Principado de Cataluña

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Cataloniae principatus novissima et accurata descriptio. Mapa publicado en 1608 en Amberes por J.B. Vrients.

El Principado de Cataluña (en catalán, Principat de Catalunya, en latín, Principatus Cataloniae, en occitano Principautat de Catalonha) es un nombre histórico y tradicional de Cataluña, que se traduce como Soberanía de Cataluña, y es indirectamente expuesto en los Usatges de Barcelona, desde el Usatge 65 de 1064. Este usaje es tan antiguo como el Fuero de Jaca (entre 1063 y 1077), base de la ley en el vecino Reino de Aragón.

El término Principado de Cataluña se refiere a las actuales comunidad autónoma española de Cataluña y a la mayor parte del departamento francés de los Pirineos Orientales, así como a la entidad política que existió durante gran parte de la Edad Media y de la Edad Moderna en esos territorios. No se debe confundir, por tanto, el nombre de la entidad política llamada Principado de Cataluña, con un título nobiliario.

A menudo se ha utilizado el título nobiliario de Príncipe por el heredero de una corona. En el caso de la Corona de Aragón, el heredero ostentaba el título de Duque de Gerona, que más tarde fue cambiado a Príncipe de Gerona.

Introducción[editar]

En 878, el rey Luis II de Francia (Francia Occidental) desposee a Bernardo de Gothia de sus honores de conde de Barcelona, marqués de Gothia y de Septimania; luego es investido Wifredo el Velloso, conde de Barcelona, Gerona, Osona y Besalú, siendo el último conde de Barcelona designado por la monarquía franca y el primero que lega sus estados a sus hijos.

En 897, muere Wifredo el Velloso y el núcleo formado por los condados de Barcelona, Gerona y Osona se mantuvo indiviso.[1] De esta forma, se crea la base patrimonial de la casa condal de Barcelona, lo cual ha sido considerado por sectores de la historiografía catalana como el inicio de la independencia de la Marca Hispánica de estos condados, que se aglutinarían en el siglo XIV en el Principado de Cataluña. Los condes que sucedieron a Wifredo el Velloso al frente del condado de Barcelona mantuvieron su lealtad a la Dinastía carolingia, incluso frente a los intentos de diversos usurpadores de ocupar el trono franco. Así, durante el reinado de Carlos III de Francia se mantuvo la cronología según sus años de reinado en los documentos del condado, pero esta costumbre se interrumpe en 923 durante el período del rey Raúl I de Francia, aunque es restaurada en 936 al retornar los carolingios al poder con Luis IV de Francia. De todos modos, no consta que el conde Suñer I fuese a rendirle homenaje personalmente ni que le jurase fidelidad, aunque sí acudieron diversos clérigos y magnates del condado.[2]

En 985, el conde Borrell II gobierna Barcelona, que tras ocho días de asedio, es atacada, incendiada y saqueada por el caudillo musulmán Al-Mansur; el conde Borrell II se refugia en las montañas de Montserrat, en espera de la ayuda del rey Lotario de Francia, pero no aparecen las tropas francas, lo que genera un gran malestar.

En 988, durante la sustitución de la dinastía Carolingia por la dinastía Capeta, no consta que el conde de Barcelona Borrell II prestase el debido juramento de fidelidad al rey Hugo Capeto, pese a que se lo requirió por escrito. Este acto es generalmente interpretado como el punto de partida de la independencia de hecho del condado de Barcelona.[3]

En 1058, el conde Ramón Berenguer I es mencionado como soberano de Barcelona, conde de Gerona y marqués de Osona (princeps Barchinonensis, comes Gerundensis, marchio Ausonensis) en las Actas de consagración de la catedral de Barcelona,[4] lo que constituye un precedente en el uso del término princeps (soberano), para hacer referencia al conde de Barcelona.

Antecedentes[editar]

Portada de los Usatges de Barcelona.

