Teoría del poblamiento temprano

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Vista general de la cueva de Pedra Furada, en Brasil. Aquí se han encontrado restos humanos fechados en 32.000 adp.[1]

La teoría del poblamiento temprano, o teoría preclovis, es en realidad una serie de estudios y hallazgos arqueológicos, lingüísticos y genéticos relativamente recientes, que cuestionan la clásica teoría del poblamiento tardío del continente americano basada en la cultura clovis, y han generado un sonoro debate internacional sobre el tema.

En rigor no se trata de una teoría, pues los científicos involucrados no tienen una posición común sobre el origen del hombre en América, ni sus resultados parecen conducir linealmente a una respuesta coincidente. Pero todos ellos tienen en común el hecho de que son incompatibles con la fecha más antigua propuesta por la teoría del poblamiento tardío (clovis): entre 12.000 y 14.000 años adp.

Teoría del poblamiento tardío (clovis)[editar]

La teoría clásica sobre el poblamiento de América, sostiene que aproximadamente hace 13.000 años adp un pequeño grupo de seres humanos procedente de Siberia había ingresado al continente americano por el Puente de Beringia hacia Alaska en el período de la era de hielo, y después marcharon hacia el sur a través de un corredor libre de hielo al este de las Montañas Rocosas, el valle del río Mackenzie, en la zona oeste de la actual Canadá, a medida que el glaciar retrocedía, para constituir la cultura clovis, en el actual territorio de Nuevo México (Estados Unidos), de la cual a su vez descienden todas las demás culturas originarias americanas. La base de la teoría del poblamiento tardío son los yacimientos arqueológicos excavados desde la década de 1930 que constituyen la bien estudiada cultura clovis y su llamativo diseño de las puntas de lanza (punta clovis).

Cultura clovis[editar]

Hasta los recientes hallazgos que cuestionan la teoría del poblamiento tardío, era inusual que los arqueólogos cavaran más hondo en búsqueda de señales humanas. Puede considerarse que fue Alex Krieger el precursor de la teoría del poblamiento temprano, al proponer desde 1956 y documentar en 1964 un "estadio prepuntas de proyectil" (American Falls, Valsequillos, Muaco) anterior al "estadio paleoindio" (Clovis, Folsom, Sandía). La cultura clovis (también cultura llano) fue considerada a mediados del siglo XX como la más antigua cultura indígena en América, con una antigüedad de 13.500 años, en los últimos años de la última glaciación (era de hielo). Los descubrimientos sobre esta cultura sostuvieron durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX, lo que se conoce como el Consenso Clovis, fundamento de la teoría del poblamiento tardío del continente americano. A partir de las dos últimas décadas del siglo XX, nuevas investigaciones científicas cuestionaron las conclusiones del Consenso Clovis, sosteniendo la existencia de culturas paleoamericanas mucho más antiguas.

Teoría del poblamiento temprano y los análisis genéticos[editar]

El análisis genético no podría descartar la llegada de otros posibles grupos humanos más antiguos que no presenten descendientes masculinos actuales; ya que el homo sapiens habría aparecido entre 200.000 a 150.000 años.[2] Sin embargo el poblamiento de América por estos grupos más antiguos en fechas anteriores a 70.000 años debería ser realmente improbable; ya que sólo en el oeste de Asia se han encontrado fósiles más antiguos a la fecha genéticamente limitante de 70.000 años fuera de África. (Estos restos son atribuibles a tempranos homo sapiens y presentan una antigüedad de 90.000 años, pero su relación con los humanos modernos aún es discutida).[3] Igualmente un desplazamiento directo de África a América de estos grupos se cree que sería técnicamente imposible de acuerdo al nivel de desarrollo cultural actualmente conocido de estos grupos humanos que existieron en África y por las condiciones climáticas a las cuales aún no se había adaptado.

Cromosoma "Y", Amerindio[editar]

Aunque como exponen los genetistas argentinos Néstor Bianchi y Verónica Martínez, «los análisis de herencia uniparental en comunidades indígenas sudamericanas evidenciaron que cerca del 90% de los amerindios actuales derivan de un único linaje paterno fundador que colonizó América desde Asia a través de Beringia hace unos 22.000 años»[4] y estos resultados concuerdan con la teoría «Out-of-Beringia» (fuera de Beringia) propuesta por Bonatto y Salzano (1997); es importante resaltar que se encuentran otros linajes paternos entre los amerindios, pero casi exclusivamente en Norteamérica, por lo que no son compatibles con el poblamiento temprano del continente.

