México en la Segunda Guerra Mundial

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México en la Segunda Guerra Mundial
Guerra del Pacífico
Fecha 1944 - 1945
Lugar Filipinas
Resultado Victoria Aliada
Beligerantes
Aliados:

Flag of Mexico (1934-1968).png México


Bandera de los Estados Unidos Estados Unidos

Flag of Ethiopia (1897-1936; 1941-1974).svg Reino de Etiopía
Flag of Czechoslovakia.svg Checoslovaquia
Flag of Belgium (civil).svg Bélgica
Bandera de los Países Bajos Países Bajos
Bandera de Luxemburgo Luxemburgo
Bandera de Polonia Polonia
Bandera del Reino Unido Reino Unido
Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética (1941-1945)
Flag of Free France 1940-1944.svg Francia Libre (1940-1944)

Bandera de las Filipinas Mancomunidad Filipina
Eje:

Bandera de Alemania Alemania Nazi
Bandera de Italia Italia Fascista (1940-1943)
Bandera de Italia República Social Italiana (1943-1945)
Bandera de Francia Francia de Vichy (1940-1944)
Bandera de Japón Japón
Bandera de Rumania Rumania (1941-1944)
Bandera de Hungría Hungría (1941-1944)
Flag of Bulgaria.svg Bulgaria (1941-1944)


Bandera de la Unión Soviética Unión Soviética (1939-1941)
Comandantes
Flag of Mexico (1934-1968).pngManuel Ávila Camacho,
Flag of Mexico (1934-1968).pngAntonio Cárdenas Rodríguez.
México
Bandera de Alemania Adolf Hitler (†),

Bandera de ItaliaBandera de Italia Benito Mussolini (†),
Bandera de Japón Hirohito

Bandera de Japón Hideki Tōjō
Fuerzas en combate
Escuadrón 201 y otros contingentes con licencia del Congreso.

La participación de México en la Segunda Guerra Mundial tuvo su primer antecedente con las gestiones diplomáticas realizadas por la representación mexicana ante la Liga de las Naciones contra la invasión italiana al entonces Reino de Etiopía.[cita requerida]

Historia[editar]

En 1935, el entonces Reino Italiano, bajo el mando del Partido Fascista, invadió y se anexó unilateralmente el Reino de Etiopía. Ante dicho hecho, el 6 de noviembre de 1935, México decide sumarse a los bloqueos económicos ejercidos por los países miembros de la Liga de las Naciones; suspendiendo la exportación de carbón, petróleo, hierro y otros productos mexicanos a Italia, así como evitando la compra de artículos italianos. Sin embargo, las sanciones serían levantadas el 14 de julio de 1935 por acuerdo de la misma Liga de Naciones.[1]

Es entre estas fechas y 1940 que el entonces presidente mexicano, Lázaro Cárdenas del Río, pone en práctica una política de conciliación, por la cual regresan al país, en calidad de indultados, diferentes personajes de la Revolución Mexicana que habían tenido que salir del país con el fin de proteger su vida y la de su familia. Este fue el caso de la familia del expresidente Porfirio Díaz.[2] Además, se otorgó asilo a numerosos desplazados de las luchas internas que se registraban en Europa, entre las que destacan las purgas stalinistas en la U.R.S.S. y cuyo personaje más notable fue León Trotsky,[3] y a los refugiados civiles y militares de la Guerra Civil Española, sobre todo del bando republicano, cuyos miembros empiezan a llegar a México a partir de 1937, en barcos fletados por el gobierno mexicano. Mientras tanto, internamente grupos españoles monárquicos festejan los avances del Gral. Francisco Franco.[4] El 17 de junio de 1939, el gobierno mexicano retira su embajada de territorio español, dejando los asuntos diplomáticos en manos de la embajada cubana.[5] Sin embargo, la entrada de refugiados judíos al país fue rechazada por el gobierno cardenista.[6]

El Escuadrón 201, principal armada de ataque a Japón.

