Mario Bunge

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Nombre Mario Augusto Bunge
Nacimiento 21 de septiembre de 1919 (95 años)
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Nacionalidad argentino
Ocupación filósofo de la ciencia, humanista
Empleador Universidad de Buenos Aires
Premios Beca Guggenheim
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Mario Augusto Bunge (Florida Oeste, Buenos Aires, Argentina, 21 de septiembre de 1919) es un físico, filósofo, epistemólogo y humanista argentino; Bunge por encima de todo es un filósofo materialista, defensor del realismo científico y de la filosofía exacta. Es conocido por expresar públicamente su postura contraria a las pseudociencias,[1] [2] entre las que incluye al psicoanálisis, la praxeología, la homeopatía, la microeconomía neoclásica (u ortodoxa) entre otras, además de sus críticas contra corrientes filosóficas como el existencialismo[3] [4] (y, especialmente, la obra de Martin Heidegger[5] ), la fenomenología, el posmodernismo,[6] la hermenéutica,[7] y el feminismo filosófico.

Biografía[editar]

Bunge comenzó sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata, donde se graduó con un Ph.D. en ciencias físico-matemáticas en 1952. Fue profesor de física teórica y filosofía, 1956-1966, primero en La Plata y luego en Universidad de Buenos Aires. En la actualidad es profesor Frothingham de Lógica y Metafísica en la Universidad McGill en Montreal, donde imparte clase desde 1966 [8] [9]

Mario Bunge ha sido distinguido con dieciséis doctorados honoris causa y cuatro profesorados honorarios por universidades de las Américas y Europa. Bunge es miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (1984-) y del Royal Society of Canada (1992 a). En 1982 fue galardonado con el 'Premio Príncipe de Asturias'; en 2009 el Guggenheim Fellowship, [9] [10] y en 2014 fue galardonado con el premio Ludwig von Bertalanffy en Complexity Thinking.[11]

Intereses[editar]

Sus intereses abarcan la filosofía general (semántica, ontología, gnoseología, metodología de la investigación, praxeología y ética) así como aplicada (física, biología, psicología y ciencias sociales), sin eludir consideraciones sobre la filosofía de la lógica y la matemática como fundamento no solo del quehacer científico sino también filosófico. Considera a la matemática sólo como ciencia deductiva, sin destacar la fase de la producción[investigación] matemática, que usa la experimentación, la intuición, casos finitos y analogía, tal como lo considera George Polya. También declararon al respecto setenta matemáticos que trabajaban en EE.UU., entre ellos Lars Alfors. En relación con ello, es fundador de la Sociedad para la Filosofía Exacta,[12] que procura emplear solamente conceptos exactos, definidos mediante la lógica o la matemática a fin de evitar la ambigüedad y la imprecisión características de otros estilos filosóficos, entre ellos el fenomenológico, el postmoderno (especialmente el hermenéutico) y provoca (a la vez que estimula) el tratamiento de problemas no triviales como contraste con la gigantesca producción filosófica libresca que interpreta recursivamente las opiniones de otros filósofos o que juega con objetos ideales o mundos posibles.

Su posición crítica está balanceada por sus aportes originales y por el planteamiento de caminos de reconstrucción filosófica.

Su frase fue: “es verdad que en la ciencia no hay caminos reales (Royal roads); que la investigación se abre camino en la selva de los hechos, y que los científicos sobresalientes elaboran su propio estilo de pesquisas”

Sobre sus libros[editar]

La ciencia, su método y su filosofía (1960), obra en la que introduce de manera sintética las bases del método científico, ha llegado a ser un clásico en su género. Pero si se desea obtener una perspectiva profunda de su concepción filosófica sin pasar por el extenso Treatise, posiblemente la opción más recomendable sea su manual La investigación científica, publicado por primera vez en inglés en 1967, cuya traducción ha sido reimpresa con correcciones por Siglo XXI Editores (México, 2000).

