Economía anarquista

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

En economía el sistema impulsado por el anarquismo, como en tantas otras cuestiones, no defiende ningún modelo en particular, siempre y cuando gire en torno a los conceptos anarquistas. Es decir, aspira a que los individuos, sus comunas y sus asociaciones, en acuerdo libre, seleccionen la organización económica que más los favorece en vista de sus propios intereses. Entonces las tendencias anarquistas en economía, en todas sus variantes o corrientes, son antiautoritarias y voluntaristas.[1]

Así, con respecto a la relación y organización económica según el anarquismo, el único concepto común identificable es el de autoorganización: una red autónoma de producción y distribución sin mando central; esto se puede interpretar como interacción libre o como coordinación libre, según el caso. Varios autores libertarios han realizado análisis y postulado tesis sobre la economía. Se trata de un conjunto muy heterogéneo de pensadores y proyectos. Los anarquistas, puesto que son antiautoritarios sostienen que cada persona o grupo humano deberá escoger un modelo económico voluntario, desde el anarcocapitalismo hasta el anarcocomunismo.

Se oponen por principio al estatismo (al que en en ocasiones se denomina confusamente "socialismo") y al mercantilismo, al que entienden económicamente como imposición por la fuerza de la clase en el poder y sus monopolios que descansan sobre el poder político del Estado; lo consideran la mayor forma de dominio del ser humano por y sobre el ser humano, por medio de la coacción.[2]

Aunque variando en la forma en que se oponen y en la interpretación y la metodología, en general todos los anarquistas se consideran antiestatistas (por lo que se han de oponer a las economías estatistas, centralistas e intervencionistas), la mayoría de los anarquistas se consideran anticapitalistas, si bien algunos se declaran promercado o procapitalistas. Los primeros proponen la creación voluntaria de empresas autogestionadas para el desarrollo de una sociedad sin clases estratificadas, mientras los otros la empresa privada es el paradigma.[3] De todos modos los anarquistas no proponen modelos únicos y cerrados de economía.

Teoría económica[editar]

Aunque no se puede hablar en un sentido estricto de una escuela de teoría económica anarquista existen varios principios, análisis y postulados que caracterizan las tesis anarquistas sobre la economía.[4]

Los anarquistas mutualistas, anticapitalistas, sobre todo colectivistas, anarcosindicalistas y anarcocomunistas, se oponen al capitalismo[5] porque afirman que sus instituciones características promueven y reproducen per se las diversas formas de actividad económica que son opresivas, incluida la propiedad privada, las relaciones jerárquicas de producción, las rentas de propiedad, la obtención de beneficios en los intercambios, el trabajo asalariado, la extracción de plusvalía por el empresario capitalista y el percibir intereses de los préstamos. Los anarquistas pueden aceptar la propiedad individual basada en la posesión y usufructo, aunque en general proponen la apropiación colectiva de los medios de producción y un sistema equitativo de distribución,[6] en lugar de la propiedad inalienable. Piotr Kropotkin postuló en La ayuda mutua: un factor en la evolución que la cooperación entre individuos es común incluso entre las especies animales. Esa conclusión la extrajo de sus observaciones en Siberia de las diferentes comunidades humanas y animales. Sus argumentos los planteó como una respuesta a la teoría del darwinismo social, el laissez-faire liberal y la visión de la competencia constante entre individuos, ideas muy defendidas en su época por partidarios del capitalismo. De esta manera Kropotkin refutaba la tesis de la naturalidad de la desigualdad social. Según Rudolf Rocker, los liberales clásicos fracasaron bajo la realidad que asumió la economía capitalista. Esto hace que el anarquismo sea necesariamente anticapitalista por su rechazo a la explotación del hombre por el hombre.[7]

Los anarquistas propietaristas (que apoyan la propiedad inalienable), en especial anarcocapitalistas y agoristas, por otra parte, apoyan plenamente un concepción alternativa del capitalismo entendido como un mercado libre ideal laissez-faire, una economía libre que permite división del trabajo, dinero, empresas y contratos voluntarios, como la forma más racional de progreso y como aplicación coherente de la ética de libertad.[8] [9]

Teoría del valor[editar]

La teoría del valor-trabajo (TVL, también teoría laboral del valor o TLV) es una teoría que considera que el valor de un bien o servicio depende directamente de la cantidad de trabajo que lleva incorporado. Así, Adam Smith consideraba que el trabajo era la unidad de medida exacta para cuantificar el valor. Para él el valor era la cantidad de trabajo que uno podía recibir a cambio de su mercancía. Se trata de la teoría del valor comandado o adquirido. Aunque no era el factor determinante de los precios, estos oscilaban hacia su precio de producción gracias al juego de la oferta y la demanda. Parte de la base de que el valor de cambio de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo necesario para producirla, criterio uniforme y aplicable a todas las actividades de producción que sirve como vínculo de unión entre distintas actividades productivas. Según Karl Marx, el valor de cambio de una mercancía no es igual al trabajo individual, sino al trabajo socialmente necesario para producirla, siendo esto la cantidad de trabajo necesario en condiciones medias de productividad en una determinada sociedad y en una determinada época.

