Revolución francesa de 1848
| Revolución francesa de 1848 | ||||
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| Parte de Revoluciones de 1848 | ||||
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Alphonse de Lamartine defiende el uso de la bandera tricolor delante del ayuntamiento de París, el 26 de febrero de 1848. | ||||
| Contexto del acontecimiento | ||||
| También conocido como | Revolución de febrero | |||
| Fecha | 22 de febrero de 1848 - 25 de febrero de 1848 | |||
| Sitio | París, Reino de Francia | |||
| Gobierno previo | ||||
| Gobernante | Luis Felipe I de Francia | |||
| Forma de gobierno | Monarquía constitucional | |||
| Gobierno resultante | ||||
| Gobernante | Jacques-Charles Dupont de l'Eure | |||
| Forma de gobierno | Segunda República francesa | |||
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La Revolución francesa de 1848, también conocida como Revolución de Febrero, fue una insurrección popular que tuvo lugar en París entre el 22 y el 24 de febrero de 1848 y que provocó la caída de la Monarquía de Julio. La crisis, desencadenada por la prohibición de una manifestación vinculada a la campaña de los banquetes, desembocó en una insurrección que se extendió por la capital y obligó al rey Luis Felipe I a abdicar el 24 de febrero.
Tras la abdicación, los intentos de mantener la monarquía mediante una regencia fracasaron ante la presión de los republicanos y de los manifestantes. Ese mismo día se constituyó un Gobierno provisional, y el 25 de febrero se proclamó la Segunda República francesa.
La Revolución de Febrero tuvo repercusiones en otros territorios europeos y contribuyó a desencadenar la oleada revolucionaria de 1848, conocida como la Primavera de los Pueblos.
Antecedentes
[editar]La Monarquía de Julio y la crisis política
[editar]La Monarquía de Julio se estableció en 1830 tras la Revolución de Julio, que provocó la abdicación de Carlos X y la llegada al trono de Luis Felipe I, perteneciente a la rama orleanista de la casa de Borbón. El nuevo régimen se organizó como una monarquía constitucional y estuvo basado en la Carta de 1830, que amplió algunas libertades respecto al régimen anterior, aunque mantuvo un sistema electoral censitario que limitaba la participación política a una reducida parte de la población.[1][2]
Luis Felipe contó inicialmente con el apoyo de sectores liberales y orleanistas, pero su régimen estuvo marcado por una creciente oposición tanto de los legitimistas, partidarios de la rama primogénita de los Borbones, como de los republicanos, que defendían la instauración de una república. A la izquierda del régimen también fueron ganando fuerza distintas corrientes democráticas y socialistas, que reclamaban una ampliación de los derechos políticos y reformas sociales.
Durante la década de 1830 se sucedieron diversos episodios de conflictividad política y social en París. Entre ellos destacaron la insurrección republicana de junio de 1832 y las revueltas de 1834. El régimen respondió en distintos momentos mediante la represión y la limitación de las asociaciones y de la actividad de la oposición.
Durante la década siguiente, el principal problema político fue el rechazo del gobierno a ampliar el sufragio. Adolphe Thiers y François Guizot, entre otros dirigentes, defendieron posiciones contrarias al sufragio universal en la Cámara de Diputados. Guizot se convirtió en una de las principales figuras políticas del régimen y presidió el Consejo de Ministros durante la última etapa de la Monarquía de Julio, desde 1840 hasta la Revolución de Febrero de 1848. Su gobierno se opuso a las demandas de reforma electoral.[2]
El sistema político estaba dominado por una reducida élite de propietarios, ya que el sufragio censitario restringía el derecho al voto a los sectores que cumplían determinados requisitos de riqueza. En 1848, solo una pequeña parte de la población tenía derecho al voto, lo que favoreció el creciente distanciamiento entre el régimen y sectores de las clases medias y populares. La negativa del gobierno a introducir reformas políticas contribuyó a aumentar el descontento y proporcionó un punto de convergencia a la oposición liberal, republicana y democrática.
Crisis económica y social
[editar]A la crisis política se sumó una grave crisis económica y social. Las malas cosechas de 1845 y 1846, agravadas por la enfermedad de la patata, provocaron un aumento de los precios de los alimentos y una crisis de subsistencia que afectó especialmente a las clases populares. En 1846 se inició además una crisis financiera que desembocó en una depresión económica durante el año siguiente.[2][3]
La crisis tuvo importantes consecuencias sobre el empleo. La contracción de la actividad económica provocó un aumento del desempleo, especialmente entre los trabajadores urbanos.