Sin duda, la obra por la cual Bunge se ha distinguido especialmente en el ámbito de la filosofía profesional es el extenso Treatise on Basic Philosophy (Tratado de filosofía). Se trata de un esfuerzo por construir un sistema que abarque todos los campos de la filosofía contemporánea, enfocados especialmente en los problemas que suscita el conocimiento científico.

La semántica (de la ciencia) está tratada en los primeros dos tomos (Semantics 1. Sense and Reference y Semantics 2. Interpretation and Truth) y la ontología en los siguientes dos (Ontology 1. The Furniture of the World y Ontology 2. A World of Systems).

La gnoseología ocupa los tres volúmenes posteriores (Epistemology and Methodology 1. Exploring the World, Epistemology and Methodology 2. Explaining the World y Epistemology and Methodology 3. Philosophy of Science and Technology).

Finalmente, el volumen 8 del Tratado se ocupa de la ética (Ethics. The Good and the Right).

Su hincapié en el rigor metodológico—buscado con el uso de herramientas formales (lógico-matemáticas) y de conocimiento fundado científicamente--, su amplitud temática, su originalidad y su mencionado carácter sistémico hacen del Treatise uno de los emprendimientos filosóficos más ambiciosos de los últimos siglos.[cita requerida]

Enfoque filosófico[editar]

Generalidades[editar]

La concepción filosófica de Bunge puede describirse, tal como él mismo lo ha hecho en varias ocasiones, recurriendo a una conjunción de varios "ismos", de los cuales los principales son el realismo, el cientificismo, el materialismo y el sistemismo.[13] [14]

El realismo científico de Bunge abarca los aspectos ontológicos (las cosas tienen existencia independientemente de que un sujeto las conozca), gnoseológicos (la realidad es inteligible) y éticos (hay hechos morales y verdades morales objetivas) de su pensamiento. El cientificismo es la concepción que afirma que el mejor conocimiento sobre la realidad es el que se obtiene a través de la aplicación del método de investigación científica. El materialismo sostiene que todo lo que existe es material, o sea para Bunge la energía es una propiedad de la materia. El sistemismo, finalmente, es la perspectiva de que todo lo que existe es un sistema o parte de un sistema.

A este cuarteto hay que añadir dos ismos más. El emergentismo, que está asociado al sistemismo, y se caracteriza por la tesis de que los sistemas poseen propiedades globales, sistémicas o emergentes que sus partes componentes no poseen y son, por tanto, irreducibles a propiedades de niveles de organización inferiores. Y el agatonismo, la concepción bungeana de la ética, que se guía por la máxima «Disfruta de la vida y ayuda a otros a vivir una digna de ser disfrutada» y supone que a cada derecho le corresponde una obligación y viceversa.[15]

El realismo científico de Mario Bunge[editar]

Como casi todas sus demás posiciones filosóficas, el realismo bungeano es franco y audaz, especialmente si se tiene en cuenta la difusión de los escepticismos de diverso cuño en las últimas décadas. Como otros autores, Bunge distingue tres matices de realismo, uno ingenuo, otro crítico y uno científico. El realismo bungeano es de este último tipo y se caracteriza por ser una conjunción de siete tesis realistas que abarcan prácticamente todo su pensamiento filosófico, de allí que también le valga el nombre de realismo integral. Más importante aún es que estos diferentes aspectos del realismo bungeano se encuentran enlazados entre sí por diversas relaciones, de tal modo que constituyen un sistema. De allí que Bunge llame también hilorrealismo (o hylerrealismo, del griego hyle, material, materia) a su especial versión del realismo científico, porque siempre va de la mano de la tesis ontológica materialista. Además, y como veremos más adelante, el hilorrealismo bungeano también es sistemista (tanto en lo ontológico como en lo gnoseológico) y emergentista.