La teoría del valor-trabajo fue parte de la la teoría económica que promovieron los anarquistas mutualistas de Proudhon, los individualistas norteamericanos del siglo XIX y los anarquistas colectivistas bakuninistas. Esta teoría fue rechazada por los anarcocomunistas, que sostenían que era imposible calcular el valor del trabajo para producir una mercancía.[10]

Corrientes económicas anarquistas[editar]

Mutualismo[editar]

El mutualismo (del latín 'mutuum', mutuo o intercambio[11] ) surge con las ideas del francés Pierre-Joseph Proudhon (1809–1865), que imaginaba una sociedad en la cual cada persona pudiera poseer los medios de producción, individual o colectivamente, el intercambio de bienes y productos se produciría a través de una forma ética de negociación o regateo, en la que cada parte buscaría tan solo un equivalente de lo que ofrecerían.[12] [13] [14] Ha sido contemplado por algunos autores como un punto intermedio entre las versiones individualistas y comunistas del anarquismo.[13] Proudhon afirmó que la propiedad es un robo, entendiendo como "propiedad" el mal uso o abuso de objetos en el sentido de explotación, mientras que entendía la "posesión" como el uso legítimo de un objeto. Proudhon se opuso tanto a la propiedad capitalista como a la colectiva, porque siempre "abusa" y "roba" de los individuos.[15] Su principio consiste en que cada persona debe poseer sus medios de producción (herramientas, tierra, etc.) ya sea individual o colectivamente, pero debe ser remunerado por su labor, eliminado el provecho y la renta, lo que asegura un alto grado de igualdad.[13]

En otras palabras,Proudhon, para sostener una línea fundamentalmente libertaria e igualitaria (el federalismo pluralista), concibió la economía mutualista como la única capaz de hacer operativo este esquema estructural. Y la economía mutualista llevará a Proudhon a defender, en el campo de la economía, la teoría de la creación del valor mediante el intercambio y el trabajo invertido, por lo que recibió feroces críticas de Marx, quien aseguraba que esta teoría era típica de un economista «pequeño burgués», simpatizante del tendero y del artesano que comercian con sus propios productos. Pero su teoría le llevará sobre todo a analizar el mecanismo mismo de la regeneración permanente de la desigualdad. De hecho, si el salario-valor depende de la cantidad de trabajo producido, el intercambio no se da según las necesidades, sino según la igualdad de los valores. Así pues, de esta forma, Proudhon acaba defendiendo la economía monetaria y la pequeña propiedad: al defender la autonomía y la creatividad de los trabajadores, exaltaba al propio tiempo sus distintas capacidades: en cambio su modo de producción debía servir precisamente para liberarlos del peso opresor y parasitario del Estado y del monopolio económico.

Mirko Roberti[16]

La solución del mutualismo consiste en lo siguiente, según lo expresa el propio Proudhon: 1) Niega la propiedad privada (que es el suicidio de la sociedad); afirma la posesión individual (que es la condición de la vida social); 2) El derecho de ocupar la tierra debe ser igual para todos. Así, el número de poseedores varía, pero la propiedad no puede llegar a establecerse; 3) Como todo trabajo humano resulta de una fuerza colectiva, toda propiedad se convierte en colectiva e indivisa: el trabajo destruye la propiedad; 4) Puesto que el valor de un producto resulta del tiempo y el esfuerzo que cuesta, los trabajadores tienen' guales salarios; 5) Los productos sólo pueden comprarse por los productos y, puesto que la condición de todo cambio es la equivalencia, no hay lugar alguno para el lucro y la ganancia; 6) La libre asociación, que se limita a mantener la igualdad en los instrumentos de producción y la equivalencia en todos los intercambios, es la única forma justa de organizar económicamente la sociedad; 7) Como consecuencia, todo gobierno del hombre por el hombre debe desaparecer: la más alta perfección de la sociedad consiste en la síntesis del orden y de la anarquía. El mutualismo proudhoniano se basa en la asociación de productores y consumidores que establecen como norma el cambio mutuo, es decir, el trueque de un objeto por otro equivalente, esto es, por otro cuya producción represente el mismo trabajo. Todo cambio se hace a partir de su precio de costo; todo productor tiene quien desee adquirir sus productos; no se necesita ningún capital para comenzar el trabajo. Suprimido el lucro, los precios se reducen al mínimo y el modo de producción capitalista desaparece para ceder su sitio al mutualismo o la asociación. Con el objeto de promover este magno y, sin embargo, no violento cambio social, propone precisamente Proudhon la creación del Banco del Pueblo, que tendrá por meta fomentar el crédito gratuito y mutuo y el intercambio de productos equivalentes entre los trabajadores.

