Terry Fox

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Terry Fox
TerryFoxToronto19800712.JPG
Terry Fox en julio de 1980, durante su Maratón de la Esperanza.
Nombre Terrance Stanley Fox
Nacimiento 28 de julio de 1958
Winnipeg (Canadá)
Fallecimiento 28 de junio de 1981 (22 años)
New Westminster (Canadá)
Causa de muerte Osteosarcoma metastásico
Nacionalidad Bandera de Canadá Canadiense
Alma máter Universidad Simon Frasier
Conocido por Maratón de la Esperanza
Título Companion de la Orden de Canadá
Sitio web
http://www.terryfox.org/

Terrance Stanley «Terry» Fox (28 de julio de 195828 de junio de 1981) fue un deportista y un activista humanitarista canadiense en pro de la investigación del cáncer.

Fox fue jugador de baloncesto en la escuela secundaria de Port Coquitlam (Columbia Británica), y posteriormente en la Universidad Simon Fraser. Aunque le amputaron la pierna derecha en 1977 al serle diagnosticado osteosarcoma,[1] pudo correr con una pierna ortopédica. También se dedicó al baloncesto en silla de ruedas en Vancouver, y ganó tres campeonatos nacionales de dicha disciplina.[2] A finales de 1979 comenzó a preparar una carrera que denominó Maratón de la Esperanza con la que quería atravesar el territorio canadiense para recaudar dinero y destinar las ganancias a la investigación del cáncer. Su objetivo era obtener por lo menos un dólar canadiense por cada uno de los veinticuatro millones de habitantes de su país.[3] [4] En abril del año siguiente comenzó su carrera, en San Juan de Terranova,[4] en el extremo oriental del país, y a partir de entonces corrió diariamente la distancia equivalente a un maratón completo —42,195 km—.[5] [6] Para cuando llegó a Ontario se había convertido en un personaje popular en todo Canadá[7] y aparecía en actos públicos junto con empresarios, atletas y políticos para recaudar fondos. Sin embargo, debido a que el cáncer se extendió a sus pulmones, tuvo que dar fin al Maratón de la Esperanza en Thunder Bay,[8] en la zona occidental de Ontario, después de un periplo de 143 días en los que recorrió 5373 kilómetros (3339 millas).[9] Si bien esperaba poder vencer al cáncer y completar el recorrido una vez recuperado, no pudo hacerlo ya que falleció nueve meses después.[1] [10]

Su hazaña atrajo la atención mundial y dejó un legado que persiste desde entonces.[11] Uno de los elementos más significativos que lo componen es la Carrera Terry Fox, celebrada anualmente desde 1981 en más de sesenta países y en la que participan millones de personas.[12] Se trata de la mayor carrera de un día en todo el mundo destinada a la recaudación de fondos para la investigación del cáncer.[13] Hasta 2009, la carrera había recaudado 461,2 millones de dólares canadienses.[14] [15] Fox fue la persona más joven en ingresar en el más elevado de los tres rangos que componen la Orden de Canadá.[16] En 1980 obtuvo el premio Lou Marsh al atleta más destacado de Canadá[17] y también se le distinguió como el «Canada's Newsmaker of the Year» —la personalidad con mayor influencia en la prensa canadiense— tanto en 1980 como en 1981.[18] [19] En su honor, se han construido varios monumentos, y se ha dado su nombre a edificios, parques y carreteras. Se lo considera un héroe nacional en Canadá.[20]

Índice

Primeros años y manifestación de su enfermedad [editar]

Terry Fox nació el 28 de julio de 1958 en Winnipeg, capital de Manitoba (en las praderas del oeste de Canadá). Sus padres fueron Rolland «Rolly» Fox, guardagujas del Canadian National Railway, y Betty Fox,[21] ama de casa durante la infancia de sus hijos (posteriormente encontró trabajo como dependienta en una papelería).[22] Terry fue el segundo de cuatro hermanos: Fred —el mayor—, Darrell y Judith, la única mujer.[1] En 1966, cansados de los duros inviernos de las praderas,[22] su familia se mudó a Surrey, una localidad del área metropolitana de Vancouver (Columbia Británica), y dos años después se asentaron en la cercana localidad de Port Coquitlam,[1] en la orilla opuesta del río Fraser. Sus padres estaban entregados a su familia, en especial su madre, que era sobreprotectora con sus hijos. Gracias a ella, Terry desarrolló una tenaz dedicación a cualquier tarea en la que se involucrara.[23] Según declaraciones de su padre, Terry era extremadamente competitivo y odiaba tanto perder que perseveraba en la actividad en la que no hubiera obtenido el resultado esperado hasta tener por fin éxito.[24]

Siendo niño, fue un atleta entusiasta y practicaba fútbol, rugby y béisbol.[25] Sin embargo, su pasión era el baloncesto. Cuando estaba en octavo grado, aunque sólo medía metro y medio de alto y no era un buen jugador, quiso formar su propio equipo escolar. Sin embargo, su maestro de educación física y entrenador de baloncesto en la Mary Hill Junior High School consideró que Fox podía desempeñarse mejor como corredor de fondo, por lo que lo animó para que se inscribiera en atletismo. Aunque el joven Fox no estaba interesado en las carreras de campo traviesa, aceptó hacerlo ya que respetaba a su entrenador, y quería complacerle.[26] Mientras tanto, en baloncesto, aunque fue el último suplente de su equipo, jugando apenas un minuto en toda la temporada de octavo grado, decicó el verano a entrenar para mejorar su juego. En el noveno grado consiguió convertirse en jugador regular del equipo y logró formar parte del quinteto titular durante el grado siguiente.[27] En el duodécimo grado, junto con su mejor amigo Doug Alward, ganó el premio de «atleta del año» de su escuela secundaria.[1]

