Carlos XII de Suecia

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Carlos XII en 1697 en su traje real. Retrato de David Klöcker Ehrenstrahl
Carlos XII en 1697 en su traje real. Retrato de David Klöcker Ehrenstrahl

Carlos XII (17 de junio, 168230 de noviembre, 1718), llamado Carolus Rex y el Alejandro del Norte. Hijo de Carlos XI y Ulrica Leonor de Dinamarca. Se le considera el último rey guerrero de Suecia. Rey de Suecia desde 1697 hasta su muerte en 1718.

Participó durante casi todo su reinado en la Gran Guerra del Norte, combatiendo las fuerzas unidas de Dinamarca, Sajonia, Polonia y el Imperio Ruso. Su victoria más conocida fue la batalla de Narva, en 1700, cuando venció a un ejército ruso varias veces mayor. Históricamente, se le disculpa de la derrota de la batalla de Poltava por encontrarse herido en un pie, y no haberse encontrado en condiciones de dirigir sus tropas en persona. Acerca de su vida personal se sabe muy poco, sólo que era una persona reservada. Su vida política se reflejó, a grandes rasgos, en sus campañas y en sus decisiones durante la Gran Guerra del Norte.

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[editar] Infancia

Nació en el castillo Tres Coronas en Estocolmo. El segundo de los 7 hijos de Carlos XI, de los cuales solo sobrevivieron tres: Eduviges Sofía, Carlos y Ulrica Leonor. La primera infancia la pasó en compañía de su madre y de sus hermanas. Cumplidos los seis años, su padre decidió que ya era hora de iniciar una vida independiente, y le asignó una sección del palacio como vivienda, con su propia corte y sirvientes.

Como futuro heredero de la corona recibió una amplia educación de parte de destacados profesionales suecos. Dotado de talento e inteligencia, el joven príncipe aprendió sueco, latin, alemán, francés, teología e historia, entre otras asignaturas, mostrándose además especialmente interesado en matemática y en los temas militares.

Comenzó a mostrar una personalidad autoritaria, al tiempo que reservada y voluntariosa, cercana a la tozudez. Se cuenta una anécdota en la cual él, de seis años, se encontraba ensayando una lectura en voz alta en compañía de su chambelán, cuando notó que éste se había dormido. Se acercó a él y le dió un tirón de narices. El chambelán, indignado, le dijo que lo acusaría a su padre y se puso en camino a hacerlo. El joven príncipe le advirtió que si lo hacía, “le volvería a tirar las narices, cuando fuera rey”. El chambelán desistió.

Carlos XI comenzó a acercar a su hijo a sus rutinas, llevándolo consigo en sus largas inspecciones a través del reino, así como también a sus partidas de caza y revistas militares. Carlos se convirtió en un buen jinete, espadachín y tirador; ya a los 7 años mató su primer venado y a los 11 su primer oso. La admiración de Carlos por su padre creció notablemente y fue moldeando su carácter hacia el absolutismo.

En 1690 enfermó su madre y su salud fue empeorando. El 26 de julio de 1693 moriría la joven reina a los 36 años, dejando huérfano a Carlos cumplidos los 11 años. Su muerte afectó profundamente al rey Carlos XI, afectando también su salud.

En 1696 el rey comenzó a sufrir de dolor en el vientre, el que fue empeorando a pesar de todos los cuidados. El 2 abril de 1697 yaciendo el rey en su lecho de muerte, se despidió de los miembros del Consejo del reino y de su corte. Al día siguiente hizo llamar a sus hijos para despedirse de ellos.

Carlos se despidió de su padre a solas, en una reunión que duró dos horas. Trascendió que Carlos XI aconsejó a su hijo a no dejarse arrastrar a guerra alguna, pero si no tenía opción, debería asumirla con todo vigor y resolución. También le aconsejó no casarse con alguien de otra religión, y cuidar y velar por sus hermanas. El 5 de abril falleció el rey Carlos XI a los 41 años de edad.

Carlos había perdido a los 14 años de edad, a su padre y a su madre.

[editar] Regencia y coronación

Carlos XI estableció en su testamento que un gobierno de regencia debería asumir el poder real hasta la mayoría de edad del príncipe Carlos. El consejo de regencia quedó conformado por la reina madre Ulrica Leonor y 5 consejeros reales. A la muerte de su padre, Carlos contaba con 14 años, y según la costumbre, la mayoría de edad se alcanzaba a los 18 años. Sin embargo sus antecesores más próximos, incluso su padre, habían asumido la corona antes de esa edad.