A. Cappelletti[17]

Integrado a este esquema está el establecimiento de un banco de crédito-mutual que haría préstamos a los productores a la mínima tasa de interés sólo lo suficiente para cubrir los costos de administración.[18] El mutualismo está basado generalmente en la teoría del valor-trabajo que sostiene que cuando el trabajo o lo que este produce es vendido, en intercambio, este debe recibir bienes y servicios que abarquen "el monto de trabajo necesario para producir un artículo exactamente similar e igual utilidad". Recibir menos se consideraría explotación, robo de trabajo, o usura.[19]

Colectivismo[editar]

El colectivismo se convirtió en una corriente dominante del movimiento anarquista bajo la influencia del revolucionario ruso Mijaíl Bakunin, discípulo de Proudhon,[20] que abandonó la atención por los campesinos y artesanos, con miras a un futuro en el que el trabajo organizado hubiera expropiado al capital, y cada grupo de trabajadores administrara sus propios medios de producción.[21] El colectivismo proponía la propiedad colectiva de la tierra, las materias primas y los instrumentos de trabajo, y la apropiación del producto integral del trabajo por los trabajadores, deducido el costo.[22] La distribución de las ganancias se realizarían por decisión colectiva, pero se asumía que la retribución sería proporcional al trabajo realizado.[21] Para el colectivismo la propiedad de los medios de producción, distribución y cambio debe ser social (eliminado la propiedad privada) y administrada colectivamente por los propios trabajadores reunidos en pequeñas asociaciones por afinidad mientras que cada uno de ellos produce según su voluntad (o según lo acordado) y cada uno debe recibir el producto íntegro de su trabajo según su mérito individual. A diferencia del comunismo anarquista, el colectivismo no propugna la abolición del salario como forma de retribución del trabajo. Estas asociaciones a su vez estarían confederadas a través del principio federativo. Pero este sistema federal debe dejar, según los colectivistas, autonomía a las asociaciones que autogestionan los medios de producción. Además de Mijaíl Bakunin (quien enunció sus principos), otros colectivistas de renombre fueron Johann Most, James Guillaume o Ricardo Mella.

Comunismo[editar]

Partiendo del pensamiento de Proudhon y Bakunin, el príncipe Piotr Kropotkin fue uno de los más importantes teóricos del comunismo anarquista.[20] Inspirado por teorías sociales evolucionistas, en vez de glorificar la competición, como la mayoría de los darwinistas sociales, Kropotkin entendía que la cooperación es la clave del éxito evolutivo, y que los seres humanos eran la especie de mayor éxito por su capacidad de cooperar efectivamente; de ese modo, Kropotkin creía que el último estadio evolutivo en las sociedades humanas era una vida social donde la competición no existiría y la gente cooperaría en igualdad de términos, libre y naturalmente.[23] En su libro Palabras de un rebelde (1885), llamó a la abolición de la propiedad privada a través de la "expropiación del total de la riqueza social" por el pueblo mismo.[24] En La conquista del pan (1888), planteaba que la ruptura con la propiedad privada conduciría a la anarquía; «La anarquía conduce al comunismo, y el comunismo a la anarquía, y una y otro no son más que la tendencia predominante en las sociedades modernas, la búsqueda de la igualdad.»[25] Kropotkin argumentaba que no hay ninguna forma válida o hay poco margen para medir el valor de la contribución económica de una persona, debido a que «Cada descubrimiento, cada progreso, cada aumento de la riqueza de la humanidad, tiene su origen en la conjunción del trabajo manual e intelectual del pasado y del presente. Entonces, ¿con qué derecho alguien se apropia de la menor parcela de ese inmenso todo y dice: "Esto es sólo mío y no de todos"?»;[26] también abogaba porque la economía se coordinara a través de una red horizontal de asociaciones voluntarias, en la cual los bienes serían distribuidos de acuerdo a las necesidades del individuo, en vez de en función del trabajo.[27] Por ejemplo, uno no puede medir el valor de la contribución de la producción diaria de un trabajador de fábrica sin tomar en cuenta factores como la transportación, la comida, el agua, la vivienda, la relajación, la eficiencia de las máquinas, el estado emocional, etc. que también contribuyeron a la producción. Así, para verdaderamente dar valor económico numérico a algo, una inmensidad de cantidad de externalidades y factores contribuyentes deberían ser tomados en cuenta - especialmente el trabajo actual y pasado, así como las técnicas y herramientas creadas en el pasado para así poder utilizar en el trabajo, tanto actual como futuro. En este sentido el anarcocomunismo tiende a rechazar la teoría del valor-trabajo original del liberalismo clásico (y luego rechazada por este en pos de la teoría del valor subjetivo) y defendida actualmente en buena parte por el socialismo y el marxismo. Los individuos y comunidades dispondrían del uso y control de cualquiera de los recursos que necesitasen, «dejando a cada uno la libertad de consumirlos como ellos lo deseen en sus propias casas».[28]

