Palacio de las Tullerías

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Palacio de las Tullerías
Palais des Tuileries
Achille Quinet, Arc du Carrousel, c. 1870.jpg
El palacio de las Tullerías detrás de su entrada monumental, el Arc du Carrousel.
Información general
Estado Demolido
Uso(s) Palacio real
Estilo Renacimiento, Barroco, Neoclasicismo, Neobarroco, Napoléon III
Localización París, Flag of France.svg Francia
Coordenadas 48°51′44″N 2°19′57″E / 48.862222222222, 2.3325Coordenadas: 48°51′44″N 2°19′57″E / 48.862222222222, 2.3325
Primera piedra 1564
Demolido 1883
Diseño y construcción
Arquitecto(s) Philibert de l'Orme
Jean Bullant
Louis Le Vau
Pierre-François-Léonard Fontaine
Hector Lefuel
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El palacio de las Tullerías (en francés: Palais des Tuileries) fue un palacio imperial y real situado en el centro de París, formando, junto al Louvre un único complejo arquitectónico.

Construido como maison de plaisance (capricho) para la reina madre Catalina de Médicis, el palacio se usó raramente hasta 1789. En plena efervescencia de la Revolución francesa, Luis XVI y su familia trasladaron su residencia de Versalles a las Tullerías, a partir de entonces, el palacio se convertiría en la principal residencia de los monarcas franceses en el siglo XIX. Por metonimia, "las Tullerías" pasó a designar la jefatura del Estado francés y fue el centro político de Francia de 1789 a 1870.

Durante mayo de 1871, el palacio de las Tullerías fue uno de los varios edificios oficiales incendiados por los miembros de la Comuna de París. El nuevo régimen republicano decidió su demolición definitiva en 1883.

Del antiguo palacio solo se conserva el anexo jardín de las Tullerías, que alberga el Musée de l'Orangerie y la simétrica Galerie nationale du Jeu de Paume. El palacio de las Tullerías se situaba justo entre el jardín homónimo (oeste) y el actual Musée du Louvre (este).

Origen del nombre[editar]

Localización del palacio (líneas rojas), entre las dos alas del Louvre que se abren al Jardin des Tuileries.

El nombre es una castellanización del original francés Palais des Tuileries, cuya traducción correcta sería Palacio de las Tejerías, y que tiene su origen en las fábricas de tejas (tuiles en francés) que existían antiguamente en lo que luego sería el emplazamiento del palacio, y que fueron derruidas para permitir su construcción.

Historia[editar]

Antes de la construcción del palacio, los terrenos estaban ocupados por solares vacíos y fabricas de tejas (tuiles en francés), todos ellos situados fuera de la murallas que Carlos V había mandado construir durante la segunda mitad del siglo XIV (ver Enceintes de Paris, en francés).

Catalina de Médicis: una maison de plaisance[editar]

Tras la muerte de su esposo, el rey Enrique II de Francia, la reina madre Catalina de Médicis pidió al arquitecto Philibert de l'Orme y, después del fallecimiento de este, a Jean Bullant edificar allí un palacio. La intención era que el edificio sirviera de retiro para la Reina Madre, lejos del tumulto de la Corte (situada en el cercano Louvre), pero al mismo tiempo lo suficientemente cerca para mantener una cierta influencia política.[1]​ Asimismo, el amplio jardín italiano, que se tenía que construir anexo al palacio, buscaba rememorar a los jardines florentinos en los que la reina Catalina había pasado su infancia.

La idea inicial proyectaba la construcción de un gran edificio rectangular organizado alrededor de tres patios interiores y conformado por pabellones conectados por galerías. La profusa decoración escultórica de las fachadas, típica del renacimiento francés, recordaba al Ala de Francisco I en el Blois o a la fachada que Pierre Lescot había construido pocos años antes en el Louvre.

Sin embargo, el ambicioso proyecto original jamás llegó a terminarse; iniciado en 1563, las obras avanzaron de forma lenta y se paralizaron hacia 1574. Cuenta la leyenda, que la supersticiosa Catalina recibió un día la predicción de que moriría "cerca de Saint-Germain", y, creyendo que se trataba de la cercana parroquia de Saint-Germain, la reina ordenó paralizar las obras de las Tullerías. Lo más probable, no obstante, es que el proyecto avanzara con lentitud a causa de la inestabilidad política y los conflictos religiosos. Sea como fuere, a partir de 1572, Catalina de Médicis trasladó su residencia al Hôtel de Soissons (hoy desaparecido).[2]

Así pues, del proyecto original, solo llegó a emerger del suelo un ala, la que daba al jardín. En el centro de dicha ala había un pabellón cubierto por una cúpula elíptica, al sur el llamado Pavillon Bullant en honor a su arquitecto, y al norte un pabellón inacabado del que solo se llegó a construir la planta baja.

Si que se llegó a terminar, sin embargo, el anexo jardín de las Tullerías, ejemplo de jardín italiano, y que sirvió de lugar de esparcimiento a la Corte, alojada en el Louvre. A través de dicho jardín, el rey Enrique III huiría de París en mayo de 1588 durante el día de las barricadas.[3]

Enrique IV: el Grand Dessein (Gran Proyecto)[editar]

Después de años de conflictos religiosos y políticos, la llegada del primer Borbón al trono de Francia, Enrique IV, supuso, a la par, el inicio de una etapa de estabilidad y de fiebre constructiva. Grandes proyectos como la Place Dauphine, la Place Royale o el Château Neuf de Saint-Germain-en-Laye son prueba de ello.

Instalado en el Louvre, Enrique IV decidió unir dicho palacio con las Tullerías: el proyecto se llamó el Grand Dessein. Entre 1607 y 1610, el arquitecto Jacques II Androuet du Cerceau (hijo del célebre Jacques Androuet du Cerceau) construyó una larga galería, paralela al río Sena, que unía ambos palacios. Dicha galería se llamó la Grande Galerie. Al oeste, en su unión con las Tullerías se erigió un monumental pabellón, más tarde llamado Pavillon de Flore. Al este, otra galería, la Petite Galerie, servía de conexión con el Louvre. A partir de entonces, la evolución histórica y arquitectónica del Louvre y de las Tullerías estaría inextrincablemente ligada.

