Cebra

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Cebra
Rango temporal: Plioceno-Reciente
Beautiful Zebra in South Africa.JPG
Equus quagga chapmani: cebra de Sudáfrica.
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Perissodactyla
Familia: Equidae
Género: Equus
Subgénero: Dolichohippus
Hippotigris
Especies

Se conocen como cebra (o zebra, grafía en desuso[1] ) a tres especies del género Equus propias de África, Equus quagga (cebra común), Equus grevyi (cebra de Grevy) y Equus zebra (cebra de montaña); al mismo género que pertenecen también los caballos y los asnos.

Introducción[editar]

La palabra «cebra» no representa una realidad desde el punto de vista evolutivo, sino que agrupa artificialmente tres especies en función de un carácter (el abrigo rayado) que no es derivado, sino primitivo. Las rayas aparecen también en mayor o menor medida en las patas y el lomo de asnos y caballos salvajes, y se manifiestan más fuertemente en los híbridos, aunque entre los progenitores no haya ninguna cebra de por medio (caso de las mulas), evidenciando que la presencia de rayas es un carácter antiguo dentro del género Equus, y no uno derivado propio de un subgrupo dentro de éste. Las cebras, simplemente, han ido un paso más allá en el desarrollo de unas rayas que ya poseían, mientras que los caballos y los asnos han tendido a perderlas o, al menos, a enmascararlas.

Aunque la taxonomía de las cebras sigue siendo dudosa, ciertos estudios, como el de Debra K. Bennett (publicado bajo el expresivo título «Las rayas no hacen a la cebra»), indican que la cebra de planicie y la de Grevy son especies hermanas, pero que la cebra de montaña está más emparentada con el caballo que con éstas.[cita requerida][2] [3] Dentro de los équidos actuales, el grupo tradicional formado por el asno africano y el asiático sería el único con una historia evolutiva detrás que lo respalde. Las cebras son más pequeñas que su pariente el caballo y muy parecidas en aspecto y en hábitos a los asnos salvajes.

Las cebras son uno de los animales más conocidos de África, donde habitan en una variedad de ecosistemas, como llanuras de hierba, sabanas, regiones boscosas o con arbustos, montañas y cerros costeros. Son especialmente célebres por sus características rayas negras y blancas, que no sólo varían entre especies sino también de un individuo al otro, y por su crinera erecta. A diferencia de sus parientes más cercanos, los caballos y los asnos, las cebras nunca han sido realmente domesticadas.

A excepción de algunas poblaciones de cebra común que habitan en el centro de Kenia, las cebras viven únicamente en la mitad sur del continente africano. Aunque las regiones de dos especies diferentes pueden solaparse, no se cruzan debido al diferente número de cromosomas; las cebras de Grevy tienen cuarenta y seis, las cebras comunes cuarenta y cuatro y las cebras de montaña treinta y dos.[4]

Etimología[editar]

Etimológicamente, la palabra cebra que utilizan los hablantes de castellano proviene de la palabra galaicoportuguesa zevra, que significa "asno salvaje".[5] El nombre genérico Equus proviene del latín y significa "caballo". En cuanto a los nombres específicos, grevyi es en honor del Presidente de Francia Jules Grévy; quagga es el nombre dado por el pueblo Khoikhoi a estos animales; y zebra hace referencia a la palabra galaicoportuguesa mencionada más arriba.

El nombre zevra deriva del nombre del "zebro" o "encebro" (Equus hydruntinus), una especie de asno salvaje, o quizás caballo salvaje similar al tarpán, de cuartos traseros rayados que habitó la Península Ibérica por lo menos hasta bastante avanzada la Edad Media. Cuando los portugueses empezaron a explorar el litoral africano y llegaron al Cabo de Buena Esperanza, a finales del siglo XV, encontraron unos equinos rayados que, por su forma y medida, les resultaron notablemente similares a las hembras de los zebros, por lo cual les dieron el nombre de zevras.[6]

Morfología[editar]

Una de las características de las cebras es su crinera de pelos erectos.