La abolición del trabajo asalariado es central para el anarcocomunismo. Con la distribución de la riqueza basada en las determinación de las necesidades por las mismas personas, según esta teoría, la gente sería más libre de entrar en cualquier actividad que ellos se encuentren más realizados y el trabajo sería distribuido más equitativamente y de acuerdo con las capacidades individuales. Cualquier sistema económico basado en el trabajo asalariado y la propiedad privada requiere un aparato coercitivo para poner en práctica el derecho de propiedad y para mantener relaciones desiguales que aparecen de las diferencias de salarios o cantidad de propiedad. También argumentan que la economía de mercado y el sistema de precios dividen al trabajo en clases y asignan valores numéricos al trabajo de los individuos e intentan regular la producción, el consumo y la distribución. El dinero restringe la capacidad individual de consumir los productos de su trabajo mediante el limitar su consumo con precios y salarios. Los anarcocomunistas señalan al dinero como fundamentalmente cuantitativo en naturaleza, y anula lo cualitativo de los recursos y las necesidades: la producción debe ser un asunto cualitativo también, y el consumo y la distribución debe ser autodeterminado por cada individuo sin ningún valor asignado al trabajo, los bienes y servicios por otros.

Anarcosindicalismo[editar]

Los anarcosindicalistas otorgaron al sindicato de orientación anarquista un carácter de organizador de la clase obrera en su lucha contra el capitalismo, pero también le adjudicaron un rol como organizador económico de la sociedad futura. Los principales teóricos del anarcosindicalismo fueron Gregori Maximov, Fernand Pelloutier, Rudolf Rocker y Diego Abad de Santillán. Mediante los anarcosindicatos aspiraban a crear asociaciones libres de productores, dispuestas a asumir la organización de la producción sobre principios de autogestión y horizontalidad, incluso dentro del capitalismo, preparando la estructura organizativa que reemplazaría la estatal/empresarial burguesa. Estas asociaciones obrarían como una “escuela práctica de anarquismo”.[29] [30]

Si la propiedad privada de los medios de producción no es más que, utilizando la conocida frase de Proudhon, una forma de “robo” o ”la explotación del débil por el fuerte”, el control de la producción por una burocracia estatal, por buenas que sean sus intenciones, tampoco crea las condiciones para que el trabajo –manual e intelectual– pueda convertirse en la mayor necesidad vital. Por consiguiente, ambas formas deben ser superadas.

Daniel Guerin, El Anarquismo, p.22

El anarcosindicalismo reconoce la existencia de la lucha de clases y aspira a reorganizar la sociedad sobre la base del comunismo libre. El sindicalismo revolucionario se propone entonces a una doble tarea: "la lucha diaria por la emancipación económica y social de la clase trabajadora en la sociedad actual, y en la elevación de las masas a la gestión de la administración de la producción y la distribución de los bienes de consumo, sustituyendo al gobierno de los partidos políticos y los grupos dominantes."[31] [32]

Para los anarcosindicalistas, el sindicato no es simplemente un fenómeno de transición, tan efímero como la sociedad capitalista, sino que entraña el germen de la economía socialista del mañana, y es la escuela primaria del socialismo en general.

Rudolf Rocker[33]

El anarcosindicalista ruso G.P.Maximov detalló El programa del Anarcosindicalismo en una edición de 1927 en Nueva York. Allí describió un programa para una sociedad anarcocomunista desde una organización económica y política anarcosindicalista. En ese programa se contempla una etapa de transición colectivista, y se respeta el derecho a las unidades económicas individuales no comunistas a autoorganizarse y pactar libremente con las comunas y empresas comunizadas. Entre otras propuestas, Maximov recomienda una ruralización de la industria y una industrialización de la agricultura, la combinación del trabajo científico y el manual, y la conformación de una sociedad integrada en los aspectos económicos, culturales, artísticos, científicos y educativos.[34]

Sistemas económicos: capitalismo y socialismo[editar]

Según el anarquismo clásico y la economía clásica[editar]

Kevin Carson sostiene, que el capitalismo se creó sobre "un acto de expropiación tan masivo como el feudalismo", y afirma que el capitalismo no podría existir en ausencia del Estado. Carson sostiene que la acumulación de la riqueza en una jerarquía de clases se debe a la intervención estatal para proteger a la clase dirigente, usando un monopolio sobre el dinero, garantizando patentes y subsidios a las grandes empresas, imponiendo unos impuestos discriminatorios, e interviniendo militarmente para acceder a los mercados internacionales.[35] [36]

Noam Chomsky sostiene que el Estado obra como salvaguarda y auxilio del Capital cada vez que entra en sus crisis cíclicas, haciendo pagar el coste a la población.[37] También opina que