Hay, sin embargo, algunos ámbitos en los que Bunge defiende posiciones diferentes al realismo. En filosofía de la matemática, por ejemplo, opta por un ficcionismo moderado,[16] en la estética lo considera solo una corriente más o, incluso, una perspectiva conservadora, y en política (“Realpolitik”) lo rechaza de plano por considerarlo otro nombre para el cinismo político.[17]

Los aspectos en que Bunge profesa el hilorrealismo científico, uno de los ejes principales de su vasta obra, son: (i) ontológico, (ii) gnoseológico, (iii) semántico, (iv) metodológico, (v) axiológico, (vi) moral y (vii) praxiológico.[18]

El sistemismo[editar]

La concepción sistemista de Mario Bunge tiene dos aspectos principales, uno ontológico y otro gnoseológico. El sistemismo ontológico que Bunge defiende postula que el mundo es un sistema de sistemas, es decir que toda cosa concreta es un sistema o un componente de algún sistema. Un sistema es, en efecto, un objeto complejo estructurado, cuyas partes están relacionadas entre sí por medio de vínculos (estructura) pertenecientes a un nivel determinado. [19] Además, puesto que un sistema se caracteriza por poseer propiedades que sus componentes no poseen (vale decir, propiedades globales o emergentes), el sistemismo de Bunge es también emergentista. En otras palabras, la ontología bungeana es monista con respecto a la sustancia y pluralista respecto de las propiedades.

Filosofía aplicada[editar]

Física[editar]

Para cuestiones como la naturaleza del espacio y el tiempo y su implicación en la expansión del universo, Bunge expresa que tal movimiento del universo podría darse si éste fuese finito y si el espacio y el tiempo fuesen el escenario inmutable en que se desarrolla, pero si espacio y tiempo existen como relaciones entre cosas y sucesos, el universo no tendría adonde ir. Por lo que se debe hablar de recesión mutua de las galaxias antes que de expansión del universo.[20]

Medicina[editar]

Bunge expone que la medicina científica es sistémica, en tanto que admite que las partes del organismo humano, aunque distintas, están conectadas entre sí; y que es analítica, en cuanto distingue órganos con funciones específicas. Postula además que el "buen médico" pone en práctica un sistema filosófico constituido por una ontología materialista y sistémica; una gnoseología realista, escéptica y cientificista; y una praxiología científica y una ética humanista. Asimismo expresa que la medicina moderna se ha "desarrollado junto con la ciencia básica", pero que ha tenido que luchar contra la religión y contra las filosofías dominantes (como en los conflictos sobre el uso de células madre provenientes de abortos, o sobre la prohibición de la contracepción y del aborto).[1]

Educación[editar]

Bunge considera al pedagogo que asegura que el modo de enseñar es más importante que lo que se enseña como uno de los peores enemigos de la educación, argumentando que "quien desconoce algo no puede enseñarlo, y quien lo sabe a medias sólo puede enseñarlo mal". Además clasifica a los estudiantes en cinco especies, según el método de estudio que emplean:[3]

  • Loros: los que "aprenden" de memoria, sin preocuparse de compender, analizar, profundizar ni vincular el tema a sus experiencias anteriores.
  • Papirógrafos: los que "tragan páginas vertiginosamente" quedando de esto muy poco o nada.
  • Impacientes: quienes abandonan la lectura al no comprender un párrafo.
  • Crónicos: quienes se "eternizan en un tema"
  • Conscientes: quienes en lugar de estudiar mucho, estudian bien.[nota 1]

Crítica a corrientes filosóficas[editar]

Crítica a paradigmas cosmológicos[editar]

Bunge considera que una cosmología puede ser "tosca o refinada, esquemática o detallada, confusa o clara", así como "mágica o naturalista, religiosa o secular, espiritualista, materialista o dualista" además de "ordinaria u orientada científicamente, estéril o fértil".[20]

