Rincón del Bonete
| Rincón del Bonete | |||||
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| Ubicación geográfica | |||||
| Río | río Negro | ||||
| Cuenca | Cuenca del Plata | ||||
| Coordenadas | 32°49′51″S 56°25′16″O / -32.830833333333, -56.421111111111 | ||||
| Ubicación administrativa | |||||
| País |
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| División |
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| Datos generales | |||||
| Estado | Activa | ||||
| Propietario | Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas | ||||
| Operador | Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas | ||||
| Proyectista | Adolfo Ludín | ||||
| Uso | hidroeléctrico | ||||
| Obras | 1937-1948 | ||||
| Coste | 50.000 millones de pesos uruguayos (1940) | ||||
| Presa | |||||
| Altura | 26 (caída nominal) | ||||
| Long. de coronación | 1170 | ||||
| Cota de coronación | 86,90 | ||||
| Cota de cauce | 37,00 | ||||
| Población cercana | Paso de los Toros | ||||
| Cuerpo de agua | |||||
| Longitud | 1171 metros | ||||
| Superficie | 1070 km² | ||||
| Capacidad total | 8800 hm³ | ||||
| Central | |||||
| Potencia instalada | 150 | ||||
| Turbinas | 4 | ||||
| Situación | |||||
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| Mapa de localización | |||||
| Ubicación (Uruguay). | |||||
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La Central Hidroeléctrica de Rincón del Bonete es una central hidroeléctrica ubicada sobre el río Negro, en el límite de los departamentos de Tacuarembó y Durazno, aguas arriba de Paso de los Toros. Fue la primera central hidroeléctrica de gran porte construida en Uruguay y constituye una de las obras de ingeniería más importantes del país. Su construcción sedesarrolló entre 1937 y 1945, dando origen al embalse de Rincón del Bonete, el mayor lago artificial del Uruguay por superficie. Forma parte del sistema hidroeléctrico del río Negro, junto con las centrales de Rincón de Baygorria y Constitución.
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Antecedentes
[editar]Las primeras iniciativas para aprovechar el potencial hidroeléctrico del río Negro se remontan a comienzos del siglo XX. En 1903, durante la primera presidencia de José Batlle y Ordóñez, el gobierno contrató al ingeniero francés M. Armand para estudiar la navegabilidad del río Negro y evaluar la posibilidad de construir obras hidráulicas. Si bien aquellos estudios no derivaron en un proyecto concreto, constituyeron el primer antecedente técnico del aprovechamiento integral del río.
Un nuevo impulso se produjo a partir de 1925, cuando Gabriel Terra integró el Consejo Nacional de Administración. Desde ese ámbito promovió la realización de estudios destinados a evaluar el aprovechamiento hidroeléctrico de los principales cursos de agua del país. Como resultado, el 16 de octubre de 1928 se aprobó la Ley n.º 8.308, que autorizó la financiación de los estudios sobre los ríos Negro, Uruguay y Queguay y creó la Comisión Nacional de Estudios Hidráulicos, integrada por representantes del Ministerio de Obras Públicas, la Administración de Ferrocarriles y Tranvías del Estado, la Dirección de Hidrografía y Geología, la Administración Nacional de Usinas y Teléfonos del Estado y un delegado del Poder Ejecutivo.[2]
La comisión analizó diversos emplazamientos sobre el río Negro y, tras los primeros relevamientos, propuso la construcción de una represa en el paraje Rincón de Cabrera. Posteriormente se continuaron los estudios topográficos, geológicos e hidrológicos con el objetivo de determinar el sitio más adecuado para el emprendimiento.
En 1929 el Poder Ejecutivo contrató al ingeniero alemán Adolfo Ludin para elaborar el proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico. Ludin presentó un anteproyecto en 1930 y, tras profundizar los estudios geológicos y de ingeniería, elaboró el proyecto definitivo en 1933. Los trabajos, apoyados en investigaciones realizadas por los geólogos Paul Gröber y J. D. Falconer, concluyeron que el paraje Rincón del Bonete reunía las mejores condiciones topográficas y geológicas para la construcción de la represa, debido a la presencia de un macizo basáltico impermeable y a la configuración natural del valle.
Con la definición del emplazamiento y la elaboración del proyecto definitivo quedaron sentadas las bases técnicas y legales que permitieron iniciar el proceso licitatorio y la posterior construcción de la obra.[2]
Proyecto
[editar]Tras la presentación del proyecto definitivo elaborado por Adolfo Ludin, el Poder Ejecutivo impulsó el marco legal y administrativo necesario para la ejecución de la obra. El 10 de abril de 1933 fue disuelta la Comisión Nacional de Estudios Hidroeléctricos y se creó la Dirección de Estudios Hidroeléctricos, encabezada por el ingeniero Víctor Sudriers, con la colaboración de Eduardo Terra Arocena, Bernardo Kayel y Alejandro Rodríguez. El nuevo organismo quedó encargado de completar los estudios topográficos y geológicos, supervisar el desarrollo del proyecto ejecutivo y preparar la documentación para la futura licitación de las obras.