Lo que se llama 'capitalismo' es básicamente un sistema de mercantilismo corporativo, con inmensas y en gran parte inauditas tiranías privadas ejerciendo un vasto control sobre la economía, los sistemas políticos, y la vida social y cultural, operando en cerrada cooperación con estados poderosos que intervienen masivamente en la economía doméstica y en la sociedad internacional.[38]

Los anarcocomunistas por su parte agregan que el capitalismo privado tendría consecuencias sociales y psicológicas que causaría su desenvolvimiento en el que a su criterio no se considera al ser humano (sus capacidades, su ingenio, su trabajo y satisfacción, etc.) como centro del quehacer económico sino que se le da prioridad a las ganancias monetarias y a la acumulación, esto lo consideran consecuencia lógica del orden capitalista.[39] Sustenta que con los medios de producción de propiedad colectiva, y la administración laboral de los mismos trabajadores, la economía mejoraría irreductiblemente, ya que los trabajadores obtendrán el producto íntegro de su trabajo y trabajarán según sus capacidades; y en el rol social, la economía tendrá un cambio significativamente y un sustento mejor.

Según el anarquismo de mercado y la escuela austriaca[editar]

El anarquismo de mercado o el anarcocapitalismo,[40] favorece la libertad individual, la propiedad privada y la libre empresa mediante teorías económicas como el marginalismo de la escuela austríaca o de la escuela neoclásica, y otras teoría modernas vinculadas al liberalismo libertario como el análisis económico del derecho o la teoría de la elección pública.[41] Los usos anticapitalistas frecuentemente asociados al término capitalismo son rechazados prácticamente por gran parte del anarquismo de mercado, en particular al que adhiere a la Escuela austríaca,[42] ya que considera

  1. No puede haber un capitalismo dentro del Estado: la renta del capital es dependiente del beneficio del consumidor dentro de un intercambio voluntario en el mercado que sería inseparable de la propiedad privada y una contradicción en términos con su administración colectivista.
  2. Al capitalismo regulado por el Estado como una negación parcial del sistema capitalista,[43] (el mercado regulado es frecuentemente denominado mercantilismo).

Para este tipo de anarquistas el carácter positivo del capitalismo no es que la propiedad de los medios de producción esté en manos de una minoría, sino que esta propiedad sea privada.[44] Para los libertarios de mercado las relaciones mercantiles no son relaciones de poder y por ende las relaciones sociales entre propietarios desiguales no significan relaciones coercitivas sino cooperativas. Las apropiaciones privadas de capital por intercambio o creación se basan a su vez en la defensa del derecho de propiedad privada del creador del capital,[45] mientras que la obtención de ingresos por parte del Estado no es considerado un derivado de su eventual posesión de capital socialmente útil sino del uso discrecional del monopolio de la violencia en orden a la expropiación de bienes y trabajo sin consideración por el uso eficiente de los medios de producción.[46] Autores como Rothbard han utilizado eventualmente el término capitalismo de Estado para describir la simbiosis entre las restricciones gubernamentales a la libre entrada en el mercado de usos más competitivos del capital y un statu quo corporativista.[47]

Economía: estrategia anarquista[editar]

El anarquismo comunista, el anarquismo colectivista y el anarcosindicalismo, es decir, las corrientes tradicionales del anarquismo, sostienen que es necesario un cambio revolucionario, la destrucción del Estado y el sistema capitalista para establecer una sociedad y una economía anarquista. La gestión privada de los medios de producción sería expropiada por los productores que las gestionarían colectivamente, mediante autogestión. La revolución social es para el anarquismo clásico la única vía posible de instaurar un sistema económico anarquista. Durante la Revolución rusa en Ucrania, los anarquistas de Nestor Makhno intentaron llevar a la práctica estas ideas, pero fue durante la Guerra Civil Española durante la colectivización promovida por la CNT y la FAI que se obtuvieron los resultados más sorprendentes.[48]

Algunas corrientes de creación reciente sostienen que no es la actividad social revolucionaria radical la que va a transformar la sociedad, sino la actividad económica radical la que va a hacer un verdadero cambio, principalmente a través del poder dual. Estas estrategias pueden ir desde el boicot, pasando por la defensa del consumidor o la generación de nuevas empresas, hasta respaldar el mercado negro. Anarquistas mutualistas o cooperativistas sostienen que la creación de empresas privadas autogestionadas relacionadas entre sí por medio de cadenas productivas y mercados colaborativos, es una forma práctica para obtener espacios y recursos autónomos del orden político capitalista-estatista.[49] Los anarcocapitalistas sostienen que cualquier empresa privada independiente del poder político puede gestar las instituciones alternativas que competirán y superarán al Estado.[50]

Algunos anarquistas anticapitalistas creen que el cambio de la naturaleza del trabajo en sí es el quid para derrotar al capitalismo. La economía participativa organiza la división del trabajo mediante la promoción de puestos de trabajo en conjuntos equilibrados donde todos los trabajadores en una instalación de producción tengan una cuota en todos los aspectos del trabajo; es decir, todo el mundo participa en el trabajo, gestión, mantenimiento y demás tareas para garantizar la igualdad y que las habilidades sean compartidas entre los trabajadores