Con respecto al holismo critica la adopción de la tesis de que "el todo determina la parte" a pesar de que son las interacciones entre las partes las que determinan el todo el cual a su vez condiciona el comportamiento de la parte. Considera además que a pesar de tener pocos defensores contemporáneos puede hallárselo entre científicos sociales.[nota 2] De esta cosmología rescata las tesis de la interconexión universal de las cosas, la emergencia de nuevas propiedades a medida que los sistemas correspondientes se van constituyendo y la sumersión de algunas propiedades a medida que son analizadas. En cuanto al jerarquismo critica su postura del dominio de los seres "superiores" sobre los "inferiores" en lugar de reconocer que los primeros evolucionaron a partir de los segundos. Sobre el tychismo expone que "no es verdad que pueda asignársele una probabilidad a todo suceso posible", afirmando que la única manera de saber si un proceso es aleatorio es "construir un modelo probabilista de él y ponerlo a prueba". Del dinamismo sugiere que "alabar el cambio" está bien pero que es importante percatarse de que hay "algo constante" como en el caso de una propiedad permanente o un patrón invariable. En el caso específico de la dialéctica manifiesta que no se salva de contraejemplos como el que para que algo sea internamente "contradictorio" debe ser un ente complejo, por lo que no contendría partículas elementales como quarks, gluones, electrones y fotones; o que, "aunque el conflicto es bastante real en todos los niveles, también lo es la cooperación".[nota 3] Con respecto al atomismo expresa que es limitado y que cada entidad individual es un componente de algún sistema por lo que considera como "idealizaciones" o "ficciones" al electrón o fotón libres o la célula, la persona o la nación aisladas. En cuanto al mecanicismo afirma que "tuvo su día de gloria", reconociendo que "estimuló una prodigiosa creatividad científica y tecnológica desde su inicio hasta mediados del siglo XIX", pero que declinó con el nacimiento de la física de campos y la termodinámica. Sobre el sacralismo expresa que es una cosmología "ingenua y anacrónica" que "nos ciega y a la vez ata nuestras manos". Mientras que define al textualismo como "probablemente, la más absurda, dogmática, estéril y engañosa de todas las versiones del idealismo".[1] [20]

Crítica al positivismo lógico[editar]

Bunge sostiene que el positivismo lógico no posee una semántica defendible ni una ontología que trascienda el fenomenalismo, además de no poseer una ética más allá del emotivismo de Hume.[2]

Crítica al existencialismo[editar]

Sobre el existencialismo afirma que es una "doctrina sombría" que "no sirve para pensar ni para hacer otra cosa que no sea deprimirse, destruir o destruirse." considerando a ciertos escritos de Heidegger como "disparates";[nota 4] criticando sus opiniones que lo hicieron utilizable por el nazismo: su concepción del hombre como un ser angustiado y por tanto paralizado ante la nada y su afirmación de que la razón y la ciencia son despreciables y que lo único que importa es "la existencia desnuda"; argumentando que su metafísica fue una mezcla de "afirmaciones carentes de sentido (...), de perogrulladas y de falsedades"; y, que no propuso una filosofía propiamente dicha.[3]

Crítica al popperianismo[editar]

En cuanto al popperianismo considera que rechaza la idea de hacer semántica y su ontología no trasciende el individualismo, además de no poseer ninguna ética más allá de las premisas de Buda, Epicuro e Hipócrates de no producir ningún daño.[2]

Crítica al marxismo[editar]

Mientras que acerca del marxismo resalta su carácter estrechamente economicista que infravalora el papel de la política y la cultura, el hecho de confundir lógica con ontología y la adopción del utilitarismo como ética.[2]

Crítica a las pseudociencias[editar]

Definición de pseudociencia[editar]

De acuerdo a Bunge, la pseudociencia es todo campo de conocimiento que no es científico pero se publicita como tal. Además expresa que las pseudociencias son más populares que las ciencias porque "la credulidad está más difundida que el espíritu crítico, el que no se adquiere recopilando y memorizando informaciones, sino repensando lo aprendido y sometiéndolo a prueba" y que inclusive no debe sorprender que, ocasionalmente, "incluso los científicos, tecnólogos y eruditos consuman y hasta produzcan ideas y prácticas pseudocientíficas".[1] [2]