El consejo de regencia estimó que el príncipe mostraba ya la madurez necesaria para asumir el poder real y comenzó a sondear la opinión entre los representantes de los súbditos del reino, para declararlo mayor de edad y de esta forma ser coronado rey.

La nobleza aceptó la posibilidad, la plebe también. Solo entre el clero hubo alguna resistencia, ya que lo consideraban demasiado joven todavía. Se decidió convocar al Parlamento para el 3 de noviembre de 1697. Los verdaderos motivos eran políticos, ya que la nobleza mediante el apoyo a la petición de la corona, aspiraba a una posibilidad de restitución de tierras, tierras requisadas por Carlos XI para afianzar económicamente su reinado; y para la plebe, la coronación de Carlos significaba el establecimiento de un poder neutralizador de las aspiraciones de la nobleza.

El príncipe comenzó a asistir a las reuniones del consejo de regencia, manteniendo una actitud atenta pero distante. Cuando se le consultaba su parecer y él estaba de acuerdo, lo expresaba terminantemente, en caso contrario prefería guardar un cerrado silencio, neutralizando de ésta manera la consulta, ya que al no saber su parecer, el resto de los miembros de consejo no se atrevían a decidir.

El núcleo familiar se mantenía unido y Ulrica Leonor se ocupaba del bienestar hogareño. Sin embargo un grave incidente vino a turbar la paz. El 7 de mayo de 1697, por un descuido del personal, estalló un incendio en el castillo Tres Coronas y la familia tuvo que abandonar el palacio apresuradamente y refugiarse en la residencia del consejero Bengt Oxenstierna. El pueblo estocolmés pronto se agrupó para socorrer o solo a observar la catástrofe. Unos meses después la familia se trasladaría a una nueva y moderna residencia, el palacio Wrangel, que cambiaría su nombre a Kunghuset.

Para resolver la situación política, la nobleza tomó la iniciativa y el 8 de noviembre envió un par de representantes a palacio, a solicitarle al príncipe que aceptara la corona de Suecia. Informados de antemano, allí los esperaban la reina madre, Carlos y los cinco consejeros. Una vez expresada la solicitud, el príncipe respondió que agradecía la confianza puesta en su persona y aceptaba. El siguiente paso fue reunirse con representantes de los otros tres estamentos político-sociales de Suecia: clero, citadino y agrario; ya que se consideraba importante entregarle al nuevo soberano un amplio respaldo político. Los respectivos representantes hicieron acto de presencia en el palacio y le reiteraron a su vez la petición. Carlos aceptó nuevamente y luego se retiró a rezar. Todo el procedimiento había tomado solo 12 horas.

El extinto rey Carlos XI fue enterrado el 24 de noviembre y tres días más tarde el consejo de regencia terminó oficialmente sus funciones, asumiendo el joven principe el trono de Suecia. El 29 de noviembre el nuevo soberano disolvió el Parlamento. La coronación se realizó el 14 de diciembre de 1697 en la Catedral de San Nicolás de Estocolmo.

Carlos rompió dos importantes tradiciones ese día. La primera fue obviar el juramento de fidelidad mutua entre el rey y sus vasallos (konungaförsäkran) y la segunda fue coronarse a si mismo, sin la intervención de otros. Estas dos manifestaciones dejaron claro ante todos, que él se consideraba un monarca absoluto, pasando a ser el único rey de Suecia que reinaría como tal.

El adolescente rey Carlos XII manifestó también que no habría lugar para consejeros a su lado y que no restituiría tierras a la nobleza. La oposición del clero la resolvió arrestando al pastor de la ciudad de Mora, Jacob Boëthius, -quien había enviado cartas a algunas autoridades, en las cuales manifestaba su disconformidad con la monarquía absoluta del rey- para luego juzgarlo por traición y condenarlo a muerte. La pena fue conmutada posteriormente y el religioso pasó los siguientes 10 años en arresto en la fortaleza de Nöteberg, en la Carelia. Ya no hubieron más críticas al rey provenientes de ningún lado.


[editar] Política

Sobre su política, que casi en su totalidad era exterior, se sabe poco. Como rey absolutista la política de su reino dependía directamente de él, y su personalidad. Sus biógrafos le suelen atribuir un carácter terco, nacionalista, reservado, osado, valiente, religioso y de costumbres sencillas (solía vestir un uniforme).