Aunque las rayas blancas y negras que presentan las cebras sea una característica común, las tres especies de cebra no tienen una relación más cercana entre ellas que la que tienen con otros animales del género Equus. Además, la característica común de las rayas tampoco es tan definitiva; una de las subespecies de cebra común, la extinta quagga sólo tenía rayas en el cuello. Por otro lado, hay otros perisodáctilos que también tienen rayas en las patas.

A pesar de que tienen una morfología similar a la de los caballos, son más pequeñas, con un tamaño medio de 2,3 metros de longitud, 1,2-1,5 metros de alto en la cruz y un peso de aproximadamente 300 kilogramos, a pesar de que las cebras de Grévy pueden llegar a pesar hasta 450 kilogramos. En esta última especie, los machos y las hembras tienen un tamaño similar, pero en las cebras comunes y las cebras de montaña los machos son ligeramente más grandes.[7]

Las cebras tienen un total de cuarenta dientes: doce incisivos que utilizan para cortar y arrancar trozos de vegetación, cuatro caninos, doce premolares y doce molares, todos utilizados para moler el alimento antes de tragárselo.[8]

Las cebras tienen un excelente sentido de la vista. Se cree que pueden ver en color. Como muchos ungulados, las cebras tienen los ojos a los lados de la cabeza, dándole un amplio ángulo visual. Las cebras también tienen visión nocturna, a pesar de que no es tan avanzada como la de la mayoría de sus predadores, pero su buen oído lo compensa.

Las cebras tienen un gran sentido del oído, y tienden a tener orejas más grandes y redondeadas que los caballos. Como los caballos y otros ungulados, las cebras pueden girar sus orejas en casi cualquier dirección. Además de una buena vista y oído, las cebras tienen un agudo sentido del gusto y un sentido del olfato muy sensible al humo, esencial para sobrevivir a los incendios.

La esperanza de vida media de las cebras es de unos treinta años, a pesar de que pueden llegar a vivir hasta cuarenta años en cautividad. En estado natural, donde los predadores representan una amenaza constante para estos animales, la longevidad media es de aproximadamente doce años.[7]

Rayas[editar]

Las cebras son animales negros con rayas blancas,[9] y con una gran mancha blanca en el vientre que sirve para camuflarse.[10] Algunas cebras tienen "rayas sombra" de color marrón entre las rayas blancas y negras.

Hay tres razones por las cuales se considera que las cebras son negras con rayas blancas, y no al revés, ni tampoco que todas tienen una frecuencia diferente:[11]

  1. Los équidos blancos no podrían sobrevivir en las llanuras y bosques de África.
  2. El quagga, una subespecie extinta de la cebra común, tiene las típicas rayas en la parte anterior del cuerpo, pero una parte posterior oscura.
  3. Cuando la región entre las rayas pigmentadas pasa a ser demasiado ancha, aparecen rayas secundarias, como si se estuviera debilitando la supresión.

El hecho que algunas cebras tengan vientres y patas de color blanco puro no es una prueba muy concluyente de que son animales blancos, pues muchos animales de colores diferentes tienen vientres y patas de color blanco o un color claro.

Una madre que cuida de su cría se camufla entre ramas secas.

Además, las rayas de las cebras son ausentes en el feto, que es totalmente negro. Las rayas aparecen posteriormente, en bandas de unos 400 micrómetros (veinte veces la medida de una célula). Por lo tanto, las rayas son más anchas cuanto más grande es el animal, y crecen conjuntamente con el tamaño del cuerpo. Según Bard, las especies de cebras difieren en cuanto al estadio embrionario en que aparecen las rayas. Bard descubrió una cebra anormal, sin rayas; su pelaje negro tenía puntitos blancos, cosa que probaría que las rayas se forman por inhibición de la producción de melanina, y que por lo tanto la cebra es sin duda un équido negro con rayas blancas.[12]

Las rayas suelen ser verticales en la cabeza, cuello, paletillas y tronco, y horizontales por detrás y en las patas del animal. Los pasos de cebra toman su nombre de las rayas blancas y negras de las cebras.