Crítica a la cosmología creacionista[editar]

Bunge expone que el creacionismo (tanto laico como religioso) no tiene asidero empírico y contradice todas las leyes de conservación conocidas al afirmar que el universo se creó a sí mismo o por la divinidad.[2]

Crítica a la hipótesis del gen egoísta[editar]

Respecto a la hipótesis formulada por Richard Dawkins, Bunge critica su tendencia a inferir que el genoma es lo único que importa en el desarrollo y la evolución, argumentando que los animales con mayores posibilidades son aquellos que "además de estar bien dotados genéticamente, poseen cerebros maleables que les permiten aprender pautas de conducta adaptativas".[2]

Crítica a la economía neoclásica[editar]

Bunge considera que al estar formulada en términos matemáticos y rigurosos la teoría de enfoque neoclásico posee una "brillante apariencia científica". Sin embargo no estudia sistemas económicos reales, ignora la historia y todas las restricciones macrosociales y no se preocupa por el medio ambiente o las generaciones por venir. Asimismo no da cuenta de la formación de los precios o el dinero, no explica la inflación o la estanflación, no predice de manera exacta las expansiones y contracciones económicas e ignora fuerzas como sindicatos, monopolios, empresas multinacionales, el Estado omnipresente y la clase dirigente militar.[2]

Crítica a la sociobiología[editar]

Bunge critica el intento de la sociobiología de reducir la sociología a la biología (y en particular a la genética) argumentando que los sistemas sociales tienen componentes (como las redes de transporte) y propiedades (como la organización política) que no son biológicos.[2]

Crítica a la parapsicología[editar]

La crítica a la parapsicología se centra en la carencia de pruebas empíricas genuinas sobre la existencia de individuos dotados de habilidades como la telepatía, la precognición, la clarividencia o la telequinesis. Bunge argumenta además que los parapsicólogos no buscan leyes ni explicaciones físicas de lo paranormal (exponiendo una actitud semejante en los creyentes religiosos); que los fenómenos paranormales son incongruentes con algunos de los principios básicos de la ciencia o con algunos de los principios filosóficos generales que subyacen en la investigación científica; que, a diferencia de toda disciplina científica, la parapsicología no es un componente del sistema de las ciencias; y que, en el caso específico de las ondas psi, no se conoce qué ecuaciones satisfacen o no se podrían diseñar dispositivos con el fin de detectarlas.[2]

Crítica al psicoanálisis[editar]

Bunge ha atacado vigorosamente al psicoanálisis en numerosas oportunidades. Las razones que ha ofrecido pueden agruparse en dos tipos: razones metodológicas y pruebas empíricas. Las primeras constituyen una crítica al modo de proceder de los investigadores que han desarrollado el psicoanálisis, desde Freud hasta nuestros días. Ese modo de proceder, afirma Bunge, está reñido con los requisitos mínimos aceptados por la comunidad científica internacional para considerar que una investigación es científica. En otras palabras, los psicoanalistas no utilizan la estrategia general de indagación conocida como método científico. Las razones del segundo tipo muestran que los datos no apoyan las ideas psicoanalíticas.[21] [21] [22] [23] Bunge considera que el psicoanálisis es una pseudociencia.[24]

Crítica a la medicina tradicional[editar]

De acuerdo a Bunge, las medicinas tradicionales no distinguían el síntoma subjetivo del signo o indicador objetivo, no medían ninguna variable y no hacían ensayos clínicos ni disponían de estadística; además que, con excepción de ciertos consejos profilácticos y dietéticos, la medicina contemporánea no usa casi ninguno de los conocimientos de las medicinas tradicionales. En el caso de la acupuntura, centro de la terapia china tradicional, expresa que "es inútil excepto como placebo analgésico"; de la medicina hindú, que a pesar de inventar algunos procedimientos quirúrgicos notables, los aplicó sin asepsia ni anestesia, y que la farmacopea ayurvédica fue masivamente fantasiosa.[1]