Aunque al principio no tenía claro si quería asistir a la universidad, su madre le persuadió de que se matriculara en la Universidad Simon Fraser, una universidad pública situada en el área metropolitana de Vancouver, donde estudió quinesiología para luego poder convertirse en maestro de educación física.[28] Hizo después una prueba para formar parte del equipo universitario junior de baloncesto y sobresalió, incluso frente a jugadores más talentosos que él, debido a su determinación.[1]

El 12 de noviembre de 1976, mientras conducía de vuelta a su casa en Port Coquitlam, Fox se distrajo al mirar un puente en construcción y chocó contra la parte trasera de una camioneta. A pesar de que su automóvil quedó inservible, solamente se hirió su rodilla derecha. Al mes siguiente, volvió a sentir dolor pero lo ignoró durante el resto de la temporada de baloncesto.[29] En marzo del año siguiente, el dolor se había intensificado por lo que acudió finalmente al Royal Columbian Hospital (situado en New Westminster, junto a Vancouver), donde los doctores le diagnosticaron osteosarcoma, una variante de cáncer que surge por lo regular cerca de las rodillas.[1] Fox creyó que el accidente automovilístico había debilitado su rodilla, dejándola vulnerable al cáncer, aunque sus doctores le explicaron que no había tal relación.[30] El tratamiento sería agresivo: para detener el avance de la enfermedad tendrían que amputarle la pierna quince centímetros por encima de la rodilla, y someterle a un largo tratamiento de quimioterapia. El equipo médico le explicó también que gracias a los avances médicos experimentados en los años anteriores tenía una probabilidad de 50% de sobrevivir. Lo que impresionó al joven Fox fue que dos años antes la tasa de supervivencia era de apenas un 15%. Este hecho le convenció de la importancia de la investigación del cáncer.[31]

Con ayuda de una pierna artificial, Fox pudo caminar a las tres semanas de la amputación.[1] Poco después fue capaz incluso de jugar al pitch and putt con su padre.[32] Los doctores estaban impresionados por la actitud positiva del joven, y coincidieron en que eso había contribuido a su rápida recuperación.[33] Se sometió a dieciséis meses de quimioterapia en las instalaciones de la British Columbia Cancer Control Agency, período que el propio Fox describió como «difícil» dado que veía como otros pacientes con cáncer sufrían y morían a causa de la enfermedad.[34] Cuando terminó su tratamiento, Fox había adquirido un nuevo propósito para su vida. Sentía que le debía su vida a los avances médicos y quería vivir de forma que alentara a otros a ser valientes.[35]

En el verano de 1977 Rick Hansen, que trabajaba con la Asociación del Deporte en Silla de Ruedas de Canadá, invitó a Fox a incorporarse a su equipo de baloncesto en silla de ruedas.[2] Aunque para entonces se sometía aún a quimioterapia, la energía del joven impresionó a Hansen.[1] Menos de dos meses después de aprender a jugar esa variante de baloncesto, Fox se integró en el equipo que participaría en el campeonato nacional, que se celebraba ese año en Edmonton.[36] Fox ganaría tres campeonatos nacionales con su equipo,[1] y la Asociación de Baloncesto en Silla de Ruedas de América del Norte lo catalogó como un all-star en 1980.[37]

Maratón de la Esperanza [editar]

La noche previa a la cirugía, Fox leyó un artículo sobre Dick Traum, el primer amputado en completar el Maratón de Nueva York,[1] que le había traído el entrenador de su equipo de baloncesto. Este texto lo inspiró a tal grado que comenzó un programa de entrenamiento de catorce meses, diciéndole a su familia que él mismo pensaba competir en un maratón.[21] En realidad, Fox había ideado un plan más amplio. Como fruto de su experiencia hospitalaria, Fox se sentía enfadado por la poca cantidad de dinero destinada a la investigación del cáncer, por lo que planeó correr a lo largo de todo Canadá, con la esperanza de acrecentar la conciencia social sobre el cáncer, un propósito que para entonces solo había revelado a su amigo Douglas Alward.[38]

Su protésico le construyó una prótesis utilizando un pogo saltarín equipado con un amortiguador.[1] Debido al uso de dicha prótesis, corría de una forma inusual ya que tenía que saltar dos veces sobre su pierna izquierda —la amputada era la derecha— a cada paso que daba con la pierna artificial, ya que esta necesitaba un tiempo extra para volver a su posición inicial tras cada paso.[39] El entrenamiento le resultaba doloroso debido a que la presión adicional que ejercía, tanto en su pierna izquierda como en su muñón, le provocaba hematomas, ampollas y dolor intenso. También se percató de que aproximadamente después de veinte minutos de carrera traspasaba el umbral del dolor y podía correr sin tanta dificultad.[40]