En 1064, el Usatge 65 de las Cortes barcelonesas en tiempos del conde Ramón Berenguer I, denomina principatus (soberanía) a un conjunto de territorios, formado por los condados de Barcelona, Gerona y Osona.[5] Los herederos del conde Ramón Berenguer I irán consolidando la supremacía del condado de Barcelona sobre los demás condados catalanes.

En 1090, Berenguer Ramón II al mando de las tropas del rey Al-Mundir de la Taifa de Lérida y de la Taifa de Denia, desarrolla incursiones militares entre las tierras cercanas a los dominios musulmanes de la Taifa de Zaragoza y de la Taifa de Valencia, que son frustradas por el señor independiente Rodrigo Díaz de Vivar "el Cid", que lo derrota y captura en la batalla de Tévar, cerca de Morella, en la actual provincia de Castellón (durante la época de los reyes Alfonso VI de León, Galicia y Castilla, y Sancho Ramírez de Aragón y Pamplona).

Entre 1113 y 1115, bajo la autoridad de Ramón Berenguer III se pone de manifiesto la potencialidad de la flota catalana, con hechos como la conquista momentánea de Mallorca. Al mismo tiempo, se iniciaba una política de alianzas ultrapirenaicas que culminan en la llamada unión de Barcelona y Provenza, por el casamiento de Ramón Berenguer III con Dulce de Provenza.

Entre 1117 y 1125, un pisano anónimo relata en una epopeya en latín medieval, titulada «Liber maiolichinus[6] de gestis pisanorum illustribus» («Libro mallorquín de los hechos ilustres de los pisanos»), la historia de la expedición de la conquista cruzada de Mallorca liderada por la república de Pisa entre 1113 y 1115, y describe los motivos de los cruzados pisanos y catalanes, sus deseos de liberar a esclavos cristianos y vencer a corsarios musulmanes, que desde las islas Baleares sembraban el terror por todo el mar mediterráneo.[7] La obra contiene las referencias más tempranas sobre los términos catalanes (catalanenses) y Cataluña (Catalaunia), se describen a christicolas catalanensesque («cristianos i catalanes»), se indica un lugar de origen (la tierra de los catalanes), Ramón Berenguer III de Barcelona es llamado dux catalanensis («duque catalán») y rector catalanicus hostes («rector de los ejércitos catalanes»), siendo alabado como catalanicus heros («héroes catalanes»), junto a Hugo II de Ampurias comes Ampurie («conde de Ampurias»).

Las Cortes Catalanas en el siglo XV, presididas por Fernando II de Aragón

En 1131, Ramón Berenguer IV es intitulado conde de Barcelona, Gerona, Osona y Cerdaña, y en 1137 es intitulado princeps del Reino de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza[8] (que en la época significa primus inter pares).

En 1148, Ramón Berenguer IV apoyado por tropas conjuntas de Guillermo de Montcada, la República de Génova y los Caballeros Templarios, conquista la Taifa de Tortosa al Imperio almorávide.

El 24 de octubre de 1149, luego de siete meses de asedio, tropas conjuntas de Ramón Berenguer IV y de Ermengol VI de Urgel conquistan la Taifa de Lérida.

En enero de 1150 se otorga la Carta Puebla a Lérida y el título de Marquesado de Lérida, para así evitar que sea feudataria del reino de Francia, como eran los demás condados pervivientes de la antigua Marca Hispánica.

En agosto de 1150, en el Castillo de La Zuda de Lérida se celebraron los esponsales entre Ramón Berenguer IV y Petronila de Aragón.

Cerca de 1204, se escriben las Homilías de Orgaña (u Orgañá; en catalán: Homilies d'Organyà), uno de los documentos de carácter literario, y que va más allá del fragmento, más antiguos que se conocen escritos en lengua catalana, por la antigüedad de su lenguaje entre el latín vulgar y la lengua romance del idioma catalán. Hay otros textos más antiguos en catalán, como el fragmento de la traducción del Forum iudicum (de mediados del siglo XII),[9] el juramento feudal de 1098, los Greuges de Guitard Isarn (Agravios de Guitard Isarn) entre 1080 y 1091, también procedentes de Orgaña y mucho más breves,[10] o el juramento de Radulf Oriol, redactado entre 1128 y 1147, así como glosas con términos catalanes, sin ligazón sintáctica, en documentos en latín, datables hacia el 1134.

