Snow White and the Seven Dwarfs

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Snow White and the Seven Dwarfs
Snow white 1937 trailer screenshot.jpg
Título Blancanieves y los siete enanitos (España)
Blanca Nieves y los siete enanos (Hispanoamérica)
Ficha técnica
Dirección
Producción Walt Disney
Guion Adaptación:
Ted Sears
Richard Creedon
Otto Englander
Dick Rickard
Earl Hurd
Merrill De Maris
Dorothy Ann Blank
Webb Smith
Historia:
Basado en el cuento de hadas Blancanieves y los siete enanitos de los hermanos Grimm
Música Frank Churchill
Paul Smith
Leigh Harline
Protagonistas Adriana Caselotti
Lucille La Verne
Harry Stockwell
Pinto Colvig
Roy Atwell
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1937
Género Animación
musical
Fantasía
Duración 83 minutos
Clasificación Bandera de los Estados Unidos G
Bandera de Argentina ATP
Bandera de España T
Bandera de Chile TE
Bandera de México AA
Bandera de Brasil Livre
Bandera del Perú PT
Bandera de Australia G
Idioma(s) Inglés
Compañías
Productora Walt Disney Pictures
Distribución RKO Radio Pictures
Presupuesto $1.488.423[nota 1]
Recaudación $184.925.486
Ficha en IMDb

Snow White and the Seven Dwarfs (conocida como Blancanieves y los siete enanitos en España y Blanca Nieves y los siete enanos en Hispanoamérica), es el primer largometraje de animación producido por Walt Disney y el primero incluido en el canon de Clásicos Disney.[1] Se estrenó 21 de diciembre de 1937 en el Carthay Circle Theater de Hollywood. La película es una adaptación del cuento de hadas homónimo que los hermanos Grimm publicaron en 1812, una historia profundamente arraigada en las tradiciones europeas.

Contrariamente a lo que a menudo se afirma, no es el primer largometraje de animación de la historia del cine, que se le atribuye al argentino Quirino Cristiani por su película El apóstol (1917). De todas maneras, Snow White and the Seven Dwarfs eclipsa a sus predecesores debido al impacto que suscitó en el público tanto de Estados Unidos como internacional. Considerado por muchos como una obra maestra, la película marca una nueva etapa en el terreno de la animación por las innovaciones técnicas y artísticas desarrolladas para esta película.

Argumento[editar]

Había una vez una pequeña princesa que tenía la piel blanca como la nieve, los labios y mejillas rojos como la sangre y los cabellos negros como la noche. Su nombre era Blancanieves. Blancanieves era huérfana de madre y de padre y vivía con su cruel y malvada madrastra, la Reina Grimhilde, que la vestía con harapos para ocultar su belleza y la obligaba a trabajar como sirvienta del castillo.

A medida que crecía la princesa, su belleza aumentaba hasta el punto que su madrastra, la reina, se puso muy celosa. Llegó un día en que la malvada madrastra no pudo tolerar más su presencia y ordenó a un cazador que la llevara al bosque, la matara y que trajera su corazón como prueba de que lo había hecho. Como ella era tan joven y bella, el cazador se apiadó de la niña y le aconsejó que buscara un escondite en el bosque.

Blancanieves corrió tan lejos como se lo permitieron sus piernas, tropezando con rocas y troncos de árboles que la lastimaban. Por fin, cuando ya caía la noche, encontró una casita y entró para descansar. Todo en aquella casa era pequeño, aunque muy sucio. Blancanieves, con ayuda de los animales del bosque, logran limpiar y embellecer el hogar. Luego, al encontrar una escalera decide subir y ver que había. Allí encontró una habitación con siete camitas. La princesa, cansada, se echó sobre tres de las camitas y se quedó profundamente dormida.

Cuando llegó la noche, los dueños de la casita regresaron. Eran siete enanos que todos los días salían para trabajar en las minas de diamantes, muy lejos, en el corazón de las montañas.

