Cine musical

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Cartel de la película El cantante de jazz.

El cine musical es un género cinematográfico que se caracteriza por películas que contienen interrupciones en su desarrollo, para dar un breve receso por medio de un fragmento musical cantado o acompañados de una coreografía.

En los comienzos de este género, el fragmento musical tenía como objetivo impresionar, sin mantener mucha conexión con el desarrollo narrativo. Sin embargo, al alcanzar su madurez, se estilizó el género y los números concatenan la historia.

Ningún otro género cinematográfico, ni siquiera el western, es tan inequívocamente estadounidense como el musical. El concepto del espectáculo que impera en todos los aspectos de la sociedad de EE. UU. alcanza uno de sus máximos exponentes en el cine y, dentro de él, en las elaboradas coreografías, las melodías inolvidables y las obras maestras que ha dado el musical.

Que los personajes de la pantalla se pusieran a hablar, sirvió no sólo para que el cine alcanzara la madurez técnica al tiempo que sacrificaba el star system del cine mudo. Sirvió también para alumbrar un género que hasta entonces técnicamente no existía. En los Estados Unidos de F. Scott Fitzgerald, que casi se vendría abajo con el Crack, se estrenó la primera película sonora (parcialmente) para que las melodías de Cole Porter, George Gershwin o Irving Berlin se trasladaran de las plateas elitistas de las grandes ciudades, a los salones de cine de cualquier pueblo. El cantante de jazz fue el bautizo del género, que llegó e hizo explotar el sonoro, y lo hizo para quedarse.

Los años dorados del musical[editar]

Cartel de Sombrero de copa.

La industria del cine saludó el éxito entre el público del género, concediendo en 1929 a La melodía de Broadway de Harry Beaumont, el Óscar a la Mejor película, en lo que fue el anticipo de la gran cosecha de musicales de la década de 1930, cuando el género se convirtió, junto al cine negro, en el favorito del público.

Busby Berkeley revolucionó el género al poco de nacer y de puede decir que es el padre del musical, dotándolo de un lenguaje cinematográfico que le alejaba del teatro; ahí están como ejemplo The Go Setter o La calle 42. Mientras tanto, RKO Pictures elevaba al estrellato a la pareja formada por Fred Astaire y Ginger Rogers, en una serie de películas (Sombrero de copa, El desfile del amor), que les hicieron un sitio en la historia del cine.

En la década de 1940 hizo su aparición Gene Kelly (el amo del género: actor, bailarín, coreógrafo, productor y director), y el musical no volvió a ser el mismo. Junto a Stanley Donen, lo llevaron a lo más alto en Un día en Nueva York (1949). Con ellos, los rodajes salieron al exterior y el musical alcanzó la mayoría de edad.

En la década de 1950, el género estaba tan instalado en el gusto del público como el drama o el western, y pasó por su mejor época, con nombres que iban desde Elvis Presley (Viva Las Vegas, King Creole) al trío Frank Sinatra - Bing Crosby - Grace Kelly (Alta sociedad) y teniendo como centro de nuevo a Gene Kelly, el chapoteador de Cantando bajo la lluvia. Otro de los grandes que se asomó al musical, y que se labró gran parte de su reconocimiento con él, fue Vincente Minnelli con Un americano en París y Melodías de Broadway (1953). Minnelli era único en la fusión de comedia y musical.

La década de 1960, vio nacer extraordinarios musicales, entre los que destacan:West Side Story (Amor sin barreras); Camelot; Willy Wonka y la fábrica de chocolate; The Sound of Music (1965), con la actuación de Julie Andrews, quien también actuó en Mary Poppins.

En la década de 1960, los gustos del espectador fueron cambiando, exigiendo producciones aún más lujosas, más números musicales y repartos estelares que fueron suficientes para impedir que el género fuera decayendo, con títulos como West Side Story, My Fair Lady, Hello, Dolly! y otras.

La decadencia del género[editar]

Durante las tres décadas siguientes, el género languideció, abandonado por el público y los grandes estudios, que no financiaron más que proyectos puntuales, y en los que sólo sobresale un nombre, el de Bob Fosse. Sus filmes Cabaret y All That Jazz (1979) son los mejores exponentes del género en la década de 1970.

Mención especial debe hacerse de seis musicales de la misma década: Hair (1979) del director Miloš Forman; Grease (1978), con las actuaciones de Olivia Newton John y John Travolta, Cabaret (1972), con la actuación de Liza Minnelli, A star is born, con las actuaciones de Barbra Streisand y Kris Kristofferson y Jesucristo Superestrella (1973), los que sin duda son los más destacables de la década.