Algunos zoólogos creen que las rayas son un mecanismo de camuflaje. Este mecanismo funciona de varias maneras. Para empezar, las rayas verticales contribuyen a esconder la cebra entre las hierbas. A pesar de que esto puede parecer absurdo a primera vista, teniendo en cuenta que la hierba no es ni blanca ni negra, se supone que es efectivo contra el predador principal de las cebras, los leones, que son daltónicos. En teoría, una cebra que permanezca quieta entre hierbas altas podría pasar desaparcibida para un león. Además, como las cebras son animales gregarios, las rayas ayudan a confundir a los predadores – varias cebras que estén o que se muevan juntas pueden parecer un único y gran animal, haciendo que el león tenga problemas para elegir una sola cebra para atacar.[13] Un rebaño de cebras que se dispersen para huir de un predador le parecerán una masa confusa de rayas verticales moviéndose en direcciones diferentes, haciendo que al predador le cueste seguir visualmente a un individuo que se separe de sus compañeros.[14] Aun así, los biólogos no han observado nunca leones que parezcan confundidos por las rayas de las cebras.

Se cree que las rayas también desempeñan un papel en el comportamiento sexual; ligeras variaciones de los patrones permiten que las cebras distingan a los diferentes individuos. En raras ocasiones, nacen cebras sin rayas, y estos ejemplares tienden a quedar separados del grupo; esto reforzaría la teoría de que estas rayas también tienen una función social.

Una teoría más reciente, que cuenta con el apoyo de experimentos, sostiene que la coloración disruptiva también es un medio efectivo de confundir el sistema visual de la mosca tsé-tsé, chupadora de sangre.[15] Otras teorías alternativas son 1º la que dice que las rayas coinciden con la distribución de grasa bajo la piel, sirviendo así de mecanismo termorregulador para la cebra, o 2º la que sostiene que cualquier herida perturba el patrón de rayas, indicando claramente el estado de forma de la cebra a potenciales parejas.

Una leyenda africana intenta dar una explicación folclórica a las rayas de este équido:

Hace mucho tiempo, las cebras no tenían las rayas blancas y negras que tienen hoy en día, sino que eran todas blancas. Cuando veían una cebra, algunos decían que se trataba de un cruce entre un caballo de color blanco y un burro, o quizás una mula. En aquel tiempo, la gente todavía intentaba domesticar a los caballos salvajes para poder cabalgarlos y lucirlos delante de todo el mundo, pues eran muy bellos.
Las cebras tenían otro nombre porque eran diferentes de los caballos y las mulas. Pero era muy difícil capturar y entrenar una cebra. Un día, una cebra que todavía era muy joven se perdió y acabó dentro un poblado. La gente empezó a mirarla y a cuchichear, pensando como podrían capturarla.
La cebra se asustó, y se dio cuenta de lo que le querían hacer. Empezó a correr mientras la gente entraba a casa a buscar una red para cazarla. Corrió y corrió, hasta que finalmente tuvo una idea. Encontró un bote de pintura negra y lo tumbó; la pintura se esparció en muchas rayas onduladas. La cebra se revolcó hasta que las rayas se le quedaron pintadas en el cuerpo, pensando que así quedaría fea y la gente no la querría capturar.
La gente del pueblo la encontró, y vio lo que había hecho. Como pensaban que ya no era bella con todas aquellas rayas negras sobre el pelaje, la soltaron. Pronto, todas las cebras empezaron a hacer lo mismo para que la gente no las molestara. Con el paso del tiempo, ya no les hizo falta hacerlo, pues empezaron a nacer de esta manera. Pero ahora las rayas las hacían bellas.

Dieta[editar]

Alimento[editar]

Un grupo de cebras paciendo en Zambia.

Las cebras son mamíferos exclusivamente herbívoros que comen sobre todo por la mañana y por la tarde, reponiendo al mediodía. Son animales que se alimentan de hierba tosca, hojas y brotes.[7] También comen corteza y ramitas. Su aparato digestivo bien adaptado les permite subsistir con una dieta de calidad nutritiva más baja que la que necesitan otros herbívoros, pero también es menos eficiente, lo que obliga a las cebras a pasarse más de la mitad del tiempo comiendo.[7]

Las cebras pueden moverse una veintena de kilómetros en un día en busca de alimento, pero al final del día suelen volver a su punto de origen. Aun así, las manadas de cebras hacen una migración anual mucho más importante, que coincide con la estación seca y que también hacen otros muchos mamíferos africanos y que representan un movimiento de centenares de miles de animales a la vez.