Los anarquistas postizquierda (a veces denotado por el término peyorativo "anarquistas de estilo de vida") creen en el cambio de hábitos de consumo personal para minimizar (o eliminar totalmente) la participación en la economía capitalista, siendo esencial "practicar" su interpretación del anarquismo en su vida. Reutilizar recursos se promociona por los individuos y los grupos influenciados por los situacionistas, como Crimethinc., como un medio viable de supervivencia y la no participación en el sistema.[51] Otros anarquistas, como los agoristas apoyan la contraeconomía, es decir, que participan o promueven el mercado "negro", ilegal, no violento para socavar los monopolios y el Estado. El objetivo de los agoristas no es simplemente estar al "margen" del sistema a través de emprendimientos y autoempleo para sostenerse sí mismos, sino también, mediante el desarrollo de soluciones alternativas voluntarias ingeniar el colapso de la economía estatista.[52]

Otras alternativas[editar]

Economía de par a par[editar]

La economía de par a par o de igual a igual (peer-to-peer economics o P2P economics, en inglés) se basa en la cooperación entre agentes autónomos. Es un paradigma económico que no se define ni por el ánimo de lucro ni por la planificación centralizada. En este paradigma no se utiliza para la asignación de recursos y toma de decisiones ni un mercado explícito, ni un mecanismo de precios, ni tampoco un sistema dirigido, sino que se basa en las relaciones sociales. Sin embargo, tiene importantes conexiones con la economía convencional actual. El software libre o la Wikipedia obedecen a este paradigma consistente en la producción de iguales basada en el procomún (commons-based peer production en inglés).

Economía del regalo[editar]

La economía del regalo está basada en el principio de vivir bajo la premisa de que "a mi vecino no le falte nada". Una segunda premisa sería el trabajar con un nivel de conciencia donde "lo que hagamos hoy no sea recordado mañana", ya que nuestras actuaciones se basan más en el amor al prójimo que en el interés o la vanidad.

Economía basada en Recursos[editar]

Economía Basada en Recursos (RBE, del inglés Resource-based economy) es un sistema económico en el cual todos los bienes y servicios están disponibles en forma de patrimonio común para todos los habitantes sin la utilización de dinero, crédito, trueque o cualquier otro sistema de moneda. Esta teoría económica se divulgó al mundo tras ser expuesta y explicada exhaustivamente en el documental Zeitgeist: Addendum en el que Jacque Fresco hace una detallada descripción de una RBE en su Proyecto Venus, proyecto futurista explicado en el documental y en su página web.

Economía participativa[editar]

La economía participativa —frecuentemente abreviada como parecon— es un sistema económico propuesto que usa una toma de decisiones participativa como mecanismo económico en una sociedad dada. Propuesto como alternativa libertaria a las economías de mercado capitalistas vigentes, y también al socialismo de planificación central, y ante la necesidad de aplicación presente de los principios y aspectos constructivos del anarquismo: autogestión y federalismo en las empresas. Surgió del trabajo del activista y teórico político Michael Albert, y del economista radical Robin Hahnel, en las décadas de 1980 y 1990.

Ejemplos de economía libertaria[editar]

Notas[editar]

  1. Un credo anarquista, por Larry Gambone
  2. Si la explotación del hombre por el hombre es el robo, el gobierno del hombre por el hombre es la servidumbre.

    Confesiones de un revolucionario, Pierre-Joseph Proudhon
  3. El libre mercado como medio de emancipación de los trabajadores, por Horacio Langlois
  4. Socialismo de Estado y anarquismo: en qué coinciden y en qué difieren, por Benjamin Tucker
  5. Noam Chomsky opina que

    Lo que se llama 'capitalismo' es básicamente un sistema de mercantilismo corporativo, con inmensas y en gran parte inauditas tiranías privadas ejerciendo un vasto control sobre la economía, los sistemas políticos, y la vida social y cultural, operando en cerrada cooperación con estados poderosos que intervienen masivamente en la economía doméstica y en la sociedad internacional.