La situación también generó conflictos en las zonas rurales. La escasez y el aumento del precio de los cereales provocaron diversos disturbios, entre ellos la revuelta de Buzançais, en el departamento de Indre, en enero de 1847, cuando trabajadores y jornaleros intentaron impedir el transporte de grano fuera de la localidad.[2]
En las ciudades, el deterioro de las condiciones laborales y el desempleo alimentaron el descontento entre los trabajadores. Las protestas obreras y las reivindicaciones sociales se combinaron progresivamente con las demandas políticas de los sectores democráticos y republicanos. Algunos pensadores socialistas, como Louis Blanc, defendían además una mayor intervención del Estado en la economía y la organización del trabajo para mejorar las condiciones de las clases trabajadoras.
La crisis económica contribuyó así a debilitar el apoyo social de la Monarquía de Julio y a crear un contexto favorable para la movilización política de 1847 y 1848.
Oposición republicana y reformista
[editar]El rechazo del régimen a ampliar el sufragio favoreció la aparición de un movimiento de oposición cada vez más amplio. Los sectores liberales y republicanos reclamaban una reforma del sistema electoral, mientras que los sectores más radicales defendían la instauración de una república y la introducción de reformas sociales.
La oposición estaba dividida en distintas corrientes. Los republicanos moderados se agrupaban principalmente en torno al periódico Le National, mientras que los republicanos radicales y socialistas estaban vinculados a La Réforme. Entre sus principales representantes se encontraban Alphonse de Lamartine, Alexandre Ledru-Rollin, Louis Blanc, Ferdinand Flocon y François-Vincent Raspail.
Ante las restricciones existentes sobre las reuniones políticas, la oposición recurrió a diferentes formas de movilización. Entre ellas destacaron los banquetes políticos, organizados en torno a las demandas de reforma electoral. Este tipo de reuniones permitía congregar a partidarios de la oposición y difundir sus reivindicaciones en un contexto en el que las reuniones políticas estaban sometidas a restricciones.[4]
A partir de julio de 1847, la oposición impulsó una nueva campaña de banquetes que se extendió progresivamente por distintas ciudades francesas. Los actos, organizados formalmente como comidas privadas, se convirtieron en espacios de debate y movilización política y permitieron coordinar a sectores liberales, republicanos y democráticos. La campaña adquirió una importancia creciente durante los meses siguientes y terminó situando la reforma electoral en el centro de la crisis política que precedió a la Revolución de Febrero.
La creciente tensión política fue percibida también por algunos miembros de las propias instituciones. El 27 de enero de 1848, Alexis de Tocqueville advirtió ante la Cámara de Diputados sobre el deterioro de las costumbres políticas y el riesgo de una nueva revolución. Pocas semanas después, la oposición y el gobierno perderían el control de los acontecimientos.[5]
Contexto parisino
[editar]París constituía el principal escenario de la conflictividad política y social de la Monarquía de Julio. Con alrededor de un millón de habitantes, la ciudad mantenía todavía buena parte de su estructura urbana anterior a las grandes transformaciones de la segunda mitad del siglo XIX. Estaba delimitada por el muro de los Fermiers généraux y sus barreras de octroi, mientras que la estructura de sus calles y la concentración de población en determinados barrios facilitaban la movilización popular y la construcción de barricadas durante los episodios insurreccionales.[2][6]
La ciudad presentaba importantes diferencias sociales y espaciales. Los sectores más acomodados se concentraban principalmente en el oeste, mientras que buena parte de los trabajadores y las clases populares residían en los barrios orientales y en los faubourgs. Esta división no era absoluta, pero reflejaba las profundas desigualdades sociales existentes en la capital.
El mundo de los pequeños comerciantes y artesanos tenía una importancia considerable. Una gran parte de los trabajadores estaba empleada en pequeños talleres, muchos de ellos relacionados con la producción de artículos de lujo. El sector de la confección y el de la construcción reunían a decenas de miles de trabajadores, mientras que existía una gran diversidad de oficios.