En agosto de 1979, acompañado por su amigo Doug, compitió en un maratón en Prince George (Columbia Británica). Terminó en último lugar, diez minutos por detrás de su competidor más cercano, pero su esfuerzo mereció los aplausos y lágrimas de los demás participantes.[1] Tras el maratón, le reveló a su familia el plan que había mantenido en secreto.[41] Para su enfado, su madre rechazó inicialmente el proyecto, aunque finalmente apoyó sus intenciones (según relató posteriormente: «[Terry] me dijo "creí que serías una de las primeras personas en creer en mí". Y no lo fui. Fui la primera persona que lo decepcionó»).[42] Al principio, esperaba recaudar un millón de dólares canadienses,[42] luego diez millones, y al final estaba seguro de que lograría el equivalente a un dólar por cada uno de los veinticuatro millones de habitantes de Canadá en esa época.[3] [4]

Preparación [editar]

El 15 de octubre de 1979, Fox envió una carta a la Sociedad Canadiense del Cáncer en la que anunciaba su objetivo y solicitaba financiamiento. Proclamaba que «conquistaría» su invalidez. También prometió que completaría la carrera, incluso aunque tuviera que «arrastrarse cada una de las millas». Para explicar la razón por la que quería recaudar dinero para la investigación, describió su experiencia personal en el tratamiento del cáncer:

Rápidamente me di cuenta de que [el tratamiento] sólo sería la mitad de mi misión, porque durante los dieciséis meses de dura prueba, tanto física como emocional, de la quimioterapia, me hice bruscamente consciente de los sentimientos que rodeaban y atravesaban la clínica de cáncer. Estaban los rostros con sonrisas valientes, y los que habían dejado de sonreir. Estaban los sentimientos de negación esperanzada y los de desesperación. Mi misión no sería egoísta. No podía irme de ahí sabiendo que esos rostros y sentimientos seguirían existiendo, aún cuando yo estuviera libre de mi cáncer. En algún lugar el dolor debía cesar... y estaba determinado a ir hasta el límite por esta causa.[43]

Fox no prometió que sus esfuerzos lograsen el hallazgo de una cura para el cáncer, pero concluyó su carta con el siguiente enunciado: «Necesitamos vuestra ayuda. Las personas que se encuentran en las clínicas para el cáncer en todo el mundo necesitan a gente que crea en los milagros. No soy un soñador, y no digo que con esto iniciaré algún tipo de respuesta o cura definitivas para el cáncer. Pero creo en los milagros. Tengo que hacerlo».[43] La Sociedad del Cáncer se mostró escéptica acerca de su compromiso, pero aceptó apoyar a Fox una vez que consiguiera patrocinadores, y pidió que obtuviera un certificado médico de un cardíologo, en donde se estableciera que era apto físicamente para embarcarse en la carrera. Como resultado del examen médico, le diagnosticaron hipertrofia ventricular izquierda —un corazón dilatado—, una dolencia asociada comúnmente con los atletas. Si bien los médicos advirtieron a Fox de los riesgos potenciales a los que se enfrentaba, no consideraron que su estado fuese un motivo para preocuparse. Los doctores apoyaron su participación en la carrera una vez que Fox prometió que se detendría inmediatamente si comenzaba a sentir cualquier problema cardíaco.[44]

Distintas empresas recibieron una segunda carta de Fox en busca de donaciones para un vehículo, calzado deportivo, así como para cubrir otros gastos relacionados con el Maratón.[45] Fox envió algunas cartas más en las que pedía subvenciones para adquirir una pierna artificial diseñada para correr. En ellas, mientras que mostraba su agradecimiento por seguir con vida tras su tratamiento con cáncer, comentaba «recuerdo haberme prometido a mí mismo que, si seguía con vida, encararía personalmente este nuevo desafío [de conseguir fondos para la investigación del cáncer] para demostrarme que soy digno de estar vivo, algo que muchas personas dan por sentado».[45] Ford donó una autocaravana,[23] Imperial Oil aportó el combustible, y finalmente Adidas le proporcionó el calzado.[46] Fox rechazó los ofrecimientos de cualquier compañía que le pidiera que anunciase sus productos, y rehusó recibir donaciones que tuvieran condicionamientos, ya que insistía en que nadie debía obtener ganancias por su carrera.[23]

Viaje a través de Canadá [editar]

Mapa de la región oriental de Canadá, donde se muestra el camino que siguió Fox en su maratón, desde San Juan, en la costa este, hacia el oeste.

El Maratón comenzó el 12 de abril de 1980, luego de que el joven mojase su pierna protésica en el Océano Atlántico, cerca de San Juan, en Terranova, y llenara dos botellas grandes con agua del mar. Pretendía quedarse con una de ellas de recuerdo, y verter el contenido de la otra en el Océano Pacífico una vez completado su viaje, en Victoria (Columbia Británica).[4] Su amigo Doug lo apoyó en su reto, encargándose de conducir la autocaravana y de preparar las comidas.[46]