Agua[editar]

Las condiciones secas de los ecosistemas en que habitan las cebras hacen que se hayan adaptado a los periodos de aridez.

Las cebras de Grevy son las que se mejor han adaptado a las condiciones de sequía. Para sobrevivir a la estación seca, en que la mayoría de ríos, estanques y otras fuentes de agua se secan, esta especie de cebra excava en el lecho de los ríos con sus pezuñas para encontrar agua.

La cebra de montaña aprovecha las características de su hábitat para sobrevivir a los periodos secos. Cuando se secan las fuentes de agua de las cuales subsiste, esta especie simplemente migra a una altitud más alta, donde las temperaturas inferiores hacen que el vapor de agua se condense en forma de lluvia, nieve o rocío.

La cebra común es la menos adaptada a la sequía. A diferencia de las otras dos especies, siempre necesita tener agua disponible, lo que la obliga a migrar de un lugar al otro según la estación en busca de recursos hídricos.

Comportamiento[editar]

Cebras en Tanzania.

Como la mayoría de équidos, las cebras son altamente sociables. Aun así, su estructura social depende de la especie. Las cebras de montaña y cebras comunes viven en grupos, conocidos como "harenes", que consisten en un macho con hasta seis yeguas y sus potros. Los machos no dominantes o viven solos o con otros machos no dominantes, hasta que son suficientes grandes como para desafiar a un macho dominante. Cuando un grupo de cebras es atacado por hienas o perros salvajes, las yeguas se agrupan con los potros en el medio mientras el macho intenta ahuyentar a los atacantes.

Cuando un macho rival intenta derrocar al macho dominante, éste lo desafía tocando la nariz del rival con la suya o frotando las espaldas contra las suyas. Esto es un tipo de demostración de fuerza destinada a asustar al rival. Si éste no cede, empiezan a pelearse, mordiéndose el cuello y las patas o, en casos extremos, dándose coces; estos combates son más peligrosos que la mayoría de combates de este tipo en el mundo animal, y una cebra puede acabar malherida.[7] La jerarquía del grupo se refleja en el orden en que andan sus miembros; delante de todo, anda la yegua más vieja con sus potros, después vienen las otras hembras en orden de edad, también con sus potros, y el macho es el que cierra el grupo.

A diferencia de las otras especies de cebra, las cebras de Grevy no tienen vínculos sociales permanentes. Los grupos de este tipo de cebras raramente permanecen juntos durante más de unos cuantos meses. Las crías permanecen con su madre, mientras que los machos adultos viven solos. Aun así, como en las otras dos especies, los machos no dominantes se organizan en grupos. En casos de escasez de comida, muchos miembros de esta especie se pueden congregar alrededor de una fuente de alimento, dando la impresión de que forman una manada.

Durante el día, las cebras duermen de pie, como los caballos, y sólo duermen cuando tienen otros animales alrededor que las avisen de la presencia de predadores. De noche, en cambio, a menudo se tumban en tierra. Cuando reposan, igual que cuando se acicalan las unas a las otras, las cebras se ponen la una junto a la otra, pero al revés (es decir, cada cebra tiene su cabeza hacia el lado trasero de la otra cebra). Esto tiene varias ventajas: por un lado, permite que la cola de una cebra pueda espantar las moscas de la cara de la otra; por otro lado, ofrece a los animales un ángulo de visión de 360º.[7]

Andadura[editar]

Una cebra caminando.

Como los caballos, las cebras pueden andar, trotar, medio galopar y galopar. Al galope, pueden alcanzar una velocidad máxima de 55 km/h.[7] Suelen ser más lentas que los caballos, pero su gran resistencia las ayuda a escabullirse de los predadores. Una cebra que esté siendo perseguida correrá en zigzag de un lado para otro para poner en dificultades al predador. En caso de que quede acorralada, la cebra se pondrá en posición rampante y dará coces y mordiscos a su atacante.