La muerte de Enrique IV en 1610 sumió otra vez a las Tullerías en un periodo de letargo, paralelamente, sin embargo, el palacio del Louvre experimentaba importantes transformaciones arquitectónicas.

Luis XIV: la ampliación barroca[editar]

Las Tullerías conocieron entonces un periodo de abandono, durante el reinado de Luis XIII las obras de ampliación de Louvre acapararon la atención de la Corona, dichas obras se prolongaron bajo el reinado de su hijo y sucesor, Luis XIV. Fue sin embargo este último el que decidió reanudar las obras del palacio. Como la ampliación del Louvre renacentista parecía eternizarse, el Rey Sol decidió, paralelamente, la ampliación de las Tullerías, para que éstas sirvieran de residencia alternativa. El afamado arquitecto Louis Le Vau, que había construido Vaux y que más tarde ampliaría Versalles, fue el encargado de dirigir las obras junto con su discípulo François d'Orbay.

Desde 1659 y hasta 1666, Le Vau se encargó de corregir la disimetría del viejo palacio de Catalina de Médici: el Pavillon de Flore recibió su pendant con el Pavillon de Marsan (situado en el extremo norte), del mismo modo que el Pavillon du Théâtre equilibraba al Pavillon Bullant.

Asimismo, el objetivo de Le Vau también era armonizar los estilos disparejos de las distintas construcciones (la exuberancia renacentista por un lado y la monumentalidad barroca por otro). Por ello, el viejo palacio del siglo XVI fue completamente remodelado, todas las fachadas se rehicieron de nuevo en estilo clasicista francés, y de la obra de Philibert de l'Orme solo sobrevivieron las arquerías o loggias que daban al jardín. También fue rehecho el viejo pabellón central con su cúpula elíptica y en su lugar se erigió un pabellón al estilo del Pavillon de Flore y de Marsan con una cúpula cuadrangular, dicho pabellón recibió el nombre de Pavillon de l'Horloge a causa del reloj que había en una de sus fachadas. La fachadas de las Tullerías alcanzaron entonces una longitud de 328 metros.

Al mismo tiempo los nuevos apartamentos regios, completamente remozados, recibieron una suntuosa decoración a base de frescos rodeados de elaboradas cartelas y estucos dorados. No obstante el elemento más llamativo del interior del palacio fue su teatro. La inmensa sala de teatro, construida en la mitad norte de las Tullerías, se empezó en 1660 y fue inaugurada el 7 de febrero de 1662 con el ballet Ercole Amante de Franceso Cavalli[4]​ y pronto recibió el nombre de Salle des Machines (Sala de las Maquinas) debido a sus elaborados mecanismos, obra de los ingenieros italianos Gaspare y Carlo Vigarani. Con un aforo de casi 4000 espectadores, la Salle des Machines fue considerada una de la mayores de Europa.

También los alrededores del Palacio de la Tullerías sufrirían importantes transformaciones durante el reinado de Luis XIV. Al oeste, el jardín homónimo fue remodelado por André le Nôtre. Desde 1664, el paisajista transformó el recluido jardín à l'italienne en un grandioso jardín à la française; se anunciaban, ya, los fastos de Versalles. En la zona este, otro pequeño jardín fue eliminado para crear un amplio patio de entrada (en francés: cour d'honneur) al palacio. En dicho patio se celebró, en junio de 1662, un carrusel (desfile militar)[5]​ que daría nombre al lugar: la Place du Carrousel (Plaza del Carrusel).[6]

Una vez terminadas todas las ampliaciones, el Rey y la Corte pudieron trasladarse al palacio en el invierno de 1666, dejando de habitar el Louvre para siempre. La relevancia de las Tullerías como residencial real fue, sin embargo, de corta duración: en 1671, Luis XIV pasó su último invierno en el palacio. A lo largo de la siguiente década, los presupuestos para las interminables obras del Louvre fueron menguando al mismo tiempo que los de Versalles no paraban de aumentar. En 1682, el Rey Sol trasladó de forma permanente la Corte allí.

Siglo XVIII: música y teatro[editar]

Paris y las Tullerías perdieron su rey con el traslado de la Corte a Versalles, pero el palacio continuó siendo la residencia oficial del monarca en la capital. Tras la muerte de Luis XIV y durante la regencia del duque de Orleans, el joven Luis XV vivió en el palacio de 1715 a 1722, en dicho año la Corte se reinstaló en Versalles. Luis XV volvería a habitar el palacio, brevemente, en noviembre del 1744,[7]​ después de volver de Metz durante la Guerra de Sucesión Austríaca.

Las Tullerías fueron habitadas entonces por algunos cortesanos a los que el Rey había concedido apartamentos, y por numerosos artistas a los que se permitía vivir y tener talleres en el palacio. La ausencia real de las Tullerías fue compensada por una intensa vida musical y teatral, convirtiendo el palacio en uno de los mayores centros de difusión cultural del Siglo de las Luces francés.

Cuando en 1763 un incendio destruyó sus instalaciones en el Palais Royal, la Opéra de Paris se vio obligada a buscar una nueva sede. Decidió instalarse entonces en la inmensa, pero vetusta, Salle des Machines de las Tullerías.[8]​ El afamado arquitecto Jacques-Germain Soufflot fue el encargado de realizar las reformas necesarias, que consistieron en construir una nueva sala en la parte delantera del escenario de la vieja sala. La nueva Salle Soufflot, como se la llamó, tenía un capacidad bastante inferior (500 plazas frente a 4000), pero en cambio resultaba mucho más cómoda, manejable y tenía una mejor acústica. El auditorio de la vieja Salle des Machines permaneció inalterado, usándose como almacén para decorados.