El haplogrupo Q3 es absolutamente dominante. Otros haplogrupos aparentemente más antiguos, como el haplogrupo P, F y DE, han sido encontrados en algunas etnias; sin embargo fuentes más recientes creen que lo más probable es que estos linajes sean producto del mestizaje luego de la colonización europea.

ADN mitocondrial[editar]

Los estudios genéticos sobre el ADN mitocondrial (ADNmt) sobre la actual población de indígenas americanos han mostrado consistentemente similitudes entre los indígenas americanos y las recientes poblaciones de Asia y Siberia.[5] La antigüedad de las variantes americanas de los haplogrupos A, C y D ha sido estimada entre los 35.000 y 20.000 años antes del presente.[6] Para el haplogrupo B algunos estudios obtienen cifras menores, por lo que se ha propuesto la hipótesis de migraciones diferenciadas.

La distribución de los haplotipos A, B, C y D en las Américas no es uniforme.[7] En el sur de Sudamérica predominan C y D, por lo que varios expertos sostienen la hipótesis de que eran los característicos de las primeras migraciones. En cambio B es muy común al noroccidente de Suramérica, Centroamérica y el suroccidente de Norteamérica, lo que sugiere una migración diferenciada por la costa del Pacífico. El haplotipo A parece ser el último en arribar a América, mayoritario entre los esquimales y na-dene, se encuentra en toda Norteamérica y Centroamérica y en el norte de Suramérica, hasta la Amazonia, donde es minoritario y donde en cambio, D alcanza frecuencias altas. D está casi ausente en Centroamérica y sólo es frecuente en la parte norte de Norteamérica, la Amazonia y especialmente en el sur de Sudamérica, lo que sugiere que fue portado por las primeras migraciones y por la última (esquimal), pero no por migraciones antiguas con predominio de B ni por otras intermedias con predominio de A.

Haplogrupo X[editar]

Una reciente investigación genética reveló que los actuales indígenas norteamericanos además presentaban un linaje mitocondrial llamado «haplogrupo X», que podría indicar un origen europeo.[8] [5] Para este linaje, el análisis del ADN mitocondrial indica la posible llegada de una población a costas orientales de Norteamérica hace alrededor de 15.000 años.[9] Este análisis da fundamento a la teoría del antropólogo estadounidense Bruce Bradley y el arqueólogo del Smithsonian Institute, Dennis Stanford, que plantearon en 1999 la existencia de una remota inmigración europea a América, además de las migraciones asiáticas y que se basa en las similitudes entre la industria lítica solutrense, y la cultura clovis.[10]

Sin embargo Miroslava V. Derenko e Ilia A. Zakharov señalan que el hallazgo del haplogrupo X en pobladores de las montañas de Altai al sur de Siberia, no puede explicarse a partir de presencia europea reciente y el estudio de las secuencias de ADN muestra que la variante X de Altai es muy antigua y concuerda con la predominancia en la región de los otros cuatro haplotipos característicos de los nativos americanos (A, B, C y D). La separación de la variante de X americana se produjo en el paleolítico y no procede de ninguna de las variantes europeas conocidas, sino que se relaciona con una encontrada en Irán.

Casos preclovis[editar]

Actualmente existen una cantidad de importantes sitios arqueológicos en los que científicos de todo el mundo están generando hallazgos y presentando posibles pruebas que resultan incompatibles con la teoría del poblamiento tardío (clovis); las cuales evidenciarían un poblamiento temprano del continente americano. Sin embargo, estás fechas pre-Clovis propuestas estan aún lejos de ser reconocidos por gran parte de la comunidad científica; principalmente debido a críticas en los métodos o procedimientos de datación, por lo que se mantiene la controversia.[11] Así aunque hay fechas más antiguas propuestas, actualmente la fecha pre-Clovis más antigua reconocida es la de 14.800 años adp en el yacimiento de Monte Verde II, en Chile.