El 25 de abril de 1934 el Consejo de Ministros aprobó el proyecto definitivo de Ludin. Ese mismo año, la Ley n.º 9.257 encomendó a la Administración General de Usinas y Teléfonos del Estado la construcción y explotación del aprovechamiento hidroeléctrico del río Negro, autorizándola a emitir títulos de deuda para financiar la obra. La normativa también dispuso la expropiación de los terrenos comprendidos dentro del futuro embalse, que alcanzó aproximadamente 114.000 hectáreas aguas arriba de Paso de los Toros.[3]
El proyecto preveía la construcción de una presa de gravedad de hormigón en el paraje Rincón del Bonete, sobre el río Negro, junto con una central hidroeléctrica equipada con cuatro unidades generadoras y un amplio embalse destinado a regular el caudal del río. Asimismo, contemplaba la construcción de líneas de transmisión de alta tensión para integrar la futura central al sistema eléctrico nacional.
La elección del emplazamiento respondió a las favorables condiciones topográficas y geológicas del lugar, caracterizado por un estrechamiento natural del valle y un macizo basáltico de escasa permeabilidad que proporcionaba una base adecuada para la cimentación de la presa. Estas características permitieron reducir la longitud de la estructura y aumentar la seguridad de la obra.
Con la aprobación del proyecto y la definición de su financiamiento, el gobierno dio inicio al proceso de licitación internacional para la construcción de la represa.
Marco legal y financiación
[editar]Para hacer posible la ejecución del proyecto, el Estado uruguayo aprobó una serie de normas que otorgaron a la Administración General de Usinas y Teléfonos del Estado las competencias necesarias para construir y explotar el aprovechamiento hidroeléctrico del río Negro.
La Ley n.º 9.257, promulgada el 15 de febrero de 1934, encomendó a las Usinas y Teléfonos del Estado la construcción y explotación de la central hidroeléctrica y la autorizó a emitir títulos de deuda pública, tanto en el mercado interno como en el externo, con garantía sobre sus activos, a fin de financiar las obras.
La misma ley declaró de utilidad pública los terrenos necesarios para la formación del futuro embalse. Posteriormente, la legislación complementaria dispuso la expropiación de aproximadamente 114.000 hectáreas ubicadas aguas arriba de Paso de los Toros, hasta la cota prevista para el lago artificial. El proceso expropiatorio se extendió durante varios años debido a la inexistencia de títulos de propiedad en numerosos predios y a las dificultades surgidas para concretar las indemnizaciones y el traslado de sus ocupantes.
Asimismo, el Decreto-Ley n.º 9.026, de 29 de abril de 1933, estableció el régimen de servidumbres necesario para la realización de los estudios preliminares y la ejecución de las obras, regulando la ocupación temporal de predios, el derecho de paso y otras medidas indispensables para el desarrollo del proyecto.
El financiamiento inicial de la obra se sustentó en la emisión de deuda pública autorizada por la legislación de 1934. Posteriormente, la estructura financiera se complementó con las condiciones de pago establecidas en el contrato adjudicado al consorcio constructor, que contemplaban la cancelación de una parte de las obligaciones mediante exportaciones uruguayas, especialmente de carne, lana y cueros, en el marco de los acuerdos comerciales vigentes con Alemania.
Licitación
[editar]La contratación de las obras se realizó mediante un proceso de licitación internacional que se desarrolló entre 1931 y 1937. El primer llamado, efectuado en 1931 sobre la base del anteproyecto elaborado por Adolfo Ludin en 1930, fue declarado desierto al no recibirse ofertas que satisficieran las condiciones establecidas.
Tras la aprobación del proyecto definitivo por el Consejo de Ministros el 25 de abril de 1934, se convocó un segundo llamado a licitación. Las ofertas fueron abiertas el 15 de abril de 1936 y concurrió un único oferente: un consorcio integrado por las empresas alemanas Siemens-Schuckertwerke, Siemens Bauunion, J. M. Voith, Allgemeine Elektricitäts-Gesellschaft y la Compañía General de Obras Públicas. La propuesta fue rechazada por exceder el costo previsto para la obra. El tercer llamado a licitación se realizó a fines de 1936 y contó con dos oferentes: la empresa checoslovaca Škoda y el mismo consorcio alemán. Tras el análisis de las propuestas técnicas y económicas, el Poder Ejecutivo adjudicó el contrato al consorcio alemán, cuya oferta fue considerada la más conveniente tanto por su costo como por las condiciones de financiación.
Uno de los elementos determinantes para la adjudicación fue el mecanismo de pago propuesto por el consorcio, que permitía cancelar una parte significativa de la deuda mediante exportaciones uruguayas — principalmente carne, lana, cueros y otros productos agropecuarios — en el marco de los acuerdos comerciales vigentes entre Uruguay y Alemania.
El contrato entre las Usinas y Teléfonos del Estado y el consorcio adjudicatario fue firmado el 15 de abril de 1937. Además de la ejecución de las obras civiles, comprendía el suministro del equipamiento electromecánico y fijaba un plazo de cinco años para la finalización de los trabajos. La supervisión de la fabricación e inspección de los materiales quedó a cargo de Bureau Veritas.