Al realizarse la anexión de Checoslovaquia por parte de la Alemania nazi, en septiembre de 1939 el gobierno cardenista se declara neutral ante los contendientes. El 18 de octubre llegan al puerto de Veracruz los primeros refugiados mexicanos de la guerra, quienes vivían o estudiaban en Europa. A su vez, el gobierno cardenista empieza a realizar la requisa o control gubernamental de las propiedades privadas o compañías de origen italiano y alemán, como fue la toma del barco alemán Columbus, mismo que fue hundido por sus marinos antes de ser tomado.[7] El gobierno cardenista reconoció a los diferentes gobiernos legítimos refugiados en el exilio por lo que republicanos españoles hicieron la última ceremonia de toma de poder en el palacio del Ayuntamiento de México en 1940.[8] Sin embargo, se le acusa al gobierno mexicano de haber traído de contrabando parte del tesoro español a bordo del barco Vita en marzo de 1939, por lo que, por medio de la embajada portuguesa, el gobierno español franquista presenta una protesta diplomática.[9]

Ese mismo año, el 12 de mayo, México protesta ante Alemania por la invasión de Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo; y el 12 de junio solicita al delegado alemán, Arthur Dietrich, salir del país. Por la entrada formal de Italia a la guerra, barcos italianos se refugian en puertos mexicanos; a su vez, varios barcos alemanes tratan de salir pero, al ser copados por fuerzas británicas, regresan a puertos mexicanos, donde varios serán requisados y puestos al servicio del gobierno mexicano, destacándose varios tanqueros italianos y alemanes que, luego serían hundidos por submarinos U alemanes, motivando la declaración de guerra entre México y las Potencias del Eje.[10]

Con la entrada al gobierno del general Manuel Ávila Camacho, en diciembre de 1940, las acciones diplomáticas se intensificaron, por lo que los EE. UU. propusieron a México, entre otras medidas, evitar la venta de petróleo crudo a las naciones del Eje y aliados de éstos que continuaran en estado de neutralidad. Además, se toman acuerdos panamericanos por los cuales las naciones americanas declaran que el ataque a una sola nación americana sería tomado como dirigido a todas en su conjunto.

Es entonces que entre el 1 y 8 de abril de 1941, el gobierno mexicano incauta todas las embarcaciones alemanas e italianas refugiadas en puertos mexicanos, llevando a 1,300 marinos a poblaciones del centro del país, donde serían puestos en prisión preventiva. Estos barcos son entonces abanderados el día 9 de abril y puestos al servicio del gobierno mexicano, por lo cual Alemania protesta, ya que aún no existía estado de guerra entre ambas naciones. Por lo mismo, se solicita la salida de los embajadores, retirando el reconocimiento de su calidad diplomática el día 22 de agosto, lo que es recíprocamente hecho por el gobierno alemán con los diferentes cónsules mexicanos que yacían en los territorios controlados por las Potencias del Eje, los cuales habían estado llevando en varios casos acciones humanitarias que permitieron la salida de miles de refugiados de la guerra, sobre todos judíos.[11] [12]

El día 4 de abril de 1941, durante las incautaciones de barcos, el Senado de la República, en sesión privada, aprueba un acuerdo sobre el libre tránsito aéreo con los EE. UU. Este mismo poder recibe el 17 de octubre la solicitud del gobierno federal para suspender relaciones diplomáticas con Alemania, Italia y La Francia de Vichy, reanudando, por otra parte, relaciones con los gobiernos de Inglaterra, U.R.S.S. y el gobierno francés en el exilio. Además, recibe a integrantes de la monarquía europea que, al ser desterrados por los gobiernos apoyados, primero por la Alemania nazi y luego por el gobierno de la Unión Soviética, no pueden retornar a su país, como fue el caso del Rey Carol II de Rumania. Por otra parte, el gobierno estadounidense hace públicas listas de compañías mexicanas con capital alemán, italiano o japonés, las cuales son privadas de comerciar con los EE.UU., medida que es rechazada por el representante alemán y cuyos comentarios crean conflictos con el gobierno mexicano.[13]