Los más destacados son los siguientes:

Topper[editar]

Pedra Furada[editar]

  • Ubicación: al este de Piauí, Brasil.
  • Antigüedad humana postulada: entre 32.000 y 60.000 años adp.
  • Arqueología: Instrumentos de piedra como cuchillos y raspadores.
  • Fósiles humanos: un cráneo incompleto y 29 dientes, en sedimentos que, según el método de termoluminiscencia, datan de hace 14.100 años y según el método de luminiscencia óptica, de hace 24.000 años.[12]
  • Científicos: Niède Guidon, Guaciara dos Santos
  • Observaciones: Las principales críticas sostienen que los instrumentos de piedra encontrados pudieron tener un origen geológico natural.

Cuenca del Valsequillo[editar]

  • Ubicación: cuenca del río Valsequillo, en Puebla (México).
  • Restos: Huellas humanas sobre ceniza volcánica
  • Antigüedad humana postulada: 40.000 años adp.
  • Científicos: Silvia Gonzalez[13] [14] [15]
  • Observaciones: Dataciones más recientes afirman que la antigüedad de la roca volcánica es de 600.000 años a 1,3 millones de años, descartando la presencia de seres humanos en esta época.[16]

Monte Verde[editar]

  • Ubicación: sudoeste de Puerto Montt, Chile.
  • Antigüedad humana detectada: 14.800 años adp en Monte Verde II;[17]
  • Antigüedad humana postulada: 33.000 años adp en Monte Verde I.
  • Científicos: Tom Dillehay, Mario Pino
  • Observaciones: es el sitio preclovis más reconocido en la actualidad (2006). En 1997 visitó Monte Verde una delegación de los más importantes investigadores del mundo, entre los que se encontraba Calbot Vance Haynes, el más importante defensor de la teoría del poblamiento tardío. La delegación concluyó que Monte Verde I es real. Por su antigüedad, su ubicación en el otro extremo del continente, y la ausencia de similitudes con la cultura clovis, el reconocimiento de Monte Verde significó el fin del Consenso Clovis.

Meadowcroft Rockshelter[editar]

  • Ubicación: 58 kilómetros al sudeste de Pittsburgh, Estados Unidos.
  • Antigüedad humana postulada: 15.000 años adp y posiblemente hasta 19.000 años adp.
  • Científicos: James M. Adovasio
  • Observaciones: Para algunos especialistas es el poblamiento preclovis más antiguo de América del Norte. Las fechas son aún objeto de controvesia.

Cavernas de Tulum[editar]

  • Ubicación: sistema de cuevas sumergidas y ríos subterráneos en la zona de Tulum, estado de Quintana Roo, península de Yucatán, México.
  • Antigüedad humana detectada: 14.500 años adp.
  • Científicos: Carmen Rojas Sandoval, Arturo González, Alejandro Terrazas, Martha Benavente.
  • Observaciones: el esqueleto más antiguo, fechado por C14, fue encontrado en la cueva de Naharon, a 368 metros de la entrada y 22,6 m de profundidad; correspondía a una mujer, de 1,41 m de estatura. Al momento de su muerte pudo haber tenido entre 20 y 30 años de edad y pesado 53 kg. Otros dos esqueletos encontrados en otras cuevas, tienen entre 12.000 y 10.000 años.[18]

Taima Taima[editar]

  • Ubicación: 20 kilómetros al este de Coro, en el estado Falcón (Venezuela).
  • Antigüedad humana detectada: 14.000 años.
  • Científicos: Josep María Cruxent, Alan Bryan, Rodolfo Casamiquela, Ruth Gruhn y Claudio Ochsenius.
  • Observaciones: señala antiguo poblamiento preclovis en América del Sur.