Medio físico
[editar]La represa de Rincón del Bonete se emplaza sobre el curso medio del río Negro, en un sector donde las condiciones topográficas, geológicas e hidrológicas fueron consideradas especialmente favorables para el aprovechamiento hidroeléctrico. El sitio, conocido como Picada de las Tunas, fue seleccionado tras comparar distintos emplazamientos aguas arriba del río, debido a la presencia de un estrechamiento natural del valle y a la existencia de un macizo basáltico de gran estabilidad.
La cuenca hidrográfica del río Negro constituye una depresión tectónica que se abre hacia el oeste, en dirección a su desembocadura en el río Uruguay. En el sector de la represa predominan los basaltos de la formación Serra Geral, pertenecientes a las extensas coladas volcánicas del Triásico Superior y Jurásico Inferior que se extienden por el sur de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. Estos mantos basálticos, de aproximadamente 125 metros de espesor bajo el lecho del río, se apoyan sobre sedimentos de la formación Itararé, integrados por areniscas, arcillas y depósitos de origen glaciar correspondientes a la cuenca gondwánica.
Los estudios geológicos realizados entre finales de la década de 1920 y comienzos de la de 1930 por los geólogos Paul Friedrich Karl Gröber y J. D. Falconer, contratados por el Instituto de Geología y Perforaciones del Uruguay, permitieron caracterizar el subsuelo del área y determinar la aptitud del emplazamiento para la construcción de una gran presa. Las investigaciones identificaron varios mantos de basalto con diferentes grados de alteración, así como la presencia de una napa subterránea bajo presión, lo que hizo necesario prever un amplio programa de consolidación e impermeabilización de las fundaciones mediante perforaciones e inyecciones de cemento y productos químicos.
Desde el punto de vista hidrológico, la cuenca alta del río Negro presenta una precipitación media anual cercana a 1.150 mm, con lluvias concentradas principalmente durante el otoño y períodos de sequía que pueden prolongarse durante varios años. Para el período comprendido entre 1908 y 1946 se estimó un caudal medio del río de 525 m³/s, mientras que el estiaje registrado en Paso de los Toros alcanzó valores próximos a 10 m³/s. En ese mismo período se documentaron numerosas crecidas superiores a 5.000 m³/s, antecedentes que fueron determinantes para el dimensionamiento del vertedero y de las obras de desvío durante la construcción.
Construcción
[editar]Las obras comenzaron oficialmente en 1937 y El 18 de mayo de 1937 se realizó en Paso de los Toros el acto de colocación de la piedra fundamental de la represa, al que asistieron unas 12.000 personas. La ceremonia incluyó discursos del ministro de Obras Públicas Martín Echegoyen, del embajador de Alemania en Uruguay Hans Moraht y de representantes del consorcio constructor. Aunque Gabriel Terra no concurrió por razones de seguridad, envió un mensaje que fue transmitido durante el acto. También se leyerontelegramas intercambiados entre Terra y el canciller alemán Adolf Hitler, en los que ambos mandatarios expresaban sus felicitaciones por el inicio de las obras y destacaban la participación de empresas alemanas en el proyecto.
Los trabajos comprendieron la construcción de caminos de acceso, campamentos, talleres, viviendas para el personal e infraestructura ferroviaria y de apoyo necesaria para el desarrollo de una de las mayores obras públicas emprendidas hasta entonces en Uruguay. Paralelamente comenzaron las excavaciones, la preparación de las fundaciones y la ejecución de las estructuras de hormigón de la presa y de la central hidroeléctrica
Infraestructura de la obra
[editar]La construcción de la represa de requirió el desarrollo de una importante infraestructura auxiliar destinada al transporte de materiales, la producción de hormigón y el abastecimiento energético del obrador. Debido a la escasa conectividad existente en la zona a fines de la década de 1930, fue necesario construir caminos, una línea férrea de servicio, instalaciones industriales y una red ferroviaria interna para sostener el ritmo de los trabajos.
En noviembre de 1937 comenzó la construcción del ramal ferroviario de aproximadamente 11 kilómetros entre la estación de Paso de los Toros y el obrador de Rincón del Bonete, habilitado para el transporte de materiales el 30 de enero de 1938 y para pasajeros en mayo del mismo año. La línea permitió trasladar maquinaria, cemento, acero y demás suministros que llegaban al país por vía marítima y eran concentrados previamente en la estación ferroviaria de Paso de los Toros. Paralelamente se mejoró el camino de acceso a la obra, hasta entonces apto casi exclusivamente para carretas tiradas por bueyes.
Como parte de la infraestructura de apoyo se construyó un puente ferroviario de servicio de 300 metros de longitud sobre el río Negro, integrado por 25 tramos metálicos de 12 metros cada uno. Las obras comenzaron el 17 de enero de 1938 y finalizaron en junio de 1939, tras sufrir interrupciones por las crecidas del río. La estructura resultó gravemente dañada durante la inundación de 1959 y desde entonces es conocida como el Puente Roto.