-¡Caramba, qué bella niña! -exclamaron sorprendidos al ver a Blancanieves-. ¿Y cómo llegó hasta aquí?

Se acercaron para admirarla con cuidado de no despertarla, aunque sus esfuerzos fueron en vano. Blancanieves despertó, y al ver a los enanos, los llamó para conocerlos. Al entrar en confianza, ella cuenta su historia.

Blancanieves pide asilo para protegerse de la malvada reina, y, a cambio, ella se ocuparía de cocinar y de mantener el hogar limpio. Vivía muy alegre con los enanos, preparándoles la comida y cuidando de la casita. Todas las mañanas se paraba en la puerta y los despedía con un beso en la frente, cuando los enanos salían para su trabajo.

Pero ellos le advirtieron:

-Cuídate. Tu madrastra puede saber que vives aquí y tratará de hacerte daño.

La malvada madrastra de Blancanieves, que, en realidad, era una bruja y consultaba a su espejo mágico para ver si existía alguien más bella que ella, descubrió que Blancanieves vivía en casa de los siete enanos. Se puso furiosa y decidió matarla ella misma. Disfrazada con su magia negra de horrible, anciana y vieja bruja, la malvada reina preparó una manzana con veneno, cruzó las montañas y llegó a la cabaña de los enanos.

Los animales del bosque vieron a la reina e intentaron persuadirla sin éxito alguno, ya que Blancanieves se los impedía. Al ver que no podrían salvarla, comenzaron a correr en dirección hacia la mina de los enanitos, para advertir a estos últimos de lo que estaba pasando en su casita, ya que sabían que Blancanieves podría estar en peligro.

Blancanieves recibe la manzana con el fin de probarla para cumplir sus deseos puesto que fue engañada por la bruja. Esta última le hizo creer que si la mordía sus deseos se harían realidad.

Al darse cuenta de que Blancanieves cayó, la reina gritó, riéndose maliciosamente que ahora era las más bella. Sin embargo nada más salir de la casa se desató una tormenta, además de que los enanitos, advertidos por los animales del bosque de la presencia de la reina, venían raudamente y comenzaron a perseguirla; ésta comenzó a correr entre tropezones hasta trepar un cerro, tras ella los enanitos la seguían.

Al llegar a la parte alta del cerro, la reina, en un último intento por deshacerse de los enanitos, cogió una rama y con ella trató de mover una roca para que ruede en dirección hacia los enanitos, pero cuando ya estaba a punto de lograrlo, un relámpago origina un derrumbe de rocas haciendo que la reina caiga al vacío y la roca también pero en dirección hacia ella. Los enanitos al llegar a la parte alta observan atónitos la escena y dos buitres que también vieron vuelan en dirección hacia abajo.

De vuelta a la casita, los siete enanitos encontraron a Blancanieves en el suelo. No respiraba ni se movía. Los enanos lloraron amargamente porque la querían mucho. Por tres días velaron su cuerpo, que seguía conservando su belleza: cutis blanco como la nieve, mejillas y labios rojos como la sangre, y cabellos negros como el ébano.

-No podemos poner su cuerpo bajo tierra -dijeron los enanos. Hicieron un ataúd de cristal, y tras colocarla allí, la llevaron a un jardín, rodeada de flores y luz. Ningún día los enanos se olvidaron de ir a verla. Un día los enanitos fueron a darle su última despedida y vieron a un hombre, quien vio a Blancanieves tan hermosa que se le acercó y les dijo a los enanitos si podía darle un beso, pero estos le dijeron que no podía tocarla porque una malvada bruja la había hechizado y que solo un príncipe podría deshacer el hechizo; entonces el príncipe dijo que si él podía ayudar, pero le dijeron que no había nada que pudiera hacer.