En la década de 1980, la película Annie permitió recordar la grandeza del género. También cabe citar que el género de la comedia musical reae en las películas de los Los Blues Brothers de (1980) y Blues Brothers 2000 de (1998) de John Landis, en el que centra la música Jazz, Blues y el Rhythm and Blues y otros géneros adscritos a dichos géneros. Se destaca en esta década también ¿Víctor o Victoria? de Blake Edwards y La tienda de los horrores (1986) de Frank Oz.

En 1996, Madonna y Antonio Banderas protagonizaron Evita.

Alan Parker rodó tres en las décadas de 1980 y 1990 Fame, The Commitments, Evita. El director danés Lars von Trier sorprendió a todos con Dancer in the Dark.

Las décadas de 1980 y 1990 también vieron renacer el musical con una nueva vertiente: los dibujos animados. En este sentido, los estudios Disney produjeron la que se podría haber considerado la mejor película musical en este formato: La bella y la bestia. Asimismo, produjeron La sirenita. En 1997 la Twenty Century Fox produjo Anastasia.

El regreso de los musicales[editar]

Destaca en 1996 una vuelta al musical clásico de la mano de Alan Parker con Evita, un musical de época enteramente cantado, protagonizado por Madonna y Antonio Banderas. El musical tuvo una buena taquilla, y ya en 2001 se estrenó Moulin Rouge! de Baz Luhrman, una revolución del género que cosechó un gran éxito y fue aclamada por el público y por gran parte de la crítica. Un año más tarde se estrenaría Chicago de Rob Marshall, hoy en día considerado uno de los mayores musicales de la historia del género, que recupera el encanto, frescura e inteligencia de los musicales clásicos tales como Cabaret, del que claramente está inspirado. Tuvo un éxito tremendo tanto en crítica como en taquilla. En 2004 se estrenó también El Fantasma de la ópera de Andrew Lloyd Webber, con una aceptable taquilla, consiguió el reconocimiento del público. Al año siguiente, en 2005, pasó por las carteleras uno de los pocos fracasos del género en éste nuevo siglo, el musical Rent(basado en la obra teatral homónima), que pasó muy desapercibida, sin causar apenas entusiasmo en el público ni en la crítica.

En 2006, comenzó el éxito de la saga High School Musical, un musical modesto para televisión con actores talentosos y canciones pop, que cosechó tal éxito que Disney continuo con dos secuelas, la última de ellas trasladada al cine con gran éxito; dicha saga revalorizó el género musical para el público adolescente. Así, también en 2006 triunfó el clásico de Broadway trasladado al cine, Dreamgirls que consiguió múltiples premios y gran taquilla. Más tarde llegaría el turno en 2007 a dos grandes musicales modernos: Hairspray de Adam Shankman, que resultó ser un grandísimo éxito entre el público y la crítica, sobre todo gracias a su gran banda sonora (llena de temas de diversos estilos como el Jazz, R&B, Gospel, etc) y a su gran reparto; y Across the Universe que por fin trae al cine musical la mítica música del grupo inglés The Beatles.

El género sigue dando de qué hablar con musicales como Sweeney Todd de Tim Burton, un musical de terror/comedia negra con gran reconocimiento y otros como la supertaquillera comedia musical Mamma Mia! con la famosa banda sonora del grupo sueco ABBA o Nine del director de Chicago. Incluso la propia Disney está volviendo a sus años dorados del musical (los 90's con musicales tan aclamados como La sirenita o La bella y la bestia) con nuevos musicales como The Princess and the Frog (Tiana y el sapo en España y La Princesa y el sapo en Latinoamérica) con la banda sonora del veterano Randy Newman o la nueva película Tangled (Enredados) con el regreso del gran compositor Alan Menken (ganador de 8 premios de la Academia) que nos trajo las míticas bandas sonoras de La Sirenita, La Bella y la Bestia, Aladdin, Pocahontas, El Jorobado de Notre Dame y Hercules, Rio1, Rio2, entre otras.

Para finales de 2012 está previsto el estreno de la adaptación cinematográfica de uno de los musicales más famosos y exitosos de la historia, Los Miserables que con un reparto estelar aspira a obtener un enorme éxito tanto taquillero como en cuanto a premios de la talla de los Premios Óscar.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]