El suministro eléctrico para las obras estuvo a cargo de una usina provisoria, equipada con grupos electrógenos diésel que alimentaban la maquinaria, la iluminación y las instalaciones del obrador. Entre 1938 y 1939 la central generó varios millones de kilovatios-hora para el funcionamiento continuo de la construcción.
La producción de hormigón se apoyó en una cantera ubicada junto a la obra, de donde se obtenían las rocas destinadas a la elaboración de áridos. El material era procesado en una planta de trituración compuesta por trituradoras primarias y secundarias, lavadoras, zarandas vibradoras, cintas transportadoras y silos de almacenamiento. La arena era extraída directamente del río Negro, mientras que el cemento se almacenaba en depósitos especialmente acondicionados y se dosificaba de forma automática antes de su mezclado.
El transporte interno de materiales se realizaba mediante una extensa red de ferrocarriles industriales de distintos anchos de vía, principalmente trocha Decauville de 600 mm, además de líneas de 900 mm y trocha estándar. El sistema se complementaba con locomotoras, vagones volcadores y un cable carril que cruzaba el río para abastecer las obras de la margen izquierda, permitiendo mantener un flujo continuo de hormigón, áridos y otros materiales hacia los distintos frentes de trabajo. Estos medios fueron fundamentales para ejecutar una obra que demandó alrededor de 350.000 m³ de hormigón armado, con el empleo de unas 77.000 toneladas de cemento y 60.000 toneladas de acero.
Obra
[editar]La ejecución de la obra requirió la construcción de un complejo sistema de ataguías, excavaciones, fundaciones, instalaciones industriales y una extensa red ferroviaria interna destinada al transporte de materiales y equipos.
Las primeras tareas consistieron en el cerramiento del cauce mediante ataguías. La denominada Zanja N.º 1, ubicada en la margen derecha (departamento de Tacuarembó), comenzó a ejecutarse el 16 de septiembre de 1937 y quedó concluida en febrero de 1938. Estaba formada por tablestacas metálicas de acero dispuestas en 37 celdas circulares rellenas con arena arcillosa, delimitando un recinto de aproximadamente 30.000 m² que posteriormente fue desagotado para permitir la excavación de las fundaciones. Posteriormente se construyó la Zanja N.º 2 en la margen izquierda (departamento de Durazno), así como una tercera ataguía auxiliar destinada a las excavaciones del canal de descarga.
Las excavaciones comenzaron en octubre de 1937 y se prolongaron durante los años siguientes. Se removieron decenas de miles de metros cúbicos de roca basáltica y terreno suelto mediante palas mecánicas Demag y Orenstein & Koppel, locomotoras industriales, perforadoras neumáticas y martillos de gran porte. Gran parte del material extraído fue reutilizado como agregado para la fabricación del hormigón empleado en la presa.
El hormigonado de las distintas estructuras se inició en 1938 y comprendió el lecho amortiguador, los muros de guardia, los contrafuertes del vertedero, la toma de agua, la casa de máquinas, el pozo de bombas y la estación de alta tensión. El transporte del hormigón se realizaba mediante locomotoras de trocha angosta, vagones especiales, cinco grúas Wolf, un puente transportador, canaletas de descarga y vibradores mecánicos.
En total se emplearon aproximadamente 350.000 m³ de hormigón armado, elaborados con unas 77.000 toneladas de cemento y 60.000 toneladas de acero. La calidad del hormigón fue controlada mediante cientos de ensayos de resistencia a compresión, flexión y permeabilidad realizados por el Instituto de Ensayo de Materiales de la Facultad de Ingeniería, verificándose el cumplimiento de las especificaciones establecidas para una obra de esta magnitud.
Uno de los principales desafíos técnicos fue garantizar la impermeabilidad de las fundaciones. Aunque el emplazamiento se encontraba sobre un espeso manto basáltico, las zonas alteradas de la roca fueron tratadas mediante una extensa cortina de inyecciones de cemento y productos químicos. Para ello se realizaron cerca de 9.850 perforaciones de hasta 30 metros de profundidad, distribuidas en tres alineaciones paralelas a lo largo del dique. Se inyectaron alrededor de 1.500 toneladas de cemento, además de 198 toneladas de silicato de sodio y 73 toneladas de cloruro de calcio, reduciendo considerablemente la permeabilidad del subsuelo.
Durante la construcción, las crecientes del río Negro representaron una dificultad permanente. Entre febrero y septiembre de 1941 se registraron tres importantes inundaciones que superaron los 5.000 m³/s, provocando daños en las ataguías y retrasos especialmente en los trabajos de la margen izquierda. Estas crecidas excedían las condiciones previstas en el contrato original, por lo que fueron consideradas casos de fuerza mayor.
El desarrollo de la obra también se vio profundamente afectado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Tras la interrupción del suministro de equipos procedentes de Alemania y la posterior rescisión del contrato con el consorcio CONSAL en 1942, la construcción fue continuada por la Comisión Técnica y Financiera de las Obras Hidroeléctricas del Río Negro, con participación de ingenieros uruguayos y el asesoramiento de la consultora estadounidense Harza Engineering Company. La adaptación del proyecto permitió incorporar equipamiento electromecánico de origen estadounidense y concluir las obras civiles sin alterar sustancialmente el diseño concebido por Adolfo Ludin.