Las condiciones de vida de las clases populares eran difíciles, debido a los bajos salarios, la duración de las jornadas laborales, el desempleo y unas deficientes condiciones de higiene y salud. La crisis económica de 1846-1847 agravó todavía más esta situación.[7]
París contaba además con una tradición reciente de movilización popular. Las insurrecciones de 1830 y 1832, las revueltas de 1834 y los disturbios posteriores habían demostrado la capacidad de los sectores populares para ocupar las calles y levantar barricadas. En 1848, la combinación de esta tradición insurreccional, la crisis económica y el descontento político convirtió a la capital en un terreno especialmente favorable para una nueva movilización.[6]
Campaña de los banquetes
[editar]Las elecciones legislativas de 1846 otorgaron una mayoría parlamentaria al gobierno de François Guizot, mientras que la oposición reclamaba una reforma del sistema electoral y una ampliación del derecho al voto. Ante las restricciones existentes sobre las reuniones políticas, los sectores opositores recurrieron a los banquetes como una forma de organizar actos públicos sin presentarlos formalmente como reuniones políticas.[8][9]
La campaña comenzó en julio de 1847 y se extendió progresivamente por distintas ciudades francesas. Los banquetes eran organizados por miembros de la oposición y, con frecuencia, por periódicos opositores. Los asistentes pagaban por participar en una comida durante la cual los dirigentes pronunciaban discursos y se debatían cuestiones políticas, especialmente la reforma electoral.[8][9] De este modo, los banquetes se convirtieron en espacios de movilización y permitieron reunir a sectores liberales, republicanos y democráticos en torno a una reivindicación común.
La campaña adquirió rápidamente una dimensión nacional. Entre julio de 1847 y febrero de 1848 se celebraron decenas de banquetes en diferentes localidades, con miles de participantes. Aunque los grupos que formaban la oposición mantenían diferencias respecto al alcance de las reformas que debían adoptarse, la campaña permitió coordinar sus acciones y situó la reforma electoral en el centro del debate político.
A comienzos de 1848, el gobierno decidió poner fin a la tolerancia hacia estas reuniones. Un banquete organizado en París por oficiales de la Guardia Nacional, previsto inicialmente para el 19 de febrero, fue prohibido por el ministro del Interior, Charles Marie Tanneguy Duchâtel. Los organizadores aplazaron el acto hasta el 22 de febrero y convocaron una manifestación para esa fecha. Aunque posteriormente retiraron la convocatoria para evitar enfrentamientos, la prohibición desencadenó una crisis política que pronto escapó al control de la oposición y del gobierno.
La movilización del 22 de febrero marcó el comienzo de la Revolución de Febrero. Las protestas evolucionaron rápidamente hacia una insurrección en París, que culminó dos días después con la abdicación de Luis Felipe I y el final de la Monarquía de Julio.
23-25 de febrero
[editar]El 22 de febrero numerosos estudiantes, a los que se unieron trabajadores, marcharon por las calles de París protestando por la prohibición del banquete e ignorando que había sido cancelado. Marcharon hasta la Asamblea Nacional demandando el sufragio universal y la dimisión del gobierno de Guizot. El rey decretó el estado de sitio, contando con el apoyo de 30 000 soldados y de la artillería de los fortines de las murallas de la ciudad, así como de 40 000 guardias nacionales. Para sorpresa del gobierno, la Guardia Nacional se interpuso entre los manifestantes y las tropas del ejército. Mientras tanto, en la Asamblea, el monárquico Odilon Barrot pedía sin éxito la dimisión del gobierno por su incapacidad de resolver la crisis, en un último intento de salvar la monarquía.
El 23 de febrero por la mañana, la Guardia Nacional tomó abiertamente partido por la ciudadanía y la insurrección se extendió. Por la tarde, la situación ya era incontrolable, pero el rey Luis Felipe se negó a que el ejército disparase contra el pueblo insurrecto. Para templar los ánimos, y de acuerdo con sus consejeros, destituyó a Guizot y pidió al conde Mathieu Molé que formara un nuevo gobierno. Para celebrar esta primera victoria, los ciudadanos desfilaron por la noche por las calles de la capital. También algunos diputados de la oposición rehusaron cooperar con el rey.[cita requerida]
Durante la noche del 23, en una calle cercana al bulevar de las Capuchinas, un grupo de manifestantes trató de avanzar pero un grupo de soldados lo impidió. Durante la confrontación alguien disparó un fusil y los soldados empezaron a disparar a la muchedumbre. Murieron alrededor de sesenta y cinco personas y hubo aproximadamente ochenta heridos. La masacre empeoró aún más la situación, ya que los ciudadanos sentían que el gobierno los había engañado.
