Argumento cosmológico

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En filosofía y teología natural, un argumento cosmológico es todo tipo de argumento el cual concluye la existencia de un ser único y trascendente a partir de una inferencia o deducción proveniente del movimiento, causalidad, cambio, composición, temporalidad, contingencia o finitud respecto al cosmos como un conjunto o de procesos dentro de él. Es tradicionalmente conocido como el argumento de la primera causa y como el argumento causal, incluso ha llegado a vérsele como un argumento cosmogónico (origen del cosmos). Cualquiera que sea el término que se le emplee, el argumento cosmológico es más una categoría para distintos tipos de argumentos que un solo y único argumento.

Las premisas básicas de un argumento cosmológico están regidas bajo el concepto de causalidad. La conclusión del argumento tiene como objetivo demostrar la existencia de una Primera Causa o Primer Principio, que subsecuentemente es identificada como Dios. La historia del argumento cosmológico se remonta a los tiempos de Aristóteles (c. 384-322 a.C) o anterior, fue retomado por el Neoplatonismo y el cristianismo primitivo y luego por la filosofía islámica antigua en los siglos IX y XII, y reintroducido a la teología cristiana en el siglo XIII por Tomás de Aquino en sus tratados Suma teológica y Suma Contra los Gentiles. El argumento cosmológico es cercanamente relacionado al principio de razón suficiente de Gottfried Leibniz y a la máxima nada surge de la nada atribuida a Parménides.

Entre los defensores o formuladores históricos destacados del argumento cosmológico se encuentran: Aristóteles, Plotino, Avicena, Al-Ghazali, Maimónides, Tomás de Aquino, así como la mayoría de los pensadores adheridos al teísmo clásico. Entres los defensores contemporáneos del argumento cosmológico destacan: William Lane Craig, Alexander Pruss y Edward Feser.

Significado[editar]

El argumento utiliza un patrón general de argumentación (Logos) con el que hace una inferencia a partir de particulares hecho alegados al universo (Cosmos) sobre la existencia de un ser único y subsistente.

Historia[editar]

Platón (c. 427–347 aC) fue el primer filósofo en plantear argumentos de la primera causa, aunque cada uno tenía ciertas advertencias notables según su filosofía. En Las Leyes (Libro X), Platón postuló que todo movimiento en el mundo y el Cosmos era "movimiento impartido". Esto requería un "movimiento auto originado" para ponerlo en movimiento y mantenerlo. En Timeo, Platón propuso un "demiurgo" de suprema sabiduría e inteligencia como el creador del Cosmos.

Platón fue secundado por Aristóteles con su concepto del Primer motor inmóvil. Aristóteles a partir del principio de causalidad, llegó a deducciones a por medio del movimiento que vemos en el mundo. Aristóteles nos recuerda que no es posible una serie o regresión indefinida de móviles y motores, pues si tal regresión es verdaderamente indefinida (en una serie de móviles y motores: A es movido por B, B es movido por C, C es movido por D, de tal forma que A se mueve últimamente por el movimiento que recibe de D), entonces nunca habría un primer motor y en consecuencia, nada se movería. Pero el hecho de que hay movimiento, tumba la posibilidad de una regresión indefinida. Por lo tanto, debe de existir un primer motor que sea el origen del movimiento. Ahora bien, para ser este motor verdaderamente el primero, debe de ser inmóvil (no ser movido por otro), pues si no lo fuese y se moviese, necesitaria que otro motor que le moviese, y la regresión iniciaría de nuevo. Como todo lo que se mueve, está en potencia respecto al movimiento, y como todo motor está en acto respecto a lo que va a mover, el primer motor inmóvil, debe ser acto puro, es decir, el primer motor debe ser plena y últimamente lo que es, sin potencia alguna, sin poder transformarse en algo más ni tender a ello, debe ser, por tanto, una sustancia (presencia plena) con toda la plenitud del ser en sí misma.

Unos siglos más tarde, Plotino (c. 204/5-270 d.C), un pensador platónico argumento y enseñó sobre lo totalmente trascendente y supremo, "lo Uno", el cual era indivisible, indistinto, in-multiplicable y más allá de las categorías del ser y del no-ser. "Lo Uno" no podía ser ninguna cosa existente, ni siquiera la mera suma de la totalidad de partes, sino previo a todo lo existente. Plotino identifico esta concepción de "lo Uno" con concepciones platónicas de Bien (filosofia) y Belleza.

