Segundo Imperio francés

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Second Empire Français
Segundo Imperio francés

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1852-1870

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Bandera Escudo
Bandera Escudo
Himno nacional: Partant pour la Syrie
Ubicación de Francia
Capital París
48°49′N 2°29′E / 48.817, 2.483
Idioma oficial Francés
Gobierno Monarquía Constitucional
Emperador
 • 18521870 Napoleón III
Legislatura Parlamento
 • Cámara alta Senado
 • Cámara baja Cuerpo Legislativo
Historia
 • Golpe de Estado de 1851 25 de febrero de 1852
 • Guerra de Crimea 18541856
 • Segundo Conflicto Franco-Mexicano 18611867
 • Batalla de Sedán¹ 4 de septiembre de 1870
Moneda Franco francés
¹ La batalla de Sedán ocurrió entre el 1 y el 2 de septiembre, pero la noticia de la derrota francesa llegó a París dos días después.

El Segundo Imperio francés es un término referido a una etapa histórica de Francia comprendida fundamentalmente entre 1852 y 1870. El Imperio fue proclamado por el entonces Presidente de Francia Carlos Luis Napoleón Bonaparte, el 2 de diciembre de 1852, aunque exactamente un año antes ya había disuelto la Asamblea Nacional convirtiéndose en dictador. El Imperio dejaría de existir al ser capturado el emperador Napoleón III en la batalla de Sedán, el 1 de septiembre de 1870. El 3 de septiembre sería proclamada la Tercera República Francesa en París.

Historia[editar]

Orígenes[editar]

Napoleón III.

Carlos Luis Napoleón Bonaparte, hijo de Luis Bonaparte y, por tanto supuesto sobrino de Napoleón I (hecho demostrado falso recientemente [1] ), se presenta a las primeras elecciones mediante sufragio universal masculino que se celebran en Francia en 1848. Obtiene una abrumadora victoria, y se convierte en el primer presidente de la Segunda República Francesa gracias al apoyo de la población católica campesina.

Durante los tres años que duró su mandato llevó a cabo leyes como la libertad de enseñanza (lo cual no satisface a los católicos extremistas porque da a la Universidad estatal el monopolio de otorgar títulos), la ley electoral (sin violar el sufragio universal pero perjudicando a los obreros ya que para votar en un municipio se tenía que haber residido en él durante tres años) o la ley de prensa, que impone límites a la libertad de expresión. El problema viene al final de su mandato, ya que no puede ser reelegido. Así, el 2 de diciembre de 1851 da un golpe de Estado reclamado por la población francesa para instituir el II Imperio francés. Encontró muy poca resistencia entre los diputados. El único foco de resistencia se encuentra en París y sus alrededores.

Desarrollo del Imperio[editar]

El establecimiento de un nuevo imperio fue aprobado por un plebiscito. A partir de aquí hubo gran represión sobre los grupos opositores.

Al igual que el primer imperio, éste fue contestado por buena parte de la opinión pública. Para mantenerlo hubo que mantener una autoridad más fuerte, por lo que rápidamente Napoleón III convirtió su gobierno en un régimen autoritario que consiguió basarse en el apoyo del ejército, que había perdido buena parte de sus ideas liberales y quería títulos, compensaciones, buen salario, prebendas, etc.

También le apoyaba la burguesía, que valorizaba más el nuevo orden social establecido así como la prosperidad económica de la coyuntura internacional. La Iglesia fue el tercer apoyo, pues vio favorecida una nueva alianza reflejada en el apoyo dado al presupuesto del clero y las escuelas religiosas.

Durante el II Imperio se produce un fuerte desarrollo de los medios de transportes, así como una bonanza económica. Se incrementa la red bancaria y se firma un tratado librecambista con Inglaterra en 1860 que fomenta el comercio internacional.

El Imperio Autoritario (1852–1863)[editar]

Hasta 1860 Napoleón III gobierna sin oposición, en parte, por el control policial y la censura de prensa, y en parte por la mejoría económica de Francia. Asimismo, los triunfos en política exterior refuerzan la política del emperador.

El Imperio Liberal (1863–1868)[editar]

Después de un período de transición, al fallarle los apoyos tradicionales Iglesia y burguesía, el gobierno gira hacia la izquierda en busca de nuevos apoyos.

Dentro de esta política liberal está el derecho de iniciativa del Parlamento (1860) y el control de los presupuestos por parte de las Cámaras (1861). En 1864 se otorga el derecho de asociación y huelga.