Entonces el príncipe les confiesa ser uno, y sin esperar ni un segundo mas, se acerco al cajon de Blancanieves, le quitó la cubierta y besó a Blancanieves, despertándola.

Los enanitos festejaron el regreso de Blancanieves y el príncipe le pidió matrimonio. Blancanieves aceptó y se fue a vivir al palacio del príncipe y vivieron felices para siempre.

Orígenes y producción[editar]

Fuentes y primeras adaptaciones[editar]

Los hermanos Grimm, autores del cuento Blancanieves.

El cuento de Blancanieves se publica por primera vez en 1812 en Alemania con el nombre de Schneewittchen,[2] en un libro escrito por los hermanos Grimm, Kinder- und Hausmärchen. La primera traducción inglesa se publicó en 1823 bajo el título de Snow-Drop en el libro German Popular Stories de Edgar Taylor.[3]

La primera adaptación cinematográfica fue una película muda producida por Siegmund Lubin, estrenada en los Estados Unidos el 1 de mayo de 1903.[4] Esta película es el punto de partida de una serie de adaptaciones de la obra. En 1910 se estrenó Le Petit Flocon de neige, una producción francesa de quince minutos de duración, seguida por una versión de Educational Films en 1913 de cuarenta minutos, con niños en el papel de los enanos.[4] [3] Esta película introduce la idea de que Blancanieves es despertada por un beso del príncipe y no, como ocurre en la versión original de los Hermanos Grimm, al levantar éste el cuerpo sin vida de la muchacha liberando así una pieza de la manzana envenenada atrapada en su boca.[3]

Adaptación de Blancanieves por Dave Fleischer con Betty Boop en 1930.

El 21 de diciembre de 1916 se estrenó una nueva adaptación de Blancanieves, una película muda de J. Searle Dawley y producida por Paramount Pictures,[4] con Marguerite Clark en el papel de la princesa.[5] [6] [7] Esta película se estrena en febrero de 1917 en el Salón de Convenciones de la Ciudad de Kansas City, con cuatro proyectores en cuatro pantallas.[5] [8] [9] Walt Disney, que por aquel entonces tenía 15 años y vivía en dicha ciudad, asistió por primera vez a la proyección de un largometraje.[6] Vio la película en dos de las cuatro pantallas y quedó muy impresionado, pero señaló que no estaban sincronizadas.[5] Esta película sería el origen de la idea de un largometraje de animación.[5]

Después de varias versiones del clásico de los hermanos Grimm realizadas por diferentes estudios, Paramount hizo lo propio el 30 de marzo de 1933 con un cortometraje animado y sonoro dirigido por Dave Fleischer, con Betty Boop como Blancanieves.[4]

La necesidad de hacer un largometraje[editar]

Cámara Technicolor de tres cintas de los años 1930. Esta técnica fue usada en Blancanieves y los siete enanitos convirtiéndolo en el primer largometraje animado en color de la historia del cine.

Contrariamente a la creencia popular, el primer largometraje animado la historia del cine no es Blancanieves y los siete enanitos, sino El apóstol, una película muda argentina de 60 minutos dirigida por Quirino Cristiani y producida por Federico Valle en 1917.[10] Además de El apóstol, otras dos películas de animación precedieron a la adaptación de Disney: Peludópolis, el primer largometraje animado sonoro, dirigido por el mismo Cristiani en 1931,[10] y Le Avventure di Pinocchio, producción italiana que vio la luz en 1936.[11] Blancanieves y los siete enanitos es, sin embargo, el primer largometraje de animación sonoro y en color. Disney usó el proceso de Technicolor que utilizó para el cortometraje Árboles y flores (1932) de la serie Silly Symphonies, con un contrato de exclusividad hasta 1934,[12] así como otras tecnologías, como la cámara multiplano y el rotoscopio.