En 1770, la Comédie-Française se instaló en la Salle Soufflot,[8]​ dejada vacante por la Ópera de París, que se había trasladado a su nueva sala del Palais Royal. Ocho años después, en la sala de las Tullerías, se celebró la première de la polémica obra de Beaumarchais, el Barbero de Sevilla. A partir de 1782 y hasta la Revolución, la Salle Soufflot alojó al Thêatre de Monsieur, compañía teatral así llamada por estar bajo el patronazgo del hermano de Luis XVI, Monsieur el Conde de Provenza.

Revolución francesa[editar]

Residencia real[editar]

Es paradójicamente a partir de 1789 cuando el palacio de las Tullerías se convierte en residencia real y adquiere la importancia histórica que se le conoce.

Algunos de los primeros altercados de la Revolución francesa se produjeron en el jardín de las Tullerías. El día 12 de julio por la tarde, la multitud se reunió allí para protestar contra la destitución de Necker, se lanzaron piedras, sillas y botellas contra los soldados mercenarios del regimiento Royal-Allemand al mando del príncipe de Lambesc, que respondió cargando contra la multitud.

Sin embargo, el devenir del palacio de las Tullerías no cambió radicalmente hasta las Jornadas del 5 y 6 de octubre de 1789. En dicha fecha, Luis XVI y su familia fueron obligados a abandonar el aislamiento de Versalles, símbolo de la monarquía absoluta y trasladarse a las Tullerías, viviendo entre sus súbditos como símbolo de la monarquía constitucional que se quería instaurar.

Del mismo modo, la Asamblea Constituyente también se vio obligada a trasladarse a París, estableciendo su sede en la antigua manège (en español: picadero) del palacio situada en el extremo norte de jardín (en el sitio de la actual Rue de Rivoli).

En un principio, la instalación de la Familia Real en el vetusto palacio no fue fácil, al encontrarse éste habitado por numerosos cortesanos y artistas a los que los anteriores monarcas había cedido los espacios, dichos habitantes fueron echados rápidamente y poco a poco el palacio fue recibiendo mobiliario de otras residencias reales o del guardamuebles de la Corona.

Los aposentos se distribuyeron de la siguiente manera: el grand appartement de parade se situaba en el primer piso al lado del Carrusel, al lado del jardín daban el appartement privé del rey y las estancias de sus hijos en los antiguos aposentos de la reina María Teresa; la reina María Antonieta habitaba en la planta baja al lado del jardín, justo debajo de sus hijos, en las antiguas estancias del delfín Luis que habían sido redecoradas y remozadas por la Condesa de Lamarck poco antes del estallido de la Revolución.

El resto de la Familia Real se repartía entre el Pavillon de Flore, (la princesa Isabel y la princesa de Lamballe), y el Pavillon de Marsan para las princesas Adelaida y Victoria. Por su parte, el conde de Provenza se instaló en su residencia del palacio del Luxemburgo, el conde de Artois ya había partido al exilio.

Con excepción del verano de 1790 que pasaron en Saint-Cloud, la Familia Real viviría en las Tullerías durante tres largos años. Pero poco a poco, a raíz de las discrepancias con la Asamblea Constituyente, se convertiría en su prisión dorada. La muerte de Mirabeau, la Constitución Civil del Clero, los sucesos de Pascua de 1791 o el licenciamiento de la guardia real empujaron a Luis XVI a intentar una huida de la capital.

Fue la noche del 20 de junio de 1791, cuando el rey y su familia salieron del palacio para intentar reunirse con tropas leales a la corona estacionadas en Montmédy. Apenas un día después, la familia real fue descubierta y detenida en Varennes, el día 25 volvían a las Tullerías. Oficialmente, se dijo en un primer tiempo que Luis XVI no había huido, sino que había sido secuestrado por un grupo de aristócratas. Sin embargo, la llamada Fuga de Varennes dañó irremediablemente la imagen de la monarquía y ni siquiera la firma de la nueva constitución en septiembre del mismo año logró frenar la caída de su popularidad.

La carestía de alimentos, el alza de los precios, las clamorosas derrotas del ejército francés frente a la invasión de los ejércitos austriacos y prusianos, el descrédito del Rey que no aceptaba la pérdida de su poder absoluto y esperaba la victoria de las potencias extranjeras,[9]​ y los encendidos discursos de Danton y Marat encresparon los ánimos de las clases populares parisinas, que asaltaron la residencia real el 20 de junio de 1792, siendo desalojados más tarde, y el 10 de agosto, obligando esta vez al Rey y a su familia a refugiare en la sede de la Asamblea Legislativa.

Ese mismo día, mientras las Tullerías eran saqueadas y la Guardia Suiza masacrada, la Asamblea votó la "suspensión" de Luis XVI, que días más tarde fue encarcelado, junto con su familia, en el Temple.

Sede de la Convención[editar]

La Convención Nacional, el nuevo parlamento republicano dominado por jacobinos y cordeliers, tomó posesión del ex-palacio real, y en la Salle Soufflot (ver más arriba) se proclamó la República el 21 de septiembre de 1792.

El nuevo régimen encargó pronto al arquitecto Jacques-Pierre Gisors la destrucción de la Salle des Machines y de la Salle Soufflot para crear un nuevo hemiciclo para las sesiones de la Convención. Las oficinas del gobierno revolucionario, y entre ellas las del infame Comité de Salud Pública, se instalaron en los antiguos aposentos reales. Al mismo tiempo, los pabellones Flore, de l'Horloge y Marsan fueron rebautizados Égalité, Unité y Liberté respectivamente.

La Tullerías se mantuvieron, por lo tanto, durante el Terror como el centro del poder político de Francia. Una de las últimas insurrecciones de la Revolución tuvo precisamente lugar en el palacio cuando, el 1 de pradial del año III (20 de mayo de 1795 según el calendario republicano), los jacobinos asaltaron la cámara legislativa y decapitaron al diputado girondino Jean-Bertrand Féraud.

