Historia de Mallorca

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Los restos humanos más primitivos encontrados en la isla de Mallorca datan de c. 2350-2150 a. C., coincidiendo con el inicio de la Edad de Bronce en las costas continentales. No existe seguridad actual sobre su procedencia, coincidiendo sin embargo la cerámica i las formas constructivas de esa época inicial de colonización(fundamentalmente los dólmenes y navetas) con las culturas coetáneas de la cerámica incisa del sur de la actual Francia. Durante los primeros siglos estuvieron prácticamente aislados del continente, no existiendo constancia de contactos de intercambio hasta mucho después, posiblemente por la ausencia de tecnología naval que permitiese el comercio marítimo. Esta fase de aislamiento de los iniciales pobladores paso por diversas fases que incluyeron nuevas oleadas de colonización, difusión de colectividades en todas las islas y evolucionando progresivamente hacia una nueva cultura, sólo presente en Mallorca y Menorca: la cultura talayótica, que persistió hasta la llegada de los romanos a la isla e incluso más allá de ésta.

Mil años después, el 1200 a. C. estaba habitada ya por una numerosa población, con escasos recursos, dedicada a la agricultura y a la ganadería. Este pueblo construía sus viviendas y murallas con grandes piedras sin cimentación, siendo su construcción más caraterística los talayotes todavía existentes, de carácter megalítico. La ubicación costera de algunos de sus poblados, incluso sobre pequeños islotes, y la presencia de objetos de bronce de imposible elaboración en la isla por la ausencia de estaño, demuestra que en el Primer Milenio aC existía un comercio activo con navegantes de otras zonas del Mediterráneo. Los restos arqueológicos encontrados muestran que seguían el rito de la inhumación, colocando junto a los cadáveres modestos ajuares de cerámica, huesos y algunos utensilios de metal. Parece no existir constancia de jerarquización social, ni de elementos militares en esa cultura, al no haberse encontrado ni estructuras defensivas, ni armas defensivas u ofensivas hasta casi el final de este período. Las armas encontradas son fundamentalmente punzones y dagas, hechas en cobre y algunos cortantes de sílex residuales, todos ellos de dimensiones útiles para la agricultura, caza y uso doméstico. La espada de bronce sólo aparece al final de este período y debió ser lógicamente importada del continente.

Quinto Cecilio Metelo (que recibiría más tarde el sobrenombre de Balearicus), conquistó a la isla para la república romana en el año 123 a. C.. Argumentando supuestas incursiones piratas con base en las islas, y con la verdadera finalidad de establecer una cuña al comercio fenicio, Roma decidió apoderarse del archipiélago. Cuenta la leyenda que el general romano tuvo que proteger sus embarcaciones con pieles de animales, porque los habitantes, expertos en el manejo de las hondas, les impedían desembarcar. Las legiones romanas tardaron dos años en someter todas las islas. Tras la conquista, los honderos de Mallorca pasaron a formar parte de las tropas auxiliares romanas combatiendo de manera destacada junto a Julio César en la conquista de la Galia (las corazas defensivas no resultaban muy efectivas contra los proyectiles de los honderos).

Antigüedad[editar]

La espectacular pericia y valor en combate de estos guerreros isleños, los convirtió en famosos soldados a lo largo del mediterráneo. Participaron en la guerra greco-púnica como mercenarios a favor de los fenicios, con decisiva actuación en la guerra de Sicilia contra los griegos. Al finalizar el contencioso greco-púnico en Sicilia -las llamadas Guerras Sicilianas- comenzó la rivalidad entre Cartago y Roma. Las relaciones entre ambos imperios fueron cordiales hasta que Roma se convirtió en una potencia naval y comercial que extendió su influencia más allá de la península itálica, por lo que las disputas políticas y económicas entre ambos pueblos surgieron desembocando en la primera guerra púnica. Los honderos de Baleares combatieron como mercenarios en dos de las primeras de las tres diferentes guerras púnicas que tuvieron lugar (abarcando el período comprendido entre el 264 a. C. y el 146 a. C.), junto a Amílcar Barca, bajo las órdenes de su yerno Asdrúbal y posteriormente en la hazaña de su hijo Aníbal en Cannas (en agosto del 216 a. C.).

