado de múltiples actividades de redacción (véase O'Brien 1990, 51-57; Kessler 2011, 59-61)... En resumen, es probable que la capa más antigua del libro date de alrededor del año 500. La mayor parte del texto tiene su origen en el periodo aqueménida. En general, los persas aplicaron una política de unificación pacífica y armoniosa de las naciones bajo el dominio persa. El escrito de Malaquías parece aceptar el dominio persa. Kessler (2011) fecha la forma final del escrito de Malaquías más tarde, en el siglo IV. Sin embargo, los reflejos de la helenización tras Alejandro Magno son escasos. Noetzel considera la influencia ptolemaica para la idea de que el «sol de justicia» trae la curación (2015). El apéndice en 4:5-6 [Heb. 3:23-24], que se refiere a un profundo conflicto generacional, resuena con las tensiones entre aquellos que se abrieron a la helenización y aquellos que la rechazaron estrictamente. Eclesiástico 49:10 menciona a los «doce profetas» alrededor del 180 a. C., probablemente presuponiendo el Libro de los Doce Profetas como un rollo. En ese momento, el libro de Malaquías debía de estar casi terminado.» 
  3. a b Würthwein, Ernst (1995). The Text of the Old Testament. Grand Rapids, Michigan: Wm. B. Eerdmans. ISBN 0-8028-0788-7. Consultado el 26 de enero de 2019. 
  4. Ulrich, Eugene, ed. (2010). The Biblical Qumran Scrolls: Transcriptions and Textual Variants. Brill. pp. 623-624. 
  5. Rollos del Mar Muerto – Malaquías.
  6. Fitzmyer, Joseph A. (2008). A Guide to the Dead Sea Scrolls and Related Literature. Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company. p. 38. ISBN 9780802862419. 
  7. «Megillah 15a, el Talmud de William Davidson (Koren – Steinsaltz)». 
  8. Introducción al Targum arameo de Jonatán ben Uzziel sobre el profeta Malaquías (Profetas menores); Josué ben Karha (Meguilá 15a)
  9. Antigüedades judías, libro XI, capítulo 5, párrafo 5
  10. “”Malachi“” en el Easton's Bible Dictionary
  11. a b Eissfeldt, Otto (1965). The Old Testament: An Introduction. Oxford: Basil Blackwell. p. 440. 
  12. a b A. VAN HOONACKER, «Malachias» (enlace roto disponible en http://oce.catholic.com/index.php?title=Malachias este archivo)., “'The Original Catholic Encyclopedia”', consultado el 12 de febrero de 2011.
  13. Prefacios a los Comentarios sobre los Profetas Menores., Jerónimo, 406: «Orígenes y sus seguidores creen que (según su nombre) era un ángel. Pero rechazamos por completo esta opinión, para no vernos obligados a aceptar la doctrina de la caída de las almas del cielo».
  14. LaSor, William Sanford; Hubbard, David Allan; Bush, Frederic William; Allen, Leslie C. (3 de septiembre de 1996). Old Testament Survey: The Message, Form, and Background of the Old Testament. Wm. B. Eerdmans Publishing. p. 415. ISBN 9780802837882. 
  15. «Haggai, Zacarías y Malaquías: De vuelta a la tierra | My Jewish Learning». My Jewish Learning (en inglés estadounidense). Consultado el 10 de mayo de 2018. 
  16. a b «Malaquías | התנך». www.hatanakh.com (en inglés). Consultado el 10 de mayo de 2018. 
  17. Cheyne, T. K. (1899). «The Times of Nehemiah and Ezra». The Biblical World 14 (4): 238-250. JSTOR 3137145. doi:10.1086/472543. 
  18. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 4340. EUNSA Ediciones
  19. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 4341. EUNSA Ediciones
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  22. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 4343. EUNSA Ediciones
  23. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 4343-44. EUNSA Ediciones
  24. Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 4344. EUNSA Ediciones