En 1247, en el vecino Reino de Aragón, el rey Jaime I de Aragón y Conde de Barcelona convoca las Cortes del Reino de Aragón, celebradas en Huesca y se compilan los primeros Fueros de Aragón.[11]

En 1258, el rey Jaime I de Aragón firma el Tratado de Corbeil con el rey Luis IX de Francia, renunciando a importantes derechos territoriales en el llamado "Mediodía francés", a cambio de la renuncia del rey francés a sus antiguos derechos feudales sobre la llamada Marca Hispánica (excepto Andorra). Estos territorios que tiene en su poder por distintas vías (como el Condado de Urgel) son los que conformarán el futuro principado de Cataluña, ya que el rey Jaime I de Aragón desea alejar los llamados condados catalanes y todos los demás territorios que se puedan, de las "manos" de la poderosa nobleza aragonesa, con quienes la Corona de Aragón llegará a mantener conflictos históricos.

En 1261, el rey Jaime I de Aragón jura los Fueros de Valencia, acto que es considerado la constitución del Reino de Valencia como estado soberano, separado del reino de Aragón y de los llamados "condados catalanes", todos ellos integrados dentro de la Corona de Aragón.

Entre 1276 y 1285, bajo el reinado de Pedro III de Aragón y Conde de Barcelona, las Cortes Catalanas tomaron forma institucional. En las Cortes de Barcelona en 1283, el rey se obliga a celebrar Corte General, una vez al año, con la participación representativa de la época, para tratar del buen estado y la reforma de la tierra. El propio rey establecía:

"si nosotros y nuestros sucesores queremos hacer una constitución o estatuto en Cataluña, los someteremos a la aprobación y al consentimiento de los prelados, barones, caballeros y de los ciudadanos...".

En 1283, en el vecino Reino de Aragón, el rey Pedro III de Aragón y Conde de Barcelona confirma los Fueros de Aragón mediante el Privilegio General, donde se compromete a respetar una serie de privilegios y fueros, y a no tomar decisiones en política internacional sin consultarlo en las Cortes de Aragón.

Historia[editar]

En 1350, se realiza la primera referencia explícita al Principatus Cathaloniae, en la convocatoria de las Cortes de Perpiñán, presididas por el rey Pedro IV de Aragón y Conde de Barcelona, siendo desde este siglo XIV que se utiliza más frecuentemente el término jurídico en latín principatus (soberanía) para nombrar al territorio bajo jurisdicción de las Cortes Catalanas,[12] cuyo soberano (en latín, princeps) era el soberano de la Corona de Aragón, sin que el territorio sea formalmente un reino aunque sea equiparado institucionalmente, tampoco era un condado ya que el condado de Barcelona no abarcó todo el Principado de Cataluña. Historiográficamente se usa la expresión "condados catalanes", a pesar de ello, los Usatges hacen coincidir el título de Princeps (soberano) con el título de Conde de Barcelona.

En 1416, muere el rey Fernando I de Aragón y Conde de Barcelona, asumiendo su hijo el rey Alfonso V de Aragón y Conde de Barcelona, quien se dedica a consolidar la expansión de la Corona de Aragón, conquistando muchos territorios en las regiones del mar mediterráneo, ausentándose largos años y nombrando a su esposa la reina María como lugarteniente general del reino de Aragón entre 1420 y 1423, y luego como lugarteniente general del Principado de Cataluña entre 1432 y 1453; siendo sustituida por el gobernador general de Cataluña, Galcerán de Requesens, quien en 1454 es sustituido como lugarteniente general del Principado de Cataluña por el hermano del rey Alfonso V de Aragón y Conde de Barcelona, el futuro rey Juan II de Aragón y Conde de Barcelona, quien convoca a las Cortes de Barcelona de 1454, donde se establece la festividad de San Jorge.