El 24 de febrero, las manifestaciones se reanudaron. Estudiantes, obreros, artesanos y miembros de la pequeña burguesía marcharon por la ciudad, asaltando tiendas, robando armas, quemando edificios públicos y levantando alrededor de 1500 barricadas en toda la ciudad. Las marchas de protesta llegaron ante el Palacio de las Tullerías donde tropas al mando del mariscal Bugeaud se disponían a contratacar para aplacar la revuelta. Para evitar un baño de sangre, el rey decidió entonces abdicar en favor de su nieto de nueve años, Felipe conde de París, confiando la regencia a su nuera, la duquesa de Orleans.
Por la tarde del mismo día, la duquesa se dirigió a la Asamblea Nacional para la investidura de su hijo como nuevo monarca de Francia y para que se proclamara oficialmente su regencia. Pero, recordando el fracaso de la Revolución de 1830, los republicanos y la izquierda parlamentaria desconfiaban de la monarquía constitucional y exigían ahora la instauración de la república. Apoyados por la presión popular de los manifestantes que irrumpieron en la Asamblea, se decidió la formación de un gobierno provisional bajo la presidencia del veterano Dupont de l'Eure.
Este gobierno provisional se encargó de dirigir el país hasta que se celebraran elecciones y se aprobara una constitución republicana. Estaba formado por republicanos moderados como el poeta Lamartine, el director del periódico Le National, François Arago, Adolphe Crémieux y el propio Dupont de l'Eure, y por otro lado por radicales y socialistas que, aparte del sufragio universal masculino y de una reforma política, pedían profundas reformas sociales para mejorar las difíciles condiciones de los trabajadores. Estos últimos, reagrupados en torno al periódico La Réforme, contaban con personas como Flocon, su redactor jefe, Ledru-Rollin, Louis Blanc y el obrero Albert.
Luis Felipe abdicó y huyó con su familia al Reino Unido. El gobierno provisional proclamó la Segunda República, decretó el sufragio universal masculino, fijó la jornada laboral en 10-11 horas y reconoció el derecho al trabajo para todos los ciudadanos.[10]
La revolución francesa de 1848 tuvo una gran repercusión en otros países de Europa como Austria, Hungría, Alemania e Italia, donde sendas insurrecciones populares consiguieron significativos avances democráticos. Este movimiento europeo se conoce como la «Primavera de los Pueblos».
Cronograma de las revoluciones de 1848
[editar]Cronograma de las revoluciones de 1848 |
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Véase también
[editar]Notas y referencias
[editar]- ↑ Pinkney, David H. (2019). French Revolution of 1830. Princeton University Press. ISBN 9780691198514.
- 1 2 3 4 5 Price, Roger (1972). The French Second Republic. Batsford. ISBN 9780713411171.
- ↑ Fortescue, William (1988). Revolution and counter-revolution in France, 1815-1852. Blackwell. ISBN 9780631145158.
- ↑ Levitt, Theresa (2009). The Shadow of Enlightenment:Optical and Political Transparency in France 1789-1848. Oxford University Press. p. 174-175; 200. ISBN 9780199544707.
- ↑ de Tocqueville, Alexis (27 de enero de 1848). «Alexis de Tocqueville (27 janvier 1848)». Assemblée nationale. Consultado el 10 de agosto de 2026.
- 1 2 Duveau, George (1965). 1848: the Making of Revolution.
- ↑ Le Roy Ladurie, Emmanuel (2006). Histoire humaine et comparée du climat Tome 2. Fayard. ISBN 9782213640181.
- 1 2 Nouschi, André; Agulhon, Maurice; Olivesi, Antoine; Schor, Ralph (2008). La France de 1848 à nos jours. Armand Colin. ISBN 9782200621865.
- 1 2 Robert, Vincent (2021). Le temps des banquets. Éditions de la Sorbonne. ISBN 9791035104764.
- ↑ Editores de Británica, The July Revolution en la Enciclopedia Británica
Bibliografía
[editar]- Roger Price, Revolution and Reaction Barnes & Noble Books: New York, 1975
- George Fasel (otoño de 1974), «The Wrong Revolution: French Republicanism in 1848», en French Historical Studies, vol. 8, n.º 4, pp. 654-677.
- John J. Baughman (marzo de 1959), «The French Banquet Campaign of 1847-48», en The Journal of Modern History, vol. 31, n.º 1, pp. 1-15.
- William Fortescue (2005), France and 1848: The end of monarchy Routledge. ISBN 0-415-31462-3.
- Georges Duveau, 1848, editorial Gallimard, Colección Idées, ISBN 2-07-035066-5.
- Philippe Vigier, La Monarchie de Juillet, Presses Universitaires de France (PUF), colección Que Sais-Je?, 1992, ISBN 2-13-044757-0
Enlaces externos
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