Piedra Museo[editar]

Mujer del Peñón[editar]

Paisley Caves[editar]

  • Ubicación: Paisley Five Mile Point Caves, Oregon
  • Antigüedad humana detectada: 12.300 años adp
  • Científicos: M. Thomas P. Gilbert, Dennis L. Jenkins, Anders Götherstrom, Nuria Naveran, Juan J. Sanchez, Michael Hofreiter, Philip Francis Thomsen, Jonas Binladen, Thomas F. G. Higham, Robert M. Yohe, Robert Parr, Linda Scott Cummings, Eske Willerslev.
  • Observaciones: Se encontraron coprolitos de origen humano que datan de 12.300 años 14C AP. Fue recuperado ADN mitocondrial humano de los coprolitos, correspondiente a los haplogrupos A2 y B2 propios de los nativos americanos. Las fechas estimadas para los los coprolitos son aproximadamente mil años anteriores a las fechas actualmente aceptadas para el complejo de clovis.[20]

Lagoa Santa[editar]

  • Ubicación: Estado de Minas Gerais (Brasil).
  • Antigüedad humana detectada: 12.000 años adp
  • Científicos: Peter Wilhelm Lund (1843), F. Lacerda y R. Peixoto (1876), Sören Hansen (1888), Annette Laming-Emperaire (1970), Walter Neves (1999).
  • Observaciones: en Lapa Vermelha se encontraron los huesos humanos más antiguos fechados en las Américas (11.400 años adp para el cráneo Luzía).[21] Los cráneos se caracterizan por acusada dolicocefalia y otros rasgos que recuerdan a los melanesios y a los habitantes del sureste de Asia.

Las Vegas[editar]

  • Ubicación: Península de Santa Elena, Ecuador.
  • Antigüedad humana detectada: 10.000 años adp.
  • Científicos: Karen Stother, Donald Latharp.
  • Observaciones: En el sitio denominado Las Vegas se encontró una necrópolis con aproximadamente 200 enterramientos humanos, entre primarios y secundarios. De todos, el más famoso es el conocido como "Los Amantes de Sumpa", una pareja hombre-mujer que fue enterrada en posición de abrazo. Unas enormes piedras fueron colocadas en la tumba como símbolo de protección contra los malos espíritus, así como también se descubrió algunos esqueletos cuyos huesos fueron pintados con el pigmento extraído del mineral llamado ocre. También en este sitio los arqueólogos encontraron restos de fitolitos de maíz y de cultivo de calabaza datados en 7.000 a.C. Practicaron la horticultura y complementaron su dieta con los recursos de los manglares que en ese entonces rodeaban el golfo de Guayaquil.

Otros sitios tempranos[editar]

Sitios posteriores[editar]

Implicaciones[editar]

La teoría del poblamiento temprano parece probada actualmente por muy diversos datos empíricos y significa un cuestionamiento definitivo, tanto a la hipótesis de la migración única fundadora de los pueblos amerindios, como a la idea según la cual la entrada de poblaciones humanas al continente se produjo únicamente después del año 14.000 adp.

La ruta[editar]

Si las migraciones paleoamericanas fueron todas por el paso de Bering ¿cómo es posible que los fechados del sur sean más antiguos que los del norte? La respuesta en la que se trabaja actualmente es una posible migración circumpacífica norte-sur, formulada por Bryan (1978) y Fladmark (1979), que aclará el por qué los mayores fechados (Monte Verde, 13 000; Lagoa Santa, 12 000; Cuenca de México, 12 700) son tan antiguos, y rechaza definitivamente de la hipótesis «Clovis the First» (‘clovis los primeros’) sin necesidad de negar la dirección mayoritariamente aceptada. Los primeros paleoamericanos pudieron haber salido de puntos como las islas Aleutianas o la península de Chukotka o, aún más al sur, como la península de Kamchatka, durante la transición pleistoceno-holocénica, circunnavegando la costa pacífica de América desde el norte, y para luego llegar al continente en una o varias entradas sucesivas, aprovechando accidentes naturales situados en latitudes ya libres de barreras de hielo, como la cuenca de México (dando sentido de existencia a los enigmáticos paleoamericanos de Baja California), lo que explicarían los fechados paleoamericanos mayores de 12.000 años. De ahí pudieron haberse desplazado hacia el norte y noreste y hacia el sur, originando las poblaciones cazadoras-recolectoras suramericanas.

Otras hipótesis, como la existencia durante la última glaciación de un «corredor libre de hielo»,[24] la llegada a América atravesando el Pacífico desde Melanesia[25] o desde Australia por el borde de los hielos de la Antártida,[26] o desde Europa y Groenlandia bordeando el Atlántico,[27] no pueden ser descartadas, pero de todos modos, por el momento, la ruta circumpacífica parece la hipótesis más probable para explicar el poblamiento temprano.