A partir de 1924, Walt Disney se dio a conocer en el mundo de la animación al realizar varias series de cortos animados: las Comedias de Alicia (1924-1927), Oswald el conejo afortunado (1928), Mickey Mouse (a partir de 1928) y las Silly Symphonies (a partir de 1929). Sin embargo, como explica Christopher Finch, Disney no estaba satisfecho de las dos últimas antes de 1934, cuando considera seriamente la necesidad de hacer un largometraje.[13]

Disney también quería desarrollar su negocio y diversificar sus actividades más allá del éxito de sus dibujos animados. Su elección estuvo motivada por dos razones. La primera fue financiera: los cortometrajes le permitían ganar dinero suficiente como para hacer otros cortometrajes, pero no más.[13] John Grant indica que los costes de producción aumentaban, pero no los ingresos.[7] A diferencia de las películas protagonizadas por estrellas como Charlie Chaplin o Greta Garbo, un cortometraje de Mickey Mouse o uno como Los tres cerditos (1933) recibía sólo una pequeña parte de la recaudación de las salas de cine (menos de $60.000 por segundo).[14] Como Charlie Chaplin o Laurel y Hardy antes que él en las películas de humor, decidió pasarse a los largometrajes para sobrevivir,[15] porque fuera de los productos derivados de Mickey, el estudio no tenía otros ingresos.[14] Su segunda motivación fue más artística. Los cortos no permitían enriquecer los personajes, la trama o el realismo.[13] La duración de 8–9 minutos de los cortometrajes «les impide escaparse» para contar historias más largas.[9] Como escribió Ted Sears a Isadore Klein en noviembre de 1933, «acabamos de terminar The Pied Piper y hemos llegado a la conclusión de que nuestros mejores valores en la pantalla son los lindos animalitos y que no hemos ido lo suficientemente lejos para comprender adecuadamente a los humanos».[16]

Disney decidió invertir su fortuna personal para hacer un largometraje de animación, incluso poniendo en peligro el futuro de su estudio. Era en la primavera de este mismo año cuando toma su decisión en lo que será su primer largometraje y el primero de animación hollywoodiense, Blancanieves y los siete enanitos.[6]

El proyecto[editar]

El proyecto se conocía inicialmente con el nombre de «Feature Symphony», un largometraje basado en un concepto extendido de las Silly Symphonies en el que la música juega un papel importante.[13] Nadie sabe exactamente cuándo se asoció la idea de este proyecto a la historia de Blancanieves, pero en el verano de 1934 el proyecto se concretiza.[13] Bob Thomas cuenta la anécdota siguiente:

Una noche, los animadores vuelven al estudio después de una cena en un café al otro lado de la Avenida Hyperion. Walt les espera en un estado de excitación inusual y les pide que se le unieran en el estudio de grabación. A la luz de una pequeña lámpara, narra la historia de Blancanieves, imitando cada escena, cada personaje (los enanos de uno en uno) durante dos horas, y al final les dice: "¡Será nuestro primer largometraje!".[13]

Grant corrobora estos hechos.[7] Richard Holliss y Brian Sibley citan a Ken Anderson que tiene recuerdos más detallados: Walt Disney, después de ofrecer 65 centavos a sus colaboradores para que cenasen en el restaurante de enfrente, les explicó su proyecto cuando regresaron describiendo cada escena, interpretando él mismo a los personajes y tarareando las canciones, desde las 8 de la tarde hasta medianoche.[8] Esa noche, Walt Disney también estima en $250.000 el presupuesto necesario para hacer la película.[4]

Antes del fin de ese verano, se divulga el proyecto de una película de 90 minutos.[17] La prensa considera que Disney se ha vuelto loco y comienza a utilizar el nombre de "locura de Disney" para describir la futura película.[6] [18] [19] [20] Según algunos «grandes magnates» de Hollywood, ningún espectador pasará tanto tiempo delante de un dibujo animado «sin quedarse ciego»[21] y todo el público se cansará por las bromas que salpican toda la película y dejará la sala antes del final.[6] Hal Thorne, director de operaciones de United Artists, distribuidor de los estudios Disney, dijo a Walt que «dejasen decir cualquier cosa sobre la película mientras que se hablase de la película».[18]

Las Silly Symphonies, laboratorio para la película[editar]

Imagen del tráiler de la película Blancanieves y los siete enanitos.