Esta etapa constituyó uno de los mayores desafíos de la ingeniería uruguaya del siglo XX, tanto por la magnitud de los trabajos ejecutados como por la capacidad de adaptar el proyecto original a las nuevas condiciones impuestas por la guerra y las restricciones del comercio internacional.
Interrupción por la Segunda Guerra Mundial
[editar]El estallido de la Segunda Guerra Mundial tuvo un profundo impacto en la construcción de la represa de Rincón del Bonete, ya que gran parte del equipamiento electromecánico había sido contratado a empresas alemanas. Tras la invasión de Polonia por Alemania el 1.º de septiembre de 1939, comenzaron las dificultades para el transporte marítimo de maquinaria y materiales destinados a Uruguay. Diversos componentes de las turbinas y generadores, fabricados por J. M. Voith, Siemens y AEG, quedaron retenidos en puertos europeos, mientras que otros equipos permanecieron inmovilizados en España e Italia sin poder ser embarcados.
La situación se agravó luego de la batalla del Río de la Plata, librada el 17 de diciembre de 1939 frente a las costas uruguayas. El hundimiento del acorazado alemán Admiral Graf Spee y el creciente bloqueo naval británico hicieron prácticamente imposible continuar el suministro de equipos desde Alemania y ejecutar el mecanismo de pago acordado mediante exportaciones uruguayas.
En 1941, el gobierno británico comunicó a Uruguay que permitiría la llegada de algunos equipos alemanes que ya se encontraban en puertos de Brasil y Chile, siempre que no se realizaran nuevos pagos a Alemania y que el resto de los suministros fuera cancelado. Paralelamente, el ingeniero Luis Giorgi inició gestiones para sustituir el equipamiento alemán por maquinaria de origen británico y, posteriormente, estadounidense.
La entrada de Estados Unidos en la guerra tras el ataque a Pearl Harbor modificó definitivamente el escenario. Uruguay orientó sus negociaciones hacia ese país y obtuvo financiamiento del Export-Import Bank para adquirir nuevos equipos electromecánicos y adaptar el proyecto original de Adolf Ludin a la tecnología estadounidense. Para ello se contrató a la consultora Harza Engineering Company, de Chicago, encargada de rediseñar las instalaciones y supervisar la incorporación de los nuevos equipos.
Como consecuencia del alineamiento diplomático de Uruguay con los Aliados, el 9 de diciembre de 1941 se prohibieron las transacciones comerciales y financieras con Alemania, Italia y Japón, mientras que el 25 de enero de 1942 el país rompió relaciones diplomáticas con Alemania. Finalmente, el 7 de mayo de 1942, el gobierno del presidente Alfredo Baldomir dio por terminado el contrato con el consorcio alemán CONSAL, decisión que se hizo efectiva en julio de ese año, cuando unos 95 técnicos alemanes y sus familias abandonaron la obra.
Para entonces, la mayor parte de la estructura civil de la represa ya estaba construida. El dique, los tubos de presión, las tomas de agua, las compuertas, la sala de turbinas y buena parte de la casa de máquinas se encontraban prácticamente finalizados. Sin embargo, aún faltaban los generadores, turbinas, líneas de transmisión y diversos equipos electromecánicos, cuya provisión pasó a depender de fabricantes estadounidenses como General Electric, Westinghouse, Morgan Smith, Woodward Governor, Dravo Corporation y Allis-Chalmers, entre otros.
Entre 1941 y 1942 la RIONE envió además a Estados Unidos a un grupo de jóvenes ingenieros uruguayos —Antonio de Anda, Franco Vázquez Praderi, Luis Jauge, Víctor Campistrous y Luis Alberto Cagno, bajo la dirección de Juan Carlos Rezzano— para estudiar el montaje y operación de grandes centrales hidroeléctricas, recorriendo instalaciones como la represa de Bonneville, sobre el río Columbia. Los conocimientos adquiridos permitieron adaptar el proyecto de Ludin a los nuevos equipos y asegurar la continuidad de la obra.
La construcción prosiguió bajo administración directa de la RIONE con ingenieros y trabajadores uruguayos. A pesar de la ausencia de los especialistas alemanes y de las dificultades para obtener materiales durante la guerra, la obra logró mantenerse en marcha gracias a la capacidad técnica nacional y al apoyo financiero estadounidense, culminando con la puesta en servicio de la primera unidad generadora a fines de 1945.
Continuación de las obras
[editar]Con el retiro del consorcio alemán, la Comisión Técnica y Financiera de las Obras Hidroeléctricas del Río Negro asumió la dirección de los trabajos. La continuidad del proyecto quedó a cargo de ingenieros y técnicos uruguayos, quienes completaron las obras civiles y adaptaron el diseño original para incorporar equipamiento fabricado en los Estados Unidos. Para ello se contrató a la consultora estadounidense Harza Engineering Company, encargada de asesorar en la selección y adaptación de los nuevos equipos. La maquinaria fue suministrada por empresas como General Electric, Westinghouse Electric, Morgan Smith, Allis-Chalmers, Dravo Corporation y otras compañías estadounidenses.