Entre 1425 y 1436, el comercio mediterráneo sufre repetidas crisis financieras que afectan a la población de Cataluña, por lo que se toman medidas proteccionistas que no cuentan con el apoyo de la oligarquía local, pero las protestas y motines obligan a realizar reformas temporales, como la devaluación de la moneda, la prohibición de algunas importaciones, la mejora de los textiles, los impuestos a extranjeros y el trabajo público para mantener el empleo. La resistencia al cambio y las relaciones conflictivas aceleran el avance de la crisis económica local y los barceloneses se empiezan a posicionar en dos grandes bloques políticos, la Biga y la Busca.

En 1450, la alta burguesía de Barcelona controla el poder local desde el bloque político de la Biga, y se niega a seguir contribuyendo a las campañas militares en la península itálica del rey Alfonso V de Aragón y Conde de Barcelona, por lo que la reina María, como lugarteniente general del Principado de Cataluña, busca apoyo en los grupos de mercaderes, artesanos y artistas, que integran el bloque político de la Busca, y en 1451 forman el Sindicato de los Tres Estamentos, cuyo reconocimiento local origina la reorganización del Consejo de Ciento, y la modificación del sistema de elección de los Consellers, provocando que la Biga quede en minoría y pierda el gobierno municipal en 1452, que es asumido por el Sindicato de los Tres Estamentos, dando inicio a la aplicación de una serie de medidas proteccionistas y reformas económico-sociales, aunque muchas fracasan por la férrea oposición de la Biga, y por malos manejos e incisiones en la Busca, llegando a perder gran parte del apoyo de la población barcelonesa.

En 1458, muere el rey Alfonso V de Aragón y Conde de Barcelona, asumiendo el rey Juan II de Aragón y Conde de Barcelona, que mantiene una disputa con su hijo Carlos de Trastámara y Évreux (Carlos de Viana), infante de Aragón y de Navarra, Príncipe de Viana y Príncipe de Gerona (14581461).

El 21 de junio de 1461, por la Capitulación de Villafranca del Panadés, el rey Juan II de Aragón y Conde de Barcelona reconoce a su hijo Carlos de Viana como heredero de los Estados compuestos de la Corona de Aragón, quien jura como Lugarteniente perpetuo de Cataluña, pero fallece el 23 de septiembre de 1461, cuyas circunstancias sospechosas precipitan la llamada Guerra Civil Catalana entre 1462 y 1472, un enfrentamiento armado de la Diputación del General del Principado de Cataluña contra el rey Juan II de Aragón y Conde de Barcelona, esperado desde tiempos del rey Alfonso el Magnánimo, por las disputas entre la realeza y la oligarquía local, que también coincide con la llamada Guerra de los Remensas, una rebelión campesina catalana encabezada por Francesc de Verntallat contra la nobleza catalana, donde los campesinos catalanes luchan principalmente en el interior montañoso, mientras el rey Juan II de Aragón y su ejército, armado de manera más tradicional, lucha cerca de la costa del Mediterráneo.

El 24 de febrero de 1462 ocurre el llamado Complot de San Matías; la Biga, integrada por la oligarquía urbana que actúa como grupo nobiliario con tierras, castillos, derechos señoriales, viven de rentas y no apoyan las propuestas proteccionistas, toman partido por la Diputación del General del Principado de Cataluña y sus miembros más radicales tratan de eliminar a los principales representantes de la Busca, integrada por mercaderes, artesanos y artistas, que apoyan las propuestas proteccionistas, y toman partido por el rey Juan II de Aragón; mientras tanto, el conde Gastón IV de Foix, yerno del rey Juan II de Aragón, consigue acercarlo con el rey Luis XI de Francia,[13] luego con el Tratado de Olite del 12 de abril de 1462 se reconoce al rey Juan II de Aragón como rey de Navarra y a Gastón IV de Foix como su sucesor; en mayo de 1462 los reyes de Aragón y Francia se entrevistan en Sauveterre y resulta el Tratado de Bayona, por el cual, el rey francés enviará al conde Gastón IV de Foix al frente de un ejército francés para controlar la sublevación de Cataluña, mientras el rey Juan II de Aragón hipoteca Rosellón y Cerdaña como pago de la deuda de 200 000 escudos para financiar a ese ejército francés.[14] [15]