Al-Kindi (c.801-873 d.C), un filósofo musulmán influenciado por un marco teórico aristotélico y neoplatónico, arguyó sobre la "absoluta unidad" de Dios a partir de lo que es la unicidad y la composición en el mundo. Al-Kindi decía que, mientras un cuerpo es uno, también se encuentra compuesto por diferentes partes. Una persona, por ejemplo podría decir "veo un elefante", y eso significa que " ve un elefante", pero el término 'elefante' se refiere a un especie de animal que contiene a muchos. Por esto, Al-Kindi se refiere a que mientras nosotros podemos pensar en un ser existente como "uno", en realidad, dicho ser existente es "uno" y "muchos". Por tanto—concluye más adelante el filósofo—, Dios es absolutamente uno, tanto en ser como en concepto, carente de toda multiplicidad, de tal forma que ese es su único atributo y por tanto, no encontrado en nada más que en El. Avicena (c. 980-1037 d.C), otro filósofo islámico propuso un argumento formal a favor de la existencia del Dios islámico. Avicena argumento que debe de haber un "necesariamente existente", es decir, un ente que no puede no-existir. Su argumento razonaba que el conjunto entero de seres contingentes debía tener una causa que no fuera contingente pues de serlo estaría forzosamente incluida en el conjunto de seres contingentes. Por tanto, debía de existir un necesariamente existente, el cual también poseía atributos como la unidad, simplicidad, inmaterialidad, intelecto, bondad y generosidad, de tal forma que se correspondía con Alá.

Descripción[editar]

La estructura tradicional de un argumento cosmológico:

  1. Algunas cosas de nuestra experiencia son o están X.
  2. Todo lo que es o está X requiere de una causa, especialmente para su existencia en el aquí y ahora (un principio derivado de la causa y efecto).
  3. Tal serie causal debe tener un miembro más fundamental (principio de terminación de una serie causal).
  4. Aquello que da terminación a la serie causal, es-no X o no-está X .
  5. Aquello que da terminación a la serie causal también posee los atributos divinos: unidad, inmutabilidad, inmaterialidad, eternidad, omnipotencia, etc., y por tanto, es a lo que nos referimos con el nombre o término Dios.
  • Donde X significa que algunas cosas de nuestra experiencia son o bien contingentes, o bien están en movimiento, o bien son compuestos, o bien son distinguibles en su esencia y existencia, etc.

Estructura del argumento cosmológico Kalam:

  1. Todo lo que comienza a existir tiene una causa.
  2. Si el universo no comenzó a existir, entonces existe una colección infinita actual de eventos pasados.
  3. Una colección infinita actual de objetos cualesquiera es imposible (ver el hotel infinito de Hilbert).
  4. El universo comenzó a existir (por 2 y 3).
  5. Por lo tanto, el universo tiene una causa (Y esa causa es un ser incausado, inmutable, atemporal, aespacial, inmaterial, todopoderoso y personal).
  • Como se puede notar, los diversos argumentos cosmológicos hacen uso de series causales, que bien pueden ser jerárquicamente/esencialmente ordenadas (un tipo de serie en donde las causas están subordinadas entre sí y son dependientes entre sí todo momento al producir un cierto efecto) o accidentalmente/temporalmente ordenadas (un tipo de serie donde las causas de manera independiente producen un efecto dado en algún tiempo ya sea largo o corto).

Críticas[editar]

Las críticas u objeciones más comunes al argumento cosmológicos por parte de ateos, agnósticos, escépticos, partidarios al Nuevo ateísmo y ciertos filósofos suelen ser:

  • «Si todo tiene una causa, ¿cual es la causa de Dios? El argumento cosmológico se refuta a sí mismo».
  • «Si Dios no requiere de una causa, entonces, ¿por qué el universo sí requiere de una causa? el argumento comete la falacia del alegato especial».
  • «El universo puede ser eterno, incausado y necesario, por tanto, no requiere de una causa».
  • «¿Por qué asumir que la serie de causas no es infinita y debe tener una terminación?».
  • «Incluso si existe una primera causa, no se sigue que sea el dios de una cierta religión y que dicha religión sea cierta. El argumento cosmológico es un argumento ad ignorantiam.
  • «Incluso si existe una Primera Causa, no se sigue que sea solo Dios, bien puede ser Thor o Zeus. El argumento cosmológico es un non sequitur (lógica)».
  • «El argumento cosmológico concluye al Dios de los vacíos para poder explicar algo que un futuro la ciencia podrá responder.
  • «En el vacío cuántico una partícula virtual puede entrar y salir de la existencia sin necesidad de una causa. El universo se rige íntimamente en términos cuánticos, por tanto, bien puede ser incausado».
  • «Por la navaja de Ockham, la hipótesis de Dios como causa del universo, es innecesaria y más compleja frente a la hipótesis de un universo eterno».
  • «El argumento cosmológico es un simple razonamiento lógico cuya conclusión se sigue solo de premisas a priori y no de evidencia empírica y por tanto, no demuestra absolutamente nada».
  • «El principio de causa y efecto no aplica necesariamente a todo el universo».
  • «El principio de causalidad dice que la causa precede al efecto, Dios existe fuera y antes del tiempo, por tanto, Dios no puede ser causa de nada».
  • «El argumento cosmológico nació en una época muy intelectualmente arcaica y tecnológicamente atrasada, por tanto, ya no tiene lugar en la era moderna».
  • «Si la existencia de cada uno de los miembros de un conjunto es explicada, por consiguiente, la existencia de ese conjunto es explicada. Entonces no hay necesidad de una Primera Causa e de una regresión de causas».
  • «El argumento cosmológico presupone la existencia necesaria de Dios de la que habla el argumento ontológico. Y como el argumento ontológico falla, entonces, el cosmológico también».