Durante toda la elaboración de la película, la serie de las Silly Symphonies sirvió como banco de pruebas para mejorar las técnicas de animación, y por tanto en beneficio de Blancanieves y los siete enanitos.[22] Así que algunos enanos y brujas aparecieron en algunos cortometrajes del estudio durante este período, como en Babes in the Woods.[6] Esto permitió mejorar la calidad de los estudios y dar al largometraje la calidad prevista por Walt Disney.

Los cortometrajes de las Silly Symphonies que se citan a menudo como usados para estos ensayos son:

  • The Goddess of Spring (1934, se traduce como La diosa de la Primavera), a Perséfone para el aspecto del personaje de Blancanieves.[23]
  • Broken Toys (Juguetes rotos, 1935), a la muñeca ciega para los delicados movimientos femeninos de Blancanieves.[24]
  • El viejo molino (The Old Mill, 1937), para los efectos de profundidad gracias a la cámara multiplano.[25]

Mientras tanto, Disney incluyó numerosas obras literarias y dibujos de todo tipo en la Disney Animation Library. Así, durante el verano de 1935, viajó a Europa para comprar 350 libros de escritores europeos, ampliando las fuentes de inspiración.[26] [27] Robin Allan detalla los siguientes libros recibidos por la biblioteca del estudio entre el 5 de julio y el 24 de septiembre de 1935: 149 de Alemania, 90 de Francia, 81 de Reino Unido y 15 de Italia.[28]

El programa de formación de los animadores[editar]

A partir de ese momento, el estudio buscó ampliar sus equipos de producción. A Don Graham, profesor de dibujo en el Instituto de Arte Chouinard y animador de los cursos del estudio, se le encargó la función de cazatalentos. Walt Disney le pidió en 1935 reclutar nuevos talentos en todo Estados Unidos.[29] [30] Tras la publicación de una oferta de empleo por parte del estudio, Graham pasa tres meses en Nueva York en el RCA Building examinando las carpetas de trabajo de los artistas.[14] Al final, son cerca de 300 artistas los que llegaron a los estudios.[4] A diferencia de los artistas que ya estaban allí, muchos candidatos salían de cuatro años de estudios universitarios mientras que otros eran arquitectos o publicistas sin empleo a causa de la Gran Depresión,[14] y a pesar de sus habilidades para el dibujo, no eran expertos en la animación.

Walt Disney ya había puesto en marcha varios cursos internos antes de que comenzase la producción de Blancanieves con el fin de ayudar a los nuevos animadores que iban contratando. Ben Sharpsteen y David Hand fueron los primeros instructores, responsables además de los equipos de aprendizaje desde 1931.[31] Por otra parte, Walt Disney encargó en 1932 a Don Graham impartir clases nocturnas que mejoraran las habilidades de dibujo de sus artistas.[32]

Este método, ya consolidado, continuó durante la producción de Blancanieves. Los nuevos animadores fueron introducidos en los equipos de Sharpsteen y Hand, y contribuyeron en las Silly Symphonies. La serie, además de experimentar con nuevas técnicas, también pudo probar a los animadores recién formados.

Para perfeccionar la animación de los personajes, Walt Disney permitió a sus animadores estudiar el movimiento a través de los cursos internos. Se grabaron a actores bailando y moviéndose para que los animadores pudieran estudiar sus movimientos y el impacto en su entorno, así como la reacción de la ropa.[6]

La preproducción[editar]

Para hacer una película, incluso si el guion de partida está bien definido, es necesario pasar por muchas etapas antes de la animación propiamente dicha. Estas etapas reciben el nombre de preproducción. Durante esta fase, el guion es siempre susceptible de ser modificado. Son parte de esta fase también otros elementos como la música y las canciones, la escenografía o el desarrollo de los personajes.