En 1462, luego de la muerte del príncipe Carlos de Viana, su medio hermano de diez años de edad Fernando de Trastámara y Enríquez (el futuro rey Fernando II de Aragón) es reconocido Príncipe de Gerona, coronado Rey heredero de Aragón en Calatayud, y nombrado Lugarteniente General de Cataluña, luego ocurre el llamado Sitio de Gerona, donde Hugo Rogelio III de Pallars Sobirá, capitán general del ejército del Principado de Cataluña,[16] consigue sitiarlo junto a su madre, la reina Juana Enríquez, en la fortaleza de Força Vella, entre los meses de junio y julio de 1462, hasta que es rescatado por el conde Gastón IV de Foix al mando de un ejército francés.

El 11 de agosto de 1462, la Diputación del General del Principado de Cataluña elige como soberano de Cataluña al rey Enrique IV de Castilla, que también se encuentra en guerra contra Juan II de Aragón, pero la falta de éxitos militares del rey Enrique IV de Castilla y sus dificultades con Francia que apoya a Juan II de Aragón por el Tratado de Bayona de 1462,[17] abandona a los catalanes en 1463, al decidirse por un arreglo con Francia en la Sentencia de Bayona.[18]

En 1464, Pedro de Portugal, Condestable de Portugal, fue titulado rey de Aragón[19] y reconocido como conde de Barcelona por el Concejo del Principado de Cataluña,[20] [21] institución creada por la Diputación del General del Principado de Cataluña durante la Guerra Civil Catalana contra Juan II de Aragón. Llegó a reinar en Cataluña entre 1464 y 1466 con el nombre de "Pedro IV de Cataluña",[22] después de perder varias batallas en Lérida, Cervera e Igualada, fue gravemente herido el 28 de febrero de 1465 en la Batalla de Calaf, para luego morir el 29 de junio de 1466.

En 1466, la Diputación del General del Principado de Cataluña elige al duque Renato de Anjou y conde de Provenza, como soberano de Cataluña (rey de los catalanes), y aunque nunca se desplaza a Cataluña, envía como lugarteniente a su hijo Juan II de Lorena, con el título de príncipe de Gerona, quien fallece en Barcelona en 1470, y luego envía a su nieto Juan de Calabria.

A finales de 1471, gran parte de Cataluña está en manos de las tropas reales, y empieza el Sitio de Barcelona que finaliza el 8 de octubre de 1472. Sin apoyos exteriores, la ciudad de Barcelona es entregada tras negociar una amnistía general.

El 24 de octubre de 1472 se firma la Capitulación de Pedralbes, donde el rey Juan II de Aragón exige que se anule la Capitulación de Vilafranca de 1461, finalizando oficialmente la Guerra Civil Catalana.

El 20 de enero de 1479 muere el rey Juan II de Aragón, dejando sin solución los principales problemas que habían provocado tanto la Guerra Civil Catalana, como la Guerra de los Remensas en el Principado de Cataluña, y asume su hijo el rey Fernando II de Aragón.

En 1484 estalla la Segunda Guerra Remensa de los campesinos catalanes en contra de los nobles catalanes, la lucha es dirigida por Pere Joan Sala, antiguo lugarteniente de Francesc de Verntallat, los señores feudales vencen a Pere Joan Sala y se veían como ganadores de la guerra, pretendiendo mantener e incluso a acentuar los Malos usos señoriales, pero Francesc de Verntallat sigue teniendo en su poder los castillos de la montaña y sus fuerzas; por lo cual, el conde de Tendilla es destinado por el rey Fernando II de Aragón para conseguir el fin de la guerra, y busca a Francesc de Verntallat como representante de los campesinos para negociar las principales reivindicaciones remensas.

