Non sequitur (lógica)

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En lógica, non sequitur (del latín «no se sigue») es una falacia en la cual la conclusión no se deduce (no se sigue) de las premisas. En sentido amplio, se aplica a cualquier razonamiento inconsecuente. La conclusión desmesurada y la petición de principio son también tipos de non sequitur.

Ejemplos[editar]

Un ejemplo de non sequitur es el siguiente:

  1. Si soy humano, entonces soy mamífero.
  2. Soy mamífero.
  3. Por lo tanto, soy humano.

Este argumento tiene la siguiente forma:

  1. Si A, entonces B
  2. B
  3. Por lo tanto, A

Dado que la primera premisa es un condicional, que depende de A para poder llegar a B, y la segunda premisa es el consecuente del condicional de la primera premisa, o sea B, entonces no se puede concluir A de ninguna manera. Esto se entiende porque la primera premisa es un condicional, lo cual significa que el antecedente es suficiente para el consecuente, pero no viceversa.

Un ejemplo más evidente es el siguiente:

  1. Si estoy en Kioto, entonces estoy en Japón.
  2. Estoy en Japón.
  3. Entonces, estoy en Kioto.

En el primer ejemplo, aunque las premisas sean verdaderas, la conclusión puede ser falsa, porque no todos los mamíferos son humanos. En el segundo ejemplo, aunque es correcto que Kioto está en Japón, no siempre que se está en Japón se está en Kioto.

Otros ejemplos son los siguientes:

  • «Tengo miedo al agua, así que mi deporte será el puenting» o «me gusta conducir, por eso me compro un Toyota». Hacer puenting o comprarse un Toyota no depende directamente de la razón dada, ya que hay muchos más coches o deportes que se han descartado sin que la razón aducida sea relevante. Siguiendo la misma forma de argumentar podría haberse afirmado que el deporte favorito de quien padece hidrofobia es el balonmano o que quien disfruta conduciendo se compra un Mercedes. Una manera de clarificar esta falacia es reorganizar el argumento invirtiendo el orden de la razón y la conclusión. De esta manera, la incongruencia se hace evidente:
  • «Me gusta conducir y por eso me compro un Toyota». Invirtiendo: «Me compro un Toyota porque me gusta conducir». Esto es algo que puede ser cierto o no, pero que, probablemente, no era lo que se pretendía afirmar cuando se especificaba «un Toyota».
  • «Estamos en España así que pasaremos calor». Invirtiendo: «Pasaremos calor porque estamos en España».
  • «Me gustan los aviones por eso hago paracaidismo». Invirtiendo: «Hago paracaidismo porque me gustan los aviones».
  • «Ella no tiene hijos, por eso no estoy de acuerdo con las prácticas educativas de la profesora». Invirtiendo: «No estoy de acuerdo con la profesora porque ella no tiene hijos».

Véase también[editar]