Crítica a la medicina complementaria y alternativa[editar]

Para Bunge las medicinas alternativas manejan productos de naturaleza desconocida, aplicadas a personas no estudiadas y con efectos de tipo e intensidad desconocidos, asimismo considera que la terapias son eficaces en alguna medida debido a dos factores: el retorno espontáneo a la salud (vis medicatrix naturae) y el conjunto de efectos placebo y que las terapias alternativas son tan infundadas e ineficaces como las tradicionales.[1]

Medicina holística[editar]

A diferencia de la medicina contemporánea que es sistémica y analítica, para Bunge, al pretender tratar la totalidad, al holista "se le escapan las peculiaridades de las partes".[1]

Homeopatía[editar]

La crítica a la homeopatía se centra en la carencia de estudios farmacológicos que muestren la efectividad de los remedios homeopáticos y de ensayos clínicos que prueben la mejoría de los pacientes que los toman.[1]

Naturopatía[editar]

Entendida como componente del naturismo, que es considerado por Bunge como esencialmente un juicio de valor ("Lo natural es mejor que lo artificial"), la crítica se centra en la desregulación de la venta de productos naturales por considerarse inofensivos, teniendo como consecuencia el desconocimiento en detalle de la composición de cada producto y de los mecanismos bioquímicos que desata, acelera o retarda al ingerirse.[1]

Bibliografía[editar]

  • 2013: ¿Tiene porvenir el socialismo? Buenos Aires: Eudeba. Compilado junto con Carlos Gabetta. Contiene ensayos de ambos compiladores y de Josep Fontana, Antoni Domenech, Antonio Gutiérrez y Mariano Schuster.
  • 2012: Filosofía para médicos. Barcelona - Buenos Aires: Editorial Gedisa.
  • 2012: Filosofía de la tecnología y otros ensayos Lima: Universidad Garcilaso de la Vega.
  • 2012: Diálogos urticantes Lima Universidad Garcilaso de la Vega.
  • 2012: Tratado de filosofía. Vol. IV, Ontología 2: Un Mundo de Sistemas. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2011: Tratado de filosofía. Vol. III, Ontología 1: El moblaje del mundo. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2010: Las pseudociencias ¡vaya timo! Pamplona: Editorial Laetoli.
  • 2009: Filosofía política. Solidaridad, cooperación y Democracia Integral. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2009: Tratado de filosofía. Vol. II, Semántica 2: Interpretación y verdad. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2008: Tratado de filosofía. Vol. I, Semántica 1: Sentido y referencia. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2007: A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2006: 100 Ideas. El libro para pensar y discutir en el café. Buenos Aires: Sudamericana. (Compendio de artículos periodísticos).
  • 2005: Intuición y razón. Buenos Aires: DeBolsillo - Sudamericana. (Existe primera edición en 1996 de otra editorial).
  • 2004: Emergencia y convergencia. Novedad cualitativa y unidad del conocimiento. Barcelona: Gedisa.
  • 2004: Mitos, hechos y razones. Buenos Aires: Sudamericana.
  • 2003: Cápsulas. Barcelona, Gedisa. (Compendio de artículos para la agencia de noticias EFE y la prensa argentina).
  • 2002: Ser, saber, hacer. México: Paidós.
  • 2002: Filosofía de la psicología (en colaboración con el doctor Rubén Ardila). México: Siglo XXI Editores, 2.ª ed.
  • 2002: Epistemología. Curso de actualización. 3º ed. Barcelona, Ariel.
  • 2002: Crisis y reconstrucción de la filosofía. Barcelona: Editorial Gedisa.
  • 2001: Diccionario de filosofía. México: Siglo XXI Editores.
  • 2000: Fundamentos de biofilosofia. México - Buenos Aires: Siglo XXI Editores.
  • 1999: Las ciencias sociales en discusión. Buenos Aires: Sudamericana.
  • 1999: Buscar la filosofía en las ciencias sociales. Madrid: Siglo XXI Editores, ISBN 950-07-1566-X.
  • 1997: Vistas y entrevistas. Buenos Aires: Sudamericana, 2.ª ed.
  • 1997: La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires: Sudamericana.
  • 1996: Sociología de la ciencia. Buenos Aires: Siglo Veinte, ISBN 950-516-522-6
  • 1995: Ética, ciencia y técnica. Buenos Aires: Sudamericana, ISBN 950-071-131-1
  • 1989: Mente y sociedad. Madrid: Alianza Universidad.
  • 1985: Seudociencia e ideología. Madrid: Alianza Universidad.
  • 1985: El problema mente-cerebro : un enfoque psicobiológico. Madrid: Tecnos.ISBN 84-3091-174-X
  • 1985: Racionalidad y realismo. Madrid: Alianza Universidad.
  • 1983: Lingüística y filosofía. Barcelona: Ariel.
  • 1982: Economía y filosofía. Madrid: Tecnos.
  • 1981: Materialismo y ciencia. Barcelona: Ariel.
  • 1978: La causalidad: el principio de causalidad en la ciencia moderna. Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires (4.ª edición). Reeditado por Editorial Sudamericana (Buenos Aires), en 1997.
  • 1978: Filosofía de la física. Barcelona, Ariel. ISBN 84-3448-001-8
  • 1978: Las teorías de la causalidad. Salamanca Sigueme ISBN 84-301-0446-1
  • 1972: Teoría y realidad. Barcelona: Ariel. ISBN 84-3441-050-8
  • 1969: La investigación científica. Su estrategia y su filosofía. Barcelona, ediciones Ariel OCLC 5394770, última reedición en 2000 por México: Siglo XXI Editores, ISBN 968-232-225-1
  • 1965: Intuición y ciencia. Buenos Aires, Eudeba, OCLC 14491147
  • 1963: Tecnología, ciencia y filosofía. Santiago: Editorial Universitaria, OCLC 55352859
  • 1960: La ciencia, su método y su filosofía. Buenos Aires: Editorial Siglo Veinte.
  • 1961: Causalidad: el principio de causalidad en la ciencia moderna. Buenos Aires, Eudeba, OCLC 253068907
  • 1960: Ética y ciencia. Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte, OCLC 8682959
  • 1955: La edad del universo. La Paz, Editorial U.M.S.A, OCLC 29879242
  • 1943: Temas de educación popular. Buenos Aires, El Ateneo, OCLC 2206647