Al producirse el ataque de Japón contra los Estados Unidos el 7 de diciembre de 1941, el gobierno mexicano, cumpliendo los compromisos contraídos en las Conferencias Internacionales, rompió relaciones diplomáticas y consulares el día 11 con Japón, Italia y Alemania, luego de que EE. UU. les declarara la guerra, dejando sus asuntos diplomáticos en Europa a cargo del gobierno sueco desde el día 15, para luego romper relaciones el 23 con Bulgaria, Hungría y Rumania, notificando el caso al embajador japonés y otros, a cuyos ciudadanos y súbditos se les congelan cuentas bancarias y se les incautan propiedades.[13]

El 20 de enero de 1942 se emite un decreto por el cual se declara no beligerante a los EE. UU., por lo que sus naves, aeronaves y tropas de sus fuerzas armadas pueden usar los puertos y territorio mexicano como en tiempos de paz. El gobierno mexicano expulsa a los diplomáticos italianos y japoneses, entregándolos al gobierno estadounidense el 18 de febrero. Mientras tanto, los días 27 de marzo y 7 de abril se firman acuerdos por los que México puede adquirir pertrechos en los EE. UU. para modernizar sus fuerzas armadas, además de convenios industriales.[13]

Mapa que muestra los lugares donde fueron hundidos 6 buques de bandera mexicana por submarinos alemanes en 1942 y el Juan Casiano que se hundió por colisión contra un barco escolta durante una tormenta en 1944.

Para entonces, México intensificó la venta de petróleo a varios países, siendo su principal cliente Estados Unidos; este comercio no convenía a las potencias del Eje, motivo por el cual los submarinos alemanes amenazaron a los buques mercantes de México, advirtiendo que esta actividad podría tener severas consecuencias. El 13 y 14 de mayo de 1942, submarinos alemanes torpedean otros dos navíos petroleros, el Potrero del Llano y luego el Faja de Oro. Ante estos ataques el gobierno mexicano protesta ante los gobiernos del Eje, ya que técnicamente eran navíos de un país neutral, a lo que las potencias se limitan a no recibir la queja diplomática.[13]

El 22 de mayo de 1942 se reúne el Consejo de Ministros convocado por el presidente Ávila Camacho, mismo que el 25 de mayo y luego de funerales públicos en la Plaza de la Constitución a los marinos muertos del Faja de Oro y por medio del oficial mayor de la Secretaría de Gobernación Adolfo Ruiz Cortines solicita a la comisión permanente del Congreso de la Unión se abra un periodo extraordinario para analizar la declaratoria de guerra.[13]

Entonces, el Congreso mexicano emite el 22 de mayo de 1942 la declaratoria del estado de guerra, misma que sólo contenía tres artículos:

Artículo I. Se declara, que a partir del 22 de mayo de 1942, existe un estado de guerra entre los Estados Unidos Mexicanos y Alemania, Italia y Japón.

Artículo II. El Presidente de la República hará la declaración correspondiente a las notificaciones internacionales que procedan.

Artículo III. Esta Ley y la declaración presidencial a que se refiere al artículo anterior, entrarán en vigor a partir de su publicación en el Diario Oficial.

Por esto, el 29 de mayo en la Secretaría de Gobernación se lleva a cabo el registro de extranjeros en México, el 1º de junio se notifica al encargado de negocios de Alemania en México, Sr. Ralf Arfwedson. El 3 de Junio se notifica a los gobernadores que sólo el Presidente puede suspender las garantías individuales, el 4 de junio se dan manifestaciones masivas de apoyo y sólo hasta el 7 de junio se publica el bando respectivo.[13]

El 12 de junio se publica la Ley sobre las Propiedades y Negocios del Enemigo, nombrándose una Junta de Administración y Vigilancia, por otro lado se trasladan y limitan a los ciudadanos de las potencias del Eje a poblaciones como Temixco en Morelos, que les servirán como campo de concentración, aunque a varios se les deporta a los EE. UU., e incluso se hace lo mismo con ciudadanos mexicanos descendientes sobre todo de alemanes y japoneses. Mientras es retirado el ultimo diplomático mexicano ante el gobierno de Vichy el 30 de junio de 1942.[13]

La coordinación de la defensa de toda la costa del Golfo de México y el Caribe mexicano queda inicialmente bajo el mando del Gral. Abelardo L. Rodríguez y la costa del Pacífico a cargo del Gral. Lázaro Cárdenas, mismo que se opone a que sean usados los puertos naturales del Golfo de California como bases para la marina estadounidense. El general Cárdenas es luego nombrado Secretario de la Defensa Nacional y el Gral. L. Rodríguez encargado de un despacho de fomento industrial.[13]