Comunicación[editar]

Las cebras se comunican la una con la otra con relinchos y gemidos agudos. Las cebras de Grevy emiten bramidos parecidos a los de las mulas. Las orejas de las cebras indican su estado de ánimo. Cuando una cebra está calmada, tensa o amistosa, sus orejas permanecen erectas. Cuando tiene miedo, se desplazan hacia adelante. Cuando se enfada, las orejas se desplazan hacia atrás. Cuando las cebras buscan predadores en un área, permanecen en una postura de alerta, con las orejas erectas, la cabeza alta y observando con atención. Si están tensas, emiten bufidos. Si una cebra detecta u oye la presencia de un predador, se pondrá a bramar fuertemente.

Reproducción[editar]

Una yegua y su potro.

Como en la mayoría de especies animales, las hembras llegan a la madurez sexual antes que los machos, y pueden tener su primer potro a la edad de tres años. Los machos no pueden criar hasta que tienen cinco o seis años. Las yeguas pueden dar a luz a un potro cada doce meses, que es el tiempo que dura la gestación. Cuidan de las crías durante un máximo de un año. Como los caballos, las cebras son capaces de ponerse de pie, andar y mamar al poco de nacer.[7] Al nacer, un potro de cebra es marrón y blanco en lugar de negro y blanco. Casi siempre nace un único potro, pero en ocasiones extremadamente raras pueden nacer gemelos.[16]

En el caso de las cebras de montaña y las cebras comunes, los potros son protegidos por su madre, así como por el macho y las otras yeguas del grupo. En cambio, los potros de cebra de Grévy sólo tienen a su madre como protectora habitual, pues, como se ha dicho más arriba, los grupos de esta especie se suelen dispersar después de unos cuantos meses. La protección de los potros es especialmente relevante para estos animales, pues las crías son una presa fácil para los predadores y la mitad de ellas no sobreviven al primer año de vida a pesar de los esfuerzos de su madre y del macho del grupo. Otro de los peligros que corren los potros es que se han observado infanticidios y feticidios entre las cebras, a pesar de que únicamente se ha observado este comportamiento en ejemplares en cautividad.[17]

Especies[editar]

Una cebra de Grevy reposa estirada en la tierra.
Dos cebras comunes en el Parque Nacional de Etosha.
Una cebra de montaña de Hartmann alimentándose de hierba.

Hay tres especies de cebras, que contienen un total de nueve subespecies,[18] una de ellas, el quagga, extinta.

Subgénero Dolichohippus[editar]

Cebra de Grevy[editar]

La cebra de Grevy(Equus grevyi) es la especie más grande de todas, con una medida de entre 2,5 y 2,75 metros de longitud y 1,45-1,6 metros de alto a la espalda. Pesa entre 350 y 440 kg. Otras diferencias de esta especie respecto a las otras son sus orejas grandes y el hecho de que sus rayas sean más estrechas. También se trata de la especie que puede resistir más tiempo sin beber agua.

Subgénero Hippotigris[editar]

Cebra común[editar]

La cebra común (Equus quagga) es la especie más numerosa y extensa geográficamente. También es la que tiene más subespecies diferentes. Mide unos 2,5 metros de longitud y 1,5 metros de alto a la espalda, con un peso de 385 kg. Tiene una gran importancia dentro el ámbito del turismo en algunos de los países en los que habita, pues es uno de los animales africanos más famosos. Las poblaciones septentrionales tienen las rayas más bien definidas que las meridionales.

Subespecies

Cebra de montaña[editar]

La cebra de montaña (Equus zebra) es una especie que vive en grupos pequeños y que, a diferencia de la cebra común, no se agrupa en manadas. Mide unos 2,2 metros de longitud y 1-1,4 metros de altura a la espalda. Su peso es de entre 240 y 370 kg. Tiene dos subespecies, una de las cuales, E. z. cebra presenta dimorfismo sexual, pues las hembras son más grandes que los machos. Vive en áridas zonas montañosas.

Subespecies

Difusión[editar]

Originalmente, las cebras se extendían por cualquier parte de África. Aun así, se extinguieron del norte del continente en tiempos antiguos.