En los primeros días, Fox se enfrentó a temporales de viento, fuertes lluvias, e incluso a una tormenta de nieve.[21] Además, se desalentó un tanto al ver la pobre recepción que tenía su carrera, situación que cambió al llegar a Port aux Basques (Terranova), donde los diez mil habitantes de la ciudad donaron en total diez mil dólares canadienses.[46] A lo largo del recorrido Fox expresó frecuentemente su enojo y frustración con quienes pensaba que obstaculizaban la carrera, entre ellos el propio Doug, con quien discutía constantemente. Para cuando arribaron a Nueva Escocia, casi no se hablaban, por lo que los padres de Terry volaron a Halifax para conseguir su reconciliación. Para asegurar que los conflictos no se reproducirían, uno de los hermanos de Fox, Darrell —que tenía diecisiete años—, se integró en el equipo como mediador.[42] El 10 de junio, Terry abandonó las provincias marítimas canadienses y entró en Quebec. Allí se encontró con dificultades adicionales debido a que nadie en el grupo sabía hablar francés (estuvo cinco días sin ducharse porque no sabían cómo preguntar por un sitio donde hacerlo),[47] en tanto que los conductores le ignoraban, obligándole con frecuencia a salir de la carretera mientras corría.[48] El 22 de junio llegó a Montreal, tras recorrer una tercera parte de los 8 000 kilómetros (4 971 mi) previstos, con doscientos mil dólares recaudados hasta entonces.[39] Aproximadamente en ese período, la iniciativa de Fox atrajo la atención de Isadore Sharp, fundador y director ejecutivo de la cadena hotelera Four Seasons Hotels and Resorts, que había perdido a un hijo, en 1978, víctima de melanoma, apenas un año después de que se le diagnosticara el cáncer a Fox.[22] Este se mostró intrigado por la historia de un joven con solo una pierna «que intentaba hacer lo imposible» al correr a través de todo el país, y le ofreció comida y alojamiento en los hoteles de su propiedad que se hallaran en la ruta del Maratón. También se comprometió a donar dos dólares por cada milla recorrida, como donación, y persuadió a cerca de mil empresas para que hicieran lo mismo.[22] El apoyo de Sharp fue crucial para que Fox decidiera continuar con la carrera. La Sociedad Canadiense del Cáncer lo convenció de que si llegaba a Ottawa en el Día de Canadá —1 de julio—, conseguiría un mayor número de donaciones, por lo que Fox decidió permanecer en Montreal unos cuantos días más.[48]

Monumento conmemorativo en la Milla 0, en San Juan de Terranova.

El último sábado de junio Fox entró en Ontario por el pueblo de Hawkesbury, donde lo recibieron una banda musical y miles de habitantes alineados en las aceras animándolo a su paso. Además, la Policía Provincial de Ontario lo escoltó a través de toda la provincia.[7] A pesar del calor sofocante de ese verano, continuó corriendo 26 millas (42 km) por día.[47] A su llegada a Ottawa, lo recibieron el gobernador general Ed Schreyer y el primer ministro Pierre Trudeau, y fue invitado de honor en numerosos eventos deportivos en la ciudad.[7] Ante dieciséis mil hinchas, realizó el saque de honor de la Canadian Football League (la liga nacional de fútbol canadiense), con el público puesto en pie ovacionándolo. El diario de Fox reflejó la emoción creciente que sentía en cada arribo que realizaba, al empezar a darse cuenta de que los canadienses estaban profundamente conmovidos por su esfuerzo.[49]

Una multitud de diez mil personas lo recibió en Toronto, donde recibió un homenaje en la plaza Nathan Phillips Square. Mientras corría hacia la plaza, varias personas se unieron a él, entre ellas Darryl Sittler, estrella de la National Hockey League (la liga nacional de hockey sobre hielo), que regaló a Fox su playera del partido de las estrellas de 1980. La Sociedad del Cáncer calculó que, solamente en ese día, se recaudaron cien mil dólares.[1] A su paso por la región sur de Ontario, Bobby Orr, jugador de hockey de las décadas de 1960 y 1970, distinguido como miembro del Salón de la Fama del Hockey canadiense, acudió a su encuentro y le entregó un cheque de veinticinco mil dólares en nombre de la compañía de alimentación Planters Peanuts. Fox consideró que su encuentro con Orr fue el momento más importante de su viaje.[1]

Todos parecen haber renunciado a la esperanza de intentarlo. Yo no lo he hecho. No es fácil y no es como se supone que debiera ser, pero estoy logrando algo. ¿Cuántas personas renuncian a mucho para hacer algo bueno? Estoy seguro de que hubiésemos hallado una cura para el cáncer hace veinte años si en verdad lo hubiésemos intentado.
—Discurso de Fox en las afueras de Ottawa.[24]

Conforme la popularidad de Fox crecía, la Sociedad del Cáncer programaba más eventos y discursos.[50] Sin importar cuánto se desviara de su recorrido, Fox intentó cumplir con todas las solicitudes que, a su juicio, pudieran ayudar a recolectar dinero.[51] No obstante, se enfureció ante lo que consideraba una excesiva intromisión de los medios de comunicación en su vida privada, como cuando el Toronto Star publicó que había tenido una cita.[52] Fox empezó a sentirse inseguro sobre si podía confiar en la prensa cuando comenzaron a publicar artículos negativos sobre él, entre ellos uno del Globe and Mail, donde lo retrataban como un «hermano tirano» que maltrataba verbalmente a Darrell, y afirmaba que corría por el rencor que sentía hacia un doctor que no lo había diagnosticado bien en su momento. Fox se refirió a estas acusaciones como «basura».[53]