El 11 de agosto de 1942 se constituye el primer Consejo General de la Defensa Civil, mismo que apoya para que el 19 se emita la Ley del Servicio Militar Obligatorio, que desde tiempos del presidente Porfirio Díaz no se había podido poner en práctica. Por esta Ley el Servicio Militar Nacional empieza con los nacidos en 1924, los cuales fueron desplazados de sus poblaciones e instalados en casas de particulares, los cuales les daban abrigo y alimentos como parte de su apoyo a la guerra. El 24 de septiembre de 1942 se instala el Consejo Supremo de la Defensa Nacional.[13]

El 16 de septiembre llegan por barco 800 refugiados mexicanos que salen de la Francia de Vichy con quien rompe definitivamente relaciones diplomáticas el gobierno mexicano el día 9 de noviembre, para luego el 11 iniciar con el registro de los conscriptos al Servicio Militar Nacional, es así que el 23 de diciembre se liberan varias tasas aduaneras al intercambio comercial entre México y los EE.UU.[13]

Para el 23 de enero de 1943 se intercambian cartas diplomáticas entre México y los EE.UU. por las cuales se regulariza el enrolamiento de ciudadanos mexicanos en el ejército de los EE.UU. y otros países aliados como el Reino Unido, que tanto hicieron en los campos de batalla, ya que al contrario de los negros no eran segregados en el ejército de los EE.UU.; y a su vez, el de ciudadanos de esos países en el ejército mexicano. Para el 28 del mismo se pasa revista en los Campos Militares de Balbuena al nuevo equipo militar adquirido en los EE.UU. entre los que se incluyen tanques, con lo que da el inicio práctico al arma de blindados en el ejército mexicano ya que desde 4 de mayo de 1938 se habían comprado las seis primeros unidades,[14] además del cuerpo de paracaidistas con la compra de aviones de transporte de tropa. En las ciudades de todo el país pero sobre todas en la ciudad de México se dan ejercicios de obscurecimiento, en los cuales la población civil debía participar al apagar todas las fuentes de luz, para así hacer difícil el bombardeo de estas ciudades.[13]

El 27 de noviembre de 1942 se instala bajo el mando del Sr. Adolfo Ruiz Cortines la Comisión Nacional de Emergencia, misma que debía coordinar las acciones de todo el gobierno mexicano. Para el día 14 de diciembre sale vía EE.UU. un grupo de 150 pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana para integrarse a unidades de combate estadounidenses en el teatro de operaciones del Pacifico, a los cuales siguieron varios otros pilotos, técnicos y personal de infantería en números más reducidos, por lo mismo el Jefe de Aeronáutica Militar, el Gral. Gustavo Salinas propone al Presidente la integración de un grupo propio de pelea, como el que ya tenían los brasileños.[13]

Por estas fechas se da una ceremonia en la Plaza de la Constitución de la ciudad de México a la que seguirían varias otras, conocidas como Ceremonias de Acercamiento, en la cual los caudillos de las luchas revolucionarias se reunirían poniendo sus discrepancias de lado, en esta del Zócalo se reunieron los ex presidentes vivos. Plutarco Elías Calles, Abelardo L. Rodríguez, Pascual Ortiz Rubio, Emilio Portes Gil, Adolfo de la Huerta y Lázaro Cárdenas, con el presidente Manuel Ávila Camacho.[13]

Es bajo estas circunstancias que varias autoridades estadounidenses visitan México, poniendo énfasis en los jefes militares, como el caso del Jefe de Estado Mayor del ejército de los Estados Unidos, Gral. George Marshall en 1943, el teniente general Walter Krueger y la Comisión de Defensa Civil de los EE.UU., sin olvidar la visita del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt el 20 de abril de 1943 a la ciudad de Monterrey, siendo la primera visita a territorio mexicano (fuera de la zona fronteriza) de un presidente estadounidense, a la cual en reciprocidad el presidente mexicano Manuel Ávila Camacho realizó en territorio estadounidense al día siguiente y ante la cual el Congreso de la Unión expidió un decreto por el que facultaba al Ejecutivo a ausentarse del país durante la guerra sin permiso previo del Congreso, si su ausencia no era mayor a 72 horas.[13]

