Afirmación del consecuente

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En lógica, la afirmación del consecuente, también llamado error inverso, es una falacia formal que se comete al razonar según la siguiente forma argumental:

  1. Si A, entonces B
  2. B
  3. Por lo tanto, A

Los argumentos de esta forma son inválidos, porque la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión: podría ser que las premisas fueran todas verdaderas y la conclusión aun así sea falsa. Por ejemplo, el siguiente argumento tiene la forma de una afirmación del consecuente:

  1. Si está nevando, entonces hace frío.
  2. Hace frío.
  3. Por lo tanto, está nevando.

Aun cuando ambas premisas sean verdaderas, la conclusión podría ser falsa, porque no siempre que hace frío está nevando. En algunos casos, los argumentos de la misma forma pueden parecer convincentes. Por ejemplo:

  1. Si tuviera la gripe, entonces tendría la garganta irritada.
  2. Tengo la garganta irritada.
  3. Por lo tanto, tengo la gripe.

Sin embargo, la verdad de las premisas no garantiza la verdad de la conclusión, porque existen muchas otras enfermedades que causan que la garganta se irrite, como el resfriado común o la garganta estreptococal.

Por otro lado, en algunos casos es posible que un argumento que afirme el consecuente sea válido. Por ejemplo, cuando A y B expresan la misma proposición: en ese caso el argumento es trivialmente válido. También cuando la premisa de la forma «si A entonces B» realmente es un bicondicional «A si y sólo si B». Por ejemplo:

  1. Si la puerta está abierta, entonces no está cerrada.
  2. La puerta no está cerrada.
  3. Por consiguiente, la puerta está abierta.

Véase también[editar]