Mercado negro

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Graffiti, 2008

Mercado negro o economía subterránea es el término utilizado para describir la venta clandestina e ilegal de bienes, productos o servicios, violando la fijación de precios o el racionamiento impuesto por el gobierno o las empresas.

A nivel mundial, se estima que la economía sumergida ha proporcionado 1800 millones de puestos de trabajo.[1]

Historia[editar]

El fenómeno del mercado negro surge en tiempos de crisis o en periodos de control gubernamental de la economía, usualmente cuando la escasez de bienes de primera necesidad obliga a los gobiernos a imponer controles de precios o racionamiento de bienes. En estas circunstancias, los vendedores estarían dispuestos a saltarse las leyes con tal de conseguir mayores ganancias, en tanto que los compradores estarían dispuestos a pagar precios más elevados (a veces no les quedaría más remedio) para conseguir un activo que les es prohibido o limitado, es decir que exista más demanda que oferta, pero que la oferta exista pero no se venda por estas prohibiciones o porque simplemente los comerciantes pueden vender a un mejor precio en un mercado no establecido, como lo es un mercado negro.

El mercado negro no se aplica exclusivamente a productos de primera necesidad: países que prohíben, restringen o permiten la venta a elevado precio de tabaco o alcohol propician la aparición de personas que introducen estos productos ilegalmente. Igualmente, la compraventa de drogas, armas y otras sustancias no permitidas por la ley forman mercados negro.

Los cambios ilícitos de moneda también suelen ser considerados como operaciones de mercado negro. En este caso, la causa es la fijación de un tipo de cambio oficial a niveles que no reflejan su tipo de cambio real. De este modo, los poseedores de moneda extranjera fuerte (usualmente dólares, pero recientemente también euros) las vende fuera de los mercados oficiales, para no tener que cambiarlas a tipos de cambio menos ventajosos.

Debe tenerse en cuenta que la utilización del término muchas veces incluye contenidos ideológicos tendientes a desprestigiar las actividades libres y voluntarias que el Estado ha decidido regular, y con él se engloba tanto actividades rayanas en el ilícito como venta de armas o sustancias prohibidas,con otras actividades absolutamente normales, como puede ser la venta de cigarrillos, aceite o inclusive papel tissue.

Muchas veces los Estados que adoptan políticas inflacionarias intentan disfrazar su propia responsabilidad en el deterioro de la moneda, atribuyendo las alzas de precio a los "agiotistas" o "especuladores", y fijando por ende precios máximos a diversos productos cuyos precios supuestamente están siendo aumentados "artificialmente", lo que genera inmediatamente su escasez por cuestiones largamente estudiadas en cualquier libro de Economía Política o Economía Básica: Los precios máximos producen un incremento artificial de la cantidad demandada, y una retracción artificial de la cantidad ofertada (Siempre y cuando el precio máximo esté por debajo de la cantidad y precio de equilibrio, es decir por debajo del precio que los oferentes están dispuestos a cobrar y los demandantes dispuestos a pagar. En el caso contrario, el precio máximo no tendría ningún efecto), que son los que determinan que los artículos sujetos a estos precios máximos se vuelvan escasos, al ser mayor la cantidad demandada que la ofrecida.

En estas condiciones, es habitual que en las economías dirigidas surjan "mercados negros" que no sean sino la respuesta del mercado frente a la intromisión estatal, los que son usualmente tolerados por las propias autoridades encargadas de controlarlo, muchas veces conscientes de que es la única forma de restablecer la racionalidad económica. Esto es, que usualmente el mercado negro no es causante de ninguna crisis, sino la consecuencia de una crisis creada por la política inflacionaria sumada a la intromisión estatal tendiente a ocultar las consecuencias.

Véase también[editar]

Referencias[editar]