A partir de 1867, el malestar por la política exterior fracaso de México e interior crisis económica fuerzan las concesiones del régimen. En 1867 se concede al Cuerpo Legislativo el derecho de interpelación y responsabilidad ministerial ante las Cámaras. Asimismo, se suavizan las leyes de prensa supresión de la censura previa y reunión anulación de la autorización previa.

El Imperio Parlamentario (1868–1870)[editar]

En las últimas elecciones de 1869 el avance de la oposición es evidente, acentuándose las reformas desde el poder. Se modifica la Constitución, fortaleciendo el parlamentarismo y se recortan las facultades constitucionales de la pareja imperial.Todas esta reformas fueron corroboradas por el pueblo en un plebiscito celebrado en mayo de 1870.

Economía[editar]

En el campo económico y social, los resultados de Napoleón III, inspirado por Henri de Saint-Simon así como por su exilio en Gran Bretaña, fueron sin duda mejores que los de su tío quien había asegurado a Francia un Estado y una administración sólida. Jacques Marseille destacó que: «El cuidado de plegarla a las exigencias y limitaciones de la revolución industrial debía corresponder a Napoleón III. Algo para hacerlo menos popular que su tió, ya que es difícil en Francia preferir el mercado que al Estado.»[2]

De hecho, los años 1850 y 1860 fueron la ocasión de una prosperidad económica real. En el plano financiero, Napoleón aprovecha la coyuntura: el descubrimiento de oro en California y en Australia. El elevado porcentaje de ese oro que terminó en Francia permitió la expansión monetaria, la cual estimuló los negocios. Por otra parte, en esta época, se estableció la red de bancos de negocios: los Hermanos Péreire establecen un sistema de financiamiento por obligación de las empresas que, a pesar de la quiebra del banco en 1867, influencia al resto del sector, donde los Rothschild conservaron su posición. Otro banco que proporcionó préstamos a largo plazo, el Crédit foncier, fue creado en 1852. La red de bancos de depósitos aparece también en esta época: el Crédit industriel et commercial (1859), el Crédit Lyonnais (1863) y la Société Générale en 1864. Estos bancos permitieron atraer el dinero de los pequeños ahorradores. La distinción neta de los bancos de depósitos y de los bancos de negocios no se realizará más que progresivamente a iniciativa de Henri Germain, fundador del Crédit lyonnais, a fin de asegurar la estabilidad del sistema bancario. Consistió en no prestar más a largo plazo los ahorros de corto plazo.

En su fase liberal, el Imperio flexibilizó la legislación sobre la creación de empresas: la creación de las sociedades anónimas fue totalmente liberalizada en 1867, tras una liberalización parcial de 1863.

Las obras públicas emprendidas por el Segundo Imperio fueron muy importantes. La red de ferrocarriles pasó de 3.000 km en 1850 a 17.500 km en 1870.[3] Napoleón promovió la realización del canal de Suez, inaugurado en 1869, el cual revolucionó el transporte marítimo entre Europa y el océano Índico. El auge de los ferrocarriles estimuló directamente a la industria siderúrgica. Las obras públicas incluyeron también la renovación completa de París por el Barón Haussmann, así como de otras ciudades como Lyon.

Napoleón III estaba también convencido de las virtudes del comercio libre: confió a Michel Chevalier negociar secretamente con Richard Cobden un acuerdo comercial entre Francia y el Reino Unido. Firmado en 1860, este acuerdo fue calificado de « golpe de estado comercial» por los industriales franceses que temían ser arruinados por la competitividad de la economía británica; sin embargo, el tratado provocó la multiplicación de acuerdo de libre comercio entre las diferentes naciones europeas, creando, a causa de la cláusula de la nación más favorecida, una primera era relativa de comercio libre en el continente. Siempre a escala europea, Napoleón III soñaba con una unión monetaria que condujo a la creación de la Unión Monetaria Latina.

Finalmente, Napoleón III estableció una política social real: acordó el derecho de huelga en 1864 y se pronunció a favor de la supresión del livret ouvrier, documento que ataba a los obreros a cumplir un horario muy estricto.[4] Si los obreros descubrieron el derecho de huelga, la burguesía descubrió las grandes tiendas: Aristide Boucicaut creó Le Bon Marché en 1852. Esta creación fue seguida por la aparición de marcas célebres: Au Printemps (1865), La Samaritaine (1869).