En el año 425 Mallorca sufrió la invasión y el saqueo de los vándalos, pueblo germánico que se asentó en la isla hasta el año 534, cuando el general bizantino Belisario ordenó conquistar el archipiélago balear.

Edad Media[editar]

En 707 tuvo lugar el primer desembarco musulmán del que se tiene constancia. Siguieron dos siglos de zozobra permanente hasta que a partir del año 903, Mallorca quedó en poder de la dinastía musulmana de los Omeyas. El castillo de Alaró resistió durante ocho años, según cuentan las crónicas, y fue el último refugio de la resistencia de los rumi (cristianos) durante la conquista musulmana. A continuación vino una etapa floreciente, durante la que Madina Mayurqa, la Palma actual, fue un gran centro cultural.

En 1115 una escuadra pisano-catalana atacó Mallorca en una expedición de castigo en represalia por las actividades piratas que se realizaban desde la isla. Saqueada y destruida por primera vez Madina Mayurqa, y en ausencia de Ramón Berenguer III, la escuadra pisana huyó al avistar la escuadra almorávide enviada desde África. La isla quedó en manos de una familia almorávide, los Banu Ganiya, que mantuvieron buena relación con las potencias del mediterráneo, llegando incluso a firmar un tratado de no agresión. Posteriormente, en 1203, los almohades se apoderaron de Mallorca, hasta que años después, en 1208, designaron como gobernador a Abú Yahya, que formó un principado semi-independiente, con apenas una sumisión formal al emir almohade.

Cabo del Pinar.

Las tropas aragonesas de Jaime I el Conquistador, que arribó a la isla en 1229, la conquistaron definitivamente para los cristianos. Tras derrotar al valí musulmán Abú Yahya en la batalla de Portopí (1229) y tomar Madina Mayurqa (1230), la resistencia cesó en 1231. Los pobladores musulmanes supervivientes a la invasión huyeron a África o fueron esclavizados, en tanto que la isla fue repoblada por muchos de los hombres que apoyaron al rey Jaime I (Conde de Barcelona, Rey de Aragón, Conde de Urgell y Señor de Montpellier) en la conquista.

Jaime I creó en su testamento el reino de Mallorca comprendiendo no sólo Mallorca, sino el resto de Islas Baleares —Menorca (todavía bajo el poder de un soberano musulmán, aunque tributaria desde 1231), Ibiza y Formentera—; los condados del Rosellón y la Cerdaña; y los territorios que Jaime I conservaba en Occitania (el señorío de Montpellier, el vizcondado de Carlades y la baronía de Omelas). A su muerte (1276), su hijo Jaime II de Mallorca asumió el trono tras la jura de la denominada Carta de las Franquicias. La independencia del reino fue corta. En 1349 fue reincorporado a la Corona de Aragón. La muerte del rey Jaime III de Mallorca en la batalla de Llucmajor fue el final del Reino de Mallorca. Aunque hasta su muerte en 1404 su hija Isabel, establecida en el castillo de Gallargues cercano de Montpellier, que le fue concedido por el rey de Francia Carlos VI, se proclamaba Reina de Mallorca.

Reinado de Jaime II[editar]

Jaime II de Mallorca reinó sobre las islas durante más de dos décadas y se esforzó en garantizar la viabilidad del reino. Impulsó una vasta política de colonización agraria, con la creación de núcleos rurales; incrementó las rentas reales; favoreció la creación de consulados en el Norte de África y en el reino de Granada; creó un nuevo sistema monetario para el reino; fomentó la creación de industrias textiles; procedió a incrementar el poder real sobre la nobleza y la Iglesia; e impulsó la construcción de palacios y castillos como el Palacio Real de La Almudaina, la catedral de Santa María y el castillo de Bellver. La apertura de proceso a los templarios y posterior supresión de la orden permitió la incautación de sus rentas en las islas.

Edad moderna[editar]

En tiempos de Carlos I, en 1521, su produjo una sublevación similar a la de las germanías del reino de Valencia (insurrección de los forans), llegando los sublevados a cercar la localidad de Alcudia, donde se había refugiado la nobleza de la isla. A lo largo del siglo XVI, la isla, como el resto de las Baleares y del Levante español, sufrió los ataques y saqueos de los piratas turcos y berberiscos. Durante la Guerra de Sucesión española, la isla se decantó por el Archiduque Carlos de Austria, en contra de Felipe de Anjou.

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]