El guion[editar]

Los enanitos en el trailer de Blancanieves (1937).

Una nota interna permite definir que el primer borrador del guion de Blancanieves estuvo listo el 9 de agosto de 1934.[10] [4] La historia del cuento de Blancanieves ofrece muchos elementos para contar una historia más larga: «Un romance entre una atractiva heroína y un héroe, la amenaza de un terrible mal, la comedia y la bondad de los enanos, un final feliz, una historia eterna del folclore familiar del público mundial».[9]

Otro guion, de septiembre de 1934, añade elementos específicos de la versión de Disney, incluyendo:

  • La reina no se disfraza más de vendedora, sino se transforma en bruja.
  • Un único intento de asesinato por parte del cazador y sólo uno de envenenamiento por la manzana.
  • El letargo para por el beso del príncipe y no por la caída del trozo de manzana.[10]

Frank Thomas y Ollie Johnston dividen la película en 14 secuencias, lo que parece ser para ellos «una constante de las películas Disney»:[33]

  1. Introducción: La reina y el espejo mágico; Blancanieves en el patio; llegada del príncipe
  2. La orden de matar a Blancanieves; Blancanieves y el cazador
  3. Pánico en el bosque; encuentro con los animales del bosque; llegada a la cabaña de los enanitos; limpieza de la casa
  4. Los enanitos en la mina; retorno de la mina y sorpresa en la casa
  5. Descubrimiento de Blancanieves; la decisión de esconderla
  6. El lavado de manos de los enanitos
  7. La transformación de la Reina en Bruja
  8. Baile en la casa; los enanitos ofrecen una cama a Blancanieves
  9. Preparación de la manzana envenenada; salida hacia la cabaña
  10. Los enanitos parten a trabajar
  11. La preparación de la tarta; llegada de la bruja
  12. Los enanitos son advertidos por los animales pero llegan muy tarde; Blancanieves envenenada y persecución de la bruja que cae por el acantilado
  13. Los enanitos de duelo por Blancanieves
  14. El féretro de cristal; la llegada del príncipe; el beso y la partida de la pareja

Un planteamiento del guion más pausado[editar]

El cuento de Blancanieves tiene un argumento simple y los equipos de los estudios Disney tuvieron que «estirar el guion» para poder hacer una película y «equilibrar las motivaciones de los personajes principales con los elementos cómicos añadidos a través de los enanos».[34]

Walt Disney «necesita las mejores actuaciones que pueda obtener» de sus artistas para hacer de Blancanieves una buena película. Esto necesita un «atento trabajo de preparación» y «un análisis además de simple talento».[35] Walt Disney se percató más o menos en la misma época de que:

  1. en los cortometrajes, Mickey Mouse poco a poco dejaba de ser el centro de la acción, en favor de otros personajes secundarios como Goofy, Pluto o el Pato Donald. Cabe recordar que en aquel momento estos últimos aún no tenían su propia serie.
  2. «los héroes y heroínas de los cuentos son el aspecto menos interesante de la historia».[34]

Es por estas dos razones que los personajes secundarios, aquí cómicos, se convierten en esenciales. Interactuando con los personajes principales, permiten no invertir los papeles principales con los secundarios y preservan la historia básica sin convertirla en una simple sucesión de situaciones cómicas. Esta técnica también se utilizó en los arquetipos de las comedias musicales de los años 1920 y 1930.[34]

Con el fin de llegar a este equilibrio entre los papeles, la película necesitó numerosos directores artísticos. Uno de los resultados del trabajo de los guionistas fue que «las acciones no estuviesen centradas en un solo personaje, o que fuesen demasiado largas»[34] La mayoría de las escenas clave de la película poseen cortes donde otros personajes interactúan o realizan acciones simultáneamente.[34] Por ejemplo, la presentación de los enanos se intercala con la escena de la limpieza de la cabaña por Blancanieves y los animales, y la transformación de la reina en bruja se intercala con la de la fiesta en la cabaña.