Con la proclamación de Directorio en 1795, el poder político se repartió: el Consejo de los Ancianos o cámara alta se instaló en la antigua sala de la Convención, mientras que el Consejo de los Quinientos lo hizo en el Palais Bourbon; los directores, por su parte, residieron en el Luxembourg.[10]

Consulado y Primer Imperio[editar]

Después del Golpe de estado de Brumario, el general Bonaparte, ahora Primer Cónsul de la República, residió en la antigua residencia de los directores en el Luxembourg, pero a partir del 19 de enero de 1800 se instaló en el palacio parisino per excelencia: las Tullerías. A partir de entonces y hasta 1870, con breves excepciones, el Palacio de las Tullerías sería el centro del poder político de Francia.

Napoléon ocupó el antiguo appartement de los hijos de la Familia Real así como el dormitorio de Luis XVI, todo ello situado en el primer piso cara al jardín. Por su parte, su esposa Josefina se instaló justo debajo, en las estancias de la infortunada María Antonieta. Los hijastros de Napoléon, Eugenio y Hortensia, también se trasladaron al palacio. Asimismo, el Tercer Cónsul Lebrun residió en el Pavillon de Flore, mientras que el Segundo, Cambacérès, prefirió el Hôtel d'Elbeuf, enfrente del palacio.

El día 2 de diciembre de 1804, Napoléon partió junto con su esposa rumbo a Notre-Dame para ser coronado "Emperador de los franceses" (Empereur des français). Durante el evento, el papa Pío VII se alojó en el Pavillon de Flore del 28 de noviembre al 4 de abril, ejemplificando la normalización de la relación con la Santa Sede después del anticlericalismo revolucionario.

La progresiva expansión del Imperio francés y las victorias en los sucesivos conflictos se tradujeron en un progresivo remozamiento del palacio. A partir de 1806, se construyó una nueva capilla de corte en el Pavillon du Théatre (ver más arriba) y la antigua sala de la Convención dio pasó a la nueva Salle de Spectacles rodeada de un pórtico de columnas jónicas y cubierta por cúpulas doradas.

Al mismo tiempo, los arquitectos de cabecera el Emperador, Charles Percier y Pierre-François-Léonard Fontaine, construyeron un arco de triunfo en la Place du Carrousel para que sirviera de entrada triunfal del palacio y una larga verja que separaba la cour d'honneur del barrio de callejuelas estrechas que había entre las Tullerías y el Louvre.[11][12]​ También en a misma época se empezó la construcción de la Aile Neuve, una nueva ala que partía del Pavillon de Marsan y que, paralela a la Rue de Rivoli (también de época napoleónica), se unía con el Louvre.[13]

En 1808, Fontaine, remozó la distribución interior creando dos nuevos amplios dormitorios para el emperador y la emperatriz en el Pavillon Bullant, sendos dormitorios recibieron un suntuoso mobiliario style Empire que hoy se conserva en el Grand Trianon.[14][15]

Dos años más tarde, las Tullerías fueron escenario de la boda entre Napoléon y la archiduquesa María Luisa, el cortejo nupcial partió del palacio y recorrió toda la Grande Galerie hasta el Salon Carré del Louvre, donde se ofició la misa nupcial. El banquete, por su parte, tuvo lugar en la Salle de Spectacles.[16][17]​ En los aposentos de la Emperatriz nació, en marzo de 1811, el rey de Roma.

Durante la desastrosa Campaña de Francia, Napoléon evacuó la capital ante la llegada de las tropas austro-prusianas, abdicó días más tarde, el 6 de abril de 1814, en Fontainebleau. Durante unos meses el palacio de las Tullerías fue habitado por Luis XVIII, monarca restaurado en el trono.

Sin embargo, Napoléon logró escapar de la Isla de Elba y emprender el retorno a París. El 19 de mayo al atardecer, Luis XVIII abandonaba el palacio, el día siguiente al mediodía llegaba Napoléon, iniciando el periodo de los Cien Días. Durante dichos meses, Napoléon I prefirió la intimidad del Élysée a la magnificencia de las Tullerías que habitó raramente.

La restauración de Napoléon en el trono fue de corta duración, después de ser derrotado en Waterloo, signó su segunda y definitiva abdicación en el Élysée el 22 de junio de 1815.

Restauración Borbónica[editar]

Cuando Luis XVIII fue restaurado en el trono francés en 1814, la intención parecía ser el retorno a Versalles, sin embargo, después de la vuelta de Napoléon y de los Cien Dias la idea quedó descartada. La Restauración quería plantearse como un régimen conciliador y moderado, y por otro lado Versalles necesitaba una profunda puesta a punto que las arcas del estado no podían permitirse. La Corte se quedó en las Tullerías, que por otro lado se encontraban en perfecto estado después del remozamiento napoleónico.

Luis XVIII, se contentó en encargar al ex-arquitecto de Napoléon, Fontaine, substituir las Ns por Ls y el águila imperial por la flor de lys. El monarca se instaló en el antiguo appartement del emperador, la duquesa de Angulema en el de la emperatriz (y que antes había sido el de su madre María Antonieta) y el duque de Angulema también en la planta baja, al lado de su esposa, cara al Carrousel, en las antiguas estancias del rey de Roma. El conde de Artois, por su parte habitó el Pavillon de Marsan y el duque y la duquesa de Berry se instalaron en el Élysée.

En esa época las Tullerías fueron conocidas con el sobrenombre de "le Château", en oposición al de "le Palais" que había tenido en época napoléonica,[18]​ y la corte de Francia recuperó las elaborada etiqueta y jerarquía prerrevolucionarias. Sin embargo, no fue un periodo de fastos y fiestas, Luis XVIII era inválido y tanto el Duque como la Duquesa de Angulema eran de naturaleza seria y reservada. Si que fue, no obstante, un importante centro de intrigas políticas, sobre todo el Pavillon de Marsan, residencia del Conde de Artois, líder de la facción ultrarrealista.