En 1944 por intercesión del gobierno de Suecia se realiza el intercambio de los diplomáticos que quedaron prisioneros mutuamente entre naciones latinoamericanas y las Potencias del Eje en Europa, llegando a tierras mexicanas el día 29 de marzo los miembros diplomáticos de México y sus familias, los cuales estuvieron hospedados en pueblos de las orillas del río Rin.[13]

El 24 de julio de 1944 un grupo de combate de la Fuerza Aérea Mexicana compuesto por dos escuadrones aéreos de combate salen de la antigua estación de Buenavista rumbo a los EE. UU. para recibir entrenamiento como grupo, y así ser enviados luego al frente del Pacífico en Asia, específicamente a las Islas Filipinas, bajo la bandera mexicana aunque integrado a un grupo estadounidense de combate; a este grupo se le dio el nombre de Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana con distintivo Escuadrón 201. Con alrededor de 300 efectivos operó durante la Batalla de Luzón en la etapa final del conflicto, realizando 59 misiones de combate; este grupo al participar individualmente tuvo que ser entrenado en el sistema estadounidense de combate; sus pilotos debieron pasar un riguroso examen de idioma inglés y todo el equipo se tuvo que familiarizar con los modernos aviones estadounidenses, ya que para la época la Fuerza Aérea Mexicana sólo contaba con anticuados aviones bimotores.[13]

El 5 de abril se celebran en la ciudad de San Francisco en los EE. UU. las Conferencias de Paz, donde México participa con una delegación, mismas que fueron la base para la creación de la moderna organización internacional de Naciones Unidas. El 7 de mayo se declara la victoria en Europa con la rendición de Alemania, por lo que para el 31 de mayo quedan en libertad los alemanes detenidos en Perote, Veracruz; con el término de la guerra europea se pasa a retiro a 500 generales y miles de oficiales y jefes, sustituyéndolos por personal emanado del Colegio Militar; también se da el retorno de varios de los combatientes mexicanos que se enrolaron en las filas del ejército estadounidense, siendo un caso muy sonado el del sargento José Mendoza Lopéz, que combatiendo en la batalla de las Ardenas, en concreto los bosques de Creenko en Bélgica, logró matar a varios alemanes y evitar la captura de parque por parte de éstos.[13]

Luego del uso de bombas atómicas el Imperio japonés se rinde y es Antonio Cárdenas Rodríguez el encargado de representar al gobierno mexicano en la firma de la rendición de Japón, para luego regresar con el Escuadrón 201 a la ciudad de México, siendo homenajeados durante todo su recorrido; mientras tanto, el 14 de julio se emite la prórroga del estado de guerra con Japón por treinta días más, el 15 de agosto se celebra con día feriado obligatorio el fin de la guerra, el 19 se ofrece en la basílica de Guadalupe un Te Deum en agradecimiento por el fin de la guerra, renunciando el día 28 de Julio el Gral. Lázaro Cárdenas como Secretario de la Defensa Nacional. Para entonces se calcula que para la guerra se aportaron dos mil millones de pesos, de los cuales 145 millones de dólares son solicitados como indemnización de guerra a las Potencias del Eje.[13]

Casi como último acto se inauguran las nuevas instalaciones de la Secretaria de la Defensa Nacional en las Lomas de Sotelo el día 26 de noviembre de 1944; durante esta ceremonia se otorgan varias condecoraciones.[13]

Los braceros[editar]