Las modificaciones introducidas exigieron adaptar el proyecto de Ludin a normas técnicas diferentes, incluyendo cambios en dimensiones, sistemas de fabricación y características del equipamiento electromecánico.
Paralelamente se construyó la primera línea uruguaya de transmisión eléctrica de 150 kV, destinada a integrar la central hidroeléctrica al sistema nacional. A pesar de las dificultades derivadas de la guerra y de la sustitución integral del equipamiento originalmente previsto, la obra pudo completarse gracias al trabajo conjunto de ingenieros, técnicos y miles de obreros uruguayos, convirtiéndose en uno de los mayores desafíos de ingeniería afrontados por el país durante el siglo XX.
Inauguración
[editar]La central hidroeléctrica comenzó a operar a fines de 1945. El 19 de diciembre se realizó la primera generación de energía durante las pruebas de la Unidad 2, que fue sincronizada con el sistema eléctrico nacional para reforzar el abastecimiento de Montevideo ante una avería registrada en la Central Batlle. La maniobra constituyó la primera transmisión de energía eléctrica desde Rincón del Bonete hacia la capital del país mediante la nueva línea de alta tensión de 150 kV. La inauguración oficial de la represa tuvo lugar el 26 de diciembre de 1945 y fue encabezada por el presidente de la República, Juan José Amézaga, junto al ministro de Obras Públicas, Tomás Berreta, autoridades nacionales, representantes de la RIONE, de ayAdministración General de Usinas Teléfonos del Estado ydelegaciones diplomáticas. El acto marcó la incorporación de la mayor central hidroeléctrica del país al sistema eléctrico nacional.
Puesta en servicio
[editar]La puesta en servicio de las unidades generadoras se realizó de forma progresiva. La Unidad 1 entró en funcionamiento el 5 de enero de 1947, la Unidad 3 el 25 de octubre de 1948 y la Unidad 4 el 24 de diciembre de 1948, completándose así la capacidad de generación prevista en el proyecto original. Con la finalización de las obras, la Ley de 12 de abril de 1950 dispuso el cese de la Comisión Técnica y Financiera de las Obras Hidroeléctricas del Río Negro (RIONE), cuyas funciones, bienes y personal fueron transferidos a UTE, organismo que asumió desde entonces la operación, administración y mantenimiento de la central.
Impacto social
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La construcción de la represa de Rincón del Bonete transformó profundamente el territorio del centro del Uruguay. La formación del embalse, uno de los mayores lagos artificiales de Sudamérica, requirió la expropiación de aproximadamente 114.000 hectáreas de tierras situadas aguas arriba de la presa, proceso dispuesto por la legislación aprobada en 1934 y complementada en 1937. La regularización de la propiedad demandó varios años, debido a la ausencia de títulos en numerosos predios y a la resistencia de algunos ocupantes a abandonar sus campos.
El principal impacto recayó sobre las poblaciones asentadas en la zona que sería inundada. El caso más significativo fue el de Cardozo Grande, localidad que quedó parcialmente bajo las aguas y parcialmente aislada tras la formación del embalse. La expropiación de las viviendas y el pago de indemnizaciones no contemplaron un plan integral de reasentamiento, por lo que muchos habitantes debieron trasladarse por sus propios medios hacia otras localidades. Con el tiempo, la población de Cardozo disminuyó drásticamente.
Durante la construcción de la represa también surgió un importante movimiento migratorio de trabajadores hacia la zona. Miles de obreros, técnicos, ingenieros y funcionarios de UTE se radicaron temporalmente en Rincón del Bonete y Paso de los Toros, impulsando el crecimiento demográfico, comercial y de servicios de la región. Para atender las necesidades de la obra se construyeron viviendas, caminos, instalaciones sanitarias y diversos servicios destinados al personal.
La experiencia de Rincón del Bonete también influyó en la planificación de futuros emprendimientos hidroeléctricos del país. Las dificultades derivadas del desplazamiento de la población motivaron que, en proyectos posteriores como la represa de Palmar, se previeran programas específicos de relocalización y la construcción de nuevos centros poblados para las comunidades afectadas
Atractivos turísticos
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Entre los atractivos turísticos para quienes visiten Rincón del Bonete, cabe mencionar la fachada del edificio de la Central, proyectada por el arquitecto Julio Vilamajó, con la misma fisonomía que la fachada de la Facultad de Ingeniería en Montevideo. Otro punto de interés es el Faro Aéreo de Rincón del Bonete, ubicado sobre la torre y depósito de agua potable de la población, fue instalado en 1944 por la RIONE, aunque la enorme lámpara con la esvástica en el filamento, hace suponer que el fanal en la torre, el faro, fue proyectado en su instalación por nazis apostados en la Obra entre 1937 y 1942. Faro aéreo actualmente en servicio, el cual puede ser observado a simple vista en un radio de 50 km.