En la actualidad, la cebra con la difusión más amplia es la cebra común. Viven desde las zonas de transición entre la sabana y el desierto del sur de Sudán y de Etiopía, pasando por la sabana de África oriental, hasta el sur y el suroeste del continente. Los hábitats de la cebra de Grevy son las tierras secas de arbustos y de hierba del este de África, en Kenia, Etiopía y Somalia. La cebra de montaña tiene una difusión mucho más reducida que las otras dos especies. Vive en altiplanos montañosos de Namibia y Sudáfrica, a altitudes de hasta 2.000 m.

Salud[editar]

Predadores y otras amenazas[editar]

La única imagen existente de un quagga en vida. Se trata de la única subespecie extinta de cebra, y desapareció a finales del siglo XIX.

Los predadores principales de las cebras son los leones, las hienas manchadas y los cocodrilos. Los leones y las cebras mantienen sus poblaciones en equilibrio, pues los leones matan antes a las cebras viejas o enfermas que a las sanas y fuertes.

Las armas y las técnicas de caza primitivas utilizadas tradicionalmente en África no eran lo bastante eficientes como para afectar de manera significativa a las poblaciones de cebras. Los nativos africanos las cazaban no sólo por su piel, sino también por su carne. Aun así, la situación cambió con la llegada de los colonizadores europeos y sus armas de fuego.

Los humanos modernos han tenido un gran impacto sobre las poblaciones de cebras desde el siglo XIX. Las cebras son cazadas principalmente por su piel. El quagga o cuaga, una subespecie de la cebra común, se extinguió antes de acabar el siglo XIX, mientras que la cebra de montaña del Cabo fue cazada casi hasta la extinción (en la década del 1930 ya quedaban menos de cien ejemplares). Desde entonces, la población ha crecido hasta aproximadamente setecientos individuos, gracias al esfuerzo para conservar la subespecie. Acualmente, ambas subespecies de la cebra de montaña están protegidas en parques nacionales, pero todavía se encuentran en peligro.

La cebra de Grevy también está en peligro. La caza y la competición por parte del ganado han reducido drásticamente la población. Debido al reducido tamaño de la población, los peligros ambientales, como por ejemplo las sequías, fácilmente pueden afectar a la especie entera. Las cebras comunes son mucho más numerosas y tienen una población sana. Aun así, esta especie también está amenazada por la caza y la modificación de los hábitats provocada por la agricultura.

Evolución[editar]

Durante mucho tiempo se creyó que el primer antepasado directo de los équidos actuales era Hyracotherium, un pequeño perisodáctilo del Eoceno inferior y medio de América del Norte y Eurasia, pero actualmente se le ha clasificado dentro la familia de los paleotéridos, antepasados tanto de los équidos como de los brontoterios.[19] Tenía un tamaño similar al de los zorros (250-450 mm de alto), con una cabeza y un cuello relativamente cortos y una espalda arqueada. Tenía cuarenta y cuatro dientes, con una fórmula dental típica de un mamífero que se alimenta desmochando las ramas o la parte superior de la hierba: tres incisivos, un canino, cuatro premolares y tres molares en cada lado del maxilar. Utilizaba sus muelas para moler las hojas blandas y los frutos de los que se alimentaba.[20]

Esqueleto de Eohippus angustidens.

Cuando el clima cambió y se abrieron los bosques a principios del Oligoceno, empezaron a aparecer llanuras de hierba y prados.[21] En respuesta al cambio del ambiente, los équidos también cambiaron y desarrollaron dientes más robustos, aumentaron el tamaño de su cuerpo y el de sus patas, convirtiéndose en animales más rápidos. El género norteamericano Mesohippus caminaba sobre tres dedos en cada pata; todavía conservaba el primer y el quinto dedo, pero no los usaba para andar. El tercer dedo era más fuerte y pesado que los otros. Sus patas largas y esbeltas permiten deducir que era un animal ágil y rápido. Una de las innovaciones de Mesohippus era que tenía seis dientes posteriores, una característica que conservarían todos los équidos posteriores.