Para Walt Disney, el principal motor de la historia estaba en la relación entre la Reina, celosa de Blancanieves, y la misma Blancanieves, que no lo sospecha.[36] Algunos elementos del cuento fueron así eliminados, como los múltiples intentos de asesinato por parte de la Reina, y otros creados de la nada, como la individualización de los enanos.[37] De todo esto se encargó el departamento de guiones, servicio creado por Walt Disney en 1931.

Robin Allan indica que el guion de Disney se basa en la adaptación teatral de Winthrop Ames, estrenada en Broadway en 1912, basada a su vez en Schneevittchen, la versión del autor alemán Karl August Görner, que incluía la escena de transformación de la reina,[38] necesaria en el teatro para evitar los tiempos muertos. La escena de la transformación no aparece en el cuento original, sino que es un disfraz. Walt Disney había visto con su esposa una representación de esta adaptación a principios de febrero de 1935, en una escuela para niñas en Pasadena, y, en una carta fechada a 9 de febrero, agradeció y felicitó al director de la obra.[39]

E.H. Sothern y Julia Marlowe en Romeo y Julieta.

Disney también combinó elementos de la adaptación teatral Peter Pan estrenada el 6 de noviembre de 1905 en Broadway con Maud Adams, cuyo traje es similar al de Marguerite Clark y al de la Blancanieves de Disney.[38] De esta historia de Peter Pan, Disney toma también la postura maternal de Wendy hacia los niños perdidos, a quienes debe alimentar, limpiar la casa y jugar con ellos, como Blancanieves hace con los siete enanitos.[38] Existen también préstamos de otros cuentos, ya que Blancanieves aparece como la hijastra andrajosa que limpia la casa, tomado de Cenicienta,[38] o el beso salvador del príncipe como en La bella durmiente.

Entre las adiciones de Walt Disney, la más importante es su decisión de nombrar a los siete enanos y de darles una personalidad,[40] lo que Bruno Girveau resume en «brillantemente individualizados».[37] Aunque la comedia se utiliza a menudo, Michael Barrier indica que «la historia nunca es una excusa para la comicidad de los enanos, más bien al contrario, lo que ellos hacen está directamente relacionado con la historia».[34]

El beso a la princesa dormida está tomado de la historia de La bella durmiente.

Para Girveau y Allan, la historia entre Blancanieves y el príncipe recuerda a la de Romeo y Julieta de George Cukor y «algunas escenas continúan con la estética de esta adaptación de la opereta».[39] [41] La similitud es especialmente evidente en la escena del pozo entre el Príncipe y Blancanieves.[39]

La transformación de la Reina en bruja está inspirada en la del Dr. Jekyll en Hyde.

Disney agrega con esta escena un paso previo haciendo que el Príncipe y Blancanieves se encuentren antes de que ella se duerma. El amor del príncipe nació del encuentro y no cuando la ve dormida.[42] Además, la escena del beso es un préstamo de La bella durmiente.[39]

Las escenas de «maldad» no se inspiran en el estilo de la opereta sino más bien son vínculos con las películas de terror.[43] [44] Girveau asocia la secuencia de la transformación de la reina en bruja, animada por Joe Grant y Art Babbitt con El hombre y el monstruo (Dr. Jekyll and Mr. Hyde, 1931) de Rouben Mamoulian (con Fredric March) mientras que Grant indica que se sirvió como modelo de Dr Jekyll and Mr Hyde (1920) de John S. Robertson.[45] Para justificar su punto de vista, Girveau dice que la primera es más alusiva que demostrativa, como la transformación de la reina, opuesta a la de Robertson.[45]

La música integrada en la historia[editar]

Desde los comienzos de Mickey Mouse, Walt Disney estuvo convencido de la importancia de integrar la música y las canciones en la narrativa.[4] La música juega por tanto una parte importante en la película de Blancanieves, aunque está menos marcada que en Fantasía (1940), entonces en producción.