La Central puede ser visitada en su interior de 9:00 a 12:00 y de 15:00 a 17:00, la Sala de Mando antigua, la galería de fotografías de la Obra en 1938, fotografías de la inundación de 1959. El minimuseo del segundo piso con antigüedades, incluyendo el reloj electromecánico patrón, que regulaba la frecuencia de 50 Hz y la hora del Uruguay antes de la interconexión en alta tensión con Argentina.
Desde el puente carretero del dique, pueden observase numerosas aves; patos maragullones, gaviotas, gaviotines y el mal denominado "carancho" o "cuervo negro" por los lugareños. Este último, se trata en realidad de ejemplares de buitre de cabeza negra Coragyps atratus, mezclados con algunos buitres de cabeza roja Cathartes aura, los que a pesar de su similitud no guardan relación directa con los buitres europeos. En Rincón del Bonete, en el monte de eucaliptos habita una numerosa colonia de estos buitres, la que podría ser una de las mayores de América del Sur.
Creciente de 1959
[editar]En abril de 1959, la represa de Rincón del Bonete enfrentó la mayor crecida registrada en el río Negro hasta ese momento, como consecuencia de precipitaciones extraordinarias ocurridas durante marzo y abril en gran parte de la cuenca. Aunque el embalse se encontraba inicialmente por debajo de la cota +79,00 m, el volumen de agua afluente superó ampliamente su capacidad de almacenamiento.
El proyecto original de Adolf Ludin había sido concebido para soportar una creciente máxima del orden de 9.000 m³/s. Sin embargo, durante el episodio de 1959 el caudal de aporte alcanzó aproximadamente 17.300 m³/s, casi el doble del valor de diseño. A pesar de la apertura total del vertedero y de la voladura de diques auxiliares para aumentar la capacidad de evacuación, el nivel del embalse continuó ascendiendo hasta que el agua sobrepasó el coronamiento de la presa, inundando la sala de máquinas y otras instalaciones de la central.
El embalse desempeñó, no obstante, un papel fundamental en la atenuación de la crecida. Mientras el caudal afluente superó los 17.000 m³/s, el caudal evacuado aguas abajo fue del orden de 10.000 m³/s, reduciendo significativamente las inundaciones en las poblaciones ribereñas. Estudios posteriores estimaron que, de no haber existido la represa, el nivel alcanzado por el río en Paso de los Toros habría sido considerablemente mayor.
La creciente puso de manifiesto la necesidad de incrementar los márgenes de seguridad de la obra. Como consecuencia, UTE elevó el coronamiento de la presa de hormigón hasta la cota +86,90 m y los diques laterales de tierra hasta la cota +87,00 m, aumentando la capacidad de regulación del embalse. Asimismo, se amplió la red hidrométrica de la cuenca y se modificaron los criterios de operación de la central para mejorar la gestión de futuras crecidas extraordinarias.
La inundación de 1959 constituye uno de los acontecimientos más significativos en la historia de la ingeniería hidráulica uruguaya y marcó un punto de inflexión en la planificación y operación de los embalses del país.
Turismo
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La represa de Rincón del Bonete constituye uno de los principales atractivos turísticos vinculados al patrimonio industrial e hidroeléctrico del Uruguay. La central ofrece visitas guiadas que permiten recorrer distintos sectores de las instalaciones, entre ellos la antigua sala de mando, una galería fotográfica dedicada a la construcción de la obra y a la creciente de 1959, así como un pequeño museo con equipamiento histórico utilizado durante las primeras décadas de funcionamiento de la central.
Uno de los elementos más destacados es la fachada del edificio principal, diseñada por el arquitecto Julio Vilamajó, cuya composición arquitectónica guarda similitudes con la de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, también proyectada por el mismo autor.
En el complejo se encuentra además el faro aéreo de Rincón del Bonete, instalado en 1944 sobre la torre de agua de la población de la represa como ayuda a la navegación aérea. El faro continúa en funcionamiento y constituye uno de los elementos más característicos del conjunto.
Desde el puente sobre el coronamiento de la presa es posible observar el embalse y parte de la avifauna del lugar, integrada por diversas especies de aves acuáticas y carroñeras, entre ellas gaviotas, gaviotines, patos y ejemplares de los buitres de cabeza negra y de cabeza colorada.
En el acceso al complejo se ubica la escultura Navegar es necesario, realizada por el artista Fernando Stevenazzi e inaugurada en 2009 con motivo del cincuentenario de la histórica creciente de 1959. La obra, con forma de un barco de papel de acero inoxidable contenido en un cubo de vidrio, recuerda uno de los episodios más significativos en la historia de la central.
En la cultura popular
[editar]Rincón del Bonete ha sido objeto de diversas manifestaciones culturales y producciones audiovisuales, que han contribuido a difundir su importancia histórica, arquitectónica y tecnológica.