Luego del Tratado de Guadalupe-Hidalgo por el cual México perdió la mitad de su territorio, la migración de mexicanos hacia estos territorios sólo se entorpeció por la introducción de pasaportes y visas en 1923, lo que introdujo a la relación bilateral la presencia de trabajadores mexicanos indocumentados a los EE. UU.. Esto se agudizó con la necesidad del gobierno de los EE. UU. de disponer de cuanta fuente de trabajo pudiera para sus propios ciudadanos durante la Gran Depresión, por lo que los trabajadores mexicanos eran perseguidos y expulsados de los EE. UU.. Pero durante la guerra, la mano de obra masculina escaseó en los EE. UU. lo que los motivó a emplear a las mujeres para los trabajos industriales y agrícolas, cuya mano de obra no fue suficiente para mantener el ritmo de la guerra, por lo que en 1940 ambos gobiernos acuerdan regular el paso de trabajadores mexicanos a diferentes actividades en los EE. UU., para lo cual además de un buen sueldo se les prometieron seguridad social y un sistema de ahorro para cuando ya no fueran necesarios, estos acuerdos se prorrogaron hasta los años 60´s.[13]

Entretenimiento[editar]

Una situación poco conocida es el auge que tuvo la música, la radio y sobre todas el cine mexicano durante la guerra, ya que por un lado la escasez de mano de obra encareció los costos de las producciones hechas en los EE. UU., lo que motivó el traslado de éstas a los foros y estudios mexicanos sobre todo los Estudios Churubusco y los Estudios Azteca de la ciudad de México y los desiertos de Durango. Por otro, la constante presencia de las estrellas de Hollywood en los frentes de guerra obligo a usar elencos mexicanos. Aunado a que se producía muy poco cine estadounidense y de otras partes, permitió la exportación y difusión del Cine Mexicano por todo el mundo, donde imprimió una huella permanente.[13]

El día 16 de julio de 1944 se pasó revista a los cerca de 300 hombres de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (Escuadrón 201) en el campo de Balbuena y el día 24 de julio de 1944; el personal se trasladó a Estados Unidos de América para realizar adiestramiento avanzado con el propósito de crear una fuerza capaz de operar en forma independiente, empleando aviones de caza P-47 en las bases aéreas norteamericanas de Randolph Field y Greenville en Texas y Pocatello, Idaho.

Reacción nacional[editar]

El aparato burocrático gubernamental había difundido con miles de magnavoces por todo el país, el discurso en que el presidente hacía referencia a los agravios contra México y Monterrey, el ultimátum a los países del Eje y la decisión de declarar la guerra:

Será una guerra total, pero las Fuerzas Armadas estarán destinadas a la defensa del territorio nacional.

Había dicho Ávila Camacho, pues ya se corrían las voces de que los jóvenes mayores de 18 años serían enviados al frente y que se iniciaría la tan temida leva de que echaban mano los ejércitos de México en el pasado.

La prensa y la opinión popular estaban divididas, de un lado la simpatía con los aliadófilos y del otro la corriente germanófila. Por el primero las gacetas y periódicos en general se deshacían en elogios... con la seguridad plena de conquistar los laureles del triunfo.

En el polo opuesto como ya se señaló el periódico La Nación, órgano de difusión del Partido Acción Nacional, fundado en 1939 para oponerse a Cárdenas, expresaba Efraín González Luna:

El gran peligro de nuestra situación consiste en que por una parte, ésta es una guerra cuya dirección y decisión están en manos de las grandes potencias comprometidas en ella a vida o muerte, y al mismo tiempo, no tenemos un repertorio de objetivos tangibles que señale y rija nuestra trayectoria... ninguna disputa territorial pendiente... una invasión... ni siquiera tenemos una frontera común con los países enemigos... Corremos el riesgo de entrar en una guerra más bien ideológica, de solidaridad con Estados Unidos de América... En estas condiciones estamos gravemente expuestos a una mortal anulación de nuestra personalidad nacional.

El pueblo reaccionaba igual. Así lo dice el historiador Luis González*:

La actitud personal de muchos mexicanos, que no de sus líderes generalmente proaliados, admite muchas explicaciones: la previa propaganda fascista que había denunciado Lombardo, el lío petrolero, la fobia antiyanqui y antibritánica, el sadismo popular, las ganas de moler a los dirigentes nacionales... Lo cierto es que eso sucedió y que hubo partidos proclives al Eje... El influjo nazi se hizo sentir en diversos sectores sociales y en personas de las más disímbolas ideologías.