La política exterior del Segundo Imperio[editar]

Tres directrices marcan la política exterior del imperio: el fomento del colonialismo, el apoyo a la unidad italiana y el intervencionismo.

  • Colonialismo:

Napoleón III impulsa el imperialismo francés, no sólo con fines económicos buscando materias primas y mercados, sino político, a imitación del Reino Unido. Más que en África donde continúa la penetración iniciada en el reinado de Luis Felipe I en Argelia y Senegal, el emperador fija su atención en Asia. Mediante el Tratado de Tien Tsin, en 1860, China se ve obligada a abrir sus puertos al comercio francés. Pero es en Indochina donde el Segundo Imperio pone en marcha una auténtica empresa colonizadora, con el pretexto de la expedición franco-española a Cochinchina Vietnam y Laos, el Imperio procederá a su anexión entre 1862 y 1867 y a la ocupación de Camboya en 1863.

  • Unidad de Italia:

El emperador es un decidido partidario de la unidad de Italia. Para ganarse el apoyo de Francia, Cavour, primer ministro de Piamonte, no había dudado en participar al lado de Francia y el Reino Unido en la Guerra de Crimea (1854–56). En 1858 en la Entrevista de Plombières (Plombiéres-les-Bains), Cavour, promete la entrega a Francia de Saboya y Niza, que se lleva a efecto en 1860. Las tropas conjuntas de Francia y Piamonte consiguen grandes éxitos frente a Austria en las batallas de Magenta y Solferino, pero el temor a que el conflicto se extienda hace que Napoleón III firme por separado la paz de Villafranca en 1859. Los nacionalistas italianos se sienten traicionados por Napoleón III, siendo la «cuestión romana» la que crispe las relaciones del gobierno imperial con los católicos.

  • Intervencionismo:

Si Luis Felipe se había esforzado en mantener la paz hasta el punto de que muchos franceses lo consideraron un pusilánime, Napoleón III hubo de calmar a Europa y convencerla de que otro Napoleón no significaba sumergir de nuevo el continente en la guerra. Todo cuanto tenía que hacer era encontrar una guerra pequeña que satisficiera a los sedientos de gloria en casa, pero sin inquietar a nadie en el extranjero. Así, se unió a Gran Bretaña en una guerra menor contra Rusia en 1854, y en 1859 se empeñó en otra contra Austria. En 1860 parecía que había conducido bien los asuntos y se hallaba en la cumbre de la popularidad y el prestigio.

  • Guerra de Crimea:

Rusia pretendía el control de los restos del Imperio Turco llamado «el enfermo de Europa»: los Balcanes y el control del estrecho de los Dardanelos. El Reino Unido, por intereses comerciales, se opone y apoya a Turquía frente a los rusos. Francia se alía con el Reino Unido e interviene en la Guerra de Crimea, que termina en el Congreso de París en 1856, erigiéndose Napoleón III como «el árbitro de Europa».

  • Proyecto de Protectorado en Ecuador:

En 1859 el presidente de Ecuador, Gabriel García Moreno desarrolló un proyecto de protectorado que envió, por medio de tres cartas, a Emilie Trinité, encargado de negocios de Francia con sede en Guayaquil, en las que solicitaba una asociación con el imperio dirigido por Napoleón III, similar a la que tenía Canadá con el Reino Unido en esa época.

Inicialmente Napoleón III, aunque no del todo renuente al plan, vaciló en adoptar el compromiso planteado por García Moreno dado que su escuadra en el Pacífico no era lo suficientemente fuerte para enfrentar un adversario como Gran Bretaña, por ejemplo. En febrero de 1862, una razón mucho más poderosa pesó sobre su ánimo: Francia había iniciado su intervención armada en México, empresa que absorbió todo su interés y culminó con la instalación del imperio francés en dicho país por un breve lapso. Antes de que Fabre pudiera recopilar toda la información adicional que el canciller Thouvenel le había solicitado, llegó la orden del emperador francés de rehusar el ofrecimiento en términos evasivos y diplomáticos.

  • Guerra de México:

Desde su independencia de España en 1821, México había sufrido una guerra civil latente entre conservadores y liberales. Tras años de guerra entre ambos bandos, las finanzas de México se encontraban en crisis, por lo que Benito Juárez toma la decisiòn de suspender el pago de la deuda externa a Francia, España y Reino Unido.