Se cree que él veía el futuro de Suecia en la conquista del Este. Para eso se requería mantener al archirrival, Dinamarca, en jaque con los reinos alemanes y hacer de Polonia un vasallo. El soberano menospreciaba al más peligroso de sus enemigos, el Imperio Ruso, y es por eso que lo dejó para el final de su campaña militar expansionista.

Era visto por algunos como el salvador del Imperio Sueco; se dice que tenía una gran capacidad para convencer a sus súbditos para hacer sacrificios. Pero, para otros, fue el que llevó a Suecia a los límites de sus capacidades a una guerra imposible de ganar. Esto era obvio, ya que por sus recursos, el Imperio Ruso llegaría finalmente a ocupar el lugar de potencia que Suecia poseía. El fin del conflicto se firmó en el Tratado de Nystad en 1721, tres años después de su muerte.

Luego de la derrota en la batalla de Poltava, se refugió en el Imperio otomano bajo la protección del sultán Ahmed III y vivió en la ciudad de Bender (actual Tighina, en Moldavia) hasta 1714. Su intromisión en la política exterior del Imperio otomano logró hacer estallar un conflicto militar que resultó victorioso contra el Imperio Ruso, pero también ocasionó descontento entre los otomanos, lo que lo decidió a abandonar el Imperio otomano. El 11 de noviembre del mismo año, luego de cruzar Europa durante 14 dias, llegó a Pomerania, posesión territorial sueca en ese entonces. Allí fue recibido por el barón Georg Heinrich von Görtz, a quien Carlos XII convertiría en primer ministro de Suecia en 1716, mientras continuaba con su política militar. El rey reorganizó su ejército e inició una campaña militar contra Federico IV de Dinamarca, que reinaba en Dinamarca y Noruega.

En octubre de 1718, Carlos XII invadió Noruega y comenzó el asedio de la fortaleza de Fredriksten, en Halden, Noruega. Allí encontraría la muerte, al recibir el 30 de noviembre de 1718, un disparo en la cabeza durante una inspección nocturna de las trincheras. No se sabe con claridad el origen del disparo, y ha causado muchas investigaciones y teorías.

Con la muerte del rey, el ejercito sueco retornó a su país, y el 25 de diciembre de 1718 su hermana Ulrica Leonor fue proclamada reina de Suecia.

[editar] Frases célebres

  • "Nunca daría comienzo a una guerra injusta, pero tampoco daría por finalizada una legítima, excepto derrotando a mis enemigos."
  • "Voy a expulsar a los moscovitas a Asia de donde provienen"
  • "Esta será desde ahora mi música" dicho al escuchar los cañonazos en su primera campaña militar.

[editar] El legado de Carlos

Estatua de Carlos XII en la Plaza de Carlos XII, Estocolmo
Estatua de Carlos XII en la Plaza de Carlos XII, Estocolmo
  • Con su muerte termina el periodo imperial de Suecia, y comienza el Imperio Ruso a elevarse como potencia en Europa. Suecia cede a este último, las provincias de: Carelia, Livonia, Estonia e Ingemanland, donde los rusos habían fundado San Petersburgo en 1703.
  • Carlos XII, dejó las arcas de Suecia vacías, y al país, desgastado después de 18 años de guerra. Así mismo abrió paso a la llamada "Época de la libertad" en Suecia, que reducía el poder del monarca y desarrollaba el parlamentarismo. Esta época, que duraría hasta 1772, Suecia fue considerada por Voltaire como el Estado más libre del mundo.
  • Dio inicio a los anhelos de anexión sobre Noruega, que se concretarían en 1814 y terminarían en 1905.
  • Se convirtió en objeto de admiración de varios reyes posteriores, entre ellos Gustavo III. Luego durante la época del nacionalismo pasaría a ser un símbolo de la fuerza de la nación. Hoy en día es visto con nostalgia y admirado por grupos de extrema derecha y neonazis.

[editar] Fuentes

  • Liljegren, Bengt. Karl XII. En Biografi. 2000 Historiska Media, Lund. ISBN 01-88930-99-8.
  • Nordisk familjebok. Uggleupplagan (1910), band 13. sid.967-986.
  • Svenska National Encyclopedin

[editar] Véase también


Predecesor:
Carlos XI
Rey de Suecia
1697 - 1718
Sucesor:
Ulrica Leonor



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