Las exigencias físicas de correr diariamente un maratón comenzaron a cobrarse un precio en el cuerpo de Fox. Después de los días de descanso que se tomó en Montreal, a petición de la Sociedad del Cáncer, decidió no tomar más, ni siquiera en el día de su vigésimo segundo cumpleaños.[5] Con frecuencia sentía dolores en las espinillas y se le inflamaba la rodilla. Desarrolló quistes en el muñón y experimentó mareos.[54] En un momento determinado, empezó a sufrir un dolor muscular en el tobillo, que no remitió. Si bien temía una fractura por sobrecarga, corrió tres días más antes de buscar atención médica. Para su alivio, le diagnosticaron tendinitis, la cual era tratable con analgésicos.[55] Rechazó acudir a revisiones médicas rutinarias,[56] y le restó importancia a las advertencias sobre un futuro deterioro de su salud.[53]

A pesar de su notable capacidad de recuperación física,[57] a finales de agosto comenzó a comprobar que se sentía exhausto antes de comenzar sus carreras diarias.[58] El 1 de septiembre, en las afueras de Thunder Bay, en la orilla noroeste del lago Superior, se vio obligado a detener su marcha poco después de pasar por un ataque intenso de tos, acompañado de fuertes dolores en el pecho. Al no saber qué hacer al respecto, optó por seguir su recorrido mientras desde los arcenes de la autopista una multitud lo alentaba con gritos a su paso.[8] Unas cuantas millas después, debido a la dificultad que sentía para respirar y al dolor en el pecho, que no disminuía, le pidió a Doug que lo llevara a un hospital. Inmediatamente temió que su trayecto hubiese terminado.[59] Al día siguiente, al borde de las lágrimas, y junto a sus padres, que habían llegado a Thunder Bay en cuanto supieron lo ocurrido, Fox ofreció una conferencia de prensa en la que anunció que su cáncer había vuelto y se había extendido a sus pulmones. Tuvo que concluir su maratón después de 143 días y 5 373 kilómetros (3 339 mi) recorridos.[9] Fox volvió a su casa, para comenzar de nuevo el tratamiento en el Royal Columbian Hospital. A pesar de que el jugador de hockey sobre hielo Darryl Sittler y su equipo, los Maple Leafs, se ofrecieron a terminar la carrera por él, Fox rehusó, manifestando su deseo de terminar él mismo el recorrido.[1]

Respuesta nacional [editar]

Estatua de Terry Fox en Ottawa.

En el momento en que Fox abandonó el maratón había recaudado un total de 1,7 millones de dólares canadienses. Ante la reaparición de su cáncer, se dio cuenta de que el país estaba a punto de ver las consecuencias de la enfermedad, así que esperaba que este hecho despertara una mayor generosidad.[60] Una semana después de que su carrera finalizara, la cadena televisiva CTV Television Network organizó un teletón para apoyar a Fox y a la Sociedad del Cáncer.[61] Con el apoyo de celebridades tanto canadienses como internacionales, el programa, de cinco horas de duración, logró recaudar diez millones y medio de dólares adicionales.[1] Entre las donaciones hubo un millón entregado por el gobierno de Ontario —a manera de dotación a la Ontario Cancer Treatment and Research Foundation— y otro del de Columbia Británica —con el propósito de crear un nuevo instituto de investigación en honor a Fox—.[62] Los donativos siguieron recibiéndose a lo largo del invierno y, para abril del año siguiente, la cantidad había ascendido a más de veintitrés millones de dólares.[63]

Simpatizantes y seguidores de la causa en todo el mundo inundaron a Fox de cartas y muestras de apoyo. En un momento dado, llegó a recibir más correo que el resto de Port Coquitlam.[64] Tal llegó a ser su fama que una carta dirigida simplemente a «Terry Fox, Canadá» fue entregada sin problemas.[65] En septiembre de 1980, Fox ingresó en la Orden de Canadá con rango de companion (el mayor tras los de soberano y canciller, rangos natos ocupados por el monarca de Canadá y el gobernador general), en una ceremonia especial. Se convirtió en la persona más joven que había recibido dicha distinción hasta entonces.[16] [66] El teniente gobernador de la Columbia Británica lo distinguió el mes siguiente con la Orden de Dogwood, la máxima distinción de la provincia.[67] Igualmente el Salón de la Fama de los Deportes de Canadá llevó a cabo una exposición permanente sobre su gesta,[68] mientras que se le concedía el premio Lou Marsh reconociéndole como el atleta más destacado del país en 1980.[17] Igualmente, se lo distinguió como el «Newsmaker of the Year» de Canadá en 1980 —esto es, la figura con más influencia en la prensa canadiense—. El diario Ottawa Citizen describió la reacción nacional al maratón como «una de las efusiones de emoción y de generosidad más poderosas en la historia de Canadá».[18]

Muerte [editar]

En los meses siguientes, Fox fue sometido a varios tratamientos de quimioterapia, pero el cáncer continuó extendiéndose.[10] A medida que su salud se deterioraba, los canadienses esperaban algún milagro y el papa Juan Pablo II envió un telegrama diciendo que rezaba por su salud.[69] Los médicos probaron entonces con tratamientos experimentales con interferón, aunque su efectividad contra el sarcoma osteogénico era desconocida.[70] Fox sufrió una reacción adversa al primer tratamiento,[71] pero aun así prosiguió con el programa después de un período de descanso.[72]