El 21 de abril de 1486, el rey Fernando II de Aragón dicta la resolución jurídica llamada Sentencia Arbitral de Guadalupe, en el Monasterio de Santa María de Guadalupe, Extremadura,[23] que libera a los payeses de remensa (campesinos catalanes), del pago que en concepto de rescate habían de dar los payeses (campesinos) a cada Señor feudal para abandonar la tierra, aboliendo los Malos usos señoriales.

En 1493, Francia devuelve Rosellón y Cerdaña a la Corona de Aragón por el Tratado de Barcelona, a cambio de no intervenir en la Guerra italiana de 1494-1498.

El 10 de abril de 1521, el rey Carlos I de España nombra al arzobispo Pedro Folc de Cardona como primer Virrey de Cataluña.

En 1580, el rey Felipe II de España incorpora el Reino de Portugal a la Monarquía Hispánica, y la península ibérica, Hispania o España —en el sentido geográfico que tenía este término entonces— queda bajo la soberanía de un único monarca. Como advirtió Francisco de Quevedo en España defendida, obra publicada en 1609, «propiamente España se compone de tres coronas: de Castilla, Aragón y Portugal».[24] En cuanto a su estructura interna la Monarquía Hispánica era una monarquía compuesta donde los "Reinos, Estados y Señoríos" que la integraban estaban unidos según la fórmula aeque principaliter, "bajo la cual los reinos constituyentes continuaban después de su unión siendo tratados como entidades distintas, de modo que conservaban sus propias leyes, fueros y privilegios. «Los reinos se han de regir, y gobernar —escribe Juan de Solórzano Pereira—, como si el rey que los tiene juntos, lo fuera solamente de cada uno de ellos» [...] En todos estos territorios se esperaba que el rey, y de hecho se le imponía como obligación, mantuviese el estatus e identidad distintivos de cada uno de ellos".[25] El rey católico no tenía los mismos poderes en sus Estados.

El Corpus de Sang del 7 de junio de 1640, según H. Miralles (1910).

En 1626, el Conde-Duque de Olivares, valido del rey Felipe IV de España, propone el proyecto de Unión de Armas de los reinos peninsulares, donde a cada territorio de la Corona se le exige que colaborase con una cantidad de soldados proporcional a su población, pero las Cortes de Cataluña se niegan. El Conde-Duque de Olivares suspende las Cortes y comienza un conflicto con el Principado de Cataluña.

En 1640 ocurre la sublevación de Cataluña protagonizada por campesinos y segadors ('segadores') que se han rebelado debido a los abusos cometidos por el ejército real —compuesto por mercenarios de diversas procedencias— desplegado en el Principado de Cataluña, durante la guerra de España frente a la Monarquía de Francia, enmarcada dentro de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648).

El 16 de enero de 1641, la Junta General de Brazos de Cataluña (Las Cortes sin el rey) acepta la propuesta de Pau Claris, presidente de la Diputación del General de Cataluña, de poner a Cataluña bajo protección del rey Luis XIII de Francia en un gobierno republicano, y el Consejo de Ciento lo hace al día siguiente; la República Catalana fue una solución transitoria para forzar un acuerdo con el gobierno de Madrid ante la amenaza de intervención francesa, sin embargo, Du Plessis Besaçon, enviado plenipotenciario del rey de Francia, logra influir en las autoridades catalanas en el sentido de que la implicación francesa solo podía realizarse si el rey de Francia era reconocido como soberano.

El 23 de enero de 1641, Pau Claris transmite esta proposición a la Junta de Brazos, que fue aceptada, y el Consejo de Ciento lo hizo al día siguiente, por lo que el rey de Francia pasó a ser el nuevo conde de Barcelona. Tanto la Junta de Brazos, como el Consejo de Ciento acordaron establecer una Junta de Guerra, que no fuera responsable ante ambos organismos y presidida por el conseller en cap Joan Pere Fontanella.[26] [27] [28] Días después, el 26 de enero de 1461, un ejército franco-catalán derrota al ejército español en la batalla de Montjuic.