Los conservadores solicitan la intervención exterior y ofrecen la corona de México a Maximiliano de Habsburgo, Archiduque de Austria. Francia, España y Reino Unido envían una fuerza para ejercer presión hacia el pago de la deuda. Realizadas las negociaciones a través del ministro de relaciones Exteriores Manuel Doblado, España y el Reino Unido se retirarían, mientras que Francia permanecería, con el objetivo de que el nuevo emperador diera a las empresas francesas un trato preferencial, estableciendo así una zona de influencia en México.

Pero sus ilusiones imperialistas se verían frustradas al sufrir su primera derrota militar en 50 años, ya que el 5 de mayo de 1862, en la batalla de Puebla, el ejército mexicano comandado por el General Ignacio Zaragoza, le asesta una derrota al ejército francés comandado por el General Charles Ferdinand Latrille, Conde de Lorencez, que no sólo sorprende al mundo, sino que revitaliza el espíritu nacionalista de los mexicanos. Aún viva la amenaza extranjera, ya que las tropas de Napoleón III entraban al país con el apoyo de los conservadores. Los liberales mexicanos resistieron mediante la guerra de guerrillas.

Ante las derrotas infligidas por las guerrillas mexicanas, las tropas de Napoleón III se retirarán de México y Maximiliano I sería fusilado en el Cerro de las Campanas, en Querétaro en 1867, ante la protesta de reyes y jefes de estado. La repercusión de esta derrota será importante para el Segundo Imperio.

Deterioro y caída[editar]

Escudo de armas del Segundo Imperio francés.

La caída empieza hacia 1870 por medidas de política interna, ya que aunque tenían el apoyo de los republicanos y los obreros, chocaban con los evangélicos y la burguesía financiera. Además, la política interior tuvo una serie de fracasos importantes; también se cuenta que en ese aspecto, que el declive del imperio comenzó desde que inició la expedición a México, ya que allí el imperio sufrió su primera derrota militar (desde la batalla de Waterloo) en 1815, en la batalla de Puebla el 5 de mayo de 1862 a manos de las tropas mexicanas, por la que Francia se convertiría en el hazmerreír de toda Europa. La milicia rural de una insignificante república latinoamericana había derrotado al orgulloso ejército francés, imbatible hasta ese momento. En el aspecto militar las cosas ya no serían iguales después de ese acontecimiento, hay problemas en Italia, la estrepitosa derrota en la guerra de México que culminó con la ejecución de Maximiliano (1867) y la terrible Guerra franco-prusiana de 1870 en la cual Napoleón III fue vencido por completo.

Las derrotas se produjeron por falta de un ejército preparado así como de aliados, al igual que por las contradicciones de la política de Napoleón III (en contra de las unificaciones y en contra de Europa). El caso es que, en 1870, Napoleón capitula en la batalla de Sedán y es hecho prisionero.

A partir de aquí se establece un gobierno provisional por parte de las autoridades legales del Imperio, pero el sector republicano invade la Asamblea y proclama la Tercera República Francesa en 1870.

Casado con Eugenia de Montijo (condesa de Teba), una noble española de ascendencia escocesa y española, Napoleón III tuvo un hijo, Eugenio Bonaparte (Napoleón Eugenio Luis Juan José, 1856–1879), que a su muerte se convirtió en jefe de la familia y fue llamado por sus partidarios Napoleón IV.

Bibliografía[editar]

  • Anceau, Eric, Napoléon III, un Saint-Simon à cheval, Paris, Tallandier, 2008.
  • Choisel, Francis, La Deuxième République et le Second Empire au jour le jour, chronologie érudite détaillée, Paris, CNRS Editions, 2015.
  • Girard, Louis Napoléon III, Paris, Fayard,1986.
  • Tulard, Jean (dir.), Dictionnaire du Second Empire, Paris, Fayard, 1995, 1348 p.

Véase también[editar]

Artículos conexos[editar]

Fuentes[editar]

  • PAREDES, J. Manual de historia contemporánea universal. Editorial Ariel.

Enlaces externos[editar]

  1. Boudon, Jacques-Olivier (26 de abril de 2014). «El ADN revela que Napoleón III no era sobrino de Napoleón Bonaparte». Instituto Napoleón. Consultado el 27 de abril de 2014. 
  2. Marseille, Jacques (2004). "Napoléon. Ses batailles économiques", L’Expansion.
  3. Jean Pierre Rioux, La Révolution industrielle, París: Seuil, Points Histoire, 2003 (1989). p. 85
  4. Adrien Dansette, « Empire (Second) 1852-1870» en: Encyclopædia Universalis, 2006