El 16 de septiembre de 1824, Luis XVIII falleció en su dormitorio de las Tullerías, fue el último monarca francés en morir en el trono y no en el exilio. Fue sucedido por su hermano el Conde de Artois, que reinó como Carlos X, siendo la última vez, hasta 1906 con Émile Loubet, en la que la sucesión jefatura de estado se hizo de forma legal y regular.

Carlos X fue el único que realizó algún cambio en la decoración del palacio, encargando un suntuosa cama nueva, hecha con madera dorada y seda de Lyon, para su dormitorio.[19][20]

También durante su reinado, las Tullerías experimentaron un cierto renacer de la mano de la Duquesa de Berry. Después del asesinato de su esposo en 1820, la duquesa, de naturaleza juvenil y alegre, abandonó el Élysée y se instaló en el Pavillon de Marsan, organizando con frecuencia bailes de disfraces.

En verano de 1830, estando la Familia Real en Saint-Cloud, estalló una insurrección en París, contra lo que se percibió como un retorno a las políticas absolutista por parte de Carlos X. Durante la Revolución de 1830, las Tullerías fueron tomadas por la muchedumbre y saqueadas. Carlos X refugiado en Rambouillet con su familia, abdicó en su sobrino, el Conde de Chambord y partió al exilio.

Monarquía de Julio[editar]

Cuando el Duque de Orléans fue nombrado rey en verano de 1830, bajo el nombre de Luis Felipe I, se negó a habitar las Tullerías, prefiriendo su residencia habitual en París, el Palais-Royal, que por otro lado acababa de ser reformado. Sin embargo, después de los disturbios de febrero de 1831 y bajo la instigación del primer ministro Casimir Perier, que quería realzar el prestigio de la joven monarquía liberal, el monarca se vio obligado a instalarse finalmente en las Tullerías. El 21 de setiembre de 1831, las Tullerías volvían a ser residencia real.

Luis Felipe I, al que se apodó "Le Roy Citoyen" (el Rey Ciudadano), decidió marcar distancias con sus predecesores y renunciar a la fastuosa corte real y a los altisonantes cargos, del mismo modo se negó a habitar el appartement del Rey en el primer piso, prefiriendo compartir con su esposa los aposentos de la planta baja.[21]​ Las antiguas estancias de Napoléon y Carlos X se destinaron a reuniones ministeriales, y el dormitorio de este último se transformó en un salon de famille,[22]​ esto es, una sala para reuniones familiares después de la cena.

La numerosa familia del monarca, que tenía cinco hijos y tres hijas, se instaló en el Pavillon de Marsan y en la Aile Neuve paralela a la Rue de Rivoli y que apenas había cambiado desde época de Napoléon. Su hermana, por el contrario, habitó el Pavillon de Flore.

A pesar de que el reinado de Luis Felipe no fue una época de grandes fastos para el palacio, si que se tradujo en importantes transformaciones arquitectónicas. Una vez más, fue el experimentado Fontaine el encargado de añadir una nueva escalinata[23]​ (la de la época de Luis XIV era demasiado pequeña), suprimiendo una de las terrazas (la norte) que Le Vau había construido cara al jardín (ver más arriba). En el lugar de la vieja escalera y estancias anexas se construyó una inmensa sala de baile que recibió el nombre de Galerie de la Paix (Galería de la Paz) en referencia a una escultura alegórica que en ella se colocó.

Si el monarca no se caracterizó por favorecer reuniones sociales y celebraciones,[24]​ si que lo hizo su hijo, el duque de Orléans y príncipe heredero, que se rodeó de escritores, artistas y pensadores liberales en sus aposentos de la planta baja del Pavillon de Marsan. En el mismo pabellón, su hermano, el Duque de Némours, reamuebló sus aposentos con un mobiliario neo-rococó que anunciaba ya el apogeo de los historicismos.[25][26]

Con el estallido de la Revolución de 1848, la Familia Real se vio obligada a abandonar el palacio in extremis antes de que fuera asaltado por la muchedumbre al mediodía del 24 de febrero. Una vez más, las Tullerías fueron saqueadas, pero esta vez con especial saña, los retratos de la Familia Real fueron rasgados, las porcelanas y espejos rotos en mil pedazos, la ropa de cama y los guardarropas robados y el trono real fue llevado en procesión a la plaza de la Bastilla para ser quemado en un fogata. Se respetaron, sin embargo, algunos aposentos: los del duque de Orléans (muerto inesperadamente en 1842) y su viuda y los del popular príncipe de Joinville; del mismo modo, los objetos sagrados de la capilla fueron salvados gracias a la intervención de un alumno de la École Polytechnique que los llevó a la Iglesia de St-Roch. El gobierno provisional se vio forzado a pintar en los muros del palacio "Les voleurs sont punis a mort" ("Los ladrones serán ejecutados").[27]​ Desde febrero hasta agosto las Tullerías fueron habilitadas como un hospital para mutilados y su nombre cambiado al de Hôtel des Invalides civils.

Cuando el nuevo presidente de la Segunda República, el príncipe Luis Napoléon Bonaparte, inauguró su mandato, la residencia que se le asignó fue el Élysée.

Segundo Imperio[editar]

Durante los cuatro años que duró el mandato del presidente Luis-Napoléon Bonaparte, éste residió en la residencia que le había sido asignada, el Palais de l'Élysée. Y fue allí, en el mismo lugar donde su tío Napoléon I había firmado su segunda y última abdicación, que él fraguó el golpe de estado que lo elevaría al poder el 2 de diciembre de 1852.

Con poderes absolutos y el nuevo título de "prince-président" (príncipe-presidente), Luis Napoléon se instaló en las Tullerías el 1 de enero de 1852; el mismo año, el Imperio fue proclamado y él nombrado emperador Napoléon III. El 30 de enero de 1853, se casaba con la cosmopolita y sofisticada aristócrata española Eugenia de Montijo.