    Fragmento sacado de una entrevista realizada por Kevin Doyle a Noam Chomsky en mayo de 1995.
  6. Este escenario se describe en la sección del tipo de interés cero de la Guía para el economista iconformista de Brian Dean.
  7. "Un anarquista consecuente ha de oponerse a la propiedad privada de los medios de producción y a la esclavitud salarial,propias de este sistema, como incompatibles con el principio de que el trabajo debe asumirse libremente y permanecer bajo el control del productor" (http://www.quijotelibros.com.ar/anarres/El%20anarquismo.pdf El anarquismo, Daniel guerin, p. 20).
  8. Libertad, derecho de propiedad y principio de no agresión, por Francisco Capella
  9. Los derechos naturales de las personas, por Juan Fernando Carpio
  10. Piotr Kropotkin, "Ciencia Moderna y Anarquismo", en Folletos Revolucionarios, Tusquets, Barcelona, 1977; p.193-196.
  11. "La palabra mutual, mutualidad, mutuo, -que tiene por sinónimo recíproco y reciprocidad-, viene del latín mutuum, que significa préstamo (de cosa fungible) y, en un sentido más lato, cambio. Es sabido que en el préstamo de cosa fungible, el objeto prestado es consumido por el mutuatario, que no devuelve sino su equivalente, ya en la misma especie, ya bajo cualquier otra forma. Supóngase que el mutuante pase a ser a su vez mutuatario, y se tendrá un préstamo mutuo, y por consecuencia, un cambio. Tal es el lazo lógico que ha hecho que se dé el mismo nombre a dos operaciones distintas." Pierre-Joseph Proudhon, La capacidad política de la clase obrera
  12. La ideología anarquista, por A. Capelleti (página 15)
  13. a b c David Miller, Janet Coleman, William Connolly, Alan Ryan. The Blackwell encyclopaedia of political thought p.11
  14. Proudhon, Armand Cuvillier, F.C.E., México, 1986,(Capítulo "Mutualismo", p. 296-305) ISBN, 968-16-2310-X
  15. Silvia Vega María Cuvi Alexandra Martínez, Historia de la Filosofía III, p.76
  16. "Lectura de Proudhon", Prólogo a Qué es la Propiedad, de P.J.Proudhon, Hispamérica, 1983
  17. La ideología anarquista.
  18. Miller, David. 1987. "Mutualism." The Blackwell Encyclopedia of Political Thought. Blackwell Publishing. p. 11
  19. "Proudhon se opuso a la influencia de la tradición jacobina que dominaba el pensamiento de los demócratas franceses y de la mayoría de los socialistas de la época, en forma no menos resuelta que la intromisión del Estado central y el monopolio en los naturales procesos de adelanto social. Consideraba que la gran tarea de la revolución del siglo XIX consistía en librar a la sociedad de esas dos excrecencias cancerosas. Proudhon no era comunista. Condenaba la propiedad como privilegio que es de la explotación, pero reconocía la propiedad de los instrumentos de trabajo entre todos, practicada por medio de grupos industriales, relacionados entre sí por libre contrato, a condición de que no se hiciera uso de este derecho para explotar a otros y mientras se asegurase a cada persona el producto íntegro de su trabajo individual. Esta organización, fundada en la reciprocidad -mutualidad-, garantiza el goce de igualdad de derechos a cada cual, a cambio de una igualdad de servicio. El promedio del tiempo de trabajo empleado en la elaboración de todo producto, da la medida de su valor y es la base para el intercambio. Por este procedimiento, al capital se le priva de su poder usurario y se ata completamente al esfuerzo del trabajo. Poniéndosele así al alcance de todos, deja de ser instrumento de explotación" (http://www.inventati.org/ingobernables/textos/anarquistas/rocker_anarcosindicalismo.pdf Anarcosindicalismo, teoría y proáctica, Rudolf Rocker, p.7)
  20. a b Ian Adams, Political ideology today, p. 153
  21. a b David Miller, Janet Coleman, William Connolly, Alan Ryan; The Blackwell encyclopaedia of political thought, p. 12, Blackwell Publishing (1991) ISBN 0-631-17944-5
  22. Malatesta, vida y acción Vernon Richards, p.102
  23. Ian Adams, Political ideology today, p. 160
  24. Piotr Kropotkin, Words of a Rebel, p99.
  25. Piotr Kropotkin, La conquista del pan, p. 41.
  26. Piotr Kropotkin, La conquista del pan p. 26
  27. Marshall Shatz, Introduction to Kropotkin: The Conquest of Bread and Other Writings, Cambridge University Press 1995, p. xvi "El comunismo anarquista llama a la socialización no solo de la producción sino también a la de la distribución de bienes: la comunidad entregará los requisitos de subsistencia de cada individuo miembro libre de cargos y del criterio "a cada uno de acuerdo a su trabajo" se pasaría al de "a cada uno de acuerdo a sus necesidades".
  28. P. Kropotkin, The Place of Anarchism in the Evolution of Socialist Thought
  29. El anarquismo, Daniel Guerin
  30. El organismo económico de la revolución, Diego Abad de Santillán. Ed. Zero;Bilbao, 1978
  31. AIT: La Internacional Revolucionaria Desconocida. Conferencia pronunciada en Colonia (Alemania) por el Secretario general de la A.I.T. , Fidal Gorron Canoyra, los días 15 y 16 de noviembre de 1986.
  32. Tiene, por consiguiente, una doble finalidad: 1.º Como organización militante de los trabajadores contra los patronos, dar fuerza a las demandas de los primeros para asegurar la elevación de su promedio de vida. 2.º Como escuela para la preparación intelectual de los obreros, capacitarlos para la dirección técnica de la producción y de la vida económica en general, de suerte que, cuando se produzca una situación revolucionaria, sean aptos para tomar por sí mismos el organismo socialeconómico y rehacerlo en concordancia con los principios socialistas.