El 19 de junio de 1981 ingresó de nuevo en el Royal Columbian Hospital, con congestión del pecho, la cual degeneró en neumonía.[73] Cayó en un coma, y murió el 28 de junio las 4:35 a.m. PDT, con su familia presente a su lado.[74] [75] El gobierno de Canadá ordenó izar todas las banderas en el país a media asta, un honor sin precedentes usualmente reservado a políticos u hombres de estado ilustres.[76] En un discurso ante la Cámara de los Comunes, el primer ministro Trudeau dijo: «ocurre muy rara vez en la vida de una nación que el espíritu valiente de alguien une a toda la gente en la celebración de su vida y en el duelo por su muerte... No lo veo como alguien que haya sido vencido por la desgracia, sino como alguien que nos inspiró con el ejemplo del triunfo del espíritu humano sobre la adversidad».[77]

Su funeral, al cual asistieron cuarenta familiares y doscientos invitados,[77] se transmitió en cadena nacional. Cientos de comunidades en todo Canadá oficiaron también funerales,[78] entre ellos uno en la Colina del Parlamento, en Ottawa.[79] Los canadienses abrumaron las oficinas de la Sociedad del Cáncer con nuevas donaciones.[80]

Legado [editar]

Participantes de la carrera Terry Fox 2007, en Milán (Italia).

Fox sigue siendo un personaje prominente de la cultura popular canadiense. De acuerdo con el escritor Douglas Coupland, su determinación unió a Canadá. Canadienses de cualquier origen y condición social le brindaron su apoyo en el Maratón de la Esperanza, y su recuerdo es motivo de orgullo en todo el país.[11] En una encuesta realizada en el país en 1999, resultó elegido el héroe más grande de Canadá.[81] En 2004 los televidentes de The Greatest Canadian, de la cadena Canadian Broadcasting Corporation, le eligieron el segundo «canadiense más grande», sólo por detrás del político y estadista Tommy Douglas.[82] La condición heroica de Fox le ha sido atribuido a su imagen como una persona común que intentó una proeza notable e inspiradora.[83] [84] También se ha argumentado que su grandeza se deriva de la visión audaz que tenía, así como de la determinada búsqueda de su meta y su habilidad para superar obstáculos, como su falta de experiencia o la soledad que implicó su travesía por Canadá.[83] [85] La actriz y artista canadiense Sook-Yin Lee, que defendía la candidatura de Fox en The Greatest Canadian, lo comparó con un héroe de la Antigüedad griega, Filípides, el corredor que anunció el desenlace de la batalla de Maratón antes de morir. Además, afirmó que Fox «personifica los valores más queridos por la sociedad canadiense: compasión, entrega y perseverancia», y destacó la yuxtaposición entre su popularidad, surgida por la imagen inolvidable que creó en su vida, y el rechazo a cualquier parafernalia asociada a tal fama.[86] Al igual que muchos otros símbolos canadienses, Fox es un héroe no convencional, «admirado pero no perfecto».[87] Una necrológica publicada en el Canadian Family Physician enfatizó en su humanidad y señaló que su enojo —al ser diagnosticado con cáncer, al leer artículos negativos publicados por la prensa, o el expresado contra aquellos que él consideraba que invadían su independencia— era un factor que evitaba su «canonización», y que esto hacía que sus logros estuvieran al alcance de todos.[83]

Actitudes respecto a la discapacidad [editar]

Fox mostró una voluntad de hierro en relación con situación física: rehusó considerarse un discapacitado,[88] y no permitía que nadie mostrara compasión por él. En una ocasión dijo, en una estación radiofónica de Toronto, que sentía que la vida era más «gratificante y retadora» desde que había perdido su pierna.[83] Su hazaña ayudó a redefinir las opiniones de Canadá respecto a la discapacidad y a la inclusión de los discapacitados en la sociedad,[89] [90] además de generar una mayor atención hacia las personas discapacitadas,[90] [91] e influir en las actitudes de estas últimas, mostrándoles la discapacidad de una forma más positiva.[90] El atleta paralímpico Rick Hansen comentó que la carrera retó a la sociedad a enfocarse en las capacidades, en vez de en las discapacidades. «Lo que era visto como una limitación, se convirtió en una gran oportunidad. Las personas discapacitadas comenzaron a ver las cosas de una forma diferente. Comenzaron a sentir mucho orgullo», escribió al respecto Hansen.[92]

Por otra parte, se han alzado críticas contra la narrativa establecida en torno a Fox, que ilustraría el modo en que los medios de comunicación se centran en estereotipos de los éxitos heroicos y extraordinarios de personas con discapacidad, ignorando logros más mundanos.[93] [94] El actor Alan Toy comentó: «ciertamente recaudó dinero para la investigación del cáncer, y mostró la capacidad humana para lograr un objetivo. Pero a muchos discapacitados se les hace sentir como fracasados si no han hecho algo extraordinario. Podrían ser banqueros o trabajadores de fábricas, prueba suficiente de que son útiles para la sociedad. ¿Tenemos que ser 'súper discapacitados' para ser válidos? Y si no lo somos, ¿entonces somos inválidos?».[93] La idealización de de Fox por los medios de comunicación también ha sido objeto de críticas por enfatizar una aproximación individualista a la enfermedad y a la discapacidad, en donde el cuerpo es una máquina que debe dominarse, contrario al modelo social en la discapacidad, donde las actitudes y obstáculos sociales para la inclusión desempeñan un rol prominente para determinar quién es discapacitado y quién no.[95] [96]