En 1643, el ejército del rey Luis XIII de Francia conquista el Rosellón, Monzón y Lérida. Un año después el rey Felipe IV de España recupera Monzón y Lérida, donde el rey jura obediencia a las leyes catalanas. En 1648, con el Tratado de Westfalia y la retirada de la guerra de los aliados de Francia (los Países Bajos), comienzan a perder interés por Cataluña. Conocedor del descontento de la población catalana por la ocupación francesa, el rey Felipe IV de España considera que es el momento de atacar y en 1651 un ejército dirigido por Juan José de Austria comienza un asedio a Barcelona. El ejército franco-catalán de Barcelona se rinde en 1652 y se reconoce al rey Felipe IV de España como soberano, y a Juan José de Austria como virrey en Cataluña, si bien Francia logra conservar el control del Rosellón. En 1654, tras la rendición de Barcelona ante el rey Felipe IV de España, la Generalidad de Cataluña se traslada a la ciudad de Perpiñán. Por su parte, el rey Felipe IV de España firma obediencia a las leyes catalanas. Esto da paso a la firma en 1659 del Tratado de los Pirineos (Paz de los Pirineos) entre los reyes de Francia y España, que certifican la cesión de Perpiñán a la corona francesa, junto con el resto de territorios catalanes que formarían la provincia francesa del Rosellón.

En enero de 1701, Felipe de Borbón, duque de Anjou y nieto del rey Luis XIV de Francia, un mes antes de llegar a Madrid para ocupar el trono como Felipe V de España, anunció la celebración de las Cortes de Cataluña, tras la jura de las Constituciones catalanas, ya que por consejo de su abuelo Luis XIV de Francia, eso le aseguraría la tranquilidad necesaria para asentarse en el trono.[29]

El 16 de enero de 1716, al promulgarse el Decreto de Nueva Planta, el Principado de Cataluña deja de existir como estado del «Estado compuesto» de la monarquía hispánica.

Delimitación del Principado[editar]

La primera fijación de límites entre los dos territorios integrantes de la Corona de Aragón se produce en 1214: al tratar de declararse una tregua general en toda Cataluña se considera que ésta llega hasta el río Cinca, si bien dicha frontera sufrirá varias modificaciones a lo largo de ese mismo siglo.[30]

Un término utilizado, tanto en una disposición de Jaime I[31] de 1244 como en las Cortes de Barcelona de 1283, es el de Cathalonia universa para referirse al conjunto del territorio. El término se institucionalizó en los gobiernos locales de Ibiza, Mallorca y Perpiñán.

En 1325 se incorpora el condado de Ampurias.

En 1411 se une el Valle de Arán al Principado.[32]

En 1413 se incorpora el condado de Urgel.

En 1491 se incorpora el condado de Pallars Sobirà.

Uso del término en época moderna y contemporánea[editar]

Moneda acuñada en Barcelona en 1837, durante el reinado de Isabel II, con la leyenda "Principado de Cataluña" en el reverso.

El nombre de Principado se siguió utilizando en los Decretos de Nueva Planta de la administración borbónica y estuvo plenamente vigente hasta el siglo XIX. Sin embargo, en el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 por el que se establece la división provincial de España de Javier de Burgos, el único principado que se menciona es el de Asturias, mencionándose a Cataluña simplemente así.

Los movimientos republicanos prefirieron abandonar el nombre Principado, pero, en cambio, los movimientos pancatalanistas prefirieron mantenerlo para referirse a la Cataluña estricta, diferenciada de los Países Catalanes.