Notas[editar]

  1. Bunge establece un decálogo al que se ajusta el estudiante consciente:
    1. Comprender, anotando las ideas principales, dibujando diagramas y resolviendo problemas.
    2. Asociar los aprendido con ideas análogas o conexas.
    3. Recordar sólo lo esencial.
    4. Analizar cada paso importante.
    5. Repasar periódicamente.
    6. No perder nunca la oportunidad de aprender y de enseñar.
    7. Resolver los problemas por cuenta propia
    8. Acostumbrarse a escribir y dibujar
    9. Estudiar en casa o en la biblioteca
    10. Colaborar con la escuela.
  2. Conceptos como memoria colectiva, voluntad del pueblo, mercado y "la situación" son considerados por Bunge como evidencia de una "contaminación holítica".
  3. Bunge manifiesta que para que aparezca un conflicto dentro de un sistema o entre dos sistemas, "éstos deben, para empezar, existir". Y los sistemas surgen gracias a la cooperación (mayormente involuntaria). Por lo que, la existencia misma de los sistemas muestra que "la cooperación es dominante o lo fue en algún momento".
  4. Bunge considera como "disparates" escritos de Heidegger como: "el mundo mundea", "la nada nadifica", "la palabra es la morada del ser", "el tiempo es la maduración de la temporalidad" y "la esencia de la libertad es la verdad"