Las respuestas o contraargumentaciones a estas objeciones por parte de teístas y defensores del argumento suelen ser las siguientes:

  • En relación a la primera objeción, ninguna versión del argumento cosmológico propuesta por algún filósofo serio, tiene como premisa «todo lo que existe tiene una causa», en cambio los argumentos cosmológicos y sus defensores, partiendo de fenómenos simples y mundanos, han establecido que bien, todo lo que se mueve tiene causa, todo lo contingente tiene causa, todo lo compuesto tiene causa, todo lo finito tiene causa, etc. Por tanto, quien critica el argumento arguyendo que se contradice a sí mismo, está atacando una caricatura del argumento cosmológico y no al argumento de verdad. La argucia retórica "¿Quién creó a Dios?" es igual de errónea. Y no es porque el defensor del argumento cosmológico no de razones por las cuales Dios no necesite una causa y las demás cosas si. Al contrario, parte del fin del argumento cosmológico es establecer de debe de haber algo que no solamente carece de causa sino que en principio no puede tener una, precisamente porque carece de la mera propiedad que hace que las demás cosas necesiten de una causa.
  • En relación a la segunda objeción, el universo como ente compuesto de partes que contiene a todos los entes materiales, pudo haber sido de una manera diferente a como es aquí y ahora, el universo es por tanto, un ser contingente. Pero todo ser contingente tiene una causa. Por tanto, el universo tiene una causa. Dios, en cambio, carece de todo que lo haga ser un ser contingente. Por tanto, Dios no requiere de una causa. No hay ningún alegato especial, pues Dios no es una excepción arbitraria a la regla, sino que no posee algo que lo haga necesitar ser parte de dicha regla.
  • En relación a la tercera objeción, al igual que la primera y la segunda, no contempla la verdadera noción de lo que los argumentos cosmológicos establecen. El universo no puede ser eterno, pues al ser imposible una colección infinita actual de eventos pasados, el universo y las leyes físicas que lo gobiernan, debieron comenzar a existir y tener una causa. El universo no puede ser incausado, pues justamente es un compuesto y todo compuesto requiere de una causa. El universo pudo o no existir, pudo ser una manera diferente a como es ahora, por tanto, el universo en contingente y requiere de una causa.
  • En relación a la cuarta objeción, el crítico al argumento ignora las justificaciones filosóficas de porque las series causales no pueden extenderse infinitamente sino que requieren de una terminación, por parte de alguna argumento cosmológico. No es que "se asuma" que no son infinitas o que requieren de un terminación, sino que se arguye esa respuesta según el tipo de serie causal de la que se hable.
  • En relación a la quinta objeción, esta es igual de errónea que la primera objeción. Pues justamente, un concepto como Primera Causa, la cual es una causa que sin tener causa es el principio de la causalidad, ejemplifica un ser último absolutamente metafísico, que es uno de los entendimientos y caracterizaciones más antiguos y clásicos a lo que los teístas se refieren por Dios. Luego, los filósofos defensores de algún argumento cosmológico son conocidos por argumentar una serie de atributos esenciales a la Primera Causa, tales como infinidad, omnipotencia, inmutabilidad, inmaterialidad, perfección, inteligencia, suma bondad, etc, atributos que jamás han dicho de ser poseídos por dioses como Zeus o Thor. Por tanto, no hay ningun non sequitur en los argumentos cosmológicos defendidos por filósofos.
  • En relación a la sexta objeción, ninguna versión del argumento cosmológico utiliza al "Dios de los vacíos" para establecer sus conclusiones. Pues en realidad son rigurosas evaluaciones y deducciones metafísicas que parten de los fenómenos del mundo y la causalidad las que sustentan sus proposiciones, y no posibles hipótesis invocando a un ser divino que puedan ser reemplazadas en algún futuro por los avances de las ciencias naturales.
  • En relación a la séptima objeción, el argumento cosmológico concluye que debe de existir una realidad más fundamental entre las realidades que sustenta al cosmos, sin embargo, esto no anula el hecho de que puedan haber otras realidades que condicionan y hagan trabajar al universo y a sus procesos físicos. Como es el caso de la mecánica cuántica, que si bien, es una realidad fundamental del mundo físico, no es la más fundamental. Luego, las partículas cuánticas son dichas de ser indeterministas, pero no se sigue a que sean completamente independientes o incausadas, pues se sabe que para que las partículas virtuales salten y salgan de la existencia, necesitan de un vacío que las contenga. Por tanto, las partículas virtuales son contingentes a cual vació las contenga.

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]