En el Mioceno tuvo lugar la transición de las formas primitivas de équidos a las formas modernas. Animales como por ejemplo Parahippus, Merychippus o Hipparion continuaron la evolución hacia unas patas tridáctiles.[20] Los équidos habían continuado aumentando de tamaño y ya tenían unas dimensiones parecidas a las de un poni. Esta tendencia se completó con Pliohippus, morfológicamente muy similar a los Equus de hoy en día y que durante mucho tiempo fue considerado el antepasado directo. Se trataba de un veloz animal de estepas.

Plesippus era un équido del tamaño de un caballo árabe originario del oeste de Norteamérica.[22] Aparte de ser el antepasado prehistórico más cercano de los équidos actuales, este caballo del Plioceno destaca porque fue el que emprendió la expansión de América del Norte a Eurasia hace dos millones y medio de años. Esta migración sería finalmente la salvación de los équidos, pues todos los caballos americanos se extinguieron hace aproximadamente 11.000 años junto con otros muchos grandes mamíferos. Las causas de esta extinción siguen siendo un tema de debate, sobre todo porque desaparecieron de manera muy repentina animales que habían sobrevivido durante millones de años. Entre las posibilidades más citadas destacan el cambio climático, una pandemia, o la caza por parte de los humanos, posiblemente acabados de llegar.[23]

Investigaciones recientes por un grupo de genetistas encabezado por Carles Vilà indican que las cebras se separaron del linaje de los asnos (sus parientes más cercanos) en la segunda mitad del Plioceno.[24] La evidencia del registro fósil permite determinar el momento en que se produjo esta separación de linajes con una mayor precisión. El hecho de que sólo se hayan encontrado fósiles de cebras en el continente africano implica que se produjo después de la llegada de los équidos norteamericanos a Eurasia y África, es decir, no hace más de 2,6 millones de años. El fósil más antiguo clasificado con certeza como perteneciente a una cebra es un fósil de cebra de Grevy descubierto en Turkana (Kenia).[25]

Intentos de domesticación[editar]

Una cebra domesticada llevando a una persona en el este de África.

Se ha intentado entrenar cebras como animales de montura, pues son más resistentes a las enfermedades africanas que los caballos. Aun así, la mayoría de estos intentos fracasaron, debido a la naturaleza más impredecible de las cebras y a su tendencia de dejarse llevar por el pánico cuando se ponen nerviosas. Por este motivo, se prefieren a los cebroides (cruces entre cualquier especie de cebra y un caballo, poni, asno o burro) a las cebras puras.

Lord Rothschild con su famoso carruaje de cebras comunes, que solía conducir por Londres.

El cuarto emperador mogol Jahangir (r. 1605-1627) encargó una pintura sobre cebras. En esta pintura, realizada por Ustad Mansur, la cebra se representa con estribos. En Inglaterra, el coleccionista de animales Lord Rothschild utilizaba a menudo cebras para mover su carruaje. En 1907, Rosendo Ribeiro, el primer médico de Nairobi (Kenia), utilizaba una cebra de montura para las visitas a domicilio. A mediados de la década del 1800, el Gobernador George Grey importó cebras a Nueva Zelanda de su antigua jurisdicción de Sudáfrica, y las utilizó para mover su carruaje a su isla privada, la Isla de Kawau.

El Capitán Horace Hayes, en "Points of the Horse" (aprox. 1899), comparó la utilidad de las diferentes especies de cebra. Hayes puso una silla y una brida a una cebra de montaña en menos de una hora, pero no consiguió alimentarla los dos días que la tuvo. Remarcó que el cuello de la cebra era tan rígido y fuerte que no fue capaz de torcerlo en ninguna dirección. A pesar de que le enseñó a hacer lo que quería en una pista de circo, cuando la sacaba fuera era incapaz de controlarla. Encontró la cebra común fácil de domar y la consideró ideal para domesticarla, pues también es inmune a la picadura de la mosca tsé-tsé. Consideraba al quagga fácil de domesticar porque era más fuerte, manso y parecido a los caballos que las otras cebras.[26]


En el capítulo "9. Cebras y matrimonios infelices" de su libro "Armas, gérmenes y acero", J. Diamond hace también referencia a la dificultad de domesticación de las cebras:[27]

"Cualquier especie de mamífero que sea suficientemete grande es capaz de matar a un ser humano. Sin embargo, algunos grandes animales tienen disposiciones mucho más desagradables y son más incurablemente peligrosos que otros. [...]