Carrera Terry Fox [editar]

Una de las primeras personas que apoyó a Fox fue Isadore Sharp, fundador de la cadena hotelera Four Seasons Hotels and Resorts, que había perdido a un hijo también a causa del cáncer. Sharp ofreció alojamiento en sus hoteles a Fox y a sus acompañantes,[1] además de donar diez mil dólares y alentar a otras 999 empresas a realizar lo mismo.[97] Propuso también una carrera anual con el nombre de Fox para recaudar fondos. Este aceptó, aunque insistió en que las carreras no debían ser competitivas: no habría ganadores ni perdedores, y los participantes podrían optar entre correr, caminar o realizar su recorrido a bordo de un medio de transporte.[98] Sin embargo, inicialmente Sharp encontró oposición al proyecto. La Sociedad del Cáncer temía que una carrera otoñal disminuyera sus campañas tradicionales llevadas a cabo en abril, mientras que otras entidades caritativas creían que otro evento recaudador de fondos haría que recaudaran menos en sus propias causas.[99] A pesar de ello, Sharp insistió y el 13 de septiembre de 1981 organizó, junto con su cadena hotelera y la familia Fox, la primera Carrera Terry Fox.[98]

Más de trescientas mil personas participaron en la primera edición, y la recaudación total ascendió a 3,5 millones de dólares canadienses.[97] Para la segunda edición de la carrera, celebrada el 19 de septiembre de 1982, se invitó a participar a todas las escuelas del país.[100] Desde entonces, la participación escolar ha continuado, lo cual ha llevado a establecer una carrera separada, el «Día Nacional de Carrera Escolar Terry Fox».[101] Las carreras, que recaudaron más de veinte millones de dólares canadienses en sus primeras seis ediciones,[99] pasaron a ser un evento internacional en 1999, con la participación de más de un millón de personas en sesenta países, recaudando quince millones de dólares canadienses solamente ese año.[12] Para el 25.º aniversario de la Carrera Terry Fox, más de tres millones de individuos se daban cita anualmente. Fuera de Canadá, es la edición cubana la segunda más extensa después de la original.[102] Las donaciones de la Fundación Terry Fox, encargada de organizar las carreras, han ayudado a que los científicos canadienses realicen numerosos avances en la investigación del cáncer.[103] Fuera de Canadá, son organizaciones locales las que canalizan los fondos hacia los proyectos de investigación contra el cáncer.[102]

La Carrera Terry Fox es la mayor del mundo en recaudación de fondos en un solo día para la investigación del cáncer,[13] y había logrado recaudar 461,2 millones de dólares canadienses desde su creación.[14] [15] Las próximas carreras en sus ediciones de 2013-2016 se llevarán a cabo a mediados del mes de septiembre correspondiente.[104]

Honores [editar]

Monumento conmemorativo erigido en las afueras de Thunder Bay junto a la Carretera Transcanadiense, cerca del sitio donde Fox tuvo que abandonar su Maratón de la Esperanza.

Existe una gran cantidad de monumentos conmemorativos erigidos en Canadá en honor de Fox. Entre ellos se incluyen:[20]

  • aproximadamente treinta y dos carreteras y calles, entre ellas Terry Fox Courage Highway (la Autopista del Coraje de Terry Fox) cerca de Thunder Bay, y próxima al lugar donde Fox finalizó su carrera. Allí se erigió una estatua de Terry Fox de gran tamaño a manera de monumento;[105]
  • catorce escuelas, entre ellas una escuela de enseñanza primaria ubicada en un suburbio de Montreal que tomó el nombre de Terry Fox poco después de su muerte,[106] y la escuela secundaria de Port Coquitlam, de la cual se graduó Terry, que pasó a llamarse Terry Fox Secondary School el 18 de enero de 1986;[107]
  • otros catorce edificios, entre ellos varios centros atléticos y el Instituto de Investigación Terry Fox en Vancouver;
  • siete estatuas, entre ellas el Monumento Terry Fox, en Ottawa, que constituyó el origen de La Senda de los Héroes (The Path of Heroes), una iniciativa del gobierno federal canadiense que busca honrar a las personas que se han distinguido en sus aportaciones al país;[108]
  • nueve senderos de entrenamiento físico;
  • una montaña que no tenía nombre en las Rocosas Canadienses, en el Selwyn Range, el gobierno de Columbia Británica dio la denominación Monte Terry Fox.[109] El área situada alrededor del monte es un parque provincial conocido como Mount Terry Fox Provincial Park;
  • el rompehielos de la Guardia Costera de Canadá CCGS Terry Fox, puesto en servicio en 1983;[110]
  • una serie de esculturas de bronce de Fox erigidas en 2011 en el exterior del estadio BC Place en el centro de Vancouver. Fueron diseñadas por el escritor canadiense Douglas Coupland y muestran a Fox corriendo hacia el Océano Pacífico;[111]

Poco después de su muerte, Fox fue elegido «Newsmaker of the Year» de 1981,[19] y el Correo de Canadá anunció la producción de una serie de estampillas conmemorativas ese año (lo cual fue notable porque el Correo canadiense mantenía una política de no homenajear con estampillas a ninguna persona hasta pasados al menos diez años de su muerte).[112]

El músico británico Rod Stewart se conmovió a tal grado por el Maratón de la Esperanza que escribió y dedicó a Fox la canción «Never Give Up on a Dream», que forma parte del álbum Tonight I'm Yours (1981). Además, dio a su gira de 1981-82 el nombre Terry Fox Tour.[113] El Salón de la Fama Terry Fox se creó en 1994 en Toronto con el propósito de reconocer a quienes hayan hecho contribuciones extraordinarias para la mejora de la calidad de vida de los discapacitados.[108] [114] En Vancouver se estableció el centro de investigación Terry Fox Laboratory para realizar nvestigaciones avanzadas sobre las causas y potenciales curas para el cáncer.