En 2010 integró la representación de Uruguay en la 12.ª Bienal de Arquitectura de Venecia, dentro de la muestra 5 narrativas, 5 edificios, junto con el Estadio Centenario, el Palacio Salvo, el Frigorífico Anglo y el Edificio Panamericano. La exposición presentó cinco producciones audiovisuales dedicadas a obras consideradas representativas de la arquitectura y la ingeniería uruguayas.
En 2011, TV Ciudad emitió el programa especial Energía Eléctrica. Represa de Rincón del Bonete / Despacho Nacional de Cargas, dedicado al funcionamiento de la central hidroeléctrica y su papel dentro del sistema eléctrico nacional.
La central también constituye uno de los escenarios de la novela Ciao, ¡Napolitano! (1992), del ingeniero y escritor uruguayo Juan Grompone, cuya trama se desarrolla en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y combina elementos de espionaje con la historia de la obra.
En 2017, un equipo de History Channel filmó en la represa escenas para el episodio Objetivo Estados Unidos de la serie Hunting Hitler (Persiguiendo a Hitler). El programa exploró diversas hipótesis sobre presuntos vínculos de la central y de su faro aéreo con las denominadas ratlines o rutas de escape de jerarcas nazis tras la Segunda Guerra Mundial. Estas afirmaciones forman parte del planteamiento del documental y no cuentan con consenso ni respaldo concluyente en la historiografía especializada.
Legislación
[editar]La represa de Rincón del Bonete ha estado vinculada a diversas normas que acompañaron su planificación, construcción y funcionamiento, reflejando su relevancia para el desarrollo energético del Uruguay. Entre ellas se encuentran las leyes que autorizaron los estudios hidroeléctricos (1928), encomendaron a la Administración General de Usinas y Teléfonos del Estado la construcción y explotación de la obra (1934) y dispusieron las expropiaciones necesarias para la formación del embalse (1934 y 1937). Posteriormente, la normativa reguló aspectos vinculados a la gestión de los recursos hídricos, la protección ambiental, la pesca y el desarrollo turístico de la zona. En 2019, la Ley n.º 19.79 restituyó oficialmente la denominación Rincón del Bonete, reemplazando el nombre Dr. Gabriel Terra que había recibido en 1973.
Véase también
[editar]Referencias
[editar]- ↑ https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/47830/1/RNPVSI24.pdf?utm_source=chatgpt.com
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Bibliografía
[editar]- Franklin Morales. “Albores de nuestra hidrogeneración. 1904-1945. UTE
- Raúl Praderi, Jorge Vivo. “Colección Editorial Nuestra Tierra Ríos y Lagunas Nº 36”
- “Colección Editorial Nuestra Tierra Los Departamentos N° 12, Durazno”, 1970
- 100 años de Ingeniería, construyendo el Uruguay, AIU, 2005
- UTE, Aprovechamiento hidroeléctrico del río Negro, Montevideo 1937
- Renovación de la Represa Dr. Gabriel Terra 1998, Revista de la AIU, julio de 1998 N°30
- Memoria de lo actuado por la hasta el 30 de noviembre de 1939; Obras Hidroeléctricas del Río Negro Usina de Rincón del Bonete, Montevideo, diciembre de 1939
- "Usina Hidroeléctrica de Rincón del Bonete, Río Negro." RIONE, Comisión Técnica y Financiera de las Obras Hidroeléctricas del Río Negro, Uruguay, julio de 1949.
Enlaces externos
[editar]- Colocación de la Piedra Fundamental en Paso de los Toros, 1937 (al final del video) (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).
- Información sobre Rincón del Bonete en la página web de UTE Archivado el 26 de mayo de 2007 en Wayback Machine.
- El Mustang FAU 252, el avión que no muere. El avión que volvió a volar luego de permanecer 40 años hundido en las aguas del lago artificial de Rincón del Bonete
- Diario El País de Uruguay, Suplemento Qué Pasa, "Una Epopeya Uruguaya" por Franklin Morales
- Presentación fotográfica realizada con motivo del reconocimiento IEEE Milestone 2012
- Página oficial de la nominación de IEEE Milestone para Rincón del Bonete
- Página con fotografías originales de la obra civil a cargo de la casa contratista Philipp Holzmann AG. Archivado el 22 de octubre de 2013 en Wayback Machine.
- Programa especial de TV; "Energía Eléctrica. Represa de Rincón del Bonete / Despacho Nacional de Cargas"
- Video HD sobre la represa. Año 2012.
- Video Institucional. Año 2001.
- Consejo Zonal de Pesca.
- UTE, APROVECHAMIENTO HIDROELÉCTRICO DEL RIO NEGRO, MONTEVIDEO 1937 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).
- Renovación de la Renovación de la Represa Dr. Gabriel Terra 1998, Revista de la AIU Julio 1998 N°30 (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial, la primera versión y la última).
- Represas de Uruguay
- Departamento de Durazno
- Departamento de Tacuarembó
- Represas de la Cuenca del Plata
- Cuenca del río Negro (Uruguay)
- Centrales hidroeléctricas de Tacuarembó
- Centrales hidroeléctricas del Departamento de Durazno
- Atracciones turísticas del Departamento de Tacuarembó
- Atracciones turísticas del Departamento de Durazno

