Petición de principio

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La petición de principio (del latín petitio principii, "suponiendo el punto inicial") es una falacia que se produce cuando la proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas. Como concepto en la lógica la primera definición de esta falacia conocida en Occidente fue acuñada por el filósofo griego Aristóteles, en su obra Primeros analíticos.[1]

Este término no se suele aplicar a la falacia más general que resulta cuando la evidencia dada para una proposición necesita tanta prueba como la proposición misma. El término más usado para una argumentación semejante es el de falacia de las muchas preguntas.

Toda petición de principio tiene esta característica: que la proposición por ser probada (como conclusión) se asume en algún punto anterior, se asume en alguna de las premisas. Debido a lo anterior, esta falacia fue clasificada por Aristóteles como una falacia material, en vez de como una falacia lógica.

Formalmente hablando esta falacia tiene la siguiente estructura. Para alguna proposición p

  • p implica q
  • q implica r
  • suponga p
  • por lo tanto, q
  • por lo tanto, r

Para ilustrar este concepto se puede considerar el siguiente ejemplo:

  1. Todo lo que existe es la materia.
  2. Dios no es material.
  3. Por lo tanto, Dios no existe.

Del mismo modo:

  1. Todo lo que existe ha sido creado.
  2. Dios puede crear.
  3. Por lo tanto, Dios existe.

Al presuponer sin demostrar desde la premisa 1 la conclusión se estaría incurriendo en este tipo de falacia.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Primeros Analíticos II, 64b, 34 - 65a, 9