La fecha[editar]

La fecha de deshielo al finalizar la última glaciación, es de 14.000 años antes del presente, que se fijaba como tope para el comienzo de la dispersión amerindia desde Alaska. Ahora la antigüedad prevista para la primera migración paleoamericana ascendería por lo menos a 15.000 años (Hubbe et al., 2003) hasta 25.000 e inclusive 40.000 años antes del presente.[5]

Estudios lingüísticos[editar]

Greenberg[28] formuló la hipótesis de los tres troncos lingüísticos en la América precolombina: esquimal, nadené y amerindio, correspondientes con tres grandes migraciones. Esta hipótesis puede conciliarse con la teoría del poblamiento tardío: la migración amerindia habría sido la primera y sería testimoniada por la cultura de Clovis. Sin embargo no ha podido probarse el origen único de todas las lenguas amerindias y aunque se han agrupado con seguridad varias familias, otras parecen muy divergentes y provenir de separaciones anteriores a la llegada de la especie humana a América. Las investigaciones actuales exploran las afinidades estructurales profundas entre idiomas indo-americanos e idiomas asiáticos. Desenredar la historia lingüística del nuevo mundo, plantea un sistema de problemas altamente complejo que estará bajo investigación durante los años por venir.[5]

Argumentos multidisciplinarios[editar]

La evidencia arqueológica muestra que los paleoamericanos eran física y culturalmente diferentes de los amerindios. Debe rescatarse la diferenciación que diversos autores, aún basándose en un criterio tipológico, realizan entre un componente no mongoloide, de cráneo dolicoide, similar al de los tasmanianos, australianos, melanesios o sudafricanos, y un tipo mongolizado, de estatura media y braquicéfalo, porque pueden constituir una base para la diferenciación propuesta actualmente de dos componentes poblacionales (paleoamericano y amerindio)[29]

La ruta costera de migración está ganando cada vez más aceptación, como vía complementaria del puente entre Siberia y Alaska. La evidencia que emerge sugiere que gente con botes se movió a lo largo de la costa pacífica en Alaska y el noroccidente del Canadá hasta Perú y a Chile desde hace 12.500 años y quizás mucho antes. Investigaciones arqueológicas en Australia, Melanesia, y Japón indican que los botes estaban en uso allí en época tan lejana como hace 25.000 a 40.000 años. Las rutas de mar habrían proporcionado recursos alimenticios abundantes y tal vez un movimiento más fácil y rápido que las rutas terrestres. Muchas áreas costeras estuvieron libres de hielo en este tiempo. Sin embargo, muchos sitios costeros potenciales están ahora sumergidos lo cual hace la investigación difícil.[5]

El estudio de los haplogrupos del ADN mitocondrial y del cromosoma Y, en Siberia y Asia central, ha permitido hacerse una imagen de las migraciones interasiáticas que precedieron a la salida hacia América. La ausencia en Siberia del haplotipo B de ADNmt y su presencia en América, refuerza la hipótesis de migraciones circumpacíficas. Los haplotipos A y X tienen un origen común en la región del Caspio, mientras que C originario de Asia central y D de Asia oriental, tienen antepasados comunes en el sur de Asia y su paso conjunto y exclusivo a América durante una eventual primera migración, permitiría explicar las características físicas de los cráneos más antiguos. A, C y D confluyen hoy en Siberia. En Asia central están todos los haplotipos de ADNmt que se encuentran en América, por lo cual se piensa que esta región fue el crisol de las migraciones hacia América.

En cuanto a los haplotipos del cromosoma Y, la presenecia frecuente del haplotipo P entre los yanomami de la Amazonia y los ket del río Yenisei (en Siberia) y su registro en porcentajes menores en otros pueblos indígenas de América y entre pueblos asiáticos o el hecho de que cerca del 25% de los chukchi de Siberia registren el haplotipo Q3 mayoritario entre los amerindios, un porcentaje mayor que entre los esquimales (14%), no solamente refuerza los datos sobre el origen de los primeros americanos, sino las hipótesis sobre rutas, migraciones diferenciadas y posibles flujos de regreso a Asia.