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i Bunge, M. (2012) Filosofía para médicos.Barcelona - Buenos Aires: Gedisa.
  2. a b c d e f g h i j Bunge, M. (2010) Las pseudociencias, ¡vaya timo!. Pamplona: Laetoli.
  3. a b c Bunge, M. (2011) 100 Ideas. Buenos Aires: Penguin Random House
  4. Bunge, M.: Las pseudociencias, ¡vaya timo!, Laetoli, Pamplona, 2010, p. 47: «El existencialismo rechaza la lógica y, en general, la racionalidad; adopta una ontología extremadamente superficial, casi ininteligible e incluso ridícula; y no necesita semántica, epistemología o ética. No sorprende que haya carecido de impacto alguno en la ciencia (excepto, de forma indirecta y negativa, por su degradación de la razón y su apoyo al nazismo).»
  5. Bunge, M.: Crisis y reconstrucción de la filosofía, Gedisa, Barcelona, 2002, p. 284: «Comete una impostura filosófica quien escribe textos herméticos como Sein und Zeit de Heidegger.» Véase también p. 278.
  6. Bunge, M.: Crisis y reconstrucción de la filosofía, Gedisa, Barcelona, 2002, p. 50: «Los llamados posmodernos se limitan a hacer afirmaciones, mientras más herméticas y menos fundamentadas mejor.» Véanse también pp. 189-190.
  7. Bunge, M.: Crisis y reconstrucción de la filosofía, Gedisa, Barcelona, 2002, pp. 154 y ss.
  8. Spitzberg, Daniel. «Mario Bunge: Philosophy in flux». McGill Reporter. Consultado el 29 de enero del 2010.
  9. a b «Mario A. Bunge». John Simon Guggenheim Memorial Foundation. Consultado el 29 de enero del 2010.
  10. «- BIOGRAFÍA - Mario Bunge, PhD, FRSC». University of Ottawa. Consultado el 29 de enero del 2010.
  11. «Ludwig von Bertalanffy Award in Complexity Thinking». Bertalanffy Center for the Study of Systems Science. Consultado el 17 de octubre del 2014.
  12. SEP- Society for Exact Philosophy
  13. Luis Marone y Rafael González del Solar (2000): «Homenaje a Mario Bunge, o por qué las preguntas en ecología deberían comenzar con «por qué». En Guillermo Denegri y Gladys E. Martínez: Tópicos actuales en filosofía de la ciencia. Homenaje a Mario Bunge en su 80.º aniversario (págs. 153 a 178). Mar del Plata: Martín, 2000.
  14. Bunge, M.: A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo. Barcelona: Gedisa, 2007.
  15. Bunge, M.: A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo (pág. 373). Barcelona: Gedisa, 2007.
  16. Bunge, M. (2007) A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo. Barcelona, Gedisa. Pp. 263yss
  17. Bunge, M. (2007) A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo. Barcelona, Gedisa. P. 344
  18. Bunge, M. (2007) A la caza de la realidad. La controversia sobre el realismo. Barcelona, Gedisa. Especialmente el capítulo 1, Sección 8 y el Capítulo 10
  19. BUNGE, M. (2004) Emergencia y convergencia. Novedad cualitativa y unidad del conocimiento. Barcelona: Gedisa.
  20. a b c Bunge, M. (2002) Crisis y reconstrucción de la filosofía. Barcelona: Gedisa.
  21. a b Mario Bunge: Crisis y reconstrucción de la filosofía (pp. 232-237). Barcelona: Gedisa, 2002.
  22. Bunge, M.: «Psicoanálisis a un siglo de distancia». En 100 Ideas. El libro para pensar y discutir en el café (pág. 200-205). Buenos Aires: Sudamericana, 2006.
  23. Bunge, M. & Ardila R.: Filosofía de la psicología. México: Siglo XXI Editores (2.ª ed.), 2002.
  24. Bunge, M.: Crisis y reconstrucción de la filosofía (pp. 209-246). Barcelona: Gedisa, 2002.

Enlaces externos[editar]


Predecesora:
María Zambrano
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2º Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades

1982
Sucesor:
El País