Con motivo del 25.º aniversario del Maratón de la Esperanza, la Real Casa de la Moneda Canadiense acuñó una moneda especial de dólar en 2005, la cual se convirtió en su primera moneda en circulación en mostrar a un canadiense.[115]

En 2008, Terry Fox fue designado Personaje Histórico Nacional de Canadá, un reconocimiento otorgado por el Gobierno de Canadá a aquellas personas que se considera han tenido un papel de relevancia nacional en la historia de Canadá. Las razones para otorgar este reconocimiento fueron su estatus como "icono imperecedero", sus virtudes personales y el modo en el que el Maratón de la Esperanza había cautivado al país y resonado profundamente entre los canadienses.[116]

Su madre, Betty Fox, fue una de las ocho personas que portó la bandera olímpica en el Estadio BC Place en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010 celebrados en Vancouver.[117] En dicho evento se concedió el premio Terry Fox a aquellos atletas olímpicos que personificaron las cualidades de Fox de determinación y humildad frente a la adversidad.[118] Los Juegos Paralímpicos, celebrados un mes después, rindieron tributo a Fox durante la ceremonia de apertura. Los padres de Fox, Betty y Rolly, portaron la antorcha olímpica en la entrada al estadio.[119]

Películas [editar]

La historia de Fox inspiró la película biográfica The Terry Fox Story, producida por HBO y exhibida en televisión en los Estados Unidos y también en cines en Canadá.[120] Protagonizada por el actor amputado Eric Fryer y por Robert Duvall, se convirtió en la primera película hecha exclusivamente para la televisión de paga.[121] La crítica fue generalmente positiva.[120] La familia de Fox no se mostró totalmente conforme con el resultado, criticándola por cómo describió el temperamento de Terry.[122] La película obtuvo ocho nominaciones en los premios Genie, de las cuales ganó en cinco categorías, entre ellas «Mejor película» y «Mejor actor».[123]

Terry, otra producción cinematográfica, se estrenó en 2005 y contó con la producción de CTV Television Network. Su trama se enfoca en el Maratón de la Esperanza, con Shawn Ashmore como Terry Fox. Debido a que Ashmore no está amputado, se utilizó edición digital para mostrar una prótesis en lugar de su pierna real. A diferencia de The Terry Fox Story, esta cinta sí contó con la aprobación de la familia de Fox, al mostrar una actitud más positiva.[122] Steve Nash, jugador canadiense de la NBA, que se mostró inspirado por Fox cuando era niño, dirigió un documental en 2010 titulado Into the Wind, que se transmitió en ESPN como parte de su serie 30 for 30.[124] [125]

Steve Fonyo y Rick Hansen [editar]

Terry Fox no fue el primero en intentar correr a través de Canadá. En 1974, Mark Kent cruzó el país para recaudar fondos para el equipo canadiense que iba a participar en los Juegos Olímpicos de Verano de 1976.[21] [126] En vida, Fox rehusó que cualquier otra persona completara el Maratón de la Esperanza, pues prometió que él mismo lo haría una vez que se recuperara.[98] Steve Fonyo, un joven de dieciocho años de edad que sufrió del mismo tipo de cáncer y que también había sido amputado de una pierna, intentó la hazaña de Fox en 1984. Dio a su intento el nombre de «Journey for Lives» —«Viaje para las vidas»—.[127] Después de partir de San Juan de Terranova el 31 de marzo, Fonyo llegó a finales de noviembre al lugar en donde Fox tuvo que renunciar a su maratón,[128] y completó su carrera el 29 de mayo de 1985.[129] El Journey for Lives logró recaudar más de trece millones de dólares canadienses para la investigación del cáncer.[130]

El atleta paralímpico canadiense Rick Hansen, que había reclutado a Fox para jugar en su equipo de baloncesto en silla de ruedas en 1977, también se inspiró en el Maratón de la Esperanza.[131] Habiendo considerado circunnavegar el planeta en su silla de ruedas en 1974, comenzó el «Man in Motion World Tour» —«Gira Mundial Hombre en Movimiento»— «en 1985 con el objetivo de recaudar diez millones de dólares canadienses para el tratamiento de lesiones de la médula espinal.[132] Al igual que Fonyo, Hansen se detuvo en el sitio donde Fox terminó su maratón para honrarlo.[105] Hansen completó su gira mundial en mayo de 1987, tras 792 días y 40 073 kilómetros (24 900 mi) recorridos.[133] Viajó por treinta y cuatro países y recaudó más de veintiséis millones de dólares canadienses.[134]

Referencias [editar]

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Enlaces externos [editar]