Así había sido, el líder de los trabajadores, Vicente Lombardo Toledano, cabeza visible de la izquierda, apoyaba en las tribunas la causa aliada y aconsejaba al presidente el no refugiarse en la prudencia pues había llegado la hora de que México hiciera honor a sus tradiciones.

Muchos insistieron (falsamente, como ha quedado demostrado puntualmente) en que los barcos mexicanos habían sido torpedeados por submarinos yanquis.

Como sea, prevaleció la idea de la Unidad Nacional y 1942 fue bautizado como el Año del Esfuerzo, con la multiplicación en todos los medios de mensajes alusivos como:

Mexicano, piensa en tu patria y trabaja para ella,

Las Américas Unidas unidas vencerán, Estamos en Guerra,

Espíritu de Victoria,

acompañadas siempre de una hermosa bandera mexicana. México gano la segunda guerra mundial.

La radio retumbaba con informes bélicos y radionovelas alusivas: Contraespionaje, Las ideas no se matan. Agustín Lara estrenó su Cantar del Regimiento y el cine logró sonados éxitos que a la fecha gustan a todos: ¡Mexicanos al Grito de Guerra!, de Alvaro Gálvez y Fuentes, La Isla de la Pasión y Soy puro mexicano de Emilio "El Indio" Fernández. Así fue el sentir popular.

Barcos mexicanos hundidos por submarinos alemanes que provocaron la participación de México en la II Guerra Mundial:

Fecha y barco Nombre italiano Nombre alemán Posición Hora U-Boot Comandante
13-Mayo-42

Potrero del Llano

Lucifero 80º 06’ W

25º 35’ N

23:55 UTC=MX

07:17 UTC=DE

U-564 tipo VII C Kapitänleutnant Reinhard Suhren
20-May-42

Faja de Oro

Genoano. 84º 25’ W

23º 30’ N

20:15 UTC=MX

04:21 UTC=DE

U-106 tipo IX B Kapitänleutnant Hermann Rasch
26-Jun-42

Túxpan

Americano 96º 20’ W

20º 15’ N

23:50 UTC=MX

07:24 UTC=DE

U-129 tipo IX C Kapitänleutnant Hans-Ludwig Witt
27-Jun-42

Las Choapas

96º 20’ W

20º 15’ N

07:22 UTC=MX

15:25 UTC=DE

U-129 tipo IX C Kapitänleutnant Hans-Ludwig Witt
27-Jul-42

Oaxaca

Harlem 96º 08’ W

28º 23’ N

04:28 UTC=MX

11:23 UTC=DE

U-171 tipo IX C Kapitänleutnant Günther Pfeffer
5-Sep-42

Amatlán

Vigor 97º 20’ W

23º 10’ N

23:00 UTC=MX

05:35 UTC=DE

U-171 tipo IX C Kapitänleutnant Günther Pfeffer

Referencias[editar]

  1. * Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2251. 968-28-4530-2. 
  2. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2252 a 2256. 968-28-4530-2. 
  3. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2289. 968-28-4530-2. 
  4. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2293, 2371 a 2372. 968-28-4530-2. 
  5. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2371. 968-28-4530-2. 
  6. http://www.eluniversal.com.mx/cultura/68974.html
  7. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2392 a 2393. 968-28-4530-2. 
  8. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2472. 968-28-4530-2. 
  9. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2471. 968-28-4530-2. 
  10. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2394 a 2395. 968-28-4530-2. 
  11. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2273. 968-28-4530-2. 
  12. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2479. 968-28-4530-2. 
  13. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2479 a 2518. 968-28-4530-2. 
  14. *Gustavo Casasola Zapata. (1992). Historia Gráfica de la Revolución Mexicana 1900 - 1970. México, Editorial Trillas S.A. de C.V. p. 2303. 968-28-4530-2. 

Bibliografía[editar]

  • Moya Palencia, Mario (México, 1992). 1942, ¡Mexicanos al grito de guerra!. Miguel Ángel Porrúa. 968-342-344-0. 
  • Ortiz Garza, José Luis (México, 1990). México en Guerra. La Historia Secreta. Planeta, ed. 
  • Musacchio, Humberto (México, 1989, p. 596). Diccionario Enciclopédico de México. Andrés León, editor. 968-6290-35-4. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]