En resumen, los científicos conjugan evidencia arqueológica, genética, morfológica y lingüística al determinar quiénes eran los primeros americanos, cuando llegaron a América y qué sucedió posteriormente. Los nuevos descubrimientos en un campo de estudio pueden causar reinterpretaciones de la evidencia no solamente del mismo campo sino también de otros campos. No hay duda en que los descubrimientos y análisis futuros verterán más luz en el cuadro cambiante de la prehistoria del mundo.[5]

Científicos que defienden la teoría del poblamiento temprano[editar]

  • Tom Dillehay: Monte Verde
  • Mario Pino: Monte Verde
  • James Adovasio: Meadowcroft Rockshelter
  • Laura Miotti: Piedra Museo
  • Albert Goodyear: Topper
  • Niède Guidon: Pedra Furada
  • Guaciara dos Santos: Pedra Furada
  • José María Cruxent: Taima Taima
  • Gonzalo Correal: El Abra
  • Walter Alves Neves: Lapa Vermelha

Referencias[editar]

  1. Guidon, Niède y G. Delibrias. 1986 "Carbon-14 dates point to man in the Americas 32 000 years ago"; Nature 321: 769-771.
  2. Robert Sanders (2003): «160,000-year-old fossilized skulls uncovered in Ethiopia are oldest anatomically modern humans», UC Berkeley: 11 de junio de 2003
  3. Chris Brown: «The battle over the emergence of modern humans in Eurasia», en New Archaeology, 2002.
  4. Néstor Oscar Bianchi y Verónica Lucrecia Martínez Marignac: «Aporte de la genética y antropología molecular a los derechos de los indígenas argentinos por la posesión de tierras», en Genética y derechos de los indígenas. Buenos Aires: Prodiversitas
  5. a b c d e f Chris Brown (2002): «Paleoamerican origins». EE. UU.: Smithsonian Institution, 2002.
  6. Theodore Schurr (2002): «A molecular anthropological perspective on the peopling of the Americas», en Athena Review, 2002.
  7. Xochimi, Citlalin People of the Red Brown Earth
  8. Interscience
  9. «Haplogroup X», The Genographic Project, National Geographic.
  10. «Clovis and solutrean: is there a common thread?», de James M. Chandler.
  11. Dillehay, Thomas 2000, The Settlement of the Americas, Cap II: Debating the Archaeology of th First Americans
  12. Evelyne Peyre, Jean Granat y Niède Guidon (2009): «Dentes e crânios humanos fósseis do Garrincho (Brasil) e o povoamento antigo da América», en FUMDHAMentos, VIII: págs. 62-69.
  13. Who were they and where did they come from? Footprints found in a Mexican quarry promise to change everything we thought we knew
  14. Huellas mexicanas (en)
  15. Huellas de los primeros americanos (en)
  16. Huellas humanas de hace 40.000 años en América
  17. «Monte Verde Archaeological Site». Tentative List of Properties of Outstanding Universal Value. World Heritage - United Nations Educational, Scientific, and Cultural Organization. Consultado el 9 de octubre de 2013.
  18. Confirman presencia humana prehistórica en Tulum
  19. Cátedra José Luis Lorenzo (2003) «La “Mujer del Peñón” confirma el origen asiático de los individuos americanos». México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 9 de mayo de 2003. Consultado el 27 de febrero de 2008.
  20. M. Gilbert; P. Thomas; Dennis L. Jenkins; Anders Götherstrom; Nuria Naveran; Juan J. Sánchez; Michael Hofreiter; Philip Francis Thomsen; Jonas Binladen; Thomas F. G. Higham; Robert M. Yohe; Robert Parr; Linda Scott Cummings; Eske Willerslev (2008): «DNA from pre-clovis human coprolites in Oregon, North America», en Science, 320 (5877): págs. 786-789.
  21. Feathers, James et al. (2010): «How old is Luzia? Luminescence dating and stratigraphic integrity at Lapa Vermelha, Lagoa Santa (Brazil)», en Geoarchaeology, 25 (4): págs. 395-436.
  22. Sastry, M.D. et al. (2004): «Dating sediment depsits in Montalvanian carvings using EPR and TL methods», en Nuclear instruments and methods in physics research, 213: págs. 751-755.
  23. Roosevelt, Anna C. (1990). "Travels and Archaeology In South Chile"; The Latin American Anthropology Review 2 (2): 72–74. American Anthropological Association.
  24. W. A. Johnston (1933): «Quaternary geology of North America in relation to the migration of man», en D. Jenness (ed.): The american aborigines, págs. 11-45; University of Toronto Press, 1933.
    Ernst Antevs (1935): «The spread of aboriginal man to North America», en Geographical Review, 25 (2): págs. 302-309, 1935.
  25. Paul Rivet (1943): Los orígenes del hombre americano. Fondo de Cultura Económica, 1943; ISBN 968-16-0762-7.
  26. A. Mendes Corrêa (1928): «Nouvelles hypothèses sur le peuplement primitif de l’Amerique du Sud», en Annais, Faculdade de Sciencias do Porto, 15: págs. 86-112. L’Anthropologie, 38: págs. 565-567.
  27. Remy Coteville-Giraudet documentó entre 1928 y 1931 la hipótesis del origen europeo (cromañón) de los pielroja (algonquinos). Emerson Greenman en 1963 planteó la ruta hipotética de la migración europea a América durante el paleolítico superior y el origen europeo de los beotucos de Terranova. Bruce Bradley y Dennis Stanford replantearon en 1999 la existencia de esa migración basados en las similitudes entre la industria lítica solutrense y la de la cultura clovis, refrendados en las investigaciones de ADN mitocondrial realizadas Michael Brown.
  28. Greenberg, J.M.; Turner II, C.G.; Zegura, S.L. (1986): "The settlement of the Americas: comparisons of linguistic, dental, and genetic evidence". Current Anthropology 27: 477-497.
  29. G. Steele y F. Powell (1995): «Peopling of the Americas: paleobiological evidence», en Human Biology, 64: págs. 303-306.