Doblaje[editar]

Para el doblaje en español primeramente se optó por la versión de Argentina en 1938 aunque se grabó en los Estudios Disney en California. Para el año 1964, el doblaje estuvo a cargo de Edmundo Santos en los estudios Grabaciones y Doblajes S.A. en México.[46] Este doblaje fue usado y distribuido en todos los países de habla hispana; hasta que en el año 2002, España realizó su propio doblaje.

México[editar]

Edición de 1964 a cargo de Edmundo Santos:

Reedición de 2001 a cargo de Moisés Palacios en los estudios Prime Dubb México S.A.:

España[editar]

Edición de 2002 a cargo de Alfredo Cemuda en los estudios Sintonía S.A.:

Premios[editar]

Premios Óscar[editar]

Año Categoría Película Resultado
1937 Oscar a la Mejor banda sonora Leigh Harline
Frank Churchill
Paul J.Smith
Nominados

Notas[editar]

  1. 1.488.423 dólares estadounidenses de 1937, actualizados a 2011 en función de la inflación equivaldrían a más de 20.500.000 dólares. «CPI Inflation Calculator» (en inglés). Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Consultado el 28 de febrero de 2011.

Referencias[editar]

  1. Smith, 2006, p. 33
  2. Maltin, 1995, p. 25
  3. a b c Holiss y Sibley, 1987, p. 6
  4. a b c d e f g h Los orígenes de la obra: La producción de «Blancanieves y los siete enanitos», disponible en el segundo DVD de la Edición para Coleccionistas de la película.
  5. a b c d Smith, 1998, p. 509
  6. a b c d e f g Harry Arends, Making of de « Blancanieves y los siete enanitos », disponible en el primer DVD de la Edición para Coleccionistas de la película.
  7. a b c Grant, 1993, p. 63
  8. a b Holiss y Sibley, 1987, p. 7
  9. a b c Thomas, 1992, p. 65
  10. a b c d Lambert, 2006, p. 50
  11. «Le avventure di Pinocchio» (en inglés). IMDB.comInternet Movie Data Base. Consultado el 12 de enero de 2011.
  12. Smith, 1998, p. 213
  13. a b c d e f Finch, 1975, p. 65
  14. a b c d Thomas, 1992, p. 66
  15. Allan, 1999, p. 35
  16. Grant, 1993, p. 149
  17. Holiss y Sibley, 1987, p. 4
  18. a b Holiss y Sibley, 1987, p. 33
  19. Thomas, 1992, p. 76
  20. Lambert, 2006, p. 53
  21. «Museo de la familia Disney» (en inglés). Archivado desde el original el 29 de marzo de 2008. Consultado el 12 de febrero de 2011.
  22. Finch, 1975, pp. 51–55
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  24. Solomon, 1995, p. 161
  25. Maltin, 1995, p. 30
  26. Girveau et al., Allan, pp. 28, 38 y 112
  27. Holiss y Sibley, 1987, p. 17
  28. Allan, 1999, p. 31
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  30. Thomas y Johnston, 1981, p. 145
  31. Merritt y Kaufman, 2006, p. 37
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  33. Thomas y Johnston, 1981, pp. 368-369
  34. a b c d e f Maltin, 1995, p. 28
  35. Thomas y Johnston, 1981, p. 90
  36. Thomas y Johnston, 1981, p. 233
  37. a b Girveau et al., Allan, p. 178
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  46. Dato confirmado personalmente por Francisco Colmenero. Puede consultarse en la web Doblaje Disney.

Bibliografía[editar]

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Enlaces externos[editar]