Reconvertidas en residencia imperial, las Tullerías bajo el Segundo Imperio experimentaron su edad de oro. En un principio, las obras se limitaron a restaurar y reparar los daños de los saqueos de 1848. Rompiendo con la tradición, el Emperador se instaló en la planta baja, en el antiguo appartement de Luis Felipe I y su esposa, y la Emperatriz en los antiguos aposentos de Napoléon I y Carlos X, en dichos aposentos nació el único hijo de la pareja el 16 de marzo de 1856.

En las Tullerías, la corte residía en invierno, la llegada del buen tiempo marcaba el traslado al cercano Château de Saint-Cloud, luego en junio/julio a Fontainebleau, en agosto era el turno de tomar las aguas en Vichy o Plombières, en septiembre los bains de mer en Biarritz, a continuación una corta estancia en Saint-Cloud y finalmente el otoño en Compiègne.[28]​ Mientras la corte residió en las Tullerías, éstas fueron centro de innumerables fiestas y celebraciones.

En 1858, Hector Lefuel acometió una importante transformación de los aposentos imperiales, la loggia y terraza sur que Le Vau había construido desaparecieron para dejar paso a nuevas estancias para la pareja imperial. En el primer piso, en el appartement de la Emperatriz, tres nuevos salones fueron construidos: el salon vert, el salon rose y el salon bleu, usados, respectivamente, como salón para las damas, antecámara y salón de audiencias. Dichos salones pueden considerarse como el ejemplo más perfecto de aquello que se llamará style Louis XVI-Impératrice, en otras palabras el típico ejemplo de decoración Segundo Imperio, que mezclaba revivals históricos, antigüedades y muebles nuevos y confortables con tapicerías capitoné.[29]

El Nouveau Louvre[editar]

Paralelamente a la instalación de las Familia Imperial en el palacio, los arquitectos Louis Visconti y, tras su muerte, Hector Lefuel estaban acometiendo la ansiada reunión del Louvre y las Tullerías por el norte, siguiendo el "Grand Dessein" de principios del siglo XVII y eliminado, definitivamente, el decrépito barrio que se erigía entre ambos edificios. En 1857, después de seis años de trabajos, el Emperador inauguraba los nuevos edificios, llamados "Le Nouveau Louvre", con sus característicos pabellones repletos de esculturas y sus altísimos tejados. Los nuevos edificios no solo contenían salas de exhibición del museo, sino también los nuevos establos imperiales además de varias oficinas ministeriales, la Bibliothèque du Louvre y una vasta sala del trono para sesiones conjuntas del Parlamento (la Salle des États). El acondicionamiento y decoración de los interiores se alargó hasta 1861.[30]​ El gigantesco complejo formado por el Louvre y las Tullerías recibió el sobrenombre de "le trapèze impérial".

Reconstrucción del Pavillon de Flore y de la Grande Galerie[editar]

Apenas terminadas las obras en el Nouveau Louvre en 1861, Lefuel consideró necesario analizar el estado de las partes más viejas del edificio, se descubrió que el Pavillon de Flore, al lado del Sena, amenazaba ruina, no en vano había sido construido más de dos siglos antes, bajo el reinado de Enrique IV. Desde 1850, el pabellón permanecía apuntalado y, en 1860, parte de la cornisa se había desprendido. Lefuel propuso demolerlo y reconstruirlo de nuevo. El arquitecto también convenció al Emperador para hacer lo mismo con la parte oeste de la Grande Galerie, en parte por cuestiones estructurales, en parte porque consideraba el orden colosal de su fachada "una invención desafortunada que tuvo una influencia nefasta".[31]

El nuevo Pavillon de Flore fue reconstruido con un orden superpuesto profusamente decorado con relieves y esculturas y un alto tejado. En la cornisa, Carpeux esculpió un exuberante "Triunfo de Flora". Una articulación similar siguieron las fachadas de la Grande Galerie y, además, se construyó un monumental pórtico en la parte central que comunicaba con la Cour du Carrousel.

El interior sufrió grandes cambios, el pabellón tenía que destinarse al Príncipe Imperial, la Galerie fue reducida a la mitad de su extensión y en el primer piso se proyectó un appartement para soberanos extranjeros de visita. Asimismo, se añadió, cara a la Cour du Carrousel un nuevo pabellón (el Pavillon des Sessions[32]​) que debía contener una amplia sala del trono en sustitución de la Salle des États del Nouveau Louvre (ver más arriba). En verano de 1870, cuando estalló la Guerra Franco-prusiana, las obras estaban terminadas, faltando, esencialmente, labores de decoración y acondicionamiento interior.

La caída del Imperio[editar]

En julio de 1870, Napoléon III declaró la guerra a Prusia, pronto las primeras noticias de los fracasos militares empezaron a llegar a la capital, la emperatriz Eugenia, regente ante la ausencia del Emperador, decidió abandonar Saint-Cloud e instarle en las Tullerías. La medianoche del 6 de agosto, la Emperatriz y la Corte reentraron en la capital. El 9 de agosto cayó el gobierno del Émile Ollivier y se formó uno de nuevo con el general Palikao a la cabeza.[33]

Durante estas semanas, el palacio permaneció como si la Corte no estuviera allí, con las fundas puestas sobre muebles y lámparas, y, ante el desastroso curso que tomaba la guerra, ninguna celebración tuvo lugar.