Bibliografía[editar]

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  • Bryan, A. L. (1978): "Early man in America from a circum-Pacific perspective», en Occasional Papers 1. Edmonton: Department of Anthropology, University of Alberta.
  • Dillehay, Tom D. (2004): Monte Verde: un asentamiento humano del pleistoceno tardío en el sur de Chile. Santiago de Chile: LOM Ediciones, 2004.
  • Fladmark, K. R. (1979): «Routes: alternative migration corridors for early man in North America», en American Antiquity, 44: págs. 55-69.
  • Hubbe, M.; E. T. Mazzuia; J. P. V. Atui; W. Neves (2003): A primeira descoberta da América. San Pablo (Brasil): Sociedade Brasileira de Genética, 2003.
  • Krieger, Alex D. (1964): El hombre primitivo en América. Buenos Aires: Nueva Visión, 1974.
  • Lahr, M. M. (1997): «A origem dos ameríndios no contexto da evolução dos povos mongolóides», en Revista USP, 34: págs. 70-81.
  • Malhi, Ripan S.; y David Glenn Smith (2002): «Brief communication: haplogroup X confirmed in prehistoric North America», en American Journal of Physical Anthropology 119 (1): págs. 84-86.
  • Neves, Walter; J. F. Powell; A. Prous; E. G. Ozolins y M. Blum (1999): «Lapa Vermelha IV hominid I: morphological affinities of the earlies known America», en American Genetics and Molecular Biology, 22 (4): págs. 461-469.
  • Pucciarelli, Héctor M. (2003): «Migraciones y variación craneofacial humana en América». La Plata (Buenos Aires): Departamento Científico de Antropología del Museo de La Plata, 2003.
  • Straus, Lawrence Guy; David J. Meltzer y Ted Goebel (2005): «Ice age Atlantis? Exploring the solutrean, clovis ‘connection’», World Archaeology, vol. 37 (4): págs. 507-532.
  • Torroni Antonio, T. G. Schurr, C. C. Yang, EJE. Szathmary, R. C. Williams, M. S. Schanfield, G. A. Troup, W. C. Knowler, D. N. Lawrence, K. M. Weiss, and D. C. Wallace (1992): «Native american mitochondrial DNA analysis indicates that the amerind and the nadene populations were founded by two independent migrations», en Genetics, 130 (1): págs. 153-162.
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Véase teambién[editar]

Enlaces externos[editar]

en portugués
  • ComCiencia.br (arqueología da região do Parque Nacional Serra da Capivara], por Niéde Guidon, una de las científicas de fama mundial envueltas en el debate).