Las cuatro especies de cebra de África son peores aún. Los intentos de domesticación llegaron al extremo de engancharlas a carros: fueron probadas como animales de tiro en Sudáfrica en el siglo XIX, el excéntrico lord Water Rothschild desfiló por las calles de Londres en un carruaje tirado por cebras. Lamentablemente, las cebras se vuelven terriblemente peligrosas a medida que envejecen. [...] La cebra tiene el desagradable hábito de morder a una persona y no soltarla. En EEUU, las cebras hieren a más cuidadores de zoológicos cada año que los propios tigres. Las cebras también resultan prácticamente imposibles de enlazar con una cuerda -incluso para vaqueros que ganan campeonatos de rodeos capturando con sus lazos a caballos-, debido a su habilidad a toda prueba para observar el extremo de la cuerda volando hacia ellas para, a continuación, agachar la cabeza y esquivarla. De ahí que rara vez (acaso ninguna) haya sido posible ensillar o montar una cebra, por lo que el entusiasmo de los sudafricanos por su domesticación desapareció"

Referencias[editar]

  1. Referencia a "zebra" en el DRAE
  2. Primera página de la primera parte de la obra citada: "Stripes Do Not a Zebra Make, Part I: A Cladistic Analysis of Equus" Para tener acceso a la obra completa, se requiere afiliación a alguna de las bibliotecas y editoriales que son entidades colaboradoras de la revista Systematic Zoology, llamada en la actualidad Systematic Biology.
  3. Sobre investigación taxonómica del género Equus en New Scientist. 18 de julio de 1985.
  4. Dorcas McClintock (1976). A Natural History of Zebras. Encore Editions. ISBN 978-0-684-14621-8. 
  5. «Sheepshead Bay (Cebra) Playground». New York City Department of Parks & Recreation. Consultado el 12-07-2008.
  6. «"Ecología eficaz en la vida rural de montaña"». Universidad Autónoma de Madrid. Consultado el 13-07-2008.
  7. a b c d e f g h «Zebra». MSN Encarta. Consultado el 12-07-2008.
  8. "Zebra", en McGraw-Hill's AccessScience. Accedido el 15-07-2008. se necesita subscripción per consultar el artículo.
  9. (en inglés) «Zebra stripes evolved to keep biting flies at bay» BBC. Consultado el 18 de octubre de 2012.
  10. Prothero D.R, Schoch R. M (2003). Horns, Tusks, and Flippers: The Evolution of Hoofed Mammals. Johns Hopkins University Press. 
  11. Re: Is a zebra white with black stripes or black with white stripes?
  12. J. B. L. Bard (1981). «A model for generating aspects of zebra and other mammalian coat patterns». Journal of Theoretical Biology 93:  pp. 363-385. 
  13. «How do a zebra's stripes act as camouflage?». How Stuff Works. Consultado el 13-11-2006.
  14. «Pourquoi le tigre est-il rayé et le léopard tacheté ?». Le Figaro. Consultado el 14-07-2008.
  15. Waage, J. K. (1981). How the zebra got its stripes: biting flies as selective agents in the evolution of zebra colouration. J. Entom. Soc. South Africa. 44: 351 - 358.
  16. «Plains Zebra Equus burchelli». Consultado el 17-07-2008.
  17. Evidencia de infanticidio y feticidio por parte de machos de cebra común en cautividad
  18. Groves, C.P. & Bello, H.B. 2004. New investigations donde the taxonomy of the zebras genus Equus, subgenus Hippotigris. Mammalian Biology, 69: 182-196.
  19. «Hyracotherium». Florida Museum of Natural History. Consultado el 12-07-2008.
  20. a b Hunt, Kathleen (1995). Horse Evolution. TalkOrigins Archive.
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Bibliografía[editar]

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  • Stuart, T. & Stuart, C. (2007). Field Guide to Larger Mammals of Africa (Field Guide). Struik Publisher. ISBN 978-1-77007-393-7. 

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