Argumento a silentio

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El argumento a silentio, argumentum a silentio, argumentum ex silentio o argumento desde el silencio es una falacia en la que se extrae una conclusión basada en el silencio o ausencia de evidencia.[1] [2] En el campo de los estudios clásicos este término hace referencia a la conclusión de que un autor ignoraba un determinado asunto debido a la falta de referencias al mismo en sus escritos.[3] Cuando se usa como modo de prueba razonamiento puro está clasificado entre las falacias, a pesar de lo cual puede ser válido y convincente cuando se trata de un razonamiento abductivo.

Ejemplos[editar]

En Los viajes de Marco Polo no se habla de la Gran Muralla China, pero inferir de ahí que la muralla no existía en su época sería un error.[4]

El siguiente sería un ejemplo simple de un razonamiento falaz a silentio:

A: ¿Sabes dónde vive María?
B: Sí, lo sé.
A: ¿Dónde vive?
B: No pienso decírtelo.

Entonces A podría llegar a la conclusión de que B no sabe realmente dónde vive María, pero dicha conclusión no tiene por qué estar justificada; quizá B simplemente no quiere decírselo o lo considera un dato confidencial.

Sin embargo, considera este otro ejemplo:

A: ¿Sabes algo de francés?
B: Desde luego, lo hablo como un nativo.
A: Estupendo, porque necesito saber cómo se dice «feliz cumpleaños» en francés.
B: Lo siento, ahora no tengo tiempo. A lo mejor mañana. Adiós.

Pero más adelante B se sigue negando a proporcionarle a A la traducción, ya sea no haciéndole caso o dándole excusas. A entonces llega a la conclusión, por argumento a silentio, que en realidad B no sabe francés o no lo habla bien. En otras palabras, A concluye que la ignorancia de B es la explicación más probable para su silencio. El uso del argumento desde el silencio en esta situación es razonable, dadas las alternativas (que B no quiera darle la traducción o tenga miedo de hacerlo) que no parecen razonables a simple vista.

Otro ejemplo en un contexto diferente podría ser:

A: ¿Sabes la contraseña del correo electrónico de tu mujer?
B: Sí, la sé.
A: ¿Y cuál es?
B: No es asunto tuyo.

Cuando A sigue preguntando por la contraseña, B no le hace absolutamente ningún caso. Así que, usando el argumento desde el silencio, A llega a la conclusión de que B no conoce realmente la contraseña de su mujer. Sin embargo, este argumento desde el silencio no es razonable, ya que una contraseña es un mecanismo de seguridad que no debe ser compartido con otra persona simplemente porque lo pregunte. Es razonable asumir, por ende, que B conoce la contraseña pero no la quiere compartir por motivos de seguridad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Booker, Bruce R. (2009). Argumentum Ex Silentio Argument from Silence: Does the Silence of the Apostolic Writings Regarding Torah Observance by Non-jewish Believers in Jesus Imply That the Torah Does Not Apply to Them? (en inglés). CreateSpace. p. 64. ISBN 978-144-999-342-9. 
  2. Walton, Douglas (2010). Arguments from Ignorance (en inglés). Penn State Press. ISBN 978-027-104-196-4. 
  3. E. A. Livingstone, ed. (2006), «Silence, the argument from» (en inglés), The Concise Oxford Dictionary of the Christian Church, Oxford University Press 
  4. Bernecker, Sven; Pritchard, Duncan (2010). The Routledge Companion to Epistemology (en inglés). Routledge. pp. 64–65. ISBN 0415962196. «Arguments from silence are, as a rule, quite weak; there are many examples where reasoning from silence would lead us astray.»