El 3 de septiembre llegaron las primeras noticias de la Derrota de Sedan y la captura del Emperador. Al día siguiente se produjeron los primeros disturbios en París, la muchedumbre invadió el Hôtel de Ville y proclamó la república. En las Tullerías, ante una Emperatriz consternada, se barajaron varias posibilidades para abandonar el palacio, mientras grupos de manifestantes empezaban a invadir el jardín de las Tullerías y la plaza del Carrousel. Usar una de las barcazas del Sena era demasiado arriesgado ya que ante la primera exclusa cerrada, todos serían detenidos, tampoco era recomendable usar uno de los carruajes oficiales, con los cocheros de librea y las armas imperiales grabadas en los laterales. Finalmente, se decidió usar un carruaje convencional, pero se convino que sería más seguro cogerlo delante de Saint Germain l'Auxerrois. A la una y media del mediodía, la Emperatriz y su pequeño séquito, Madame Lebreton (su dama de compañía), Constantino Nigra (el embajador italiano) y Richard von Metternich (el embajador austríaco) abandonaron las Tullerías cruzando el Pavillon de Flore y la Grande Galerie, que aún se encontraban en obras. Cruzaron las desiertas salas del Louvre, repletas de obras de arte y salieron por la Colonnade, en el extremo este del complejo Louvre-Tullerías. Allí, las dos mujeres cogieron un fiacre de alquiler. Después de visitar las casas de dos miembros de la Corte (que encontraron vacías), se dirigieron a la residencia del Doctor Evans, el dentista americano de la Emperatriz. Gracias a su ayuda, tres días después, la emperatriz fugitiva llegaba a Londres.[34]

Después de la partida de Eugenia, los sirvientes del palacio y miembros de la Corte fueron dejando sus uniformes y libreas y abandonando las Tullerías, hacia las cuatro todo el mundo había partido. Esta vez, al contrario que en 1830 y 1848, no hubo saqueos, pero una vez más se escribió "Mort aux voleurs" (Muerte a los ladrones) en los muros.

El 4 de septiembre de 1870, el Segundo Imperio había dejado de existir, y con él, la monarquía en Francia. Los horas más funestas del Palacio de las Tullerías aún estaban por llegar.

Gobierno provisional[editar]

Tal como había ocurrido en 1848, después de la caída de la monarquía, el palacio fue transformado en hospital para los heridos de guerra y en sus puertas se escribió "PROPIÉTÉ NATIONALE".

El 10 de septiembre el palacio fue oficialmente desafectado por el nuevo gobierno republicano. Todo los antiguos miembros de la Corte y servidores del palacio abandonaron definitivamente sus aposentos, solo permaneciendo el administrador y el personal de mantenimiento junto con los enfermos del hospital y los enfermeros. Poco a poco, las piezas de arte y mobiliario más relevantes se fueron trasladando al vecino Palacio del Louvre o al ex Gardemeuble Impérial (actual Gardemeuble National). Paralelamente se hizo lo mismo con los efectos personales de la Familia Imperial, que fueron guardados en maletas y cajas y enviados a Londres (donde se había exiliado la Emperatriz) o a la Embajada de Austria en París.[35]​ Asimismo, se procedió a un examen minucioso de los "papeles de las Tullerías", es decir de los documentos encontrados en los gabinetes del Emperador y la Emperatriz, dichos documentos fueron más tarde publicados.[36][37]

Ocasionalmente, se permitía a los parisinos visitar el emblemático edificio, siguiendo a antiguos sirvientes que hacían de guías. A principios de marzo de 1871, fueron los victoriosos oficiales prusianos los que visitaron el palacio.

Comuna: incendio y destrucción[editar]

Mientras las Tullerías parecían adormecerse, la Guerra Franco-prusiana siguió y con ella la derrota de la nueva república. La firma del armisticio con el Reino de Prusia sublevó a parte de la población parisina y el nuevo gobierno francés, con Adolphe Thiers a la cabeza, se vio obligado a trasladarse a Versalles. En París se proclamó la Comuna el 18 de marzo.

La Comuna de París utilizó el antiguo grand appartement de las Tullerías para fiestas y conciertos populares: los «conciertos comunitarios». Asimismo, varios líderes communards se instalaron en los antiguos aposentos de altos cargos de la corte imperial en el Pavillon de Marsan.[38]

El 22 de mayo, las tropas gubernamentales de Versalles empezaron la dura reconquista de la ciudad, dando inicio a la llamada "Semana Sangrienta" en referencia a la dureza de los combates y de la represión. Ese mismo día, el "general" Bergeret se instaló en el palacio con su estado mayor, declarando entonces: «Cuando deje las Tullerías, las Tullerías serán cenizas».

El 22 y el 23 de mayo, los communards acorralados por el avance de las tropas gubernamentales prendieron fuego a varios edificios emblemáticos antes de retirarse. Fueron los conocidos como pétroleurs, llamados así por llevar consigo cubos de petróleo.

Finalmente, el 23 de mayo por la tarde, bajo las órdenes de Bergeret, sus ayudantes Bénot y Boudin condujeron una banda por todos los aposentos del palacio e hicieron rociar las paredes de petróleo. Hacia las 8 de la tarde empezó el incendio; poco antes de las 9, el reloj de las Tullerías se paró por el efecto del fuego y hacia medianoche el pabellón central, el Pavillon de l'Horloge, donde se habían almacenado barriles de pólvora, fue sacudido por una gran explosión que hundió la cúpula. Bergeret, que había observado el incendio desde las terrazas del Nouveau Louvre, envió entonces un mensaje al ayuntamiento, la sede de la Comuna: "Los últimos vestigios de la realeza acaban de desaparecer. Deseo que lo mismo ocurra a todos los monumentos de París."[39][40][41]

El palacio de las Tullerías ardió durante casi dos días hasta que el fuego se empezó a propagar por las alas laterales que lo unían con el Louvre. El museo y sus colecciones solo se salvaron gracias a la intervención, el 24 de mayo, del militar gubernamental Martian de Bernardy de Sigoyer, que lideraba al 26º batallón de chasseurs à pied y que antes de continuar los combates decidió ayudar a extinguir las llamas.[42]

Con el incendio de las Tullerías, la Comuna aspiraba a destruir uno de los símbolos del régimen monárquico francés, no en vano todos los soberanos franceses del siglo XIX habían residido en él. Se argumentó que el incendio del edificio respondió a razones tácticas, causa difícilmente justificable cuando se tiene en cuanta que la mayoría de los edificios incendiados en París fueron sedes de instituciones gubernamentales como el Ministerio de Finanzas, la Bibliothèque du Louvre con su preciada documentación sobre historia del arte, el Palais-Royal, el Hôtel de Ville y el Palais de Justice (con sus irremplazables archivos parroquiales) o la sede de la Legión de Honor. También fueron pasto de las llamas las residencias de importantes personalidades como el político Adolphe Thiers (que lideraba el nuevo gobierno republicano) o el escritor Prosper Mérimée (vinculado al derrocado régimen imperial).