Hoy en día, pese a que el término Principado no está recogido en el Estatuto de Cataluña, es una denominación tradicional.[33]

Referencias[editar]

  1. Salvo quizá un breve período de dominación de la casa de Ampurias sobre Gerona que habría acabado en 908, como defiende Ramon Martí y cita Salrach, Catalunya a la fi del primer mil·leni, pág. 138.
  2. Josep Mª Salrach, Catalunya a la fi del primer mil·leni, págs. 141-42.
  3. Salrach, op.cit., pág. 146.
  4. Fita Colomé, Íbid., pág. 263.
  5. Fita Colomé, Fidel, El principado de Cataluña. Razón de este nombre., Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo 40 (1902), pág. 261.
  6. En otra ortografía maiorichinus.
  7. Se han hipotetizado como autores Laurentius Veronensis y Enrique de Pisa, cf. John B. Dillon (2004), Medieval Italy: An Encyclopedia, Christopher Kleinhenz, ed. (New Jersey: Routledge), 610.
  8. Iglesias Costa, Manuel (2001). Instituto de Estudios Altoaragoneses, ed. «Historia del condado de Ribagorza» (pdf). Huesca. p. 215. ISBN 84-8127-121-7. Archivado desde el original el 25 de noviembre de 2015. Consultado el 24 de septiembre de 2011. «Ramón Berenguer IV se tituló siempre conde de Barcelona y príncipe de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, o de Aragón a secas.» 
  9. Josep Massot, La literatura de l'edat mitjana a la renaixença, Vol. 1, Publicaciones de la Abadía de Montserrat, 1980, pág. 34.
  10. Josep Moran, J.A. Rabella. Els primers textos en català: textos anteriors a les Homilies d'Organyà.
  11. González Antón, 1989, pp. 174-175.
  12. http://web.archive.org/web/http://www.mcu.es/archivos/lhe/Consultas/imagen.jsp?cod=024261 Cortes de Barcelona, de 1454 que establecen la festividad de San Jorge en el Principado.
  13. [1]
  14. [2]
  15. [3]
  16. Sobrequés i Callicó, Jaume (2009). Estudis d'Història de Catalunya (Edat Mitjana · Edat Moderna · El Pactisme). Base. ISBN 978-84-92437-19-1. 
  17. Martín, 2003, p. 125.
  18. María del Pilar, Ramírez Vaquero y Utrilla Utrilla, 2005, p. 183.
  19. Ferrán Soldevila (1962), Història de Catalunya, volumen 3, Editorial Alpha, pág.760
  20. S. Sobrequés, Catalunya al segle XV, Editorial Base, Barcelona, 2011, p. 129.
  21. Isabel Rivero (1982), Compendio de historia medieval española, Ediciones AKAL, pág.268
  22. Pedro de Portugal, rey de los catalanes (1464-1466) ¿Un príncipe maldito redimido por el arte?, Museu Nacional d'Art de Catalunya, 17 de noviembre de 2016
  23. Pérez, Joseph (Primera edición. 1988. Consultada la tercera edición, de 2001). Isabel y Fernando: Los Reyes Católicos. Nerea. pp. 104-105. 
  24. Pérez, 1980, pp. 230-231.
  25. Elliott, 2009, pp. 34-35.
  26. [4]
  27. [5]
  28. [6]
  29. Albareda Salvadó, Joaquim (2010). La Guerra de Sucesión de España (1700-1714). pp. 77-78. 
  30. Gran Enciclopedia Aragonesa (ed.). «Corona de Aragón». Consultado el 29 de enero de 2009. 
  31. Véase texto latino en Joaquim Miret, Itinerari de Jaume I el Conqueridor, Ed. facsímil del Institut d'Estudis Catalans, 2007, pág. 166.
  32. Conselh Generau d'Aran, Notes sobre l'encaix territorial de la Vall d'Aran, febrero 2010.
  33. "Modernamente, existe la tendencia de incluir en esta denominación el conjunto integrado por las comarcas de habla catalana bajo administración francesa (Cataluña del Norte), las incluidas bajo la administración aragonesa (Franja de Poniente), Andorra y las comarcas de Cataluña. No obstante, a menudo también es utilizado como sinónimo de Cataluña", en l'Enciclopèdia: Principat de Catalunya.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]

Coordenadas: 42°19′09″N 3°20′00″E / 42.31917, 3.33333