    Rudolf Rocker; Anarcosindicalismo
  33. Anarcosindicalismo, p.40
  34. Incluido en G.P. Maximoff, CONSTRUCTIVE ANARCHISM, 1927 edit. Golos Truzhenika Group in U.S.A..Trad al inglés de Ada Siegel, reedición del 'Maximoff Memorial Publishing Committee', Chicago 1952. ültima edición de 1985 por MONTY MILLER PRESS P.O. Box 92 Broadway, Sydney 2007, Australia.
  35. Kevin Carson expone estas tesis en su ensayo The Iron Fist Behind The Invisible Hand (El puño de hierro tras la mano invisible), (en inglés).
  36. El Estado y los trabajadores, por Víctor L.
  37. La cara antidemocrática del capitalismo, al descubierto, 12 de octubre de 2008.
  38. Fragmento sacado de una entrevista realizada por Kevin Doyle a Noam Chomsky en mayo de 1995.
  39. Véase algunos criterios económicos anarcosocialistas clásicos: ¿Los anarquistas son socialistas?
  40. Adams, Ian. 2002. Political Ideology Today. p. 135. Manchester University Press; Ostergaard, Geoffrey. 2003. "Anarchism." The Blackwell Dictionary of Modern Social Thought. W. Outwaite ed. Blackwell Publishing. p. 14.
  41. Edward Stringham, Anarchy, State, and Public Choice, Cheltenham, U.K.: Edward Elgar, 2005.
  42. En Un futuro de paz y capitalismo, Murray Rothbard expresa:

    Para discutir el “futuro del capitalismo”, primero de todo necesitamos determinar qué significa realmente el término “capitalismo”. Desafortunadamente, el término “capitalismo” fue acuñado por su mayor y más conocido enemigo, Karl Marx. Realmente, no podemos depender de esta concepción para su correcto y sutil significado. De hecho, lo que Marx y los escritores posteriores hicieron fue responder a dos conceptos extremadamente diferentes e incluso contradictorios, combinándolos bajo el mismo término. Estos dos conceptos contradictorios son lo que me gustaría llamar “capitalismo del libre mercado” por una parte, y “capitalismo de estado” por la otra.



    La diferencia entre el capitalismo del libre mercado y el capitalismo de estado es precisamente la diferencia entre, por una parte, la paz, el intercambio voluntario, y por otra parte, la extorsión violenta.
  43. "Freedom Is Slavery: Laissez-Faire Capitalism Is Government Intervention". George Reisman. George Reisman's Blog on Economics, Politics, Society, and Culture, June 2006.
  44. Capitalismo de Estado y socialismo de mercado como atajos ideológicos. Pablo Pozzoni. Propiedad Privada. Diciembre de 2006.
  45. "Capital y dinero". Hernando de Soto. El misterio del capital. Cap. 3, pp. 88-91. 2002, Editorial Sudamericana.
  46. "Diversas concepciones del ideal socialista". Ludwig von Mises. El socialismo. Sección III, Cap. XV, pp. 242-250 y p. 259. 2003, Unión Editorial.
  47. "Un futuro de paz y capitalismo". Murray N. Rothbard. Modern Political Economy. Edición de James H. Weaver, Cap. 28, pp. 419-430, capítulo 28. 1973, Allyn and Bacon.
  48. Daniel Guerin, El anarquismo
  49. Félix Carrasquer comenta en el capítulo La colectivización:

    Como elemento pues, de entrenamiento autogestionario y de dinámica que ha de ir socavando el edificio capitalista, las cooperativas son hoy la estructura más útil para ir transformando a los trabajadores en ciudadanos aptos para el desenvolvimiento de la solidaridad humana. Y esto por dos aspectos básicos: porque las tendencias hacia la violencia revolucionaria han perdido el crédito de otrora y porque si pretendemos mutar la dirección de los hombres por la administración de las cosas, tenemos que aprender los trabajadores a solucionar los problemas sociales, directa y responsablemente. Si la jerarquización sólo puede ser superada por la intervención de todos, o de una mayoría al menos, las cooperativas y los sindicatos son los vehículos más idóneos para la información y el aprendizaje de la autogestión solidaria.

  50. El siguiente paso en evolución social: cuando los mercados nos libren del Estado, por Hans Hermann-Hoppe
  51. Days of War, Nights of Love (2001), CrimethInc. Workers Collective, ISBN 0-9709101-0-X
  52. New Libertarian Manifesto. Samuel Konkin. KoPubCo, 2006, ISBN 978-0-9777649-2-1

Enlaces externos[editar]