Poco antes del inicio de los combates, la anarquista Louise Michel, una de las líderes de la Comuna, había declarado: "Paris será nuestro o no existirá".[43]

Tercera República: las ruinas[editar]

Para el nuevo régimen republicano surgido de la desastrosa Guerra Franco-prusiana las ruinas calcinadas del antaño fastuoso palacio fueron un símbolo doblemente incómodo, por un lado recordaban a los fastos monárquicos (la monarquía a punto estuvo de ser restaurada en 1873) y por otro a los excesos de la Comuna y a los annus horribilis de 1870-1871.

A partir de 1872, el ayuntamiento de Paris (cuya sede también se había incendiada durante la Comuna) decidió instalarse en el Pavillon de Flore;[44]​ la parte menos dañada a causa del incendio, gracias a la estructura metálica que había construido Lefuel. El propio arquitecto fue el responsable de acondicionar el lugar, demoliendo para ello parte de las paredes del palacio y construyendo la fachada norte del pavellón. De 1874 a 1879 hizo lo mismo con el Pavillon de Marsan. Los restos del palacio de las Tullerías quedaron, por lo tanto, desconectados de su antiguos pabellones laterales. En 1877 se abrió la Avenida Général-Lemmonier el lado de las ruinas, separando, por primera vez en más de trescientos años, las Tullerías del jardín homónimo.

Con la elección de Jules Grévy como presidente de la República, el gobierno francés tomó una serie de decisiones destinadas a eliminar varios símbolos monárquicos, ese mismo año se votó en la Asamblea la demolición de las ruinas de las Tullerías.[45]​ En ese mismo contexto también se decidió la venta de las Joyas de la Corona en 1887 o la demolición del Castillo de Saint-Cloud en 1892.

Finalmente, las ruinas del palacio de las Tullerías fueron totalmente demolidas entre 1883 y 1889.[46]

Vestigios[editar]

Los restos de las Tullerías fueron, en su mayor parte, adquiridos por el estado francés o vendidos a particulares franceses o extranjeros. El emblemático diario Le Figaro, por ejemplo, regaló a sus abonados pisapapeles hechos con fragmentos de mármol del palacio.[47]​ A pesar de la dispersión, algunos restos aún pueden contemplarse en:[48][49]

En París[editar]

  • las esculturas que ornaron el ático del Pavillon de l'Horloge en su fachada este (hacia la Cour du Carrousel) se exhiben en el Louvre, al lado de los cimientos medievales del museo.
  • el frontón y el reloj de la misma fachada fueron remontados en la Square Georges-Cain, en Le Marais.
  • restos varios se encuentran en el patio del número 9 de la Rue Murillo, en París
  • el marco de un ventanal de la planta baja de la fachada este (hacia la Cour du Carrousel) se encuentra escondida entre el follaje del Jardin du Trocádero.
  • una exuberante arcada construida por De l'Orme para la loggia del jardín está expuesta en la sección de escultura del Louvre desde 2011.[50]
  • otra arcada muy parecida se erige en el Jardin de las Tullerías.
  • una columna, también de De l'Orme, se conserva en el patio de la École de Beaux-Arts.
  • una villa en Suresnes y otra en Marly también poseen fragmentos de la fachada.

En otros sitios[editar]

Propuesta de reconstrucción[editar]

En febrero de 2004, bajo iniciativa de la Académie du Second Empire, se creó el "Comité nacional para la Reconstrucción de las Tullerías" (en francés: Comité national pour la reconstruction des Tuileries)[52]​ que buscaba reconstruir el palacio con suscripciones privadas, por una cantidad estimada en torno a 350 millones de euros. El proyecto se inspiraba en otros contemporáneos como la Frauenkirche de Dresde o el Stadschloss de Berlín. En junio de 2006, el Ministerio de Cultura y Comunicación creó por decreto ministerial una comisión de estudios presidida por el ex ministro de Cultura Maurice Druon.[53]

Este proyecto, que en principió no encontró oposición por parte del gobierno francés ni del Ayuntamiento de París, fue, desde su inicio, muy debatido en la opinión pública francesa.[54][55][56][57][58]​ El 17 de enero de 2009, los miembros del Comité Francés de Historia del Arte (Comité français d'Histoire de l'Art — CFHA) aprobaron por unanimidad una moción contraria al proyecto de reconstrucción, arguyendo que el nuevo edificio sería un pastiche, que implicaría la destrucción de parte de las fachadas de los pabellones Marsan y Flore, que no se puede rehacer la historia y los recursos podrían destinarse al patrimonio francés en peligro.[59]

El poco entusiasmo de las instituciones, la crisis económica de 2008 y la muerte de su principal promotor Alain Boumier en 2010[60]​ acabaron dejando el proyecto en el aire.

Notas y referencias[editar]

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  2. «Paris Promeneurs - La colonne Médicis L'hôtel de Soissons (démoli)». paris-promeneurs.com. Consultado el 22 de octubre de 2016. 
  3. «Histoire du Louvre : Le château, le palais, le musée, des origines à nos jours, 1200-1928». archive.org. p. 26. Consultado el 17 de enero de 2017. 
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  5. «Pouvoir du spectacle, spectacle du pouvoir». www.histoire-image.org. 3 de mayo de 2013. Consultado el 22 de octubre de 2016. 
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  54. Véase el debate en la revista Connaissance des Arts.
  55. Véase el artículo al respecto en la revista La Tribune de l'Art, editada por el CNRS (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas), el Ministerio de Cultura y el Comité Francés de Historia del Arte.
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  58. «"Pour reconstruire les Tuileries, je prévois 3 ans pour obtenir le permis de construire et 4 ans de travaux"». www.linternaute.com. Consultado el 18 de noviembre de 2016. 
  59. Véase el texto integral de la moción en el sitio web del CFHA.
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Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]